lunes, enero 13, 2025

Alberto Roteta Dorado: EL HUNDIMIENTO DE LA IZQUIERDA, EL MEJOR REGALO DE REYES PARA ESPAÑA.

 
EL HUNDIMIENTO DE LA IZQUIERDA, EL MEJOR REGALO DE REYES PARA ESPAÑA.

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

11 de diciembre, 2025

Santa Cruz de Tenerife. España. Han logrado convertir la festividad cristiana de la epifanía en una gran fiesta popular, algo demasiado distante del verdadero propósito y significado de dicha festividad religiosa – en materia de religión una festividad no es sinónimo de fiesta, se trata en sí de una celebración importante de carácter trascendente–. Los regalos, ya no solo a los niños, sino entre adultos, ocupan un inmerecido protagonismo, algo que se asume de la lejana idea de los simbólicos presentes que los magos del oriente ofrecieron al Cristo recién nacido en la ciudad de Belén. 

De modo que estos días previos o siguientes al 6 de enero son días festivos y de muchos regalos, algo que no comparto a pesar de mi definida postura filosófica y religiosa con relación a una firme creencia, por convicción y por también por fe, en una Deidad Superior a todo y expresada en el universo a través de su propia creación. En fin, no creo en regalos, fiestas, cabalgatas, arbolitos, etc. pero si en el nacimiento (Navidad) y manifestación (Epifanía) del Cristo Redentor. 

No obstante, he recibido con gran placer uno de los mejores regalos que se me pudiera hacer en estos días – aún estamos dentro de la octava de la epifanía o día de reyes –. Se trata de la debacle del bloque socialista y comunista que, por desgracia, gobierna, o, mejor dicho, mal gobierna a la nación donde vivo desde hace algunos años. Si hoy se celebraran unas elecciones generales en España, el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, y Sumar, este último movimiento político conformado por la sumatoria de lo más podrido de la política española, con una orientación de tipo comunista–, obtendrían un total de 123 escaños, es decir, 29 menos de los que consiguieron el 23 de julio del 2023. 

En cambio, el Partido Popular, PP, y Vox, organizaciones políticas de derecha, conseguirían unas cifras de récord. Alberto Núñez Feijoo, el líder de los populares se impondría con rotundidad en las urnas y podría obtener la mayoría en el Congreso con Vox, sumando 191 diputados entre las dos formaciones, un verdadero récord, lo que presupone un 68 de diferencia con respecto al PSOE-Sumar. 

Si Pedro Sánchez sumara todos los apoyos con los que contó para su investidura, todavía le faltarían 19 escaños para conseguir la mayoría absoluta que le permitiría seguir en la Moncloa; pero, por desgracia, se trata de una encuesta, algo importante, por cuanto refleja la realidad del presente. No obstante, estamos lejos de que se concrete en el orden práctico esta idea. Sánchez no dimitirá ni convocará a elecciones por ahora. De modo que habrá que soportar al socialismo, el ambientalismo y el feminismo por algún tiempo, tal como lo predijo el presidente a solo unos minutos de haber logrado la conformación de su alianza para poder gobernar. 

Los resultados de esta encuesta, elaborada por Sigma Dos para El Mundo, son el reflejo del sentir de la sociedad española. Por desgracia, a los españoles les gusta demasiado la izquierda, o, mejor dicho, el juego con una izquierda que les promete mejoras salariales, por un lado, mientras que por otro les incrementa el precio a los alimentos básicos y el alquiler de viviendas, entre otras cosas, amén de "amparar" en el llamado paro a una manada de holgazanes que le tienen bien medido el pulso a su funcionamiento. 

No obstante, muchos están despertando y votantes fieles del PSOE cada vez se pasan a las filas de los populares con más frecuencia, algo que queda demostrado en esta, la más reciente encuesta, cuyos resultados han sido publicados en estos primeros días del año, cual verdadero regalo de reyes dentro de la octava de la epifanía. 

Una vez más preciso que los verdaderos ganadores de las más recientes elecciones españolas fueron los populares, como se les suele llamar a los miembros del PP, independientemente de que constitucionalmente no era posible formar un Gobierno, toda vez que no alcanzó el número de escaños necesarios para esto, aun cuando se unieron a Vox, los del líder político español Santiago Abascal. 

