jueves, abril 03, 2025

Miguel Sales Figueroa: La (re)vuelta del sentido común

 La (re)vuelta del sentido común

Por Miguel Sales

31.03.2025

Hubo una época, no muy lejana, cuando una persona que estuviera convencida de que era mujer por la mañana, hombre por la tarde y -digamos- jirafa (o jirafo) por la noche, hubiera recibido un diagnóstico de autismo o de esquizofrenia y un tratamiento psiquiátrico acorde a su condición.

Pero de pronto, hacia principios de este siglo, algunos médicos y psicólogos tuvieron la brillante idea de que la persona en cuestión solo estaba aquejada de un padecimiento nuevo, algo que denominaron “disforia de género”. Vamos, que “había nacido en el cuerpo equivocado” y que eso podía solucionarse mediante dosis masivas de hormonas y “cirugía de reasignación”. Los hombres podrían transformarse en mujeres y viceversa. Había llegado la moda de la transexualidad. Y el término moda no está usado aquí en sentido peyorativo, sino todo lo contrario, con el mayor respeto hacia la potencia gregaria del fenómeno. 

Ocurrió entonces que, en vez de proporcionar a esos nuevos pacientes el tratamiento adecuado, se les aupó a la categoría de modelos de conducta, se les paseó por los platós de televisión y se les invitó a que fueran a las escuelas secundarias, para contar sus experiencias a los adolescentes que tal vez tuvieran dudas sobre su sexualidad y promocionar así la “solución” quirúrgica y hormonal. 

Cualquiera que tenga dos dedos de frente se preguntará cómo hemos llegado a esta situación. Porque esta faceta de la política identitaria no es otra cosa que el aspecto más absurdo y llamativo de un conjunto de síntomas, -un síndrome- que padece nuestra civilización y que está íntimamente vinculado a ideas y creencias que aspiran a conformar una nueva metafísica, es decir, una ideología global que explique el sentido de la vida y el futuro que nos aguarda.  

El naufragio del socialismo real

Como han señalado varios autores, el punto de partida de este fenómeno puede situarse hacia 1990, a medio camino entre la caída del Muro de Berlín y el hundimiento del socialismo soviético.

La mitad del imperio comunista había desaparecido bruscamente y la otra mitad emprendía una rápida evolución hacia un modelo mixto, que terminaría siendo un capitalismo de Estado más próximo a las ideas de Mussolini que a las de Mao Tsé Tung. Ni siquiera las reservas espirituales de Oriente y Occidente -Cuba y Corea del Norte- saldrían completamente indemnes de la catástrofe.  

Los gurús del socialismo real, desconcertados por el cataclismo, llegaron entonces a la conclusión de que “los grandes relatos”, que habían servido para explicar el sentido de la vida humana y el lugar del individuo en la sociedad, se habían venido abajo por sus propias contradicciones. Y que al hundimiento del comunismo seguiría inexorablemente el naufragio de las sociedades liberales.  En un movimiento especular, el fracaso de la democracia popular preludiaba la muerte de la democracia capitalista.

Era urgente, pues, elaborar una nueva cosmovisión que ofreciera a las masas decepcionadas por el fin del comunismo y, sobre todo, a los jóvenes que buscaban respuestas a sus inquietudes, una metafísica de amplio espectro, capaz de explicar la realidad de lo ocurrido y, sobre todo, de postular la creación de otra sociedad, mediante una praxis revolucionaria novedosa. Nada de internacionalismo proletario ni de guerrillas guevaristas. Se trataba ahora de identificar a los nuevos sujetos portadores del fuego sagrado: las minorías oprimidas -mujeres, grupos raciales no blancos, comunidades indígenas, miembros de colectivos definidos por sus preferencias sexuales (lo que la prensa llama a veces ‘el pueblo del alfabeto’ o LGTBIQ+), discapacitados y otros- que en nombre de la “justicia social” y la “interseccionalidad” iban a cambiar el mundo.

Para que las nuevas cohortes revolucionarias pudieran operar con eficacia, había que inocular en las masas la idea de que las sociedades occidentales eran un compendio sin precedentes de racismo, misoginia, opresión e injusticia. Era el orden blanco heteropatriarcal basado en el colonialismo, la explotación de los obreros y los pueblos menos desarrollados.

Era obvio que esta imagen no se correspondía con la realidad histórica, pero a los activistas de la justicia social la verdad no les preocupaba demasiado. Lo importante era movilizar a las víctimas e incorporarlas a la renovada lucha por el socialismo.

La difusión de esta versión distorsionada de la civilización occidental se logró con relativa rapidez, gracias al efecto multiplicador de las nuevas tecnologías. Internet y las redes sociales transformaron en pocos años los modos de comunicación y la capacidad de influir sobre las opiniones de los demás. Las grandes cadenas de difusión de radio, televisión y prensa plana, hicieron el resto. 

La menospreciada herencia de 1968

Pero lo que comenzó en torno a 1990 tiene a su vez antecedentes claros y paradójicos. Ese esfuerzo orientado a componer una nueva versión del profetismo marxista, combinándolo con elementos que antes la ortodoxia izquierdista había desdeñado, se basó sobre todo en un conjunto heterogéneo de ideas que prosperaron en las universidades francesas entre 1950 y 1968 y que luego cayeron en desuso, si no en el más negro olvido.

En mayor o menor grado, los pensadores estelares de la época, casi todos izquierdistas o neo-marxistas, aportaron conceptos que 20 años después serían recuperados por los ideólogos estadounidenses que confeccionaron el ideario woke. 

Así, de Michel Foucault tomaron la idea de que el poder, en todas sus manifestaciones, constituye el dato fundamental de la estructura política y social. En las páginas de Jacques Derrida comprendieron la necesidad de “deconstruir” o destejer la urdimbre de las relaciones humanas hasta tomar “conciencia del privilegio blanco y heterosexual” (woke) -siguiendo el ideario de Gilles Deleuze- que permite comprender la injusticia congénita del sistema patriarcal. Otros pensadores algo más antiguos, como Antonio Gramsci, ya habían subrayado la función hegemónica de la cultura y los mecanismos de control que las clases dominantes ejercen a través del sistema educativo, la religión y los medios de comunicación de masas.

Estas ideas navegaron con más o menos fortuna durante esas dos décadas pero luego se marchitaron súbitamente a finales del segundo decenio, cuando la insurrección estudiantil de mayo de 1968 demostró las limitaciones del utopismo neomarxista y muchos de los activistas radicales de entonces derivaron hacia movimientos anarquistas o terroristas como la banda alemana Baader-Meinhof, las Brigadas Rojas italianas o la Acción Directa francesa. 

Por un giro irónico de la evolución del pensamiento, esas mismas ideas que habían caído en el descrédito en la academia europea, arraigaron luego en algunas universidades estadounidenses y adquirieron una segunda vida, especialmente en facultades del Este del país, donde florecieron en el marco de los estudios feministas, la teoría crítica de la raza, los cursos sobre descolonización y otros por el estilo.

El aporte ecologista

El siguiente elemento clave en la constitución de la nueva metafísica fue la ecología anticapitalista. El movimiento ambientalista existía ya desde mucho antes de 1990 y abarcaba un conjunto variopinto de tendencias y organizaciones que tenían en común la preocupación por el planeta y la preservación del medio natural.

Pero, tras la publicación del estudio del Club de Roma Los límites del crecimiento (1972) y la creación, en 1988, del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) los ecologistas radicales se adhirieron en número creciente a los principios que iban a integrarse en la médula del ideario woke. 

La cultura consumista occidental había destrozado los ecosistemas, causado la extinción de numerosas especies, contaminado el aire y el agua, y explotado sin escrúpulos los recursos mineros y energéticos del mundo. Y ahora, al propiciar el cambio climático de origen antropogénico, amenazaba con arrasar el planeta y acabar con la vida animal y humana. El capitalismo era un sistema depredador cuya destrucción era indispensable para salvar a la Tierra y la Humanidad.

Había que frenar o suprimir el crecimiento económico, ilegalizar los combustibles fósiles, cerrar las centrales nucleares y estigmatizar el consumo de carne, entre otras medidas urgentes para evitar la hecatombe. 

Coincidiendo con el derrumbe del sistema soviético, el catastrofismo de la ecología política cobró nuevo impulso. En cada conferencia sucesiva de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático aumentaba el grado de alarmismo y parecía aproximarse la fecha del apocalipsis del clima. 

