jueves, octubre 24, 2019

Artículo del relevante investigador histórico César Reynel Aguilera sobre Jacobo Arbenz, la CIA y la Inteligencia soviética en el que responde a unas palabras de Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura


Nota del Bloguista de Baracutey Cubano.

El periodista Salvador Díaz Versón quién había ocupado un alto cargo policial en uno de los gobiernos auténticos  tenía en su poder los expedientes de la Liga Anticomunista donde  estaban depositados muchos años de  investigación  sobre los comunistas en Cuba y fuera de Cuba. El expediente A-943 correspondía a Fidel Castro Ruz y en él se reflejaba que Fidel  Castro había comenzado a trabajar para la Unión Soviética  en 1943 y que en su reclutamiento y entrenamiento había desempeñado un importante  papel un diplomático supuestamente llamado Gomer Bashirov, En el expediente también habían fotos y documentos que  que evidenciaban su conexión con Moscú. Después del triunfo de la Revolución y concretamente tan cercano como el 23 de enero de 1959  se requisaron los archivos que estaban, si mal no recuerdo haber leido, en la casa de Salvador Díaz Versón en Cojimar.  También creo recordar que esa casa fue la primera casa oficial de Fidel Castro la cual era compartida con una habitación del  Hotel Havana Hilton, Una carta de Fidel Castro dirigida  a Abelardo Adán en Praga que fue interceptada por Salvador Díaz Versón decía: ¨ Nuestro amigo me dijo que me mantiene reservado para mayores esfuerzos  y que no debo quemarme  viajando ahora. Ellos tienen  un plan  en el cual yo seré  el eje que  se implementara muypronto. Es posible  que entonces volvamos a vernos sin temor al imperialismo yanqui¨.  La información de casi todo lo que está en este párrafo están en las páginas 777 y 778 del excelente libro (aunque no coincido en algunas interpretaciones que aparecen en él)  titulado La Verdadera República de Cuba , del Dr.Andrés Cao Mendiguren.




 El Soviet  Caribeño.  La otra Historia de la Revolución Cubana.  Autor:  César Reynel Aguilera

César Reynel en el programa El Espejo promocionando su libro

Parte I


Parte II


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Jacobo Arbenz, la CIA y la Inteligencia soviética

Por César Reynel Aguilera
22 octubre 2019


De izquierda a derecha, Ramón Nicolau, Flavio Bravo, Carlos Rafael Rodríguez, Juan Marinello, Blas Roca y Lázaro Peña

Ramón Nicolau

En dos entrevistas recientes, a raíz de la publicación de su novela “Tiempos recios”, Mario Vargas Llosa ha expresado un par de ideas que ilustran, a la perfección, la asimetría de los análisis históricos en Hispanoamérica.

En una de esas entrevistas asegura el novelista peruano que la operación de la CIA, para derrocar al gobierno de Jacobo Arbenz, fue una operación orquestada de “fake news” maravillosamente hecha por un publicista, que aparece ahí [en “Tiempos recios”], que además era sobrino carnal de Freud, Bernays.

En otra entrevista también asegura Vargas Llosa que quizás “sin el golpe de la CIA en Guatemala, Fidel [Castro] no se habría radicalizado”.

Esas dos ideas nos llegan sostenidas por el prestigio, el rigor intelectual y el compromiso para con la democracia y la libertad del autor de “Lituma en los Andes”.

Eso implica que en buena lid deberíamos aceptarlas sin muchos reparos; pero hay un problema con ellas, y es que están basadas en una fracción de la Historia.

La irónica paradoja es que esas dos ideas descansan en un sesgo que fue creado e impuesto por una maquinaria de “fake news” que ya para el momento de la llegada de Jacobo Arbenz al poder, en marzo de 1951, llevaba al menos tres décadas trabajando sin descanso para el comunismo internacional.

Por decirlo con nombres y genealogías de ideas: Lenin fue el padre de Willi Münzenberg, quien fue a su vez el genial creador de eso que hoy conocemos como “fake news” y el maestro o inspirador de (entre otros) Benito Mussolini y Joseph Goebbels.

(Mario Vargas Llosa)

Desde esa perspectiva, Edward Bernays es, aunque nos cueste trabajo reconocerlo, una descendencia diluida y controlada de algo mucho más antiguo y brutal que él. Es el producto de una línea germinal que empezó con ese golpe de estado que hoy (gracias al trabajo de esa maquinaria de noticias falsas) conocemos como “Revolución de Octubre”.

La otra limitación que impone ese sesgo histórico es la imposibilidad de reconocer que el gobierno de Jacobo Arbenz sí estuvo bajo la influencia de la Inteligencia soviética, y que iba en camino de un proceso de radicalización muy similar, salvando las distancias y los tiempos, al que sufrió décadas después el gobierno democráticamente electo de Hugo Chávez en Venezuela.

Para poder aceptar eso tenemos que partir de reconocer dos cosas.

La primera es que los Partido Comunistas no eran, para nada, partidos políticos en el sentido tradicional del término. Eran, como bien lo describió Philip Selznick en su libro “El arma organizativa” [The organizational weapon] organizaciones de combate solo comparables en sus estructuras, objetivos, y funcionamientos, a los ejércitos modernos.

La segunda es que una buena parte esos Partidos Comunistas tuvieron, como todos los ejércitos, un aparato de Inteligencia que fue creado, instruido y siempre controlado de una forma férrea por la Inteligencia soviética.

(Jacobo Arbenz)

En el momento de la llegada al poder de Jacobo Arbenz, los comunistas en Guatemala estaban desperdigados en varios grupos y organizaciones, su unidad era muy débil y carecían, por tanto, de un aparato de Inteligencia propiamente dicho.

Como consecuencia de eso se decidió, allá en Moscú, que el Partido Comunista de Cuba, conocido en la época como PSP o Partido Socialista Popular, se encargaría de asesorar a los guatemaltecos en su organización, y en su trabajo de radicalización del gobierno de Jacobo Arbenz.

Para esa época, el aparato de Inteligencia del PSP cubano tenía, a grandes rasgos, la siguiente estructura:

Su jefe y fundador era el comunista polaco, y agente de la Inteligencia soviética, Fabio Grobart. El segundo al mando era Ramón Nicolau, quien tenía de ayudante al también polaco Jaime Novomodny y de delfín designado a Osvaldo Sánchez.

Por debajo de Nicolau, conocido como Monguito, estaban Víctor Pina Cardoso y Flavio Bravo. Este último fue el reclutador, a finales de los años cuarenta, de Fidel Castro, y era el hombre señalado para sustituir a Grobart cuando llegara el momento. Su delfín designado siempre fue Jorge Risquet.
Para que se tenga una idea de los poderosos vínculos de esos cuadros con la Inteligencia soviética basta decir que Nicolau y Bravo fueron los únicos latinoamericanos que alcanzaron a matricular en la famosa Academia Frunze, el equivalente soviético de West Point.

(Víctor Pina)

Nicolau no pudo graduarse porque tuvo que regresar a Cuba de urgencia, pero Bravo sí lo hizo. Jorge Risquet, por su lado, fue entrenado en Hungría, Checoslovaquia y la URSS entre 1951 y 1954, y siempre estuvo bajo la supervisión directa de Alexander Shelepin, el futuro jefe de la KGB.

