jueves, marzo 09, 2023

Francisco Almagro Domínguez: En Miami… ¿vale el perdón y el arrepentimiento? ¿Cómo Miami ha podido sobrevivir a tanto dolor y odios encontrados?

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Nada ilusión de una mayoría; veamos sólo algunos factores que influyeron e influyen en el comportamiento dócil de la mayoría del pueblo cubano:

1) El terror y miedo a la represión  de la dictadura que se ha manifestado fehacientemente  mediante fusilamientos, cárcel, asesinatos, hostigamientos, acosos, etc. contra aquellas personas que se manifiesten en contra  de la dictadura, represión que llega hasta a los familiares de esas personas.

2) El Estado es el mayor  empleador  del país y llegó a tener en sus plantillas  más del 95 de la fuerza del país. Ese hecho  de que ¨los frijoles¨  del trabajador y de su familia dependiera del Estado era un factor en la docilidad del trabajador para asistir y cumplir con las tareas que el Estado le indicara. 

3) El adoctrinamiento en todos los niveles escolares (desde el Círculo Infantil y la Universidad)  los cuales pertenecen al Estado castro comunista y las represalias que pueden tener los estudiantes si no cumplen  con las tareas revolucionarios pueden influir grandemente en su futuro. Todosconocemos la consigna  que ¨la Universidad es sólo para los revolucionarios¨

4) La falta de formación cívica y de valores humanos. Una consecuencia de ello es la ¨doble moral¨,  que realmente es no tener ninguna. Esa falta de formación en valores provoca que una gran parte  del pueblo cubano  use la simulación  y el fingir para no buscarse problemas con el Estado y más si se están cometiendo ¨ilegalidades¨para sobrevivir.

5) La saluda del país depende totalmente del Estado luego hay que fingir o portarse bien para poder salir de Cuba. 

6) La desinformación que tiene aún parte del pueblo cubano; un ejemplo es que la dictadura  dice que la falta de alimentos, medicinas, aparatos médicos, etc. es por culpa del Embargo (que ellos falsamente llaman Bloqueo)  cuando desde los años 90s del pasado siglo  se pueden comprar  al contado o cash  en los EE.UU.; además Cuba puede comerciar con más de 180 países si Cuba  tuviera solvencia y mercancias para ello.

7) etc.,etc.,etc.

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Tomado https://www.cubaencuentro.com/

En Miami… ¿vale el perdón y el arrepentimiento?

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¿Cómo Miami ha podido sobrevivir a tanto dolor y odios encontrados?

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Por Francisco Almagro Domínguez

Miami

07/03/2023 

En un cuento del malogrado y gran escritor cubano Guillermo Rosales, suerte de kafkiano insular por su original y desgarradora narrativa y vida privada, un ex torturador batistiano se sienta en el sillón del mismo barbero que ha prometido encontrarle en Miami y ajustarle cuentas. La historia corta como el filo de la navaja, que pasa una y otra vez por la garganta del esbirro. Cuando parece que será degollado por el barbero mientras lo afeita, el torturador se levanta del sillón, y antes de irse, le dice más o menos: no es fácil matar a un hombre a sangre fría, ¿verdad?

¿Cuántas veces se habrá repetido esa escena en Miami? Quizás no con tanto dramatismo, aunque sabemos que la realidad suele ser más dura que la ficción debido a sus matices. El “molde” del encuentro entre dos enemigos, la venganza y el honor con la Ciudad Mágica de trasfondo, se adapta perfectamente a la tragedia clásica, no sin el halo de comedia que siempre aporta la idiosincrasia caribeña.

Hace apenas sesenta años, tras la huida de los batistianos —un anciano me confesó sin tapujos que moriría devoto de Fulgencio— en esta misma ciudad se mesclaban militantes del 26 de julio, el Directorio y otros tantos que habían combatido al “Indio”. Después vino una segunda ola: Camarioca. Los llamados siquitrillados y los siquitralladores. Ex funcionarios del Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados caminando en la floreciente Calle 8 al lado de quienes ellos mismos habían despojado de obras de arte, joyas y casas regias.

