miércoles, junio 07, 2023

Alfredo M. Cepero: LA NUEVA REVOLUCIÓN AMERICANA

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Rubén Martínez Villena quien fuera  jefe del partido comunista en Cuba  en algunos años de la tercera y cuarta décadas del siglo XX fue el que expresó : “Hace falta una carga para matar bribones/para acabar la obra de las revoluciones”. Martínez Villena  fue el que supuestamente (después de salir de una reunión con el Presidente Gerardo Machado) le llamó ¨asno con garras¨al Presidente Machado; digo supuestamente porque es extremadamente improbable  que un cubano le llame asno a un burro; quizás la palabra asno haya sido una licencia literaria del también comunista Pablo de la Torriente Brau al escribir sobre lo ocurrido al salir Martínez  Villena de esa reunión, que no fue la única  con Machado pues, la del llamado por los comunistas ¨error de agosto´ fue otra,  la. Por otra parte: Rubén Martínez Villena  le vio garras a Machado (que no era bruto o poco inteligente, pues había sido un triunfador en la empresa privada y en la política) y no le vio ni una pezuña al comunista  José Stalin, que ya había matado a millones de rusos y ucranianos.

Tengo la opinión que de las revoluciones sociales  que he estudiado, conocido o sufrido (una de ellas ha sido la Revolución Francesa), la única con un resultado positivo para su pueblo y para el mundo  ha sido la de las 13 Colonias de Norteamerica.

Los cubanos aún después de casi 64 años estamos sufriendo  el arribo al poder e imposición  de una Revolución. Entender  al camino de la violencia como la única  vía viril, valiente, heroica y gloriosa  para resolver los problemas. nos ha llevado como pueblo al ¨revolucionarismo¨  y con ello  a usar métodos terroristas que afectaban a personas no participantes en la lucha. La exaltación  de la vía de la violencia  y el poco  respeto (infundado o bien fundado) a las instituciones del Estado, del gobierno y de la República, incluyendo las Constituciones, así como concebir a la ¨Revolución como fuente de derechos¨  para solucionar los problemas nacionales nos llevaron como pueblo al abismo en que hemos caido los cubanos, ya que  los objetivos  de las Revoluciones (los cuales pueden ser sublimes o perversos) dependen  de las intenciones y el actuar de los hombres que dirigen y manejan  la violencia revolucionaria.

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Tomado de http://www.lanuevanacion.com

LA NUEVA REVOLUCIÓN AMERICANA

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“Hace falta una carga para matar bribones/para acabar la obra de las revoluciones”. 

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Por Alfredo M. Cepero

Director de La Nueva Nacion

alfredocepero@bellsouth.net

Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

6-6-23

 Los pueblos necesitan—de vez en cuando—una revolución. Quizás por aquello del dicho popular de que: “Nada es eterno bajo el sol.” Thomas Jefferson lo dijo en la original Declaración de Independencia: “«El árbol de la libertad debe regarse de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos. Ésta constituye su abono natural.» Y aunque discrepo de su filosofía política cito –por  lo acertado de su contenido—los versos de mi compatriota Rubén Martínez Villena: “Hace falta una carga para matar bribones/para acabar la obra de las revoluciones”. 

Y sigo con Thomas Jefferson—a quién admiro por su talento, más que por su conducta—cuando afirmó en la misma Declaración de Independencia: “Sostenemos como evidentes estas verdades: que los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Defectos tenía aquel hombre porque la perfección es reservada para los dioses. De hecho, reto a cualquiera de mis lectores que me señale un hombre sin defectos. Mi mujer me recuerda los míos todos los días.

Por su parte, Abraham Lincoln—confrontado con una carnicería donde 620,000 blancos murieron en la horrenda Guerra Civil por la libertad de los hombres de raza negra—entonó su oración de Gettysburg: “Hace ochenta y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en Libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales”. Lincoln resumió la guerra en tres minutos, diez oraciones y menos de 300 palabras.

Ahora bien, todos sabemos que los hombres pasan por lo que hacen, no por lo que dicen. Lincoln le hizo honor a esta conducta con su Proclama de la Emancipación puesta en vigor el primero de enero de 1863. En la misma, el Presidente de los oprimidos y de los humildes declaró: “Todas las personas retenidas como esclavos en los estados en rebelión son, a partir de este momento, totalmente libres”.

El 28 de agosto de 1963—cien años después de que Lincoln  firmara su Proclama de la Emancipación liberando a los esclavos—un hombre joven llamado Martin Luther King subió los peldaños del Lincoln Memorial en la ciudad de Washington para describir su visión de América. El joven describió su visión diciendo: “Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo. Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales". Tres hombres con distintos orígenes pero unidos por el principio de la igualdad para todos los americanos.

En los próximos cuarenta años, los hijos malos de America violaron los principios de la Declaración de Independencia de Jefferson, olvidaron la Proclama de la Emancipación de Lincoln y dieron muerte al sueño americano de Martin Luther King. El amor fue sustituido por el odio, los principios por la demagogia y la esperanza por la desesperación. Así comenzó el camino de la contrarrevolución.

El pantano de ese camino se manifestó en toda su deplorable fetidez bajo la presidencia de Barack Hussein Obama. Un hombre que escondió con el sigilo de las serpientes su odio y desprecio por los valores de los fundadores de la patria americana. Aunque no tengo la total certeza nunca lo escuché mencionar a Martin Luther King, como él un hombre de raza negra. Quizás porque King no predicaba la venganza.

Afortunadamente, este “Reino de Terror” ha empezado a perder impulso. Su continuación erosionaría los 247 años de progreso y sacrificio que comenzaron en Filadelfia en 1776. Tradicionales y actuales izquierdistas—como Elon Musk, Bill Maher, Matt Taibbi, Bari Weiss, Glen Greenwald, Naomi Wolf, o Richard Dreyfuss—son calificados de contrarrevolucionarios por cuestionar no solo los excesos de la izquierda sino las propias premisas de la izquierda.

