viernes, febrero 18, 2022

Dimas Castellanos desde Cuba: Sin clase media dentro del país, se explica perfectamente el desabastecimiento, los precios y lo catastrófico de la economía cubana.

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

La ausencia de clase media en Cuba y el retroceso de la economía

*******

Sin clase media dentro del país, se explica perfectamente el desabastecimiento, los precios y lo catastrófico de la economía cubana.

*******

Por Dimas Castellanos

La Habana

16 febrero 2022

La clase media ocupa una posición intermedia entre los trabajadores y el empresariado. Su peculiaridad radica en que, al no disponer de capital suficiente para vivir de las rentas, participa directamente en la gestión empresarial, en la cual  desempeña un papel insustituible. En Cuba, desde el siglo XIX hasta la primera mitad del XX, figuras relevantes que van desde el obispo Espada a Manuel Dorta Duque, pasando por José Antonio Saco y Francisco de Frías, se pronunciaron a favor de la formación de una clase media nacional. Idea que José Martí sintetizó en párrafo: "Es rica una nación que cuenta muchos pequeños propietarios. No es rico el pueblo donde hay algunos hombres ricos, sino aquel donde cada uno tiene un poco de riqueza. En economía política y en buen gobierno, distribuir es hacer venturosos".

La eliminación de la clase media en Cuba explica en buena medida que: 1- de primera exportadora mundial de azúcar y de café, nuestra Isla devino importadora; 2- de una ganadería bovina, que era la segunda actividad económica del país, hoy se tiene que importar leche en polvo para proveer, con dificultades, ese alimento a los menores de siete años, enfermos y embarazadas; y 3- que la producción tabacalera, además de haber descendido respecto a 1958, en la presente campaña disminuirá un 10% el área de siembra.

En la Cuba de los años 50, las empresas en manos de la clase media —además de su papel en la producción de caña de azúcar, café, tabaco y ganado— producían calzado, textiles, pinturas, frutas, viandas, dulces, carne de cerdo, de aves, y derivados de la leche, lo que explica por qué la Isla producía más del 80% de lo que se consumía y brindaba infinidad de servicios gastronómicos, de construcción de viviendas, de transporte, reparaciones, publicaciones, de educación y de salud.

Su papel desempeñado en la producción y los servicios tuvieron por fundamento la Constitución de 1901, que en su Artículo 32 refrendó: "Nadie podrá ser privado de su propiedad, sino por autoridad competente y por causa justificada de utilidad pública, previa la correspondiente indemnización". Mientras la Constitución de 1940, en el Artículo 87 reconoció "la existencia y legitimidad de la propiedad privada en su más amplio concepto de función social y sin más limitaciones que aquellas que por motivos de necesidad pública o interés social establezca la ley". Gracias a esa base legal, Cuba se ubicó entre los tres países de América Latina con mayor estándar de vida.

Al amparo de la Ley Fundamental del Estado, que rigió de 1959 a 1976, no solo se expropiaron las grandes empresas y toda la industria nacional con más de 25 trabajadores, sino que se intervinieron las peleterías, tiendas de ropa y ferreterías; las 1.000 fincas mayores de cinco caballerías pasaron directamente al fondo estatal con la Segunda Ley de Reforma Agraria de 1963; y en 1968, con la Ofensiva Revolucionaria, se intervinieron las 55.636 pequeñas y medianas empresas privadas, que habían sobrevivido la ola expropiatoria, con lo cual se le propinó el tiro de gracia a la clase media cubana. Luego, las constituciones de 1976 y 2019 declararon a la empresa estatal socialista como la forma principal, prohibieron la concentración de la propiedad en personas jurídicas o naturales y ubicaron la propiedad privada en el cuarto lugar de las siete formas reconocidas.

Ante los fracasos, el Gobierno se vio obligado a reintroducir la empresa privada bajo el eufemismo de "trabajo por cuenta propia", a entregar en usufructo —derecho a disfrutar de un bien ajeno— una parte de las tierras que el Estado fue incapaz de hacerlas producir, y a crear diversas formas de "cooperativas". Medidas sometidas a una serie de limitaciones e impedimentos para garantizar el monopolio del Estado e impedir el resurgimiento de una clase media nacional. El resultado: el actual desabastecimiento y la elevación de los precios resultado de la escasez generada.

Después de décadas de fallidos experimentos se sustituyó el listado de las actividades permitidas por cuenta propia por otro listado de actividades prohibidas. Entre ellas: la grabación de sonido y edición de música; galerías de arte; periodismo independiente, agencias de viajes y de operadores turísticos; actividades de investigación y de negocios; venta al por mayor de partes, piezas y accesorios para vehículos automotores; alquiler y arrendamiento de equipo recreativo y deportivo; lo relacionado con el área jurídica y de contabilidad, excepto la teneduría de libros; la arquitectura y la ingeniería, la prensa, el arte, y el comercio al por mayor. Es decir, las actividades que aportan mayores beneficios, que pueden generar un sector fuerte de clase media y por tanto debilitar el control monopólico del Estado.

