jueves, marzo 17, 2022

Alberto Méndez Castelló desde Cuba: Comandante Manuel Piñeiro, más conocido como Barbarroja, los secretos que se llevó a la tumba. Detalles de la muerte del Comandante Antonio ¨Tony¨ Santiago, agente ¨Oliverio¨para la Seguridad del Estado

 
Tomado de https://www.cubanet.org/

Barbarroja, los secretos que se llevó a la tumba

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El rol que jugó Barbarroja al frente de la inteligencia castrista fue mucho más determinante que el de los generales que le sucedieron en el cargo

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Por Alberto Méndez Castelló 

16 de marzo 2022

LAS TUNAS, Cuba. — En ocasión del que hubiera sido su cumpleaños 89, este lunes CubaNet publicó una reseña biográfica del controvertido comandante Manuel Piñeiro Losada, más conocido como Barbarroja. El personaje de marras fue viceministro primero del Ministerio del Interior (MININT) y jefe fundador de la Dirección General de Inteligencia (DGI), brazo armado del castrismo en el mundo.

A solo tres días de cumplir 65 años y luego de participar en una recepción en la Embajada de México, Barbarroja murió en circunstancias desconocidas al estrellarse su automóvil contra un árbol la noche del 11 de marzo de 1998.

“Cuando llegué a la clínica con nuestra hija Camila, estaba semiconsciente y en menos de una hora inesperadamente murió”, diría su esposa, la psicóloga y escritora chilena Marta Harnecker.

(Manuel Piñeiro Losada, primero a la izquierda, cuando estaba en la lucha contra el gobierno de Fulgencio Batista)

Amado Quesada Serrano, quien fuera chofer de Barbarroja y por más de veinte años permaneciera junto a él, no estaba junto a su jefe el día de su muerte. Dijo que “no sabía siquiera que (Piñeiro) había llegado” a La Habana procedente de Santiago de Cuba, donde había participado en la conmemoración del 40 aniversario del Segundo Frente Oriental del Ejército Rebelde, del que Barbarroja fue jefe de operaciones en 1958. El hombre que dirigía los hilos del espionaje castrista en las principales ciudades del mundo desde su despacho en el piso 13 del edificio de la calle Línea sufrió heridas mortales por necesidad, en solitario.

Temprano en los años sesenta, haciendo él mismo de oficial operativo con el seudónimo de Petronio, Barbarroja había hecho infiltrar a supuestos desertores en las organizaciones anticastristas radicadas en Estados Unidos. Uno de esos casos fue el del comandante Tony Santiago, muerto en circunstancias desconocidas. Así y todo, pronto Fidel Castro se percató de que su régimen no sobreviviría si sólo combatía a sus adversarios sin crear otros frentes. De esa forma, creándolos donde no los había o fomentándolos donde ya existían, decidió exacerbar los sentimientos antiestadounidenses a nivel internacional. En ese rol de brazo ejecutor de la estrategia de Fidel Castro — primero como jefe de la DGI y luego en un órgano paralelo, el Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC)—  el comandante Barbarroja reclutó el mismo, o hizo reclutar agentes de inteligencia, guerrilleros, simpatizantes, colaboradores de los más dispares estratos sociales en toda América, en África, Asia, el Oriente Medio y en países de Europa con interés operativo para el régimen de La Habana, al punto que cuando hacían descender el féretro de Piñeiro en el Mausoleo de las Fuerzas Armadas en el Cementerio de Colón, Fidel Castro, junto a sus acompañantes, según trascendió, murmuró: “Se murió una enciclopedia”.

Y ciertamente la información que Piñeiro recolectó y la que tuvo acceso es enciclopédica y no tiene comparación con el desempeño de los generales Joaquín Méndez Cominches, Manuel Fernández Crespo, Jesús Bermúdez Cutiño y Eduardo Delgado Rodríguez, quienes, en ese orden, le sucedieron en la dirección de inteligencia con técnicas y oficiales formados por Manuel Piñeiro con ayuda de la Stasi y personalmente de Markus Wolf.

Los secretos que Barbarroja se llevó a la tumba no son pocos y algunos particularmente incómodos. Como dice CubaNet en la reseña La historia de Barbarroja, fundador del represivo G-2, “a pesar de haber sido fundador del aparato de inteligencia de la Seguridad del Estado cubano G-2, los medios oficialistas no recuerdan al comandante Manuel Piñeiro Losada, alias Barbarroja, otro de los tantos enigmas de la dictadura castrista”, porque quizás, dentro de todos esos secretos, salvo la muerte del presidente Kennedy, los vínculos del régimen con el tráfico de drogas y asesinatos de adversarios políticos, el mayor misterio tenga que ver con la construcción de un mito revolucionario a través de la muerte del Che Guevara en Bolivia.

(De izquierda a derecha: Manuel Piñeiro, Fidel Castro, Raúl Castro, una de las hijas de Raúl Castro y Vilma Espín)

Cuando el 8 de julio 2014 entrevisté a Félix Ismael Rodríguez Mendigutía, el agente de la CIA que condujo la captura del Che Guevara y el último cubano que vio vivo al guerrillero argentino, le pregunté: ¿Qué vio en los ojos del Che Guevara antes de morir? Félix me respondió: “Amargura. Derrota. Era un hombre que se sentía amargado y obviamente traicionado”.

Al reiterar la pregunta, ¿usted cree que el Che Guevara se sintió traicionado por Fidel Castro?, sin titubear, Félix Rodríguez respondió: “Oh, sí. Y Benigno (Dariel Alarcón, compañero del Che desde la Sierra Maestra) también lo cree. Obviamente, a mí no me lo iba a reconocer porque yo era su enemigo”.

(Manuel Piñeiro en sus últimos años)

El exagente de la CIA define el estado de incomunicación y la falta de apoyo externo que sufrieron los guerrilleros de forma lapidaria: “Cuando ellos vienen a Bolivia el gobierno cubano los estaba enviando a la muerte. Al Che Guevara lo dejaron en Bolivia a la buena de Dios. Ellos estaban en Bolivia sin comunicación. Recibieron un radio roto y, por si no fuera suficiente, con el pretexto de que se le había vencido la visa, le retiraron al oficial de enlace que los canalizó a su llegada, pero que luego lo retiraron de esa operación”.

En esa operación, por encima del jefe de la DGI sólo estaba Fidel Castro, por lo que cabe preguntar: ¿Podía Piñeiro sin consultarlo con Fidel Castro retirar al oficial de enlace con el Che en Bolivia dejándolo “a la buena de Dios”? Evidentemente no, pero esa es una pregunta sin respuesta. Ese es uno de los tantos secretos que Barbarroja se llevó a la tumba.

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Nota del Bloguista

El periodista e historiador Castrista y ex miembro del MINIT, ya fallecido en Miami, Juan Carlos Fernández (seudónimo) en su libro Todo es Secreto Hasta un Día (en Cuba me dijeron varias personas que Juan Carlos Fernández había pertenecido a la Sección o Buró Bandas en Pinar del Río; es posible que así sea, pues los diferentes capítulos de ese libro están dedicados a combatientes de la Seguridad del Estado de Pinar del Río), la labor como agente de Tony Santiago llevó a la neutralización de la ¨Operación Silencio¨, de suministro de alimentos y armas mediante ¨drops¨ en paracaidas a los grupos de alzados en el Escambray por parte de la CIA, ya que en un viaje a EE.UU. le había hecho llegar a la CIA un mapa con las ubicaciones para hacer esos lanzamientos; la inmensa mayoría de esos suministros cayeron en manos de las tropas Castristas. Por su labor se hizo la detención de fabricantes de ¨patas de elefante¨y otros materiales explosivos (supongo que hayan sido fusilados) en La Habana así como la detención del Comandante Jesús Carreras, al que el rencoroso Che Guevara se la guardaba desde que estaban en El Escambray.