Las últimas encuestas muestran un ínfimo apoyo del pueblo americano por las fronteras abiertas, por las múltiples identidades sexuales y por hombres biológicos compitiendo en deportes de mujeres. Indemnizaciones a los americanos de raza negra por gobierno insolventes—sobre principios de que sus antecesores pudieron haber sido esclavos hace ocho generaciones  por aquellos que pudieran o no haber tenido esclavos hace las mismas ocho generaciones—es ampliamente rechazada por la población en general. Esto es “un arroz con mango” que ni sus proponentes lo entienden.

Al mismo tiempo, cuando compañías como Anheuser-Busch o Disney tratan de congraciarse con los “jacobinos de la izquierda” pierden miles de millones en ganancias. El mismo Pentágono ha perdido millares de reclutas. Un caso similar ha sido el de CNN que ha perdido millares de televidentes con su política editorial de apoyo a los militantes de la izquierda. Tal es el caso de la Asociación  Nacional de Básquetbol que ahora hace alardes de haber alcanzado una teleaudiencia de cuatro millones de fanáticos. Hace un cuarto de siglo—cuando la población de los Estados Unidos era 60 millones más pequeña que en la actualidad—el básquetbol “pre jacobino” atrajo a 70 millones de televidentes en el campeonato de 1998.

Por su parte, Joe Biden—la cubierta decrépita de la contrarrevolución—es aprobada únicamente por el 40 por ciento de los votantes. Aún ese bajo nivel de aprobación es incrementado por el hecho de que el fantasma de la Casa Blanca no tiene la más mínima idea de lo que dice ni de lo que está pasando—y por lo tanto, se merece ese 40 por ciento por su falta de responsabilidad en el huracán político que él mismo ha desencadenado.

Ya nadie duda de que nos encontramos en medio de una contrarrevolución. El único antídoto es un regreso a los valores y los principios de los Padres Fundadores de esta nación excepcional. Esa revolución está ganando terreno. No porque el pueblo americano está indignado sino porque se ha dado cuenta de que si se refugia en la indiferencia está a punto de perder su nación. No hay tiempo que perder. Bien lo dijo Benjamin Franklin, el más erudito de los fundadores de esta nación: “Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad”.

6-6-23

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jueves, abril 08, 2021

Cuba. La prensa oficial saca el fantasma de la anexión de Cuba a EE.UU. La opinión del vilipendeado Charles Magoon respecto a la anexión de Cuba a los Estados Unidos

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En la  noticia se dice que Bill Kristol es:

  •  Conservador
  • Uno de los líderes del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, un grupo de reflexión neoconservador
  • AntiTrump
  •  Ligado a gobiernos demócratas como el actual.
Me imagino lo contradictorio que debe ser esa persona.

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Tomado de https://diariodecuba.com/

La prensa oficial saca el fantasma de la anexión de Cuba a EEUU

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Aprovecha una opinión de un analista político conservador de EEUU, que ha sido tachada de absurda en un debate en redes sociales.

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DDC

La Habana 07 Abr 2021

A raíz de la opinión personal de un analista político conservador estadounidense sobre convertir a Cuba en un estado más de Estados Unidos, la prensa oficial ha sacado el fantasma de la anexión. El periodista oficialista Reinaldo Taladrid ha dedicado tiempo de la Mesa Redonda a hablar sobre el tema, que también ha sido abordado por el sitio oficial Cubadebate.

En medio de un debate sobre si el Distrito de Columbia debe ser un Estado federal más, Bill Kristol expresó que apoyaba esa idea, pero que además Puerto Rico y Cuba también debían serlo.

Según Taladrid, se trata de "renacimiento de ideas norteamericanas para anexar a Cuba".

"Una de las razones por las que estoy a favor de la condición de estado de DC: el crecimiento del tamaño de la República —y nuestra forma distintiva de crecimiento, admitiendo estados con igual estatus— siempre ha sido una señal de nuestro vigor. 60 con 50 estados es suficiente. Es hora de que DC, Puerto Rico, Cuba (tan pronto como sea libre)" sean parte, escribió Kristol en su cuenta de Twitter.

El medio ruso Sputnik, que también tocó el tema, calificó la propuesta de Kristol como absurda y citó algunas respuestas a su mensaje.

"¿Cuba? Queremos que DC y nuestros territorios tengan las mismas libertades que el resto del país", tuiteó en respuesta el activista político Daryle Lamont Jenkins. 

"¡Bill Kristol lo convierte en un escenario de 'el sol nunca se pone en el Imperio Americano'! Y de nuevo pregunto... ¿Cuba? Colonizador, ¡toma asiento!", añadió.

La vicepresidenta del Instituto Quincy, Trita Parsi, calificó la idea del político como "un chiste realmente malo".

"El hombre no puede evitarlo, es un imperialista liberal hasta la médula", bromeó el coeditor de Human Events, Will Chamberlain, mientras que el noticiero Daily Caller resumió el argumento de Kristol como "invadamos Cuba y hagámosla un estado".

Cubadebate destacó la opinión que escribió Anya Parampil, periodista del medio Grayzone. Para Parampil, los tuits de Kristol fueron una prueba de que la política exterior de Estados Unidos no consiste en querer llevar la libertad o la democracia al mundo, sino en "ampliar el alcance del imperio".

Kristol fue director del desaparecido Weekly Standard. Taladrid puso énfasis en que fue "famoso por defender la invasión de Irak en 2003" y por ser uno de los líderes del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, un grupo de reflexión neoconservador.

El periodista oficialista dedicó casi 15 minutos a analizar una propuesta que muchos calificaron de "locura" en el debate suscitado en redes sociales. También hizo un análisis de quién es Kristol para intentar determinar que hay "algo diferente" tras la propuesta del conservador, a quien calificó de "prepotente imperial" y parte del "establishment" estadounidense.

Taladrid también dijo que el político es un declarado anti Trump y que ha estado ligado a gobiernos demócratas como el actual.

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CUBA SIGLO XIX: ¿ANEXIONISMO O SEGURIDAD NACIONAL DE LOS EE.UU.?. LA GUERRA DE 1812-1815. SOBRE LA POLÍTICA DE LA FRUTA MADURA DE JOHN QUINCY ADAMS



( Muy breve fragmento de mi ensayo Ecos de Una Extraña Petición, Mención del Concurso Vitral 2000, concurso de la revista del mismo nombre de la Diócesis de Pinar del Río; el premio  en el género que compitió quedó desierto ...por las bases del concurso de haber recibido el premio se tenía que publicar )



Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso


¿ ANEXIONISMO O SEGURIDAD NACIONAL?

