jueves, julio 23, 2020

Roberto Álvarez Quiñones: Tres trampas de las nuevas medidas económicas en Cuba




Tres trampas de las nuevas medidas económicas en Cuba

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Bloqueo de cuentas de exportadores privados, cooperativas para impedir la expansión de la propiedad privada y una propuesta tan vieja como el Che Guevara.
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Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
23 Jul 2020

En el paquetico —no llega a ser un paquete propiamente— de nuevas medidas económicas anunciadas por el régimen, salta a la vista que no es una liberación ni siquiera parcial o modesta de las fuerzas productivas.

No es un reconocimiento de la necesidad de un sector privado en Cuba, ni un impulso a este, como afirman algunos medios, entre ellos el diario español El País, que tituló así una crónica enviada desde La Habana: "Cuba impulsa el sector privado en medio de la crisis".

Por la envoltura del paquetico puede que así lo parezca, pero al ver el contenido, lo que se descubre es un plan remedial a modo de muletas para no caerse al suelo. Se centra en captar más dólares de la "mafia de Miami" para evitar el colapso de la economía y una hambruna que tendría consecuencias imprevisibles para la sobrevivencia de la dictadura.

Es por eso que parece un déjà vu de cuando Fidel Castro abrió un poquito la mano de hierro estalinista en 1993, ante las señales de un inminente colapso económico. Hizo eso Castro I entonces, y no los profundos cambios económicos que el país necesitaba desesperadamente.

Ahora Castro II hace lo mismo: afloja un poquitín el modelo centralista estalinista, pero sin abandonarlo, cosa que al parecer no ocurrirá mientras viva el general.

Se reafirma así el parasitismo de la economía castrista, incapaz de sostenerse a sí misma ni de generar riquezas de ningún tipo. Y la cúpula dictatorial acude a la "gusanera" residente en el exterior para que envíe más dólares y productos a la Isla.

La apertura de 72 tiendas para vender a la población en dólares alimentos y productos de primera necesidad, y la supresión del gravamen del 10% al dólar, son una grotesca movida para sacarle más dinero a la diáspora y no hacer en la Isla cambio fundamental alguno.

Echémosle un vistazo a otras tres de esas medidas: 1) permitir que el sector privado exporte e importe productos;  2) crear cooperativas no agrícolas; y 3) flexibilizar la camisa de fuerza que le tienen puesta a los cuentapropistas.

Bloqueo de cuentas de exportadores privados

A la decisión de que los negocios privados puedan exportar e importar se le ven claramente las costuras tramposas. Para empezar, las cuentas bancarias en divisas de esos negocios serán bloqueadas por el Estado.

El "privilegio" de exportar e importar se le concederá básicamente a cooperativas campesinas y no agrícolas, que venderán sus productos en suelo cubano, solo en la Zona del Mariel, a 37 empresas estatales que tienen el monopolio del comercio exterior en Cuba.

Con esos monopolios sectoriales los negocios privados firmarán contratos según los cuales les descontarán un 20% de los ingresos en divisas en la operación comercial realizada. El 80% de los dólares restantes serán cobrados teóricamente, pues quedarán cautivos en las cuentas bancarias de esos negocios y solo podrán ser usados para importar insumos para reabastecerse.

O sea, los dólares ganados en buena lid por los exportadores privados en realidad no serán suyos. No podrán extraer dólares en efectivo de sus cuentas bancarias en divisas. Eso no es otra cosa que bloquear o congelar arbitrariamente las cuentas a esos negocios. El Estado dispondrá libremente de las divisas depositadas que no sean utilizadas para el reaprovisionamiento de dichos negocios.

Y lo más probable es que, cuando esos exportadores bloqueados vayan a sacar dinero para adquirir materia prima y otros insumos, en el banco les digan:  "Lo sentimos, no tenemos disponible ahora ese cash, venga dentro de una semana a ver si hay".

En el caso de las importaciones se descontará el precio pagado para comprar la mercancía y los otros gastos del monopolio estatal que realizó la importación en cuestión. No se aclara si los privados solo podrán importar materias y equipos para el negocio, ni qué tajada se lleva el régimen si lo importado se vende dentro de Cuba.