Más reciente, ante los nuevos fracasos, se autorizó la creación de micros, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES); pero con la misma óptica: la empresa estatal seguirá siendo la forma principal de la economía.

La formación y existencia de la clase media es tan natural y necesaria, que a pesar de todas las medidas del Estado para impedir su resurgimiento, la misma renace ante la menor grieta del sistema totalitario. Su embrión está en los trabajadores privados del campo y de la ciudad, en los miembros de las "cooperativas", en profesionales de todas las esferas y en cubanos con posibilidades de participar como inversionistas por sus vínculos con familiares en el extranjero.

Lo que se requiere es dotarlos de personalidad jurídica, de derechos y libertades para producir, comerciar, asociarse en defensa de sus intereses, y reformar la Ley 118 de Inversiones Extranjeras de 2014, en la que se define al inversionista como "persona natural o jurídica, con domicilio y capital en el extranjero". Es decir, los cubanos residentes en el exterior puedan ser inversionistas, pero al carecer de domicilio y capital en Cuba, no pueden integrar la clase media cubana.

Los resultados en más de seis décadas han demostrado que los jefes, administradores y funcionarios con que se sustituyeron a los dueños carecen del sentido de pertenencia que otorga la posesión de la propiedad y la participación directa en la gestión empresarial.

No existe razón que justifique la exclusión de los cubanos —un pueblo emprendedor con iniciativas y un nivel de instrucción elevado— para participar como empresarios en los destinos de su país. La eliminación de la clase media nacional significó una regresión, cuyo resultado ha sido tan perjudicial a la nación cubana, que se impone su restauración.

*********

Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura de 1999, escribió: «La arquitectura es el testigo insobornable de la historia porque no se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él, el testigo de una época, su cultura, su sociedad, sus intenciones...»

Historia Cultural de Cuba -- (En español) La Dra. Mercedes Sandoval presenta la historia cultural de Cuba antes del 1959.

MDC-TV

Abril 3, 2014

Historia Cultural de Cuba, Episodio 10 - La arquitectura cubana.

Segunda Parte (siglo XX)


Primera parte (antes del siglo XX)



Etiquetas: , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

viernes, mayo 15, 2020

La corrupción, la clase media y los juicios ejemplarizantes en Cuba. Dimas Castellanos desde Cuba: 'En lugar de cambiar todo lo que es necesario cambiar, la respuesta ha sido más policías, más restricciones, más inspectores, más decomisos y más vigilancia.'



La corrupción, la clase media y los juicios ejemplarizantes en Cuba

********
'En lugar de cambiar todo lo que es necesario cambiar, la respuesta ha sido más policías, más restricciones, más inspectores, más decomisos y más vigilancia.'
********
La policía controla en La Habana las colas en medio del desabastecimiento. REUTERS

Por Dimas Castellanos
La Habana
15 Mayo 2020

En el diario Granma del 29 de abril aparecieron las palabras del presidente Miguel Díaz-Canel: "aquí nadie puede estar haciendo actividad ilícita, aquí nadie está autorizado para vender ni revender nada, y no se puede permitir".

"Lo poquito que tenemos lo estamos tratando de dar en las bodegas y en las cadenas de tiendas, en nuestros mercados. Ya ahí no hay que explicar nada, es actuar con severidad; porque esas son las personas que nos están complejizando la situación", añadió.

Se trata de factores encadenados. En primer lugar, el acaparamiento es resultado del desabastecimiento y este de la incapacidad del modelo cubano para producir.  En segundo, la inexistencia de mercados mayoristas obliga a los privados a buscar los insumos donde los encuentren. En tercer lugar, la indefinición legal de cuál es la cantidad de productos de cada tipo que se pueden tener en existencia. Esos y otros factores abren las puertas a la arbitrariedad.

Aunque los hechos "delictivos" están sucediendo en medio de la pandemia del Covid-19, entre ellos no existe una relación de causa y efecto. Para que así fuera los mismos tendrían que ser resultado de la pandemia. Y no es así.

Toneladas de maíz en granos y de crustáceos, kilogramos de aceite y de azúcar, sacos de papa o de malanga, ristras de ajos y de cebollas, racimos de plátano, huevos, productos de aseo, han sido decomisados en todo el país y cientos de cubanos condenados en juicios ejemplarizantes por acaparamientos, malversaciones, especulaciones, hurtos y desvíos de recursos. Hechos que no guardan relación con el Covid-19.

La corrupción en Cuba

La corrupción en Cuba data de la época colonial; durante la República se manifestó en la esfera político-administrativa; después de 1959, cuando los salarios dejaron de corresponderse con el costo de la vida, se generalizó a todos los niveles y a todos los sectores. Bastan algunos hechos para demostrarlo:

En 1987 el entonces presidente del Instituto de Aeronáutica Civil, Luis Orlando Domínguez Muñiz, fue condenado a 20 años de prisión, entre otras causas por malversación y uso indebido de recursos financieros y materiales. Su sucesor, Vicente Gómez López, también fue depuesto y su sustituto, el general Rogelio Acevedo González, fue sancionado por razones similares.

