miércoles, junio 07, 2023

Alfredo M. Cepero: LA NUEVA REVOLUCIÓN AMERICANA

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Rubén Martínez Villena quien fuera  jefe del partido comunista en Cuba  en algunos años de la tercera y cuarta décadas del siglo XX fue el que expresó : “Hace falta una carga para matar bribones/para acabar la obra de las revoluciones”. Martínez Villena  fue el que supuestamente (después de salir de una reunión con el Presidente Gerardo Machado) le llamó ¨asno con garras¨al Presidente Machado; digo supuestamente porque es extremadamente improbable  que un cubano le llame asno a un burro; quizás la palabra asno haya sido una licencia literaria del también comunista Pablo de la Torriente Brau al escribir sobre lo ocurrido al salir Martínez  Villena de esa reunión, que no fue la única  con Machado pues, la del llamado por los comunistas ¨error de agosto´ fue otra,  la. Por otra parte: Rubén Martínez Villena  le vio garras a Machado (que no era bruto o poco inteligente, pues había sido un triunfador en la empresa privada y en la política) y no le vio ni una pezuña al comunista  José Stalin, que ya había matado a millones de rusos y ucranianos.

Tengo la opinión que de las revoluciones sociales  que he estudiado, conocido o sufrido (una de ellas ha sido la Revolución Francesa), la única con un resultado positivo para su pueblo y para el mundo  ha sido la de las 13 Colonias de Norteamerica.

Los cubanos aún después de casi 64 años estamos sufriendo  el arribo al poder e imposición  de una Revolución. Entender  al camino de la violencia como la única  vía viril, valiente, heroica y gloriosa  para resolver los problemas. nos ha llevado como pueblo al ¨revolucionarismo¨  y con ello  a usar métodos terroristas que afectaban a personas no participantes en la lucha. La exaltación  de la vía de la violencia  y el poco  respeto (infundado o bien fundado) a las instituciones del Estado, del gobierno y de la República, incluyendo las Constituciones, así como concebir a la ¨Revolución como fuente de derechos¨  para solucionar los problemas nacionales nos llevaron como pueblo al abismo en que hemos caido los cubanos, ya que  los objetivos  de las Revoluciones (los cuales pueden ser sublimes o perversos) dependen  de las intenciones y el actuar de los hombres que dirigen y manejan  la violencia revolucionaria.

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Tomado de http://www.lanuevanacion.com

LA NUEVA REVOLUCIÓN AMERICANA

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“Hace falta una carga para matar bribones/para acabar la obra de las revoluciones”. 

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Por Alfredo M. Cepero

Director de La Nueva Nacion

alfredocepero@bellsouth.net

Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

6-6-23

 Los pueblos necesitan—de vez en cuando—una revolución. Quizás por aquello del dicho popular de que: “Nada es eterno bajo el sol.” Thomas Jefferson lo dijo en la original Declaración de Independencia: “«El árbol de la libertad debe regarse de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos. Ésta constituye su abono natural.» Y aunque discrepo de su filosofía política cito –por  lo acertado de su contenido—los versos de mi compatriota Rubén Martínez Villena: “Hace falta una carga para matar bribones/para acabar la obra de las revoluciones”. 

Y sigo con Thomas Jefferson—a quién admiro por su talento, más que por su conducta—cuando afirmó en la misma Declaración de Independencia: “Sostenemos como evidentes estas verdades: que los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Defectos tenía aquel hombre porque la perfección es reservada para los dioses. De hecho, reto a cualquiera de mis lectores que me señale un hombre sin defectos. Mi mujer me recuerda los míos todos los días.

Por su parte, Abraham Lincoln—confrontado con una carnicería donde 620,000 blancos murieron en la horrenda Guerra Civil por la libertad de los hombres de raza negra—entonó su oración de Gettysburg: “Hace ochenta y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en Libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales”. Lincoln resumió la guerra en tres minutos, diez oraciones y menos de 300 palabras.