Por otra parte, al participar el Estado en ese comercio se priva a los exportadores e importadores de poder comerciar con EEUU, ya que se les aplicará la Ley Helms-Burton, que afecta solo a las empresas estatales. Los negocios privados por sí solos sí podrían comerciar legalmente con EEUU, y obtener créditos y préstamos millonarios para el comercio exterior en grande y abastecer todo el país.

Cooperativas para impedir la expansión de la propiedad privada

Las cooperativas no agrícolas —iniciadas en 2012 y congeladas en 2019— constituyen una vía del régimen para impedir que se expandan los negocios de propiedad privada individual o empresarial. O sea, en el caso cubano el cooperativismo es negativo de entrada. Además, el cooperativismo como expresión de colectivismo es primo hermano del comunismo (como lo concibió Platón) y fue la espina dorsal del socialismo de autogestión en la Yugoslavia de la postguerra.

Allí las empresas eran propiedad del Estado y confiadas a los trabajadores para que las gestionaran y obtuviesen una parte de las ganancias. Como Estado comunista al fin, había un comité estatal comunista que intervenía en todo: nombraba a los directores, supervisaba el plan de producción y el surtido a fabricar, etc. ¿Resultado? Yugoslavia nunca pasó de ser una economía emergente, muy a la zaga de la Europa capitalista, que luego de la guerra dio un salto espectacular en su desarrollo.

En Cuba, la propiedad de las cooperativas no agrícolas es también estatal y el Gobierno central no solo interviene en todo, sino que es el que las crea, no surgen por acuerdo espontáneo de sus socios. Al final son una farsa. Y serán esas cooperativas "amaestradas" las que ahora podrán convertirse en medianas empresas no estatales.

Por ley de la naturaleza humana las cooperativas en general son un freno para el desarrollo. Y es que si en un grupo de trabajadores los más talentosos, productivos y esforzados tienen que sostener con su trabajo más eficiente a los menos capaces y productivos, no hay incentivo para poner un "extra" de esfuerzo e innovación  en el trabajo. Y fue ese "extra" el que edificó el mundo moderno de hoy.

El régimen reitera hoy la prioridad del "Che" en 1964

Con respecto al trabajo por cuenta propia, lo nuevo es también muy poco. Se permitirá que los pequeños negocios familiares se constituyan en empresas privadas con personalidad jurídica, pero sin que puedan aumentar su capital para ampliarse y crecer, pues lo prohíbe la propia Constitución estalinista. Y otra "concesión" es que al parecer se ampliará un poco la lista de actividades económicas y se flexibilizarán los trámites para trabajar por cuenta propia.  

Eso es mucho ruido y pocas nueces. De tener una pizca de sensibilidad humana y amor por Cuba, el general Castro y su equipo tendrían que hacer hoy mismo una lista de actividades económicas prohibidas exclusivamente "por razones de seguridad", y dejar que los cubanos produzcan todo lo demás y presten servicios de todo tipo y creen empresas privadas. Y liberar los precios y las prohibiciones insólitas, echar abajo el sistema nacional de Acopio que tanto frena la producción agropecuaria, permitir que campesinos y usufructuarios de tierras produzcan libremente y vendan sus productos al mercado, o a comerciantes mayoristas privados que los distribuyan a los agromercados minoristas, privados y estatales.

Pero con el anticubanismo de la elite raulista no se puede esperar otra cosa que lo que dijo recientemente el ministro de Economía, Alejandro Gil: ahora la mayor prioridad seguirá siendo la de insistir en la planificación centralizada y en hacer eficientes a las empresas estatales.

En 1964, en una reunión en el Ministerio de Industrias (MININD) con representantes de empresas del MININD y del MINCEX,  el "Che" Guevara dijo exactamente lo mismo. Me consta porque yo estaba presente.
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Cubanos por el Mundo
Julio 23, 2020

Medios castrista quieren hacer ver que cubanos están de acuerdo con la dolarización de la economía


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viernes, julio 03, 2020

Roberto Álvarez Quiñones: ¿Por qué Indonesia produce hoy 11 veces más níquel que Cuba?. Sin castrismo-estalinismo hoy el país sería uno de los mayores productores y exportadores mundiales de níquel, con ingresos megamillonarios


¿Por qué Indonesia produce hoy 11 veces más níquel que Cuba?

