lunes, mayo 18, 2020

Obamagate: historia de un golpe de estado fallido. Charles Gave: el Obamagate es un caso mucho más grave que el de Watergate, ya que se trata de una tentativa de golpe de estado preparado por un grupo criminal que ha tomado el control de las instituciones en Estados Unidos,


Obamagate: historia de un golpe de estado fallido

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El economista y analista financiero francés Charles Gave, considera que el Obamagate es un caso mucho más grave que el de Watergate, ya que se trata de una tentativa de golpe de estado preparado por un grupo criminal que ha tomado el control de las instituciones en Estados Unidos, apoyado en medios de prensa afines cuyo objetivo era (y es) el de desbancar al ganador de las elecciones, Donald Trump.
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(Todas las  imágenes fueron añadidas por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Por Charles Gave
18 mayo, 2020

Noviembre de 2016, Donald Trump es elegido presidente de los Estados Unidos contra todos los pronósticos. Antes de las elecciones se produjeron muchos intentos de desestabilizar su campaña (Carter-Page, Papadopoulos, Malafort, etc.), de los que no hablaré, debido a la falta de espacio. De hecho, me voy a centrar casi exclusivamente en el caso del general Flynn, ya que me parece obvio que iba a ser abatido ya que, probablemente ninguno como él estaba al tanto de todo.

Antes de presentar los hechos y solo los hechos, primero debo, como en una obra de teatro, enumerar los actores principales y las funciones que desempeñaron.

Todos conocen a Obama y Trump, pero en este caso, los personajes secundarios son igual de interesantes y comenzaré con la constelación de quienes rodearon a Obama.

Aquí está la lista, con sus funciones. Jo Biden, vicepresidente de los EE. UU. Y candidato en 2020 contra Trump. Loretta Lynch, Ministra de Justicia, secundada en sus funciones por Sally Yates, la número dos del mismo ministerio (DOJ) que tiene control sobre el FBI, la policía federal de EE. UU., cuyo jefe en aquel momento era James Comey. La asesora de seguridad nacional era Susan Rice, mientras que el jefe de la CIA era John Brennan y el jefe de las organizaciones de seguridad James Clapper.

Detengámonos en el general Michael T. Flynn. Demócrata, criado en una familia del mismo tenor, gran soldado chapado a la antigua, especialista en inteligencia y acción psicológica, teniente general; o sea con tres estrellas en la charretera, fue nombrado jefe de los servicios de inteligencia del ejército en julio de 2012 por el presidente Obama, cargo al que renunciará en abril de 2014, disgustado por el discurso gubernamental sobre los peligros del Islam militante, así como su aparente indiferencia hacia el poderío ruso.

(Michael T. Flynn)

Se une a la campaña de Trump y tras la elección presidencial es nombrado a puesto de Asesor de Seguridad Nacional. El hombre que susurra al oído del presidente sobre todos los asuntos relacionados con la defensa y la seguridad de Estados Unidos. Huelga decir que, como jefe del servicio de inteligencia militar, debía saber dónde estaban escondidas todas las cacerolas de Libia (Benghazi), Ucrania, Oriente Medio, Siria. Incluyendo la financiación del Estado Islámico por Hilary Clinton para derribar a Assad y va tú a saber en cuántos asuntos más. Era, por lo tanto, el hombre que debía desaparecer de la escena, dado que sus revelaciones podrían haber puesto en peligro todo el aparato del Partido Demócrata y haber llevado a varios de sus líderes al banquillo por corrupción (véase el hijo de Jo Biden en Ucrania y China).

Que fueran a por él no era más que una cuestión de tiempo y es así cómo sucedió.

Comencemos con la versión oficial.

En diciembre de 2016, el Partido Demócrata en los EE. UU. Denuncia que su servidor central ha sido «pirateado» e informa que los culpables son los servicios secretos rusos, que luego transmitieron la información publicada por Wikileaks; todo esto se presenta como una prueba tendiente a demostrar que los rusos buscaban elegir a Donald Trump. Todas estas afirmaciones se hacen públicas sin que el FBI haya tenido acceso a esta máquina para verificar las acusaciones de los demócratas, lo cual es … increíble y sin precedentes.