Fue así desde entonces. Cuando ya no quedaron “ricos” en la Isla, los bodegueros, carniceros, limpiabotas y vendedores de maní en el Prado, intervenidos en la Ofensiva Revolucionaria del 68, convivían en el mismo edificio con el miliciano interventor, recién llegado en los Vuelos de la Libertad. En un capítulo inolvidable de Informe contra mí mismo, Eliseo Alberto Diego narra cómo algunos personajes de la política y la cultura, en franca discordia ideológica, terminaron viviendo en la misma ciudad, condenados a similar exilio o expatriación.

La historia se está repitiendo en nuestros días con el Patrocinato. Imaginemos —no hace falta mucho esfuerzo— que el patrocinado es el mismo que, en la Isla y en pleno Continuismo-Canelismo, era chivato cederista, sicario sindicalero, emprendedor complaciente, policía o militar descartado después del 11J. Como el Patrocinio no exige pasado alguno, y abre sus brazos a quien pueda pagar por una emigración expedita… ¿cuántas víctimas y victimarios harán la misma fila en aeropuertos y organizaciones caritativas?

¿Cómo Miami ha podido sobrevivir a tanto dolor y odios encontrados? ¿Somos en el fondo un pueblo misericordioso, con tendencia al olvido, el perdón, la reconciliación? Los fusilamientos y largas penas de cárcel en el Castrismo solo han sido momentos trágicos, condenables, expiaciones de culpas… pero ¿fácilmente olvidados? ¿Dónde comienza la justicia —a cada cual lo que corresponde— y donde el perdón, el arrepentimiento? Porque hay crímenes que no prescriben, y los culpables lo saben. Una vez con las manos llenas de sangre, a veces no se busca otra forma de lavarlas que no sea con más sangre.

Con cierta frecuencia se oye decir en esta ciudad “yo no fui comunista, nunca lo he sido”. Es, sin duda una declaración funesta y en la mayoría de los casos, poco creíble. O sea, hay que creerse que en este pueblo casi ningún cubano fue pionero, alumno ejemplar, militante de la Juventud, obrero de avanzada, dirigente sindical, jefe de área, director de empresa, militar… Sin tantos millones de personas apoyando al régimen por seis décadas —razones de cualquier tipo; lo que importa es el resultado final— el Proceso Involucionario hubiera terminado en los primeros años.

El terror más espantoso no conquista corazones. En Cuba hubo una ilusión, un sueño compartido, y por una mayoría, sin duda. Si esa mayoría estaba equivocada o no, fascinada, encandilada por el Líder Máximo, es otra discusión. En la Isla, cientos de miles desfilaban en los primeros tiempos del Difunto a pie, iban por sus propios medios y conciencias, sin listas ni presiones sindicaleras. Quien lo niegue no conoce la historia; no entiende y nunca entenderá la sobrevivencia de la Involución por tanto tiempo. No comprenderá por qué ahora va en caída libre.

En Miami habitan oleadas del desencanto, cada una con su propio dolor, su resentimiento. En Miami, junto a los cubanos, también viven los escuálidos, los boliburgueses, los ex enchufados chavistas. En la Ciudad Mágica conviven los somocistas con los sandinistas arrepentidos… por segunda vez. Aquí también están los antiguos haitianos duvalieristas, y sus opositores, en tercera generación. Parece que hay tanto por lo que luchar y trabajar para recuperar una vida digna personal y en familia que los ecos de los desagravios y los desquites quedan para políticos, esmerados en conservar los sillones camerales.

El fantasma del odio y el no perdón también se agita en la otra orilla. Es imprescindible para el Castro-Continuismo. La estampida hacia el Norte, con prisa y sin pausa, debe tener un precio psicológico para el emigrante insular: en Miami encontrará a su enemigo, ese que no olvida ni perdona.