De manera que el Pedro Sánchez con sus socialistas hizo pactos con los independentistas, los nacionalistas y los comunistas y logró conformar un débil bloque que ha ido de una crisis a otra durante este último año. El gran Frankenstein empezó mal y terminará peor. Cada una de las pequeñas formaciones tiene sus propósitos e intereses particulares. De modo que jamás se ponen de acuerdo, excepto en una sola cosa: fomentar la división y el odio entre los españoles, amén de acariciar toda idea que se oponga al verdadero sentir de esta gran nación que otrora fuera un extraordinario imperio. 

Vale destacar el ascenso progresivo de Vox, el partido político de derecha, así solamente, de derecha y no los de ultraderecha como de manera despectiva se les suele identificar por los comunistas españoles; comunistas muy a su manera que viven en mansiones y zonas residenciales, aunque aparentemente adoran la doctrina de Marx, de la que viven como verdaderos parásitos siguiendo el ejemplo de su fundador. 

A pesar de la estigmatización mantenida por parte de la carroña de la izquierda y de los propios medios de prensa – invadidos por los progres y al servicio del temerario gobierno socialista de Sánchez– los de Santiago Abascal siguen en ascenso a pesar de su corta vida. Lograr mantenerse como la tercera fuerza política de España, aún en medio de la adversidad propiciada por los socialistas y apoyada en gran medida por los aquellos que permanecen en la más colosal ignorancia política, es todo un desafío. 

Santiago Abascal mantiene su porcentaje de voto marcado en el 12,4%, y aumentaría su número de diputados, pasando de 33 a 39. Este crecimiento de Vox no está en relación con una pérdida de apoyo al PP, sino que es fruto del desgaste con el bipartidismo, así como la gestión de la reciente DANA de Valencia que han hecho tanto PP como PSOE. 

El Gobierno actual atraviesa una de las peores crisis de su penosa historia. Los grandes y graves escándalos de corrupción, prevaricación y tráfico de influencias en que se han visto inmersos sus principales líderes demuestran el verdadero rostro de los socialistas. En medio de los estragos de la pandemia aprovecharon para hacer de las suyas, algo que se está debatiendo en el actual momento (caso Koldo)*; aunque por ahora no entraré en detalles, toda vez que nos apartaremos un tanto del propósito de este comentario. 

Alrededor de la figura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha creado una verdadera trama de la que no logrará salir jamás. La Universidad Complutense de Madrid establece una cátedra satélite para que su señora esposa ofrezca un disparatado máster, aún sin tener la calificación científica ni la categoría docente para asumirlo, razón por la que está siendo objeto de investigaciones judiciales, cuyos preliminares apuntan hacia una culpabilidad innegable. 

La Diputación de Badajoz creó una plaza fantasma para su hermano, conocido artísticamente como David Azagra (sus apellidos son Sánchez Pérez-Castejón), un músico que no es mencionado para nada en los sitios prestigiosos de esta nación. No obstante, ha estrenado y dirigido sus producciones musicales operísticas en algunos de los municipios más pequeños de la región de Extremadura. Su comprobado enriquecimiento y la no declaración a Hacienda constituyen la prueba irrefutable de sus delitos. Para sus propósitos ilícitos ha contado con el apoyo del PSOE de la Diputación de Badajoz.  

Aun así, Sánchez no dimite. Prefiere mantenerse, a pesar de que no puede presentarse en público porque es chiflado e insultado por los españoles. Después de los intentos de agresiones durante su única visita a un pequeño pueblo de Valencia, de donde tuvo que ser salvado por las fuerzas de seguridad y policiales, no ha vuelto a aparecer entre el pueblo español.   Recordemos la célebre frase: "Pedro Sánchez hijo de puta", devenida en verdadero mantra en cualquier concentración popular donde aparezca, amén del merecido calificativo de traidor, toda vez que si hay algo que define a este señor es precisamente su traición a los valores y los principios de esta nación. 

Si de traidores y gentuza carente de principios se trata, les corresponde ahora el turno a lo que va quedando de SUMAR y Podemos, las fuerzas tenebrosas de la ultraizquierda en las que se agrupa lo peor de la política española de estos tiempos. Caracterizados por su fuerte odio hacia la iglesia católica y hacia la monarquía, su elevada dosis de comunismo putrefacto, la imposición del aberrante feminismo del presente, sin olvidar el ambientalismo, el ecologismo, el animalismo y la exaltación de las comunidades LGTBQ+++, pretendieron imponerse en su momento, momento que, por suerte para España, ya pasó, toda vez que de esta excéntrica gente no va quedando casi nada. 