El 12 de enero de 2017, después de la elección de Trump, Ignatius, un reportero del Washington Post, publicó un artículo extremadamente comprometedor sobre el futuro presidente Trump, quien, durante una visita previa a Rusia, se habría dejado llevar por algunas fantasías sexuales en Moscú. El mensaje estaba claro. Putin poseía suficiente información sobre Trump como para obligar al nuevo presidente de los Estados Unidos a hacer lo que se le antojase.

El 24 de enero, el general Flynn, que asumió el cargo en la Casa Blanca el 20 de enero anterior, recibe una llamada telefónica del número tres del FBI Peter Stzrock para preguntarle si él y uno de sus colegas podrían reunirse para conocerse personalmente, lo que el general acepta. Llegan los dos compadres y le hacen algunas preguntas sobre una llamada telefónica que le hizo al embajador ruso (por supuesto, la conversación había sido grabada y el personal del FBI tenía las minutas); durante la misma Flynn había transmitido al embajador la intención de Trump de mejorar las relaciones entre los dos países. Asombrado general dice que no recuerda muy bien, se niega a responder preguntas del FBI, y todos separan como buenos amigos. A los pocos días, sorpresivamente, el FBI acusa al general de haberse negado a responder a las preguntas que se le hicieron. El pobre hombre se ve obligado a renunciar, es llevado a los tribunales, para pagar su defensa se ve obligado a vender su propia casa. Termina declarándose culpable de un crimen que no cometió ante el temor de que el FBI ataque a su familia, concretamente a su hijo.

A estas alturas el caso de Trump parecía visto para sentencia. Un servidor del Partido demócrata pirateado por los rusos para facilitar su elección, un expediente salaz que sugería la posibilidad de que Trump fuera víctima de chantaje por parte de Moscú y un asesor presidencial que envía señales de apaciguamiento a Rusia antes de estar en el poder en Washington. Se ha dicho misa: Trump era un agente al servicio de Rusia.

Visto lo visto, los demócratas piden una comisión de investigación contra Trump. El Ministro de Justicia en ese momento, elegido por Trump, el Sr. Session, un ex senador del sur que había tomado una copa con el embajador ruso un año antes, y del que ya nadie sabrá si se comportó como un idiota, un traidor o ambos al mismo tiempo, se retira del caso y lo confía al número dos del Departamento de Justicia de la época, un Sr. Rosenstein, un hombre de estado profundo por más señas, que ni tardo no perezoso puso en marcha los mecanismos legales que conducirían a la creación de la comisión de investigación «Muller», por el apellido del ex jefe del FBI y gran amigo de Comey, la misma estaba formada solo por juristas del partido demócrata. Esta comisión envenenará la vida de Trump durante dos años, antes de concluir en 2020 que no se había encontrado nada y que las acusaciones eran infundadas, algo que todos ellos sabían desde el principio.

Primer contratiempo para los demócratas. Pero esto es sólo el comienzo, porque entretanto, el general Flynn había cambiado de abogado quería meterlo en la cárcel durante seis meses a pesar de su «confesión». Realmente preocupado se despide del conocido bufete de abogados que tan mal lo había asesorado hasta la fecha y se pone entre las manos una asombrosa mujer, Sydney Powell. La jurista hace correctamente su trabajo y comienza a desenredar la madeja descubriendo todo el pastel.

A continuación, detallaré la cronología de los hechos tal y como se produjeron.



