miércoles, agosto 02, 2023

¡ SE ACABÓ EL “PAN DE PIQUITO !. Alfredo M. Cepero sobre la jueza Maryellen Noreika y su negativa a aceptar el trato-componenda de los abogado de Hunter Biden y la Fiscalia el cual le daría inmunidad de por vida con los delitos relativos al IRS (IRS: Ministerio de Hacienda en nuestros países) :

 Tomado de http://www.lanuevanacion.com

SE ACABÓ EL “PAN DE PIQUITO”

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Y ahí se les trabo el paraguas con la jueza  Maryellen Noreika que es un ejemplo viviente de que “la justicia tarda pero llega”.

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Por Alfredo M. Cepero

Director de La Nueva Nacion

http://www.lanuevanacion.com/index.php

¡Se acabó el pan de piquito! Una frase tradicional que usamos cuando se pierde algo que se nos estaba dado de manera fácil y sencilla. Esta frase se utiliza para expresar que se le terminó el juego fácil a una persona o grupo de personas. En el caso de la política significa al que se le acabó el tiempo de mandato o el fin de una era para un grupo o personaje importante. Es similar a “Se acabó lo que se daba”.

El acuerdo judicial de Hunter Biden se despeñó por el abismo en su primera comparecencia ante la jueza la semana pasada y él se declaró “no culpable”—inocente en derecho español—al mismo tiempo en que los fiscales confirmaban que el hijo del presidente todavía estaba siendo investigado por el gobierno federal. Irónicamente, se esperaba que Hunter Biden se declarara culpable de dos ofensas de “menor cuantía”— misdemeanor en inglés—en cuestiones de impuestos federales como parte de un acuerdo que le evitaría una sentencia carcelaria por un cargo de “delito mayor”—felonía en inglés—por portar armas de fuego.

Pero se encontraron con la jueza Maryellen Noreika, nombrada al cargo por el expresidente Donald Trump y ahí fue donde se rompió la represa. La jueza no aceptó los “cuentos de camino” de la defensa y puso en duda la constitucionalidad del acuerdo, específicamente la “cláusula de desvío”—diversion clause en inglés—y la inmunidad que como resultado recibiría Hunter Biden. Sin embargo, los fiscales dijeron más tarde que aunque Hunter Biden se declarara culpable de dos delitos de menor cuantía esa admisión no lo inmunizaría de futuras acusaciones.

Desde el primer momento, la jueza se mostró muy escéptica  del extraño acuerdo que le otorgaba a Hunter una amplia inmunidad criminal a perpetuidad. Al mismo tiempo, puso en dudas el hecho por el cual se le negaba a ella autoridad legal para declararlo nulo. Cuando Noreika le preguntó al fiscal, Leo Wise, si existía un precedente para que ese tipo de acuerdo fuera propuesto, el fiscal respondió: “no su Señoría.”

A continuación, Noreika le preguntó al fiscal Wise si el gobierno podría enjuiciar a Hunter por la violación de la Ley de Inscripción de Agentes Extranjeros, a lo que Wise contestó en forma afirmativa. Por su parte, el abogado defensor, Chris Clark, dijo que no estaba de acuerdo. “Entonces no hay acuerdo” dijo el fiscal Wise. A lo que el defensor Clark contestó: “En lo que a mí concierne, tampoco hay acuerdo.” En última instancia, al negarse la jueza a aceptar el acuerdo previo, Hunter no tuvo otra opción que declararse inocente. Y el circo sigue su curso.

A continuación, la Noreika interrogó a Hunter sobre su sobriedad y sobre sus actividades de negocio—específicamente sobre el dinero que recibió de sus socios de negocio en el extranjero como la compañía ucraniana de gas natural Burisma y sus pactos con la compañía energética de China Comunista. Por su parte, Hunter admitió haber recibido 600,000 dólares del Partido Comunista Chino, a pesar de que su padre ha afirmado en repetidas ocasiones que nadie en la familia ha recibido dinero chino.

Todo este enredo está estrechamente relacionado con acontecimientos en el Capitolio Nacional. Funcionarios del Servicio de Rentas Internas han declarado ante comisiones de la Cámara de Representantes sobre obstrucciones del Departamento de Justicia en  la investigación de la conducta del hijo del presidente. Los funcionarios Gary Shapley y Joseph Ziegler han dicho que la política influyó en las decisiones sobre el enjuiciamiento de Hunter Biden a través de toda la investigación.

