martes, septiembre 10, 2024

Dr. Alberto Roteta Dorado: EL GRAN NEGOCIO DE LA “DIVERSIDAD” SEXUAL Y EL FEMINISMO. Segunda parte.

 EL GRAN NEGOCIO DE LA “DIVERSIDAD” SEXUAL Y EL FEMINISMO. Segunda parte.

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El feminismo actual, estrechamente vinculado a los colectivos LGTBIQ+ y a toda la carroña de la ideología de género, es uno de los más lucrativos negocios del presente. Desde la perspectiva del victimismo han montado un gran circo para exigir esos supuestos derechos sobredimensionados.

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Por:  Dr. Alberto Roteta Dorado

Septiembre 3, 2024

Santa Cruz de Tenerife. España.- Retomemos ahora el asunto de la autopercepción. En nuestros días las personas dicen autopercibirse como perros, gatos, murciélagos, vampiros, ciertas especies de vegetales y un largo etcétera. Lamentablemente se ha llegado a esto a partir de la exageración de la idea de lo autopercibido, algo completamente subjetivo e indemostrable; aunque, por desgracia, es aceptado a partir de los aberrantes cánones de la ideología de género.

Si un asesino niega su condición por no percibirse como el autor de un crimen, a pesar de las pruebas objetivas que demuestran su culpa, no puede quedar libre de su correspondiente sentencia. De la misma forma que el asesino debe ser reconocido como tal y no como un inocente porque se sabe que miente; no se debe reconocer ninguno de estos disparates. Los que dicen sentirse como perros mienten, los que dicen ser mujeres cuando en realidad son hombres, también mienten. No hay tal autopercepción y de existir dicha condición debe considerarse patológica y, por lo tanto, debe tratarse como una enfermedad mental.

¿Por qué se empeñan en reiterar la idea del “respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad”? Ya me referí antes a la necesidad de respetar las preferencias dentro de la sexualidad, siempre que sea dentro de un contexto tolerable y sin causar daño a otros. De modo que ese respeto,tratándose de preferencias sexuales, se debe limitar exclusivamente a la homosexualidad en cualquiera de los dos géneros, visto como preferencias dentro de la sexualidad. La derecha no niega sus derechos, no quiere que se les excluya y se les margine. No se debe sacar de contexto la posición de los movimientos políticos de derecha respecto a este asunto; algo a lo que los progres acuden de manera reiterada para ofrecer una idea descontextualizada y tergiversada de su verdadera posición en este sentido.

Resulta inadmisible que se tolere y se minimice lo que representa que un adulto sienta atracción sexual por los niños, por los animales, por las plantas, por los cadáveres, etc. En los casos antes mencionados se trata de verdaderas aberraciones y perturbaciones mentales; sin embargo, son preferencias que pueden ser incluidas dentro de lo que los progres teóricos de estas cuestiones de género han llamado: “respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad”, como es expone en el último de los conceptos citados en la primera parte de este trabajo, cuya fuente es el Glosario para la igualdad.

¿Cómo qué se estará autopercibiendo esta persona? En el actual contexto, bajo la terrible influencia de la ideología de género, todo es posible. En otros tiempos se interpretaría la imagen de esta persona como alguien disfrazado o como alguien con una gran perturbación de su estado mental. En nuestros días será lo que diga, desde la nueva concepción de la autopercepción.

Recordemos que según este Glosario, lamentablemente con un enfoque demasiado parcializado con las propuestas de la ideología de género defendidas por la ultraizquierda, al hacer mención a la ideología de género precisan: “al denominarla ideología se hace referencia al carácter dogmático que se presupone respecto a las ideas de igualdad, empoderamiento y respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad. Se rechazan losmovimientos feministas y de la diversidad argumentando que van en contra de la naturaleza y de la familia y que operan poniendo en peligro el orden social establecido” (...) “La ideología de género no existe como categoría dentro de las ciencias sociales, es un constructo que busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual”.    