  1. Descubre que el FBI había puesto al general Flynn bajo vigilancia y escuchas telefónicas tan pronto como se unió a la campaña de Trump en marzo de 2016, lo cual era estrictamente ilegal. También descubre que el FBI, después de nueve meses de escuchar sus conversaciones, concluyó el 4 de enero de 2017 que no se podía culpar al general y que el caso tenía que cerrarse, algo a lo que Peter Stzrock se niega por orden directa de Comey, por lo que el general permanece bajo vigilancia.
  2. Descubre que el 5 de enero, Obama le pide a Comey que no revele a Trump que el general está bajo vigilancia, pretextando de que no estaba seguro si Trump era o no un agente ruso; lo que Comey acepta, cuando ni él ni tampoco Obama tenían la más mínima evidencia de la culpabilidad de Trump o del propio Flynn. De hecho, Comey continuará obedeciendo a Obama y traicionando a Trump, prevaricando que es gerundio, hasta que Trump lo despide.
  3. Descubre que el mismo 5 de enero de 2017, tuvo lugar una reunión en la Casa Blanca donde Obama, Biden, Clapper, Susan Rice, Sally Yates, Brennan, Comey están presentes. Al final de la reunión todos deciden tomar una decisión trascendental: hacer lo imposible para derribar a Flynn. ¿Quién da la orden de tenderle una trampa? Eso está por saberse. Lo que sí está claro es que el plan ya estaba montado el 24 de enero, fecha de la reunión con Flynn. La abogada tuvo acceso a las notas escritas a mano del agente que acompañó a Stzrock durante la visita. El mismo se interrogaba sobre los objetivos de la reunión, a saber: a) conseguir evidencia para despedirlo, b) meterlo en la cárcel o c) desacreditar a la administración Trump. La orden de citar a Flynn bajo un falso pretexto venía de Comey, quien se jactó de ello en una reunión pública en la que se registraron sus comentarios. Fue precisamente durante esta visita que estos dos mafiosos tendieron una trampa al general, creando un delito (negativa a responder preguntas del FBI), cuando en realidad el general había acudido de buena fe a una reunión entre servidores del Estado. Por ejemplo, no le leyeron sus derechos (Miranda), ni tampoco le informaron que podía ser asistido por un abogado. Más aun, es perfectamente legal mentirle al FBI si los investigadores carecen de orden judicial, como era el caso. En realidad, James Comey parecía estar siguiendo la célebre frase de Beria a Stalin: «Desígneme al criminal, yo me encargo de encontrar las pruebas”.
  4. Descubre que James Comey había mostrado el expediente ilegal el 6 de enero de 2017, el día después de la reunión con Obama en la Casa Blanca a Trump y a Flynn sabiendo que era falso de cabo a rabo (lo que demuestran las notas internas del FBI) y que el expediente había sido montado por un agente secreto inglés destacado en Rusia. El hombre recibió la mitad de su salario durante años del Congreso Nacional Democrático (DNC) y la otra mitad la pagaron los fondos de campaña de Hillary Clinton. Todo esto era conocido por Comey, quien sabía perfectamente que la ley electoral estadounidense prohíbe el empleo de extranjeros durante una campaña, algo que hicieron el DNC y Hillary Clinton en este caso.
  5. Por otras fuentes, nos enteramos de que Comey, Clapper, Brennan & Co solicitaron las escuchas telefónicas de una gran parte de los equipos de Donald Trump antes y después del 20 de enero, utilizando este registro falso como justificación. Algo que hicieron a sabiendas de que era falso y sin notificar (por supuesto) a los jueces que emitieron los permisos, lo cual es un delito punible con cadena perpetua.
