domingo, febrero 25, 2024

Fallece la inigualable Juana Bacallao, figura referente de los escenarios del cabaret en Cuba

 





Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

La anécdota que narra Antonio José Ponte: ¨...  Y saludó desde el escenario a un alto dirigente con su comitiva (el nombre del dirigente varía en las distintas versiones) refiriéndose a él como "Fulano y sus secuaces".¨ Se dice que fue  al principio de la Revolución  y que fue con Efigenio Ameijeira que  era, o había sido,  el primer Jefe de la Policía Nacional Revolucionaria. Efigenio era también ¨del ambiente¨ y lo tomó  como una de las tantas ocurrencias de Juana.

YO SOY JUANA BACALLAO


"Juana Bacallao, Una Artista y su Historia no contada" "La Película " #musica


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Tomado de https://www.facebook.com/

Por Armando Lopez

26 de febrero,2024

 GRACIAS, JUANA... ¡Leyenda! Por burlarte de la cadena y del Mono, por atreverte a ser tú, libre en Isla cárcel, por aliviarme La Habana que padecíamos… No fuiste cantante ni vedette. ¡Ni Juana siquiera! Fuiste Cuba, —que me perdone la Academia— la del tambor y la trompetilla, la que sufre, blanca-negra, paria, regada por el mundo... Obdulio Morales escribió la guaracha "Juana Bacallao" para un show de Rodney en Tropicana. La estrenó Rosita Fornés. Luego la cantaron Olga Chaviano, Celina Reynoso y hasta Ninón Sevilla. En los años 50, Amelia --que así te llamabas-- hacías reír en tugurios de barrio, callejeando el tema de Obdulio. ¡Tanto hiciste reír! Que te llamaron Juana Bacallao.

¡No te fue fácil! Negra, fea y patizamba. Cantabas guarachas (a tu manera). La revolución te sorprendió en el Intermezzo, un club gay al fondo del Hotel Sevilla. La suerte te llegó en 1963, cuando Humberto Anido, el Flaco del Cabaret Capri te contrató junto a Dandy Crawford, como pareja humorística del show "Me voy pa' Brasil" (la estrella era Gina León). Y luego acabaste con "Caperucita se divierte", donde fuiste una adacadabrante Caperucita que se comía al lobo. ¿Qué si fuiste estrella de Tropicana junto a Carmen Miranda? ¿Qué si cantaste con Nat King Cole? ¿Qué si triunfaste en París? ¡Mito! Peripecias. ¡Leyenda!.. Produje espectáculos contigo Juana: en el Cabaret Opina de los carnavales habaneros; en "Mucho Marucha", en el Teatro Mella. Con Rosita en el Teatro Nacional… 

En La Noche de los Girasoles. Como la categoría "excéntrica musical" no competía en La Encuesta de la Popularidad, Opina hizo la excepción. Te dimos el Premio Girasol. En el teatro 4 mil personas te ovacionaron. Y tú, fingiste un desmayo. Me guiñaste un ojo, mientras te sacaban en parihuela del escenario. ¡Genial!… Buen viaje, Juana. Nos vemos.

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Tomado de https://apnews.com/

Fallece Juana Bacallao, referente de los escenarios del cabaret en Cuba

Por Andrea Rodríguez

Updated 2:44 PM EST, February 24, 2024

LA HABANA (AP) — La nonagenaria diva y cantante Juana Bacallao, quien hasta hace poco seguía actuando y realizando presentaciones en escenarios cubanos, falleció el sábado, informó el Ministerio de Cultura de la isla. Tenía 98 años.

Llena de picaresca, de gestualidad exuberante, humorísticos comentarios improvisados y vestida con atuendos llamativos que siempre complementaba con pelucas doradas o de colores brillantes, Bacallao fue considerada una “show woman”, que hizo historia en Cuba sobre todo en los cabarets.

Un comunicado del Ministerio de Cultura reportó el deceso de la artista, quien había permanecido varios días ingresada en un hospital capitalino.

“Nunca me jubilaré. Sólo pararé cuando la muerte me alcance”, dijo la artista a The Associated Press durante una entrevista en su casa en La Habana en 2010, cuando con más de 80 años todavía presentaba un espectáculo en el afamado club nocturno “El Gato Tuerto”.

Bacallao cumplió su promesa y en 2017 todavía participaba en grabaciones de temas como “Bailando con Juana” con el joven cantante local Papushi que se hizo popular entre las radios locales.

Nacida el 26 de mayo de 1925 e inscripta con el nombre de Neris Amelia Martínez Salazar, la artista quedó huérfana de muy pequeña y fue acogida por un internado católico de monjas.

Era una joven empleada doméstica cuando el director musical y compositor Obdulio Morales la escuchó cantar por casualidad y le hizo una prueba para finalmente hacerla estrenar su guaracha “Yo soy Juana Bacallao”, de la que terminó tomando el alias artístico con el que se hizo famosa.