(Juan Carlos Fernández, hablando por teléfono, y Norberto Fuentes en Miami)

Jesús Carreras era Comandante del Segundo Frente del Escambray y no había querido someterse a la jefatura del Che Guevara y habían tenido sus desavenencias. Jesús Carreras en su conspiración contra el Castrimo confió en Tony Santiago que era Comandante del Directorio Revolucionario 13 de Marzo en el Escambray y esa fue su perdición; fue fusilado. Tony Santiago era veterano de guerra de los EE.UU. y había participado en la guerra del Pacífico contra Japón; participó en la batalla de Iwo Jima, uno de los combates más sangrientos de la Segunda Guerra Mundial donde se distinguió en el combate.

Una observación sobre ese libro de Juan Carlos Fernández: En su primera edición, 1976, en la parte del testimonio fotográfico habían fotocopias de cartas de alzados, como la del Congo Pacheco, que se podían leer con el auxilio de una lupa y comprender el carácter patriótico de la lucha de esos alzados; en la segunda edición del libro, 1981, esas cartas y documentos fueron eliminados.
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Tomado de http://www.nuevoaccion.com


UN TREMENDO TRIUNFO DE LA RESISTENCIA ANTICASTRISTA



Por Aldo Rosado-Tuero


Desde el principio de la llegada de Fidel Castro al poder, cuando se comienza a ver brotar el enorme rechazo al totalitarismo comunista entre los que habíamos sido opositores a la dictablanda de Batista, principalmente los provenientes del Movimiento 26 de Julio, el incipiente totalitarismo, comenzó la táctica de tratar de infiltrar a los grupos que nos le oponíamos; pero, ya sea, bien porque sus aparatos de inteligencia aún no se habían perfeccionado o por el hecho que la mayoría de los que ya conspirábamos en contra de la implantación de una tiranía comunista, proveníamos del Movimiento 26 de Julio, nos permitió a nosotros también lograr un cierto grado de infiltración entre los que trataban de infiltrarnos a nosotros.

Hoy voy a relatar lo que constituyó una victoria de nuestra infiltración y como se eliminó a un peligroso grupo de infiltrados castristas que—al igual que lo hiciera después La Red Avispa—ya desde fines del 1960 y principios de enero del 1961, tenían la misión de marchar a los Estados Unidos, para espiar a favor del castrismo.

Desde temprano en el 1959, comenzamos nuestra tarea de preparar condiciones para oponernos por las armas a la instauración de lo que veíamos venir, como una tiranía totalitaria de signo comunista, junto a un buen grupo de ex combatientes tanto de las sierras como del llano, que no estábamos dispuestos a observar en silencio como nos aherrojaban la patria.

En la esquina de las calles Luz Caballero e Industria, en la ciudad de Caibarién, existía una enorme arboleda de mangos en la que funcionaba la gallería de mi tío Ramón “Mongo” Rosado. Allí, con la anuncia del propietario, se estableció el cuartel general de los que ya preparábamos alzamientos, ayudábamos a los alzados del Escambray y del frente Norte de Las Villas, repartíamos propaganda, realizábamos sabotajes y conseguíamos armas, municiones y medicinas. Por la gran cantidad de personas que visitaban diariamente la gallería donde funcionaba una valla y los muchos gallos de distintos propietarios que mi tío cuidaba, el lugar era perfecto para reunirnos sin levantar grandes sospechas.

Pero parece ser que el G-2 comenzó a sospechar y se empezaron a aparecer por la gallería una serie de personas de las que los anticomunistas sospechábamos que se dedicaban a la chivatería. Entre ellos estaba un primo hermano mío—cuyo hermano mayor más adelante dirigió el piquete de milicianos que nos detuvo, entre muchos otros cangrejeros, a mi tío Mongo y a mí—que me conocía de mis correrías en el clandestinaje contra Batista, al que muy inteligentemente me le acerqué un día y le dije- “Oye me parece que andamos en lo mismo y no hemos coordinado”. Su respuesta fue franca—tal vez producto de sus pocos años y su inexperiencia como chivato—“Coño y yo que creía que tú estabas con los enemigos”. Mi primo tragó el anzuelo y todos los días yo le sacaba las informaciones que él conseguía.

Desde antes de la conversación con mi primo chivatón, a la gallería acudía, con dos o tres subordinados, soldados del Ejército Rebelde, el capitán Tomasito Pena, hermano del difunto Comandante Felix Pena, ¿suicidado?, después que como Presidente del tribunal revolucionario de Santiago de Cuba, absolviera a los pilotos de la Fuerza Aérea de la República. Tomasito había llevado varios ejemplares de gallos finos para que mi tío se los cuidara y era visita seguida de la gallería.

(Comandante Antonio ¨Tony¨ Santiago, agente ¨Oliverio¨para la Seguridad del Estado )

El capitán Pena, unos días después de mi conversación con mi primo en que le hice creer que yo estaba en lo mismo que él, comenzó a tratarme con mucha deferiencia y a tratar de hacerse amigo mío y de algunos de los patriotas anticomunistas que me acompañaban.

Por los últimos días del 1960, no sé si por una indiscreción de mi primo o de Tomás Pena, o de otro de los infiltrados castristas, que habían sido infiltrados por los anticastristas, el movimiento subterráneo se enteró que se preparaba una importante misión, por parte del G-2, mediante la cual introducirían en los EE.UU. a un grupo de espías, entre los que se encontraba un ex Comandante de la sierra, que se estaba haciendo pasar como enemigo de la revolución. En los primeros días de enero, ya la resistencia anticastrista tenía más detalles de la “operación”. Los planes de los falsos anticastristas eran llevarse el magnífico velero “El Pensativo”, de Arcadio Oliva fondeado en Caibarién y con el que marcharían hacia los Estados Unidos, en su importante misión, ya que la tiranía esperaba la inminente invasión de los cubanos que se entrenaban en Guatemala y la isla Vieques.

De inmediato la alta dirigencia de la resistencia, avisó a Miami. Un importante dirigente nos notificó que ya se había avisado y que Antoñico “El Isleño” se encargaría de eso.

Antoñico “El Isleño”, Antonio Pérez Quesada, era el hombre que mejor se conocía los cayos y los canalizos de la Costa Norte de Las provincias centrales de Cuba y además, sabía perfectamente las rutas de escape de Caibarién a La Florida. Por eso lado, se podría dormir tranquilo. El "él se encargará" era más que una frase, una seguridad para los que conocíamos del coraje y del patriotismo de "Antoñico".

La resistencia, muy cuidadosamente montó una guardia en el muelle donde atracaba “El Pensativo”; y así se pudo avisar de inmediato a Miami, la noche en que los castristas zarparon. Era el 9 de enero del 1961.