  6. La Cámara de Representantes, dirigida por el Sr. Schiff, un fanático anti Trump, audicionó varias veces a todas estas personas, Comey, Brennan, Claper, Sally Yates, Susan Rice; cuyas declaraciones asegurando que habían visto, con sus propios ojos visto la evidencia de la culpa de Trump, eran retransmitidas durante todo el día por las cadenas de televisión NBC, CBS, CNN, también escribieron artículos para medios de prensa afines como el Washington Post o New York Times, etc. Las actas oficiales de estas audiencias acaban de ser publicadas por Richard Grenelle, el alto funcionario a cargo de la preservación de este tipo de archivos para gran furia del Sr. Schiff, los demócratas y los medios de comunicación incriminados, ya que en realidad ninguna de estas personas dijo a la comisión haber visto alguna evidencia de la culpabilidad de Trump, porque estaban bajo juramento y corrían el riesgo de terminar en prisión por perjurio. Lo que no les impidió asegurar lo contrario tan pronto como salieron. Sin embargo, lo más sorprendente es que los republicanos presentes en estas audiencias no hayan filtrado la verdad a la prensa amiga. De lo cual deduzco que Trump no solo tiene amigos en el partido republicano, y que el Estado profundo también lo tiene bajo su yugo (el senador Graham me viene a la mente, no sé por qué).
  7. En estas audiencias, y bajo juramento, el jefe de CrowdStrike, la empresa que manejaba la computadora supuestamente pirateada del Partido Demócrata, dijo que no tenía evidencia de que la computadora fuera atacada, y mucho menos por el Rusos. Por lo tanto, es probable que esto también sea mentira. Si esto es así, ¿por qué Julien Assange sigue en prisión en Gran Bretaña por haber sido cómplice del robo en la computadora DNC, que probablemente nunca tuvo lugar? ¿Y todo a petición del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, una guarida de ladrones? Assange debe ser liberado de inmediato.
  8. Acabamos de enterarnos, el viernes pasado, de que Jo Biden había solicitado y obtenido las escuchas telefónicas, no de los enemigos de los EE. UU., sino de sus adversarios políticos, lo cual es otro crimen. Lo mismo para Sally Yates, Susan Rice, Clapper Brennan, quienes, concretamente, al final del segundo mandato de Obama, estaban desesperados por saber los planes de campaña de Trump. Todas estas escuchas eran ilegales. El senador republicano Rand Paul va a convocarlos a todos próximamente para responder a sus preguntas bajo juramento, incluido el Sr. Biden, quien no parece tener un gran respeto por la Ley y tendrá que venir a explicarse antes de las elecciones en el Senado y ante los republicanos. En mi opinión, la carrera de Biden se detendrá abruptamente, y puede que hasta tenga que pasar una temporada en la cárcel acompañado por sus camaradas del partido. A partir de ahí ¿quién será el candidato demócrata y cómo será nominado? Es la pregunta que me hago.
  9. Y finalmente, la guinda del pastel. El Departamento de Justicia, ha pedido de Sidney Powell que retire todos los cargos contra el general Flynn, lo que no impide que el juez Sullivan, gran amigo de Eric Holder, el ex ministro de justicia de Obama durante años, persista en juzgarlo por un perjurio que nunca cometió. Este debe ser el primer caso en la historia de Estados Unidos en el que la fiscalía asegura que el acusado es completamente inocente y que ha sido, además, víctima de un escarnizamiento judicial; pero que aun así el juez tenga la intención de seguir adelante con la causa. En mi opinión, la Corte Suprema tendrá que intervenir.
Me detengo aquí no por falta de material, podría escribir el doble de lo que ya he escrito, pero he llegado al punto en que no queda nada más por demostrar vistas las abrumadoras evidencias expuestas anteriormente. Agreguemos para terminar que ahora que Flynn ha sido liberado, podrá contarlo todo.