Por su parte, el Presidente del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, Jason Smith, ha presentado un “amicus brief” ante el tribunal en el cual solicita que antes de cualquier acuerdo sean considerados testimonios en contra. En dicho “amicus brief” Smith afirma que todo parece indicar que Hunter Biden se ha beneficiado por una interferencia del gobierno que pone en dudas la integridad de la investigación de la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos.

Abundando en el tema, y haciendo gala de su resentimiento por no haber sido nombrado al Tribunal Supremo y su característica hipocresía, el Secretario de Justicia, Merrick B. Garland, dijo bajo juramento ante el Congreso que el fiscal Leo Wise era la última autoridad en cualquier acusación contra Hunter Biden. Y en carta fechada el 7 de junio, el propio Wise ratificó que él tenía la última palabra en cualquier asunto relacionado con este tema.

Las preguntas que debemos formularnos es si el hijo del presidente y el Secretario de Justicia conspiraron para redactar un acuerdo que exonerara a Hunter de cualquier delito pasado y le proporcionara inmunidad ante futuros delitos. Y al mismo tiempo le facilitara independencia e integridad a la Administración Biden aparentando que juzgaba a su propio hijo. Yo no tengo la menor duda en contestar SI a las dos preguntas.

A mayor abundamiento, tanto Hunter Biden como la Secretaría de Justicia redactaron un acuerdo que permitiera a Hunter la mayor cantidad de inmunidad por la mínima cantidad de castigo. Pensaron haber logrado su propósito pero no contaron con que para consumar su patraña necesitaban el consentimiento de un juez. Y ahí se les trabo el paraguas con la jueza  Maryellen Noreika que es un ejemplo viviente de que “la justicia tarda pero llega”.

Tengo el presentimiento de que esta no será la última vez que escribiré sobre este tema. Por el momento vamos a concluirlo con palabras sabias y profundas que deben servirnos de guía en tiempos de tormenta como los que vivimos. En el Eclesiastés 3 de la Nueva Versión Internacional de la Santa Biblia leemos: “Todo tiene su momento oportuno; hay tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo”. La mafia de los Biden tuvo su tiempo para saquear el tesoro americano y para enriquecerse a costa de su país. Pero los últimos acontecimientos indican que les ha llegado su tiempo de rendir cuentas y de purgar sus penas. Por el bien de este país espero que así sea.

8-2-23

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Sanchez Grass

31 de julio, 2023

Acuerdo de culpabilidad de Hunter Biden se desmorona.


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2 de agosto, 2023

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3 de agosto, 2023

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jueves, octubre 07, 2021

Video con Marian de la Fuente: Los Pandora Papers un escándalo que estremece a la dictadura Castro-comunista-mafiosa que oprime a Cuba hace más de 6 décadas

 AmericaTeVeCanal41

Octubre 5, 2021

Los Pandora Papers un escándalo que estremece al régimen Cubano


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Tomado de https://www.radiotelevisionmarti.com/

Proyecto Inventario explica qué son los Pandora Papers y cómo Cuba está implicada

Por Redacción Radio Televisión Martí

Octubre 03, 2021

El proyecto cubano independiente Inventario participó, entre más de 150 medios de prensa y el Consorcio Internacional de Periodistas de investigación (ICIJ), en los Pandora Papers, una investigación basada en más de 11,9 millones de documentos financieros de 14 proveedores de servicios offshore, o cuentas extraterritoriales.

"Más de 600 periodistas alrededor del mundo, en 117 países y territorios, han revisado los archivos en busca de sus secretos", señala el Proyecto Inventario en una nota explicativa publicada este domingo en su sitio en internet.

Unos 130 billonarios de 45 países, además de 336 políticos y funcionarios públicos, personajes de la farándula, deportistas de fama mundial, espías y oligarcas rusos, entre otros, aparecen entre los implicados.

A la pregunta de si hay información relacionada con Cuba en los Pandora Papers, Inventario responde que sí, aunque aclara que "hasta el momento" no ha "detectado a ningún alto funcionario ni exfuncionario del gobierno cubano mencionado en los documentos filtrados".