Yo al menos no supe nada más sobre el asunto, hasta unos días después de llegar a Miami, el 11 de julio de 1961. Aquí me enteré que “El Pensativo” fue interceptado en aguas cerca de Cayo Sal por una lancha artillada procedente de Miami y que fue hundido, pereciendo todos los que en él viajaban. Unos años después, en una clara mañana con un mar en calma total, Antoñico me llevó al lugar del hundimiento y pude ver en el fondo los restos del que había sido unos de los veleros más hermosos y famosos del Puerto de Caibarién.

(De espaldas, el reportero Oscar Angulo, de pie, con el sombrero australiano Aldo Rosado-Tuero en el viaje en que comprobó por sus propios ojos, la derrota inflingida al castrato que narra en este artículo. Quizás en esta foto se encuentre Antoñico ¨El Isleño¨, pero Aldo no lo señala en el post de donde tomé la foto. Comentario del bloguista de Baracutey Cubano)

Pasaron muchos años antes de que la tiranía hablara del incidente y de esta importante derrota inflingida a ellos por los anti castristas.

La tiranía ha reconocido que el Comandante que dirigía la misión era el comandante del Directorio Revolucionario, Antonio "Tony" Santiago, que había actuado en las montañas del Escambray, durante la lucha contra Batista y que siguiendo instrucciones de la Seguridad castrista se había infiltrado en alguno de los grupos contrarrevolucionarios siendo en realidad “El agente Oliverio”, del G2 y que venía a Miami, con una importante misión, tal vez si más importante, que la que llevaron a cabo años después, los integrantes de la Red Avispa.

Según la tiranía, allí murieron, además de Tony Santiago, Juan Bautista Hernández, Lisandro Sánchez Nieto y Francisco Pequeño Saéz.

Pero si la memoria no me engaña yo tenía la seguridad de que en ese velero venían además un gran grupo de soldados rebeldes, comandados por el capitán Tomás Pena.

Ahora la tiranía no habla de esos, tal vez para minimizar la derrota, pero lo cierto es que yo no ví más nunca a Tomasito Pena en la gallería y abandoné el país sin saber nunca más de él.

Lo cierto es que fue un gran triunfo de la resistencia interna y de los bravos que desde aquí arriesgaban a diario la vida, llevando pertrechos, realizando ataques armados, infiltrando y ex filtrando combatientes anti castristas.

NOTA: Este es mi humilde homenaje a un hombre, acusado de "pirata" por la tiranía, a un pescador que siempre estuvo dispuesto a llevar lo que fuera a los costas cubanas, cuyo nombre (Antonio Pérez Quesada) habrá de aparecer algún día en la Historia patria y al que un día, "después del viento y del fuego" habrá que levantarle un monumento en mi querido Caibarién, muy cerca del mar al que él tanto amó y en el que vivió dos tercios de su vida.

Mi tío Mongo fue condenado a varios años de cárcel y murió poco después de ser liberado, de un cáncer, que se comenzó a manifestar en las mazmorras castristas y que nunca le trataron mientras permaneció en prisión. Mi primito chivato, aún está en Cuba y no sé si ya se arrepintió, como su hermano mayor, que anda por estos lares. Razón por la que no doy su nombre.
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Gary Prado Salmón cuenta detalles sobre la captura del Che Guevara



Dariel Alarcón (¨Benigno¨) habla sobre como el Che los subestimaba en cuanto a la capacidad militar de ellos






Dariel Alarcón (¨Benigno¨)  plantea que Fidel Castro los abandonó en Bolivia 


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martes, octubre 08, 2019

Abandono, captura y muerte del Ernesto Che Guevara en Bolivia, un guerrillero que cayó por su ego en errores advertidos por él mismo


Así califica  el filósofo y ex comunista Escohotado al Che Guevara






Gary Prado Salmón cuenta detalles sobre la captura del Che Guevara



Dariel Alarcón (¨Benigno¨) habla sobre como el Che los subestimaba en cuanto a la capacidad militar de ellos






Dariel Alarcón (¨Benigno¨)  plantea que Fidel Castro los abandonó en Bolivia 



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Fidel Castro, el tirano que conspiró para 'matar' a su gran amigo el Che Guevara

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En una reciente entrevista, el general que capturó al «Comandante» ha incidido en que el gobierno de Cuba envió al guerrillero a Bolivia para «librarse de él»
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En la foto superior se encuentra retratado Félix Ismael Rodríguez Mendiguitía al lado del Che Guevara . Fotos añadidas por el Bloguista de Baracutey Cubano

Julio G. García fue  el Jefe del  equipo de la CIA  enviado a Bolivia para capturar al Che Guevara; Julio murió hace décadas según  el historiador  Antonio Rafael de la Cova.

 Por Manuel P. Villatoro
@ABC_Historia
12/05/2019

Desde que sus hombres capturaran a Ernesto Guevara (más conocido como el Che) en Bolivia, el general retirado Gary Prado Salmón jamás se ha mordido la lengua al ser preguntado sobre el «Comandante». De hecho, lleva más de dos décadas llenando las tiendas de obras en las que analiza profundamente la figura de este personaje. Sus libros narran sucesos tan controvertidos como la última conversación que mantuvo en vida el líder revolucionario   o la batalla final en la que se  a los «Rangers»_  que habían sido entrenados de forma específica para acabar con él.

Sabiendo esto, no es de extrañar que el antiguo militar haya aprovechado estas fechas (el próximo 9 octubre se celebra el 50 aniversario de la muerte del Che Guevara ) para volver a sacar a colación, en una entrevista concedida a la agencia Efe, la colaboración de Fidel Castro en la captura y asesinato del «Comandante». Una teoría que ya había barajado anteriormente, pero que en este caso se atreve a afirmar de forma tajante. «Después de tantos años, lo que se ha desentrañado es que finalmente al Che lo mandaron a morir aquí. Esa es la realidad», ha señalado desde la ciudad de Santa Cruz (este).

Prado ha afirmado además que «Fidel Castro se libró de él» enviándole a Bolivia a luchar por una causa perdida de antemano. No obstante, también ha señalado que el fallecido tirano no lo hizo «tanto porque él quería, sino porque la cúpula del partido comunista cubano ya no toleraba su carácter y su forma de ser impulsiva».
A sus casi 80 años, el general retirado ha explicado también que argumentará de forma pormenorizada esta aseveración en el prólogo de su libro «La Guerrilla inmolada». Una obra que será editada de nuevo próximamente para conmemorar el medio siglo del asesinato de Guevara y que analiza la debacle en la que se convirtió la guerrilla que el Che dirigió en el país latinoamericano.

La teoría de la traición de Castro, que ya fue analizada por el diario ABC el pasado octubre , ha sido recurrente en las páginas de la Historia desde que el Che fuese capturado el 8 de octubre de 1967 tras enfrentarse a unos 200 «Rangers» bolivianos.

Uno de los que más apoyó el odio de Fidel hacia el «Comandante» fue su antiguo compañero de armas, Dariel Alarcón Ramírez (alias «Benigno»). Fallecido en 2016, el guerrillero cargó contra Castro en una entrevista concedida al diario italiano «Corriere della Sera»: «La muerte se debió a una maquinación de la que son responsables Fidel Castro y la Unión Soviética». En sus palabras, la URSS consideraba al revolucionario un peligro para sus intereses, por lo que lanzó al líder cubano un ultimátum. Y este no lo dudó y eligió la ayuda que iban a prestarles los soviéticos.