En resumen

Este caso es mucho más grave que el Watergate, donde Nixon había tratado torpemente de cubrir a unos inútiles que habían intentado robar las instalaciones del DNC sin que se lo ordenaran. Esto se trata de un intento de golpe de estado, cuidadosamente preparado por un grupo criminal, que había tomado el control de los servicios secretos, el FBI y el Ministerio de Justicia antes del cambio de gobierno, unidos todos con un único objetivo: deshacerse de un hombre que había ganado legalmente las elecciones.

La operación fue cubierta insistentemente por los medios oficiales (CNN, NBC, CBS. NYT, Washington Post) que, por el momento, se niegan a tratar este caso que, es probablemente el mayor escándalo político en la historia de los Estados Unidos. Solo Fox y Breitbart lucharon para apoyar al presidente electo a pesar de los anatemas de los bien pensantes.

A mi parecer, creo que después del Watergate, todos los periodistas (de izquierda) del mundo se han creído que su papel es el de derribar los regímenes “de derecha”; ya que las derechas son malas por definición, todos los medios, incluyendo los criminales están justificados. Actualmente, muchos periodistas creen que destruir a la derecha, justifica todos los medios sin caer en cuenta que es así es como desaparece el estado de derecho.

Y como de costumbre, esta ideología también llegó a Francia años más tarde, lo que significa que padecemos la misma enfermedad. El objetivo de muchos periodistas franceses hoy es pura y simplemente el de destruir a las personas que creen en las ideas de derecha, evitando que se expresen públicamente como sea. Conclusión: ¿Cómo se reconoce hoy los periodistas de izquierda? Sencillo: en que todos están a favor de la censura…

Por lo tanto, estos delincuentes y sus cómplices en los medios de comunicación deben ser llevados a juicio y podrirse en la cárcel por mucho tiempo. Confío en los señores Barr (el nuevo Ministro de Justicia, que me recuerda a un sabueso Droopy basset) y Durham (el fiscal especial elegido por el Sr. Barr, que se me antoja a un hurón) para completar sus investigaciones antes de las próximas elecciones presidenciales; pues si Trump fuera derrotado, todo lo ocurrido quedará impune. El verano será candente, incluso abrasador en Washington y durará hasta principios de noviembre, fecha de las elecciones presidenciales.

Lo último que quiero decir es que el presidente Trump ha demostrado una fuerza increíble y una resistencia asombrosa a lo largo de todo este período. Cualquier otra persona habría salido derrotada o perdido la cordura, lo que me parece admirable. Si es reelegido, no tengo dudas de que los Clinton, y en particular la Sra. Clinton, serán encarcelados junto con el resto de los demás delincuentes que han tratado de fomentar un golpe de estado en los Estados Unidos. Queda la pregunta de qué pasará con Obama, el principal conspirador. ¿Quizás Trump lo perdone por respeto a la institución presidencial? Esto sería un golpe fatal para la inmensa vanidad de ese tartufo santurrón.

Si lo ocurrido se traduce en condenas judiciales, entonces la atmósfera en el mundo volverá a ser respirable y el peligro de guerra retrocederá en todas partes, ya que el estado profundo estadounidense habrá sido destruido. Recordemos que esta fue la primera promesa electoral del presidente Trump. ¡Esperemos que ocurra lo mismo en Francia!

Fuente: Instituto de Libertades

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domingo, febrero 02, 2020

Diario ABC de España. «Nunca un presidente ha sufrido el acoso que ha sufrido Trump» lo afirma Alan Dershowitz, abogado y profesor emérito de Harvard en su conversación con el diario ABC de España. El Presidente Trump se asegura la absolución en la primera votación crucial del ‹impeachment›

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


  • En las vistas  de los dos Subomité de la  Casa de Representantes (House  of Representatives) o Cámara Baja,  no se le permitió a los miembros del Partido Republicano de dicha Cámara  llevar  testigos para contrastar lo dicho por los 17 testigos que llevaron los congresistas del Partido Demócrata.

  • Tanto en el Subomité de Inteligencia presidido por  el congresista demócrata  Adam Schiff, como en el Subcomité de Justicia  presidido por el congresista demócrata Nadler, ambos presidente coactaron  en no pocas ocasiones y de manera prepotente y abrupta algunas de las  preguntas que los congresistas del Partido  Republicano  les hacian a los testigos presentados por el Partido Demócrata.

  • En los ¨impeachment¨ llevado a cabo a anteriores  Presidentes de los EE.UU,  la Cámara de Representante  es la encargada de hacer las investigaciones  y conformar las acusaciones (es decir: desempeña el papel de Fiscal) al Presidente, las cuales  se  presentarán en el Senado, el cual en estos procesos  desempeña solamente el papel de Jurado.  Al Presidente lo defenderá el o los abogados que él nombre para su defensa. Las acusaciones deben ser apoyadas de manera BIPARTIDISTA.  En este caso no se cumplió esa exigencia tradicional,  pues ningún congresista del Partido Republicano votó a favor de las DOS ACUSACIONES  que se le  hacen al Presidente Trump, las cuales NO SON TAMPOCO NINGUNA  DE LAS CUATRO ACUSACIONES  que plantea la Constitución de los EE.UU.por las cuales un Presidente pueda ser llevado a un proceso de impeachment.