Ahora bien, todos sabemos que los hombres pasan por lo que hacen, no por lo que dicen. Lincoln le hizo honor a esta conducta con su Proclama de la Emancipación puesta en vigor el primero de enero de 1863. En la misma, el Presidente de los oprimidos y de los humildes declaró: “Todas las personas retenidas como esclavos en los estados en rebelión son, a partir de este momento, totalmente libres”.

El 28 de agosto de 1963—cien años después de que Lincoln  firmara su Proclama de la Emancipación liberando a los esclavos—un hombre joven llamado Martin Luther King subió los peldaños del Lincoln Memorial en la ciudad de Washington para describir su visión de América. El joven describió su visión diciendo: “Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo. Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales". Tres hombres con distintos orígenes pero unidos por el principio de la igualdad para todos los americanos.

En los próximos cuarenta años, los hijos malos de America violaron los principios de la Declaración de Independencia de Jefferson, olvidaron la Proclama de la Emancipación de Lincoln y dieron muerte al sueño americano de Martin Luther King. El amor fue sustituido por el odio, los principios por la demagogia y la esperanza por la desesperación. Así comenzó el camino de la contrarrevolución.

El pantano de ese camino se manifestó en toda su deplorable fetidez bajo la presidencia de Barack Hussein Obama. Un hombre que escondió con el sigilo de las serpientes su odio y desprecio por los valores de los fundadores de la patria americana. Aunque no tengo la total certeza nunca lo escuché mencionar a Martin Luther King, como él un hombre de raza negra. Quizás porque King no predicaba la venganza.

Afortunadamente, este “Reino de Terror” ha empezado a perder impulso. Su continuación erosionaría los 247 años de progreso y sacrificio que comenzaron en Filadelfia en 1776. Tradicionales y actuales izquierdistas—como Elon Musk, Bill Maher, Matt Taibbi, Bari Weiss, Glen Greenwald, Naomi Wolf, o Richard Dreyfuss—son calificados de contrarrevolucionarios por cuestionar no solo los excesos de la izquierda sino las propias premisas de la izquierda.

Las últimas encuestas muestran un ínfimo apoyo del pueblo americano por las fronteras abiertas, por las múltiples identidades sexuales y por hombres biológicos compitiendo en deportes de mujeres. Indemnizaciones a los americanos de raza negra por gobierno insolventes—sobre principios de que sus antecesores pudieron haber sido esclavos hace ocho generaciones  por aquellos que pudieran o no haber tenido esclavos hace las mismas ocho generaciones—es ampliamente rechazada por la población en general. Esto es “un arroz con mango” que ni sus proponentes lo entienden.

Al mismo tiempo, cuando compañías como Anheuser-Busch o Disney tratan de congraciarse con los “jacobinos de la izquierda” pierden miles de millones en ganancias. El mismo Pentágono ha perdido millares de reclutas. Un caso similar ha sido el de CNN que ha perdido millares de televidentes con su política editorial de apoyo a los militantes de la izquierda. Tal es el caso de la Asociación  Nacional de Básquetbol que ahora hace alardes de haber alcanzado una teleaudiencia de cuatro millones de fanáticos. Hace un cuarto de siglo—cuando la población de los Estados Unidos era 60 millones más pequeña que en la actualidad—el básquetbol “pre jacobino” atrajo a 70 millones de televidentes en el campeonato de 1998.

Por su parte, Joe Biden—la cubierta decrépita de la contrarrevolución—es aprobada únicamente por el 40 por ciento de los votantes. Aún ese bajo nivel de aprobación es incrementado por el hecho de que el fantasma de la Casa Blanca no tiene la más mínima idea de lo que dice ni de lo que está pasando—y por lo tanto, se merece ese 40 por ciento por su falta de responsabilidad en el huracán político que él mismo ha desencadenado.

Ya nadie duda de que nos encontramos en medio de una contrarrevolución. El único antídoto es un regreso a los valores y los principios de los Padres Fundadores de esta nación excepcional. Esa revolución está ganando terreno. No porque el pueblo americano está indignado sino porque se ha dado cuenta de que si se refugia en la indiferencia está a punto de perder su nación. No hay tiempo que perder. Bien lo dijo Benjamin Franklin, el más erudito de los fundadores de esta nación: “Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad”.