Un enfrentamiento oscuro

La relación entre Fidel y el Che comenzó en la década de los 50, cuando ambos se conocieron a través de Raúl Castro. A partir de ese momento, trabaron una amistad que culminaría con la revolución iniciada en 1956. Movimiento mediante el que ambos tomaron de la mano el poder en Cuba.

El líder revolucionario afirmó entonces lo siguiente del «Comandante»: «El Che era de aquellos por quienes todo el mundo sentía inmediatamente afecto a causa de su sencillez, de su carácter, de su naturalidad, de su espíritu de camaradería, de su personalidad, de su originalidad». Los elogios del barbudo no se detuvieron en este punto, sino que -utilizando su don para la palabra- añadió que Guevara contaba «con un gran talento, una gran inteligencia y una gran capacidad teórica».

Por su parte, el guerrillero tampoco evitó los buenos adjetivos a la hora de definir a Fidel en una misiva dirigida a sus padres: «Me impresionó como un hombre extraordinario».

Su amistad, sin embargo, se terminó en 1965. Ese año, el «Comandante» cargó contra la URSS durante un discurso pronunciado en la Conferencia Afroasiática celebrada en Argel. En su alocución, acusó a los soviéticos de ser «cómplices de la explotación imperial» mediante prácticas «inmorales». Para Fidel, que buscaba de forma desesperada el apoyo económico de los rusos, esto fue un verdadero tiro en el pie. Por ello, los Castro marginaron al Che de todas las decisiones políticas y, según afirmó el propio Benigno en una entrevista concedida antes de fallecer, casi le obligaron a marcharse de Cuba. Fue por ello por lo que Guevara hizo el petate y llevó su guerrilla hasta el Congo.

La traición no acabó en este punto, sino que se completó el 3 de octubre de 1965, cuando Fidel leyó públicamente una carta de despedida que le había entregado el Che  y que (según sus instrucciones) solo podía ser desvelada tras su muerte. Tal y como ha afirmado Prado en su última entrevista, aquella puñalada fue una «jugada maestra» de Castro, pues así «cerró la puerta» a un posible regreso de Guevara al país. «Benigno decía que al Che le dio un ataque de furia cuando se enteró de la publicación de la carta porque esa carta era solo para el caso de ser capturado o muerto», ha determinado el general retirado.

Incomunicado

Aunque no regresó oficialmente a Cuba, el Che se introdujo de incógnito en el país después de salir derrotado de su aventura africana. Desde allí viajó a Bolivia con el objetivo de dirigir un comando guerrillero que acabara con el poder local. Arribó a la zona el 5 de noviembre de 1966 con la promesa de recibir periódicamente ayuda de Fidel. Sin embargo, y tal y como señala Prado en la entrevista, el líder prefirió olvidarse de él y dejarle morir. De hecho, la frase que más escuchó Guevara a partir de entonces fue «Sin contactos de Manila». Y Manila era, por entonces, el nombre en clave con el que denominaban a Cuba.

Sin ayuda, el revolucionario y sus hombres se vieron obligados a sufrir las penurias del hambre  mientras vagaban perdidos por la selva. «Era una guerrilla sin sentido y debilitada», señala Prado.

(General (r) Gary Prado)

El general afirma incluso que, tras recabar datos, está seguro de que el grupo «no tenía contacto con Cuba» y que, durante su periplo, no recibió tampoco órdenes a las que atenerse desde la capital. Según señala, esta información la ha obtenido de Humberto Vázquez Viaña, muy cercano a Guevara por haber sido uno de sus compañeros de colegio. A su vez, ha determinado que el gobierno castrista ordenó a los agentes que apoyaban a los guerrilleros en Bolivia desaparecer del teatro de operaciones. Uno de ellos fue Ariel. «Esa salida de escena de Ariel es otra instrucción», añade.

La teoría del veterano coincide con expertos como el periodista cubano Alberto Müller. Este autor ha afirmado en repetidas ocasiones (una de las últimas, en una entrevista concedida en 2015) que el Che fue «traicionado» y «abandonado» en Bolivia por Castro: «La posición del Che corría en contra de los intereses de Fidel. Se convirtió en un apestado para la revolución cubana, una piedra en el zapato».

Este autor es partidario también de que, al volver del Congo, el «Comandante» quería viajar hasta Argentina para «liberarla», pero que «en La Habana le inventaron Bolivia» a pesar de que allí «no tenía condiciones para la guerrilla».

Y tiroteado

Mientras el Che viajaba hambriento y sin un objetivo concreto por la selva, los Estados Unidos enviaron a varios Boinas Verdes a Latinoamérica para entrenar a un grupo de soldados bolivianos en la contraguerrilla. Los futuros «Rangers».

Estos hombres fueron precisamente los que, el domingo 8 de octubre, cercaron y dieron un buen escarmiento a los guerrilleros en la posición de la quebrada del Churo. Y lo hicieron bajo las órdenes (entre otros) de Gary Prado Salmón. Tras varias horas de lucha, Guevara fue capturado cuando intentaba escapar junto a uno de sus compañeros. Sus palabras al ser «cazado» pasarían a la historia: «No disparen. Yo soy el Che Guevara. Valgo más vivo que muerto».

«En el momento de su captura, era un hombre derrotado, que veía el fin de sus sueños. Estaba desmoralizado. Eso en las tres primeras horas bajo mi custodia. Le di agua, café, cigarrillos... vio que lo tratábamos bien, con respeto porque no había necesidad de hacerle nada ni de preguntarle nada. Entonces ahí empezó a cambiar, al ver el buen trato, al ver que estaba tranquilo, seguramente empezó a sentir alguna esperanza porque ya empezó a hablar con un poco más de tranquilidad», explicó posteriormente el general en una entrevista concedida al diario «Los Tiempos».

Prado le explicó al Che que iba a ser juzgado. Pero eso nunca ocurrió. Posteriormente, el guerrillero fue entregado a Félix Ismael Rodríguez, el agente de la CIA que había trabajado durante meses en su captura. El 9 de octubre el espía recibió un mensaje en el que se le ordenaba acabar con el prisionero. Una muerte que se sucedió poco después. En palabras de Müller, Fidel podría haber evitado que el «Comandante» fuese acribillado, pero prefirió que muriera. Y es que, de esta guisa, eliminaba a un enemigo político y ganaba un mártir.

Fue su última traición a un hombre que, antes de su última batalla, instó a sus soldados a morir recordando las bondades de la Cuba dirigida por Castro.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Dada la importancia de ¨Renán Montero Corrales¨ ¨Moleón¨(su verdadero nombre era Coronel  Andrés Barahona López)  en el abandono al Che Guevara le mostramos  algunos fragmentos de posts ya publicados en Baracutey Cubano, aunque señalo que en Chile, según oí en un testimonio radial dado en Radio Martí,   había un dispositivo para evacuar al Che y a su guerrilla y este dispositivo fue desactivado y llamado a Cuba. Finalmente: Dariel Alarcón, el ¨Benigno¨de la guerrilla del Che en Bolivia,  plantea  que el Che Guevara  no contaba con ellos  ni oara situar las postas, pese a que en la guerrilla habían experimentados comandantes y capitanes de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra  que hasta ya habían pasado escuelas militares después del triunfo de la Revolución y que él, Dariel Alarcón, demostró  que de Bolivia se podía salir pués él, pese a tener grandes fuerzas militares persigiéndolos,  pudo salir y sacar a cinco guerrilleros más y sólo le hicieron una baja.

