jueves, octubre 24, 2019

Artículo del relevante investigador histórico César Reynel Aguilera sobre Jacobo Arbenz, la CIA y la Inteligencia soviética en el que responde a unas palabras de Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura


Nota del Bloguista de Baracutey Cubano.

El periodista Salvador Díaz Versón quién había ocupado un alto cargo policial en uno de los gobiernos auténticos  tenía en su poder los expedientes de la Liga Anticomunista donde  estaban depositados muchos años de  investigación  sobre los comunistas en Cuba y fuera de Cuba. El expediente A-943 correspondía a Fidel Castro Ruz y en él se reflejaba que Fidel  Castro había comenzado a trabajar para la Unión Soviética  en 1943 y que en su reclutamiento y entrenamiento había desempeñado un importante  papel un diplomático supuestamente llamado Gomer Bashirov, En el expediente también habían fotos y documentos que  que evidenciaban su conexión con Moscú. Después del triunfo de la Revolución y concretamente tan cercano como el 23 de enero de 1959  se requisaron los archivos que estaban, si mal no recuerdo haber leido, en la casa de Salvador Díaz Versón en Cojimar.  También creo recordar que esa casa fue la primera casa oficial de Fidel Castro la cual era compartida con una habitación del  Hotel Havana Hilton, Una carta de Fidel Castro dirigida  a Abelardo Adán en Praga que fue interceptada por Salvador Díaz Versón decía: ¨ Nuestro amigo me dijo que me mantiene reservado para mayores esfuerzos  y que no debo quemarme  viajando ahora. Ellos tienen  un plan  en el cual yo seré  el eje que  se implementara muypronto. Es posible  que entonces volvamos a vernos sin temor al imperialismo yanqui¨.  La información de casi todo lo que está en este párrafo están en las páginas 777 y 778 del excelente libro (aunque no coincido en algunas interpretaciones que aparecen en él)  titulado La Verdadera República de Cuba , del Dr.Andrés Cao Mendiguren.




 El Soviet  Caribeño.  La otra Historia de la Revolución Cubana.  Autor:  César Reynel Aguilera

César Reynel en el programa El Espejo promocionando su libro

Parte I


Parte II


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Jacobo Arbenz, la CIA y la Inteligencia soviética

Por César Reynel Aguilera
22 octubre 2019


De izquierda a derecha, Ramón Nicolau, Flavio Bravo, Carlos Rafael Rodríguez, Juan Marinello, Blas Roca y Lázaro Peña

Ramón Nicolau

En dos entrevistas recientes, a raíz de la publicación de su novela “Tiempos recios”, Mario Vargas Llosa ha expresado un par de ideas que ilustran, a la perfección, la asimetría de los análisis históricos en Hispanoamérica.

En una de esas entrevistas asegura el novelista peruano que la operación de la CIA, para derrocar al gobierno de Jacobo Arbenz, fue una operación orquestada de “fake news” maravillosamente hecha por un publicista, que aparece ahí [en “Tiempos recios”], que además era sobrino carnal de Freud, Bernays.

En otra entrevista también asegura Vargas Llosa que quizás “sin el golpe de la CIA en Guatemala, Fidel [Castro] no se habría radicalizado”.

Esas dos ideas nos llegan sostenidas por el prestigio, el rigor intelectual y el compromiso para con la democracia y la libertad del autor de “Lituma en los Andes”.

Eso implica que en buena lid deberíamos aceptarlas sin muchos reparos; pero hay un problema con ellas, y es que están basadas en una fracción de la Historia.

La irónica paradoja es que esas dos ideas descansan en un sesgo que fue creado e impuesto por una maquinaria de “fake news” que ya para el momento de la llegada de Jacobo Arbenz al poder, en marzo de 1951, llevaba al menos tres décadas trabajando sin descanso para el comunismo internacional.

Por decirlo con nombres y genealogías de ideas: Lenin fue el padre de Willi Münzenberg, quien fue a su vez el genial creador de eso que hoy conocemos como “fake news” y el maestro o inspirador de (entre otros) Benito Mussolini y Joseph Goebbels.

(Mario Vargas Llosa)

Desde esa perspectiva, Edward Bernays es, aunque nos cueste trabajo reconocerlo, una descendencia diluida y controlada de algo mucho más antiguo y brutal que él. Es el producto de una línea germinal que empezó con ese golpe de estado que hoy (gracias al trabajo de esa maquinaria de noticias falsas) conocemos como “Revolución de Octubre”.

La otra limitación que impone ese sesgo histórico es la imposibilidad de reconocer que el gobierno de Jacobo Arbenz sí estuvo bajo la influencia de la Inteligencia soviética, y que iba en camino de un proceso de radicalización muy similar, salvando las distancias y los tiempos, al que sufrió décadas después el gobierno democráticamente electo de Hugo Chávez en Venezuela.

Para poder aceptar eso tenemos que partir de reconocer dos cosas.

La primera es que los Partido Comunistas no eran, para nada, partidos políticos en el sentido tradicional del término. Eran, como bien lo describió Philip Selznick en su libro “El arma organizativa” [The organizational weapon] organizaciones de combate solo comparables en sus estructuras, objetivos, y funcionamientos, a los ejércitos modernos.