A Guatemala, y como siempre sucedía, el primer comunista cubano que llegó fue un cuadro del ala política de la organización llamado Severo Aguirre del Cristo. Un excelente organizador que se encargó de fusionar a los grupos y organizaciones comunistas del país en un solo Partido (el Partido Guatemalteco del Trabajo o PGT) y que pudo, también, imponer a José Manuel Fortuny como Secretario General de esa organización.

José Manuel Fortuny, además de ser comunista, fue amigo personal de Jacobo Arbenz y terminó convertido en una especie de asesor del presidente guatemalteco para esas políticas sociales que Guatemala tanto necesitaba, y que los comunistas siempre usaban (todavía hoy lo hacen) para hacer avanzar sus planes de penetración y desestabilización.

Si aceptamos que detrás de Fortuny estaban los cubanos, y que detrás de estos estaba la Inteligencia soviética, ya podemos imaginar quiénes cantaban las jugadas.

Es por eso que ya para marzo de 1952, fecha del segundo golpe de estado de Fulgencio Batista en Cuba, la embajada de Guatemala en la Habana se había convertido en uno de los centros de operaciones del aparato de Inteligencia de los comunistas cubanos. En esa embajada empezaron a conspirar, a partir de esa fecha, Mario Morales Mesa, Antonio “Ñico” López y Juan Manuel Márquez.

Fidel Castro en New York junto a Juan Manuel Márquez el 28 de octubre de 1955 recogiendo dólares

El primero fue un agente de los comunistas cubanos que hasta ese momento había estado infiltrado dentro de la Policía Judicial de Cuba. Los otros dos fueron cripto comunistas que estuvieron entre los fundadores de la llamada “Generación del Centenario” (creada por Flavio Bravo) y que fueron, además, elementos esenciales en la organización de la acción armada que daría inicio al castrismo. Me refiero a los ataques a los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo, el 26 de julio de 1953.

(Osvaldo Sánchez al lado de Camilo Cienfuegos, Osvaldo Sánchez se reunió dos veces con Fidel Castro en México cuando se gestaba la expedición del yate Granma. Posteriormente subió a la Sierra Maestra en varias ocasiones para entrevistarse con Fidel Castro para coordinar las acciones del Partido Socialista Popular, PSP, y las tropas del Ejñercito Rebelde en la lucha contra el gobierno de Batista. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

Todo esto quiere decir que ya para 1953 los hombres de Fabio Grobart, que desde 1952 estaba exiliado en Praga, controlaban los elementos esenciales de la radicalización del gobierno de Arbenz en Guatemala, y del surgimiento del castrismo en Cuba.

Desde esa perspectiva no es casual, entonces, que el gobierno de Arbenz decidiera comprarles a los checos el famoso barco de armas; o que Raúl Castro, ya convertido al comunismo, pasara por Praga después de haber participado en una reunión de jóvenes comunistas que tuvo lugar en Budapest.

Tampoco es casual que, después de su paso por Praga, Raúl Castro regresara a Cuba acompañado por dos jóvenes guatemaltecos y por un ruso, llamado Nikolai Leonov, que trabajaba para la Inteligencia soviética.

Hoy se puede asegurar que antes de la caída del gobierno de Jacobo Arbenz, en 1954, pasaron por Guatemala una enorme cantidad de comunistas cubanos que estuvieron vinculados, directa o indirectamente, al aparato de Inteligencia de esa organización.

(La persona  de la extrema derecha es Salvador García Agüero)

En unos escasos años pasaron por ese país, por solo mencionar algunos nombres, cuadros de la importancia de Osvaldo Sánchez, Víctor Pina, Jorge Risquet, Raúl Valdés Vivó, Lionel Soto, Salvador García Agüero y Ñico López. A esos cubanos se sumaron, también, otros comunistas y aventureros latinoamericanos como Edelberto Torres Espinosa y Ernesto Che Guevara.

Nikolai Leonov al centro y al lado de su brazo izquierdo Raúl Castro Ruz en el barco  Gruzia 

De más está decir que la Inteligencia estadounidense siempre estuvo al tanto de todo eso y de mucho más. Supieron, por ejemplo, de la compra de armas en Checoslovaquia, de la intención de usarlas para crear un contrapeso al ejército guatemalteco y de los planes para radicalizar el proceso hasta los límites que fueran necesarios. La reacción, claro está, no se hizo esperar y Arbenz fue derrocado.

Una prueba de la profunda penetración de los comunistas cubanos en Guatemala es que después de la caída de Arbenz Osvaldo Sánchez se quedó en ese país, de forma clandestina, para garantizar que los cuantiosos fondos del Partido Guatemalteco del Trabajo, acumulados durante tres años de contubernio con el gobierno, fueran contrabandeados hacia El Salvador.

Esos fondos fueron después llevados hacia Cuba por Víctor Pina, quien aprovechó su cobertura, como alto funcionario de la aviación civil del gobierno de Batista, para ir hasta El Salvador, disfrazarse de campesino salvadoreño, hacerse de los fondos y sacarlos por avión hacia el aeropuerto de Camagüey.

(Días del supuesto triunfo de la Revolución en enero de 1959; Detrás de Fidel Castro se encuentra el ¿capitán? Víctor Pina)

Arbenz, ya sabemos, terminó exiliado en la misma Checoslovaquia en la que estaba Fabio Grobart y, todavía hoy, cuando se cuenta su historia, se omite una buena parte de la misma. Una omisión que no deja de ser irónica si recordamos que una de las autoridades sobre su derrocamiento es nada más y nada menos que el profesor Piero Gleijeses, un asiduo visitante de La Habana y, hasta hace poco tiempo, un amigo personal de Jorge Risquet.

Víctor Drake, Fidel Castro, Ernesto ¨Che¨Guevara y quizás Víctor Pina, el cual ocupó responsabilidades  de carácter político e ideológico  dentro del Ejército Rebelde     muy por encima de su grado militar

Esa amistad entre Risquet y Gleijeses existió, entre otras cosas, para recordarnos que la verdadera maquinaria de noticias falsas, la original y aplastante, todavía goza de muy buena salud y siguió funcionando, sin interrupción alguna, después de la caída de Arbenz.

Raúl Castro, Vilma Espín y Jorge Risquet y otra persona que no reconozco.

Un funcionamiento que en el caso de Cuba ha permitido esconderle al mundo, y a Mario Vargas Llosa, durante más de sesenta años, que Fidel Castro ya se había radicalizado, y estaba bajo el control de los comunistas cubanos, desde mucho antes de 1954.

No he leído “Tiempos recios”, pero estoy seguro de que será, como nos tiene acostumbrado su autor, una excelente novela. También estoy seguro, a partir de las declaraciones hechas por Mario Vargas Llosa, de que se trata de una novela basada en una fracción de la Historia.