Bacallao fue una figura prominente en los principales cabarets de la Cuba de los 40 y 50, incluyendo el reconocido Tropicana, el Riviera y el Parisien –-todos en La Habana-- en donde sus comentarios atrevidos a veces subidos de tono y su voz ronca a la que nunca se encargó de afinar, llamaban la atención del público. Le negaban, empero, el acceso a espacios más elitistas como el teatro o más masivos como la televisión. Su formación musical era autodidacta, aunque dijo que sabía tocar el piano y las tumbadoras.

Incluso ante los periodistas sorprendía con salidas rápidas y picarescas.

“No tengo edad”, dijo “Juana la Cubana” --como también se la conocía-- durante la entrevista de 2010, rechazando precisar con cuántos años contaba y levantándose el vestido hasta los muslos mientras mostraba sus piernas enfundadas en medias largas.

Compartió cartelera con Nat King Cole, Rosita Fornés, Ninon Sevilla, Bola de Nieve y Rita Montaner. A lo largo de los años se presentó en escenarios en Estados Unidos, Francia, México y España.

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Andrea Rodríguez está en Twitter como www.twitter.com/ARodriguezAP

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Tomado de https://adncuba.com

FUNERAL DE JUANA BACALLAO EN LA HABANA TRANSCURRIÓ EN LA MÁS LAMENTABLE SOLEDAD

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“Al menos que el fallecido artista pertenezca a su élite, los demás no importan”, apuntó un usuario cubano en redes

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Por ADNCUBA

02/26/2024

Reportes en redes sociales denunciaron que el funeral de la diva cubana Juana Bacallao, fallecida en La Habana el pasado 24 de febrero a los 98 años de edad, transcurrió en la más absoluta soledad, con apenas una decena de acompañantes.

Según varias imágenes compartidas por el medio Cubanos por el Mundo, durante el sepelio no se reunieron ni veinte personas y su velatorio se dio con una funeraria prácticamente vacía, a pesar de que Bacallao fue una show-woman ampliamente reconocida a nivel mundial.

“¡Qué vergüenza! Instituto Cubano de la Música. UNEAC, Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, EGREM, Ministerio de Cultura de Cuba. Asquerosos y Racistas”, señalaron desde ese medio de prensa.

(Beyonce le  rinde homenaje a Juana Bacallao en una actuación de Juana en El Gato Tuerto en su visita a Cuba. Foto y comentario añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

“Al menos que el fallecido artista pertenezca a su élite, los demás no importan”, apuntó un usuario cubano en Facebook.

Otra cubana agregó que Juana “se merecía más” y que hasta el pueblo cubano le falló. “Qué triste de verdad. Se me salieron las lágrimas”, añadió.

La noticia del fallecimiento de Juana Bacallao, la estrella indiscutible de las noches de cabaret en la isla, fue confirmada el pasado sábado por el Ministerio de Cultura del país y otros medios oficiales.

La artista cubana había sido hospitalizada el lunes pasado en una sala de Terapia Intermedia del Hospital “Carlos Juan Finlay”, en La Habana, debido a una infección grave.

Reconocida como la "Diosa Negra de los Cabarets Cubanos", Bacallao fue un ícono en el mundo del entretenimiento en Cuba desde la década de 1950. Su estilo único, que fusionaba música, humor y teatralidad, la convirtió en una leyenda viva.

Desafortunadamente, después de muchos rumores sobre su muerte en las plataformas digitales, la emblemática Juana murió este 24 de febrero, a las 10:00 am, debido a complicaciones respiratorias.

Cuando fue ingresada el pasado 19 de febrero, la cubana, que estaba a punto de cumplir 99 años, sufría de una infección generalizada que, evidentemente, no se pudo controlar.

Juana Bacallao, cuyo nombre de nacimiento era Neris Amelia Martínez Salazar, nació en mayo de 1925 en el barrio de Cayo Hueso, en La Habana.

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Juana Bacallao, nacida bajo el signo de Calamar

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'En una época en que la excentricidad, artística o personal, resultó perseguida, logró, si no salirse con la suya, por lo menos no terminar aplastada.'
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Por Antonio José Ponte
Madrid
27 Mayo 2020

La astrología puede convertirse en ciencia, incluso en ciencia exacta, si se la toma con algo de imaginación. En un programa televisivo donde trataban de signos zodiacales, la italiana Raffaella Carrà preguntó a Juana Bacallao cuál era su signo del horóscopo, a lo que la cubana contestó: "Calamar".

Hay signos zodiacales de animales que embisten, signos zodiacales de animales que rugen, de animales que nadan con todas sus aletas y, aunque ningún horóscopo traiga pronósticos para los calamares, no puede ser más exacta la adjudicación de tal signo para Juana Bacallao. Porque su destino ha sido escapar, creando alrededor una nube que deje turulato a quien intente procurarla.