"Los Panama Papers ya habían expuesto una serie de empresas y directivos con vínculos al país y al gobierno cubano desde su salida a la luz en 2016. Los Pandora Papers aportan nuevos datos sobre algunas de aquellas empresas, y contienen otras nuevas, sobre las que estaremos publicando en nuestro sitio web", subraya.

Varias empresas operadas por el gobierno cubano aparecieron entre las entidades offshore creadas en paraísos fiscales que reveló la filtración de los Panama Papers, o Papeles de Panamá, como se conoció en español: Labiofam S.A, Amadis Compañía Naviera S.A, Commercial Mercadu S.A, Travelnet Ltd, B.B. Naft Trading S.A,Técnica Hidráulica S.A, Mavis Group S.A, y Octagon Industria Ltd, Resivemis Limited, Seagulls and Seafood S.A y Pescatlan S.A.

Latinoamérica: tres jefes de Estado en activo y 11 expresidentes operaron en paraísos fiscales

En una primera parte de la entrega de esta investigación, Inventario revela que "tres presidentes en activo y 11 retirados, noventa políticos de alto nivel, congregaciones religiosas y artistas de fama mundial, multimillonarios y hasta el gobernador de un banco central; una constelación de personajes poderosos de Latinoamérica ha hecho uso a lo largo de los años de paraísos fiscales".

De 35 presidentes, en activo o retirados, que figuran en los Pandora Papers, 14 pertenecen a la región. La mayoría, subraya el proyecto independiente, son de corte conservador. Destacan "tres jefes de Estado en activo y que en común tienen haber sido empresarios acaudalados: el chileno Sebastián Piñera, el ecuatoriano Guillermo Lasso y el dominicano Luis Abinader". Entre los 11 exmandatarios, los más conocidos son los colombianos César Gaviria y Andrés Pastrana, añade Inventario.

Los 14 proveedores de servicios offshore vinculados a la filtración son: All About Offshore (Seychelles) Limited (Aabol); Alemán, Cordero, Galindo & Lee (Alcogal); Alpha Consulting Limited (Alpha); Asiaciti Trust Asia Limited (Asiaciti); CCS Trust Limited (CCSL, anteriormente Commonwealth Corporate Services Limited); CIL Trust International Inc (Cititrust); Commence Overseas Limited (Commence BVI); Demetrios A. Demetriades LLC (DAD Law); Fidelity Corporate Services Limited (Fidelity); Glenn D. Godfrey and Company, LLP (GDG); Il Shin Corporate Consulting Limited (Il Shin); Overseas Management Company, Inc. (OMC); SFM Corporate Services S.A. y SFM Corporate Services (Dubai) Ltd. (SFM), y Trident Trust Company (BVI) Limited (Trident).

La mayor cantidad de documentos filtrados proviene de Trident, con 3.375.331; del estudio de abogados panameño Alcogal, con 2’185.783, y de Asiaciti, con 1.800.650, añade el proyecto independiente.

El diario estadounidense The Washington Post, que también participa en la investigación, dijo este domingo que los Pandora Papers exponen "la participación de líderes políticos", examinan "el crecimiento de la industria dentro de los Estados Unidos" y demuestran "cómo el secreto protege los activos de los gobiernos, los acreedores y los abusados o explotados por los ricos y poderosos", en la filtración de información confidencial más grande de su tipo.

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sábado, julio 25, 2020

Rebelión en la hacienda. Francisco Almagro Domínguez escribe un simil de la situación cubana desde hace décadas con la de los esclavos y cimarrones en Cuba en el siglo XIX



Rebelión en la hacienda

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'Imaginemos, no cuesta mucho trabajo, que hemos retrocedido al siglo XIX y estamos en una plantación azucarera...'
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Por Francisco  Almagro Domínguez
Miami
24 Jul 2020 

Imaginemos, no cuesta mucho trabajo, que hemos retrocedido al siglo XIX y estamos en una plantación azucarera. Según nos cuenta Manuel Moreno Fraginals en esa joya llamada El Ingenio, complejo económico social cubano del azúcar (Editorial Crítica, S.L, Barcelona 2001), el ingenio era todo un sistema socioeconómico. Convivían allí esclavos de distintos oficios: unos dedicados al corte y las labores del ingenio. Otros trabajaban en la casa-hacienda.   