Desde entonces, el “cambio climático” se convertió en la nueva religión laica y los gobiernos y medios progresistas sometieron a la población de Occidente a un lavado de cerebro permanente para justificar las medidas más disparatadas, desde la protección integral de depredadores como el lobo y el oso, hasta la aplicación de políticas “verdes” que la Unión Europea tomó por banderas (erradicación de las plantas nucleares, sobreabundancia de normativas en materia de caza y pesca, hiperregulación de la actividad agrícola, etc.).

Después de todo, los ambientalistas radicales encajaban bien en la definición de “víctimas del sistema capitalista” o “aliados naturales del movimiento socialista”, según los criterios elaborados, entre otros, por los teóricos marxistas Ernesto Laclau y Chantal Mouffe en su libro Hegemonía y estrategia socialista de 1987. Al igual que otras minorías oprimidas -las mujeres, los negros y mestizos, los homosexuales, los grupos indígenas- los ecologistas radicales aportarían su esfuerzo a la revolución socialista que iba a derrocar al heteropatriarcado.  

  La estrategia migratoria

La promulgación, en 1948, de la Declaración Universal de Derechos Humanos, fue saludada de manera casi unánime en el mundo entero como un logro del derecho y un importante paso de avance de la civilización. Compendiar los derechos permitiría, entre otras cosas, establecer normativas que obligarían a los diversos agentes -Estados, gobiernos, parlamentos- a respetar las prerrogativas de cada ciudadano y garantizaría la paz y la armonía social.  

El artículo 14 de la DUDH estipula que “toda persona tiene derecho a buscar y disfrutar de asilo en cualquier país en caso de persecución”. Posteriormente, en 1951 este derecho se amplió a los refugiados y, algo más tarde, empezó a considerarse además como derechoabiente la figura jurídica del “migrante”. Un aspecto que se menciona menos en los documentos internacionales es que todos ellos deben respetar las leyes nacionales del país anfitrión que es, en última instancia, el que se reserva el derecho a acoger o no a quienes solicitan asilo o protección.   

Los Estados Miembros de las Naciones Unidas, reunidos en Marrakch en diciembre de 2018, aprobaron el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular. Como explica el sitio web de las NN.UU., “se trata de un documento no vinculante que respeta el derecho soberano de los Estados a determinar quién entra y permanece en su territorio y demuestra el compromiso con la cooperación internacional en materia de migración”.

Es este principio del derecho soberano de la sociedad anfitriona a decidir quién entra o no en su país el que a partir de 1990 la metafísica woke se propuso erradicar. Había que borrar las fronteras y propiciar la entrada masiva de extranjeros indocumentados en las naciones más ricas y estables del planeta. Ese era un elemento decisivo en la lucha por la “justicia social” y la construcción del nuevo socialismo, contra las democracias liberales de Occidente y el heteropatriarcado capitalista.

Así, entre 1990 y 2025, el número de migrantes internacionales se duplicó, pasando de 150 a 300 millones, lo que supone aproximadamente el 4% de la población mundial. En ese periodo aumentó de manera exponencial el número de personas que emigraban rumbo a Europa o Estados Unidos, por diversos motivos. La persecución política o religiosa, la necesidad de huir de la guerra, el hambre o la represión; o la simple búsqueda de mayor seguridad y bienestar, así como de mejores oportunidades económicas, impulsaron una corriente migratoria que alcanzó sus máximos con el millón largo de refugiados de Oriente Medio que llegaron a Alemania en 2015-2016 y las “caravanas” procedentes de América Central que entraron en Estados Unidos durante el gobierno de Joe Biden.  

 La inflación de derechos

 Como señala Douglas Murray en La masa enfurecida (2019) “lo que todas estas estrategias tienen en común es que empezaron como campañas legítimas en defensa de los derechos humanos”. Quizá fuera así, pero es evidente que luego se pasaron de rosca –“se pasaron tres pueblos”, dirían en España- y contribuyeron al descrédito en el que ha caído la doctrina humanitarista. Porque, tras la adopción de la DUDH en 1948 y la controvertida oleada de “derechos colectivos” de 1966, la atomización de los derechos en virtud de la ideología identitaria ha logrado que cada capricho o cada fantasía individual se convierta en una prerrogativa de idéntico rango. Por esa vía, se termina defendiendo el “derecho humano” al aborto y la autodeterminación de género (¿y por qué no de especie? ¿quién puede impedir que alguien se sienta leopardo u ornitorrinco, como ese asesor del gobierno de Oregón, J. D. Holt, que se “autodefine” como tortuga?) y a reconocer la identidad subjetiva como el elemento decisivo de la persona. 

Pero el pegamento que permitió aglutinar estas ideas a menudo contradictorias no fue el principio de los derechos humanos sino más bien la teleología hegeliana, reinterpretada por Marx. El pensador renano “descubrió” que, a diferencia de lo que afirmaba Macbeth sobre la existencia individual, la vida social no era “un cuento / contado por un idiota, lleno de ruido y de furia”, sino un proceso racional, en el que las comunidades humanas se relevaban unas a otras en función de su modo de producción y sus fuerzas productivas. Así, el esclavismo del mundo antiguo fue sustituido por el feudalismo, éste por el capitalismo e, inexorablemente, al capitalismo sucedería el comunismo y la sociedad sin clases. 

De modo que la amalgama de ideas, creencias y supersticiones procedentes de horizontes diversos -feminismo, antirracismo, derechos LGTBQI+, ecología anticapitalista, fomento de la inmigración ilegal- se fundió en una cosmovisión o metafísica que no solo comportaba una crítica feroz a la sociedad actual, sino que también prefiguraba el mundo del porvenir: una comunidad radicalmente igualitaria, compuesta por seres veganos, austeros y desinteresados, que militarían en ONG ecologistas y no tendrían que preocuparse por poseer una casa o conducir un automóvil. Como prometía el lema de la Agenda 2030, aunque no tuvieran nada, el Estado neosocialista les proporcionaría todo lo necesario para ser felices. Allí donde los marxistas-leninistas del siglo XX habían fracasado miserablemente, los ideólogos del wokismo lograrían reconciliar la justicia, las libertades, la tecnología y el bienestar económico. Como en Brave new world, la novela de Aldous Huxley de 1932, que casualmente se tradujo al español con el título de ‘Un mundo feliz’.

La vuelta del sentido común

No es preciso ser conspiranoico ni terraplanista para creer que todo este esfuerzo se orienta a la destrucción de la civilización occidental. Basta con leer los programas de agrupaciones ecologistas como la de Greta Thunberg o de partidos políticos como Podemos en España. La sociedad liberal capitalista -el mundo del heteropatriarcado, el sexismo, el racismo, la homofobia, la transfobia y la aniquilación del planeta- debe desaparecer para “avanzar hacia sociedades más libres, democráticas e igualitarias”, como proclamaba Laclau.

Frente a esta ofensiva, lo ocurrido el 4 de noviembre de 2024 en Estados Unidos marcó la (re)vuelta del sentido común. A lo largo de ese año, ya habían aparecido signos precursores en las elecciones de Francia, Alemania, los Países Bajos y algunos países escandinavos. 

Esta rebelión era la consecuencia lógica de la decisión de Angela Merkel de abrir las fronteras en 2015 y permitir la entrada masiva de inmigrantes ilegales, gesto que Biden y Harris imitaron a partir de 2020. Era la insurgencia de campesinos, pescadores y transportistas ante las políticas “verdes” que pretenden salvar al planeta arruinando a sectores enteros de la sociedad y rebajando el nivel de vida de la mayoría de la población. Era la respuesta a la imposición de normas que promueven los delirios queer en las escuelas y una larga lista de medidas sociales.

Mientras tanto, la izquierda estadounidense sigue sin entender qué pasó el 4 de noviembre. Hace poco, el candidato a la vicepresidencia derrotado en los comicios, Tim Walz, insistía en que los resultados adversos de las elecciones generales se debieron a que los demócratas no habían hecho suficiente hincapié en las políticas woke, la transición ecológica y los beneficios de la inmigración ilimitada.

La reforma radical encabezada por Donald Trump y su equipo someterá la política de la diversidad, la equidad y la integración (DEI) a la prueba de la verdad. Los estadounidenses -y con ellos el resto del mundo- podrán comprobar qué grado de realidad tienen las creencias que componen la nueva metafísica progresista cuando pierden el sustento de los fondos públicos, los subsidios de los multimillonarios izquierdistas y la propaganda constante de los medios de comunicación cómplices.