Ese es un derecho que él tiene como escritor y como ser humano. A fin de cuentas, nadie tiene la obligación que saberlo todo sobre un tema, y mucho menos si una buena parte de las informaciones sobre el mismo han sido activamente escondidas, y distorsionadas, por una poderosa maquinaria de noticias falsas que ya lleva más de un siglo funcionando.
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Foto de excombatientes de la Guerra Civil española.  Cuba, el país con más voluntarios en la Guerra Civil española, según un estudio. La Habana.- Cuba fue el país que más voluntarios envió a la Guerra Civil española (1936-1939( -1.225 internacionalistas- para apoyar a los republicanos, según una investigación divulgada hoy por el diario oficial Juventud Rebelde.Apr 23, 2011.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Pocos años  después de la Revolución de Octubre de 1917 Cuba se convirtió en un objetivo del comunismo ruso y soviético para desde la isla de Cuba expandirlo hacia  otros país de América Latina. El Partido Comunista de Cuba fundado en 1925 por el agente Abraham Simjovitch de la OGPEU soviética cuyo  nombre real era Abraham Grobart (nacido  en Bialystok, Polonia el 30 de agosto de 1905  y fallecido el 22 de octubre de 1994)   más conocido en Cuba con el seudónimo   Fabio Grobart, junto a  también otros seudónimos por él utilizados: Abraham Simjovitch, Yunger Semiovich  y Antonio Blanco, quien había llegado a Cuba en 1920 después de ser sentenciado a muerte en Polonia por sus actividades terroristas y  varios asesinatos; fue rescatado  de la prisión por agentes soviéticos y enviado a Cuba.
 En determinada época del siglo XX anterior al triunfo de la revolución de enero de 1959, el Partido Comunista  de Cuba  tenía subordinados o bajo su jurisdicción  a varios partidos comunistas de América Latina.
 

Fabio grobart en varias etapas de su vida


 



 

Fabio Grobart, la cabeza detrás del reclutamiento de combatientes para luchar en el bando republicano en la Guerra Civil Española, ya que la República fue provocada y apoyada por el dictador totalitario comunista conocido como Iosef Stalin al ordenar, mediante la Internacional Comunista,  la creación de los Frentes Populares en diferentes países para los comunistas alcanzar el poder político. A su derecha de Fabio Grobart se encuentran: Mario Morales y Víctor Pina sucesores de Ramón Nicolau, en el reclutamiento de los internacionalistas para la Guerra Civil Española; Ramón Nicolau fue el responsable del reclutamiento y presencia de los voluntarios que partían desde Cuba y  posteriormente fue el responsable del Instituto de Historia de Cuba.. Según pesquisas de la investigadora Maria Sánchez Dotres, en el conflicto -de 1931 a1939- participaron del lado republicano mil 412 cubanos, la mayor presencia proporcionalmente con la población entre los 54 países que aportaron combatientes a  esa guerra civil.
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lunes, octubre 14, 2019

Carlos Alberto Montaner: La radicalización de Fidel Castro



La radicalización de Fidel Castro

Por Carlos Alberto Montaner
13 octubre 2019

Lo contó el diario El País de Madrid. Mario Vargas Llosa opinó, públicamente, que Fidel Castro acaso no se hubiera radicalizado si la CIA, en contubernio con la United Fruit, no hubieran derrocado al coronel Jacobo Árbenz mediante un golpe de Estado en 1954.

Fidel Castro, nos recuerda Vargas Llosa, suscribía entonces un programa socialdemócrata. Esto sucedió en la rueda de prensa en la que nuestro Nobel de Literatura presentaba su última novela, Tiempos recios, en la que cuenta la historia de aquel coup de´État, a juicio suyo punto de partida de la rebelión de muchos jóvenes e intelectuales contra Estados Unidos.

Supongo que, en general, es cierta la apreciación de Vargas Llosa, pero no estoy seguro de que el antiyanquismo latinoamericano se origine en este episodio. El Kremlin empleaba enormes recursos en estimular esta conducta por medio de los “Congresos por la Paz”, a lo que se agregaba la atmósfera de la Guerra Fría. Árbenz fue derrocado como consecuencia de este episodio.

No entro en el tema de la novela porque todavía no la he leído. Calculo que será espléndida, como las otras 18 que ha publicado el autor de Conversación en la catedral, unas más y otras menos, pero todas buenas. El hecho de que tenga 83 años de edad no le resta méritos al libro. Es al revés. Con el tiempo la prosa mejora (menos en el caso de Carlos Fuentes, que se fue haciendo ilegible año tras año).

En lo que discrepamos es en el momento en que Fidel Castro se radicalizó, algo que tiene cierta importancia lateral. No fue en junio de 1954, mes en el que Árbenz renunció a la presidencia tras los bombardeos aéreos secretamente organizados por la CIA. Sucedió algo antes, a fines de los años cuarenta, cuando Fidel estudiaba Derecho en la Universidad de La Habana.

Eso, al menos, es lo que dijera José Ignacio Rasco (Fidel lo llamaba “Rasquito”), su condiscípulo desde el bachillerato en el Colegio Belén, y luego en la Universidad. Para José Ignacio, y me lo contó personalmente, no había la menor duda: “fue seducido por las tesis leninistas; recitaba de memoria páginas enteras de ¿Qué hacer?, el ensayo en el que el ruso describe la toma del poder”. Incluso, el propio Fidel, tras estar seguro de que el gobierno no podía escaparse de sus manos, llegó a decir que “era marxista-leninista y lo sería siempre”.

Pero hay otros testigos directos. El abogado Rolando Amador, compañero, amigo de Fidel Castro y primer expediente de su curso, solía relatarlo con lujo de detalles tras abandonar Cuba a principios de la revolución.

En 1950 Fidel, para poder graduarse, le pidió que le repasara algunas asignaturas que llevaba por libre. Fidel era inteligente y tenía una gran memoria, pero había descuidado los estudios. De manera que ambos se recluyeron en un hotel para esos fines. Mientras estudiaban, llegó una delegación del Partido Socialista Popular (PSP), el grupo de los comunistas, formada por Flavio Bravo y Luis Mas Martín. Venían a informarle a Fidel que había sido aceptado en el Partido.

Había tres formas de militar en el Partido. La “abierta”, la del “acompañante” que generalmente “entraba” en otra formación política o institución del Estado para informar e influir, y la que recibía adiestramiento y órdenes directamente de los servicios de inteligencia soviéticos. Flavio Bravo y Mas Martín estaban en esa tercera categoría que dirigía en la sombra Osvaldo Sánchez. No puede olvidarse que la función de los Partidos Comunistas de todo el mundo era proteger y ayudar a la URSS. Por eso el Kremlin los financiaba.

Fidel era un “acompañante”. Su función era “entrar” en el Partido Ortodoxo, del que llegó a ser candidato a congresista, una formación socialdemócrata (y anticomunista), como sucedió con Eduardo Corona o Martha Frayde, y radicalizarlo desde dentro. La idea de que Fidel era demasiado “fidelista” para someterse a una disciplina partidista olvida la circunstancia de que Stalin era, ante todo, “stalinista”, y Mao “maoísta”, líderes destacados que al principio parecían dóciles, hasta que pudieron manifestarse tal cual eran y mostrar su verdadero caudillismo.