La segunda es que una buena parte esos Partidos Comunistas tuvieron, como todos los ejércitos, un aparato de Inteligencia que fue creado, instruido y siempre controlado de una forma férrea por la Inteligencia soviética.

(Jacobo Arbenz)

En el momento de la llegada al poder de Jacobo Arbenz, los comunistas en Guatemala estaban desperdigados en varios grupos y organizaciones, su unidad era muy débil y carecían, por tanto, de un aparato de Inteligencia propiamente dicho.

Como consecuencia de eso se decidió, allá en Moscú, que el Partido Comunista de Cuba, conocido en la época como PSP o Partido Socialista Popular, se encargaría de asesorar a los guatemaltecos en su organización, y en su trabajo de radicalización del gobierno de Jacobo Arbenz.

Para esa época, el aparato de Inteligencia del PSP cubano tenía, a grandes rasgos, la siguiente estructura:

Su jefe y fundador era el comunista polaco, y agente de la Inteligencia soviética, Fabio Grobart. El segundo al mando era Ramón Nicolau, quien tenía de ayudante al también polaco Jaime Novomodny y de delfín designado a Osvaldo Sánchez.

Por debajo de Nicolau, conocido como Monguito, estaban Víctor Pina Cardoso y Flavio Bravo. Este último fue el reclutador, a finales de los años cuarenta, de Fidel Castro, y era el hombre señalado para sustituir a Grobart cuando llegara el momento. Su delfín designado siempre fue Jorge Risquet.
Para que se tenga una idea de los poderosos vínculos de esos cuadros con la Inteligencia soviética basta decir que Nicolau y Bravo fueron los únicos latinoamericanos que alcanzaron a matricular en la famosa Academia Frunze, el equivalente soviético de West Point.

(Víctor Pina)

Nicolau no pudo graduarse porque tuvo que regresar a Cuba de urgencia, pero Bravo sí lo hizo. Jorge Risquet, por su lado, fue entrenado en Hungría, Checoslovaquia y la URSS entre 1951 y 1954, y siempre estuvo bajo la supervisión directa de Alexander Shelepin, el futuro jefe de la KGB.

A Guatemala, y como siempre sucedía, el primer comunista cubano que llegó fue un cuadro del ala política de la organización llamado Severo Aguirre del Cristo. Un excelente organizador que se encargó de fusionar a los grupos y organizaciones comunistas del país en un solo Partido (el Partido Guatemalteco del Trabajo o PGT) y que pudo, también, imponer a José Manuel Fortuny como Secretario General de esa organización.

José Manuel Fortuny, además de ser comunista, fue amigo personal de Jacobo Arbenz y terminó convertido en una especie de asesor del presidente guatemalteco para esas políticas sociales que Guatemala tanto necesitaba, y que los comunistas siempre usaban (todavía hoy lo hacen) para hacer avanzar sus planes de penetración y desestabilización.

Si aceptamos que detrás de Fortuny estaban los cubanos, y que detrás de estos estaba la Inteligencia soviética, ya podemos imaginar quiénes cantaban las jugadas.

Es por eso que ya para marzo de 1952, fecha del segundo golpe de estado de Fulgencio Batista en Cuba, la embajada de Guatemala en la Habana se había convertido en uno de los centros de operaciones del aparato de Inteligencia de los comunistas cubanos. En esa embajada empezaron a conspirar, a partir de esa fecha, Mario Morales Mesa, Antonio “Ñico” López y Juan Manuel Márquez.

Fidel Castro en New York junto a Juan Manuel Márquez el 28 de octubre de 1955 recogiendo dólares

El primero fue un agente de los comunistas cubanos que hasta ese momento había estado infiltrado dentro de la Policía Judicial de Cuba. Los otros dos fueron cripto comunistas que estuvieron entre los fundadores de la llamada “Generación del Centenario” (creada por Flavio Bravo) y que fueron, además, elementos esenciales en la organización de la acción armada que daría inicio al castrismo. Me refiero a los ataques a los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo, el 26 de julio de 1953.

(Osvaldo Sánchez al lado de Camilo Cienfuegos, Osvaldo Sánchez se reunió dos veces con Fidel Castro en México cuando se gestaba la expedición del yate Granma. Posteriormente subió a la Sierra Maestra en varias ocasiones para entrevistarse con Fidel Castro para coordinar las acciones del Partido Socialista Popular, PSP, y las tropas del Ejñercito Rebelde en la lucha contra el gobierno de Batista. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

Todo esto quiere decir que ya para 1953 los hombres de Fabio Grobart, que desde 1952 estaba exiliado en Praga, controlaban los elementos esenciales de la radicalización del gobierno de Arbenz en Guatemala, y del surgimiento del castrismo en Cuba.

Desde esa perspectiva no es casual, entonces, que el gobierno de Arbenz decidiera comprarles a los checos el famoso barco de armas; o que Raúl Castro, ya convertido al comunismo, pasara por Praga después de haber participado en una reunión de jóvenes comunistas que tuvo lugar en Budapest.