Por ahora, la vuelta del sentido común parece una auténtica rebelión. 


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lunes, julio 25, 2022

Cuba 69 años después del Cuartel Moncada. Julio M. Shiling: No pasa un día sin que los cubanos desafíen en el ámbito público la pretensión de autoridad de la dictadura comunista

 
Tomado de https://elamerican.com

Cuba 69 años después del Cuartel Moncada

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No pasa un día sin que los cubanos desafíen en el ámbito público la pretensión de autoridad de la dictadura comunista

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Por Julio M. Shiling

07.24.22

[Read in English]

LA CELEBRACIÓN emblemática del castrocomunismo es, irónicamente, un ataque fallido, mal planificado y peor ejecutado, contra la segunda guarnición militar de Cuba. Fue un fracaso total. Quizás este fiasco sea realmente la mejor personificación del régimen que produjo. El chapucero y bárbaro ataque al Cuartel Moncada del 26 de julio de 1953, que Fidel Castro dirigió, pero que misteriosamente logró evitar su captura, cumple 69 años. Cuba, bajo el sistema tiránico que exhibe este golpe fallido como su punto de partida moral, se desmorona y, paradójicamente, acoge la ofensiva socialista del continente.

Penuria

Cuba estaba impresionantemente avanzada, medida por los índices y estándares socioeconómicos mundiales, cuando los hermanos Castro, apoyados por la URSS, eliminaron los elementos democráticos del movimiento antibatistiano y consolidaron el poder en 1959. A partir de ahí todo fue cuesta abajo. Hoy, la Cuba comunista está inmersa en la penuria y compite por ser el lugar más miserable del continente para vivir. El dengue, una dolencia anterior al siglo XX, ha encontrado, de nuevo, un terreno fértil en la isla. Los apagones son habituales. A pesar de que La Habana controla la producción y distribución de petróleo venezolano, los cubanos, salvo la élite conectada al politburó, viven sin electricidad durante largas horas en muchas partes del país.

La escasez de alimentos alcanza niveles épicos. A menos que se tengan conexiones políticas, amigos o amantes extranjeros, o dólares escondidos para adquirir los artículos disponibles en el mercado negro o en los supermercados estratificados de Castro, comer para los cubanos es un desafío existencial. Teniendo en cuenta la catastrófica situación económica en la que se encuentra, gracias al régimen comunista, uno pensaría que las prioridades estarían en orden. Pero no es así.

La dictadura marxista, a través de sus megacorporaciones capitalistas estatales, está invirtiendo en hoteles, campos de golf y otras instalaciones de amenidad para los turistas de alto nivel. Lo curioso es que los hoteles en Cuba están actualmente llenos al 50 % o por debajo de su capacidad. Los vuelos a la isla, llenos de pasajeros, están en mínimos históricos. ¿Por qué este derroche de recursos? Muchos creen que estas “inversiones” son meras maniobras de blanqueo de dinero para encubrir los beneficios del negocio de la droga del régimen castrista.

La tiranía

El castrocomunismo es, y siempre ha sido, ampliamente tiránico. El terrorismo de Estado, la domesticación social y otras formas de represión política han sido fundamentales en los sesenta y tres años de reinado dictatorial de la isla. El levantamiento cubano del 11 de julio (11J) marcó decididamente un punto de no retorno en Cuba. El pueblo cubano, especialmente los jóvenes nacidos en el cautiverio, está harto del comunismo y dispuesto a expresarlo públicamente. Además, reclaman libertad y derechos naturales.

El régimen castrista ha recurrido a sus payasadas habituales: una brutal represión, largas penas de prisión para los manifestantes, una estratagema para facilitar el éxodo dirigido por el Estado y promesas de una vida mejor bajo el socialismo. Con más de 1,000 cubanos detenidos o que ya están cumpliendo penas de prisión injustas relacionadas con el 11J y más de 13,000 presos existentes en la cárcel por “delitos” potencialmente vinculados a causas políticas, el régimen castrista no ha demostrado su voluntad de disminuir su brutalidad.

Rebelión

Los apagones en Cuba están facilitando la generalización de las manifestaciones en la isla, lo que hace que la policía política y las fuerzas especiales tengan una presencia muy visible. Las palizas y los tiroteos están siendo filmados por teléfonos móviles y expuestos para que el mundo los vea. No pasa un día sin que los cubanos desafíen en el ámbito público la pretensión de autoridad de la dictadura comunista. El terror preventivo es la única respuesta del régimen, y está alcanzando cotas nunca vistas desde los años 60.

Lo importante y la señal más clara de que Cuba está en proceso de liberación es que el descontento masivo y el desafío abierto se producen a pesar de la aplicación de dos de los mecanismos más fiables y probados del castrocomunismo: (1) las bárbaras sentencias de prisión política; (2) una política de emigración abierta para todos los que quieran y puedan permitirse salir. El pueblo cubano quiere la salida sistémica del comunismo.

Imperio colonial

La dueña del poder del socialismo latinoamericano, gracias a la práctica irresponsable de la democracia por parte de los países libres, es la Cuba comunista. Venezuela, Nicaragua y Bolivia son colonias castrocomunistas. Actualmente, Argentina, México, Chile, Colombia, Perú y Honduras tienen gobiernos vinculados umbilicalmente a La Habana. Los recursos de todas estas naciones, las decisiones que tomarán y la fidelidad al prototipo dictatorial del Foro de São Paulo (y del Grupo de Puebla) irán en función del capricho del comunismo cubano.

Asombrosas paradojas tendrá la situación este 26 de julio en la tercera dictadura marxista-leninista más antigua del planeta (después de China y Corea del Norte). Cuba se encuentra en la condición económica más endeble de su historia (incluyendo el período colonial). La represión se ceba con los cubanos, como si acabaran de obtener el poder. El régimen castrista se enfrenta a una rebelión popular interna sin parangón. Todo ello mientras, conmovedoramente, tiene un imperio socialista en expansión en el hemisferio occidental. Con todo este brebaje, maduro y necesario para una efectiva campaña de liberación desde el exterior, ¿dónde está Estados Unidos y el mundo libre?

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martes, abril 19, 2022

Julio M. Shiling: Régimen castrista controla todo y se aprovecha del exilio cubano para enriquecerse

 
Tomado de https://elamerican.com/

Régimen castrista controla todo y se aprovecha del exilio cubano para enriquecerse

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El régimen comunista observó correctamente que el país que han controlado durante más de seis décadas es hoy un hervidero de rebelión

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Por Julio M. Shiling

04.13.22

[Read in English]

El comunismo cubano ha sido metódico y repetitivo en sus estrategias de supervivencia y ha sido sistemático hasta el punto de ser predecible. El uso del terrorismo de Estado se inició inmediatamente después de tomar el poder en 1959. Sin embargo, esto demostró pronto que no era suficiente. El régimen castrista también se ha apoyado en la geografía y en una política de inmigración políticamente dirigida para lograr el control social. A medida que un número récord de cubanos llega a la frontera sur de Estados Unidos, el enfoque de la válvula de escape de La Habana es evidente. La inmigración es otra de las armas de durabilidad política del castrismo.

La Insurrección Popular Cubana del 11 de Julio de 2021 (11J) hizo estallar al castrocomunismo. Hannah Arendt apuntó con agudeza que el componente más seminal de un régimen totalitario era su capacidad de organizar cohesivamente la sociedad y el poder político. La magnitud de las manifestaciones masivas del 11J convenció a la dictadura marxista de que su capacidad de organización era gravemente deficiente.  

El sistema de prisiones políticas de Cuba se ha llenado de manifestantes del 11J. Cientos de manifestantes ya han sido “juzgados” en juicios falsos y condenados a penas de cárcel de hasta 30 años. La idea es infligir un severo escarmiento y atomizar a la población afianzando el miedo. Erika Guevara-Rosas, de Amnistía Internacional (AI), lo definió bien. La directora para las Américas de AI dijo: “A través de una serie de procedimientos y juicios injustos y opacos contra manifestantes en las últimas semanas, las autoridades cubanas han continuado librando una campaña de criminalización con el único objetivo de restablecer la cultura del miedo que se rompió el año pasado cuando la gente salió a las calles a expresarse”.