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La historia de cómo una economía mal llevada desaprovecha una de las mayores reservas de metal precioso del mundo.
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Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
03 Julio,  2020

Tal vez uso demasiado la frase de "imaginemos que…",  pero es que se trata de un recurso muy gráfico para examinar la realidad cubana. Por ejemplo, sin castrismo y con economía de mercado, solo con la exportación de níquel Cuba podría recibir entre 7.000 y 16.200 millones de dólares anuales. O sea, solo el níquel triplicaría el récord castrista de todas las exportaciones de bienes sumadas en conjunto en un año (incluyendo el níquel) impuesto en 1989, de 5.399 millones de dólares.

También las preguntas son muy útiles: ¿por qué Indonesia desde 1960 multiplicó por 28 su producción de níquel y hoy produce 11 veces más que Cuba, que desde 1958 solo ha multiplicado por 2,8 su producción, pese a ser el cuarto país del mundo en reservas comprobadas de níquel?

Lo más "bonito", para decirlo en criollo, es que Cuba produce infinitamente menos níquel que Indonesia y Filipinas, que son los dos mayores productores mundiales de níquel, pero almacena en su suelo mayores reservas comprobadas de níquel que ambas naciones asiáticas. Cuba dispone de reservas comprobadas por 5,5 millones de toneladas métricas de níquel, mientras que Indonesia tiene 4,5 millones y Filipinas 4,8 millones, según el Servicio Geológico de EEUU (USGS) y Nickel Investing News (NIN). Ello revela el desaprovechamiento cubano de tan fabulosa fuente de divisas.

Los que atesoran más níquel en su suelo son Australia (19 millones de toneladas métricas), Brasil (12 millones de toneladas métricas) y Rusia (7,6 millones de toneladas métricas). Luego está Cuba.

Y estamos hablando de un metal precioso. Por su condición de no ferroso, el níquel es imprescindible para obtener acero inoxidable y otras aleaciones resistentes a la corrosión. Y el cobalto, que se extrae junto con el níquel, es vital para fabricar turbinas de avión, baterías para teléfonos móviles y automóviles, etc.

El capitalismo aumentó casi 30 veces producción indonesia

En materia de producción el socialismo revela su inviabilidad con lo sucedido. En 1960 Indonesia produjo 19.753 toneladas de níquel, y Cuba en 1958 obtuvo 18.000 toneladas. Producían aproximadamente lo mismo. Pero desde entonces la economía de mercado indonesia multiplicó casi 30 veces la producción  y ese país es hoy el campeón del níquel con 560.000 toneladas producidas en 2019.

La Cuba "liberada del imperialismo" no la multiplicó ni por tres y ocupa el noveno lugar mundial, ya no es uno de los primeros productores de níquel como antes. Los otros grandes productores son Filipinas, con 340.000 toneladas; Rusia y Nueva Caledonia (posesión francesa) con 210.000 toneladas. Por encima de Cuba están también Australia, Canadá, China, con más de 100.000 toneladas. Todas son cifras de 2019.

Por delante de Cuba en producción también está Brasil (80.000 toneladas métricas) y detrás, pisándole los talones, viene Guatemala (49.000), cuya "liberación  nacional"  castro-guevarista  por suerte nunca ocurrió (pese a los ingentes esfuerzos de Fidel Castro) y cuadruplicó en diez años la producción de níquel de 11.000 toneladas en 2009.

El Estado comunista cubano opera la planta de níquel Comandante Che Guevara, en Moa; y la Pedro Soto Alba, también en Moa (construida en 1957 por una compañía de EEUU), pero al 50% con la compañía canadiense Sherrit International, con la que desde 1994 conforma la empresa mixta  Moa Nickel S.A.  

Una tercera planta, la René Ramos Latour, de Nicaro, construida durante la Segunda Guerra Mundial por una compañía estadounidense, fue cerrada en 2012 por problemas tecnológicos que el régimen fue incapaz de resolver pese las fuertes inversiones canadienses y soviéticas. Un técnico de la planta, que dijo llamarse José, aseguró que todos los problemas tecnológicos tenían solución, pero que "el mal trabajo de los que mandan" hizo imposible la tarea.

"Están verdes", y a cerrar la planta

La decisión de cerrar la planta de Nicaro evoca la más celebre fábula de Esopo. Una zorra ve un racimo de uvas maduras, salta una y otra vez pero no logra alcanzarlas y entonces se autoconsuela diciendo que están verdes.