El arrepentimiento es muy humano. Y nos hace bien, de vez en cuando, saber que estuvimos equivocados, y que podemos volver a hacer las cosas de otra manera si admitimos el error. Otra cosa es la justicia. No hay perdón sin ella. Y no hay reconciliación sin arrepentimiento. Cada cual debe asumir las responsabilidades de su pasado.

José Samarago, el Nobel portugués, tuvo la osadía de decirle al régimen que “hasta allí había llegado” al saber del fusilamiento de los jóvenes que secuestraron la lancha de Regla en 1994. Saramago, comunista vertical, ha dicho: “Para qué sirve el arrepentimiento, si eso no borra nada de lo que ha pasado. El arrepentimiento mejor es, sencillamente, cambiar”.

Es lo que sucede en Miami. Suele cambiarse un poco.

© cubaencuentro.com

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jueves, enero 12, 2023

LA DEMOCRACIA NO ES PARA FLOJOS. Alfredo M. Cepero: La caldera política de este país no aguanta más odios ni recriminaciones.

 
Tomado de http://www.lanuevanacion.com/

LA DEMOCRACIA NO ES PARA FLOJOS

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La caldera política de este país no aguanta más odios ni recriminaciones.

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 Por Alfredo M. Cepero

Director de La Nueva Nacion

alfredocepero@bellsouth.net

Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

1-9-23

Los oligarcas no confrontan problemas para ganar el apoyo de cualquiera que tenga la osadía de oponerse a sus designios. Gobiernan venciendo a sus adversarios con la intimidación y el ostracismo. Los demócratas tienen que convencer a sus adversarios con argumentos más sólidos que los del contrario. Los oligarcas vencen mientras que los demócratas convencen. Y no me estoy refiriendo a los militantes del Partido Demócrata sino a los que practican la democracia como procedimiento de gobierno.

Irónicamente, los oligarcas en el Capitolio de Washington son los miembros del Partido Demócrata mientras que los demócratas son los miembros del Partido Republicano. La oligarquía es fácil porque siempre predomina la voluntad del más poderoso. Una vez establecida funciona por sí misma. Y si lo duda pregúntenselo a Nancy Pelosi. La democracia es difícil porque en ella triunfa la validez del argumento, no la jerarquía del individuo. De ahí que la democracia no sea para flojos. Hay que construirla y defenderla todos los días. Y si lo duda pregúnteselo a Kevin McCarthy. Y prueba al canto.

Ahora, por el hecho de que la elección de McCarthy demoró más de lo común ha sido calificada como embarazosa. Y es embarazosa si usted prefiere el consenso al estilo soviético o el de las elecciones internas del Partido Demócrata. En ellas los votos son una mera formalidad y todas las grandes decisiones—las que de verdad son importantes—son tomadas años antes por los donantes al partido.

Y, desde luego, todo el mundo está de acuerdo. Esa es la forma en que se comportan los borregos cuando son llevados al matadero. Xi Jinping y Vladimir Putin se sentirían a sus anchas como miembros del Partido Demócrata de Nancy Pelosi, Chuck Schumer y Alexandria Ocaso Cortez.  Pero la realidad es que el Congreso de EE. UU. necesita reformas porque no está funcionando adecuadamente.

Ahora bien, si usted prefiere la democracia antes que la oligarquía, si usted es partidario de un verdadero debate sobre las cosas que realmente importan, es refrescante ver la forma en que se condujeron los debates para elegir a Kevin McCarthy presidente de la Cámara de Representantes. Es cierto que el procedimiento es algo caótico pero esa es la forma en que se supone que se produzca. Veamos la forma en que ha tenido lugar.

Veinte de sus colegas se declararon públicamente adversarios de Kevin McCarthy en numerosas ocasiones, pero éste no se inmutó. No tomó el camino fácil de retirar su aspiración como hizo Paul Ryan en 2016 cuando fue confrontado por sus aliados. McCarthy, por el contrario, no salió huyendo. Negoció con ellos y les hizo concesiones. Así y todo se quedó corto en 14 votos de los 218 necesarios para ser ratificado. Comenzó entonces el “vía crucis político” de numerosas votaciones. Esta es la primera vez en 100 años (desde 1923) que en primera votación ningún candidato obtuvo los 218 votos necesarios para ser proclamado como presidente de la Cámara.