Fidel no se hizo antiyanqui por la mala conducta de Estados Unidos en Guatemala. Se lo contó en una carta a su amante y amiga Celia Sánchez escrita en la Sierra Maestra en 1958: pelear con sus vecinos gringos era su destino. Como en el cuento del alacrán: “era su carácter”. No podía evitarlo.


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RELEVANTES PRUEBAS E INDICIOS DE QUE FIDEL CASTRO Y RAÚL CASTRO RUZ ESTABAN VINCULADOS AL COMUNISMO INTERNACIONAL ANTES DEL 26 DE JULIO DE  1953, DÍA DEL ASALTO AL CUARTEL MONCADA

 Salvador Díaz Versón

El periodista Salvador Díaz Versón quién había ocupado un alto cargo policial en uno de los gobiernos auténticos  tenía en su poder los expedientes de la Liga Anticomunista donde  estaban depositados muchos años de  investigación  sobre los comunistas en Cuba y fuera de Cuba. El expediente A-943 correspondía a Fidel Castro Ruz y en él se reflejaba que Fidel  Castro había comenzado a trabajar para la Unión Soviética  en 1943 y que en su reclutamiento y entrenamiento había desempeñado un importante  papel un diplomático supuestamente llamado Gomer Bashirov, En el expediente también habían fotos y documentos que  que evidenciaban su conexión con Moscú. Después del triunfo de la Revolución y concretamente tan cercano como el 23 de enero de 1959  se requisaron los archivos que estaban, si mal no recuerdo haber leido, en la casa de Salvador Díaz Versón en Cojimar.  También creo recordar que esa casa fue la primera casa oficial de Fidel Castro la cual era compartida con una habitación del  Hotel Havana Hilton, Una carta de Fidel Castro dirigida  a Abelardo Adán en Praga que fue interceptada por Salvador Díaz Versón decía: ¨ Nuestro amigo me dijo que me mantiene reservado para mayores esfuerzos  y que no debo quemarme  viajando ahora. Ellos tienen  un plan  en el cual yo seré  el eje que  se implementara muypronto. Es posible  que entonces volvamos a vernos sin temor al imperialismo yanqui¨.  La información de casi todo lo que está en este párrafo están en las páginas 777 y 778 del excelente libro (aunque no coincido en algunas interpretaciones que aparecen en él)  titulado La Verdadera República de Cuba , del Dr.Andrés Cao Mendiguren.


César Reynel Aguilera autor del libro  El Soviet Caribeño  describe la historia de la Revolución Cubana a partir de las relaciones ocultas, y durante mucho tiempo subestimadas, entre los hermanos Castro y el Partido Comunista de Cuba- Partido Socialista Popular (PCC-PSP)

Parte I



Parte II


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Sobre la biografía  del dictador Raúl Castro Ruz escrita por  Nikolai Leonov

Por Pedro Pablo Arencibia 
30 de julio de 2015


 Nikolai Leonov sirviendo de traductor entre Nikita Jrushov, Leonid Brezhnev y Fidel Castro cuando Fidel Castro  fue de visita a la URSS después de la Crisis de Octubre para limar asperezas. URSS 1963.


En este mes de julio  de 2015  se presentó en sesión especial de la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba un libro  biográfico  titulado Raúl Castro, un hombre en Revolución,  escrito por  Nikolai Leonov, ex espía y posteriormente un muy alto oficial de la KGB soviética, pues llegó a ser el segundo hombre de la  KGB. Vladimir Putin no sólo fue su subordinado, Leonov fue su mentor.

No me he leido el libro, pero supongo que en él  no se responden  algunas preguntas sobre Raúl Castro, Fidel Castro y la participación o involucramiento,  o no,  de organismos de  la Unión   Soviética, URSS,  en el ataque al Cuartel Moncada,  el entrenamiento de los futuros expedicionarios  del yate Granma y/o  la compra de ese yate así como la ayuda, de cualquier tipo, a las fuerzas comandadas por Fidel Castro y Raúl Castro, respectivamente, en la Sierra Maestra y en el II Frente Oriental ¨Frank País¨, frente guerrillero  cuya comandancia se encontraba en la Sierra Cristal.

En el artículo Presentan por vez primera en Cuba biografía de Raúl Castro en sesión especial del Parlamento del periodista Enrique Milanés León  se lee:

¨El libro Raúl Castro, un hombre en Revolución, del investigador ruso Nikolai Leonov, tuvo su primera presentación en Cuba, durante una sesión especial de la Asamblea Nacional del Poder Popular, ante los diputados de todo el país que conocieron detalles de la que constituye la primera biografía del presidente cubano.
(Eusebio) Leal realizó un minucioso repaso de la génesis de la obra, desde el encuentro de Leonov con Raúl, cuando en 1953 ambos viajaron, desde Génova hasta Latinoamérica —hacía México, el ruso, y hacia Cuba, Raúl—, en el barco Andrea Gritti, donde nació una amistad que aun se mantiene.¨
(Fidel Benitez Domenech, Nikolai Leonov y Raúl Castro en el buque Andrea Gritti)

El presentador comentó las actividades revolucionarias que ya en esa época llevaba a cabo Raúl, quien cumplió 22 años a bordo de ese propio barco. Coincidencias históricas hicieron que los dos amigos se encontraran y que Leonov pudiera conocer más adelante a Ernesto Che Guevara y a Fidel Castro, ahondando el acercamiento ideológico y personal que había comenzado con Raúl.¨
(Nikolai Leonov como alto oficial del  KGB)

Sin embargo, hay personas calificadas que plantean   que hubo, además de amistad,  otras relaciones entre Leonov y Raúl Castro en los comienzos de esa amistad ; una de esas personas es el ex Teniente General (de dos estrellas; es decir:  General de División) de los servicios de Inteligencia y Contrainteligencia rumanos  Ion Mihail Pacepa, quien desertó a EE.UU. en 1978, siendo el más alto oficiaL del entonces  campo socialista que haya desertado.
 (Ion Mihail Pacepa  en una ceremonia militar en la  Rumanía del dictador comunista Nicolae Ceausescu)
Pacepa en su largo artículo  ¿Quién es Raú;l Castro?, publicado en el año 2006, (Fuente en ingles):

¨Kruschev soñaba con pasar a la historia como el lider sovietico que habia  instalado el comunismo en el continente americano y estaba dispuesto a hacer  todo lo que fuera necesario para hacer su sueño realidad. Pero Kruschev no tenia confianza en Fidel, creia que no tenia nada que ver con el marxismo  Los lideres del partido comunista cubano estaban convencidos de que Fidel  era un peligroso aventurero y la burocracia del partido sovietico tambien estaba renuente a apoyarlo. Pero Kuruschov si tenia confianza en Raul. Segun  Sakharovsky, que habia traido secretamente a Raul a Moscu a mediados de los  años 50, fue un amor a primera vista. Nikita y Raul amaban el vodka. Ambos  estaban fascinados por el marxismo. Ambos odiaban la escuela, la religion y la disciplina. Ambos se consideraban expertos militares. Ambos estaban obsesionados con el espionaje y el contraespionaje. Y a los dos les gustaba  dormir con las botas puestas. Sakharovsky consideraba que la 'calida  relacion' entre los dos hombres habia convencido a Kuruschev de apoyar decididamente a la revolucion cubana.
(Ion Mihail Pacepa)