Nacida bajo el signo de Calamar, el nombre por el que la conocemos es, no solo un nombre artístico, sino un nombre artístico ajeno, y el que aparece en el registro civil es Nerys Amelia Martínez Salazar. El otro, Juana Bacallao, salió de una canción de Obdulio Morales compuesta para que la cantara Rosita Fornés (sobre este punto hay versiones que se contradicen). Debió cantarla Rosita, debió ponerle la escasa gracia criolla que tuvo, y al final fue a parar a Nerys Amelia Martínez Salazar para que ella se llamara Juana Bacallao, luego de debutar en el teatro Martí.

Y fue como nacida bajo el signo de Calamar que Juana Bacallao justificó su preparación musical el día en que así se lo exigió una comisión evaluadora. Las comisiones evaluadoras estatales adjudicaban categorías —cantante A, cantante B, cantante C— a cada profesional, por establecida que anduviera su carrera.

Poco importaba la popularidad o la obra hecha, era preciso examinarse para entrar en la tabla mendeléieviana de la administración cultural. Omara Portuondo presidía la comisión encargada de examinarla a ella, que apareció tarde y agitada, con el cuento de que se le habían quemado los papeles de música y solo podía aportar ante el jurado un cachito de papel chamuscado con la clave de sol.

La comisión se echó a reír en pleno y le dio una A, la categoría más alta.

(Rosita Fornés y Juana Bacallao)

Por este estilo habrán sido sus salidas para sobrevivir a los cierres de centros nocturnos y a los castigos sobre tantas figuras musicales. Debió lograrlo de modo semejante a como se salvan los bufones en las cortes, aparentando más locura de la que tienen.

Excéntrica musical fue el título con que a veces la anunciaron. En una época en que la excentricidad, artística o personal, resultó perseguida, la excéntrica Juana Bacallao logró, si no salirse con la suya, por lo menos no terminar aplastada.

Su repertorio musical (si es que en su caso puede hablarse de repertorio) se reduce a unos pocos temas que la orquesta ataca, y cuya letra ella no hace el esfuerzo de memorizar. Porque nadie va a verla por oírla cantar, sino por escucharle sus ocurrencias. Tampoco estas consisten en un espectáculo muy coherente que digamos, y no hay que pensarla como comedianta cabal. Su popularidad estriba ni más ni menos que en ser ella, y es titánico haber sido ella en una sociedad que funciona como una cepilladora de carpintería, dispuesta a devastar todo cuanto se atreva a sobresalir un poco.

Hay pruebas de que alguna vez cantó números enteros, completamente afinada. "La chismosa", por ejemplo, que antes interpretara Rita Montaner, adorada por su público como "La Única". Aunque lo que apasiona de veras en Juana Bacallao es su interacción con el público: alguien que le grite desde una mesa, alguien a quien ella hace subir al escenario y, en ocasión extraordinaria, el lanzamiento de peluca hacia el público.

Olvidada o desentendida de la letra (sus papeles de música desaparecidos, al fin y al cabo), apela a la improvisación. Una improvisación casi siempre centrada en historias de divorcio. La orquesta hace en el fondo su trabajo mientras ella discute con una pareja la separación de bienes. "El refrigerador, no", acostumbra a sellar. Y hay alusiones a violencia doméstica, peticiones (tal como alguna vez logré desentrañar) de que no le peguen con la toalla mojada.

Juana Bacallao vive sola, hasta donde sé, y he oído que cuando le tocan a la puerta ladra para hacer creer que tiene en casa un mastín protector. Por señales así puede conjeturarse que, detrás de sus maniobras calamarescas, ella esconde miedo.

Es única en el imaginario popular gracias a sus anécdotas. No chismes, que cualquiera que despierte deseo erótico puede emanar, sino anécdotas, episodios de valor intelectual si se quiere. En una sociedad sin farándula, donde los más populares artistas están reducidos a lo que sea su arte, y donde resulta recomendable enseñar lo menos posible de la vida fuera del escenario, circulan de Juana Bacallao muchas anécdotas. Ella tiene valor e interés, tanto en la calle como en el escenario.

(Meme aparecido en Internet ridiculizando las acusaciones sobre Donald Trump. Imágenes y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

¿Cómo ha podido sostener tan delicado equilibro entre sus exposiciones públicas y sus miedos? Con calamaresco cuidado. Apenas se menciona su nombre en un círculo de cubanos, fluyen las anécdotas.

Alguien la vio en un bar de mala muerte de la calle San Lázaro tomando cervezas con unos hombres y la saludó, para que ella respondiera: "Aquí, tomándome unos copetines con estos licenciados".

Antológicos son sus encuentros con grandes figuras. Saluda a Alicia Alonso después de verla bailar, y le comenta: "Alicia, ya vine a tu show, vamos a ver cuándo tú vas al mío".

(Celia Cruz y Juana Bacallao)

Se reencuentra con Celia Cruz después de décadas, Juana actúa en Nueva York, Celia está en el público, y en el intermedio le lleva al camerino unas flores. Abre Juana la puerta, la ve allí después de tanto tiempo, y le susurra: "Celia, dame las flores y piérdete, que aquí, una de las dos, o tú o yo, es de la Seguridad".

Refiriéndose a la policía política, a Seguridad del Estado.