Un hecho histórico donde se obvia o no se profundiza lo suficiente con relación a estas situaciones históricas, es la intención del presidente norteamericano Thomas Jefferson de anexarse la isla de Cuba; intención que aparece en su notificación al Ministro de Inglaterra en Washington, fechada en el mes de noviembre de 1805.

Esa intención es realmente una advertencia que le hace el presidente Jefferson a Inglaterra, de que Cuba sería anexada a los Estados Unidos si España no la defiende de una invasión inglesa. Su motivación esencial es evitar que a 90 millas de sus costas se instale el enemigo inglés y utilice a Cuba como base de agresiones hacia los Estados Unidos5 (la Habana ya había sido tomada por los ingleses en 1762); o sea, fueron problemas inherentes a la seguridad nacional los que motivaron esa advertencia a Inglaterra, y no el deseo de apropiarse de Cuba, aunque Jefferson conocía de las bondades de la isla y las ventajas estratégicas que le proporcionaría a los E.U. tenerla en su poder.

Debemos tener en cuenta que La Unión Americana no invadió a Cuba pese a que Jefferson era de la opinión, que Cuba podría ser capturada sin mucha dificultad6, y que en 1808 España estuvo enfrascada en una guerra con los ejércitos de Francia que ocupaban su territorio, al querer Napoleón Bonaparte imponerle a los españoles a José Bonaparte.

(Thomas Jefferson)

Para argumentar sobre la validez del planteamiento de Jefferson, citaré al historiador Ramiro Guerra:

Las negociaciones entre los dos Gobiernos proseguían, en tanto, Godoy, el ministro de Carlos IV, abrigaba la convicción de que España sería vencida, si se apelaba a las armas.7

Esas aludidas negociaciones eran las que dieron lugar al Tratado Godoy-Pinckney de 1795. Ramiro Guerra citando al historiador norteamericano Henry Adams, el cual escribió el libro History of the United States, during the administratión of Thomas Jefferson, escribió:

El Tratado de 1795 - dice Henry Adams -, uno de los más ventajosos que jamás hayan firmado los Estados Unidos, no recibió de la opinión norteamericana el alto crédito que merecía. A España no se le otorgó el menor reconocimiento por las concesiones que otorgaba. Se entendía unánimemente que carecía de medios para oponerse a cualquier exigencia de los Estados Unidos.8

Las ideas de Jefferson sobre la anexión de Cuba por los Estados Unidos debemos siempre verlas relacionadas en el diferendo E.U.-Inglaterra, diferendo que pocos años después, en 1812, se convertiría en conflicto.

El presidente norteamericano Madison, el cual sucedió a Jefferson en 1809, no abandonó la idea de la anexión de Cuba, pero ahora motivada no sólo por el peligro inglés, sino también por el peligro francés, pues tenía conocimiento, que Napoleón estaba proyectando utilizar a los emigrados procedentes de Haití para apoderarse de Cuba9. El peligro que entrañaba tener al imperio francés tan cerca no era grande, pues en mayo de 1803 Francia le había vendido La Louisiana a E.U.; pero, tampoco ese peligro era nulo: entre 1789 y hasta 1802 habían ocurrido serios incidentes de carácter naval entre Francia y E.U. por las agresiones navales de Francia a los buques norteamericanos. No obstante, el peligro francés radicaba realmente en la posibilidad que al estar en guerra Francia e Inglaterra, esta última invadiera a Cuba y se apoderara de ella.

El presidente Madison ante la posibilidad que Inglaterra quisiera apoderarse de Cuba se interesó obviamente por conocer la posición de los criollos ante una posible anexión por parte de los Estados Unidos. Su enviado (William Shaler, cónsul en La Habana) se entrevistó con José Arango y Castillo el cual cómo representante de un sector de ricos propietarios cubanos del área agrícola le habló en favor de la anexión10. A finales de 1811 el exdiputado a las Cortes españolas, el cubano José Alvarez Toledo le propuso a determinadas personalidades del gobierno norteamericano que presidía Madison, el ir a Cuba con el auxilio del gobierno norteamericano, y comenzar una rebelión con el objetivo de establecer en Cuba un gobierno independiente, ligado a los Estados Unidos comercialmente primero, y luego políticamente, por medio de la anexión11. Pese a este clima favorable, el presidente Madison rechazó la proposición del jefe naval norteamericano de la costa del Golfo para atacar y tomar La Habana para impedirle a los ingleses que ellos la tomaran y la usaran cómo base de operaciones contra los Estados Unidos12. No hubo necesidad de tomar La Habana, pues los ingleses no intentaron tomarla.

Otro hecho histórico con un análisis similar a los anteriores, es la intención de E. U. de anexarse la isla de Cuba en el marco de la guerra entre España y Francia. Esta intención aparece en la nota del Secretario de Estado John Quincy Adams del 28 de abril de 1823 a Mr. Hugh Nelson, su ministro en Madrid, para que la trasmitiera a Su Majestad.

(John Quincy Adams)

El entonces Secretario de Estado advirtió a España que de ella solicitar ayuda a Inglaterra en su guerra contra Francia, los Estados Unidos no permitirían que Inglaterra, como pago por su cooperación, reciba las colonias de Cuba y Puerto Rico13. Las razones de esa advertencia son las ya antes explicadas relativas a la seguridad nacional de la Unión Americana.