6-6-23

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lunes, agosto 12, 2019

Cuba. 12 de agosto de 1933: ida, que no fuga ni huida, del Presidente constitucional Gerardo Machado y Morales quien llegara a ser General del Ejército Libertador, exitoso empresario y político después del fin de la guerra de Independencia y en las primeras décadas de la República cubana


Cuba.  12 de agosto de 1933:  ida, que no fuga ni huida, del Presidente constitucional Gerardo Machado y Morales 

Por Pedro Pablo Arencibia
12 de agosto de 2019


Recuerdo que en Cuba vi por la TV castrista, la única existente desde hace  60 años, un documental histórico sobre la República de Cuba antes de 1959 (¡Viva la República! (1972)) que al hablar de la oposición del pueblo cubano a la dictadura de Gerardo Machado mostraron las imágenes de gigantescas manifestaciones populares que según las palabras del narrador, eran de oposición a Machado. Me llamó mucho la atención esas imagénes y con mi viejo video VHS, las pasé en cámara lenta para leer un cartel que aparecía un tanto lejano en la multitudinaria manisfestación; el cartel decia: ¡CON MACHADO HASTA EL POLO!,  que era una de las consignas más populares.  Ante ese respaldo abrumador a Machado, el oportunismo de políticos de los otros partidos políticos  llevó a la creación del Cooperativismo,  el cual no fue creado  por Machado, pues de no aliarse con Machado  no obtendrían votaciones significativas en las  elecciones  .  El  famoso Trio Matamoros  en su canción La Mujer de Antonio    habla de cierta manera, del existente respaldo popular que tuvo Machado  en determinado momento: 

Malalegua  tu no sigas 
hablando mal de Machado 
que te ha puesto alli un mercado
que te llena la barriga

El novelista, ensayista, guionista y director de cine Jesús Díaz Rodíguez (1941-2002), uno de los guionistas del  antes mencionado documental, cambió posteriormente su percepción sobre la República de Cuba anterior al 1 de enero de 1959 hasta el punto que siendo fundador y Director de la Revista Encuentro de la Cultura Cubana,  dedicaría el número 24 de esa revista para homenajear la República  que él  tanto vilipendió  en otra etapa de su vida.  

 En Cuba se oculta que los que realmente ¨tumbó¨ a Machado fue una crisis económica mundial que afectó a Cuba y que los militares no quisieron esperar más para dejar de apoyar a Machado. Orestes Ferrara afirma que Machado desde hacía ya un tiempo deseaba dejar la Presidencia, pero que no encontraba a nadie capacitado que pudiera frenar el caos que se iba a desencadenar si él se iba del poder.  Machado, creyendo que el Partido Comunista tenía ascendencia para controlar la huelga (que no fue convocada ni iniciada  por los comunistas aunque sí  aprovechada)  intentó terminarla mediante  un pacto con el Partido Comunista lidereado por Rubén Martínez Villena  (los comunistas cubanos, las pocas veces que hablan de ese pacto, le llaman ¨el error de agosto¨ del cual  Blas Roca  Calderio también fue responsable por ser de la cúpula dirigente de dicho partido a cambio de ciertos reconocimientos al partido comunista en Cuba,  pero  los militares de manera espontánea (no hubo una dirección  clara ya que los oficiales intermedios  no tuvieron un liderazgo)  se opusieron  a seguir apoyando a Machado; esa oposición empezó primero en la fortaleza de La Cabaña, posteriormente al Castillo de la Fuerza y después al Campamento de Columbia (La Verdadera República de Cuba, Manuel Cao Mendiguren, página 53).  Veamos lo anterior con más detalles:

Está claro que la naturaleza de los fenómenos sociales son casi siempre multifactoriales, pero  esos factores conforman diferentes componentes entre las cuales se hayan las llamadas componentes principales. En el caso de la situación nacional e internacional durante el segundo período de mandato de Machado,  la primera componente principal es en la que se incluyen los factores económicos, entre los que se destaca la crisis económica mundial y  los muy bajos precios del azúcar y sus consecuencias: pobreza en el gobierno y en la población, el no pago de salarios a los empleados públicos, mientras el gobierno  pagaba una  deuda externa  con intereses que provocaban que el gobierno  cayera en nuevos empréstitos a pagar,  etc.. La segunda componente, de esas componentes principales,  es la que incluye factores de carácter ¨social¨ entre los que se encuentra la labor de zapa del anarcosindicalismo y el comunismo internacional  en estudiantes y obreros  manipulables, ignorantes  e inexpertos que   provocaban huelgas  y más dificultades a la gestión del gobierno; los comunistas y anarcosindicalistas se guiaban en la práctica  por el refrán: ¨a río revuelto, ganancia de pescadores¨ siguiendo orientaciones y lineamientos teóricos de otras lejanas latitudes.

 Otros elementos, pero no todos, de esa segunda componente principal  son la represión, los asesinatos  y la censura  machadista y la violencia de las escopetas recortadas, las ¨ametralladoras¨ y la dinamita  de los luchadores  y terroristas antimachadistas. El Ejército, como parte del pueblo cubano, estaba presente  dentro de toda esta situación nacional.

No obstante, es falso lo que se dice que Rubén Martínez Villena   organizó la huelga general para derrocar a Machado.   En el libro La Verdadera República de Cuba del Dr. Andrés Cao Mendiguren se lee:

¨Ya terminando el mes de julio, los obreros del transporte de La Habana fueron a una huelga.  Enrique Izquierdo, el sustituto del Alcalde, ya que no había Alcalde, sino un jefe de distrito central, había impuesto un gravamen extra a los dueños de transporte. Estos no lo aceptaron, y los obreros fueron a la huelga.  Este incidente provocó  escalonadamente, sin que nadie lo hubiera organizado ni dirigido,  una huelga general revolucionaria, a la cual se fueron sumando progresivamente todos los gremios,  estuvieran sindicalizados o no lo estuvieran, y llegó a paralizarse completamente la nación, pese a los esfuerzos de las fuerzas policiales.
El 5 de agosto se corrió la especie de que Machado había renunciado. El pueblo se lanzó a las calles y fue ametrallado a mansalva en los alrededores de Palacio. Nunca pudo saberse de quién procedía la radio pirata que dio la noticia ni qué fines buscaba.  Ante la grave situación  que lo rodeaba, Machado trató  desesperadamente  de detener la huelga y creyó que los comunistas eran capaces de hacerlo. Recibió  a una delegación en el Palacio dirigida por Martínez Villena y formada por  Jorge Vivó y Joaquín Ordoqui, con los cuales  hizo un pacto: reconocería al Partido Comunista legalmente , promulgaría un decreto ley  para la jornada de 8 horas y les daría otra serie de facilidades de organización obrera a los comunistas, con tal de que ellos detuvieran la huelga.
Los comunistas aceptaron, pero no podían parar la huelga porque primero, ni la habían organizado, y segundo, ni tenían preponderancia  en general sobre  el sector obrero cubano, sino sobre algunos pequeños sindicatos, que no representaban  ni con mucho la  mayoría de la situación. La Huelga continuó y la cosa se siguió poniendo en malas condiciones.¨ (páginas 369-370).

Se narra que cuando el Presidente Machado fue a pedir ayuda a los militares, un alto oficial le aconsejó que reuniera a su familia y partiera del  país.

