domingo, junio 01, 2025

Roberto Álvarez Quiñones: ¿Qué añoran en Cuba cuando añoran la 'etapa romántica' del castrismo?

¿Qué añoran en Cuba cuando añoran la 'etapa romántica' del castrismo?

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Personas mayores muy disgustadas por la vida miserable que llevan hoy en la Isla, siguen siendo castristas y añoran los años 60.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

31 Mayo 2025 

Hay en Cuba personas mayores (un cubanismo para decir viejo sin ofender) muy disgustadas por la vida miserable que hoy llevan, pero que siguen siendo castristas y añoran los años 60 cuando la "revolución" sí era legítima, según ellos, y vivían mejor.

Alegan que se trabajaba con más productividad, el transporte público funcionaba mejor, no había apagones. Había escasez de alimentos pero no hambruna, las calles y los edificios estaban en buen estado, no había niños y ancianos en harapos pidiendo limosna, ni basureros nauseabundos en las calles. No había crisis aguda de combustible o de gas para cocinar, ni falta de agua. Todo se compraba en pesos cubanos, incluso para costear viajes turísticos a países socialistas, y la vida nocturna en La Habana seguía muy animada.

Por supuesto, ignoran olímpicamente los miles de civiles inocentes fusilados, los presos políticos, los abusos y el terror contra "burgueses" y "gusanos", las expropiaciones de tierras, empresas y propiedades de todo tipo.

Pero hagamos hoy abstracción de la barbarie castro-comunista y veamos la faceta económica. Esos nostálgicos concluyen que la "revolución" en aquel entonces sí era tal porque los cubanos tenían "conciencia revolucionaria, entusiasmo, patriotismo, y vergüenza", y eso se perdió. Sueñan con lo que llaman "etapa romántica de la revolución". Pero no se explican por qué antes la economía marchaba mejor, con "bloqueo" y todo, y después no.

Pues bien, la explicación es muy sencilla: sin ser conscientes de ello están añorando el capitalismo cubano precastrista. Echan de menos el know-how, y la anterior cultura "burguesa" laboral y empresarial de probada eficiencia, productividad y disciplina inherentes al capitalismo.

Añoran la infraestructura industrial, comercial, la banca, minería, almacenes, transporte, carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, comunicaciones, de aquella economía que en 1958 ya marchaba con buen paso hacia el Primer Mundo.

Por valor de varios miles de millones de dólares (no hay una cifra exacta disponible) Fidel Castro se apropió de todo aquello sin pagar un centavo. A cada capitalista "siquitrillado" (adjetivo despectivo lanzado por el propio dictador) le colocaron en su empresa robada un letrerito que decía "Nacionalizado", y punto.

De forma inconsciente, sienten morriña por el pasado capitalista

Lo peor es que muchos se tragaron el cuento de que, además de la "conciencia revolucionaria" la economía funcionó mejor gracias al Che Guevara y su "genialidad" como ministro y rector de las industrias cubanas, y de la economía nacional en su conjunto, al frente también de la JUCEPLAN (Ministerio de Economía por entonces).

El comandante argentino tenía una formación teórica marxista-leninista-estalinista-maoísta, y sobre todo trotskista, más completa que Fidel Castro, y este le encargó al "Carnicero de La Cabaña" el montaje del sistema económico comunista en Cuba. Lo nombró ministro de Industrias, e interventor de la JUCEPLAN.

(Ernesto ¨Che¨ Guevara de la Serna  y Regino Boti León)

Digo interventor, porque aunque formalmente el Che era solo el "asesor técnico" de la JUCEPLAN, en la práctica era él quien la dirigía, por encima del ministro-presidente Regino Boti (economista egresado de Harvard) y del Gobierno. Yo trabajaba entonces en el Ministerio del Comercio Exterior y no era ningún secreto que quien controlaba la JUCEPLAN era el argentino, quien "proponía" los planes y decisiones a tomar.

La economía funcionó mejor a pesar de Guevara, y no al revés

O sea, si la economía en aquel entonces funcionó mejor fue a pesar de Guevara, quien lo que hizo fue desmontar el andamiaje económico heredado del capitalismo e implantar el sistema presupuestario aplicado por Stalin en la URSS en los años 30, y luego por Mao Tse Tung en China.

Y, a propósito, destaco aquí algo diría que desconocido en Cuba. El llamado "pensamiento económico" del Che Guevara es básicamente puro trotskismo. Fue León Trotski el bolchevique más fanático de la planificación centralizada, única, de toda la economía en su conjunto, "para asegurar la proporcionalidad necesaria entre las diferentes ramas de la economía". Así se lo dijo a Lenin en una carta, el 3 de mayo de 1921.