Sumar, el partido de la comunista Yolanda Díaz, y Podemos, la fuerza que dirige Ione Belarra – antes por Pablo Iglesias y con protagonismo marcado de Irene Montero (¡Que par de perlas!)– que en los últimos comicios se presentaron en coalición obtendrían 10 y 3 diputados, respectivamente, ante los 31 que consiguieron hace solo 1 año y medio. Una verdadera vergüenza. 

A pesar de la pérdida evidente de representación, la formación de Yolanda Díaz obtendría el 6,4% de los votos, y Podemos un 4,7%, solo un punto menos del 12,3%, que consiguieron en 2023 uniendo sus fuerzas, según los datos publicados recientemente procedentes de la encuestadora Sigma Dos, lo que demuestra de manera muy evidente lo que sufrirían al presentarse por separado. En fin, estas dos formaciones desaparecerán de la escena política española, ante su falta de representatividad, para quedar como algo simbólico – símbolo del mal y de la decadencia política–, como sucede con el Partido Comunista de España, los que, por suerte, no cuentan para nada por ser solo una exigua minoría.   

No vale la pena detenernos en los partidos independentistas. Esquerra Republicana de Catalunya, ERC, Junts per Catalunya (en español: Juntos por Cataluña) conseguirían sumar solo un diputado cada uno más, que se sumarian en los 7 actuales. Luego del proceso de reestructuración interna de ERC conservan un 1,9% de los votos, ante el 1,8% de los de Puigdemont. De igual forma, el PNV conseguirá un diputado más, situándose con 6, igual que EH Bildu. Así pues, mantendría su ventaja por la mínima en la escena política nacional.

Aun, cuando estas formaciones son una exigua minoría hay que estar alertas por lo que representan para el sentido de unidad de España como nación. Al final entre todos suman unos pocos escaños que gente sin escrúpulos, como es el caso de Sánchez, los utiliza a su manera para lograr mantenerse en el poder. Fue lo que sucedió cuando logró formar un gobierno, a pesar de haber perdido los más recientes comicios. En fin, son el material del estercolero "idóneo" para conformar el gran Frankenstein con el que logra gobernar Sánchez. 

Así las cosas, hemos tenido un gran regalo navideño y por reyes: la derecha avanza a excelente ritmo, los 191 escaños entre el PP y VOX así lo demuestran, suficiente para aplastar a los autoproclamados progresistas del PSOE, SUMAR y los Podemitas comunistas. 

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*Se trata del caso Koldo, una trama que implica directamente al PSOE y por la que se investiga el cobro de presuntas comisiones ilegales, relacionadas con contratos millonarios para la compra de mascarillas en el peor momento de la pandemia, desde el 4 de noviembre de 2023.

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sábado, octubre 31, 2020

Joe Biden / Donald Trump: Lo que está en juego. Miguel Sales Figueroa sobre las elecciones generales en Estados Unidos de América en el año 2020

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Este artículo es  complementario de un artículo del mismo autor titulado Biden, Trump y el futuro del castrismo, que examinaba el asunto desde el ángulo cubano. En este artículo el autor aborda  con un prisma más general las elecciones en EE.UU. en este año 2020,  ya que lo hace relación con las corrientes ideológicas que sacuden a la sociedad estadounidense.

Las encuestas  son una valiosa herramienta para inferir resultados a una población a partir de una muestra  cuando se cumplen todos  los principios científicos  para extraer verdaderamente una muestra  representativa de la población a la cual se desean inferir los resultados obtenidos en la muestra. También son muy importantes:  la manera en que se  redactan y  hacen las preguntas a las personas seleccionadas que conforman la muestra representativa de la población.  

Es muy frecuente oir que  una encuesta es sólo  ¨una fotografía de ese momento¨. Pero de nada sirve esa fotografía,  respecto a dar una visión de la realidad, si para hacer esa fotografía no se usó  la abertura del lente y  la velocidad correcta y  se le pusieron al lente filtros de luz de diferentes colores. En este caso la inmensa mayoría de las encuestas del 2016, y quizás las del presente año eleccionario 2020,   padecieron de  usar filtros de carácter ideológicos, políticos o siguiendo aquello de ¨el que paga manda¨, prostituyendo, con ese actuar, esa rama  dentro  del Análisis Estadístisco que se llama Inferencia Estadística. 