El régimen comunista observó correctamente que el país que han controlado durante más de seis décadas es hoy un hervidero de rebelión. Las reivindicaciones de las miles de personas que salieron a la calle el 11J pedían, no una mejora material, sino la libertad y el fin del comunismo. En otras palabras, el castrismo tiene un problema crónico de agitación popular. Inmediatamente, se puso en marcha la opción del éxodo. 

La psicología detrás del esquema castro-comunista es rudimentaria. Si los cubanos encuentran plausible abandonar el país con la esperanza de llegar a la tierra de la libertad, instalándose en las comunidades de exiliados de numerosos estados americanos (FL, NJ, NY, IL, CA, NV, TX y KY), la dictadura comunista apuesta a que los desafíos a su autoridad disminuirán. A medida que partes de la sociedad cubana planean su salida, el régimen de Castro concluye con seguridad que la gente estará preocupada por irse y vivir libre y próspera en el extranjero, en lugar de ser miserable, rebelde y oprimida en la isla. 

La geografía, en el caso de Cuba, significa tener el agua como frontera inmediata. El estrecho de la Florida se ha convertido en un cementerio para miles de cubanos que buscan la libertad. Mientras que, no obstante, muchos se han arriesgado al peligroso paso por aguas infestadas de tiburones, otros han preferido un éxodo terrestre a través de Sudamérica y Centroamérica, hacia México y, con suerte, cruzar la frontera sur de Estados Unidos. Para esta alternativa (que es un terreno igualmente peligroso de selva y criminalidad de cárteles de la droga), el castrismo siempre ha contado con la disposición de un cómplice para facilitar el empleo de este éxodo políticamente calculado.   

Nicaragua, dictadura socialista tutelada por el castrocomunismo, levantó todas las restricciones de visado para los cubanos en otoño de 2021. Cuatro meses después del 11J, la dictadura de la isla aparentemente presionó al régimen Ortega-Sandinista para acomodar este esquema. Como el castrismo se ha convertido en un ávido actor del capitalismo de Estado, ofreció a los autócratas centroamericanos algunos incentivos monetarios. Con un billete de avión medio a Managua desde La Habana que cuesta unos 3,400 dólares cada uno, los emporios empresariales de Castro y Ortega seguramente están abultando económicamente con estas operaciones. Coincidentemente, el gobierno mexicano bajo el aliado de Castro, Manuel López Obrador, está cooperando plenamente. Los casos de autoridades en México que revisan documentos a los cubanos no son tan diligentes como antes. 

Tras las manifestaciones masivas de agosto de 1994 en La Habana, conocidas como el “Maleconazo“, el régimen castrista permitió tácitamente la salida de cubanos del país. El resultado fue el éxodo de balseros de 1994, en el que más de 30,000 llegaron a Estados Unidos en balsas improvisadas. A partir de entonces, se estableció un mecanismo regulado de 20,000 visados anuales para que los cubanos pudieran entrar legalmente en Estados Unidos. Durante el reinado de Rafael Correa, un socialista acérrimo, Ecuador sirvió como punto de transferencia desde 2007 hasta 2017.

Antes de los éxodos mencionados, se produjeron la Flotilla del Mariel (1980), los Vuelos de la Libertad (1965-1973) y la Flotilla de Camarioca (1965). También en todos estos casos, el régimen castrista abrió la escotilla de escape con la intención de sofocar una posible rebelión popular dentro de Cuba. Si bien es cierto que a lo largo de los años sesenta y setenta muchos de los que salieron, volvieron a la isla para combatir el régimen comunista, el castrismo siempre se ha sentido más seguro, y lo sigue estando, teniendo al enemigo a distancia.           

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martes, julio 20, 2021

Vicente Morín Aguado desde Cuba: Apuntes para una historia de las manifestaciones populares anti castristas en Cuba

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


Cuando la conferencia internacional celebrada en La Habana por los 40 años de Girón o Bahía de Cochinos, Fidel Castro y Ramiro Valdés se ufanaban de lo organizado que en 1961 tenían por municipios la recogida, léase encarcelamientos y detenciones, de las personas que según ellos podrían servir de quintacolumnistas y oponerse a la revolución. La menor cifra que he leido en las publicaciones Castristas de esas detenciones durante la invasión de Playa Girón es de 80 000 detenidos, aunque la que más se maneja en las pocas ocasiones en que se aborda ese tema es de 100 000, llegando inclusive a 120 000 . Los Castro, en Cuba, se adelantaron a Augusto Pinochet, en Chile, en la utilización de los stadium deportivos y otras instalaciones para encerrar a sus posibles opositores. Tuve un tio, ya fallecido, que cuando la inavasión de Playa Girón fue encerrado esos días, junto a otros varios cientos de detenidos, en el histórico stadium matancero Palmar de Junco mientras que las ametralladoras les tenían apuntando todo el tiempo. Años atrás, en la década de los años 80s, en un programa de historia de la TV cubana, dirigido por el animador e historiador Calderón, cuyo nombre me parece que era Tal Como Fue, una hermana de Isidoro Malmierca,    que en esa época de 1961 era dirigente nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) dijo alardeando que quizás la Revolución haya detenido a personas que no estaban haciendo actividades contrarrevolucionarias, pero que nadie de los que la estaban haciendo quedó sin ser detenido. No se si esa Malmierca era una que fue posteriormente una alta oficial de la Inteligencia cubana, o si esa Coronel era una hermana suya. Los Malmierca eran antes de 1959 viejos miembros del Partido Socialista Popular. La Malmierca se equivocó, pues algunos dirigentes y luchadores contrarrevolucionarios no fueron detenidos pero ¿ Que hubiera pasado si la victoria de Playa Girón se hubiera demorado más tiempo en llegarle a los revolucionarios castristas ?

LA RESPUESTA ESTA EN LOS MUROS DE LA CIRCULARES DEL ANTIGUO PRESIDIO MODELO: LOS HUECOS DINAMITADOS QUE SE HICIERON PARA MASACRAR A TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS. SIEMPRE APARECERÁN LOS ¨SEGUETA¨ ENCARGADOS Y DISPUESTOS A ACCIONAR LOS DETONADORES . EL EXILIO Y SUS LÍDERES POLÍTICOS Y LA OPOSICIÓN INTERNA DEBEN DE TRABAJAR PARA QUE ESE GENOCIDIO NO LLEGUE NUNCA A OCURRIR. ¨SEGUETA¨ERA EL NOMBRE DE UNO DE LOS PRESOS COMUNES ENCARGADO DE EXPLOTAR LAS CARGAS EXPLOSIVAS.

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Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

Apuntes para una historia de las manifestaciones populares anti castristas en Cuba

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¿Cómo explicar esta madurez política del pueblo, durante décadas aplastado, adoctrinado en escuelas, medios masivos de comunicación y hasta en la vía pública?

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Por Vicente Morín Aguado

La Habana

19/07/2021

I-Antecedentes.

La oposición popular al movimiento social que Fidel Castro llamó Revolución, comenzó tan pronto como los cubanos mas suspicaces apreciaron dos rasgos de su actuación política: el rechazo a los mecanismos democráticos tradicionales, consagrados por la constitución de 1940, que El Comandante juró restaurar desde el juicio seguido contra su persona por los sucesos del Moncada en 1953 y, el ataque, primero gradual y muy pronto masivo, contra la propiedad privada.

El apoyo mayoritario al carismático líder de verde olivo ha opacado ante la historia otras verdades evidentes: En abril de 1959 habían alzados en Pinar del Río combatiendo al castrismo, bajo el liderazgo del joven Fernando Pruna Bertot; le siguieron centenares de guerrilleros en el Escambray al centro del país, contra los cuales Castro envió una oleada de decenas de miles de milicianos y, en vísperas del desembarco por Bahía de Cochinos, más de 20 mil presuntos opositores fueron apresados en un operativo policial a todo lo largo del país.

Entonces se habían consumado los requisitos básicos previstos por Carlos Marx y Federico Engels en el Manifiesto del Partido Comunista (1848), al definir la dictadura del proletariado: la casi totalidad del país era propiedad del estado y los partidos políticos habían sido suprimidos junto con las libertades individuales, creándose el estado despótico totalitario de un solo partido.

El 16 de abril de 1961 El Comandante proclamó, bayonetas en alto, El socialismo.

II-Las primeras voces callejeras después del silencio absoluto.