Por ordenes de Kruschev, Sakharovsky le habia dado a Raul un asesor de  inteligencia: Nicolai Leonov, el experto en America Latina del PGU. Leonov  (hoy un retirado general de la KGB y miembro de la Duma), le dio a Raul inteligencia sobre las fuerzas militares del dictador Fulgencio Batista, y  lo ayudo con su guerra de guerrillas. En junio de 1957, Leonov le dio  documentos y fotografias mostrando que Washington estaba dando armas a apoyo  logistico a Batista, y sugirio que Raul tomara unos cuantos rehenes  americanos para obligar a Eisenhower a retirarse del conflicto. Raul lo hizo. El 26 de junio de 1958, sus guerrilleros secuestraron a 50 militares y  civiles americanos y canadienses que estaban trabajando en Cuba. Por temor a  la vida de los rehenes, Batista declaro un ceso al fuego. Eso le permitio a  los sovieticos traer nuevas armas a Cuba. El curso de la revolucion cubana  cambio para siempre. Habia empezado la era de los secuestros politicos. El  31 de diciembre de 1958, Batista huyo de Cuba, y los hermanos Castro tomaron  la direccion del pais. Durante los proximos meses, Raul organizo la  ejecucion de cientos de oficiales de la policia y el ejercito de Batista.  Los cadaveres eran enterrados en tumbas colectivas en la afueras de Santiago de Cuba.

(Ion Mihail Pacepa y el dictador comunista rumano Nicolae Ceausescu)

Un año despues, el viceprimer ministro sovietico Anastas Mikoyan aterrizo  en La Habana. Fue recibido por Fidel, Raul y el nuevo asesor de la KGB, Alexander Shitov. La tarea de este ultimo era ayudar a Raul a crear una KGB  cubana y un ejercito estilo sovietico. En 1962, Kruschev dio el  extraordinario paso de nombrar a Shitov como embajador en Cuba. Pronto, Moscu empezo a construir secretamente  bases de cohetes en Cuba. Kruschev,  Raul y Shitov - no Fidel - pusieron el mundo al borde la guerra nuclear.¨

Este bloguista de Baracutey Cubano señala que el espía Alexander Ivanovich Shitov había estado en  América  del Sur con fachada de periodista de la agencia soviética  TASS con el nombre de Alexander Alexeiev; fue embajador de la URSS en Cuba, con ese nombre falso, en los primeros años del Castrismo en Cuba.


 (General Aleksandr Sakharovsky, consejero entre 1949 y 1953  en el establecimiento  de la policía política de Rumania a la que perteneció Pacepa. Entre 1955 y 1970  dirigió la división de Inteligencia exterior de la KGB)

En una síntesis biográfica de Raúl Modesto Castro Ruz de  un sitio de biografías de Internet  se lee algo que puede  avalar o lo planteado por Pacepa, basado en lo que expresó Sakharovsky (General de la KGB, jefe de la Primera Dirección; the organization responsible for foreign operations and intelligence collection activities by the training and management of the covert agents, intelligence collection management, and the collection of political, scientific and technical intelligence) pero haciendo  las observaciones que la expresión  ¨mediados de los años 50s¨ se refiere  a 1953  y que la información de  Inteligencia a Raúl sobre las fuerzas militares de Batista y los documentos sobre las armas y apoyo logístico de EE.UU. a Batista le  fueron enviadas por Leonov a Raúl y no dadas. Algo perfectamente posible pues, por ejemplo,   José ¨Pepe¨ Ramírez Cruz (posteriormente y durante décadas Presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, ANAP)   que ocupó en la ¨estructura civil¨ del II Frente Oriental una posición dirigente  dentro de  los campesinos, era un experimentado cuadro del Partido Socialista Popular o PSP (nombre del Partido Comunista en esa época) que fue enviado por  la dirección nacional de dicho partido (por cierto: José  Ramírez Cruz no era campesino ni vivía en la zona del II Frente Oriental) y recordemos que los Partidos Comunistas estaban subordinados  a la dirección de la Tercera Internacional o  KOMINTERN (supuestamente  eliminada en 1943) y Raúl Castro ya había ingresado, o estaba en proceso de ingresar,  públicamente  a la organización juvenil de dicho partido. El PSP tenía militantes no públicos en sus filas y en las filas de su organización juvenil.

Veamos un fragmento de la aludida síntesis biográfica de Raúl Castro:

¨Estudió en los colegios de los jesuitas, primero en Santiago de Cuba y luego en La Habana, en cuya universidad empezó una diplomatura en ciencias sociales que no terminó debido a sus actividades políticas. Su compromiso ideológico marxista es anterior al de su hermano Fidel. Afiliado a la Juventud Socialista, organización del Partido Socialista Popular (PSP, de orientación comunista), en febrero de 1953 participó, en Viena, en el Congreso Mundial de la Juventud y visitó varias capitales del bloque soviético
...
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Tras su liberación, se trasladó a México, donde ayudó a su hermano a captar adeptos y a organizar el movimiento insurreccional. Allí restableció sus relaciones con el agente soviético Nikolai Leonov, quien ejerció gran influencia sobre la incipiente guerrilla. A fines de 1956, Fidel, Raúl y ochenta camaradas zarparon de México en el yate Granma y desembarcaron en la provincia de Oriente. La mayoría de los insurgentes resultaron muertos o fueron capturados por las tropas de Batista, pero los hermanos Castro y doce compañeros lograron huir y refugiarse en la Sierra Maestra para comenzar la lucha que les conduciría a la toma del poder.¨

Se plantea por algunas personas que Fidel y Raúl Castro ya estaban vinculados al Comunismo internacional desde antes del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y que, mediante el oficial de la KGB Nikolai Leonov, el comunismo soviético  le brindo  en México ciertos recursos a la preparación y expedición del yate Granma.

En el artículo  Los secretos del general Nikolai Leonov donde el autor Víctor Carrato entremezcla fragmentos del mencionado libro de Nikolai Leonov con observaciones  suyas se lee:

¨En el verano de 1956 me encontré por casualidad con Raúl Castro en México. Fue muy emocionante… Fui el primer soviético que conoció al renombrado compañero “Che”. Le prestó ayuda médica a Raúl y otros compañeros enfermos. Cuando los aspirantes a revolucionarios fueron arrestados en México, en 1956, Guevara fue el único que admitió que era comunista y que estaba estudiando ruso. (Habló abiertamente de su relación con Nikolai Leonov, de la Embajada Soviética).

¿Cuánto hubo de suerte y cuánto de planificación en su trabajo y en su amistad con los cubanos, incluido Raúl Castro?