Deseo señalar que Rubén Martínez Villena (hijo de Luciano Rogelio Martínez Echemendía 1876-1954, Profesor de Metodología Pedagógica en la Escuela de Educación y de Filosofía y Letras, de la Universidad de La Habana y que en 1935 sería Secretario de Educación y Secretario de Estado (interino)) descaradamente le llamó ¨asno con garras¨a Machado,  mientras adoraba a Iosef Stalin  principal responsable de la muerte de  MILLONES de personas rusas, ucranianas, etc.  pese  haber  estado en la Unión Soviética  en su intento de curarse de la tuberculosis que lo llevó a  la muerte. Rubén Martínez Villena  le vió las garras a Machado pero permaneció ciego ante las masacres y persecuciones stalinistas. Por cierto, Villena por su terquedad y sectarismo destruyó al movimiento Minorista en Cuba y eso en la historia que se estudia en Cuba apenas se dice.  Es interesante conocer que  la casa donde se escondió Martínez Villena,   en determinado momento  de la persecución Machadista,  fue la casa  de José M. Irisari quien llegaría a ser uno de los miembros de la Pentarquía y que fue la persona que le consiguió, a través del importante e influyente Ministro machadista Carlos Miguel de Céspedes,  el permiso para salir  de su refugio y viajar a la Unión Soviética  para tratar su enfermedad.  

Sumner Welles trató de ayudar  a darle una salida lo menos traumática  a la situación en Cuba pues los EE.UU. , como en el 1906, no querían intervenir en Cuba pero deseaban su estabilidad.  Según la entonces Constitución vigente  le correspondía al Secretario de Estado sustituir al Presidente de la República cuando este faltara por una  licencia de vacaciones, etc., pero en esos días Ferrara todavía estaba en Europa y cuando regresó ya era muy tarde; además, el  traspaso también llevaba su tiempo para poder aplicarlo. Para darle solución a esa situación hubo que nombrar primero Secretario de Estado  al  entonces jefe del Ejército (General Alberto Herrera Franchi) y posteriormente Presidente (para ello hubo que cambiar las normas establecidas como fue, por ejemplo, el tiempo necesario para hacer el  nombramiento)  y este traspasó el poder inmediatamente a Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, quien era una persona  que conocía muy bien la situación cubana, pues había ocupado varios altos cargos en diferentes gobiernos de la  joven República de Cuba. El hijo, del segundo matrimonio de Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo (Padre de la Patria cubana) se había unido a la lucha  y peleado en combate  por la independencia de Cuba,  arribando en  una expedición desde EEUU donde se había criado cuando fue llevado por su madre debido a  la Guerra de los Diez Años y el relevante papel protagónico que tuvo en ella su padre. Estas maniobras se llevaron  a cabo con la aprobación de Gerardo Machado, hasta entonces Presidente elegido constitucional y democráticamente, y la de otros políticos presentes en una residencia cercana  al entonces Hospital Reina Mercedes,  que es donde hoy está ubicada la Heladería Coppelia.

Carlos Manuel de Céspedes era el individuo ideal para un gobierno de transición, pues no tenía ambiciones de poder, era honesto, capaz, conciliador, etc., pero la prensa (la misma que había adulado intensamente a Machado)  lo  tildaba, injustamente,  como una persona  débil pues querian ver resultados de  la noche a la mañana; por otra parte, el revolucionarismo, solamente experto en formar revueltas,  poner bombas y hacer atentados, querian en el poder a un hombre fuerte que les diera cuotas de poder en la estructura política del país.

Sobre el carácter  espontáneo (en el sentido de no haber sido previamente programado o fijado y sin un liderazgo claro) del golpe militar que depuso al Presidente Gerardo Machado y Morales  leemos lo siguiente en el antes mencionado libro:

¨... Pero ya el 12 de Agosto de 1933 ocurrió la deposición de Machado. Fijémonos bien en el siguiente detalle: Machado fue depuesto por un golpe militar que comenzó en la Fortaleza de La Cabaña, se extendió al Castillo de la Fuerza y después al Campamento de Columbia. Un golpe militar que a todas luces  fue espontáneo porque no tuvo una dirección clara ya que los oficiales intermedios  del Ejército, que eran los que estaban más descontentos, no tuvieron un líder que se hiciera cargo de la situación. Simplemente la situación era tan insostenible que depusieron a Machado.