Las campañas propagandísticas del régimen cubano la han incluido a ella también, porque hasta el bufón más recóndito está obligado a sumarse, y resultan tremendas sus meteduras de pata, las traducciones que ha hecho de temas políticos. Con Angela Davis encarcelada en Estados Unidos, su grito de guerra fue: "¡Nixon, suéltala, déjala vacilar!".

Al referirse a los "Cinco Héroes", habló una vez de Los 5U4, el combo de músicos ciegos donde cantara Osvaldo Rodríguez. Y saludó desde el escenario a un alto dirigente con su comitiva (el nombre del dirigente varía en las distintas versiones) refiriéndose a él como "Fulano y sus secuaces".

Un congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) le permitió entablar diálogo con Fidel Castro, quien le preguntó qué necesidades tenía. Ella soltó: "Comandante, tengo el gao en candela".

Gao es casa, habrán tenido que traducir al comandante en jefe.

Una noche, en "El Monseñorcito", al lado del restaurante donde Bola de Nieve tuviera centro fijo, Juana Bacallao dirigió a mi madre una de sus grandes frases. De jovencita, mi madre había pedido a mi abuelo que la llevara a ver un show donde Juana Bacallao era Caperucita Roja y otro excéntrico musical, Dandy Crawford, era El Lobo Feroz. En esa u otra expedición desde Matanzas fueron a escuchar a La Lupe en "La Red".

Décadas después, viviendo en La Habana, mi madre salía cada noche de su oficina y se encontraba a Juana Bacallao sola, tomándose un trago en la barra de "El Monseñorcito". Actuaba muy cerca, en el hotel Capri, pero antes pasaba por allí a darse un cañangazo.

Una de esas noches mi madre le preguntó por qué no iba al bar del Capri, que era mucho mejor, y Juana le confesó que tuvo que dejar de hacerlo porque allá la veían con malos ojos. "Pero", se recuperó enseguida, "a mí la pinga, darlin".

La frase se hizo clave entre familiares y amigos a quienes mi madre se la contó. Puede decirse que a una frase así se reduce, luego de mucha expulsión de tinta encubridora, la filosofía de los seres nacidos bajo el signo astrológico de Calamar.
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Este texto pertenece al libro recién aparecido La lengua suelta, seguido de Diccionario de la lengua suelta (Renacimiento, Sevilla, 2020).

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Juana Bacallao entrevistada por Alexis Valdés


Parte 1



Parte 2


Parte 3



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Juana Bacallao trajina a Alexis Valdés


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jueves, marzo 23, 2023

El bar cubano. Alejandro Armengol: Fines de semana en La Habana, viajes de ida y vuelta en un mismo día

 
Nota del Bloguista: de Baracutey Cubano

 Creo recordar que ese fragmento que toma Armengol como la mejor definición del daiquirí, es de la novela de Ernest Heminway (quien fuera el agente ¨Argos¨ de la Inteligencia soviética según se dice  a partir  del instante 1: 07:48 de  este  video)  titulada Islas en el Golfo, la cual fue  publicada póstumamente.  

(En la foto la perona que está entre Spencer Tracy (el actor principal en el film El Viejo y el Mar) y la mujer no se me parece al actor Errol Flynn ni en la cara ni en el tipo de bigote)

Por cierto: en una  carta a su hijo Patrick (al que llamaba ¨Mouse¨) fechada el 24 de diciembre de 1958 escribió sobre la entonces  situación cubana

"Cuba está ahora mala de verdad, muchacho. Yo no soy de los que se acoquinan ante el peligro, pero estoy harto de vivir en un país donde nadie sabe con certeza --las dos partes son atroces-- las dificultades y muertes violentas que vendrán cuando entren los nuevos, viendo los abusos de los que están en el poder ahora. Aquí somos siempre tratados bien, como en todos los países, y tenemos muy buenos amigos. Pero las cosas no andan bien y lo que nos viene encima es el crimen. Esto es totalmente confidencial. Más vale tomar precauciones. El futuro se vislumbra muy malo y no ha habido pesquería en el Golfo...".

En el original:

uba is really bad now, Mouse. I am not a big fear danger pussy but living in a country where no one is right --both sides atrocious-- knowing what sort of stuff and murder will go on when the new ones come in --seeing the abuses of those in now-- I am fed on it. We are always treated OK as in all countries and have fine good friends. But things aren't good and the overhead is murder. This is confidential completely. Might pull out of there. Future looks very bad and there has been no fishing in Gulf....¨ 

Ernest Hemingway con sus hijos Patrick y Gregory

Más  sobre Ernest Hemingway  AQUÍ.. 

El nombre de daiquirí para el trago  y su relación con la Guerra Hispamo Cubana Norteamericana  es por el nombre de  la playa  del Oriente de Cuba por donde desembarcó gran parte de las tropas norteamericanas en un casi caótico desembarco, pero ese es un tema aparte...