Renán Montero Corrales era un terrorista que por eliminar una persona-objetivo  no le importaba los inocentes que murieran; la masacre de La Penca contra el ex comandante sandinista  Edén Pastora (Comandante ¨Cero¨) es un ejemplo el cual pueden leer completamente AQUÍ.

La noche del 30 de mayo de 1984 una bomba destrozó la conferencia de prensa, con todo y periodistas dentro, en la que Pastora daba un parte de guerra. 

Tres periodistas murieron, cinco guerrilleros también, y más de 22 personas, la mayoría periodistas y sus equipos, resultaron heridos por la explosión. El mismo Pastora, objetivo principal del atentado, resultó herido con varios charneles, y fue trasladado raudo del sitio rumbo a un hospital privado, y luego a Caracas. 

(La periodista del Tico Times, Linda Frazier, falleció en el atentado.)


“La bomba salió de la caja fotográfica de Per Ander. Nos habían utilizado como conejillos de indias para hacer un crimen con indescriptible brutalidad y torpeza. Salimos con heridas graves del lugar y mi amigo Fernando Prado regresó a Bolivia porque Borge ordenó no recibirlo en Managua”, relata el periodista sueco, dando por fin, un largo sorbo a su vaso con cerveza caliente. 

En entrevista al ex agente de la Inteligencia Castrista Jorge Masseti  este contesta algunas preguntas sobre Renán Montero_

— ¿Por qué desde entonces Renán Montero se perfila como jefe de la inteligencia sandinista y particularmente de la Dirección Quinta de la Seguridad del Estado? ¿Quién es Renán Montero?

Renán Montero era un oficial cubano, había estado en la primera experiencia de Carlos Fonseca en Nicaragua, incluso sale con una herida en la cabeza. O sea, que tenía un vínculo con los sandinistas desde comienzos de los años sesenta, después del triunfo de la revolución cubana en 1959. Luego, es el hombre al que el “Che” Guevara le llama “Iván” en su diario, que es el enlace entre la guerrilla en el monte y las estructuras urbanas de la guerrilla en La Paz, Bolivia, era el contacto con Cuba. Es el hombre al que después se acusa de haber abandonado al “Che”, porque se retira por órdenes de Cuba hacia Francia y deja al “Che” sin comunicaciones en 1967. Luego, es el director de las escuelas especiales para los extranjeros en Cuba, por lo que desde ahí tenía muchos contactos con movimientos guerrilleros. La última vez que conozco de él, antes de la victoria sandinista, él está trabajando en la oficina comercial cubana en San José, Costa Rica. Desde ahí, apoyaba a los sandinistas.

— ¿Es decir, fue un enviado especial del gobierno cubano para asesorar a los sandinistas? Claro, especialmente en el área de inteligencia donde todavía el Frente no tiene experiencia. Ellos le dan una forma legal: lo nacionalizan nicaragüense por haber estado en Nicaragua con Carlos Fonseca. Él también estuvo en el Frente Sur, donde se dedica a organizar la contrainteligencia, llamada Policía Sandinista, organizada para evitar la penetración de la Guardia Nacional al Frente Sur. En ese momento Tony de la Guardia se ocupa del apoyo logístico, garantizando la llegada de armamento, el que venía vía Panamá, otro de Cuba y Venezuela. Sin embargo, no hay relación de subordinación entre ellos. Tony se va inmediatamente después del triunfo sandinista. Renán Montero era un oficial de las tropas especiales y de inteligencia del MININT cubano”.
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Tomado de http://www.lanacion.com.ar/

Alberto Müller: "El Che murió muy consciente de la entrega y traición de Fidel"

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Con un controvertido punto de vista, el periodista cubano exiliado en Miami habla de la investigación detrás de Che Guevara: valgo más vivo que muerto, el libro que lo trajo de visita
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Por Loreley Gaffoglio
LA NACION

"A los emisarios de la embajada les molestaron los postulados de mi libro, en el que expongo los eslabones premeditados de abandono de Fidel al Che, para deshacerse de él. El Che se había convertido en un hereje en la Cuba prosoviética proyectada por Castro. Era un estorbo para su continuidad en el poder y, por eso, Fidel le tiende varias emboscadas: lo enfrenta a seguros fracasos guerrilleros en Congo y luego le inventa una Bolivia suicida", argumenta el autor, de 75 años, abogado y ex profesor de ética periodística en la Universidad de Miami.

-¿La trampa castrista comienza con el envío del Che a Congo?

-No, el punto de inflexión se produce con aquel encendido discurso del Che en Argelia [en la conferencia Afroasiática del 65]. Al regresar, hay una reunión tormentosa y documentada, con Fidel y Raúl Castro. Raúl le recrimina su trotskismo y lo acusa de ser prochino, país con quien Fidel estaba en "guerra". Fidel ya había urdido su traición a los postulados y las promesas de la revolución: tener elecciones a los 18 meses, respetar la Constitución del 40, que defendía el pluripartidismo y la propiedad privada, implementar una reforma agraria que repartía la tierra y le otorgaba la titularidad al campesino y no al Estado, como sucedió. Pero cuando pronuncia ese discurso antisoviético, el Che ya sobraba en Cuba. Y no sólo por Fidel. La KGB no lo quería ver ni en pintura. Eso explica por qué siendo ministro se va a liberar Congo, donde no muere de milagro.

-Pero ¿no hubo un apoyo explícito cubano al movimiento de liberación nacional congoleño?

-Al Che lo convence Fidel de continuar con la revolución que había encarnado [el líder anticolonialista congolés] Lumumba para liberarlos de la opresión belga y norteamericana. Lo iban a matar allá, pero Fidel negocia a sus espaldas con la Unión Soviética, Tanzania, los belgas y norteamericanos el fin de la guerrilla.

-¿Por qué habla de Bolivia como una entelequia para extender la revolución?


-Cuando el Che fracasa en Congo y se va a Praga, medita y plantea hacer la revolución en la Argentina, pero Fidel le dice que ahí no puede hacerse. Luego quiere hacerla en Perú, y le repite lo mismo. Y le inventan el espejismo de Bolivia.

-¿En qué apoya esa afirmación?

(Alberto Müller)

-Fidel se había reunido con Mario Monje, jefe de los comunistas, y le dice: "A mí me da mucha pena porque ustedes, en Bolivia, no tienen las condiciones para la revolución como en otras partes de América latina: no tienen salida al mar y tienen ya resuelta la demanda campesina con la reforma agraria de Paz Estenssoro, que les otorgó la propiedad de las tierras". Eso explica por qué en 10 meses de guerrilla al Che no se le suma ni un campesino. El otro eslabón de la emboscada es que Fidel lo alía con el Partido Comunista boliviano, que se inclinaba por la coexistencia pacífica y rechazaba la línea guerrillera. Y la gran clave es cuando Fidel lo entrega sin disimulos.

-¿De qué forma?

