jueves, noviembre 04, 2021

Julio M. Shiling: El capitalismo es mejor para el medio ambiente que el socialismo. La verdadera “crisis” climática existencial es el clima de libertad, autogobierno y prosperidad

#COP26 #SleepyJoe #Clima

Joe Biden se queda dormido y tienen que despertarle en la Cumbre del Clima COP26 de Glasgow





Foto de archivo de Greta

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Tomado de  https://elamerican.com

El capitalismo es mejor para el medio ambiente que el socialismo

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La verdadera “crisis” climática existencial es el clima de libertad, autogobierno y prosperidad

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Por Julio M. Shiling

11.02.21

[Read in English]

Los socialistas, ya sea que estén revestidos con trajes de negocios globalistas, ropajes marxistas hippies o sotanas ceremoniales impías, todos se encogen ante el hecho de la superioridad de desempeño del capitalismo en materia ecológica y humanitaria. Desde el enfriamiento global hasta el calentamiento global, pasando por el cambio climático y la “sostenibilidad” verde, todas estas conjeturas blanqueadas por ideas confeccionadas sobre el medio ambiente y el papel del hombre en su destrucción, apoyadas por el cientificismo político, son perspectivas que encuentran puntos de vista científicos contradictorios. El tema es discutible cuando el debate es honesto.

Muchas menos personas han muerto por los efectos secundarios de la Revolución Industrial, el vástago del capitalismo, que los que se han beneficiado de las mejoras en el suministro internacional de alimentos, el acceso al agua potable, las mejoras en la vivienda, las novedades médicas y la reducción de la pobreza en general, cortesía del sistema de libre empresa (a/k/a capitalismo). 

El capitalismo ha sido mejor para el medio ambiente

En otras palabras, el capitalismo ha salvado, en proporciones geométricas, un mayor número de vidas por medio de su genio innovador en la metodología de producción y la consiguiente oferta, que su enemigo ideológico, el socialismo. La superioridad del sistema de libre empresa no se ha limitado a alimentar y alojar a las poblaciones, y a reducir asombrosamente los niveles de pobreza en el mundo. El capitalismo ha sido mejor para el medio ambiente que el socialismo. Esto es algo de lo que debería tomar nota la actual 26ª Conferencia de las Partes (COP26). Sin embargo, no lo harán.

La COP26, una cumbre de las Naciones Unidas (ONU) sobre el cambio climático, se asemeja a las Internacionales del socialismo. Esto no es una coincidencia. La conferencia, pospuesta desde el año pasado debido a la pandemia del virus de Wuhan, comenzó el 31 de octubre y durará hasta el 12 de noviembre. A juzgar por su inicio, la agenda establecida para el evento y su sumisión monolítica a las ideologías colectivistas, la COP26 será una adaptación del siglo XXI de la Internacional del comunismo, solo que esta está metodológicamente coreografiada para prestar atención al frente ecológico del socialismo.

Greta Thunberg, una caricatura que se asemeja a una combinación fusionada de la Guardia Roja de Mao y de las Juventudes Hitlerianas, sigue siendo la persona no oficial del monólogo sobre el cambio climático para la ONU y los activistas revolucionarios de izquierdas del cambio climático.

La fundamentalista ambientalista adolescente está mostrando signos de su radicalización para deleite de sus titiriteros de la ONU y otros socialistas. Desde su discurso de 2019 “¿Cómo te atreves?”, Thunberg ha subido la apuesta al ponerse totalmente grotesca gritando en Glasgow: “No más explotación, no más bla bla bla. No más que c**** lo que sea que estén haciendo ahí dentro”. Tan aburrido es este espectáculo, que incluso el presidente Joe Biden, miembro del movimiento ecosocialista, se quedó dormido durante las diatribas.       

El ecosocialismo ha pasado de ser un movimiento radical marginal que se remonta a los años ‘60, a ser una de las mayores victorias del izquierdismo. Incorporando la premisa de la teoría del conflicto inherente al marxismo clásico y el principio de deconstrucción de la Teoría Crítica del neomarxismo a una narrativa ecológica especulativa, el socialismo verde ha hecho grandes progresos desde que extendió su hegemonía a las fuerzas de producción cultural (medios de comunicación, Hollywood, Big Tech, academia, leyes, etc.). Las pruebas y los argumentos científicos son secundarios. 