Tampoco es casual que, después de su paso por Praga, Raúl Castro regresara a Cuba acompañado por dos jóvenes guatemaltecos y por un ruso, llamado Nikolai Leonov, que trabajaba para la Inteligencia soviética.

Hoy se puede asegurar que antes de la caída del gobierno de Jacobo Arbenz, en 1954, pasaron por Guatemala una enorme cantidad de comunistas cubanos que estuvieron vinculados, directa o indirectamente, al aparato de Inteligencia de esa organización.

(La persona  de la extrema derecha es Salvador García Agüero)

En unos escasos años pasaron por ese país, por solo mencionar algunos nombres, cuadros de la importancia de Osvaldo Sánchez, Víctor Pina, Jorge Risquet, Raúl Valdés Vivó, Lionel Soto, Salvador García Agüero y Ñico López. A esos cubanos se sumaron, también, otros comunistas y aventureros latinoamericanos como Edelberto Torres Espinosa y Ernesto Che Guevara.

Nikolai Leonov al centro y al lado de su brazo izquierdo Raúl Castro Ruz en el barco  Gruzia 

De más está decir que la Inteligencia estadounidense siempre estuvo al tanto de todo eso y de mucho más. Supieron, por ejemplo, de la compra de armas en Checoslovaquia, de la intención de usarlas para crear un contrapeso al ejército guatemalteco y de los planes para radicalizar el proceso hasta los límites que fueran necesarios. La reacción, claro está, no se hizo esperar y Arbenz fue derrocado.

Una prueba de la profunda penetración de los comunistas cubanos en Guatemala es que después de la caída de Arbenz Osvaldo Sánchez se quedó en ese país, de forma clandestina, para garantizar que los cuantiosos fondos del Partido Guatemalteco del Trabajo, acumulados durante tres años de contubernio con el gobierno, fueran contrabandeados hacia El Salvador.

Esos fondos fueron después llevados hacia Cuba por Víctor Pina, quien aprovechó su cobertura, como alto funcionario de la aviación civil del gobierno de Batista, para ir hasta El Salvador, disfrazarse de campesino salvadoreño, hacerse de los fondos y sacarlos por avión hacia el aeropuerto de Camagüey.

(Días del supuesto triunfo de la Revolución en enero de 1959; Detrás de Fidel Castro se encuentra el ¿capitán? Víctor Pina)

Arbenz, ya sabemos, terminó exiliado en la misma Checoslovaquia en la que estaba Fabio Grobart y, todavía hoy, cuando se cuenta su historia, se omite una buena parte de la misma. Una omisión que no deja de ser irónica si recordamos que una de las autoridades sobre su derrocamiento es nada más y nada menos que el profesor Piero Gleijeses, un asiduo visitante de La Habana y, hasta hace poco tiempo, un amigo personal de Jorge Risquet.

Víctor Drake, Fidel Castro, Ernesto ¨Che¨Guevara y quizás Víctor Pina, el cual ocupó responsabilidades  de carácter político e ideológico  dentro del Ejército Rebelde     muy por encima de su grado militar

Esa amistad entre Risquet y Gleijeses existió, entre otras cosas, para recordarnos que la verdadera maquinaria de noticias falsas, la original y aplastante, todavía goza de muy buena salud y siguió funcionando, sin interrupción alguna, después de la caída de Arbenz.

Raúl Castro, Vilma Espín y Jorge Risquet y otra persona que no reconozco.

Un funcionamiento que en el caso de Cuba ha permitido esconderle al mundo, y a Mario Vargas Llosa, durante más de sesenta años, que Fidel Castro ya se había radicalizado, y estaba bajo el control de los comunistas cubanos, desde mucho antes de 1954.

No he leído “Tiempos recios”, pero estoy seguro de que será, como nos tiene acostumbrado su autor, una excelente novela. También estoy seguro, a partir de las declaraciones hechas por Mario Vargas Llosa, de que se trata de una novela basada en una fracción de la Historia.

Ese es un derecho que él tiene como escritor y como ser humano. A fin de cuentas, nadie tiene la obligación que saberlo todo sobre un tema, y mucho menos si una buena parte de las informaciones sobre el mismo han sido activamente escondidas, y distorsionadas, por una poderosa maquinaria de noticias falsas que ya lleva más de un siglo funcionando.
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Foto de excombatientes de la Guerra Civil española.  Cuba, el país con más voluntarios en la Guerra Civil española, según un estudio. La Habana.- Cuba fue el país que más voluntarios envió a la Guerra Civil española (1936-1939( -1.225 internacionalistas- para apoyar a los republicanos, según una investigación divulgada hoy por el diario oficial Juventud Rebelde.Apr 23, 2011.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Pocos años  después de la Revolución de Octubre de 1917 Cuba se convirtió en un objetivo del comunismo ruso y soviético para desde la isla de Cuba expandirlo hacia  otros país de América Latina. El Partido Comunista de Cuba fundado en 1925 por el agente Abraham Simjovitch de la OGPEU soviética cuyo  nombre real era Abraham Grobart (nacido  en Bialystok, Polonia el 30 de agosto de 1905  y fallecido el 22 de octubre de 1994)   más conocido en Cuba con el seudónimo   Fabio Grobart, junto a  también otros seudónimos por él utilizados: Abraham Simjovitch, Yunger Semiovich  y Antonio Blanco, quien había llegado a Cuba en 1920 después de ser sentenciado a muerte en Polonia por sus actividades terroristas y  varios asesinatos; fue rescatado  de la prisión por agentes soviéticos y enviado a Cuba.
 En determinada época del siglo XX anterior al triunfo de la revolución de enero de 1959, el Partido Comunista  de Cuba  tenía subordinados o bajo su jurisdicción  a varios partidos comunistas de América Latina.
 