En este momento me pregunto: ¿Quiénes se oponen con tanto ensañamiento a Kevin McCarthy? La respuesta: La oposición a McCarthy está siendo liderada por los miembros del Grupo de Libertad de la Cámara de Representantes, congresistas conservadores que promueven cambios drásticos en las formas de operación de la institución. Y tienen razón. Desafortunadamente, los demócratas dejaron al liderazgo de la Cámara baja con muchos retos y los republicanos se tienen que enfrentar a ellos. Pero primero hay que asegurar un presidente de la Cámara que tenga visión y liderazgo para superar la crisis. En mi opinión. Kevin McCarthy tiene la experiencia para conducir ese barco a la deriva. Sobre todo, si tenemos en cuenta que la Cámara de Representantes no puede despachar  negocio alguno mientras no sea electo su presidente.

Me complace en gran medida no estar solo en mi opinión. Coinciden conmigo nada menos que Donald Trump y Elon Musk, dos hombres que han triunfado en los negocios y saben negociar con adversarios. Trump declaró la semana pasada: “Esto no puede continuar. Es un veneno para la nación y Kevin tiene la capacidad de ponerle fin. Debe de llegar a un entendimiento con sus veinte colegas, restaurar la salud del sistema y lograr la posición para la que ha trabajado durante 14 años. No es nada complicado. Esperemos que lo haga.” Elon Musk, por su parte, declaró en un tweet: “Kevin McCarthy debe de ser el presidente de la Cámara de Representantes.”

En procedimientos tan complicados y prolongados siempre se producen las filtraciones. Se dice, por ejemplo, que en un esfuerzo por completar la cifra mágica que le diera la presidencia, el propio McCarthy propuso: Permitir que el voto de un solo miembro fuera suficiente para pedir la renuncia del presidente. Nombrar a un mayor número de miembros del Grupo de la Libertad en el influyente Comité de Reglas de la Cámara. La promesa de llevar a votación proyectos de ley sobre límites de términos de los congresistas y seguridad en las fronteras.

Se produjo entonces el resultado que Kevin y sus aliados esperaban. 13 de los 20 miembros en rebeldía votaron por McCarthy. Cuando los votos de la décimo segunda votación fueron contados McCarthy había recibido 214 votos. Con el apoyo de 13 de sus 20 adversarios McCarthy se puso muy cerca de la victoria.

Finalmente, en la madrugada del sábado 7 de enero—con algún retraso pero siempre emisarios de la esperanza—le llegaron los Reyes Magos con el regalo que había esperado McCarthy durante 14 años. En la décimo quinta votación recibió los añorados 216 votos. Hizo el “casi milagro” superando la oposición de los miembros de su propio partido así como tensiones que hicieron de la semana un período alucinante. Desde hace 164 años no se habían producido unas elecciones tan polémicas del presidente de la Cámara Baja. En su discurso de aceptación, McCarthy le dijo a unos republicanos vociferantes: “Mi padre siempre me dijo ‘no es importante como comienzas sino como terminas”.

Deseoso de confrontar al Presidente Biden y sus demócratas, McCarthy prometió investigaciones y citaciones ante la cámara. “Ahora comienza el verdadero trabajo”, dijo el congresista de California. Entonces dio las gracias al expresidente Trump por sus llamadas a varios congresistas a favor de su candidatura.

Con esta mayoría republicana—por pequeña que sea—se le puso fin al régimen dictatorial y vengativo de Nancy Pelosi. Una vez la llamé: “La Bruja del Pantano”. Por otra parte, los republicanos han hecho grandes promesas y despertado muchas esperanzas. Si no las cumplen pagarán un alto  precio en las elecciones generales de 2024. Personalmente espero que gobiernen para todos los americanos, no solamente para los republicanos. La caldera política de este país no aguanta más odios ni recriminaciones. Nos salvamos todos o nos hundimos todos. Es así de simple.

1-9-23

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