Adams, que sería posteriormente Presidente, tenía ideas anexionistas con relación a Cuba pero esta advertencia en particular, estuvo fundamentada sobre los motivos de seguridad nacional ya expuestos. Debe tenerse en cuenta para comprender que los Estados Unidos no deseaban anexarse a Cuba, salvo en caso que Inglaterra pudiera apoderarse de ella o adquirirla, el hecho que en febrero de 1822 el señor Castillo (socio en negocios de John Warner, el agente comercial norteamericano en La Habana) le había informado a éste que los nativos, que representan las tres cuartas partes, o las dos terceras, de la población blanca de la isla, estaban decididamente a favor de ligarse a los Estados Unidos - como Estado, no como colonia ¨ 14. Castillo era considerado, según la carta de John Warner al senador C. A. Rodney, uno de los primeros políticos de la isla. En septiembre de 1822 también llegó un tal señor Sánchez (seudónimo de una persona cuya identidad aún se ignora y que era de total confianza de Warner) quien ofreció a Estados Unidos la anexión de Cuba en nombre de los hacendados cubanos.15

Emilio Roig de Leuchsenring, reconocido historiador antimperialista, plantea:

Entonces, como después, en ese deseo yanqui de apoderarse de Cuba, no juegan sólo la situación geográfica de la Isla y su cercanía a los Estados Unidos, sino también la rivalidad con Inglaterra y el temor de que sea Gran Bretaña la que pueda adquirirlo por conquista o cesión.16

La política de la historia que escribía Emilio Roig le impedía ver lo que era evidente en la historia de los hechos que él conocía.

El concepto de seguridad nacional al que he aludido en varias ocasiones es, sin ambigüedad, el relativo a la integridad y a la propia supervivencia de la nación norteamericana. Aquí no existe dificultad alguna en aceptar ese término; dificultad que es señalada por el investigador del CESEU, y su actual director, Jorge Hernández Martínez:

.. si bien puede hablarse de una doctrina al respecto, habida cuenta de un cuerpo de ideas más o menos generalizadas y compartidas por los círculos gubernamentales y los grupos de poder fundamentales de la burguesía monopolista -que en líneas generales sirve de eje a la proyección estratégica de Estados Unidos- no es menos cierto que se observan prácticamente tantas definiciones de ‘ seguridad nacional ‘ como autores y obras existen. Por ese motivo se identifican más bien concepciones que una doctrina como tal y ello no es casual; en la medida en que se flexibiliza el esquema permite su adecuación a los más diversos objetivos de la política imperial, lográndose una funcionalidad óptima en el orden ideológico17

La preocupación por la seguridad nacional de la Unión Americana no era infundada; la Guerra de 1812 así lo demuestra.

Deseo hacer la observación que hay personas que aceptan sin objeción alguna, la necesidad que tuvo el gobierno bolchevique de apropiarse definitivamente de territorios vecinos para defenderse, según los argumentos de la antigua y oficial historia de la Unión Soviética, de la contrarrevolución blanca o zarista y de las tropas de la Entente; pero sin embargo, no aceptan de ninguna manera, que los E.U. se apropiaran de determinados territorios para defenderse de Inglaterra o se apropiaran de territorios estratégicos para la seguridad nacional o continental, como fue y es, por ejemplo, el Canal de Panamá. El proyecto japonés de ocupación del Canal de Panamá durante la Segunda Guerra Mundial, es una prueba indiscutible de la necesidad de que dicho territorio fuera ocupado por fuerzas capaces de retenerlo ante una invasión. Probablemente en varios Estados Mayores de algunas potencias militares todavía queden clasificados algunos viejos planes de ocupación de esos estratégicos territorios. En los políticos se entiende la utilización de reglas diferentes para medir y evaluar los hechos según la conveniencia política; en los especialistas de una determinada disciplina esa actitud es algo al menos cuestionable.

GUERRA DE 1812-1815

La guerra de 1812 entre Estados Unidos y Inglaterra tuvo tres causas fundamentales:

1) Los británicos se habían apoderado de barcos de E.U. que estaban comerciando con Francia.
2) En 1810 fueron capturados 400 marineros de Estados Unidos.
3) Los británicos armaron a indios que invadieron la frontera oeste existente en esa época.

Estados Unidos había suspendido el comercio con Europa entre 1807 y 1809, aunque el comercio con Gran Bretaña cesó solamente en 1810. El Congreso de los Estados Unidos declaró la guerra a Gran Bretaña el 18 de junio de 1812, sin tener conocimiento que dos días antes Inglaterra había levantado el bloqueo contra Francia.

(El Capitolio en ruinas tras el incendio de Washington, D. C. en 1814.)

Durante el desarrollo de esa guerra entre Estados Unidos e Inglaterra se realizaron múltiples acciones navales entre buques de las partes contendientes, pero no escasearon tampoco las acciones terrestres dentro del territorio norteamericano, las cuales son desconocidas por aquellos que afirman que los Estados Unidos nunca han tenido una guerra con otro país dentro de sus fronteras. Algunos ejemplos de acciones bélicas terrestres fueron: la toma de Detroit el 16 de agosto de 1812 por los británicos; el desembarco de los británicos y derrota de los norteamericanos en Maryland en agosto de 1814 (el 24 de agosto ardieron el Capitolio y la Casa Blanca), el 12 de septiembre la milicia de Maryland frenó el avance británico; se bombardeó a Baltimore durante 25 horas por la flota británica entre el 13 y el 14 de septiembre de 1815 y se efectuó un ataque de 5 300 británicos a los atrincheramientos norteamericanos próximos a Nueva Orleans el 8 de enero de 1815; acción que se produjo pese a que la guerra ya había terminado con el Tratado de Ghent el 24 de diciembre de 1814. En esa guerra York (Toronto) y Buffalo fueron incendiados.18

SOBRE LA FRUTA MADURA DE ADAMS

La idea básica de Adams con relación a la anexión de Cuba, la cual está plasmada en la muy famosa política de la "fruta madura ", no era el imponerle a Cuba la anexión; sino, que los propios cubanos la pidieran por las "leyes de gravitación política" que se desarrollarían producto de las relaciones políticas, comerciales, sociales, etc., entre ambos países; aunque, en esa época ya eran significativas esas relaciones. Una aplicación de esta política que ilustra inequívocamente la esencia no impositiva de la misma, fue la llevada a cabo por William McKinley durante el período del primer gobierno interventor norteamericano. Es muy manejado el planteamiento de que los E.U. intervinieron en 1898 durante la Guerra de Independencia de 1895 porque la fruta ya estaba madura, sin embargo, respetó (McKinley durante el mandato de Leonardo Wood en el período de intervención puso especial énfasis en mostrarle objetivamente a los cubanos las ventajas que les daría la anexión ) la decisión tomada por los cubanos sobre este asunto: la independencia.