Fabio grobart en varias etapas de su vida


 



 

Fabio Grobart, la cabeza detrás del reclutamiento de combatientes para luchar en el bando republicano en la Guerra Civil Española, ya que la República fue provocada y apoyada por el dictador totalitario comunista conocido como Iosef Stalin al ordenar, mediante la Internacional Comunista,  la creación de los Frentes Populares en diferentes países para los comunistas alcanzar el poder político. A su derecha de Fabio Grobart se encuentran: Mario Morales y Víctor Pina sucesores de Ramón Nicolau, en el reclutamiento de los internacionalistas para la Guerra Civil Española; Ramón Nicolau fue el responsable del reclutamiento y presencia de los voluntarios que partían desde Cuba y  posteriormente fue el responsable del Instituto de Historia de Cuba.. Según pesquisas de la investigadora Maria Sánchez Dotres, en el conflicto -de 1931 a1939- participaron del lado republicano mil 412 cubanos, la mayor presencia proporcionalmente con la población entre los 54 países que aportaron combatientes a  esa guerra civil.
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domingo, marzo 31, 2019

Ángel Bermúdez de BBC News Mundo: Cómo fueron las intervenciones armadas impulsadas por Cuba en América Latina

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Observen que varias de estas intervenciones e invasiones fueron anteriore a la invasión de la Brigada de Asalto  2506 por Bahía de Cochinos en abril de 1961, la cual estuvo integrada casi totalmente por exiliados cubanos antiCastristas con el objetivo de  derrocar la incipiente tiranía castro-comunista que ha oprimido a Cuba durante  60 años.

En este blog hay varios posts  basados en el librro Las Guerras Secretas de Castro  escrito por Juan Benemelis, un ex diplomático Castrista vinculado a la Inteligencia de ese régimen.

En la primera foto además de Fidel Castro y Ernesto ¨Che¨ Guevara ME PARECE reconocer a Víctor Drake quién llevaría a cabo varias misiones e intervenciones en África y quién llegara a ser  jefe de la Dirección Política del MINFAR y  a Víctor Pina, quién había sido un alto dirigente clandestino del Partido Socialista Popular  (uno de los nombres que tuvo el Partido Comunista de Cuba fundado en 1925) quién bajó de la Sierra Maestra con los grados de Capitán pero con autoridad por encima de muchos Comandantes desde el mismo triunfo de la Revolución. Es poco conocido que Osvaldo Sánchez Cabrera,  también alto dirigente clandestino del PSP, se reunió en dos ocasiones con Fidel Castro en México  cuando se estaba preparando la expedición del yate Granma. 

 (Osvaldo Sánchez Cabrera al lado de Camilo Cienfuegos después del triunfo de la Revolución. Osvaldo Sánchez durante la lucha contra el gobierno de Fulgencio Batista subió varias veces a entrevistarse con Fidel Castro y coordinó la operación ¨Caja de Tabaco¨que trasladaría mediante camiones a la tropa de Camilo hasta la provincia de Pinar del Río. Este bloguista tiene la opinión que Camilo Cienfuegos no era anticomunista por  las ideas de sus padres, la militancia comunista de Osmani Cienfuegos, su comportamiento en el frente norte de  la entonces  provincia de Las Villas al ( por órdenes de Fidel Castro) situó a las tropas comunistas de ese frente por encima de las tropas que no eran comunistas pese a que eran mucho más activas que las del comunista Félix Torres.) 

 Sobre Víctor Pina se lee en:

 Víctor Pina Cardoso, a quien se refiere el libro, fue un personaje clave para la revolución cubana. Fundador del Club de Aviación de Cuba, aeromodelista, alumno del primer curso de paracaidismo de Cuba y el primer cubano con licencia de piloto de vuelo sin motor. Activo periodista aeronáutico y primer becario de la Organización de la Aviación Civil Internacional, fue condecorado con el máximo galardón en Cuba en 1957.

Funcionario gubernamental de la aviación civil de Cuba fue el desencadenante que facilitó sus actividades revolucionarias. Miembro de la secretaria Comisión Militar del Partido Comunista, logró ser jefe de las organizaciones de la ayuda cubana en defensa de la II República Española y posteriormente en el apoyo a los republicanos españoles en la lucha contra el franquismo.

En 1959, inmediatamente al triunfo de la Revolución Cubana, se le asignaron importantes tareas, como recoge el libro, al lado del comandante Ernesto Che Guevara, como la Seguridad del Estado y con el comandante Raúl Castro creó la Fuerza Aérea Revolucionaria y la Dirección de la Aviación Civil. Proveniente de una familia importante de Camaguey, se convirtió en una persona carismática que activamente participó en reclutar voluntarios  para las Brigadas Rojas Internacionales.