Ante este hecho el Presidente Machado se reunió en Palacio con Sumner Welles, algunos oficiales del Ejército y con el General Herrera  que era su Secretario de la Guerra  para analizar cual  podía ser  la línea de acción. La ¨neo¨ Constitución  que operaba en Cuba  desde la prórroga  y las modificaciones en 1927, había eliminado el cargo de Vicepresidente, luego Machado no tenía sustituto inmediato. Se podía pensar en que Machado firmara su renuncia,  pero la Constitución vigente  establecía que se deberían  esperar seis meses para que  su Secretario de Estado lo sustituyera, y ese sería un período demasiado largo para un país  en plena efervescencia política. Se podía pensar  en que Machado  pidiera seis meses de licencia, pero entonces la sustitución sólo podría realizarse en el período de un mes, y el pueblo  no se sentiría satisfecho de que Machado  no fuera depuesto de una vez y por todas. Si se pensaba en una licencia, que era lo más rápido, el sustituto reglamentario debía ser el Secretario de Estado que era Orestes Ferrara, pero este se encontraba en Londres realizando una misión diplomática. Podía también pensarse en que Machado  moviera al General Herrera de la Secretaría de Guerra a la Secretaría de Estado, pero en cualquiera de ambos casos  considerados el sustituto  tendría que esperar un mes antes de tomar posesión y el país no estaba en condiciones  de sentirse sin gobierno.  Además a Herrera había  que descartarlo  porque los militares lo consideraban un traidor a la causa del Ejército.  Se querían hacer todos los esfuerzos posibles  para mantener los hechos dentro de un formato civilista  y al  que no se le pudiera discutir su legitimidad, pero ¿ quién sería  pues el que podría  cubrir aquel vacio de poder? Y fue precisamente el General Herrera  a quien  se escogio para  la obra de prestidigitación  de Sumner Welles ¿Por qué decimos esto?

General Alberto Herrera, cuando joven,  y Carlos Manuel de Céspedes y Quesada

Aquello  no parecía tener solución pero Sumner Welles sí creyó que la tenía. Con un pequeño resto del Congreso  que fue llamado a Palacio para convalidar unos últimos Decretos del Presidente Machado, se dictó un Decreto Presidencial que anulaba aquella parte de la Constitución  que hablaba de los seis meses de espera para una sustitución  en el caso de una renuncia presidencial. Con otro Decreto se anulaba la parte de la Constitución que para el caso de una licencia  presidencial establecía el requisito de un mes  de espera para la sustitución por el Secretario de Estado. Con otro Decreto se nombró  como nuevo Secretario de Estado  al General Herrera, lo que era una facultad del todavía Presidente Machado, y que ante la renuncia  de éste  y por los Decretos dictados y convalidados, ya pasaba automáticamente a convertirse en el nuevo Presidente. Una vez que Herrera ocupaba el nuevo cargo en propiedad pudo pedirle la renuncia a todos los demás Secretarios. El siguiente paso también lo dió Herrera al nombrar a Carlos Manuel de Céspedes como su Secretario de Estado. Y entonces sólo faltó la renuncia de Herrera  para que se cumpliese el objetivo final  de sustituir  a Machado por Carlos Manuel de Céspedes.¨ (páginas 53.55)

(Gerardo Machado y su familia)

Todos los trámites anteriores ocurrieron gracias a que  los militares  sublevados (el día 11 de agosto se sublevó La Cabaña y  marcharon hasta el Castillo de  Fuerza) se detuvieron en el Castillo de la Fuerza pues el objetivo de los militares sublevados no era  luchar contra Machado  sino presionar para que renunciara; por otra parte,  Machado había ido al Campamento Militar de Columbia y la respuesta del jefe de ese campamento, el Coronel Rogerio del Castillo le había expresado: ¨General, póngase a buen recaudo y salve su vida y la de su familia¨. Machado regresó, hizo los trámites  antes narrados,  y posteriormente con sus familiares y algunos de sus más cercanos seguidores se fue del país. El escritor  Roberto Luque Escalona en su libro Los niños y el tigre  escribe  que Machado antes de irse almorzó, durmió la siesta y posteriormente se fue  vía aérea a Nassau. Gerardo Machado y Morales  tendría garras y dientes, no por gusto llegó a ser el general más joven del Ejército Libertador (terminó la guerra con el grado de Coronel pero posteriormente fue ascendido a General)  pero no era ni asno ni cobarde.