De manera despectiva se afirma que la ideología de género no existe como categoría dentro de las ciencias sociales; pero la dosis mayor del veneno comunista aparece cuando se expone que: la ideología de género “es un constructo que busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual”.

¿Qué es un constructo? El término tan de moda, usado por las feministas acéfalas cuando se les pregunta qué es para ellas una mujer o para los defensores de los tantísimos géneros existentes en el presente que se dispersan en los disparates del famoso constructo, aún sin saber lo que es en realidad un constructo. Constructo se define como una “construcción teórica para comprender un problema determinado”. Según otras fuentes se trata de una “construcción teórica o imaginaria”, lo que, en mi opinión, denota algo muy poco preciso que se dispersa en la nada.

Es lógico que para la comprensión de un problema determinado se requiera un fundamento teórico y no una “construcción”, por cuanto nos podemos construir – dando riendas sueltas a la imaginación– un “constructo” carente de fundamentos sólidos pretendiendo lograr la comprensión de un supuesto problema. Pongamos el ejemplo de un individuo que se autopercibe como un perro. Para la comprensión del comportamiento de alguien que, siendo humano se identifica como un perro, se puede formular un concepto acerca de la idea de la llamada autopercepción. ¿Qué sentido tiene ponerse a especular – esbozar un “constructo” para la comprensión del supuesto perro– acerca del porqué ese individuo se autopercibe como un perro, cuando en realidad se trata de alguien que miente o que tiene un grave desorden mental?

Si se admite que toda persona puede autopercibirse como quiera, aun cuando esté violando todas las leyes de la biología – es lo que hacen los defensores de estas payasadas – estaremos haciendo esa llamada construcción teórica imaginaria (constructo), solo que la construcción resulta tan imaginaria, amén de ridícula y aberrante, que carece de todo fundamento teórico. De ahí que no sirva para nada si se trata de la comprensión de un problema. Si los conceptos de los que se parte son incorrectos o llenos de los múltiples sesgos que le ofrece la ideología de género, sin duda, la formulación de cualquier hipótesis carecerá de valor, con lo que refuto otra de las acepciones que plantea que un constructo es un “conjunto de conceptos usados en la formulación de una hipótesis”.

Así las cosas, el llamado “constructo”, refiriéndose a la ideología de género, no “busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual”, como se afirma en el erróneo concepto socialista. No estar de acuerdo con los disparates de la “diversidad” sexual, algo que se impone por los promotores de la ideología de género y de los grupos feministas, no significa que no reconozcamos la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, solo la igualdad y no el privilegio que pretenden tener los desafiantes movimientos feministas del presente. No se puede permitir que se siga presentando a las mujeres bajo el enfermizo ropaje de eternas víctimas.

El feminismo actual, estrechamente vinculado a los colectivos LGTBIQ+ y a toda la carroña de la ideología de género, es uno de los más lucrativos negocios del presente. Desde la perspectiva del victimismo han montado un gran circo para exigir esos supuestos derechos sobredimensionados. Los llamados gobiernos “progresistas” del mundo les apoyan con grandes aportaciones capaces de sustentar sus crecientes demandas. La creación de los Ministerios de Igualdad o similares llevan implícito sumas millonarias para complacer a las eternas “víctimas”.

Para que se tenga una idea, en este sentido, vale mencionar los planes del actual Gobierno de España, por desgracia, penetrado por lo peor de la extrema izquierda de la nación. Su Ministerio de Hacienda acaba de proponer un curso de igualdad para los trabajadores a partir de septiembre. Dicho curso, abierto a los empleados públicos, tiene por título Fundamentos sobre la igualdad entre mujeres y hombres. La metáfora de las gafas violeta, el sistema sexo-género o la construcción social del género, son algunos de los bloques temáticos que se abordarán durante la primera semana de este curso. El programa de estudios incluye otras materias como la profundización en “los hombres igualitarios y sus aportaciones” o “HERstory”, una asignatura para afrontar la historia con perspectiva de género. Para finalizar el plan de estudios se ofrecerá una asignatura sobre micromachismo, machismo y masculinidades igualitarias, además de instruir sobre la importancia de unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) con perspectiva de género.