Víctor Pina, participó, según el libro de Tabío, en la Guerra Civil Española  en 1939 en actividades de inteligencia. Terminó en Moscú recibiendo grandes condecoraciones por las experiencias realizadas
.
Favor de rectificarme si  estoy equivocado en la identificación de Drake y de  Pina.
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Cómo fueron las intervenciones armadas impulsadas por Cuba en América Latina


Por Ángel Bermúdez
(@angelbermudez)
BBC News Mundo
29 marzo 2019

Eran unos 90 hombres armados los que desembarcaron del yate en aquella playa del Caribe. Casi todos eran cubanos, vestían uniforme militar y venían dispuestos a derrocar al gobierno de aquella pequeña nación. Ocurrió hace 60 años, pero si piensa que se trata de la expedición del Granma a Cuba, liderada por Fidel Castro, se equivoca.

La escena corresponde a una invasión a Panamá ocurrida en abril de 1959 y que fue la primera de una decena de intervenciones armadas impulsadas por Cuba en América Latina, desde el triunfo de la revolución castrista el 1 de enero de aquel año.

En las últimas semanas, el tema de la injerencia militar cubana en la región entró con fuerza en el debate internacional a propósito de la crisis política que vive Venezuela.

En un discurso el pasado mes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, como "títere cubano" y aseguró que está "controlado por los militares cubanos y protegido por un ejército privado de soldados cubanos".

Es una denuncia que se hace desde hace años en Venezuela.

Rocío San Miguel, presidenta de la ONG venezolana Control Ciudadano, le dijo a BBC Mundo que "Cuba intervino en la reestructuración de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y que en los cuarteles venezolanos hay una presencia permanente de militares cubanos".

Sin embargo, La Habana niega tener alguna injerencia militar en Venezuela y defiende su apoyo a Maduro como un gesto de solidaridad.

Desde la prensa oficial de la isla se insiste en que la gran mayoría de los 23.000 cubanos presentes en Venezuela son trabajadores del sector salud.

El diario oficial del Partido Comunista de la isla, Granma, afirmaba en un reciente artículo que en Venezuela no hay ni agentes ni soldados cubanos.

Es un "ejército de batas blancas", decía en referencia a los médicos que conforman el grueso de las misiones sociales cubanas que -según afirman- también incluyen maestros, entrenadores deportivos, periodistas y asesores científicos e industriales, entre otros.

Desde los inicios de la Revolución cubana, una de las marcas de su política exterior ha sido "exportar el socialismo".

Alineados con la Unión Soviética durante la Guerra Fría, los cubanos tienen un historial de apoyo a gobiernos y actores políticos ideológicamente afines.

Y lo han hecho con envíos de médicos pero también con asesoría técnica y soporte logístico en el campo militar.

Así fue que entre 1975 y 1989 envió soldados a la Guerra de Angola (aunque el conflicto duró hasta 2002) o más recientemente los programas "Barrio Adentro" y "Mais médicos", por los que enviaron personal sanitario a Venezuela y Brasil.

BBC Mundo te cuenta cuáles han sido algunas de las intervenciones militares más importantes de la isla en América Latina.
Panamá

El yate con los hombres responsables de ejecutar la invasión de Panamá zarpó el 19 de abril de 1959 del puerto cubano de Batabanó. La expedición había sido promovida por Roberto Arias, un sobrino del expresidente Arnulfo Arias, que logró el apoyo de Fidel Castro.

Aunque los invasores lograron tomar el puerto colonial de Nombre de Dios, la pronta denuncia del mandatario Ernesto de la Guardia ante la OEA y la masiva movilización de fuerzas panameñas, estadounidenses y guatemaltecas derivó en la rápida rendición de los agresores.

Fidel Castro, quien estaba de visita en Estados Unidos, intentó desligarse y calificó la operación como "vergonzosa, inoportuna e injustificada"; mientras que Ernesto "Che" Guevara aseguró que Cuba exportaba ideas revolucionarias pero no la revolución en sí misma.

La Habana ofreció garantías a Panamá de que una agresión similar no sería permitida y logró que los detenidos cubanos fueron repatriados a la isla, donde supuestamente enfrentarían el riesgo de ser sometidos a un tribunal militar. Apenas un mes más tarde, todos estaban en libertad.

"El error de esa operación fue que la mayor parte de los guerrilleros eran cubanos, por lo que no tuvieron apoyo local una vez que llegaron allí. Eran invasores extranjeros. A partir de allí, Cuba cambió la estrategia y usó más combatientes locales", explicó a BBC Mundo Jonathan Brown, profesor de Historia Latinoamericana en la Universidad de Texas y autor del libro Cuba's Revolutionary World, sobre cómo la isla intentó exportar la Revolución a otros países a través de la insurrección armada.
Nicaragua

Menos de dos meses después del fiasco de Panamá, en junio de 1959, una expedición de unos 60 hombres armados que partió de Cuba desembarcó en la costa caribeña de Honduras.