La alta dirigencia bolchevique rechazó el plan único y Lenin explicó que eso solo podría ser efectivo en una economía altamente industrializada y desarrollada¿Pero, bueno, Fidel Castro no gritaba a diario que se hizo la "revolución" para sacar a Cuba del subdesarrollo? ¿En qué quedamos?

El centralismo aberrante en la URSS resultó tan desastroso que al morir Stalin el Kremlin lo tiró a la basura y lo sustituyó con el sistema llamado "cálculo económico", menos irracional.

Pero el Che lo consideraba una "traición al socialismo" pues las empresas estatales soviéticas tenían bastante autonomía, obtenían un porcentaje de las utilidades, decidían los surtidos a producir y las inversiones a realizar. Y los trabajadores recibían primas en dinero según las ganancias obtenidas. Además, se había puesto fin al disparate del trabajo "voluntario" y a los premios solo "morales" con banderitas, aplausos y fotos en el mural.

En Cuba, el argentino implantó su denominado "sistema presupuestario", centralizado a ultranza, que concebía a toda la economía cubana como si fuera una sola empresa, con un plan único a lo Trotski.

Y de autonomía para operar, nada.  El Che decía que darles autonomía a las empresas estatales sería un regreso al capitalismo, las convertiría en "lobitos entre sí dentro de la construcción del socialismo", como dijo textualmente en una reunión en el Ministerio de Industrias, en febrero de 1964, en la cual insistió en "considerar el conjunto de la economía como una gran empresa".

Guevara creó monopolios estatales en cada rama de la economía, las llamadas Empresas Consolidadas. Implantó la "emulación socialista", dizque para sustituir la libre competencia capitalista; el trabajo "voluntario" para forjar al "hombre nuevo" (copiado de los nazis); trabajar por pura conciencia revolucionaria, no pensando en un salario.

Y hago aquí un paréntesis clave. Es un insulto grotesco a los cubanos que en la Isla se siga hoy reeditando el libro El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara, de Carlos Tablada, y que este señor continúe alabando el absurdo sistema económico que rechazaron los mismísimos bolcheviques.

Aún se trabajaba con la eficiencia aprendida en el capitalismo

Como vimos, Guevara con su trotskismo lo que hizo fue desmantelar el andamiaje de una eficiente economía que en 1958 ya había situado a la pequeña Cuba, con solo 6,5 millones de habitantes, en la posición 29 entre las mayores economías del mundo, según estadísticas de la ONU

Y lo que torpedeó a fondo, pero no pudo desmantelar fue el know-how capitalista heredado. La fuerza de trabajo siguió siendo mayormente la misma, "cujeada" en la economía de mercado y que psicológicamente estaba preparada para trabajar solo bien.

Sí, en el capitalismo las cosas se hacen bien, o no se hacen, pues no se venden. Y para decirlo en mismo léxico de Karl Marx, entonces "no se realiza la mercancía". Si el productor no vende lo producido pierde la materia prima y todo el dinero invertido en eso que produjo.

Los obreros, empleados y profesionales de aquellos años 60 continuaron trabajando con la productividad a que estaban acostumbrados. Claro, tampoco ya al 100%. Ya no tenían los incentivos de antes y empezaba la escasez de alimentos (en julio de 1963 surgió la libreta de abastecimiento).

No obstante, diría que ya por reflejo condicionado, trabajaban con una eficiencia superior a la fuerza laboral que la fue sustituyendo, ya netamente socialista. Y no eran eficientes por "conciencia revolucionaria", o por la "emulación socialista" o para ganar banderitas, o diplomas de trabajador de vanguardia.

Y como el país producía más, exportaba más y se importaban bienes de consumo, maquinaria, fertilizantes, materia prima, proporcionalmente en mayor cantidad que en los años posteriores. Además, hasta la Ofensiva Revolucionaria de 1968 había en Cuba unos 60.000 negocios privados que satisfacían muchas necesidades de la población y hacían la vida más llevadera.

Con el avance del comunismo se fue erosionando hasta diluirse totalmente aquel pedigrí económico capitalista heredado. El que en 1958 ya ubicaba a la cubana entre las 30 mayores economías del planeta. Pero "en eso llegó Fidel", como cantaba el adulón de Carlos Puebla.

Por eso le pregunto a los nostálgicos de la llamada "época romántica" de marras: ¿se imaginan ustedes cómo sería hoy Cuba si Fidel Castro no hubiese nacido?