Yo mantenía en secreto mis encuentros con los revolucionarios cubanos. El Che Guevara me pidió que le buscara unos libros en español. Esos libros eran Chapaev, de Furmanov; Un hombre de verdad, de Boris Polevói, y Así se templó el acero, de Nikolai Ostrovski. Los hallé en nuestra Embajada. Mantuve amistad con el Che Guevara hasta su viaje a Bolivia, donde murió.
Leonov tuvo que salir de México después de que los rebeldes fueron detenidos por la Policía mexicana y se descubrió una tarjeta de presentación de Leonov en un libro que leía Guevara.¨

(Una digresión: el bloguista de Baracutey Cubano se pregunta si el Che Guevara era, supuestamente,  médico ¿ Cuál fue esa ayuda médica a Raúl y a otros compañeros enfermos?)
No obstante, lo verificable, hasta ahora, es  lo siguiente, lo cual se extrajo del ensayo  Razones de Angola IX, de César Reynel:

¨La inteligencia checa, que desde 1948 era incapaz de tomar una sola decisión sin consultar con Moscú, pidió asesoramiento de los soviéticos y recibió respuesta a través de la decisión del Presidium de Comité Central que hoy puede ser consultada en el Archivo del Presidente de la Federación Rusa (Extracto del Protocolo 198, reunión del Presídium de diciembre 27, 1958, folio 3, lista 65, Fichero 871). En esa resolución (que ya está desclasificada y es pública), el PCUS aprobó “la intención de los amigos checos de ayudar al movimiento de liberación en Cuba”, y dio instrucciones precisas de no dejar ningún rastro escrito diciendo que la armas eran para Cuba, que verificaran exhaustivamente la seriedad de las intenciones de la compañía (léase contacto), y que no enviaran ningún arma que pudiera ser rastreada como perteneciente al bloque soviético.

(Fidel Castro, Nikita Jrushov y Emilio Aragonés Navarro  en  la URSS. 1963) 
  
En el  libro¨One hell of a Gamble (The Secret History of the Cuban Missile Crisis) de los investigadores Aleksander Fursenko Timothy Naftali que desde febrero de 1959, según los archivos abiertos de la KGB y la GPU soviéticas, comenzaron los acercamientos a la Unión Soviética iniciados no por Jorge Risquet, que es la versión oficial trasladándolos a fecha posterior, sino por Emilio Aragonés en México. Para el que no tenga ese libro, puede leer el artículo ¨La crisis de octubre y la verdadera historia del año 1959 a la luz de los archivos secretos de la URSS y de los Estados Unidos ¨ de Miguel Ángel Sánchez en la Revista Encuentro número 10 de otoño 1998, donde se analiza en detalles la más relevante información que da el mencionado libro.  No olvidemos que los que abrieron, como excepción y por muy breve tiempo, los archivos de la KGB y la GPU para esos dos periodistas norteamericanos  no son nada ingenuos  y no mostraron ni desclasificaron todo lo que  hay en esos archivos. 

Tampoco olvidemos que los primeros especialistas extranjeros en Inteligencia y Contrainteligencia  que asesoraron a los incipientes órganos de la Seguridad del Estado  después del triunfo de la Revolución fueron los checoslovacos, hispanosoviéticos y ex combatientes  de la Guerra Civil española. Uno de ellos fue Angel Martínez Riosola,   ¨Angelito¨, cuyo verdadero  nombre  era  Francisco  Ciutat de Miguel  quien llegó a Cuba el 4 de  marzo de 1960;  su avión procedía de Venezuela pero antes había recorrido varios países europeos como Checoslovaquia y Bélgica. Era graduado de la prestigiosa Academia  Voroshilov, de la Unión Soviética,  donde también ejerció como profesor. En el 40 aniversario de la invasión de Bahía de Cochinos, recuerdo, aunque ha pasado mucho tiempo,  a Fidel Castro decir en la televisión que  si la invasión hubiera sido por Trinidad,  no tenía ninguna probabilidad de éxito, pues ¨Angelito¨ había hecho fortalecer dicha zona con fuerte artillería y tropas. Se  afirma que participó en combatir a los alzados antiCastristas de la Sierra del Escambray y hasta que fue herido; quizás este ¨asesor¨haya formado parte del grupo operativo especial  ¨Molino¨. Posteriormente ofreció  asesoramiento militar en Vietnam y en Argelia . En Vietnam fue un importante apoyo del General Võ Nguyên Giáp.
Mucho de lo anterior no escapaba a los órganos de Inteligencia de los EE.UU., los cuales tenían informado al Presidente Dwight D. Eisenhower, el cual el 17 de marzo de 1960 aprobó  el documento titulado “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”,con el objetivo de derrocar a la amenaza que se establecía a 90 millas de las costas de EE.UU. pese a que su gobierno de manera extraordinariamente rápida había reconocido  la llegada al poder del nuevo régimen en Cuba. No olvidemos que ¨el gobierno de los 100 días¨ (realmente fueron 127 días)  de Ramón Grau San Martín no fue nunca reconocido por los EE.UU. pues Grau se negó a jurar ante el Tribunal Supremo de Justicia y sobre la Constitución de 1901  argumentando  que dicha constitución contenía la Enmienda Platt.
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 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En el artículo El hombre que tuvo tres nombres, se lee que fue  el comunista Flavio Bravo (era miembro del Partido Socialista Popular o PSP que  era en ese momento  el nombre que tenía el primer partido comunista en Cuba)   la persona que recibió el 4 de marzo de 1960 al importante estratega militar  hispano soviético   Francisco Ciutat de Miguel, también conocido como   Pavel Pablovich Stepanov,  o Ángel Martínez Riosola ¨Angelito¨, quien además de ser teniente coronel durante la Guerra Civil en España (1936-1939)  había  estudiado y posteriormente enseñado en la academia militar más importante de la Unión Soviética.

(De izquierda a derecha:  ¨Angelito¨, Sergio del Valle, Raúl Castro y Raúl Menéndez Tomassevich)

Pero  Angelito no fue el único asesor  militar que llegó de la URSS en ese momento. En  ese artículo el autor cita una entrevista suya con la viuda del ¨Comandante Angelito¨  en la que se lee:

—¿Cree de verdad que Paco se parecía al padre de Fidel?

Yo pienso que esa fue una galantería de su parte, para distinguirlo entre unos diez españoles que integraban este grupo de militares de academia llegado a Cuba como asesores. Lo cierto: Paco y Fidel establecieron muy buenos lazos, tal vez por esa forma de tratar con la gente que tenía mi marido que, aunque nada bien parecido, poseía unos ojos azules magnéticos, preciosos, incapaces de reflejar ira, odio u otro sentimiento parecido.

Uno de esos asesores hispano soviéticos fue el General Enrique Líster Forján  quién fue el que  le sugirió a Fidel Castro  crear los Comité de Defensa de la Revolución  o CDR y dirigió la implantación de la Libreta de (des)Abastecimiento:
Del libro Fidel Castro: Escupiré sobre su Tumba  cuyo autor es Alejandro Prieto Blanco.

¿Alguien cree todavía, por ejemplo,  que las órdenes de Fidel Castro  cuando sucedió el bombardeo de preludio de la invasión de Bahía de Cochinos  así como durante las batallas que  hubo en esa invasión salieron de la cabeza de Fidel Castro?¿Alguien cree que las exitosas estrategias de la Seguridad del Estado en contra de las organizaciones antiCastristas de las ciudades y de los campos cubanos fueron diseñadas por los cubanos que pertenecían a la Seguridad del Estado sin cooperación alguna  de los asesores del campo socialista? En uno de los libros  titulados Las reglas del juego, libro escrito por la Comisión de Historia  de los Órganos de la Seguridad del Estado  y la Dirección Política Central del Ministerio del Interior  por los 30 años de la Seguridad del Estado se lee:


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Tomado de http://www.penultimosdias.com

Razones de Angola (IX)
Fidel Castro con Anastas I. Mikoyan, en una recepción habanera el 8 de febrero de 1960. © Bettmann/CORBIS.