Durante un par de semanas acamparon en el lugar esperando para avanzar sobre su verdadero objetivo: Nicaragua, justo al otro lado de la frontera.

Los expedicionarios eran mayormente exiliados nicaragüenses, acompañados de guerrilleros cubanos y guatemaltecos, que buscaban derrocar al mandatario Luis Somoza Debayle.

El gobierno de Honduras envío soldados a la zona que atacaron por sorpresa el campamento, causando la muerte de 6 guerrilleros, hiriendo a 15 y deteniendo al resto. "No fue una batalla, fue una masacre", lamentó luego Carlos Fonseca, un nicaragüense que fue herido.

Varios de los sobrevivientes regresaron después a Cuba para una larga estadía, donde siguieron recibiendo entrenamiento militar y se reagruparon con otros exiliados nicaragüenses.

"Se convirtieron en los sandinistas. Fidel les siguió apoyando y, al final, sus esfuerzos dieron frutos dos décadas más tarde", comentó Brown en referencia al triunfo de la revolución nicaragüense en 1979.
República Dominicana

El 14 de junio de 1959, una fuerza de unos 60 hombres -dominicanos y cubanos- despegó del oriente de Cuba en un avión C-46 pintado con los colores de la Fuerza Aérea Dominicana. La nave aterrizó en el aeropuerto de Constanza en el interior del país, donde tomaron un cuartel por sorpresa. 

(Camilo Cienfuegos visitando  el campo de entrenamiento donde se preparaban los invasores a República Dominicana; entre esos invasores se encontraba su amigo el Capitán Nené López quien formaba parte de su guardia personal. Foto y comentario añadido por el Bloguista de Baracutey Cubano )

El avión regresó inmediatamente a Cuba, donde Camilo Cienfuegos -quien había estado a cargo de la operación- ordenó el "arresto" del piloto venezolano y luego negó la participación de la isla en el suceso.

En paralelo, tres barcos transportaron unos 150 guerrilleros armados hasta un lugar cercano a Puerto Plata. Estas naves, sin embargo, llegaron con tres días de retraso a Dominicana, lo que permitió al gobierno de Rafael Leónidas Trujillo ponerse en alerta y emboscarlos.

"La fuerza que buscaba instigar una rebelión armada en el territorio nacional ha sido completamente exterminada, todos sus participantes han muerto", anunció el 23 de junio el portavoz del gobierno dominicano.

En realidad, unos pocos expedicionarios sobrevivieron, incluyendo al comandante cubano Delio Gómez Ochoa, quien pudo regresar a su patria luego de que Trujillo fuera asesinado en 1961.

Según explicó Brown a BBC Mundo, "en 1959 solamente quedaban cuatro dictaduras en América Latina", de las cuales tres estaban en el Caribe y Fidel Castro se había propuesto eliminarlas pues "quería crear un mundo que fuera seguro para la Revolución".

El caso de Trujillo era especialmente preocupante para La Habana.

"Él estaba dando ayuda y refugio a exoficiales del extinto ejército de Batista, que conspiraban para volver al poder en Cuba", señaló el experto.

Haití

En agosto de 1959, un grupo de unos 30 hombres armados -mayormente cubanos y haitianos junto a dos venezolanos- zarparon de Baracoa, en la costa oriental de Cuba, rumbo a Haití con el fin de promover el derrocamiento del gobierno de François "Papa Doc" Duvalier.

Los voluntarios haitianos habían recibido tres meses de entrenamiento en una base a las afueras de La Habana.

Los expedicionarios contaban con el alzamiento de una columna del ejército haitiano que nunca se produjo, según cuenta el historiador cubano Juan F. Benemelis en su libro "Las guerras secretas de Fidel Castro".

"La reacción militar haitiana, encabezada por el general Mercerón, fue de íntegro apoyo a Duvalier", escribe Benemelis.

La consecuencia de ello fue la aniquilación de prácticamente todos los invasores, con algunas excepciones como la de cuatro adolescentes cubanos que fueron capturados, interrogados y deportados.

Argentina

Si las invasiones de Nicaragua, República Dominicana y Haití podían ser vistas como operaciones que buscaban eliminar adversarios peligrosos en el entorno próximo de Cuba, Brown considera que las intervenciones militares en otros países latinoamericanos tenían otra función.

"Cuba luego se vengó de cada gobierno de América Latina que no la reconoció así como de aquellos que se sumaron al boicot de Estados Unidos. Fidel Castro trajo jóvenes de izquierda de esos países a la isla, les dio entrenamiento guerrillero y, luego, los envió de vuelta. Así fue como él siguió interviniendo en la región", explica el experto.

Uno de esos casos fue Argentina. En 1962, Guevara planificó establecer una guerrilla rural en la provincia norteña de Salta. Al frente colocó a Jorge Ricardo Masetti, un periodista argentino que le había acompañado desde los tiempos de la Sierra Maestra.

En junio de 1963, Masetti encabezó un grupo de cinco hombres armados -cuatro argentinos y un cubano- que ingresó en Salta a través de Bolivia. Uno de ellos viajó a Buenos Aires y Córdoba para reclutar unos 30 hombres adicionales entre los grupos de extrema izquierda.