-El Che escribe en varias entradas en su diario desde Bolivia: "Sin contacto con Manila", el nombre en clave de Fidel. Castro tenía a un alto oficial de la inteligencia cubana asentado en La Paz, Renán Montero, alias Iván, casado con una boliviana, muy amiga del presidente Barrientos. Él era su contacto en La Paz, pero Fidel le ordena salir a Francia, deja al Che sin su enlace en La Paz y nunca reanuda ese contacto. Ese abandono es acuciante, condenatorio. ¿Dónde están sus aliados, sus recursos, su apoyo logístico? El Che murió muy consciente de esa traición. Ni siquiera tenía su medicina para el asma.

¿Qué lo lleva a investigar el desenlace del Che?

-Quería conocer las circunstancias de la muerte de un gran amigo mío, Octavio de la Concepción de la Pedraja, ocurrida días antes de la del Che. Y una cosa trajo a la otra. En las biografías escritas por Pacho O'Donnell, el mexicano Jorge Castañeda, el español Paco Taibo y el estadounidense Jon Lee Anderson asoman estas pistas sobre la entrega de Fidel. Durante seis años, yo profundicé esta línea y crucé información con los diarios de Guevara y otros documentos. Lamentablemente, jamás se encontraron sus diarios de Praga. Estoy seguro de que existen y alguien los tiene.

-¿Valió la pena su apoyo revolucionario con el costo que pagó?

-Moralmente, sí. Cuando uno defiende la libertad, no hay límites. Yo defendí la libertad, la democracia y la alfabetización de mi país. Me tocó esa parte de la historia de la cual no me arrepiento. Incluso, las torturas que padecí, como cristiano que soy, ya las perdoné. No soy hombre de rencores y no sería capaz de hacerles a mis enemigos lo que me hicieron a mí. La historia de Cuba ha sido trágica. Pero a Fidel le pasará como a Stalin. ¿Quién le hace hoy una Oda a Stalin, como Neruda?

-¿Qué le pareció el acercamiento de Raúl Castro con Obama?

-Lo aplaudo. Un aislamiento y embargo no encuentran una justificación durante 50 años.
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Guevara Anatomia de un mito



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martes, mayo 14, 2019

Diario ABC de España: Fidel Castro, el tirano que conspiró para 'matar' a su gran amigo el Che Guevara


 Gary Prado Salmón cuenta detalles sobre la captura del Che Guevara ...

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 Tomado de https://www.abc.es/

Fidel Castro, el tirano que conspiró para 'matar' a su gran amigo el Che Guevara

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En una reciente entrevista, el general que capturó al «Comandante» ha incidido en que el gobierno de Cuba envió al guerrillero a Bolivia para «librarse de él»
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Por Manuel P. Villatoro
@ABC_Historia
12/05/2019

Desde que sus hombres capturaran a Ernesto Guevara (más conocido como el Che) en Bolivia, el general retirado Gary Prado Salmón jamás se ha mordido la lengua al ser preguntado sobre el «Comandante». De hecho, lleva más de dos décadas llenando las tiendas de obras en las que analiza profundamente la figura de este personaje. Sus libros narran sucesos tan controvertidos como la última conversación que mantuvo en vida el líder revolucionario o la batalla final en la que se enfrentó a los «Rangers» que habían sido entrenados de forma específica para acabar con él.

Sabiendo esto, no es de extrañar que el antiguo militar haya aprovechado estas fechas (el próximo 9 octubre se celebra el 50 aniversario de la muerte del Che Guevara) para volver a sacar a colación, en una entrevista concedida a la agencia Efe, la colaboración de Fidel Castro en la captura y asesinato del «Comandante». Una teoría que ya había barajado anteriormente, pero que en este caso se atreve a afirmar de forma tajante. «Después de tantos años, lo que se ha desentrañado es que finalmente al Che lo mandaron a morir aquí. Esa es la realidad», ha señalado desde la ciudad de Santa Cruz (este).

Prado ha afirmado además que «Fidel Castro se libró de él» enviándole a Bolivia a luchar por una causa perdida de antemano. No obstante, también ha señalado que el fallecido tirano no lo hizo «tanto porque él quería, sino porque la cúpula del partido comunista cubano ya no toleraba su carácter y su forma de ser impulsiva».

A sus casi 80 años, el general retirado ha explicado también que argumentará de forma pormenorizada esta aseveración en el prólogo de su libro «La Guerrilla inmolada». Una obra que será editada de nuevo próximamente para conmemorar el medio siglo del asesinato de Guevara y que analiza la debacle en la que se convirtió la guerrilla que el Che dirigió en el país latinoamericano.

La teoría de la traición de Castro, que ya fue analizada por el diario ABC el pasado octubre, ha sido recurrente en las páginas de la Historia desde que el Che fuese capturado el 8 de octubre de 1967 tras enfrentarse a unos 200 «Rangers» bolivianos.

Uno de los que más apoyó el odio de Fidel hacia el «Comandante» fue su antiguo compañero de armas, Dariel Alarcón Ramírez (alias «Benigno»). Fallecido en 2016, el guerrillero cargó contra Castro en una entrevista concedida al diario italiano «Corriere della Sera»: «La muerte se debió a una maquinación de la que son responsables Fidel Castro y la Unión Soviética». En sus palabras, la URSS consideraba al revolucionario un peligro para sus intereses, por lo que lanzó al líder cubano un ultimátum. Y este no lo dudó y eligió la ayuda que iban a prestarles los soviéticos.

Un enfrentamiento oscuro

La relación entre Fidel y el Che comenzó en la década de los 50, cuando ambos se conocieron a través de Raúl Castro. A partir de ese momento, trabaron una amistad que culminaría con la revolución iniciada en 1956. Movimiento mediante el que ambos tomaron de la mano el poder en Cuba.

El líder revolucionario afirmó entonces lo siguiente del «Comandante»: «El Che era de aquellos por quienes todo el mundo sentía inmediatamente afecto a causa de su sencillez, de su carácter, de su naturalidad, de su espíritu de camaradería, de su personalidad, de su originalidad». Los elogios del barbudo no se detuvieron en este punto, sino que -utilizando su don para la palabra- añadió que Guevara contaba «con un gran talento, una gran inteligencia y una gran capacidad teórica».

Por su parte, el guerrillero tampoco evitó los buenos adjetivos a la hora de definir a Fidel en una misiva dirigida a sus padres: «Me impresionó como un hombre extraordinario».

Su amistad, sin embargo, se terminó en 1965. Ese año, el «Comandante» cargó contra la URSS durante un discurso pronunciado en la Conferencia Afroasiática celebrada en Argel. En su alocución, acusó a los soviéticos de ser «cómplices de la explotación imperial» mediante prácticas «inmorales». Para Fidel, que buscaba de forma desesperada el apoyo económico de los rusos, esto fue un verdadero tiro en el pie. Por ello, los Castro marginaron al Che de todas las decisiones políticas y, según afirmó el propio Benigno en una entrevista concedida antes de fallecer, casi le obligaron a marcharse de Cuba. Fue por ello por lo que Guevara hizo el petate y llevó su guerrilla hasta el Congo.