Por César Reynel Aguilera
Montreal
Diciembre  22 de  2010

Amor a primera sombra.

Si aceptamos que en el Moscú de 1958 nada sabían de Fidel Castro estamos aceptando, entonces, que la velocidad del noviazgo entre la revolución cubana y la Unión Soviética es equivalente, en términos de política real, a enamorarse de una persona desconocida antes de que doble la esquina.

Si algo caracterizó las relaciones del PCUS y la KGB con los mal llamados líderes del Tercer Mundo fue precisamente la cautela. No existe un sólo caso, en la geopolítica soviética, en que las relaciones con un “movimiento de liberación nacional”, en el poder, hayan ocurrido con la rapidez y profundidad que tuvo el compromiso soviético con el castrismo. En menos de diez y ocho meses los ‘bolos’, que es como los llamamos en Cuba, lograron controlar económica y militarmente una plaza que en las claves de su inteligencia pasó a tener el nombre código de “Cabeza de Playa” (Avanpost).


La explicación de esa penetración tan rápida, profunda e inusual es que los soviéticos sí sabían de la Revolución cubana —mucho más de lo que le conviene reconocer a la versión oficial del castrismo. Ya en octubre de 1958 Nikita Jruschov habló de la “heroica y desigual lucha del pueblo cubano contra la opresión imperialista”. Ese mismo año, en el mes de diciembre, el Presidium del Comité Central del PCUS tomó una decisión en la que es importante detenerse.

Unas semanas antes la embajada Checa en la Ciudad de México recibió la visita de un supuesto representante de la Armería Polini, radicada en San José, Costa Rica. Esa persona, todavía no identificada hoy, solicitó a los checos el abastecimiento de armas, morteros y municiones para las columnas rebeldes de Fidel Castro. Una vez más es importante recordar, y recalcar, que esos contactos no ocurren, ni pueden ocurrir, sin la existencia de vías (caminos) que garanticen la legitimidad de la persona que contacta y minimicen, en lo posible, la posibilidad de una provocación o de un engaño. En Cuba esas vías siempre pasaron, directa o indirectamente, a través del PSP. En 1958, recordemos, ya Fabio Grobart llevaba una década viviendo en Praga y trabajando para la Federación Sindical Mundial, una organización que ya hoy se sabe que fue (al igual que la FMJD) una las fachadas que utilizó la KGB para su trabajo en el exterior.

La inteligencia checa, que desde 1948 era incapaz de tomar una sola decisión sin consultar con Moscú, pidió asesoramiento de los soviéticos y recibió respuesta a través de la decisión del Presidium de Comité Central que hoy puede ser consultada en el Archivo del Presidente de la Federación Rusa (Extracto del Protocolo 198, reunión del Presídium de diciembre 27, 1958, folio 3, lista 65, Fichero 871). En esa resolución (que ya está desclasificada y es pública), el PCUS aprobó “la intención de los amigos checos de ayudar al movimiento de liberación en Cuba”, y dio instrucciones precisas de no dejar ningún rastro escrito diciendo que la armas eran para Cuba, que verificaran exhaustivamente la seriedad de las intenciones de la compañía (léase contacto), y que no enviaran ningún arma que pudiera ser rastreada como perteneciente al bloque soviético.

Una lectura ingenua de esa resolución podría ser que los soviéticos, o la KGB, ante la inminencia del triunfo castrista, decidieron sumarse a la Revolución. La realidad, sin embargo, es que en Cuba, en diciembre de 1958, ni los más optimistas soñaban con la fuga batistiana. Al mismo tiempo, esas operaciones de contacto y solicitud de ayuda no se preparan de un día para otro; lleva meses hacerlo de una forma adecuada y segura. Por último, el hecho de que esa solicitud haya alcanzado el conocimiento del Presidium no significa que otras operaciones similares, y anteriores, no hayan podido suceder sin el conocimiento y la autorización de la política soviética. Si algo enseña la historia de la KGB, después del XX Congreso del PCUS, es que su condición de poder, dentro del poder, le dio un alto margen de libertad a la hora de decidir qué informar y qué no informar.

Con la fuga batistiana el cortejo entre cubanos y soviéticos fue tan intenso, y tan rápido, que no puede ser explicado bajo la ingenua idea del guiño y el tanteo. Tuvo todas las características de un noviazgo ya pactado. En fecha tan temprana como enero de 1959, Alexander Alexeiev, antiguo jefe de la estación de la KGB en Buenos Aires, y funcionario especialista en América Latina de la Comisión de Asuntos Culturales del Comité Central del PCUS, pidió ser enviado a La Habana y su solicitud, a recomendación de Alexander Shelepin, jefe de la KGB, fue aceptada por el Comité Central (Archivo del Presidente de la Federación Rusa: A. Shelepin al Comité Central, Sept. 15, 1959, Folio 3, Lista 65, Fichero 891, p. 1).

Para muchos analistas esta solicitud, y su aceptación, es prueba de la necesidad que tenían los soviéticos de llenar ese supuesto vacío de inteligencia, e información. Desde el punto de vista operativo, sin embargo, ese nombramiento indica exactamente lo contrario. Alexeiev era un cuadro de inteligencia demasiado importante para enviarlo a una situación desconocida. La KGB nunca trabajó así. Alexeiev fue a Cuba porque, entre otras cosas, la inteligencia soviética sabía que a pesar de la situación convulsa, y de las incógnitas que rodeaban la figura de Fidel Castro, existían un grupo mínimo de condiciones que garantizaban la seguridad de su enviado, la discreción de su trabajo y el posible éxito de la misión encomendada. Y así fue; los cubanos tardaron varios meses en extender la visa al enviado de Moscú, pero cuando Alexeiev llegó a La Habana tuvo una seguridad personal garantizada por el aparato de inteligencia del PSP, logró acceso inmediato a Fidel Castro y, sin muchos preámbulos, empezó a despachar sobre la visita de Anastas Mikoyan, la venta de armas y unos convenios de colaboración que incluían millones de toneladas de azúcar y barriles de petróleo.

Cuando Alexeiev llegó a La Habana, el 1 de octubre de 1959, lo hizo muy bien informado; ya el 26 de febrero de ese mismo año se había reunido con Severo Aguirre en Moscú (Centro de almacenamiento de la documentación contemporánea. Reunión de Alexander Alexeiev con el miembro de PSP Severo Aguirre: Feb. 26, 1959, Folio 5, lista 50, fichero 174, pág. 7). De esa reunión la alta jerarquía soviética supo, por boca de un representante del círculo político del PSP, que el Partido merecía ser reconocido por el triunfo de la revolución, sobre todo por su trabajo para controlar las acciones de Fidel Castro, quien había empleado “el terror individualista desde el comienzo de su lucha contra la tiranía en las montañas”, algo que, según las propias palabras de Aguirre, “interfería con el trabajo del PSP”. “Nosotros hicimos todo lo posible —recalcó Aguirre— para que Fidel Castro abandonara esos métodos”.