Implantado el nuevo régimen al estilo de Lenin y Stalin, bajo sustento económico y militar soviético, la oposición pública fue silenciada totalmente. La condición de isla y el dominio sobre los medios de comunicación, contribuyeron decisivamente a callar todo brote de resistencia en el país.

Tal silencio no significó la ausencia de un evidente rechazo al socialismo, la prueba está en las siete mil 365 víctimas del régimen, meticulosamente registradas por la ONG Archivo Cuba, multiplicadas por tres al hablar de prisioneros políticos.

Escapar del presidio insular llegó a ser la única opción para tantos opositores, desde aquel momento y hasta ahora, las únicas manifestaciones masivas anti gubernamentales en el país han estado asociadas al asunto migratorio.

Los sucesos de la embajada del Perú, cuya consecuencia directa fue la crisis del Mariel en 1980, demostraron que el adoctrinamiento revolucionario, muy a pesar de vivir Cuba su luna de miel con la URSS, no había logrado la deseada unanimidad de apoyo al socialismo y tampoco aparecía el hombre nuevo, pilar de la sociedad que estaba siendo diseñada a pulso según preconizó el Che Guevara fusil contra fusil.

La siguiente asonada popular ocurrió el 5 de agosto de 1994, abarcando los barrios cercanos al mar en la capital cubana, por lo cual se le ha llamado “el maleconazo”. Ese día expresaron su desesperación varios miles de cubanos, ante la frustración de un esperado convoy de embarcaciones que supuestamente abriría un portal migratorio. Se vivían los inicios dramáticos del llamado periodo especial.

Desaparecida la Unión Soviética y con ella los subsidios millonarios que sustentaban una economía francamente parasitaria, se impusieron largos apagones, la carestía de productos básicos había contraído el mercado nacional, comenzando la dolarización con una apertura al turismo, respuestas emergentes para las cuales no estaba preparada la población.

El “maleconazo” está siendo comparado erróneamente con los acontecimientos actuales, nada mas falso. Los hechos quedaron circunscritos a un área reducida de la ciudad y no hubo consignas políticas, ni reclamos concretos al régimen. Una semana después, el astuto Comandante abrió las costas cubanas a los balseros, originándose otra crisis migratoria que, optando diversas variantes, permanece viva.

El resultado más importante de ambos acontecimientos masivos fue la renovación del núcleo esencial del exilio, radicado en Estados Unidos. Estos emigrantes no habían perdido nada con la llegada de la revolución, expresaban el anhelo por lo que de alguna manera sabían que podían alcanzar, imposible en la Cuba socialista.

Estamos hablando de lo que, al paso del tiempo, se ha llamado El Bloqueo Interno.

III-La rebelión del 11 de julio de 2021.

Precisamente la rebelión popular de hoy está centrada en reclamar el fin del bloqueo interno, que puede resumirse en las consignas coreadas por miles de voces, desafiando la represión:

¡Patria y Vida! ¡Abajo el comunismo! ¡Escuchen al pueblo! ¡No tenemos miedo!

Se unen otras frases del lenguaje marginal, muy en boga, pidiendo la renuncia del presidente marioneta del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel.

A pesar de vivir la tragedia del Covid-19 en su mayor expansión, combinada con una carestía crónica de alimentos, insumos médicos y otras necesidades básicas, los manifestantes expresaron escasamente esas carencias, el sentido eminentemente político prevaleció, algo que mucho preocupa a los represores.

Sin obviar las causas directas de su justo reclamo, los cubanos han madurado al punto de señalar con acierto la solución de sus desventuras: cambiar el sistema imperante desde hace 62 años.

Anteriormente varios conatos de manifestaciones masivas fueron resueltos por el actual gobierno antes de que cobraran fuerza, pero adelantaron el camino hasta hoy, en particular citamos la convocatoria a la marcha de los girasoles en octubre 2019, ahogada al detener casi 500 activistas, y los cientos de jóvenes concentrados frente al ministerio de cultura el 27 de noviembre pasado, engañados bajo la promesa de un diálogo que jamás se realizó, recibiendo a cambio hostigamiento de todo tipo.

IV-Los porqués de ahora y de mañana.

El presidente puesto a dedo por Raúl Castro se afana en explicarle al mundo, dentro de Cuba nadie le cree, que esta crisis fue directamente orquestada desde los Estados Unidos. Hasta hoy no ha presentado una sola prueba convincente y los hechos le desmienten abrumadoramente.

Un intento personal de confrontación con los manifestantes en San Antonio de los Baños, localidad al sur de La Habana, donde se originó la chispa del estallido nacional, le hizo probar la repulsa de la gente en su propia cara, hasta pomos plásticos lanzaron al seudo gobernante algunos presentes, desafiando a la guardia personal y la policía.

En otro pueblo del interior, Palma Soriano, mil kilómetros al Este, uno de los íconos aún vivientes del gastado castrismo, el octogenario Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, fue abucheado públicamente. Ex ministro del interior, fundador de los temidos Órganos de la Seguridad del Estado, le corearon asesino en pleno rostro en la calle.

¿Cómo explicar esta madurez política del pueblo, durante décadas aplastado, adoctrinado en escuelas, medios masivos de comunicación y hasta en la vía pública?

Los opositores abandonaron hace mucho tiempo la confrontación armada, infructuosa y penetrada por el espionaje castrista dentro y fuera del país. El apego a la No Violencia, reclamando derechos humanos universales, ha calado hondamente en la población, sobre todo a partir de la generalización de la internet, un medio democrático por excelencia, imposible de censurar de forma absoluta.

Se está librando la batalla en un escenario nada favorable para la maquinaria represiva de la dictadura.

Hoy en día se publican en Facebook los actos represivos en vivo y en directo, identificados los represores al menos para escarnio público. La manifestación inicial en San Antonio de los Baños fue conocida de inmediato en todo el país, antes no era así, Fernando Pruna, el joven rebelde de Pinar del Río, a sus 85 en Miami, ha declarado: “antes ibas preso, te torturaban y te fusilaban, eras desaparecido en el más amplio sentido de la palabra.”

La negativa de la hermandad Castro a implementar reformas de mercado, por temor a perder el poder en un país muy cercano al llamado Imperio, lleva la contra partida de un parasitismo crónico que finalmente ha explotado. El totalitarismo ha vivido del exterior, primero de la URSS, después de Venezuela, sumando otros aliados circunstanciales. Cuba está endeudada hasta la médula y no hay prestamistas a la orden.

Ofende la natural inteligencia de la juventud cubana, exigirle Patria o Muerte frente al imperialismo yanqui, cuando desde EEUU llegan las recargas telefónicas, los propios celulares, así como el bocado de comida deducido de los dólares que un familiar gana trabajando abnegadamente. El mito de que la CIA, el Pentágono, u otras agencias norteamericanas sufragan la subversión interna se ha derrumbado.

La inmensa mayoría de los líderes de opinión nacionales, artistas, deportistas, ex combatientes cercanos al liderazgo castrista y otras figuras connotadas, se han expresado por el cambio, la libertad de expresión y una economía de mercado.

En Cuba es plenamente aceptado que no hay estado de derecho, que pensar diferente no debe ser delito y que el sistema socialista es un fracaso.

El llamado bloqueo, asunto básico de la política exterior de la Plaza de la Revolución, ha dejado de ser justificación creíble para los cubanos. Los pollos que el estado vende a la población están facturados en Luisiana y el pueblo lo sabe.

Sin embargo, el asedio económico norteamericano es una realidad manifiesta, reflejada en otras acciones que SÍ AFECTAN considerablemente la naturaleza económica de la dictadura, algo que los gobernantes cubanos se afanan en ocultar porque significa eliminar ese bloqueo interno del cual no quieren escuchar una palabra.

Se trata de los viajes a Cuba, del turismo disfrazado tras la frase “contactos culturales pueblo a pueblo”, de las remesas incautadas por el monopolio estatal del comercio interior, mancillando derechos del pueblo cubano a disponer libremente de sus ingresos. Se agregan las restricciones financieras, y en especial el miedo a invertir capitales en Cuba.

La pregunta es, ¿Por qué Cuba no y, por ejemplo, Vietnam Sí?

¿Acaso los aguerridos vietnamitas han traicionado a su patria, se han doblegado a los designios imperiales norteamericanos?

Aunque los cubanos aspiran a mucho más que una apertura económica, aspiran a la libertad plena, así lo demostraron este 11 de julio, el dominio estatal sobre la economía, obstaculizando toda actividad privada, con la prohibición constitucional de acumular riqueza, condena la economía de la Isla a una incompatibilidad total con el resto del mundo.