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Biden / Trump: Lo que está en juego.

Joe Biden y el Presidente Donald J. Trump

Por Miguel Sales

Málaga, España

20 de octubre, 2020

La elección presidencial que culmina el próximo martes 3 de noviembre será un suceso tan insólito en la historia de Estados Unidos como lo ha sido el mandato de Donald Trump. Él y Joe Biden son de los peores candidatos que se han postulado en las últimas décadas. Trump irrita a la mitad del electorado por su carácter y su gestión anárquica; Biden desanima a la otra mitad por el marxismo de sus principios (marxismo más de Groucho que de Karl) y por su torpeza.

En esa situación, la mayoría de los votantes acude a las urnas no tanto a ejercer el sufragio en pro de un candidato que le entusiasma como a votar en contra de otro que le repugna. Muchos de los votan a favor de Biden lo hacen además con la mala conciencia de estar eligiendo a Kamala Harris como muy posible presidenta en un futuro próximo. La sucesión, bien por fallecimiento o por incapacidad del probable mandatario, es un tema que ya se baraja entre algunos congresistas, a iniciativa de la portavoz demócrata Nancy Pelosi. 

Hasta que llegó la pandemia del COVID-19, en los primeros meses de este año, la buena marcha de la economía apuntaba a que Trump ganaría la reelección a sombrerazos. La irrupción del virus lo trastornó todo y los pronósticos son ahora más inciertos que nunca.  

  En medio de la epidemia y la consiguiente crisis económica, Biden se erigió en garante de la seguridad colectiva. La oferta de aumentar el aparato del Estado y el gasto gubernamental, sobre todo en lo relativo a educación y sanidad pública, resultaba atractiva para un buen número de votantes, especialmente en los estratos más pobres de la sociedad.  

Pero en la medida en que los disturbios por motivos raciales han causado muertes y daños a la propiedad en el centro de algunas ciudades gobernadas por alcaldes demócratas, Trump va apareciendo como el candidato de “ley y orden”, capaz de atajar los desmanes de la extrema izquierda que apoya a su rival. Los síntomas de recuperación económica también operan a su favor.

De un modo a veces confuso, la base electoral del partido republicano vota ahora contra la multiculturalidad, la hipertrofia del Estado, el igualitarismo autoritario, el ecologismo anticapitalista, la barra libre a la inmigración, la tiranía intelectual de la corrección política en colegios y universidades, y la hegemonía ideológica del autotitulado “progresismo” en Hollywood y en los medios de comunicación. Esos factores hicieron posible el meteórico ascenso de Trump en la política nacional y siguen reforzando la reacción conservadora en Estados Unidos y, en gran medida, también en Europa. No sin razón, la derecha considera que esas tendencias van más allá del debate político y amenazan la supervivencia misma del Estado de Derecho y las libertades de la nación.

A la legalidad constituida y los valores tradicionales, los radicales de izquierda oponen una presunta legitimidad constituyente (insuficiente por falta de consenso), basada en la convicción de que la Historia tiene un sentido unívoco y que ellos lo han descubierto. Esa certidumbre de estar en el lado correcto de la Historia y esa fe en la bondad automática del “progreso” sustentan la irritante superioridad ética de que hacen gala las élites urbanas de ambas costas en Estados Unidos. 

Esa cosmovisión ha calado lo suficiente en la población de California o de Nueva York, pero ha suscitado alarma y ha movilizado a la América profunda, que constituye el sólido núcleo de 60 millones de ciudadanos que votan por Trump. Ese es el electorado que los gurús de la demoscopia subestimaron en 2016 y que las encuestas de 2020 tampoco reflejan cabalmente. Por eso la elección de este año será mucho más reñida de lo que vaticinan los sondeos de opinión.

Biden podría ganar si consigue mejorar los resultados que Hillary Clinton obtuvo en 2016 en los Estados decisivos -Arizona, Florida, Míchigan, Carolina del Norte, Pennsylvania y Wisconsin- que pueden caer de un lado u otro del espectro político e inclinar la balanza. Pero las encuestas indican que en esos Estados la diferencia en intención de voto se sitúa alrededor del 4 por ciento, con lo que apenas supera el margen de error estadístico. 