  • En las presentaciones ante el Senado el equipo de la defensa del Presidente,   en menos del tiempo asignado, y usando para ello las propias declaraciones  de los testigos, ante los dos mencionados Subcomités, textos de la  Constitución y de Los Papeles Federalistas, la  información de la prensa,  la transcripción de la llamada telefónica de Trump  al Presidente de Ucrania,  las  posteriores palabras  del Presidente de Ucrania, las intervenciones de  congresistas y senadores del Partido Demócrata  en otro proceso de impeachment, etc. demostraron  la falta del fundamento necesario para llevar a cabo un proceso de impeachment , la no culpabilidad del Presidente Trump  y la falta de algunas de las garantías procesales durante el proceso.

  • Fue penoso que el Presidente de la Corte Suprema de los EE.UU. , el magistrado John Roberts Jr. , ejerciera una atribución que no le correspondía al ¨filtrar¨las preguntas  de los Senadores y en especial la del Senador  Rand Paul.

Sen. Rand Paul (R-Ky.) tells OAN why he thinks Chief Justice Roberts refused to read his question


En otro orden de cosas es importante apuntar que las investigaciones  a Joe Biden, a  su hijo Hunter Biden y a otras personas comenzaron antes de que Joe Biden se postulara para las elecciones presidenciales del 2020.  Desde 1995, siendo Presidente Bill Clinton,   existe un convenio entre el gobierno de los EE.UU.  y el de Ucrania de investigar sobre los casos de corrupción.

Joe Biden Brags about getting Ukranian Prosecutor Fired




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Trump se asegura la absolución en la primera votación crucial del ‹impeachment›

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El Partido Republicano cierra filas tras el presidente y bloquea el intento demócrata de interrogar a testigos
Los senadores acuerdan que el miércoles se celebre la votación final, que se considera de trámite
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El juez del Supremo John Roberts preside el juicio a Donald Trump en el Senado - efe

Por David Alandete
Febrero 1, 2020

El Senado ha votado finalmente a favor de no llamar a ningún testigo en el juicio político a Donald Trump, y se dispone ya a exonerar al presidente en el tercer proceso de impeachment de la historia de Estados Unidos. Una mayoría suficiente en el Partido Republicano se ha plegado a los deseos de Trump y ha votado este viernes por la noche en contra de alargar las vistas con interrogatorios a testigos.

La votación ha sido muy ajustada. De los 100 senadores, 51 han votado en contra de llamar a testigos y 49, a favor. Sólo dos republicanos —Mitt Romney y Susan Collins— se han unido a los demócratas e independientes. La acusación, que ejercen los demócratas, quería llamar a testificar, entre otros, a John Bolton, el consejero de Seguridad Nacional al que Trump despidió en septiembre.

Después de que el bloque compuesto por 45 demócratas, dos republicanos y dos independientes fracasara, el líder demócrata en el Senado, Chuck Schummer, dijo a la prensa aquí en el Capitolio que «América recordará para siempre el ignominioso día en que un juicio político al presidente acabó sin llamar a un solo testigo».

El diputado demócrata Adam Schiff, que ejerce de fiscal, dijo antes de la votación: «Según la defensa el presidente no puede hacer nada malo simplemente porque es el presidente. Ahí acaba su razonamiento: el presidente es el estado. Como presidente tiene el derecho divino hacer lo que le venga en gana. Que Dios nos ayude si esta estrategia triunfa».


Por su parte, la defensa ha respondido que era en la primera fase de este proceso, en la Cámara Baja, cuando debía llamarse a todos los testigos. «El Senado no está aquí para hacer las investigaciones que no hizo la Cámara. Aquel proceso no contó con las garantías necesarias, y llegó a unas conclusiones que no se sostienen», denunció el abogado Patrick Philbin.