Otro rastro documental de la visita a Moscú de ese representante del PSP ilustra, de forma muy clara y temprana, la esencia de la estrategia que los soviéticos escogieron para darle al castrismo una ayuda militar, ideológica, y económica, que ya estaba prácticamente decidida. Cuando Severo Aguirre solicitó al editor del periódico Pravda (miembro activo de la KGB), el respaldo a la revolución cubana de los órganos de propaganda soviéticos, la respuesta que obtuvo fue la siguiente: “Las cosas van bien, y el imperialismo americano podría usar esos artículos de Pravda como justificación para sus futuros ataques a las estructuras democráticas de Cuba. Si las cosas empiezan a deteriorarse en Cuba, entonces Pravda brindará más información y publicará sus expresiones de solidaridad”. (Centro de almacenamiento de la documentación contemporánea: Carta de Severo Aguirre al Comité Central. Marzo 1, 1959, Folio 3, Lista 50, Fichero 174, pág. 11).

En marzo de 1959 (aproximadamente) un representante del PSP, todavía hoy no identificado, se reunió con el Mariscal Vasili Sokolovsky, jefe del estado mayor del Ejército Rojo, para discutir la ayuda militar soviética al triunfante Ejército Rebelde. Antes de esa importante reunión, el representante del PSP escribió un informe titulado: “Las fuerzas armadas tradicionales y actuales en Cuba” (Centro de almacenamiento de la documentación contemporánea. Archivo del secretariado del Comité Central: Reporte anónimo de un representante del PSP, con sumario de la reunión sobre este tema entre el autor del reporte y el Mariscal Sokolovsky. Sin fecha, por el contexto, alrededor del primero de marzo de 1959. Folio 5, lista 50, fichero 174, págs. 35-52).

Ese encuentro tuvo dos consecuencias importantes, la primera: dio lugar a la resolución del Presidium del Comité Central de enviar a Cuba diez asesores hispano-soviéticos, con la misión de reorganizar y convertir al Ejército Rebelde en una fuerza militar moderna. Uno de eso asesores, que llegó a La Habana en marzo de 1960, y fue conocido por los cubanos como Ángel Martínez Riosola (su verdadero nombre fue Francisco Ciutat de Miguel, y los soviéticos lo bautizaron como Pavel Pablovich Stepanov), es recordado, según las palabras del comandante Belarmino Castilla, como el hombre “que llevó a las FAR la organización y la estrategia militar modernas”. La segunda consecuencia fue la oferta, “inesperada”, del Mariscal Sokolovsky, de entrenar pilotos de combate cubanos. La fecha es, recordemos, marzo de 1959; el día cinco de ese mes, allá en La Habana, varias decenas de pilotos, fueron acusados falsamente de ser batistianos y condenados, en un segundo juicio, a penas que oscilaron entre veinte y treinta años de prisión. El castrismo necesitaba pilotos.

Un mes más tarde, en abril de 1959, Raúl Castro envió a Lázaro Peña, a Moscú, con la solicitud de asistencia soviética para las fuerzas armadas cubanas. Raúl Castro pidió la asistencia de unos cuantos comunistas españoles que fueran graduados de las academias militares del Ejército Rojo. En esa visita Lázaro Peña también hizo llegar un mensaje de Blas Roca, invitando a los soviéticos a “desarrollar relaciones económicas con Cuba, comprar azúcar cubana y abastecer al país con maquinarias agrícolas y equipamiento industrial” (Archivo del Presidente de la Federación Rusa: Boris Ponomarev al Comité Central, Abril 15, 1959, Folio 3, lista 65, fichero 874).

Esos tres contactos —bien tempranos y de alguna forma redundantes y contradictorios—, de tres miembros distintos del PSP, dos que han sido identificados (Severo Aguirre y Lázaro Peña) y uno que todavía hoy permanece bajo el anonimato, ilustran la existencia de una organización, como la del PSP, estructurada en círculos concéntrico, con un alto nivel de compartimentación y con acceso a escalones muy diferentes dentro de la jerarquía soviética. Mientras Aguirre y Peña tuvieron que contentarse con anfitriones de niveles intermedio, el misterioso enviado anónimo del Partido tuvo acceso a un Mariscal del Ejército Rojo que era, además, el jefe de su Estado Mayor.

¿Quién pudo haber sido ese enviado? Es difícil saberlo con certeza. Lo único que podemos saber, por el momento, es el grupo que requisitos que tuvo que reunir para que ambas partes, la soviética y la cubana, lo consideraran como la persona idónea para un contacto del más alto nivel y, por tanto, de la más alta discreción y confiabilidad. Tiene que haber sido un cubano, de preferencia que hablara ruso, que tuviera conocimientos militares, que fuera bien conocido y confiable para los estrictos estándares de seguridad de la KGB y de la inteligencia militar soviética. Al mismo tiempo, tiene que haber sido alguien con acceso a la más alta jerarquía del movimiento castrista, y depositario de un respeto y una confianza que Fidel Castro sólo tuvo para con unos pocos miembros del PSP.

Flavio Bravo encaja perfectamente con ese perfil. Fue el hombre que se ganó la confianza de Fidel Castro desde sus años en la Universidad de La Habana. Fue el comunista que avaló la membrecía Raúl Castro en el PSP. Estuvo exiliado en Moscú desde 1952, hablaba ruso y se sabe que estudió en alguna de las academias militares soviéticas. En 1961 fue jefe de operaciones del Estado Mayor General de las FAR, cargo que conservó hasta después de la Crisis de Octubre. En 1963 fue jefe (operativo y real) de la misión cubana en Argelia; y a partir de ahí su nombre aparece vinculado, de una forma u otra, a casi todas las operaciones “cubanas” en África, incluida la reunión con Agostino Neto en mayo de 1975, en Brazzaville.

Hay dos detalles que apuntan hacia la posibilidad de que haya sido Flavio Bravo quien se entrevisto con el Mariscal Sokolovsky. El primero es que a la llegada de Ángel Martínez Riosola a La Habana fue precisamente “Julio” (nombre de guerra de Flavio) el contacto que lo estaba esperando en el aeropuerto “José Martí” y lo guió con todos los cuidados y rigores de una operación de inteligencia. Al mismo tiempo, el Mariscal Sokolovsky es el creador de la famosa doctrina que lleva su nombre y que tiene, entre uno de sus puntos principales, el carácter decisivo, sobre el destino de una guerra general, de la fase más temprana de la misma. Esa doctrina, que puede ser traducida al cubano con el famoso dicho de que “el que da primero da doble”, fue esencial en el diseño de la estrategia nuclear soviética y se convirtió, por tanto, en una de las razones del emplazamiento de misiles nucleares en Cuba. Cuando eso sucedió, casualmente, el jefe de operaciones del Estado Mayor General de las FAR eraun hombre en el que los soviéticos siempre tuvieron una gran confianza.
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