El Gobierno de España ha destinado 63.000 euros a costear talleres de verano “no sexistas” dirigidos a los hijos del personal que trabaja en el complejo del Palacio de la Moncloa, sede del Gobierno, lo que incluye tanto a niños de funcionarios como de altos cargos y asesores. Esta escuela estival está orientada a “hijas, hijos y menores a cargo con edades comprendidas entre 4 y 14 años”. Esto es, sin duda, un ejemplo demasiado concreto del adoctrinamiento que llevan a cabo los gobiernos autoproclamados progresistas; sin olvidar la imposición de la ideología de género en la enseñanza escolar y en los medios de comunicación.

Una cosa es pedir y exigir igualdad de derechos entre los dos únicos géneros existentes y otra, bien distinta, es pretender demostrar una superioridad del género femenino respecto a su opuesto. Si a esto se suma las actitudes constantes de odio hacia los hombres, entonces no nos queda de otra que admitir la naturaleza aberrada de este terrible mal, un mal peor que el cáncer, como afirmara el periodista polemista británico Milo Yiannopoulos y otros del antifeminismo actual como Steve Bannon o medios como Breibart News.

Esta es la triste realidad actual que defienden a “capa y espada” los progres. Muchos intereses políticos y escaso o ningún fundamento científico de solidez. A esto se ha llegado. Será bien difícil detenerlos; pero no imposible.

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viernes, septiembre 06, 2024

Dr. Alberto Roteta Dorado: EL GRAN NEGOCIO DE LA “DIVERSIDAD” SEXUAL Y EL FEMINISMO Primera parte.

 EL GRAN NEGOCIO DE LA “DIVERSIDAD” SEXUAL Y EL FEMINISMO

Primera parte.

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Detrás de todo este gran circo de la “ideología de género” está la perversidad de la extrema izquierda, que a cambio de millones de votos se ofrecen para apoyar todo lo relacionado con estos temas.

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado

4 de septiembre, 2024

Santa Cruz de Tenerife. España.- En los últimos años, a partir del auge desenfrenado de los movimientos feministas y LGTBIQ+, se ha insistido sobremanera en los temas relacionados con el género. La sobredimensión del asunto está premeditada por parte de las tendencias de la extrema izquierda, cuyo fin, demasiado politizado es bien conocido por todos. En este sentido, las organizaciones políticas y sociales de derecha se muestran de manera conservadora, de ahí que sean criticados por los progres en su afán de ganar adeptos por doquier a expensas de sus campañas mediáticas a favor de los cánones de la ideología de género y de las feministas.

Los partidos políticos de la ultraizquierda se presentan como defensores acérrimos de las “nuevas” doctrinas de género a cambio de los millones de votos que las “comunidades” LGTBIQ+ y las feministas les aportan. Se trata en sí de un intercambio de intereses, toda vez que no creo que los llamados progres estén tan interesados en la esencia verdadera de estos asuntos; aunque si en sacarle todas las ventajas a los miembros de dichos colectivos, otrora rechazados y marginados por los propios progres. Recordemos – algo que no hacen los LGTBIQ+– que durante la etapa del comunismo en la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, y el llamado Campo Socialista que conformaban las naciones de Europa del Este, así como sus satélites de Cuba, China y otras naciones dominadas por el comunismo, la homosexualidad, el transformismo y la transexualidad no solo eran rechazados y marginados, sino fuertemente sentenciados.

La marginación y el ostracismo alcanzaron su clímax con expulsiones masivas de centros laborales y de estudios, con especial énfasis en las universidades, donde el acceso a la realización de estudios superiores estaba prohibido para homosexuales, sospecha de homosexualidad, o rasgos de amaneramiento – debilidad de carácter, como se le llamó desde el punto de vista técnico para atenuar la crueldad del comunismo–. En el presente las cosas han cambiado demasiado. La izquierda, siempre oportunista y malévola, ahora se presenta no solo como defensora de los derechos de los colectivos LGTBIQ+; sino como el principal adversario de los movimientos de derecha, a los que intentan desacreditar al no situarse en su misma posición al abordar el álgido tema de la “diversidad” sexual y del feminismo.