En un comunicado enviado a la prensa de Buenos Aires, Masetti anunció la existencia del grupo y su intención de liberar a Argentina del imperialismo internacional pero no hubo ninguna reacción.

En febrero de 1964, las autoridades de Salta recibieron información sobre la presencia de hombres sospechosos en un área remota, lo que derivó en una serie de operaciones que culminaron con la incautación de todas las armas, municiones y alimentos del campo guerrillero.

Los hombres de Masetti se pasaron un mes vagando por la selva en busca de comida y refugio.

Al final, tres murieron de hambre, otros tres perecieron en enfrentamientos con las autoridades, unos 13 fueron detenidos sin hacer casi ninguna resistencia, mientras que Masetti se adentró en la selva sin que nadie nunca volviera a saber de él.

Venezuela

El desembarco en mayo de 1967 de un grupo de guerrilleros procedentes de Cuba cerca de la playa de Machurucuto, en el oriente de Venezuela, dejó al descubierto los intentos de injerencia armada de La Habana en ese país.

Héctor Pérez Marcano, uno de los protagonistas de aquella operación, le dijo a BBC Mundo que la misma fue ideada y supervisada directamente por Fidel Castro, quien les brindó todo el apoyo.

Pérez Marcano era parte de un grupo de militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) venezolano que viajó a Cuba a entrenarse como guerrilleros para luego regresar a hacer la revolución en su país.

   (ómo fue el "desembarco de Machurucuto", el intento de intervención militar en Venezuela ideado en Cuba por Fidel Castro.)

Según su relato, el plan original era el desembarco de ocho combatientes -cuatro venezolanos y cuatro cubanos- que se iban a unir a un foco guerrillero del MIR que operaba en una zona montañosa a unos 160 kilómetros al este de Caracas.

Sin embargo, la captura de tres tripulantes cubanos de la lancha que les había llevado hasta la orilla puso al descubierto la expedición.

La situación derivó en la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Caracas y La Habana.

Sin embargo, el incidente conocido como "el desembarco de Machurucuto" no fue la primera ni la mayor operación de este tipo que Castro ejecutó sobre Venezuela.

Un año antes había ocurrido una expedición mayor que había trasladado a un grupo de guerrilleros del Partido Comunista de Venezuela formados en Cuba junto a combatientes de la isla, incluyendo a Arnaldo Ochoa Sánchez, quien años más tarde tras alcanzar el rango de general fue fusilado en la isla tras ser condenado en un polémico juicio por narcotráfico.

Perú

En los primeros años de la década de 1960, unos 200 jóvenes izquierdistas peruanos recibieron entrenamiento guerrillero en Cuba.

Según señala Brown en su libro, el grupo más numeroso correspondía a los militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), un grupo formado por jóvenes desertores de las filas del APRA. También había otro conformado por disidentes del Partido Comunista de Perú, que optaron por llamarse Ejército de Liberación Nacional.

Muchos de estos hombres regresaron luego a Perú, donde ambos grupos entraron en acción por separado en 1965, realizando ataques en diversas partes del país.

El gobierno del presidente Fernando Belaúnde respondió con un despliegue abrumador de fuerzas. Las autoridades lograron sofocar esos primeros focos de insurgencia guerrillera en un año, llegando a declarar "misión cumplida".

"Una vez que se dieron cuenta de que había guerrillas en las zonas rurales fueron tras ellas con toda su fuerza. Muchos de los militares de América Latina habían aprendido de lo ocurrido en la revolución cubana y no iban a ignorar la presencia de grupos armados en el país. Eso fue lo que hizo Batista en Cuba en la década anterior: ignoró a las guerrillas en la Sierra Maestra hasta que fue demasiado tarde", comenta Brown.

Guatemala


"Guatemala fue uno de los proyectos donde más enconadamente se precipitaron Castro y el Che Guevara desde un principio; sobre todo porque Guatemala había concedido bases de entrenamiento para los cubanos exilados que participaron en la abortada invasión de Bahía de Cochinos", asegura Juan F. Benemelis en su libro.

Sin embargo, según el autor, ya antes de ese episodio el Che Guevara había hecho un pacto secreto con el expresidente guatemalteco Jacobo Arbenz -derrocado por un golpe apoyado por Estados Unidos- para restituirle en el poder.

El 3 de octubre de 1960, el gobierno del presidente Miguel Ydígoras Fuentes divulgó un comunicado en el que informó que su Fuerza Aérea había atacado una embarcación cubana que aparentemente estaba desembarcando armas en la costa atlántica del país.

Unas tres semanas más tarde, el gobierno denunció un plan para invadir al país a través de la frontera con Honduras.

Aseguraba que la operación iba a ser realizada por una fuerza de unos 200 hombre liderados por Augusto Charnaud MacDonald, exministro de Interior de Arbenz, quien había sido visto por última vez en La Habana.

Al mes siguiente, se produjo un levantamiento militar en las localidades de Zacapa y Puerto Barrios, en el que participó el teniente Marco Yon Sosa, quien tenía contactos con Cuba y luego se convirtió en un comandante guerrillero.