Adams planteaba además, que la Unión Americana no podría oponerse a ella (o sea, a la anexión) aunque lo quisiera. Ese es el espíritu y la letra de tan vilipendiada política. Considero que es útil conocer, para apropiarse de la esencia de esa política, que John Quincy Adams se opuso a la esclavitud, a la anexión de Texas y a la Guerra Mejicana. Veamos un fragmento de la mencionada política:

Puede darse por sentado que el dominio de España sobre los continentes americanos, septentrional y meridional, ha terminado irrevocablemente. Pero las islas de Cuba y Puerto Rico aún permanecen nominalmente, y hasta tal punto realmente, bajo su dependencia, que todavía goza aquella del poder de transferir a otros su dominio sobre ellas y, con éste, la posesión de las mismas. Estas islas por su posición local son apéndices naturales del continente americano, y una de ellas (la isla de Cuba), casi a la vista de nuestras costas, ha venido a ser, por una multitud de razones, de trascendental importancia para los intereses políticos y comerciales de nuestra Unión. La dominante posición que posee en el golfo de México y en el Mar de las Antillas, el carácter de su población, el lugar que ocupa en la mitad del camino entre nuestra costa meridional y la isla de Santo Domingo, su vasto y abrigado puerto de La Habana que hace frente a una larga línea de nuestras costas privadas de la misma ventaja, la naturaleza de sus producciones y la de sus necesidades propias, que sirven de base a un comercio inmensamente provechoso para ambas partes, todo se combina para darle tal importancia en la suma de nuestros intereses nacionales, que no hay ningún otro territorio extranjero que pueda comparársele, y que nuestras relaciones con ella sean casi idénticas a las que ligan unos con otros los diferentes Estados de nuestra Unión. Son tales, en verdad, entre los intereses de aquella isla y los de este país, los vínculos geográficos, comerciales y políticos, formados por la naturaleza, fomentados y fortalecidos gradualmente con el transcurso del tiempo que, cuando se echa una mirada hacia el curso que tomaran probablemente los acontecimientos en los próximos cincuenta años, casi es imposible resistir a la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República federal será indispensable para la continuación de la Unión y el mantenimiento de su integridad ( ... ) Es obvio que para ese acontecimiento (la anexión de la Isla a Estados Unidos) no estamos todavía preparados, y que a primera vista se presentan numerosas y formidables objeciones contra la extensión de nuestros dominios dejando el mar por medio ... Pero hay leyes de gravitación política como las hay de gravitación física y así como una fruta separada de su árbol por la fuerza del viento, no puede aunque quiera, dejar de caer en el suelo, así Cuba, una vez separada de España y rota la conexión artificial que la liga con ella, es incapaz de sostenerse por si sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana, y hacia ella exclusivamente, mientras que la Unión misma, en virtud de la propia ley, le será imposible dejar de admitirla en su seno 19

De una lectura profunda, y sobre todo, carente de posturas u objetivos ideológicos, no se infiere lo que casi siempre leemos sobre el anterior fragmento y que es repetido, una vez más, en:

Esta teoría, contenida en las instrucciones del Secretario de Estado James Quincy Adams a Hugh Nelson, Ministro norteamericano en España, expresaba la decisión irrevocable de adueñarse de Cuba, así como las circunstancias que aconsejaban una espera paciente del momento oportuno20...

Las últimas palabras del fragmento citado de Adams ayudan a dar luz sobre un aspecto que permanece casi siempre oculto en las exposiciones no académicas sobre esas relaciones: La existencia de fuerzas políticas en la sociedad y el gobierno de los Estados Unidos opuestas a la anexión de Cuba.

En las pocas ocasiones en las que se hace alusión a esas fuerzas políticas en contra de la anexión, es para resaltar (y generalizar) el carácter racista que motivaba esa posición antianexionista en una parte de esas fuerzas y el beneficio que esa actitud le proporcionaba a España.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

 ¨...  es probable que las mediaciones e intervenciones estadounidenses generaran en algunos sectores políticos del pasado y del presente, la placentera convicción de que siempre sería posible recurrir a un factor extranjero para que le sacaran las castañas del fuego. ¨ (del artículo de Pedro Corzo  LOS CUBANOS ENTRE LA HEGEMONÍA Y LA DEPENDENCIA)
 
Un resumen de las causas que generaron esa ¨placentera convicción¨:

I)  La ayuda decisiva de los EE.UU. en la independencia de Cuba de España.
II) Los norteamericanos  construyeron y reconstruyeron  la República de Cuba.
III) Repartieron  dinero y cargos (Y NO BALAS)  entre los rivales políticos cubanos que estaban en pugna entre sí.
IV) Los norteamericanos después de construir dos veces la República de Cuba, la dejaron en manos de los cubanos.

Ahora los detalles, los cuales fueron  extraidos de mis artículos Enmienda Platt y República y
Situación previa y segunda intervención, artículos publicados en la revista Vitral en sus números 48 y 50 respectivamente cuando todavía  v ivía en Cuba. La revista Vitral puede leerse en http://www.vitral.org )

CAUSA I:
Fragmento de la carta que le envié al entonces Funcionario del Partido Comunista de Cuba  que atendía Educación en el Comité Central del PCC cuando me expulsaron en enero de 1997 de  trabajar como profesor en la universidad de carácter pedagógico en que laboraba, pues la petición de mi expulsión la llevó a cabo el Núcleo del Partido Comunista de Cuba  de Matemática-Computación  pese a que  nunca pertenecí al PCC ni a la UJC (Unión de Jóvenes Comunista de Cuba).


 CAUSA II:

Manuel Sanguily como Ministro de Estado (responsabilidad que corresponde a la de Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores en nuestros días) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso en el teatro Polyteama (en el Polyteama grande, pues en el edificio habanero conocido como La Manzana de Gómez habían dos teatros con ese nombre) , a poco más de una década de la imposición de la Enmienda Platt, expresó:

"Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.