El Castrismo se ha bloqueado a si mismo, bloqueando de antemano a su propio pueblo. Está en un callejón sin salida, agravado ahora por el declarado Default de su parasitaria economía, junto a las consecuencias de la pandemia.

El Jefe de Estado cubano, un simplón secretario comunista de provincias, elevado por su fidelidad, exigió nuevamente el fin del bloqueo, citando 234 medidas aplicadas por la administración Trump, no hay tal bloqueo, pero es evidente que su gobierno, corrupto, parasitario y monopolista, siente el peso abrumador del puño levantado desde Washington de una forma nunca antes vista.

Obama apeló a que podía convencer a los gobernantes para que aliviaran la suerte del ciudadano común, tratándose de una dictadura, estaba en un flagrante error. Los hermanos Castro se encargaron de demostrárselo, burlándose de su rosa blanca mientras pronunciaba un brillante discurso en La Habana.

En Cuba el partido comunista ha llamado a sus fuerzas al combate, ha de esperarse un escenario cruel en las próximas semanas, pero los que se atrevieron volverán por sus fueros, aumentados en número y valor, a no ser que aparezca un reformador desde la cúpula gobernante.

El Gorvachov cubano no se avizora en el horizonte político, el sistema se ha encargado de prevenir cualquier intento reformista, condenado explícitamente en la nueva constitución de 2019.

Pero a despecho de Carlos Marx, la historia no se mueve según leyes científicas, los seres humanos fueron dotados por el creador de libre albedrío, precisamente lo contrario del objetivo comunista.

Los cubanos han apostado por ellos mismos.

© cubaencuentro.com

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Sobre la Guerra Civil en Cuba  para combatir a la dictadura Castrista  en los años 60 del siglo XX  que niega tanto  la aceptación pasiva del Castrismo como  cobardía por parte del  pueblo cubano

Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso

13 de abril de 2021

En el artículo Datos de una guerra civil del historiador cubano Rafael Rojas (radicado en México   y hermano del actual  Viceministro de Cultura del Castrismo)  se lee: ¨El concepto de guerra civil resulta más apropiado que el de ''contrarrevolución'' a la hora de historiar aquel conflicto. El discurso oficial atribuye a los ''contrarrevolucionarios'' la falsa homogeneidad ideológica, política y social de la propia ''revolución'' y, a la vez, niega la identidad nacionalista de los opositores al comunismo. Cuando el campo intelectual y académico de la isla acepte que aquellas decenas de miles de adversarios al gobierno de Fidel Castro fueron cubanos que deseaban lo mejor para su país y no apátridas y traidores que trabajaron por la destrucción de la isla y su anexión a Estados Unidos, comenzará la verdadera reescritura de la historia contemporánea de Cuba

En efecto: en Cuba en la década de los años 60 del pasado siglo hubo una  Guerra Cívil en contra de la tiranía impuesta por el Castrismo;  tal es así que hasta el régimen Castrista así lo ha entendido y dicho en ocasiones. En el tomo I del libro Las Reglas deL Juego, elaborado por miembros de la Dirección Política del MININT y publicado en 1992 por la Editoral San Luis, editoral del MININT se lee ( sólo teniendo en cuenta a los insurgentes alzados en zonas rurales y no a la oposición urbana de la cual hubo más de 300 organizaciones según ha expresado Fidel Castro) lo siguiente:

¨El General de Ejército Raúl Castro calificó este largo batallar como una guerra civil; en 1967 expresó que en aquellos encuentros contra el bandidismo perdieron la vida cerca de 500 combatientes revolucionarios, y las operaciones costaron al Estado cubano entre 500 y 800 millones de pesos. Ese fue el balance de la destrucción de 179 bandas y casi 3 600 alzados que asolaron el teritorio nacional a mediados de 1960 y 1965 fundamentalmente. Cien mil hombres rastrearon las antiguas seis provincias del país para aniquilar a unos 200 grupos de alzados. ¨ ( pag 125-126)

(Luchadores anticastristas del Escambray. En varios post de este blog Baracutey Cubano se han identificado erróneamente algunos de los fotografiados. Julio M. Lara (dueño de la foto y uno de los fotografiados)  muy gentilmente atendió a mi solicitud  y me envió el siguiente email: Muy estimado Pedro, ante todo gracia por su elocuente  elogio y comentario. Esa foto fue tomada en una reunión de líderes que Evelio (Duque) -tratando de unir todas las fuerzas bajo un liderazgo– realizo, y no fue en Manacal como algunos dicen -fue cerca de Topes de Collantes, en una zona conocida como “Dos Ríos”. Por consiguiente hay algunos que por haber pertenecido a otras columnas no me acuerdo de sus nombres, y otros que si me acuerdo, por el largo tiempo que hace –no me acuerdo de sus nombres aun reconociéndolos.      Pero me acuerdo de unos cuantos, empecemos: de pie en la parte posterior, de izquierda a derecha los dos primeros pertenecían a la tropa de Osvaldo Ramírez; seguidos por el matrimonio Tunon (Tuñón)  (campesinos de la zona); a continuación Evelio Duque con gorra y Osvaldo Ramírez con sombrero; a la derecha de Osvaldo creo – no estoy seguro era Monguito Pérez, a continuación era uno de nosotros que no recuerdo su nombre, al final el heroico Tomasito San Gil. Arrodillados al frente de izquierda a derecha el primero era Víctor (Chiche) Gámez, el segundo fui yo, el tercero era Ignacio  (bigote) Zúñiga,  los dos que siguen eran de nuestra tropa pero no recuerdo sus nombres, el sexto era mi amigo, hermano y compañero de toda la guerra Antonio (Tata) Aragón, el ultimo no me acuerdo su nombre. Tomas San Gil, Tata Aragón y yo nos conocíamos de antes de la guerra.

      Yo he escrito seis libros en una serie “Exponiendo al Comunismo”, además escribí mi autobiografía “God Satan and Me”,  o en castellano “Dios Satanás y Yo”.  Si deseas leerlo, con mucho gusto te obsequio y hago llegar una copia.)

Nunca en contra del gobierno de Fulgencio Batista  hubo una oposición violenta tan numerosa a lo largo y ancho de toda la República de Cuba. Hago  la observación que quizás  las cifras anteriores de  alzados en las áreas rurales  han sido disminuidas por razones políticas pues otras fuentes oficialistas hablan de aproximadamente 5 000 alzados; un elemento que sirve para medir el alcance de esa guerra civil  fue la creación de los llamados ¨pueblos cautivos¨ como fueron, en Pinar del Río: ¨Sandino¨, ¨Briones Montoto¨, ¨López Peña¨ y muchos más en el país  en que se encarcelaron bajo un régimen carcelario menor severo a cientos de  familias desalojadas de sus casas y de sus tierras en las áreas montañosas del mal llamdo  Escambray,  pues realmente  se le debe llamar macizo montañoso de Guamuhaya, pues el Escambray es un pequeño territorio cercano a la ciudad de Santa Clara en el que no hay ni agua. En esas cifras no se tienen en cuenta tampoco a  los cubanos  que luchaban en las organizaciones urbanas anticastristas y anticomunistas dentro de Cuba; la punta del iceberg  de ellas son aquellas que planearon atentados contra el tirano Fidel Castro. Tampoco se tienen en cuenta  a los  numerosos cubanos que operaban en infiltraciones  y ataques a la dictadura desde el exterior ya estuvieran vincukados a la CIA o a organizaciones independientes, incluyendo a la Brigada de Asalto  2506 con aproximadamente 1500  brigadistas cubanos que era casi la totalidad de los invasores en Bahía de Cochinos. No olvidemos que la dictadura Castrista, em medio de la mal llamada Guerra Fría,   estaba financiada, entrenada, armada  y  asesorada  por el campo socialista encabezada por la hoy extinta URSS; dos ejemplos de ello es que el asesor  hispano-soviético ¨Angelito¨ (Francisco Ciutat de Miguel estaba en Cuba  desde el 4 de marzo de 1960  y el grupo especial ¨El Molino¨ tenía asesores del campo socialista para combatir  a los alzados del Escambray.