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domingo, junio 05, 2022

Roberto Álvarez Quiñonessobre el hecho La 'Revolución' impide que Cuba aproveche los altos precios del níquel. Cuba se ha quedado fuera de esa 'danza de los millones'.

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

La 'revolución' impide que Cuba aproveche los altos precios del níquel

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El precio internacional del níquel ha estado batiendo últimamente récords históricos y Cuba se ha quedado fuera de esa 'danza de los millones'.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

05 Jun 2022

Si no hubiese "revolución", Cuba hoy podría estar produciendo hasta 300.000 toneladas de níquel anuales y recibiendo miles de millones de dólares con la exportación de ese mineral imprescindible en el mundo moderno.

El precio internacional del níquel ha estado batiendo últimamente récords históricos, al punto de que el pasado 8 de marzo llegó a la cifra de ciencia ficción de 100.000 dólares la tonelada. Y luego se mantuvo por un tiempo por encima de los 55.000 dólares.

En el primer trimestre de 2022 la cotización del níquel fue de 48.241 dólares la tonelada, el precio promedio más alto de todos los tiempos. Ahora se mueve entre 28.000 y 30.000 dólares la tonelada.

Pero vamos al grano. En Cuba sí hay "revolución", estatista y contra natura, desde mediados del siglo XX, y por eso produce muy poco níquel. No se está beneficiando de los altísimos precios actuales de ese preciado mineral, pese a que almacena en su suelo la quinta mayor reserva de níquel en el mundo, con 5,6 millones de toneladas, detrás de Indonesia (21 millones de toneladas), Australia (20 millones), Brasil (16 millones), y Rusia (6,9 millones).

La demanda de níquel para obtener acero inoxidable ha crecido sostenidamente con las nuevas tecnologías de punta, la aeroespacial, la automotriz, las telecomunicaciones, equipos médicos, y últimamente para las baterías de automóviles eléctricos. Y a ello ahora se ha sumado el temor a su escasez por la agresión de Rusia a Ucrania y las sanciones a Moscú, uno de los mayores exportadores de níquel.

Pues bien, Cuba se ha quedado fuera de esta niquelada "danza de los millones". Y pensar que antes del castrismo era uno de los países líderes mundiales en la producción y exportación de níquel.

Y es necesario aquí dar un resbalón hacia atrás en el tiempo. En 1960 Indonesia y Cuba producían casi la misma cantidad de níquel; el país asiático, 19.753 toneladas, y Cuba en 1958 obtuvo 18.000 toneladas.

Pero desde entonces la capitalista Indonesia multiplicó 43 veces su producción y llegó a 850.000 toneladas en 2019, antes de la pandemia, y 760.000 toneladas en 2020 y 2021, y espera superar las 900.000 toneladas en 2022.

En tanto, la Cuba "revolucionaria" aumentó su capacidad de producción en apenas 4,1 veces, hasta 74.000 toneladas de níquel a principios de este siglo. Y luego ha venido retrocediendo. Últimamente produce entre 45.000 y 49.000 toneladas de níquel, 17 veces menos que Indonesia. Y 6,5 veces menos que Filipinas, que con 320.000 toneladas anuales es el segundo productor mundial.

Recordemos que en Cuba hay ahora solo dos plantas de níquel, pues la "René Ramos Latour", de Nicaro, construida durante la Segunda Guerra Mundial por una compañía estadounidense, fue cerrada en 2012 por problemas tecnológicos que el régimen fue incapaz de resolver pese las fuertes inversiones canadienses y soviéticas. Un técnico de la planta, que dijo llamarse José, aseguró que todos los problemas tecnológicos tenían solución, pero que "el mal trabajo de los que mandan" hizo imposible la tarea.

Cuba, de un líder global a la cola en producción de níquel

Contrariamente a la lógica y la razón, la industria niquelífera cubana en vez de crecer se encoge, y hoy ocupa el lugar noveno o décimo en la lista global de productores de níquel, en cerrada disputa con República Dominicana y Guatemala, que a veces superan a Cuba, pese a que ambos países comenzaron a producir níquel décadas después.

De acuerdo con estadísticas del Gobierno de EEUU, en 2020 los diez mayores productores de níquel del mundo fueron:  Indonesia (760.000 toneladas); Filipinas (320.000 toneladas), Rusia (280.000 toneladas), Nueva Caledonia (200.000 toneladas) Australia (170,000 toneladas), Canadá (150.000 toneladas), China (120.000 toneladas), Brasil (73.000 toneladas), Cuba (49.000 toneladas) y República Dominicana (47.000 toneladas).