El daiquirí tradicionalmente se presentaba en un tipo de  copa específica (las del brindis de los recién casados  en su boda) y no en un vaso. No soy bebedor, pero sí lo tomé varias veces  en Cuba en mi juventud, que era  en los mismos tiempos de la juventud de Armengol.

 Armengol  escribe: ¨... Nadie se responsabiliza de una invención que fue el medio ideal —explosivo y seguro— de llevar una mujer a la cama en La Habana durante las décadas de los años cincuenta y sesenta...¨ No se las experiencias de Armengol en esos años pero de la bebida que se hablaba entonces  que tenía ese efecto era la llamada menta ... Tampoco nos olvidemos que  en  un gran numero de ocasiones, ellas son las que nos llevan a la cama haciéndonos creer  lo contrario  :-)

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Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

El bar cubano

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Fines de semana en La Habana, viajes de ida y vuelta en un mismo día

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(Los tres tragos cubanos más famosos en que se utiliza ron: Cuba libre, mojito y daiquirí.)

Por Alejandro Armengol

Miami

17/03/2023

Al menos dos cócteles del limitado bar cubano deben su origen —o su nombre— a la Guerra Hispano-Americana. Nada mal récord cuando se suma un tercero.

Uno adquiere su definición mejor con Hemingway: “Hudson estaba bebiendo otro daiquirí helado sin azúcar y al levantarlo, pesado y con la copa bordeada de escarcha, miró la parte clara debajo del tope frappé y le recordó el mar. La parte frappé era como la estela del barco y la parte clara como se veía el agua cuando la cortaba la proa, navegando en aguas poco profundas, sobre fondo de greda. Era casi el color exacto”.

El segundo es tan simple de preparar que no ha merecido descripción literaria. Tiene también una apariencia ingenua y un nombre exaltado.

Por lo general se define como una mezcla de ron y Coca-Cola. En su elaboración a veces se omite el medio limón, indispensable para personalizar el trago. También se pasa por alto su carácter engañoso —hasta traicionero—, que lo convierte en arma de conquista. Recurso clásico es adulterar la mezcla para debilitar al contrario —pareja, acompañante, alguien conocido en la esquina—, desde un exceso de alcohol hasta cualquier droga. Nada es más peligroso que un cuba libre —salvo una Cuba libre. Suele citarse con énfasis fuera del país, pero en éste se limita a una bebida de adolescentes y mujeres.

Los dos tragos han soportado el desdén de quienes nacen hombres en la Isla: uno porque se le considera propio de turistas, el otro por su tendencia femenina. Nacionalismo y machismo conspiran a la par en este caso.

Ambos fueron creados por visitantes. El daiquirí por el ingeniero de minas Jennings S. Cox y el cuba libre por un capitán del Cuerpo de Señales de Estados Unidos estacionado en La Habana.

El nombre del capitán se limita a un “Mr. X”. Nadie se responsabiliza de una invención que fue el medio ideal —explosivo y seguro— de llevar una mujer a la cama en La Habana durante las décadas de los años cincuenta y sesenta. Los dos surgen de la necesidad de evadir el calor que impera casi todo el año en la isla caribeña. El que le recuerda el mar al escritor norteamericano no es más que una añoranza de la nieve y el frío. El segundo pretende aludir a una reafirmación patriótica y es tan engañoso como la política. Necesita de un producto extranjero (el refresco en la isla, la soda en Miami) para existir. Una Cuba que no es libre sin la presencia del Norte.

El más cubano de los tres es el tercero. El único que depende de la cultura y de la naturaleza del país.

Aunque la publicidad ahora lo asocia con Hemingway, no se encuentra en su literatura. Sí en la de un cubano.

Yerbabuena machacada, una media cucharada de azúcar y el zumo de medio limón. Agregue dos onzas de ron Carta Blanca, el hielo suficiente, y tiene en un vaso la combinación nacional perfecta.

“Pedí un mojito y me entretuve contemplando, jugando, teniendo en las manos aquella metáfora de Cuba. Agua, vegetación, azúcar (prieta), ron y frío artificial”, escribe Guillermo Cabrera Infante en Tres Tristes Tigres.

El ron es el ingrediente indispensable de los tres —además del hielo, que es el disfraz necesario para adaptarlos al clima— y no se define con un nombre sino por el apellido: Bacardí.

Ningún producto ejemplifica mejor las esperanzas y frustraciones de una nación que comienza con un siglo. No hay familia más representativa. Un español que en 1862 adquiere una destilería en Santiago de Cuba, que sobrevive a la Guerra de los Diez Años y crea una bebida que gana la principal medalla en la Feria de Madrid de 1877. Un primogénito que se destaca como historiador y cronista. Otro heredero que lleva el negocio a la capital, logra que la firma gane fama mundial después de la intervención norteamericana y funda un establecimiento que sirve bebidas gratis a turistas y empresarios norteamericanos.

Fines de semana en La Habana, viajes de ida y vuelta en un mismo día, mañanas dedicadas a reuniones de negocios, recorridos de compra, tardes de tragos en el edificio Bacardí, noches de Tropicana si hay tiempo para un día más.