Nos cuenta ese hombre erudito, ocurrente y simpático que fue Moreno, de la diferenciación de esclavos según labores y posición respecto al señor. A medida que los negros estaban más cerca de los amos, sus privilegios eran mayores en comparación al resto. Otro nivel de vida era la del mayoral y sus ayudantes, los especialistas de azúcar y del trapiche, los encargados del ganado vacuno y equino, dentro de los límites de la propiedad.  

Un esclavo bueno, como una bestia, era caro. Por eso su alimentación, salud y cierta instrucción básica para que aprendiera las voces de mando en castellano se llevaban una parte considerable del presupuesto. La firma de los mejores médicos de la Isla está asentada en los libros de los ingenios. Los dueños no podían darse el lujo de perder a sus esclavos o de que quedaran lisiados. La alimentación de un esclavo era asunto serio: varias libras de carnes o pescado salado al día, viandas y frutas.

Imaginemos, como sucedió entonces, que los esclavos maltratados comienzan a boicotear la producción, a romper y esconder los instrumentos, y cuando no pueden más, escapan monte adentro, se apalencan. Detrás dejan hijos y mujeres, pues no deben arriesgarlos por la crueldad y sagacidad de los rancheadores, y porque la vida en el palenque —lo cuenta el cimarrón Esteban Montejo en la novela-testimonio escrita por Miguel Barnet— es muy dura. Aun así, los palenques fueron comunidades muy productivas, quizás el más famoso por su resistencia y cantidad de cimarrones fue el brasileño Palenque de los Palmares.

Imaginemos, no es mucho pedir, que, entre el cimarronaje, la huelga de brazos caídos e instrumentos rotos, la hacienda va a la quiebra. Lo primero que hará el amo será reducir las cuotas de alimentación. El mayoral tendrá la orden de aplacar el disenso a fuerza de cepo y bichoebuey.  

El descontento seguirá, porque la producción continuará cayendo, y los esclavos desafiarán a los rancheadores y sus perros, estos últimos también mal alimentados. Los cautivos de la plantación oyen rumores que vienen del palenque. Es duro allí, dicen, pero esto no es vida. En sus mentes el monte es el Paraíso.  Necesitan soñar en las noches en el barracón con los cuentos de un Juan Candela, pues como dice un personaje de Onelio Jorge, eso es lo único que nadie les puede quitar.   

Un día, para más desgracia, la plantación es atacada por una plaga. Puede ser fiebre amarilla, cólera, paludismo. Y como todavía nuestro gran Carlos Juan Finlay no ha tenido suerte en demostrar que un pequeño vector es el asesino por encargo, comienzan a morir y a enfermar los que producen el azúcar que en el mundo endulza el café y el té.

Y en todo este desastre perfecto, alguien aconseja al amo cambiar las reglas del juego. Si hasta ese instante la hacienda perseguía y castigaba a los cimarrones, ahora serán bienvenidos pues son los únicos que producen. Los esclavos huidos podrán traer a sus familias calabazas, cerdos salvajes, gallinas y aves del monte, hierbas curativas.  La única condición será que, de nuevo, sea el mayoral quien corte el bacalao.   

Imaginemos, no será difícil, que en una reunión en el palenque unos cimarrones protestan. Eso es un chantaje, dicen. Los amos quieren aprovecharse de lo logrado en libertad por los perseguidos, los ninguneados.  Y otros cimarrones dirán que no van a permitir que sus familiares mueran de hambre y enfermedad: hay que bajar la cabeza y regresar a la hacienda porque la vida de los suyos está primero que cualquier resentimiento. De esa manera, el palenque que sobrevivió al frío, el embate de los rancheadores y a las estaciones de lluvias y de seca, queda infelizmente dividido.

Para recibir a los esclavos dominados por los sentimientos, el amo enterró rápidamente a los muertos. Los enfermos fueron confinados a un barracón lejano. El mayoral recibirá con una mano los regalos del palenque, y los distribuirá como desee; con la otra mano enseña el látigo, y lo hace sonar a cada rato, como pidiendo cuero nuevo.

En la hacienda también habrá quien ha perdido toda esperanza. Su única fantasía es poder escapar, y como esos cimarrones, un día traer comida y medicina silvestre a sus familias. Lo que no saben los esclavos soñadores de la hacienda es el precio que pagan quienes los ayudan: en la dureza del monte no hay mayoral que los alimente ni médico gratis que los cure. Todo depende de ellos mismos.   