En el momento actual, el triunfo de Biden representaría una importante victoria de los partidarios del socialismo, tanto dentro de Estados Unidos como en el resto del planeta. Los Castro, Maduro y Kim Jong Un de este mundo se frotan las manos al recordar lo bien que les fue en la era Obama e imaginando la benevolencia que pueden esperar de un futuro gobierno Harris-Biden, tanto monta.    

  La reelección de Trump no sería el antídoto definitivo contra el populismo iliberal que afecta hoy a buena parte de la sociedad estadounidense, pero sí actuaría como un dique que tal vez permita el rearme moral de la mayoría centrista, presente en ambos partidos, que no desea verse arrastrada por los radicales del #MeToo, el Black Lives Matter, el Proyecto 1619 y la “(in) cultura de la cancelación”. Esa mayoría que hoy vota, a veces tapándose la nariz y no precisamente por miedo al virus, para elegir al candidato que considera el mal menor.

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Una persona le  envió esta pregunta a un gran amigo mio: Hola J....,

Me interesa y mucho, conocer desde tu punto de vista, cuales serían las dos o tres (o varias las que consideres esenciales) razones para votarle a Trump en estas elecciones.  Confío en tu pensamiento, a partir de las lecturas de tu libro.

Esto fue lo que le respondíó mi gran amigo:

Esto puede ser largo. Deja ver cómo puedo abreviarlo.

Hay dos tipos de razones. Unas son (las positivas) por lo que ocurriria con una administración Trump y las otras son (las no negativas) para evitar los que ocurriría con una administración Biden-Harris.

Comenzaré por enumerar algunas de las positivas:

  • Que continúe la simplificación de los taxes y la eliminación de regulaciones innecesarias.
  • Que continúe una reforma escolar que potencie los vouchers y mayor libertad de elegir una escuela.
  • Que continúe el proceso de paz en el Oriente Medio que por fin logra progresos gracias a la más acertada estrategia de sacar a los palestinos de las fórmulas, que antes era condición necesaria.
  • Que continúe el proceso de un intercambio más equilibrado con otros países.
Y ahora algunas de las no negativas:

  • Evitar que hagan packing de la corte suprema y acaben con la división de poderes.
  • Evitar que nos arruinen con su Green New Deal
  • Evitar que suspendan el frackling , liquiden la recién alcanzada independencia energética, nos vuelvan a hacer dependientes de los terroristas, y suban los precios de la gasolina y la electricidad a la estratósfera.

Nótese que no menciono los defectos de  carácter de los candidatos. Me parece irrelevante. Que Trump tenga un ego que se lo pisa o Biden toquetee a las niñas es feo, pero nada tiene que ver con las virtudes o defectos de sus programas. El problema de Fidel Castro no era su ego, que quizás sí sea similar al de Trump, sino que destrozó Cuba. Trump no destroza Estados Unidos, sus oponentes sí pueden hacerlo.

Más relevante me parece la progresiva demencia senil de Biden y que nos quieran tomar por estúpidos. Se supone que se vote por el presidente, no por el vice, y si Biden gana absolutamente todo el mundo sabe que quien va a mandar va a ser la Kamala y no solamente ella, sino también el Bernie, la Warren y hasta la Ocasio Cortez.

Para mí esta elección es un no brainer.


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Video del Simposio: Trump vs Biden: Lo que está en juego


Simposio Trump vs Biden: Lo que está en juego


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T V Libertad

Octubre 29, 2020

El Simposio en Vivo Trump vs Biden: Lo que está en juego fue transmitido por Patria de Martí a través de TV Libertad (Canal de YouTube), Facebook Live PatriadeMarti y por Twitter @JulioMShiling el jueves 29 de octubre de 2020.

El Simposio Trump vs Biden: Lo que está en juego fue presentado y moderado por Julio M. Shiling, Director de Patria de Martí.

Este Simposio contó con la participación de  destacados panelistas:

  • Frank Rodríguez, Editor y economista
  • César Reynel Aguilera, Escritor y médico
  • Luís Zúñiga, Conferenciante y director del Consejo por la Libertad de Cuba

La producción técnica estuvo a cargo Jose Tarano, director de Electronics JR Computer Design and Service

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