La traición no acabó en este punto, sino que se completó el 3 de octubre de 1965, cuando Fidel leyó públicamente una carta de despedida que le había entregado el Che y que (según sus instrucciones) solo podía ser desvelada tras su muerte. Tal y como ha afirmado Prado en su última entrevista, aquella puñalada fue una «jugada maestra» de Castro, pues así «cerró la puerta» a un posible regreso de Guevara al país. «Benigno decía que al Che le dio un ataque de furia cuando se enteró de la publicación de la carta porque esa carta era solo para el caso de ser capturado o muerto», ha determinado el general retirado.

Incomunicado

Aunque no regresó oficialmente a Cuba, el Che se introdujo de incógnito en el país después de salir derrotado de su aventura africana. Desde allí viajó a Bolivia con el objetivo de dirigir un comando guerrillero que acabara con el poder local. Arribó a la zona el 5 de noviembre de 1966 con la promesa de recibir periódicamente ayuda de Fidel. Sin embargo, y tal y como señala Prado en la entrevista, el líder prefirió olvidarse de él y dejarle morir. De hecho, la frase que más escuchó Guevara a partir de entonces fue «Sin contactos de Manila». Y Manila era, por entonces, el nombre en clave con el que denominaban a Cuba.

Sin ayuda, el revolucionario y sus hombres se vieron obligados a sufrir las penurias del hambre extrema mientras vagaban perdidos por la selva. «Era una guerrilla sin sentido y debilitada», señala Prado.

El general afirma incluso que, tras recabar datos, está seguro de que el grupo «no tenía contacto con Cuba» y que, durante su periplo, no recibió tampoco órdenes a las que atenerse desde la capital. Según señala, esta información la ha obtenido de Humberto Vázquez Viaña, muy cercano a Guevara por haber sido uno de sus compañeros de colegio. A su vez, ha determinado que el gobierno castrista ordenó a los agentes que apoyaban a los guerrilleros en Bolivia desaparecer del teatro de operaciones. Uno de ellos fue Ariel. «Esa salida de escena de Ariel es otra instrucción», añade.

La teoría del veterano coincide con expertos como el periodista cubano Alberto Müller. Este autor ha afirmado en repetidas ocasiones (una de las últimas, en una entrevista concedida en 2015) que el Che fue «traicionado» y «abandonado» en Bolivia por Castro: «La posición del Che corría en contra de los intereses de Fidel. Se convirtió en un apestado para la revolución cubana, una piedra en el zapato».

Este autor es partidario también de que, al volver del Congo, el «Comandante» quería viajar hasta Argentina para «liberarla», pero que «en La Habana le inventaron Bolivia» a pesar de que allí «no tenía condiciones para la guerrilla».

Y tiroteado

Mientras el Che viajaba hambriento y sin un objetivo concreto por la selva, los Estados Unidos enviaron a varios Boinas Verdes a Latinoamérica para entrenar a un grupo de soldados bolivianos en la contraguerrilla. Los futuros «Rangers».

Estos hombres fueron precisamente los que, el domingo 8 de octubre, cercaron y dieron un buen escarmiento a los guerrilleros en la posición de la quebrada del Churo. Y lo hicieron bajo las órdenes (entre otros) de Gary Prado Salmón. Tras varias horas de lucha, Guevara fue capturado cuando intentaba escapar junto a uno de sus compañeros. Sus palabras al ser «cazado» pasarían a la historia: «No disparen. Yo soy el Che Guevara. Valgo más vivo que muerto».

«En el momento de su captura, era un hombre derrotado, que veía el fin de sus sueños. Estaba desmoralizado. Eso en las tres primeras horas bajo mi custodia. Le di agua, café, cigarrillos... vio que lo tratábamos bien, con respeto porque no había necesidad de hacerle nada ni de preguntarle nada. Entonces ahí empezó a cambiar, al ver el buen trato, al ver que estaba tranquilo, seguramente empezó a sentir alguna esperanza porque ya empezó a hablar con un poco más de tranquilidad», explicó posteriormente el general en una entrevista concedida al diario «Los Tiempos».

Prado le explicó al Che que iba a ser juzgado. Pero eso nunca ocurrió. Posteriormente, el guerrillero fue entregado a Félix Ismael Rodríguez, el agente de la CIA que había trabajado durante meses en su captura. El 9 de octubre el espía recibió un mensaje en el que se le ordenaba acabar con el prisionero. Una muerte que se sucedió poco después. En palabras de Müller, Fidel podría haber evitado que el «Comandante» fuese acribillado, pero prefirió que muriera. Y es que, de esta guisa, eliminaba a un enemigo político y ganaba un mártir.

Fue su última traición a un hombre que, antes de su última batalla, instó a sus soldados a morir recordando las bondades de la Cuba dirigida por Castro.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
 
Dada la importancia de ¨Renán Montero Corrales¨ ¨Moleón¨  (su verdadero nombre era Coronel  Andrés Barahona López)  en el abandono al Che Guevara le mostramos  algunos fragmentos de posts ya publicados en Baracutey Cubano, aunque señalo que en Chile, según oí en un testimonio radial dado en Radio Martí,   había un dispositivo para evacuar al Che y a su guerrilla y este dispositivo fue desactivado y llamado a Cuba. Finalmente: Dariel Alarcón, el ¨Benigno¨de la guerrilla del Che en Bolivia,  plantea  que el Che Guevara  no contaba con ellos  ni oara situar las postas, pese a que en la guerrilla habían experimentados comandantes y capitanes de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra  que hasta ya habían pasado escuelas militares después del triunfo de la Revolución y que él, Dariel Alarcón, demostró  que de Bolivia se podía salir pués él, pese a tener grandes fuerzas militares persigiéndolos,  pudo salir y sacar a cinco guerrilleros más y sólo le hicieron una baja.

Renán Montero Corrales era un terrorista que por eliminar una persona-objetivo  no le importaba los inocentes que murieran; la masacre de La Penca contra el ex comandante sandinista  Edén Pastora (Comandante ¨Cero¨) es un ejemplo el cual pueden leer completamente AQUÍ.

La noche del 30 de mayo de 1984 una bomba destrozó la conferencia de prensa, con todo y periodistas dentro, en la que Pastora daba un parte de guerra. 

Tres periodistas murieron, cinco guerrilleros también, y más de 22 personas, la mayoría periodistas y sus equipos, resultaron heridos por la explosión. El mismo Pastora, objetivo principal del atentado, resultó herido con varios charneles, y fue trasladado raudo del sitio rumbo a un hospital privado, y luego a Caracas. 

(La periodista del Tico Times, Linda Frazier, falleció en el atentado.)

“La bomba salió de la caja fotográfica de Per Ander. Nos habían utilizado como conejillos de indias para hacer un crimen con indescriptible brutalidad y torpeza. Salimos con heridas graves del lugar y mi amigo Fernando Prado regresó a Bolivia porque Borge ordenó no recibirlo en Managua”, relata el periodista sueco, dando por fin, un largo sorbo a su vaso con cerveza caliente. 
En entrevista al ex agente de la Inteligencia Castrista Jorge Masseti  este contesta algunas preguntas sobre Renán Montero_
 
— ¿Por qué desde entonces Renán Montero se perfila como jefe de la inteligencia sandinista y particularmente de la Dirección Quinta de la Seguridad del Estado? ¿Quién es Renán Montero?