Lo que tampoco sabe el amo, y menosprecia el mayoral con el estómago lleno, es que un día cualquiera, sin que nadie lo sepa con certeza, no podrán controlar el hambre de espíritu y la libertad de los cautivos. Se preguntarán ambos, expulsados al camino o antes de ser colgados en una guásima, por qué los esclavos han sido tan ingratos con ellos si les han dado dos libras de arroz adicionales, una libra de pollo y media de embutido.     

Imaginemos, sin ningún esfuerzo, donde podría suceder esa historia en el siglo XXI.
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Un palenque llamado Miami

De Cuba uno escapa, huye, se refugia en sitios desconocidos, cual un antiguo cimarrón

Por Francisco Almagro
Miami
14/08/2013
 
Casi todo el mundo se inventa un símil, un parecido, una analogía para comprender ciertas cosas que, por su complejidad y muchas aristas, escapan a una comprensión total, sencilla. Solemos decir “es como si” o “se parece a”. En mi caso me ha sucedido que tras salir ce Cuba en ciertas circunstancias y fijar residencia en esta ciudad floridana, hasta ahora no he encontrado nada mejor que decir he salido de la Plantación o Hacienda, y he llegado a un Palenque o Quilombo.
 
Quisiera evitar toda connotación peyorativa hacia ambas orillas o territorios. Pero no sería honesto si no digo que de Cuba uno se escapa, huye, se refugia en sitios desconocidos cual antiguos cimarrones. Y al permanecer, al quedarse en la Isla-Hacienda, se debe cumplir desde hace más de medio siglo la voluntad de un cada día más reducido grupo de personas que encarnan —ensartadosen la carne, no hay mejor palabra— el Mayoralato o Patronato. Maniqueo y triste destino del cubano al nacer: o escapas de la Plantación y sufres los riesgos de todo cimarronaje —inseguridad poco más o menos absoluta— o permaneces en ella, y aceptas sin chistar lo que los patrones deciden debes tener.
Esta situación binaria parece empieza a cambiar gracias a una flexibilización de la leyes migratorias cubanas. Hoy puedes visitar el Palenque-Miami inclusive por dos años y regresar; y en la Isla-Hacienda, alquilar el machete por ese mismo tiempo o vender hasta la hamaca. Sin embargo, eso no ha cambiado aun la circunstancia de quienes llevan en el pasaporte —carta de libertad— las palabras salida definitiva o en el carne de identidad cubano —apellido del Patrón— el número de barraca donde debes ser encontrado.
 
Para comprender el Palenque Mayor, Miami, hay que vivir en él y con él. En cada fugitivo hay una historia particular, alguna más dramática que otra, pero todas lacerantes, propias de quienes, como diría Jorge Valls, han sufrido ese naufragio que es el exilio. El primer cimarrón escapado medio siglo atrás, dejó detrás familia y pertenencias en la barraca sin saber cuando volvería a saber de sus parientes, o la fecha de finitud del hacendado.
 
El cimarrón primigenio llegó a un sitio inhóspito; sufrió no pocas incomprensiones de los nativos de estas tierras –los escribanos de la Hacienda mienten: ni niños, ni perros ni cubanos. Aquel primer cimarrón tuvo el coraje de levantar la empalizada y empezar de cero, y con su sobrevivencia, dar testimonio de libertad a otros que quedaron en la Plantación, atrapados entre media libra de tasajo y un seguro techo de guano. Aquellos cimarrones originales fueron perseguidos con denuedo; en sus cuerpos y sus mentes aun están las cicatrices de la travesía. Algunos jamás llegaron a ese espacio del monte donde ya no tenían tumba pero tampoco tenían amo. De ellos, los sobrevivientes que sí saben a quién deben la sobrevida, ya quedan muy pocos, y bien haríamos en recordarles y agradecerles pues sin ellos no hay pasado, no habría presente y no habrá futuro.
 