El regreso en el ferri rumbo a Cayo Hueso o en el último vuelo hacia Miami, al concluir la visita a la ciudad que para ellos era una feria y cuyo encanto los perseguirá durante los días siguientes e incluso por meses y años si son afortunados. Viajeros que vuelven a sus hogares cargados de botellas, con la ilusión de apresar en ellas el recuerdo del fin de la aventura.

(Publicado originalmente el 23 de diciembre de 2006 en Cuaderno de Cuba.)

© cubaencuentro.com

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VIDEO. Ferry de La Florida a La Habana "Antes de 1959


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CABARET TROPICANA

Pequeño show en el avión. La pareja de baile eran Ana Gloria y Rolando

PARA QUE NO LES HAGAN CUENTOS: OBSERVEN  EL BAJO PRECIO DEL CABARET  TROPICANA. EN LA SALA DE JUEGO DEL CASINO ERA DONDE ESTABA LA GANANCIA

EL TENOR PEDRO VARGAS CON  AGUSTÍN LARA EN LA MESA DE MARTÍN FOX, DUEÑO DE TROPICANA JUNTO CON SU HERMANO ¿PEDRO?

EL CANTANTE TONY MARTIN


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jueves, marzo 17, 2022

Jorge Luis González Suárez desde Cuba: Del Cabaret Montmartre solo queda el recuerdo. La desaparición del bello edificio que albergó el cabaret Montmartre es una irreparable pérdida para el patrimonio arquitectónico habanero

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Después de  desaparecer el Cabaret Montmartre y antes de ser el Restaurant Moscú, en ese edifico hubo un gran comedor estatal obrero para los trabajadores de los centros de trabajo cercanos. La única vez que fui, en 1978, al Restaurant Moscú no vi a la rata Katiuska ...   :-)
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Oct 31, 2021
Muro de Ilusion

Donde Moscú llora y los mosquitos ríen.



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 Tomado de https://www.cubanet.org/

Del Cabaret Montmartre solo queda el recuerdo

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La desaparición del bello edificio que albergó el cabaret Montmartre es una irreparable pérdida para el patrimonio arquitectónico habanero

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Por Jorge Luis González Suárez

17 de marzo, 2022

LA HABANA, Cuba. — Una emblemática construcción ubicada en la esquina de las calles 23 y P, en La Rampa habanera, está en demolición. Sobre sus ruinas levantará un hotel para turistas, de los tantos que se construyen en Cuba.

En el inmueble que será demolido estuvo, en las décadas del cuarenta y el cincuenta del pasado siglo, uno de los tres cabarets más elegantes con los que contó la capital cubana: el Montmartre.

El enorme edificio, con una arquitectura exterior esplendorosa, tenía 100 metros de frente, tres pisos más el sótano. La decoración interior era admirable, con paredes forradas de maderas preciosas y ornamentación de gran gusto.

Algo propio de estos lugares era el casino de juego que se hallaba en el entrepiso del local.

El propietario del lujoso centro nocturno fue Efrén de Jesús de Pertierra Liñero, nacido en Remedios, Las Villas, en 1914, quien era dueño además del restaurante, bar y café Monseigneur, y copropietario de la Compañía de Espectáculos Habana S.A., entre otros negocios.

Algunos de los show más famosos fueron “Estampas de ayer y de hoy”, donde Ernesto Lecuona fue contratado especialmente para escribir las composiciones musicales ejecutadas por la orquesta de Adolfo Guzmán; “Danzón” y “Son”, ambas con libreto de Juan Herbello, que fuera además el director de los Carnavales de La Habana.

Hubo espectáculos como La Calle, Radiolanda, y revistas musicales como Capricho Italiano y Zarabanda Europea, que bajo la conducción de célebre coreógrafo Sergio Orta recibió felicitaciones por su emotividad.

Muchos de los mejores artistas cubanos pasaron por el escenario del Montmartre: Esther Borja, Bola de Nieve, Rita Montaner, Rosendo Rosell, Mimí Cal, Guillermo Álvarez Guedes, Benny Moré, el cuarteto Las D’Aida, Los Llopiz, Cesar Portillo de la Luz, Blanquita Amaro, el ballet de Alberto Alonso con la estelar Sonia Calero como solista, entre otros más.

Dos figuras reconocidas en todo el mundo se presentaron en el lugar: la napolitana Katyna Ranieri y la Primera Dama de la Canción Francesa, Édith Piaf, quien actuó desde el 25 de enero hasta el 7 de febrero de 1957.

En Montmartre se filmó en 1956 la película cubanomexicana No me olvides nunca, con las actuaciones Rosita Fornés, Armando Bianchi, Manela Bustamante (Cachucha), Idalberto Delgado, Olga Guillot, Armando Soler (Cholito), las Hermanas Lago, y donde Benny Moré cantó el famoso bolero Hoy como Ayer.