/(Algunas localizaciones de los grupos  de las guerrillas antiCastristas y anticomunistas en la zona central de Cuba )

Una observación interesante: el Doctor en Ciencias Arnaldo Jiménez de la Cal, oficialista historiador de la ciudad de Matanzas, en su libro Principio y fin del bandidísimo en Matanzas. (1998), que fue Premio 26 de Julio del año 1997, expone en sus datos que de los aproximadamente 600 alzados ( o sea, individuos que participaron en la lucha con el arma en la mano; luego no se tiene en cuenta los suministros, guías, personal de apoyo, etc.) que hubo en la provincia de Matanzas, y que fue aproximadamente el 25% del total que hubo en todo el país, sólo tres habían pertenecido a los cuerpos armados de la anterior República, mientras que más de 90 habían pertenecido a los cuerpos del régimen Castrista: Milicias Nacionales Revolucionarias, Ejército Rebelde, Policía Nacional Revolucionaria, etc..

En ese libro del Dr. Jiménez de la Cal, se citan fragmentos de discursos locales de Fidel Castro donde se dice que fueron errores de la Revolución los que conllevaron a que tantos campesinos se alzaran.

Las decenas de miles detenidos y encarcelados por causas políticas (juzgados por los mal llamados Tribunales Revolucionarios que eran los usados para combatir los delitos contra la seguridad del Estado) en las ergástulas Castristas y las miles de sentencias de muerte   aplicadas mediante el fusilamiento hablan claramente de la oposición a la dictadura. No olvidemos que cuando la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961 fueron detenidos más de 100 000 personas  porque  se temía que pudieran formar una ¨quinta columna¨ antiCastrista dentro del país; en esa ocasión se usaron, entre otros lugares de confinamiento, a stadium deportivos adelantándose en 12 años  a lo sucedido en Chile en septiembre de 1973.

Hoy, 13 de abril,  hace un aniversario más  de un hecho  de esa guerra civil que la tiranía no pudo ocultar: el incendio de la  muy famosa tienda El Encanto.



Carlos González Vidal incendió  el 13 de abril de 1961 la famosa y muy exclusiva tienda por departamentos El Encanto (situada en Galiano y San Rafael, La Habana; dos de sus antiguos empleados fundaron en España El Corte Inglés) preparando ¨la petaca ¨para que el fuego comenzara después que ya se había cerrado dicho comercio y empleados y clientes ya se habían, pero sucedió, según la versión Castrista,  que cuando el fuego comenzó, todavía se encontraba trabajando en horas de la noche la también empleada Fe del Valle, la cual murió como consecuencias del incendio; otra versión dice que Fe del Valle estaba fuera del edificio  cuando estaba ya el incendio pero que, por alguna razón, entró al edificio. Carlos, que no era una persona de acción y era querido por lo atento y servicial que era con todos sus compañeros de trabajo, nunca se 

recuperó de esa muerte. Fue sorprendido a los pocos días en la Playa Baracoa ; lo detuvo, entre otros, otro trabajador de El Encanto sin conocer que él era el que había provocado el incendio. En el libro Girón: La Batalla Inevitable  de Juan Carlos Rodríguez, libro publicado en Cuba por la editorial Capitán San Luis se lee que esa persona es el que sería posteriormente a finales de los 80s el Coronel Oscar Gámez, delegado del MININT en Pinar del Río. Gámez era miliciano y trabajaba en el Encanto al igual que Carlos y lo conocía; al verlo en ese lugar y preguntarle sus razones lo ve muy nervioso y se lo llevan detenido para interrogarlo sobre unas armas que se habían encontrado en un registro que se hizo en el Club La Zorra y El Cuervo en esos días. Carlos a una pregunta dice la expresión, o algo parecido a esto, ¨Con eso sí no tengo nada que ver ! ¨. y por ahí los interrogadores se dan cuenta que hay algo y empezaron a¨ matraquearlo ¨, hasta que confiesa. Carlos no era un hombre de acción y estaba muy alterado porque por su causa había muerto otra persona. La forma amable de ser de Carlos y el que era querido por sus compañeros de trabajo lo leí en el ya mencionado libro 

Hace años  en el Memorial Cubano su hermano Gonzalo le expresó  a este bloguita de Baracutey Cubano  que Carlos estaba en esa Playa escondido en una casa de seguridad para seguir luchando y que podía haber escapado pero no lo hizo; en el libro se dice que estaba esperando salir del país. En el año 2008  Gonzalo dejó en este blog el siguiente comentario: ¨Estimados señores. Leí lo publicado por ustedes en relación a mi hermano Carlps y veo varios errores históricos debido al libro publicado por el régimen. Primero: La señora Fe del Valle no estaba trabajando, era la jefa del Comité de Defensa en la tienda y una comunista rabiosa y odiaba  profundamente a Carlos. Ya habían tenido varios encuentros con él  y lo había amenazado con encarcelarlo si algo sucedía en El Encanto. No era una víctima inocente. Segundo:  No fue Oscar Gámez  el quelo  detuvo en Baracoa; fue el miliciano José Peña también de la tienda y un perro comunista  pero muy cobarde, Terceo;   No quiso irse del país; tuvo ofertas de asilo y las rechazó  pues queria seguir la lucha. El sabotaje fue el 13 de abril y su detención el 17 de abril. No fue una petaca, fueron dos y era esencial que en toda la tienda continuara todo funcionando   normalmente para que  el fuego se propagara más rápidamente. Fe del Valle quedó atrapada en un ascensor. Si desean más información. Gonzalo González Vidal  (deja teléfono y email) ,Gracias por su atención.Gonzalo.¨     

  El libro Girón: La Batalla Inevitable es el libro publicado en Cuba más relativamente objetivo y respetuoso de los que se han publicado sobre Girón y su entorno histórico, algunos ejemplos del respeto anterior son: llama insurgentes a los que otros autores oficialistas llaman ¨bandidos ¨, llama brigadistas e invasores a los que otros escritores llaman mercenarios; explica como las armas y, sobre todo, las municiones, capturadas a los brigadistas de la 2506 que fueron fotografiadas y publicadas por la tiranía, para ¨mostrar ¨una supuesta cobardía de los brigadistas, fueron dejadas apresuradamente y a última hora por un avión, cuando ya los combatientes del gobierno estaban a pocos metros de ese único avión y vuelo que pudo aterrizar. Las armas de los barcos no pudieron en su inmensa mayoría desembarcarse porque los barcos fueron hundidos o seriamente dañados por la aviación castrista. El libro, pese a estar dedicado a Fidel Castro, muestra a un Fidel que solamente estuvo poco tiempo y algo alejado de los combates de Bahía de Cochinos.

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EL DUEÑO DEL ESCAMBRAY


Por Guillermo Fariñas

Periodista independiente.
cocofari62@yahoo.es

La Chirusa, Villa Clara, octubre 15 del 2009, (PD) El 23 de febrero de 1982, un grupo cadetes militares de los países socialistas que estudiaban en la ciudad de Tambov, Unión Soviética, fueron invitados a un acto conmemorativo por el Día del Ejercito Rojo. La actividad era en una de las academias moscovitas para oficiales ya graduados. Los organizadores de la conmemoración no escatimaron en servir bebidas etílicas a los rusos o extranjeros, allí presentes, porque según rezaba una máxima tradicional aquel país euro- asiático:” Una fiesta donde no se termine borracho, no puede llamarse fiesta y menos llamarse buena”.

De pronto allí, se rompió la armonía que existía en una de las mesas, pues un retirado Coronel General soviético comenzó a discutir acaloradamente con el coronel del Ministerio del Interior cubano, Antonio Menéndez Tomassevich, el Agregado Militar de esa entidad en la embajada cubana en la extinta nación. Una acalorada polémica surgió entre aquellos dos perdidos borrachos. Versaba sobre quien fue el verdadero artífice de la destrucción, en la primera mitad de la década de los años 60, de las guerrillas anti- castristas en el Escambray, el macizo montañoso del centro de la mayor isla del Mar Caribe.

Según la historiografía oficial, el hoy fallecido General de División Raúl Menéndez Tomassevich fue el máximo responsable, en cuanto a la estrategia y tácticas para la eliminación de los popularmente conocidos “Alzados”. Por lo menos esto es lo que se le asegura al ciudadano cubano de a pie.

( Gral. Tomás Raúl Menéndez Tomassevich )

El coronel Antonio, hermano del general Menéndez Tomassevich, defendió el supuesto papel histórico de su cercano familiar. El polemista era Dimitri Pavlovich Abramov, fundador, junto al famoso Mariscal Blucher, de las Unidades Anti- Bandidos en el incipiente Primer Estado Socialista del Mundo.