( Manuel Sanguily )

Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (Ibarra, 312)

He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Polyteama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:

Sanguily se opuso en un primer momento, como ya expresamos, a la imposición de la Enmienda Platt. Posteriormente, y ya en la República como miembro del Senado cubano, se opuso a la venta de tierras cubanas a capital norteamericano. En ese cargo de Secretario de Estado del Gobierno de José Miguel Gómez, se opuso de palabra y de hecho a la injerencia norteamericana en Méjico cuando el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero y su sustitución por Victoriano Huerta, actitud que suscitó desavenencias con el gobierno norteamericano. Sanguily fue en su momento, él más fuerte y decidido opositor en el Senado cubano a la aprobación en 1903 del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos (TRC). La verticalidad de Sanguily llegó hasta el punto de acusar públicamente de corrupto al gobierno de José Miguel Gómez (1909-1913), pese a pertenecer a su gabinete como Secretario de Estado.

El fundamento de la preocupación norteamericana por nuestra estabilidad republicana iba desde los más excelsos y enaltecedores sentimientos humanos de solidaridad, hasta la más fría y calculada preocupación por sus inversiones económicas y su seguridad nacional. En ese amplio espectro, es donde debemos situar los móviles que tuvieron las numerosas personalidades norteamericanas que intervinieron en la confección, aprobación y aplicación de la Enmienda Platt.


CAUSA III: 

La historiadora Hortensia Pichardo dio el siguiente criterio sobre el gobierno del abogado Magoon:

“ La administración de Magoon fue dispendiosa y corruptora, pero cuenta en su haber la tarea de preparar la restauración de la República, que culminó al traspasar el Poder al general José Miguel Gómez, limpiamente electo, el 28 de enero de 1909.” (Pichardo, 293)

Segunda intervención norteamericana

Estrada Palma presentó al Congreso su renuncia el 28 de septiembre del año 1906 y fue secundado, previa conjura, por el Vicepresidente Méndez Capote y por los secretarios de su gabinete. Por su parte, para hacer insoluble la solución dentro del marco republicano cubano, los miembros estradistas del Congreso determinaron ese mismo día, en horas de la noche, que no iban asistir más al salón de reuniones y con esta acción eliminaron (por falta de quórum) la posibilidad de que el Congreso eligiera un presidente interino. Las instituciones gubernamentales colapsaron con ellas, y por ellas, la primera república.

El Secretario Taft y el Presidente Roosevelt coincidieron en que el gobierno interventor en Cuba debía de estar en manos de civiles. Después de varias consultas, se seleccionó a la persona que en ese momento era gobernador civil de la zona del Canal de Panamá, el abogado norteamericano Charles E. Magoon, el cual gobernaría entre el 13 de octubre de 1906 hasta el 28 de enero de 1909; fecha en que asumió la Presidencia de Cuba, José Miguel Gómez quien fuera Mayor General del Ejército Libertador y miembro del Estado mayor de Serafín Sánchez y con antecedentes de lucha por la independencia cubana que se remontan a la Guerra de los Diez Años.

( Gobernador Charles Maggon )

El procedimiento utilizado por Magoon para limar las fricciones entre los políticos cubanos de distintas tendencias, fue otorgarles cargos públicos y prebendas de una manera tan poco discreta que no nos equivocaríamos si la calificáramos de escandalosa. Su gobierno se caracterizó por la ¨ botella ¨ ( no inventó la ¨ botella ¨, pues ella existía desde los tiempos de la colonia), el soborno, la duplicación - de 5 000 a 10 000- de los números de la Guardia Rural, los «gastos alegres», etc. Los dineros ahorrados por la administración de Estrada Palma (la entonces respetable cifra de 24 millones) se dilapidaron. Ese ahorro no sólo se esfumó: el gobierno de Magoon le dejó a Cuba una deuda de $ 50 millones. Los dineros, los cargos públicos y las prebendas fueron repartidos por Magoon entre todos, pero los liberales al ser el partido político más perjudicado por las acciones del anterior gobierno, según determinó la Comisión de la Paz, recibió más que los otros factores. El objetivo fundamental del Gobernador norteamericano Magoon, era evitar la explosión de una revuelta popular y eso lo logró a fuerza de dineros, cargos y prebendas.

Por último, quiero señalar que hay personas que caracterizan a Charles E. Magoon como un americano inepto, ajeno y distante de la realidad cubana. Deseo traer como botón de muestra estas palabras para que se valoren a través de ellas las capacidades del Gobernador Provisional.


CAUSA IV:

Magoon y  la anexión de Cuba a los Estados Unidos

FRAGMENTO DEL INFORME DE CHARLES MAGOON,  GOBERNADOR NORTEAMERICANO  EN CUBA DURANTE LA SEGUNDA INTERVENCIÓN, AL GOBIERNO NORTEAMERICANO..

En el Informe de la Administración Provisional desde el 13 de octubre de 1906 hasta el 10 de diciembre de 1907, elaborado por el Gobernador Provisional Charles E. Magoon, éste da interesantes criterios sobre la opinión de los cubanos sobre la anexión de Cuba a los Estados Unidos.