Más adelante en  la misma página 55 del libro del Dr. Cao  se lee:

¨... Pero el Ejército no estuvo de acuerdo y no apoyó a Céspedes, además de estar disgregado, disperso, carente de líderes y sin voluntad de actuar. Mientras tanto las fuerzas revolucionarias, que no fueron las que depusieron a Machado, siguieron en su rutina de violencia durante el breve  tiempo que duraría  la Presidencia de Carlos Manuel de Céspedes. Y puede decirse sin temor a mentir, que durante ese tiempo el país estuvo en total anarquía  y carente de gobierno

Una persona  que posteriormente durante esa década de los años 30  ayudó a encausar al país hacia la normalidad fue el sargento convertido en Coronel Fulgencio Batista y Zaldivar; grado militar  no otorgado por sí mismo, sino por el miembro de la Pentarquía Sergio Carbó, y por otros miembros de la Pentarquía,  cuando ese colectivo  de cinco personas presidía la República de Cuba. El nombramiento de Carbó  a Batista fue motivado porque Sumner Welles en correspondencia a sus superiores  hablaba ¨de un sargento llamado Batista¨ y Batista se iba a entrevistar con Sumner Welles. Es poco conocido que Fulgencio Batista y Zaldivar   fue miembro clandestino del ABC radical cuando Machado. En esa década y parte de la siguiente Batista era ideológicamente de ¨centro izquierda¨, que tampoco quiere decir que era  comunista.

(Sucesión de Presidentes y gobiernos no elegidos en elecciones en 1933: General Alberto Herrera Bianchi convertido en un ´santiamén¨ Secretario de Estado para poder ser nombrado Presidente, Presidencia que le traspasó inmediatanamente a Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, el cual fue depuesto por militares y estudiantes, le sucedió la Pentarquía (José M. Irisari, Porfirio Franca, Guillermo Portela, Ramon Grau San Martín, y Sergio Carbó; a Batista, que en la foto sin recortar está al lado de Carbó, se le invitó a pertenecer a la Pentarquía pero el declinó esa invitación)  y Ramón Grau San Martín, quién ocupó ese cargo porque los restantes miembros de la pentarquía fueron renunciando y Grau argumentó que cómo el Directorio Estudiantil no se había retirado de  la junta  de organizaciones de la revolución  que conformaron a la Pentarquía el se quedaba al frente del Gobierno. A los aproximadamente  126 días de su ¨gobierno de los 100 días¨  el Directorio Estudiantil se autodisolvió  en una reunión en la Universidad de La Habana y Grau, ante esa situación, tuvo que dejar  la Presidencia  de un gobierno que no fue constitucional (Grau rehusó jurar con la Constitución de 1901 por ella tener la Enmienda Platt) ni elegido democraticamente en elecciones  por el pueblo cubano. Es importante conocer que en su  gobierno constitucional y democraticamente elegido de 1940-1944, Grau no tenía en cuenta a las dos Cámaras del Congreso cubano para  gobernar ni aún cuando en el Congreso  su partido tuvo la mayoría dos años después de comenzado su mandato. En ese período firmó más de 17 000  dictámenes personales. Durante la Presidencia de Carlos Prío Socarrás (1948-1952)  que era también del Partido Auténtico y al que Grau había ayudado a ser Presidente (lo que trajo el disgusto de Eduardo R, Chibás y la creación del Partido Ortodoxo),   Grau tuvo sus desavenencias con Prío y fundó otro partido político; es  poco conocido que en un momento de la década de los años 30 del siglo XX Grau  fue separado del Partido Auténtico al que posteriormente se reintegró. Grau, en 1958 y pese a su edad, no le dio paso a otra figura de su partido político para aspirar a la Presidencia de Cuba  ya que ¨padeció¨ de mesianismo,   esa enfermedad de la que adolecen tantos políticos. No se conoce que personalmente  Grau haya robado, aunque en su gobierno  estuvieron presente la corrupción y el pandillismo político) 