Un hecho dramático se produjo en la puerta del cabaret el 27 de octubre de 1956, cuando fue muerto a balazos el coronel Antonio Blanco Rico, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), por un comando del Directorio Revolucionario.

El Montmartre cerró sus puertas poco después del triunfo de la Revolución de Fidel Castro, que lo reconvertiría  en el restaurante Moscú.

A inicios de la década de los noventa, un incendio de grandes proporciones destruyó por completo el interior del inmueble, quedando solo su exterior.

Convertido en basurero y en urinario público de los borrachos, se mantuvo así por casi 30 años sin que se tratase de rescatar siquiera su preciosa fachada.       

En esta zona de El Vedado se han perdido con anterioridad inmuebles que eran símbolos del urbanismo habanero: el edificio Alaska, considerado el primer rascacielos de la ciudad, y el hospital infantil Pedro Borrás Astorga, ejemplo de la arquitectura Art Decó.

Otros lugares e instituciones cercanas cambiaron su función y, en ocasiones, hasta su diseño.Por ejemplo, la Casa de la Cultura Checoslovaca, que fuera anteriormente la distribuidora de las cámaras y material fotográfico Kodak, en la esquina de las calles O y 23, donde hoy radica el Centro de Prensa Internacional.

La desaparición del bello edificio que albergó el cabaret Montmartre es una irreparable pérdida para el patrimonio arquitectónico habanero.

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Desmemoriados Musica Cubana

Mayo 23, 2019

Benny Moré canta HOY COMO AYER en el cabaret Montmarte (La Habana, 1957)


Olga Guillot canta "Vete" en el cabaret Montmartre, La Habana


Los Chavales de España en Cuba





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miércoles, julio 07, 2021

Ariel Hidalgo: Un milagro llamado Teté Machado. Modelo, actriz y cantante, una mujer que se despojaba de lo suyo para dárselo a quienes lo necesitaban, y que contaba con una capacidad de trabajo increíble y una memoria prodigiosa

 

Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

Un milagro llamado Teté Machado

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Modelo, actriz y cantante, una mujer que se despojaba de lo suyo para dárselo a quienes lo necesitaban, y que contaba con una capacidad de trabajo increíble y una memoria prodigiosa

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Por Ariel Hidalgo

Miami

06/07/2021 

Casi puede decirse que el movimiento disidente en Cuba no habría podido sobrevivir sin el apoyo de una persona: Teté Machado, modelo, actriz y cantante, una mujer que se despojaba de lo suyo para dárselo a quienes lo necesitaban, y que contaba con una capacidad de trabajo increíble y una memoria prodigiosa. Había días en que además de su novela, tenía que hacer una comedia y algún que otro comercial, en una época en que todo en la televisión era en vivo, y se aprendía todos los libretos al dedillo. Muy alegre y entusiasta, iluminaba con su presencia, cualquier fiesta donde apareciera.

En 1959 fue acosada debido a su belleza por varias de las figuras del nuevo régimen, incluso por el nuevo dueño de Cuba, quien la persiguió por toda la calle Prado del Vedado hasta darle alcance, y como ella, más que rechazarlo, lo ignoró, la mantuvo detenida toda una madrugada en una estación de policía. Luego comentaría que, para ella, aquello no fue una revolución social sino una “revolución sexual”, por lo que tuvo que marcharse de Cuba en 1960.

En el exilio, sin abandonar la actuación, se dedicó principalmente a cantar, que fue lo primero que empezó a hacer en su vida en la Coral del Instituto Cívico Militar donde estudió de niña, y se sentía muy orgullosa de haber sido alumna de la muy prestigiosa profesora de música, María Muñoz de Quevedo. Comenzaron a llamarla “la actriz de la canción” por la forma en que dramatizaba sus interpretaciones, pero un crítico luego redujo la frase en un solo término: “cantactriz”, un adjetivo que actualmente se ha popularizado para designar a las actrices que incursionan en el canto.

Realizó recitales en numerosos países. En 1975 la revista Vanidades, en un número especial, la incluyó entre las 14 mujeres del mundo que habían hecho noticia en ese año junto a Ingrid Bergman, Olivia Newton John y María Schneider.

Finalmente, en 1988, se retiró definitivamente de su carrera artística para dedicarse en cuerpo y alma a la actividad de derechos humanos en Cuba. Y vendió todas sus prendas de valor, y se fue a las calles a vender flores para cubrir el costo de las llamadas a los disidentes en Cuba. Fue la primera en realizar ese trabajo de forma sistemática, en una época en que muchos en el destierro miraban con desconfianza a aquellas personas que en Cuba no predicaban la guerra, sino la no violencia. Tampoco entendían cómo era posible lograr esa comunicación cuando las llamadas a Cuba eran por entonces “imposibles”. Pero Teté decía que había borrado de su diccionario esa palabra. Y yo les decía que se armaran de paciencia y fueran a nuestra casa —por entonces no teníamos oficina—, y vieran cómo se hacía el “milagro”. Ella muchas veces se pasaba la mañana y la tarde entera para poder establecer una comunicación. Por entonces no se marcaba, sino que se discaba. Y en una comedia teatral se le criticó: “Teté, el problema tuyo no es que metas la pata, sino que metes el dedo”. Pero ella no se enojaba, y un día que se encontró con el autor de la obrita, le dijo: “¿Así que yo no meto la pata sino el dedo?”.