Una cosa es respetar a aquellos que siendo genéticamente hombres (46 XY) tengan rasgos de apariencia femenina, o por el contrario, a aquellas que siendo genéticamente mujeres (46 XX) presenten rasgos correspondientes al sexo masculino, independientemente a sus preferencias sexuales, que es otro tema, y otra muy diferente es admitir pasivamente que alguien de un sexo sea reconocido como de otro por el hecho de decir que se autoreconoce como un individuo del sexo opuesto al que le corresponde según su genética. Ser genéticamente 46 XY y tener genitales externos e internos correspondientes al sexo masculino es un hecho per se que permite clasificar a un individuo dentro del sexo masculino. No se trata de una designación arbitraria de la sociedad; sino de un reconocimiento a las inviolables leyes de la biología; algo que es aplicable al sexo femenino. Se es hombre, aunque no les guste, o se es mujer, aunque estén en desacuerdo.

El hecho de que un hombre se sienta como una mujer no lo convierte en mujer, aun cuando se le designe con un amparo legal dicho sexo, como sucede en la actualidad en varias naciones. Independientemente de todos los tratamientos hormonales y quirúrgicos que se puedan aplicar, seguirá siendo del sexo que desde el punto de vista biológico (genético) es. Esto es invariable y no admite discusión alguna, toda vez que no nos conducirá a nada que no sea lo que he afirmado antes: se es macho o hembra, hombre o mujer. El hombre, como especie, no admite excepciones en la naturaleza. La división en sexos es aplicable al reino animal, independientemente de que algunas especies presenten formas de reproducción consideradas hermafroditas o que exista cambio de sexo de manera espontánea – condición excepcional descrita por la ciencia– en algunas especies de animales.

Solo se debe admitir la existencia de los dos únicos géneros existentes a través del desarrollo del hombre como especie. Lo demás es un gran invento (bigénero, agénero, género fluido, intergénero, pangénero, no binario, transgénero, transexual, trigénero, genderqueer, etc.) y también un gran negocio, tanto desde el punto de vista económico como político. En lo económico, se enriquecen las industrias farmacéuticas y las clínicas médicas al ser extremadamente costosos los tratamientos a los que se someten quienes deciden pasar de un género a otro. En lo político, porque detrás de todo este gran circo de la “ideología de género” está la perversidad de la extrema izquierda, que a cambio de millones de votos se ofrecen para apoyar todo lo relacionado con estos temas.

Una vez hecho este preámbulo, a modo de introducción, y sobre todas las cosas, luego de haber sido categórico en relación con la existencia de solo dos géneros: masculino y femenino, vamos a analizar algunos aspectos sobre los llamados estudios de género. En un estudio sobre las propiedades psicométricas de las versiones larga y reducida de la Escala sobre Ideología de Género, realizado por varios autores de la Universidad de Granada, España, se precisa lo siguiente:

“No debe confundirse perspectiva de género con ideología de género. Mientras que la perspectiva de género es un enfoque analítico sobre las relaciones entre los géneros, la ideología de género es la visión particular que personas o grupos adoptan respecto a dichas relaciones. Se considera que la ideología de género, asumida consciente o inconscientemente, influye en los juicios, comportamientos y relacionessociales de las personas”.

Otra definición de perspectiva de género, según la Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida libre de Violencia, en el artículo 5o, fracción IX es la siguiente: “Es una visión científica, analítica y política sobre las mujeres y los hombres. Se propone eliminar las causas de la opresión de género como la desigualdad, la injusticia y la jerarquización de las personas basada en el género. Promueve la igualdad entre los géneros a través de la equidad, el adelanto y el bienestar de las mujeres; contribuye a construir una sociedad en donde las mujeres y los hombres tengan el mismo valor, la igualdad de derechos y oportunidades para acceder a los recursos económicos y a la representación política y social en los ámbitos de toma de decisiones”.