“Durante los primeros meses de la Administración Provisional se agitó mucho el problema de si era conveniente conseguir la anexión de Cuba a los Estados Unidos, o el establecimiento de un protectorado por los Estados Unidos sobre esta Isla. A pesar de que repetidas veces se ha afirmado rotundamente lo contrario, una gran mayoría de los cubanos abriga el temor de que los Estados Unidos desean y piensan anexarse la isla. Esta idea perjudica los planes de los Estados Unidos a favor de Cuba y continuará siendo un estorbo a la ejecución de las obligaciones del tratado por medio del cual los Estados Unidos garantizan y protegen la soberanía de la República de Cuba. Estos temores tienen un origen natural y comprensible. Los cubanos con razón consideran su Isla la más rica en recursos y la de más benigno clima en esta parte del hemisferio occidental, si no del mundo; recuerdan la lucha que España sostuvo por conservarla, y, como todo aquél que tiene en gran estimación sus bienes no puede comprender que haya quienes no la ambicionen; se dan cuenta de la importancia estratégica de Cuba, desde un punto de vista militar, para los Estados Unidos, y están acostumbrados, durante siglos de dominación española, a verlo todo subordinado a las necesidades militares; también, a su manera de ver, el tráfico y el comercio de los Estados Unidos se beneficiarían con la anexión de la Isla. Los cubanos tienen la mayor fe en el Presidente Roosevelt y en su Gobierno; muchos de ellos comprenden que el sentimiento público y muchos de los importantes intereses especiales de los Estados Unidos están opuestos a la anexión, tanto ahora como más adelante; saben que la resolución Conjunta adoptada en abril de 1898 por el Congreso de los Estados Unidos de ´que el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente ´, es parte de la legislación permanente de los Estados Unidos y que fue necesario hacer uso de la facultad de la nación, de hacer la guerra, para obligar al reconocimiento de esta declaración; pero, a pesar de todo, ese temor sigue latente, especialmente entre la clase ignorante; esto viene, en gran parte, de que periódicamente vienen agitando el problema los residentes de la Isla que desean la anexión, y de que, de esos mismos temores del pueblo, se valen numerosos agitadores y politicastros que de ese modo tratan de aumentar sus intereses personales o su prestigio. Si fuera posible calmar por completo esos temores y hacer que todo el pueblo de Cuba comprendiera lo sincero y firmemente que el pueblo de los Estados Unidos desea e intenta que la soberanía independiente de la República de Cuba sea conservada, y que el Gobierno de la Isla sea desempeñado por funcionarios elegidos por los ciudadanos de la República, muchas dificultades de la situación cubana quedarían descartadas por completo; pero han sido tantas las seguridades que se han dado por parte de los Estados Unidos, y éstas han quedado ya de tal modo cristalizadas en forma de legislación del propio Congreso, en las estipulaciones de tratados y en la palabra internacional empeñada, que ya no es posible añadir más.

Indudablemente, el deseo de ponerse bajo la jurisdicción y dirección del Gobierno de los Estados Unidos continúa vivo entre el gran contingente extranjero y un corto número de cubanos que poseen bienes y temen se repitan los desórdenes. Una abrumadora mayoría de cubanos no está dispuesta a abdicar su independencia y soberanía; para conquistarla prácticamente todos los cubanos de esta generación se unieron a la revolución contra España. El arraigo de este sentimiento en el pecho de los cubanos me inspira la confianza de que llegarán a lograr un gobierno bueno y estable ... ” (Pichardo, 302-303)

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domingo, julio 12, 2020

Carlos Alberto Montaner: La influencia de Estados Unidos en el mundo


Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

No debemos mirar y juzgar la lejana  historia   con los espejuelos , gafas o lentes del presente.


El filósofo y ensayista José Ortega y Gasset, en su obra Meditaciones del Quijote, escribió: "Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo". Este influyente pensador puso de relieve que la persona estaba formada por dos partes esenciales: el sujeto y el mundo con el que a cada quien toca trajinar. Nos desplazamos en un pedazo del mundo; en una época específica cuyo entorno también nos configura y, a él respondemos desde nuestra existencia. Ello trazará biografías distintas.

Pero además:

¿Cómo trataba Jefferson a sus esclavos? ¿ Cómo trataba a su ¨esclava¨  Sally Hemings? 

Veamos: 

En El Dr. Jefferson y Mr. Thomas, por Gabriel Jackson, se lee:

Pero existían también límites muy evidentes dentro de los principios democráticos de Jefferson. Pensaba que las mujeres habían de quedar confinadas a la realización de labores domésticas y familiares y, con toda certeza, no debían participar en debates políticos. Pensaba que la esclavitud era una institución abominable, tan mala en sus efectos sobre la conducta de los amos blancos como en su cruel injusticia para con los esclavos negros. Creía que la esclavitud debía ser abolida, y que previsiblemente lo sería, en un futuro no demasiado lejano. Pero al mismo tiempo estaba convencido de que los blancos eran superiores mentalmente en algún grado a los negros y que la emancipación habría de ir acompañada del «traslado» a algún otro territorio diferente de los Estados Unidos. Heredó esclavos de sus dos padres y, más tarde, de su suegro. Tenía la reputación de ser un amo amable, pero en su condición de propietario de diversas plantaciones en Virginia, su vida económica, y la de sus amigos y colegas, era completamente dependiente del trabajo de los esclavos negros.

Sobre la ¨esclava¨ Sally Hemings

(Madison Hemings, son of Sally Hemings and Thomas Jefferson, Pike County (Ohio) Republican, 1873) 
 podemos leer  en idioma Inglés:
A diferencia de innumerables mujeres esclavizadas, Sally Hemings pudo negociar con su dueño. En París, donde era libre, la joven de 16 años acordó regresar a la esclavitud en Monticello a cambio de "privilegios extraordinarios" para ella y la libertad de sus hijos no nacidos. Durante los siguientes 32 años, Hemings crió a cuatro hijos, Beverly, Harriet, Madison y Eston, y los preparó para su eventual emancipación. Ella no negoció ni recibió libertad legal en Virginia.

No olvidemos que Karl Marx    se acostaba con su criada, la embarazó y tuvo un hijo:



Ciertamente Helene vivía en una situación servil comparable a la de un sirviente liberto romano trabajando solamente por el techo y un plato de comida.

El hijo no reconocido de Karl Marx

Para el año 1851 -no se sabe si a partir de una relación consentida o de un abuso- Helene da a luz un niño, Frederick Demuth. Ante la sospechosa «casualidad» que naciera un niño a una mujer que prácticamente no tenía vida social todas las miradas cayeron sobre Marx, quien en vez de hacerse cargo obligó a su ricachón amigo, Engels, el mismo que pagaba sus vicios, a reconocer al niño como propio.....

Poco se sabe de la relación entre ambos ya que Karl Marx siempre negó rotundamente la paternidad. De todas maneras, gracias a una carta escrita por Louise Freyberger a August Bebel fechada en el año 1898, sabemos que Marx no solo no reconoció al joven, sino que además lo despreció y constantemente insultó.

Semejante secreto carcomería la conciencia de Engels, quien en su lecho de muerte, ya sin casi poder hablar, confesaría a Eleanor, la hija menor de Marx, la verdad sobre el origen bastardo de Frederick Demuth.