Cada cimarrón ha traído al Palenque Mayor un pedazo de la Hacienda que dejo atrás o que aún lleva en su interior. Tal vez los que fundaron este espacio no entienden muy bien de que se trata. En medio siglo, el trapiche, la técnica de corte y los mayorales han cambiado aunque el Hacendado siga siendo el mismo o de la misma familia. Jamás podríamos exigirle a un escapado de la Plantación que llegó al Palenque por veredas y caminos empedrados que piense como aquel que tuvo que luchar contra el monte salvaje, contra los perros y los rancheadores ladrándole detrás. Los segundos y terceros en llegar tal vez han entregado menos, y aunque eso no los hace en esta tierra menos libre, su sentido de pertenencia es, con toda lógica, menor. En este grupo de ariscos, está quien no logra cambiar el switch: vivir en el Palenque como vivía en la Plantación: simulando, rompiendo la guataca y el machete para no trabajar, robando comida, haciéndose el enfermo para no ir al corte.
 
Algunos de estos escapados pueden ir de visita a la Hacienda, ver el cepo, el trapiche donde doblaron el lomo, incluso saludar con una sonrisa al mayoral que tanto daño les hizo. Para algunos apalencados es simple venganza: soy libre y ahora puedo pasear por la Hacienda como me da la gana. A veces no entendemos que detrás de ir al sitio del que un día se escapó hay sórdidas motivaciones y un desquite algo perturbado.
 
Hay otro espécimen de cimarrón que incluso viviendo en el Palenque por muchos años, desea regresar a la Hacienda. No es que quiera al Hacendado o extrañe el barracón. Es que no se adapta a vivir en la zozobra de la libertad. La libertad, dice, es muy dura. Y tiene mucha razón. En la Hacienda, mal que bien, desayunaba medio vaso de café con aguardiente y comía carne, y el Día de Reyes lo dejaban fiestear hasta el amanecer. Cuando enfermaba, los mejores médicos eran traídos de la ciudad, y si tenía suerte, sus hijos irían a la Casona, y aprenderían un oficio de calesero, cocinero, herrero. En la hacienda siempre el mayoral sabe qué hacer. Y el Señor, el Dueño, es sabio, es bueno, es indulgente pues ama a quienes producen su bienestar. Cuando castigaba a un esclavo era porque se lo merecía.
 
En el monte, en el Palenque, la vida diaria en una lucha a brazo partido con la Naturaleza y sus caprichos. A veces aparece miel de abejas, un jabalí, una jutia. Otras, solo para comer hay un fruto silvestre, un cangre de yuca tierna. Se suelen compartir algunas cosas, pero los más diestros son los que mejor se alimentan o alimentan a sus familias. En el Palenque cada uno está en lo suyo. Si te enfermas, solo hay hojas, frutos y palos para curar las dolencias. No hay jefes, o hay muchos, y organizar algo es un desastre. Sin Alguien que te diga que es lo bueno y lo malo, que es lo que se debe y no se debe hacer puede ser difícil vivir. Pero, mucho cuidado con el cimarrón superlibre : de tanto creer que la libertad es existir sin compromiso, sin darse, sin el Otro, puede llegar a parecerse al Hacendado del que un día pudo escapar.
 
Hay otra categoría de cimarrones que ya no son tales pues nacieron en el Palenque, y técnicamente son hombres y mujeres libres, aunque sus mayores les cuenten a la luz de la lumbre los sacrificios con los cuales llegaron hasta aquí. Pueden estar emocionalmente conectados a los verdaderos cimarrones pero están —tal vez por fortuna— espiritualmente alejados de las penurias de la Hacienda. No pueden entender cómo se llagan las manos, el Sol que revienta el pellejo, la sed y el hambre en medio de la noche mientras allá lejos, en la Casona, un bacanal desborda todos los sentidos.
 
La convivencia de tantos tipos y circunstancias en un espacio reducido —el Palenque llamado Miami es apenas un punto en la inmensa geografía— hace que puedan darse todo tipo de cosas, desde increíbles muestras de solidaridad y humanismo hasta ruines, bochornosos egoísmos. Por ser el Palenque cada día una realidad humana que escapa, como el verso de Lezama, al momento de su definición mejor, el peligro es que los apalencados se olviden de donde vinieron y entonces comiencen a parecerse a los hacendados de los cuales escaparon. Sentir orgullo de sobrevivir en el Palenque es el único antídoto a esa desmemoria suicida.

© cubaencuentro.com

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