En estas definiciones se aprecia la presencia del “pensamiento” y el discurso de los movimientos socialistas, a veces de manera muy incisiva y abierta, otras de manera sutil; pero siempre presente su maléfica influencia. El hecho de destacar la idea de la opresión de género en la definición conceptual antes citada, así lo demuestra. No se trata pues de negar los derechos de las mujeres ni de los integrantes de los grupos LGTBIQ+; sino de no sobredimensionar dichos derechos y hacerlos parecer ante el mundo como víctimas merecedoras de las supuestas bondades que los socialistas les ofrecen.

No obstante, si continuamos revisando definiciones conceptuales relacionadas con los estudios sobre la perspectiva de género y la ideología de género, nos encontraremos otros conceptos en los que se hace especial énfasis en esa defensa exagerada y penetrada por el pensamiento marxista. En este sentido vale mencionar la definición del Glosario para la Igualdad, del Instituto Nacional de las Mujeres, Gobierno de México, donde se expresa: “La ideología de género es un término que se utiliza de manera negativa y despectiva para cancelar o desestimar la diversidad sexual y de género a la que se han ido abriendo las sociedades, las culturas y las naciones”.

Esta acepción, además de los errores conceptuales que tiene, es severamente crítica con el pensamiento conservador de los movimientos de derecha. Por desgracia, la mayoría de los escritos que se pueden consultar sobre el tema tienen implícito el pensamiento perverso, maléfico y oportunista de la extrema izquierda actual. Cuando hacemos referencia a ideología de género, no lo hacemos de manera despectiva ni negativa, lo hacemos desde nuestra posición, esto es, negando la existencia de lo que no puede existir. Como ya he dicho antes, solo hay dos géneros: se es macho o se es hembra.

Como se expone en las Sagradas Escrituras del cristianismo: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Independientemente a las preferencias sexuales, y de manera muy particular a la forma en que supuestamente se pueda autopercibir un individuo. De ahí que la conceptualización antes citada tenga errores teóricos al imponer, de modo categórico, los dogmas preconcebidos deliberadamente por los movimientos feministas, LGTBIQ+, y de manera general por los “progres”.

Luego el citado Glosario para la igualdad ahonda en el asunto al exponer: “Al denominarla ideología se hace referencia al carácter dogmático que se presupone respecto a las ideas de igualdad, empoderamiento y respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad. Se rechazan los movimientos feministas y de la diversidad argumentando que van en contra de la naturaleza y de la familia y que operan poniendo en peligro el orden social establecido” (...) “La ideología de género no existe como categoría dentro de las ciencias sociales, es un constructo que busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual”.

Le llamamos ideología de género, no porque seamos dogmáticos, como se expresa en el citado concepto, sino por el hecho de tratarse de una imposición teórica de dudoso carácter científico con muy débiles argumentos subjetivos, o sea, no demostrables, los que se aplican a la amplia “diversidad” de “géneros” nacidos sin un fundamento que así lo respalde. El hecho de que alguien afirme que no se identifica con ninguno de los dos géneros establecidos, o sea, que no es ni hombre, ni mujer, no le ofrece credibilidad desde el punto de vista científico. Se trata de una afirmación de carácter subjetivo que jamás será demostrable. Será solo una dudosa hipótesis que quedará para siempre como una idea carente de fundamentación.

Lo antes expuesto para explicar por qué le llamamos ideología de género, no de manera despectiva, como pretenden presentar los movimientos de la izquierda radical, es aplicable a todo lo relacionado o derivado de ese disparatado reconocimiento a la “multitud” de géneros en el contexto presente. Entre otras cosas, vale mencionar las presentaciones pseudoartísticas de centenares de hombres transformistas imitando a sus “divas-ídolos”, las celebraciones del llamado día del orgullo (¿de qué hay que tener orgullo?), las discotecas gais, el espantoso lenguaje inclusivo, entre otras tantas barbaridades que solo puede salir del enfermizo pensamiento – si es que tienen pensamiento– de la ultraizquierda marxista actual.