La Cámara reprobó a Trump el 19 de diciembre, y abrió el juicio en el Senado. Queda ahora que los senadores decidan el calendario para la votación final, teniendo en cuenta que el lunes son los caucus de Iowa, la primera cita de primarias, y el martes el presidente pronuncia el discurso del Estado de la Unión en el mismo Capitolio. Un acuerdo preliminar alcanzado anoche apuntaba a que el voto final se producirá el miércoles.

El juicio más corto

Para llamar a testigos los demócratas necesitaban 51 votos en el Senado, de los que carecían y para declarar culpable a Trump de los cargos de abuso de poder y obstrucción de las investigaciones requieren 67 votos, inalcanzables para ellos. El proceso, por tanto, ya ha fracasado. Sólo un veredicto de culpabilidad permitiría destituir al presidente.

Los demócratas, y algún verso suelto en el Partido Republicano como el senador Romney, han denunciado que un juicio de semejante envergadura debería haber contado con testigos. Más cuando Bolton, el ex consejero de Seguridad Nacional, ha escrito un libro, filtrado a la prensa, en el que afirma que Trump es de hecho culpable de los delitos de los que se le acusa: sí presionó a Ucrania, reteniendo ayudas millonarias, para que investigara al político demócrata Joe Biden, que se presenta a las primarias presidenciales

El sentir de los republicanos lo expresó el senador Lamar Alexander, que dudó sobre los interrogatorios y finalmente votó en contra de ellos. Como dijo la defensa del presidente, aunque esas presiones se hubieran producido, y Trump fuera culpable, esas acciones no serían lo suficientemente graves como para hacerle merecedor de la destitución.
Según dijo el senador Alexander en un comunicado, «fue inapropiado por parte del presidente pedirle a un líder extranjero que investigue a su oponente político y retener ayudas de Estados Unidos para alentar esa investigación. Pero la Constitución no le da al Senado el poder de destituir al presidente de su cargo y prohibirle presentarse este año simplemente por acciones que son inapropiadas».

El juicio político comenzó en el Senado el 21 de enero. Tras los turnos de la fiscalía y la defensa, los senadores pasaron dos días presentado preguntas por escrito. Tras rechazar los interrogatorios, los senadores deben debatir ahora las reglas para clausurar este proceso, eligiendo una hora para la votación final sobre el veredicto.
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Tomado de https://www.abc.es/

«Nunca un presidente ha sufrido el acoso de Trump»

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Alan Dershowitz, abogado y profesor emérito de Harvard conversa con ABC sobre las conclusiones del Informe Mueller.
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Por David Alandete
27/03/2019

En su larga carrera como abogado, Alan Dershowitz (Nueva York, 1938) ha defendido en los juzgados a algunos de los reos con peor reputación de la historia penal de Estados Unidos, desde O.J. Simpson en 1995 a Harvey Weinstein en 2018. La reacción de ninguno de esos casos, muy impopulares, puede compararse al odio suscitado por este respetado profesor emérito de Harvard e icono de la lucha por los derechos civiles al predecir que sucedería lo que finalmente ha sucedido: que la investigación sobre la campaña de Donald Trump por las injerencias rusas en las elecciones de 2016 carecía de fundamento y que exoneraría al presidente.

Dershowitz, que hoy dice que a pesar de todo no se siente reivindicado, defendió contra los elementos la inocencia de Trump no porque coincida con él —votó a Hillary Clinton— sino porque, a su entender, un juicio político a toda una presidencia ha puesto en riesgo los cimientos mismos de la democracia. Dershowitz se ha reunido a menudo con Trump en los pasados meses y se ha visto con él en la Casa Blanca.

- El informe del fiscal Robert Mueller exonera a Trump de conspirar con los rusos pero se abstiene de evaluar si trató de impedir la labor de la justicia. ¿Le parece correcto?

Me preocupa esa decisión porque sí que debería haber llegado a una conclusión. ¡Ese era su trabajo, debía hacerlo!