El 22 de mayo del 2001, Juventud Rebelde publicó, en "Soluciones contra engaños", que a uno de los miles inspectores de establecimientos estatales, cuando ponía en evidencia un delito, los infractores llegaban a decirle: "hay que vivir, hay que luchar"; mientras que los afectados defendían a su victimario.

Los días 1 y 15 de octubre de 2006, Juventud Rebelde informó que, de 222.656 inspecciones realizadas entre enero y agosto de 2005, se encontraron violaciones de precios y alteraciones de las normas en el 52% de los centros examinados; y en el caso de los mercados agropecuarios, en el 68%.

En enero de 2010, en el hospital psiquiátrico de La Habana, fallecieron 26 enfermos mentales relacionados con la corrupción dentro de ese centro.

El 26 de octubre de 2010, Granma informó que en el municipio de Corralillo, Villa Clara, se edificaron más de 300 viviendas con materiales y recursos sustraídos; para lo cual se desarticularon 25 kilómetros de líneas férreas y se emplearon 59 angulares de las torres de alta tensión.

En 2017, relacionados con el huracán Irma, se celebraron varios procesos judiciales por causas de corrupción.

En 2019 según el sitio oficial Cubadebate, cada hora se robaban en Cuba 626 litros de combustible y se condenaron a varios campesinos, entre ellos a uno de los mayores productores porcinos de Holguín. Y en octubre el diario Granma dedicó tres días consecutivos al tema de los revendedores ilícitos.

Es decir, en más de tres décadas han estado implicados en actos delictivos desde altos funcionarios hasta simples trabajadores. La pregunta de por qué ocurre nos remite a la ola de expropiaciones ocurridas entre 1959 y 1968.

Comenzó por la nacionalización de las empresas extranjeras; continuó por las grandes empresas nacionales, siguió por las pequeñas y concluyó con los más de 50.000 pequeños establecimientos de producción y de servicios que habían sobrevivido fueron estatizados. El objetivo inicial declarado fue pasar los medios de producción al pueblo y terminó con el pueblo desposeído. Los dueños fueron sustituidos por funcionarios, jefes y administradores por criterios de ideología y fidelidad política. La improductividad resultante se reflejó en la escasez y en la búsqueda de formas alternativas para sobrevivir.

Al poco valor del trabajo los cubanos respondieron con las actividades alternativas; a la imposibilidad ser empresario con la vía "estaticular" (gastos del Estado y utilidades del particular); a la ausencia de sociedad civil, con la vida sumergida; al desabastecimiento, con el robo al Estado; al cierre de todas las posibilidades, con el escape hacia otras partes del mundo. Conductas que por su prolongada duración se han convertido en hábitos y cultura.

Actuar contra las causas

En lugar de cambiar todo lo que es necesario cambiar, la respuesta ha sido más policías, más restricciones, más inspectores, más decomisos y más vigilancia. Acciones sobre los efectos que resultan ineficaces si no se actúa simultáneamente contra las causas. Para controlar a esos policías, auditores e inspectores se han tenido que emplear a otros policías, auditores e inspectores, que tampoco están exentos de las necesidades primarias que incitan a las acciones delictivas.

En la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 7 de julio de 2013, el primer secretario del PCC, Raúl Castro, planteó que "una parte de la sociedad ha pasado a ver normal el robo al Estado". En lugar de detenerse en las causas, concluyó: "Lo real es que se ha abusado de la nobleza de la revolución, de no acudir al uso de la fuerza de la ley, por justificado que fuera, privilegiando el convencimiento y el trabajo político, lo cual debemos reconocer que no siempre ha resultado suficiente". Y reconoció: "hemos retrocedido en cultura y civismo ciudadanos". Tal como si la existencia del ciudadano fuera posible en ausencia de libertades.

Siete años después, mientras siguen ausente las libertades para que los cubanos puedan participar legalmente en el fomento de la economía de su nación, el actual presidente retoma el discurso de hace 17 años repite el mismo discurso: "Ya ahí no hay que explicar nada, es actuar con severidad; porque esas son las personas que nos están complejizando la situación".

En un momento en que el sector privado podría desempeñar —como en otras partes del mundo— un papel importante en la lucha contra el Covid-19; en Cuba se procede contra ellos, con la justificación de "reclamos del pueblo· contra personas inescrupulosas"; pero que realmente van dirigidos a torpedear al sector privado, el de mayor crecimiento, dinamismo y el que más empleo ha proporcionado en los últimos años, con el objetivo de evitar lo inevitable: la formación de una clase media nacional.


Etiquetas: , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...