Continuará.

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La ideología de género, la perspectiva de género y la teoría de género Por Jonathan Ramos


Comentario de una persona desconocida (@dezlovecraft5247) dejado en el video anterior

La “teoría queer”, “ideología de género”,etc. Mencionando que existan géneros infinitos y la auto determinación de género, anula el sujeto político del feminismo radical: la mujer. Cuando ser un hombre o mujer no está determinado por la biología, sino más bien nuestra interpretación de que somos: Las mujeres, dejan de existir y con ello esta partición de políticas enfocadas a ellas como sujeto político (cuando no existe una sociedad en la historia de la humanidad, que no trabaje en la segregación, hay cárceles para hombres y mujeres; políticas para hombres y mujeres, secciones para hombres y mujeres, etc.). Entonces estos espacios exclusivos para mujeres se pierden, que van a dar por temas de justicia social por la discriminación positiva.

El feminismo radical llega a eliminar el dispositivo de género aún sin esta intención todas esas conductas sociales dirigidas al sexo femenino y al sexo masculino: las está oprimiendo, en otras palabras “Un dispositivo que beneficia a los hombres y desfavorece a las mujeres”; curiosamente, el término “feminazi” surge como esta idea de que, si no existen hombres o se hace esta segregación completa, se arreglarían estas cuestiones, ya que no estará el sujeto político que las oprime: los hombres -y con ellos, el patriarcado. 

A partir de ahí se establece que el dispositivo de genero no están determinadas por la biología, sino que son imposiciones sociales o construcciones culturales. De esta forma: nuestro sexo biológico, no determina nuestro comportamiento en la sociedad. Yo en esto no estoy de acuerdo, el sexo biológico no determina nuestros comportamientos, pero si los condiciona. Este condicionamiento marca las tendencias entre hombres y mujeres (con claras excepciones) pero si en promedio o tendencia. Por ejemplo, ¿Por qué hay más hombres que mujeres en ingenierías? y al mismo tiempo ¿por qué hay más mujeres en el servicio de salud que hombres (enfermería, nutrición, etc.)?

Entonces el feminismo radical parte de que la única condición de mujer es el género autodeterminado y luego negar que no existen comportamientos ligados a nuestra biología (que no hay correlación entre nuestro género y el sexo biológico: por eso se piensa que podemos liberarnos del yugo del género) y piensan que se puede eliminar. Entonces si hay una independencia absoluta entre nuestro género y nuestro sexo biológico que solo está condicionado por factores culturales entonces se puede desprenderse del sujeto político de ser hombre y ser mujer -así creando infinidad de géneros.

Si quieren prescindir del patriarcado a través de la desaparición del sujeto político de ser hombre o mujer (porque no existe una correlación entre el sexo biológico y género, y que todo es una construcción social). Entonces se crea esta situación amorfa donde todo es nada y nada es todo. No se puede definir ningún concepto ya que todo es adaptativo al pensamiento de la persona y no existe ningún modelo social, o cultura donde no exista división histórica y cultural entre hombres y mujeres, donde se asocien determinadas políticas y acciones en base al sexo. No existe. Que un doctor no sepa determinar si el paciente es hombre o mujer llevaría practicas medicas equivocadas; Otros ejemplos de la locura del progresismo es que se empuja mucho el “body positive” cuando médicamente se puede, objetivamente, determinar un cuerpo en mal estado y hay que ayudar a esas personas; otro ejemplo del progresismo es “love is love” donde si un hombre de 50 años se auto percibe como una niña de 6 años y pueda entrar a espacios para niños esto sea socialmente aceptado. El progresismo radical (e incluso el moderado) es subversión cultural.

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