- A Trump le exonera de conspirar con Rusia pero deja en el aire si trató de ocultar pruebas de un crimen que en realidad, dice, no cometió… Es contradictorio.

Creo que el fiscal Mueller estaba bajo mucha presión. Los abogados que trabajan para él estaban divididos, y no tuvo el valor de decir que la decisión la debía tomar él. Debería haberlo hecho, pero no lo hizo.

- ¿Recibió presiones políticas el fiscal?

Puede que sí, que tuviera presiones políticas. Pero también presiones por parte de los abogados de su equipo.

- ¿Sale reforzado Trump tras esta investigación?

Creo que sí, que sale reforzado. Desde el punto de vista legal ha sido reivindicado. Las conclusiones no van a cambiar que los demócratas piensen una cosa y los republicanos otra diferente.

- ¿Coincide con el presidente cuando dice que ha sido completamente exonerado?

Es que lo ha sido. Ha sido exonerado legalmente, aunque no políticamente.

- ¿Ha sucedido algo semejante con otro presidente antes?

Diría que Richard Nixon vivió algo similar, con la diferencia de que era culpable de los delitos que se le imputaron aunque nunca fue condenado. Desde ese punto de vista, nada semejante le ha sucedido a otro presidente además de Trump. Sí que ha habido investigaciones a cargo de fiscales especiales, con Bill Clinton y George W. Bush, pero la persecución y acoso de un presidente como en el caso de Trump, nunca.

- ¿Por qué es distinto el caso de Trump? ¿Hay un componente político?

Con respecto a Trump siempre hay un componente político. Es un político muy polarizador, y despierta sentimientos encontrados muy fuertes. Creo que no hay un presidente que haya despertado semejantes pasiones desde Abraham Lincoln.

- Usted lleva meses diciendo que sería exonerado. ¿Por qué estaban tan seguro de ello?

Porque sabía que tenía la razón. Lo que quiere decir que absolutamente todos los demás analistas estaban equivocados. Ojalá quienes me han atacado admitieran su error ahora, pero no, me siguen atacando porque dicen que apoyo a Trump. No apoyo a Trump. Voté a Clinton. Lo único que apoyo es la Constitución.

- ¿Y qué tal hemos actuado los medios en esta crisis?

Creo que los medios deben reconocer que en lugar de informar sobre hechos de forma realista han publicado muchas veces deseos y voluntades. No quiero decir que yo sea mejor que ellos. Es que he sido más objetivo. Nunca permitiría que mis opiniones políticas influyan sobre mi análisis jurídico. Los medios deberían haber hecho lo mismo.

¿Quién ha tenido el peor papel?

La cobertura de CNN ha sido una desgracia. Antes de esta investigación me entrevistaban cada dos por tres. Cuando empecé a contradecir las líneas argumentales de la cadena me purgaron y privaron a sus espectadores de opiniones moderadas que finalmente han resultado ser las correctas. ¡Fíjese en lo que deben pensar ahora los espectadores de CNN, a los que se dijo en no pocas ocasiones que el presidente iba a ser recusado!

- Usted ha publicado un libro titulado ‹Cómo la criminalización de las diferencias políticas amenaza la democracia›. ¿Quedó amenazada la democracia en esta investigación?

Creo que afortunadamente la separación de poderes ha demostrado que es fuerte y que es una buena salvaguarda para la democracia.

- Quitando a Trump de en medio, ¿Rusia trató de manipular las elecciones?

Sin ningún género de dudas. La investigación debería haberse centrado sólo en las acciones de Rusia. Pero la fiscalía acabó investigando a la persona equivocada y a las instituciones erróneas. Desde un primer momento lo dije: debería haberse formado una comisión de expertos para analizar las injerencias de Rusia, en lugar de encomendarle a un fiscal especial la investigación de toda una presidencia. Creo que en eso el tiempo también me ha dado la razón.
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* David Alandete
Corresponsal de ABC en Washington. Más de una década de experiencia como periodista en EE.UU., Oriente Próximo y América Latina. Máster en Periodismo y Política Internacional. Becario Fulbright.
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