Según relata Benemelis, hubo aviones de la fuerza aérea cubana aprovisionando a los alzados mientras que en Honduras había sido descubierta una columna de hombres armados liderados por oficiales cubanos que buscaban dar apoyo a los rebeldes.

El alzamiento fue sofocado por el gobierno de Guatemala que exigió a la OEA tomar medidas contra Cuba.

Colombia

La influencia y el apoyo de Cuba se encuentra en el origen del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia.

La primera semilla de esta agrupación la constituyó la "Brigada Pro Liberación José Antonio Galán", creada en Cuba por seis jóvenes estudiantes colombianos que viajaron a La Habana con becas del gobierno de la isla.

Dos años más tarde, en 1964, con solamente 18 guerrilleros se creó el ELN, a cuyas filas pronto se unirían varios sacerdotes católicos seguidores de la Teoría de la Liberación.

Sin embargo, según señala Brown, una vez que el ELN se puso en marcha se convirtió en un movimiento independiente que no dependía de la tutela de La Habana. Eso, sin embargo, no descarta que recibieran apoyo material de la isla.

En la Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad, realizada en La Habana en agosto de 1967, representantes del ELN recibieron la promesa de armas cubanas suficientes para dotar a 500 campesinos que ellos habían organizado en el oriente de Colombia.

Décadas más tarde, otro episodio.

En marzo de 1981 el gobierno del entonces presidente colombiano Julio Cesar Turbay anunció que su país rompía relaciones con Cuba, acusando al gobierno de la isla caribeña de apoyar un desembarco de armas y combatientes del movimiento guerrillero M-19 en la costa pacífica colombiana, en el departamento del Chocó. Cuba negó en ese momento las acusaciones de Colombia.

El desembarco fue un fracaso, con el ejército colombiano interceptando a los combatientes en la zona selvática del Chocó al poco tiempo de haber llegado a la costa.

El Salvador

La oportunidad para la injerencia militar de Cuba en El Salvador surgió con el triunfo de los sandinistas en Nicaragua en 1979.

Sin embargo, de acuerdo con Brown, eso no se tradujo en la presencia de militares cubanos en El Salvador, sino en un gran apoyo material y en asesoría.

Un informe desclasificado del Departamento de Estado de EE.UU. de 1981 atribuye a Fidel Castro y al gobierno cubano el haber jugado un papel central en promover la unificación de los grupos guerrilleros salvadoreños -cuyos líderes se habrían reunido en La Habana en mayo de 1980-, así 
como en la entrega encubierta de casi 200 toneladas de armamento que sirvieron para preparar la "ofensiva general" que lanzaron estos grupos en enero de 1981.

Según el gobierno estadounidense, antes de septiembre de 1980 los grupos guerrilleros salvadoreños estaban mal armados y mal coordinados, pero para enero de 1981 -cuando lanzaron la ofensiva- disponían de un impresionante arsenal de armas modernas.

En el año 2000, durante la X Cumbre Iberoamericana en Panamá, el entonces presidente de El Salvador, Francisco Flores, implicó a Castro en la muerte de miles de salvadoreños durante la guerra civil de su país (1980-1992).

"Es absolutamente intolerable que usted, involucrado en la muerte de tantos salvadoreños, usted, que entrenó a muchísimas personas para matar salvadoreños, me acuse a mí de muertes en El Salvador".

Castro, en un tono beligerante, respondió que "condenamos esos crímenes" y se desligó de esas acusaciones.

Bolivia

Bolivia fue el país escogido por el Che Guevara para demostrar su tesis de que no hacía falta que existieran condiciones objetivas en un lugar para realizar la revolución pues la propia guerrilla era capaz de crear esas condiciones.

Con este convencimiento, en 1966, Guevara viajó de incógnito a Bolivia para encabezar un foco guerrillero en ese país. Le acompañaban unos 25 combatientes cubanos.

Según Brown, este fue el único caso en el que la presencia cubana fue tan importante desde la fallida invasión de Panamá. ¿La razón de ello? Los comandaba Guevara.

La iniciativa duró unos pocos meses. Tras unos éxitos iniciales, los guerrilleros se encontraron huyendo constantemente del ejército boliviano, que parecía omnipresente. Para octubre de 1967, cuando Guevara fue capturado y ejecutado, ya el grupo estaba prácticamente aniquilado.

Hacia el final de la década, las intervenciones cubanas en la región disminuyeron de intensidad.

Según Brown, esto se debió al hecho de que todas las operaciones que se realizaron durante esa década fracasaron, a la muerte de Guevara -que era uno de los principales impulsores de la idea de llevar la revolución al resto de la región- y a la oposición de la Unión Soviética a esta tipo de acciones.

"Moscú estaba en contra de estas intervenciones en el resto de América Latina que no se ajustaban a la doctrina soviética acerca de cómo el comunismo iba a apoderarse del mundo. Ellos siempre se opusieron pese a que Castro siguió haciéndolo durante la década de 1960. Al final, él tuvo que darse cuenta de que no iba a tener éxito. Y eso ocurrió después de la muerte del Che", concluye Brown.

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