¿Qué es lo irónico de esto? Marx siempre deseó hijos varones, de hecho son sabidos los desprecios que propinó a su mujer durante el mismo parto al enterarse el sexo de sus hijas, llegando a decir en el nacimiento de la primera «Mi esposa dio a luz un bebé; desgraciadamente ésta es una niña y no un niño»..
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La influencia de Estados Unidos en el mundo

Por Carlos Alberto Montaner
11 de julio, 2020

El aniversario de la república norteamericana fue acompañado con ataques a Thomas Jefferson. Le reprochaban haber tenido esclavos mientras escribió que todos los hombres eran iguales ante la ley y tenían los mismos derechos y deberes. Lucian Truscott IV, su descendiente directo, periodista y escritor, encabezó la ofensiva en el NYT. Es el hijo de un famoso general de la II Guerra Mundial.

Los detractores de Jefferson destacaban su hipocresía, y el hecho de que hubiera engendrado varios hijos con su esclava predilecta, Sally Hemings, 23 años más joven que el tercer presidente de Estados Unidos y uno de los más brillantes.

Sally era, a su vez, medio hermana de su esposa. Su madre, africana, había sido víctima de su “dueño”, el capitán de barcos John Wayles, quien le dejara una considerable dotación de esclavos a Martha, su hija “legítima”, y unos terrenos valiosos en Virginia. Sally era la menor de los seis hijos que le hizo Wayles a su esclava.

Jefferson comenzó a tener relaciones con Sally cuando la bella mulata, muy clara, tenía 15 o 16 años. Jefferson era viudo en ese momento de Martha Wayles. Aparentemente, tuvieron seis hijos, de los que cuatro llegaron a la vida adulta.

Es cierto que la “Declaración de Independencia”, redactada por Thomas Jefferson, presentada el 4 de julio de 1776, es uno de los documentos más difundidos de la Humanidad, y uno de los más copiados, pero mi opinión es que no influyó excesivamente en el destino de otras sociedades.

(Thomas Jefferson y su esclava Sally Hemings)

Incluso, a juzgar por los despachos de los embajadores acreditados en el país, se pensaba que no había muchas posibilidades de que saliera bien el experimento republicano creado por trece estados que se miraban con recelo unos a otros.

Pero salió bien. Al extremo de que el joven ensayista francés Alexis de Tocqueville, el gran analista de la “Democracia en América”, declarara en 1835 que en ese país se estaba forjando el liderazgo del planeta. ¿Por qué y cómo? Sospecho que fue la consecuencia de las deficiencias más que de los éxitos.

Me explico. Súbitamente, los estadounidenses se vieron desamparados. Le ofrecieron a George Washington la corona de la nueva nación. Declinó cortésmente la proposición. Sirvió por dos periodos y se volvió a la plantación. Era uno de los hombres más ricos de su tiempo. Los “americanos” tendrían que enfrentarse con las dificultades republicanas.

Todos los hombres eran iguales ante la ley a fines del siglo XVIII. Ese era el principio. Ya sabemos que los negros, las mujeres, los analfabetos, y quienes carecían de propiedades, no estaban incluidos en ese “todos los hombres”. No obstante, los principios son esenciales y acaban por abrirse paso. Al menos lo eran para los blancos educados, generalmente plantadores y, con frecuencia, propietarios de esclavos.

Primero se eliminó la educación y el tener propiedades para poder votar. Luego, al costo de una guerra terrible, los negros fueron liberados y, a trancas y barrancas, los incorporaron al proceso no sin grandes obstáculos. Por último, las mujeres ganaron el derecho al sufragio en 1920.

La República, afortunadamente, no estaba sujeta a dogmas preestablecidos que señalaran un camino unívoco para sostener el poder, como era propio de las ideologías. Se limitaba a crear instituciones que fueran solucionando los problemas en la medida que fueran surgiendo. Estados Unidos fue la primera “Sociedad de acceso abierto” que registra la historia moderna.

Hasta ese momento todas las sociedades eran de “acceso limitado” y se basaban en el concurso a los “mandamases” para que ejercieran la autoridad, a cambio de lo cual el poder se volcaba en ayuda de quienes lo sostenían. Incluso hoy, las tres cuartas partes del planeta exhiben síntomas de ser sociedades de acceso limitado, y sólo dos docenas de naciones han tomado voluntariamente el camino norteamericano.

¿En qué consisten las SAA y las SAL? Los términos (y el concepto) fueron formulados por Douglass North (1920-2015), Premio Nobel de Economía en 1993, uno de los pensadores más creativos de Estados Unidos, en su último ensayo, escrito junto a dos de sus colaboradores cercanos, J.J. Wallis y B.R. Weingast: Violencia y órdenes sociales: un marco conceptual para interpretar la historia humana registrada.

Si el linaje no servía para crear las estructuras humanas, dado que todos los individuos tenían los mismos derechos ¿a qué se recurría? Sencillo y, a la vez, complicado: a los méritos personales. Tener privilegios se convirtió en una pésima característica en la sociedad estadounidense. Una rémora. Eventualmente, todos tendrían los mismos derechos y deberes. Incluso, se puso de moda el vestido del hombre común.

Uno de los últimos privilegios cayó tras la Guerra Civil (1861-1865): se trató del postrer conflicto en el que fue posible liberarse mediante el pago a otra persona de servir en las Fuerzas Armadas. A partir de la nueva regla, solo el médico o el azar podían librar a los reclutas de sus responsabilidades.

En el terreno económico la respuesta vino del Mercado. Como se sabe, no hay fortunas permanentes en Estados Unidos. Basta contemplar la lista de los millonarios en las revistas especializadas. La mayoría de los nombres cambian generación tras generación. Al menos, se supone que los estados no protejan a las empresas de la voluntad popular expresada en la libre elección de los bienes y servicios. Es cierto que los poderosos tratan de vulnerar este principio, y a veces lo logran, pero siempre será por un periodo.

Fue este ejemplo –meritocracia más mercado más ausencia de privilegios- y no el magnífico texto pergeñado por Jefferson, lo que acabó conquistando el corazón de Inglaterra, Holanda, Francia y las dos docenas de naciones que han hecho suyos los valores de la igualdad ante le ley. Es un camino largo, y lleno de contramarchas, pero no hay otro.

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