El postmodernismo, el marco intelectual vigente en la época, rechaza tajantemente la verdad objetiva. Era de esperar que los ideólogos de izquierda aniquilaran el movimiento conservacionista, una empresa genuinamente conservadora, y que su lugar enmarcara un caballo de troya anticapitalista, antiliberal y autoritario.

Si el medio ambiente fuera la verdadera preocupación, la conferencia COP26 tomaría nota de lo que ha funcionado. Estados Unidos ha tenido la mayor reducción de emisiones de dióxido de carbono, en toda la historia, en los últimos 10 años. Lo hizo, no a través de los dictados politizados de burócratas y propagandistas socialistas, sino con el uso de tecnología óptima en recursos energéticos disponibles y abundantes.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado datos que constatan que las emisiones han disminuido en Estados Unidos más de un 17 %, consiguiendo, simultáneamente, aumentar la producción de energía. “Se han reducido casi 800 millones de toneladas”, según Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE.  

El desarrollo de la tecnología de fracturación hidráulica (fracking) entre 2010-2011 permitió en gran medida un incremento masivo de la producción de crudo y gas natural. El esquisto, las rocas sedimentarias de grano fino que son una rica fuente de gas natural y petróleo, ha sido accesible por medio de la fracturación hidráulica. Esta “revolución del esquisto” ha contribuido a la independencia energética de Estados Unidos, al tiempo que esta energía limpia ha reducido las emisiones de materiales tóxicos al medio ambiente. Desde 2007, según la Agencia de Información Energética de Estados Unidos, la producción de gas de esquisto ha aumentado un asombroso 1,876 %.

Uno podría pensar que, dado este impresionante historial, la administración Biden-Harris se daría cuenta. No, todo lo contrario. En lugar de prestar atención a la evidencia empírica y facilitar el libre mercado y las soluciones capitalistas a los males medioambientales, reales o percibidos, están promoviendo programas coherentes con algunos de los practicados por los mayores contaminadores históricos del mundo, los regímenes comunistas como China y la URSS. 

El “nuevo acuerdo verde” (“green new deal”), un mamotreto ecosocialista disfrazado y diseñado para anular el capitalismo tal y como lo conocemos, restringir la libertad y, en última instancia, revisar el modelo republicano americano, es la propuesta de Biden-Harris. La verdadera “crisis” climática existencial es el clima de libertad, autogobierno y prosperidad.   

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lunes, agosto 26, 2019

Mamela Fiallo Flor: ¿Por qué el foco del incendio está en Bolsonaro y no en Evo Morales?. La cantidad de hectáreas quemadas en Brasil y Bolivia es similar. Sin embargo las críticas, sanciones e incluso amenazas solo pesan contra el que pone en jaque el agro europeo



¿Por qué el foco del incendio está en Bolsonaro y no en Evo Morales?

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La cantidad de hectáreas quemadas en Brasil y Bolivia es similar. Sin embargo las críticas, sanciones e incluso amenazas solo pesan contra el que pone en jaque el agro europeo
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Presidentes Evo Morales  de Bolivia  y  Jair Bolsonaro de Brasil 

Por Mamela Fiallo Flor 
Agosto 25, 2019

Se incendia la selva amazónica y Brasil está en la mira de la crítica mundial, incluso países como Francia han amenazado con abandonar el tratado de la Unión Europea con el Mercosur. Mientras tanto, en Bolivia —que es ocho veces más pequeña que Brasil— se ha quemado una cantidad similar (cerca de un millón de hectáreas) solo en los últimos cinco días, sin que existan amenazas de sanciones de ningún tipo, lo que despierta la inquietud respecto a por qué las campañas están dirigidas hacia un solo objetivo.

La crítica no solo apunta al mandatario de Brasil, Jair Bolsonaro, sino al capitalismo como sistema económico; a pesar de que en Bolivia, que sufre el peor incendio de su historia contemporánea, gobierna el partido Movimiento al Socialismo hace más de una década y de hecho su líder Evo Morales está en campaña para su cuarto mandato.
    