Entre 2000 y 2010, antes del cierre de Nicaro, la producción cubana de níquel fue de 74.000 toneladas anuales como promedio, y se aspiraba a alcanzar las 120.000 toneladas. Ahora la meta es llegar a las 50.000 toneladas.  Obviamente, todos los países competidores aprovecharon el nicho de mercado dejado por Cuba y aumentaron la producción.

Ramiro Valdés regaña a los obreros en Moa

El pasado mayo Ramiro Valdés, vicepresidente del Gobierno castrista, fue a la sede de Cubaníquel, el monopolio estatal del níquel en Moa, Holguín, y allí regañó a trabajadores y directivos de las dos plantas cubanas de níquel, la "Comandante Ernesto Che Guevara", y la "Pedro Soto Alba", esta última operada por el régimen al 50% con la compañía canadiense Sherrit International Corporation. Ramiro Valdés los regañaba porque producen cada vez menos, con muchos problemas, y la productividad laboral está por el suelo. Solo en los últimos tres meses dejaron de producir 5.000 toneladas de níquel.

Es más, Sherrit International Corporation, con sede en Toronto, informó que en 2020 tuvo pérdidas en Moa; y en diciembre de 2021 reveló que Cuba le debía 156 millones de dólares en cuentas por cobrar no pagadas por su socio cubano, el Estado castrista. Igualmente, se ha quejado de interrupciones del servicio ferroviario y del suministro de agua para el funcionamiento de la planta, y reparaciones no planificadas. Y aunque no lo dice oficialmente, en Toronto saben que la de Moa es la planta con menos eficiencia y productividad y eficiencia que maneja Sherrit en el mundo.

Precisamente en esa reunión con Ramiro Valdés quedaron expuestos los bajos niveles de productividad y los múltiples problemas de ambas fábricas. Pero, claro, el director general de esa industria, Leonardo Rosell, culpó a al Covid-19 y al "bloqueo".

Nada dijo acerca de que debido al atraso tecnológico, típico del comunismo, y la ineficiencia en general, los costos de producción de níquel en Cuba se pasean entre los más altos del planeta, y se gasta demasiado petróleo por cada tonelada de mineral de níquel más cobalto.

Y por supuesto, tampoco Rosell dijo que la principal causa de la baja productividad allí es el desgano masivo y el desinterés total de los trabajadores mineros, que hartos ya de sus salarios miserables, el hambre y el malvivir que padecen, no están dispuestos a esforzarse ante un patrón tan abusador.

Es lo mismo que ocurre con los hastiados trabajadores de la termoeléctricas y los constantes apagones por "averías" y "errores", ya cotidianos e imparables.

Eso explica que en la primera década del presente siglo el níquel encabezara las exportaciones cubanas con valores entre 2.000 y 2.200 millones de dólares anuales y ahora casi está en la cola.

Siendo uno de los cuatro rubros principales de exportación de Cuba, en 2018, antes de la pandemia, las ventas externas de níquel ya representaron solo el 14,6% de las exportaciones totales de la Isla, por debajo del 23,4% del tabaco y el 17,9% del azúcar. En 2019, bajó más y el níquel representó apenas el 11% de las exportaciones globales cubanas. El principal comprador de níquel cubano es China, seguida de Canadá, España, Alemania, Portugal y Hong Kong.

La misma tonta fórmula del Che para más eficiencia y producción

¿Y qué hacer para elevar la productividad y aumentar las exportaciones de níquel? La receta mágica la dictó Ramiro Valdés: "fortalecer el vínculo con las universidades, elevar la calidad de vida del capital humano". Exigió "mayor compromiso y responsabilidad a los trabajadores", y obviamente también culpó al "bloqueo" como factor principal de la baja productividad.

O sea, el comandante "histórico" propuso las mismas tontas (más bien idiotas) fórmulas que daba hace 60 años el argentino ministro de Industrias de aquellos tiempos, de apellido Guevara, que encajaban en la definición de Albert Einstein: "repetir lo mismo una y otra vez, esperando resultados diferentes, es síntoma de locura".

Conclusión: si Cuba no hubiese sido "liberada del capitalismo" por los Castro, el "Che" Guevara y el propio Ramiro Valdés, hoy seguiría entre los mayores productores de níquel del mundo, captando miles de millones de dólares con sus exportaciones niquelíferas, y muy probablemente también ya como país fabricante de piezas, partes y componentes tecnológicos a base de níquel para las más sofisticadas industrias de punta de todo el planeta.

Pero Cuba fue "liberada" y Moa produce cada  vez menos mineral de níquel. 

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