La cúpula raulista alegó que la tendencia futura del mercado del níquel era de bajos precios por exceso de oferta y no era inteligente mantener un gran volumen de producción, ni gastar  divisas en mejorar la planta de Nicaro. El precio en 2012, por cierto, no era tan bajo: 17.720 dólares la tonelada métrica.

La planta sí tenía obsolescencia tecnológica, pero la razón para cerrarla fue que no encontraron un incauto socio extranjero para modernizarla o para construir una nueva. Los inversores ya saben del error de embarcarse en una joint venture con el tramposo e insolvente Estado castrista.

Castro II hizo lo mismo que Castro I, que en 2002 con el mismo argumento de bajos precios desmanteló el 66% de la industria azucarera. Pronto la cotización del azúcar comenzó a subir y llegó a los 31 centavos la libra en 2010, el más alto en 32 años.

Entre 2000 y 2010, antes del cierre de Nicaro, la producción cubana de níquel más cobalto fue de 74.000 toneladas métricas anuales como promedio, y se aspiraba a alcanzar las 120.000 toneladas. Ahora la meta es llegar a las 50.000 toneladas, de ellas 4.000 toneladas de cobalto.  Todos los países productores y competidores aprovecharon el nicho de mercado dejado por Cuba y aumentaron la producción.

Sin castrismo habría sido exactamente al revés. Cuba habría continuado como gran productor-exportador, y la cautela en producción de níquel habría quedado para Indonesia, Filipinas y otros productores, no para Cuba, un exportador sólidamente establecido  antes que ellos, y con EEUU como principal comprador.

En fin, la industria niquelífera cubana no crece, se achica. En la primera década de este siglo el níquel encabezó las exportaciones cubanas con aportes entre 2.000 y 2.200 millones de dólares anuales. Hoy no superan los 300 millones, y en 2018 representaron solo el 14,6% de las exportaciones totales, por debajo del 23,4% del tabaco y el 17,9% del azúcar. El principal comprador de níquel cubano es China, seguida de Canadá, España, Alemania, Portugal y Hong Kong.

Es cierto que el precio se desplomó con la crisis económica mundial iniciada en 2008, y en 2009 era de 10.000 dólares la tonelada en el London Metal Exchange (LME), mercado de referencia internacional. José Ramón Machado Ventura, el vicedictador cubano, anunció que si el precio bajaba a 9.000 dólares sería incosteable producir níquel en el país. Pero luego se recuperó. Y nuevamente cayó ahora a causa de la pandemia del Covid-19.

Uno de los costos  de producción más altos del mundo

Pero el problema de Cuba es otro y fue lo que no dijo Machado Ventura En la Isla el costo de producción en la industria niquelífera es altísimo, uno de los más elevados del mundo, por dos factores, uno tecnológico y el otro socialista: 1) se gasta mucho petróleo por cada tonelada de níquel más cobalto obtenido; y 2) la tara genética comunista de una bajísima productividad  laboral y un ostensible desgano-desinterés de sus trabajadores, agravados por un malvivir que parece eterno.

Según la propia  teoría marxista, la improductividad incrementa el  costo de todo lo que se produce porque  significa  más "tiempo de trabajo socialmente necesario" aportado por el obrero. Y luego el precio vigente en el mercado no compensa esos costos anormales tan altos.

En mayo de 2007 el níquel se llegó a cotizar a 54.000 dólares la tonelada.  Una Cuba sin castrismo habría exportado hasta 300.000 toneladas y recibido los 16.200 millones de dólares ya mencionados, cifra 8,5 veces superior a la del turismo en 2007, de 1.900 millones de dólares; o 27 veces más que los ingresos por la exportación de azúcar.

En 2019 el precio del níquel subió un 32%. En 2020, a causa del Covid-19 ha bajado. El 1 de julio de 2020 era de 12.503 dólares por tonelada métrica. Sin embargo, Indonesia  anunció que limitará sus exportaciones de níquel al comienzo de 2021, lo cual según los especialistas hará caer la producción mundial en un 15,4% en el resto de 2020, y apuntalará el precio.

El problema de Cuba con el níquel no es coyuntural (altibajos de los precios) sino estructural: sin castrismo-estalinismo hoy el país sería uno de los mayores productores y exportadores mundiales de níquel, con ingresos megamillonarios

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