Renán Montero era un oficial cubano, había estado en la primera experiencia de Carlos Fonseca en Nicaragua, incluso sale con una herida en la cabeza. O sea, que tenía un vínculo con los sandinistas desde comienzos de los años sesenta, después del triunfo de la revolución cubana en 1959. Luego, es el hombre al que el “Che” Guevara le llama “Iván” en su diario, que es el enlace entre la guerrilla en el monte y las estructuras urbanas de la guerrilla en La Paz, Bolivia, era el contacto con Cuba. Es el hombre al que después se acusa de haber abandonado al “Che”, porque se retira por órdenes de Cuba hacia Francia y deja al “Che” sin comunicaciones en 1967. Luego, es el director de las escuelas especiales para los extranjeros en Cuba, por lo que desde ahí tenía muchos contactos con movimientos guerrilleros. La última vez que conozco de él, antes de la victoria sandinista, él está trabajando en la oficina comercial cubana en San José, Costa Rica. Desde ahí, apoyaba a los sandinistas.

— ¿Es decir, fue un enviado especial del gobierno cubano para asesorar a los sandinistas? Claro, especialmente en el área de inteligencia donde todavía el Frente no tiene experiencia. Ellos le dan una forma legal: lo nacionalizan nicaragüense por haber estado en Nicaragua con Carlos Fonseca. Él también estuvo en el Frente Sur, donde se dedica a organizar la contrainteligencia, llamada Policía Sandinista, organizada para evitar la penetración de la Guardia Nacional al Frente Sur. En ese momento Tony de la Guardia se ocupa del apoyo logístico, garantizando la llegada de armamento, el que venía vía Panamá, otro de Cuba y Venezuela. Sin embargo, no hay relación de subordinación entre ellos. Tony se va inmediatamente después del triunfo sandinista. Renán Montero era un oficial de las tropas especiales y de inteligencia del MININT cubano”.
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Tomado de http://www.lanacion.com.ar/

Alberto Müller: "El Che murió muy consciente de la entrega y traición de Fidel"

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Con un controvertido punto de vista, el periodista cubano exiliado en Miami habla de la investigación detrás de Che Guevara: valgo más vivo que muerto, el libro que lo trajo de visita
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Por Loreley Gaffoglio
LA NACION

"A los emisarios de la embajada les molestaron los postulados de mi libro, en el que expongo los eslabones premeditados de abandono de Fidel al Che, para deshacerse de él. El Che se había convertido en un hereje en la Cuba prosoviética proyectada por Castro. Era un estorbo para su continuidad en el poder y, por eso, Fidel le tiende varias emboscadas: lo enfrenta a seguros fracasos guerrilleros en Congo y luego le inventa una Bolivia suicida", argumenta el autor, de 75 años, abogado y ex profesor de ética periodística en la Universidad de Miami.

-¿La trampa castrista comienza con el envío del Che a Congo?

-No, el punto de inflexión se produce con aquel encendido discurso del Che en Argelia [en la conferencia Afroasiática del 65]. Al regresar, hay una reunión tormentosa y documentada, con Fidel y Raúl Castro. Raúl le recrimina su trotskismo y lo acusa de ser prochino, país con quien Fidel estaba en "guerra". Fidel ya había urdido su traición a los postulados y las promesas de la revolución: tener elecciones a los 18 meses, respetar la Constitución del 40, que defendía el pluripartidismo y la propiedad privada, implementar una reforma agraria que repartía la tierra y le otorgaba la titularidad al campesino y no al Estado, como sucedió. Pero cuando pronuncia ese discurso antisoviético, el Che ya sobraba en Cuba. Y no sólo por Fidel. La KGB no lo quería ver ni en pintura. Eso explica por qué siendo ministro se va a liberar Congo, donde no muere de milagro.

-Pero ¿no hubo un apoyo explícito cubano al movimiento de liberación nacional congoleño?

-Al Che lo convence Fidel de continuar con la revolución que había encarnado [el líder anticolonialista congolés] Lumumba para liberarlos de la opresión belga y norteamericana. Lo iban a matar allá, pero Fidel negocia a sus espaldas con la Unión Soviética, Tanzania, los belgas y norteamericanos el fin de la guerrilla.

-¿Por qué habla de Bolivia como una entelequia para extender la revolución?


-Cuando el Che fracasa en Congo y se va a Praga, medita y plantea hacer la revolución en la Argentina, pero Fidel le dice que ahí no puede hacerse. Luego quiere hacerla en Perú, y le repite lo mismo. Y le inventan el espejismo de Bolivia.

-¿En qué apoya esa afirmación?
(Alberto Müller)

-Fidel se había reunido con Mario Monje, jefe de los comunistas, y le dice: "A mí me da mucha pena porque ustedes, en Bolivia, no tienen las condiciones para la revolución como en otras partes de América latina: no tienen salida al mar y tienen ya resuelta la demanda campesina con la reforma agraria de Paz Estenssoro, que les otorgó la propiedad de las tierras". Eso explica por qué en 10 meses de guerrilla al Che no se le suma ni un campesino. El otro eslabón de la emboscada es que Fidel lo alía con el Partido Comunista boliviano, que se inclinaba por la coexistencia pacífica y rechazaba la línea guerrillera. Y la gran clave es cuando Fidel lo entrega sin disimulos.

-¿De qué forma?

-El Che escribe en varias entradas en su diario desde Bolivia: "Sin contacto con Manila", el nombre en clave de Fidel. Castro tenía a un alto oficial de la inteligencia cubana asentado en La Paz, Renán Montero, alias Iván, casado con una boliviana, muy amiga del presidente Barrientos. Él era su contacto en La Paz, pero Fidel le ordena salir a Francia, deja al Che sin su enlace en La Paz y nunca reanuda ese contacto. Ese abandono es acuciante, condenatorio. ¿Dónde están sus aliados, sus recursos, su apoyo logístico? El Che murió muy consciente de esa traición. Ni siquiera tenía su medicina para el asma.
¿Qué lo lleva a investigar el desenlace del Che?
-Quería conocer las circunstancias de la muerte de un gran amigo mío, Octavio de la Concepción de la Pedraja, ocurrida días antes de la del Che. Y una cosa trajo a la otra. En las biografías escritas por Pacho O'Donnell, el mexicano Jorge Castañeda, el español Paco Taibo y el estadounidense Jon Lee Anderson asoman estas pistas sobre la entrega de Fidel. Durante seis años, yo profundicé esta línea y crucé información con los diarios de Guevara y otros documentos. Lamentablemente, jamás se encontraron sus diarios de Praga. Estoy seguro de que existen y alguien los tiene.
-¿Valió la pena su apoyo revolucionario con el costo que pagó?
-Moralmente, sí. Cuando uno defiende la libertad, no hay límites. Yo defendí la libertad, la democracia y la alfabetización de mi país. Me tocó esa parte de la historia de la cual no me arrepiento. Incluso, las torturas que padecí, como cristiano que soy, ya las perdoné. No soy hombre de rencores y no sería capaz de hacerles a mis enemigos lo que me hicieron a mí. La historia de Cuba ha sido trágica. Pero a Fidel le pasará como a Stalin. ¿Quién le hace hoy una Oda a Stalin, como Neruda?
-¿Qué le pareció el acercamiento de Raúl Castro con Obama?
-Lo aplaudo. Un aislamiento y embargo no encuentran una justificación durante 50 años.
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