Evo Morales legalizó la quema agraria

Un mes antes de los incendios, el 9 de julio, el presidente boliviano Evo Morales aprobó la modificación del «Decreto Supremo (DS) 26075» a través de la promulgación del DS 3973, que permite quemar las tierras de producción forestal permanente.

Durante el acto de promulgación del decreto, Morales dijo que el objetivo es que «Bolivia crecerá económicamente, no solo en base a recursos naturales no renovables, sino también en el tema agrícola».

Pese a que es inconstitucional, Evo Morales busca renovar su presidencia en octubre del 2019. Campaña que además atenta contra la democracia. Pues por voto popular los bolivianos desautorizaron al mandatario a irrespetar la constitución con una nueva elección.

Para ello, Morales logró que el Tribunal Supremo Electoral declare que es un derecho humano y político lanzarse a la presidencia y pasar por encima de la institucionalidad.

El referido derecho, fue declarado gracias a las presiones ejercidas por Morales, según afirma la exvocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE) Dunia Sandoval, quien renunció a su cargo por el acoso sufrido y para gozar de la libertad de denunciar los excesos del mandatario, fuera de un cargo público.

Es decir, del mismo modo que Evo se impuso sobre el tribunal, el voto ciudadano y la Constitución misma, también legisló por decretó la quema de las tierras que hoy son arrasadas.

La nube de humo que proviene de Roboré, municipio del departamento de Santa Cruz, —uno de los beneficiarios del decreto—, incluso llegó a ciudades de Brasil que están cerca de la frontera con Bolivia.

Según la NASA, los incendios en Brasil no superan los números usuales

De acuerdo a un informe de la NASA, «la actividad total de incendios en la cuenca del Amazonas (en Brasil) este año ha sido cercana al promedio, en comparación con los últimos 15 años. Aunque la actividad parece estar por encima del promedio en los estados de Amazonas y Rondônia, hasta ahora ha aparecido por debajo del promedio en Mato Grosso y Pará, según estimaciones de la emisiones globales de fuego de base de datos».

No obstante, los ojos el mundo están puestos en Brasil, cuyo nuevo Gobierno, que lleva poco más de medio año en el poder, no ha emitido decreto alguno en favor de la quema de la tierra.

La vastedad de las tierras del Mercosur ponen en riesgo el proteccionismo europeo

Contra Brasil —que es más grande que todos los países de Europa juntos— pesa todo tipo de amenazas, incluso el fin de la importación de su carne. Así lo declaró Finlandia. También Irlanda considera congelar las relaciones, mientras Noruega dijo que no financiará más el resguardo de la Amazonía.

El más influyente de los países europeos en la crítica a Bolsonaro ha sido Francia, cuyo presidente emitió un emotivo mensaje «se está quemando nuestra casa» con una imagen del fotógrafo estadounidense Loren McIntyre, conocido por su trabajo para National Geographic quien falleció en 2003. Es decir, la foto tiene al menos 16 años.

A través del testimonio falso, el mandatario francés justificó su salida del acuerdo con el Mercosur.

Pero lo cierto es que desde el inicio de las negociaciones, Emmanuel Macron ponía excusas para firmar y así permitir que siga a flote el proteccionismo sobre la industria agrícola nacional. Ahora tiene como excusa la protección del medio ambiente para evitar que sus productores locales enfrenten la competencia de los productos del Mercosur, que cuentan con una ventaja territorial.

La naturaleza de los incendios en el territorio brasilero todavía son de procedencia desconocida. Contrario a la información de la NASA, el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales Brasileño (INPE, por sus siglas en portugués) ha registrado un aumento del 83 % este año en los incendios en comparación con el mismo período de 2018.

Para aliviarlo, Bolsonaro ordenó el envío de un comité de la Fuerza Aérea para sofocar el incendio que sugiere podría haber sido perpetrado por las mismas ONGs que se ven afectadas por los recortes de su Gobierno.

Hasta que no se sepa la naturaleza del fuego, lo que sí queda claro es cómo la reacción mundial depende de dónde sucede y quién está a cargo. Porque Bolivia está en una situación similar y su Gobierno no ha sufrido represalia alguna, mientras que Brasil está amenazada.

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