Hago notar  estas dos siguientes observaciones para que el lector reflexione y saque conclusiones sobre la  impronta que dejó ¨el Machadato¨ en la población cubana de aquellos tiempos: 
  •  Que pese a Orestes Ferrara haber estado muy vinculado al gobierno de Gerardo Machado,   el fue elegido por el pueblo cubano para ser uno de los delegados a la constituyente que le daría a Cuba la  muy relevante Constitución de 1940. 
  • Que el Partido Liberal,   que fue el que  llevó a  Gerardo Machado  a la Presidencia de la República en 1925,  ocupó el segundo lugar (empatado con el partido político liderado por el ex Presidente Mario García Menocal) en el número (17) de delegados a la  Constituyente de 1939 de la cual surgió la Constitución de 1940., el cual fue sólo superado por el Partido Revolucionario  Cubano (Auténtico)  que alcanzó 18 delegados.
Dos libros de memorias:  Ocho Años de Lucha  y Orestes Ferrara. Una mirada sobre tres siglos que nos dicen respectivamente  los puntos de vista de Gerardo Machado y Morales y  de Orestes Ferrara  sobre diferentes períodos de la historia política de Cuba. Libros escritos por  Gerardo Machado y Orestes Ferrara.




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Orestes Ferrara se encuentra justo al centro de la primera fila de pié. Foto durante la visita del Presidente John Calvin Coolidge  a la Conferencia Panamericana celebrada en  La Habana; sentado al lado de Coolidge está el Presidente Gerardo Machado y Morales.



Orestes Ferrara con traje oscuro al lado del Presidente Gerardo Machado y Morales; del otro lado de Machado y con espejuelos  el General Alberto Herrera Franchi, 



Al centro y en 1931 el Presidente Gerardo Machado y el General Alberto Herrera Franchi

Todas las fotos de Machado menos la última y los pies de fotos fueron añadidos al artículo por el bloguista de Baracutey Cubano.



De Izq. a derech. y sentados: el primero es Carlos Miguel de Céspedes (no Carlos Manuel de Céspedes y Quesada el hijo del segundoomatrimonio del  Padre de la Patria, quién fuera  Secretario de Estado del primer gabinete de Machado) Ministro de Obras Públicas,  el Presidente Gerardo  Machado  es el cuarto, Rafael Guas Inclán (¿gobernador de la provincia de La Habana?) es el tercero, el quinto es el posteriormente asesinado por el terrorismo antimachadista Clemente Vasquez Bello quién era el Presidente del Senado, cuyo  cadaver de haber sido  enterrado en el Cementerio de Colón hubiera provocado una  gran masacre entre los asistentes pues un grupo de revolucionarios terroristas habían dinamitado una tumba para matar a Machado. Clemente  Vasquez Bello no estaba  vinculado a asesinatos y era la figura del Partido Liberal  para  aspirar a la Presidencia de Cuba después de concluida la Presidencia de  Machado; su  vil asesinato fue para  que Machado, ya que eran muy cercanos, asistiera  a su entierro y así asesinar a Machado al igual que a otros muchos asistentes. La familia de Vasquez Bello quiso enterrarlo en ¿Cienfuegos?  y la masacre terrorista no se llevó a cabo. Hay  un film norteamericano, dirigido por el gran director John Huston,  llamado en español Rompiendo las Cadenas  (We were strangers, 1949) que aborda ¨a lo Hollywood¨ ese intento de atentado.

Un fragmento pequeño de We Were Strangers -The Shoot Out-1949




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Sights and Sounds of Havana, Cuba

1928-1929: Early Sound Footage of Havana, Cuba
(En el minuto 36 comienza la cobertura a la VI Conferencia Panamericana y se ve en esa cobertura aL Presidente Machado, al Presidente norteamericano Calvin  Coolidge,  al Coronel y famoso aviador norteamericano Charles Lindbergh, a Orestes Ferrara, al Ministro  y abogado  Carlos Miguel de Céspedes y al General Alberto Herrera entre otras personalidades así como el apoyo del pueblo al gobierno de Machado)





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