Hubo días en que no teníamos ni siquiera para comer, solo pan y café con leche, porque casi todo el dinero se usaba para las llamadas. Pero no faltaron ayudas valiosas, sobre todo personas mayores de pocos recursos que nos hacían llegar sus aportes peso a peso, sindicalistas como Mario Fontela, como el Padre Santana, el profesor Enrique Baloyra, y organizaciones como el Partido Demócrata Cristiano, Solidaridad de Trabajadores Cubanos, y Cuba Independiente y Democrática entre otros. Pero, no obstante, los gastos eran excesivos y más de una vez nos cortaron el servicio telefónico. También teníamos problemas con el pago de la renta. Hasta que un día nos tocó a la puerta una mujer joven que se dio a conocer como Chiqui Gavilán, alguien que con el tiempo llegaría a ser multimillonaria, pero que era hija de un actor que había trabajado en Cuba con Teté en la película Olé Cuba. Venía de parte del National Endowment for Democracy para ofrecernos una ayuda periódica. Nosotros nunca habíamos pedido ayuda a ninguna fundación, y le dijimos que aceptábamos a condición de que no hubiera condicionamientos políticos de ningún tipo. Aceptaron, y aunque la ayuda no era grande, fue suficiente para que no tuviéramos más dificultades.

El trabajo era excesivo, mañana, tarde y noche. Yo solo transcribía e imprimía todas las denuncias y declaraciones que ella grababa durante las llamadas, así como las entrevistas que ella les hacía. Y después ella hacía llegar por fax todo eso a los medios y a numerosas organizaciones internacionales. En aquella época todavía no contábamos con internet. Pero cuando había redadas contra los disidentes, hasta de madrugada estaba ella pegada al teléfono. Para colmo, cuando finalmente contábamos con internet, se levantaba temprano para recoger, en computadora, todas las noticias que sobre Cuba se había publicado ese día. Actualmente en la Universidad Internacional de la Florida, se encuentra un inmenso archivo de lo que fuera el Buró de Información de Derechos Humanos en Cuba (Infoburo).

Curiosamente, muy pocos saben que Teté estuvo muchas veces al borde de la muerte, y otras tantas corrió el falso rumor de su fallecimiento, hasta el punto de que algunos amigos la llamaban “ave fénix”. En 1960, en Cuba, intentó envenenarse ante el acoso de que era objeto. Pero aquella noche, su madre, que estaba en Estados Unidos, regresó de improviso y la encontró inconsciente. Fue salvada por un eminente médico, el Dr. Veciana. En 1970, en Nicaragua, a donde viajó a dar un recital, un vehículo destrozó la pared del cuarto donde estaba la cama, y cuando los dueños de la casa entraron para sacar su cadáver, se encontraron que ella aún dormía. En 1972, muy activa en la campaña impulsada en Puerto Rico por el pelotero Roberto Clemente para llevar alimentos a los nicaragüenses ante el terrible terremoto donde murieron casi veinte mil personas, planeaba viajar en el avión que llevaría la ayuda y a última hora, no pudo subir al avión, que, saliendo de Puerto Rico, cayó al mar. En 1975 enfermó de un mal que ni médicos de México, ni de Nueva York pudieron diagnosticar, y así, extremadamente delgada, realizó un concierto en Miami Beach bajo el título de “Hasta luego”, porque pensaba suspender momentáneamente todas sus presentaciones. Muchos en ese concierto pensaron que la veían por última vez. Siete años después regresó con un concierto histórico que paralizó el tráfico de la calle Brickell. Y en 1996 sufrió un paro cardiaco en el Mercy Hospital donde le dieron descargas eléctricas. Y como no volvía a la vida, alguien me dio el pésame. Pero a los cuatro minutos, Teté volvió a respirar.

Yo le decía que cuando muriera de verdad, nadie la iba a llorar, porque no iban a creer que era cierto que había muerto. Por eso, cuando aquella noche un enfermero me llamó para decirme que acababa de fallecer, no le creí, y sólo cuando vi su cuerpo sin vida en la habitación del hospital, convencido de que esta vez se había ido para siempre. finalmente la lloré.

© cubaencuentro.com

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Teté Machado  y Carmita González


En el film  Olé Cuba  actúan: Leopoldo Fernández (Pototo), Anibal de Mar (Filomeno), Mimí Cal, Julito Díaz y Alicia Rica (como padres del personaje que  desempeña Teté Machado) y otros. Actúan Celia Cruz y la Sonora Matancera, Xiomara Alfaro, Los Llopis, la pareja de baile Anicia y Rolando, Orquesta Sensación, Moralitos Jr. y otros. El actor español es Miguel Herrero.

¡Olé... Cuba!  (1957)






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