El general ruso se ufanó ante los congregados que fue él quien capturó a los últimos guerrilleros blancos de Rusia y logró afianzar el poder de los Soviet. Estos fueron los renombrados “Lobos de Tambov”, una región relativamente cercana a la urbe moscovita, donde en los bosques del territorio homónimo, se combatió hasta 1938.

Después de participar en la Guerra Civil Española, durante toda la Gran Guerra Patria, Abramov asesoró la creación de frentes partisanos en Ucrania y Bielorrusia. A partir de 1945, orientó a los gobiernos de Bulgaria, Checoslovaquia y Hungría, para hacer lo que sabía bien: neutralizar a la perfección guerrillas anticomunistas.

Posterior al triunfo de la Revolución Cubana y tras la muerte en combate del supremo jefe anti- guerrillero, comandante Manuel “Piti” Fajardo, a Abramov se le envió de urgencia de responsable superior soviético tras bambalinas para enseñar a los todavía bisoños comandantes contrainsurgentes isleños.

Abramov estableció un Estado Mayor de avezados asesores soviéticos a los pies de las montañas del Escambray, en el poco notorio poblado de Condado. Allí no podían acceder sin el permiso suyo o de sus más cercanos ayudantes, ni los oficiales de mayor rango cubanos, una cuestión que creó disgustos entre los aliados de armas.

El dominio de Abramov del idioma español desde los sucesos de la península ibérica le sirvieron para hacerse pasar por un hispano- soviético ante las tropas de Lucha Contra Bandidos (LCB) al servicio del castrismo, con el nombre de “Adams”, que los viejos combatientes de aquella contienda entre compatriotas todavía recuerdan con horror.

Adams implantó los métodos usados en la extinta URSS, como fueron matar los animales de corral, bovinos, equinos, porcinos y vacunos, para que la guerrilla no pudiera abastecerse en proteína animal. Fumigó y quemó cultivos, también envenenó los ríos para rendir a los campesinos alzados..

En la discusión en Tambov, Abramov argumentó a su contrincante que personalmente escogió la localización del primer Pueblo Cautivo, creado en el municipio de Cifuentes y que las autoridades isleñas nombraron “Wilfredo Pages”. En ese sitio reconcentró obligatoriamente a los familiares de los guerrilleros.

Estudió la geografía del archipiélago, dándose cuenta que lo más parecido a la Siberia Rusa era el extremo oeste de la isla en Pinar del Río y ordenó levantar allí tres grandes “pueblos cautivos”, que son “Antonio Briones Montoto”, “Ramón López Peña” y “Sandino”, lo que consideró su jugada maestra, pues dejó a sus perseguidos sin base social futura.

Con reproche, le espetó a la cara al coronel castrista: “Tu hermano, que está ahora de Jefe Militar en Angola, pidió mi retirada de la Asesoría Militar Soviética, porque le he criticado su poca imaginación para capturar a Jonás Zabimvi, pues ese es un guerrillero natural y solo lo pueden apresar sus propios seguidores”.

Concluyó con el menor de los Tomassevich: “Dile a Tomas que sigue comportándose como un buen táctico, pero es el peor estratega al que haya tenido que asesorar en mi vida, porque nunca piensa en el mañana, que ante la historia de Cuba, él limpió al Escambray, pero la historia oculta conoce que yo fui el real dueño del Escambray”.

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Al filo del Machete

Desplazados y Pueblos Cautivos

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Tomado de https://www.hypermediamagazine.com/

Verdad y dolor: Archivo Cuba y el costo en vidas del período de Batista

 Enrique Del Risco

Agosto 29, 2020


Archivo Cuba acaba de concluir un largo y exhaustivo esfuerzo para revisar el número de muertes por causas políticas durante la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958). Precisa aclararse, sin embargo, que dar por concluida esta parte de su misión no impide que en el futuro Archivo Cuba siga perfeccionando su base de datos al obtener mayor información. Raro encontrar en estos tiempos una institución consagrada de tal manera a esa cuestión anacrónica que es la verdad. En la época de las fake news y la posverdad, cuando el relativismo parece ser la esquizofrénica medida de todas las cosas, Archivo Cuba insiste en determinar el costo exacto en vidas humanas a lo largo de las dos dictaduras en las que ha transcurrido lo que académicamente se conoce como Revolución Cubana. 

(Armando Lago)

En medio de la espesa mitología que rodean las últimas siete décadas de vida cubana, Archivo Cuba insiste en la terca racionalidad de los números. Desde que empezara a publicar el resultado de sus investigaciones, Archivo Cuba no ha dejado de masacrar mitos. El primero de ellos, el famosísimo de las veinte mil muertes causadas por el régimen de Fulgencio Batista desde el golpe de estado del 10 de marzo de 1952 hasta su caída el primero de enero de 1959. Un mito enunciado en las primeras ediciones de enero de 1959 de la entonces fundamental revista Bohemia, y luego reproducido como artículo de fe en cuanto resumen oficial u oficioso se hacía de la dictadura batistiana.

En un seminal artículo publicado por Armando M. Lago en Cuba Encuentro el 15 de octubre de 2002, “El fraude de los veinte mil muertos de Batista”, la cifra monstruosa de veinte mil muertos quedó reducida a una no menos monstruosa pero numéricamente más modesta de 1.816 muertes. 

En aquel artículo, el total de muertes atribuidas al régimen de Batista aparecía desglosado de la siguiente manera:

Cualquiera que hubiera hecho estimaciones a partir de las principales masacres y combates más conocidos durante la dictadura batistiana concordaría que esa reducción en un 90 % de la cifra de veinte mil muertos estaba bastante más cerca de la realidad. Porque no se trataba de justificar a un régimen que hizo del asesinato una herramienta política habitual, sino de darle su peso más exacto posible. 

¿Por qué hasta el día de hoy el castrismo se ha aferrado a una estadística generada por la prensa burguesa? 

Todo apunta a que la aplastante redondez de la cifra de los 20.000 justificaba la feroz violencia desatada primero contra los servidores del régimen derrotado, y luego contra los que disentían del rumbo tomado por la Revolución. El triunfo revolucionario, que en los primeros días de enero de 1959 se presentó como un acto de reconciliación nacional, pasó de inmediato a convertirse en ceremonial vengativo y catártico que creó condiciones para la instauración de un aparato represivo que persiste hasta hoy.

El mito de los veinte mil muertos permitió no solo reestablecer a toda prisa y a nivel nacional la pena de muerte, abolida por la constitución de 1940 con la excepción de “los miembros de las Fuerzas Armadas por delitos de carácter militar y las personas culpables de traición o de espionaje en favor del enemigo en tiempo de guerra con nación extranjera”. Aquella cifra desmesurada también permitió que el nuevo régimen presentara el número de fusilados en los primeros meses no como penoso acto de justicia sino con el mismo entusiasmo con que se presentaban los logros económicos alcanzados por la naciente Revolución. Afirmaba Fidel Castro en un discurso del 8 de mayo de 1959 que “los Tribunales de Guerra Revolucionarios han cumplido ya su rol esencial” y “por lo tanto, la Revolución estaba segura de que había cumplido cabalmente su deber con el fusilamiento de más de 500 criminales de guerra”

Si, a pesar del celo en el cumplimiento de las metas, la maquinaria seguía funcionando, la cifra de ejecuciones siempre sería una fracción de los veinte mil muertos que supuestamente había causado el régimen depuesto. Si el régimen de Batista podía traducirse en una cifra era esa, la misma que utilizaba la Revolución para justificar sus excesos.

Rebajada la criminalidad del batistato a cifras realistas, aquel informe del 2002 se complementaba por las cifras de las muertes causadas por las fuerzas revolucionarias durante el mismo período, que, sin ser similares, tampoco eran del todo desdeñables.

Aquellos resultados parciales sirvieron, aparte de desinflar el mito de los veinte mil asesinatos, para tener una visión algo más próxima a lo que fue el proceso insurreccional que terminó con la caída del régimen batistiano. Este conteo sirvió para confirmar viejas sospechas y arribar a nuevas conclusiones. Desde confirmar la naturaleza asesina de un gobierno que causó la muerte de 1.816 personas, de las cuales algo más de la mitad (918) se atribuían a ejecuciones extrajudiciales, hasta demostrar la hipótesis de que habían sido los combatientes urbanos los más sacrificados durante la insurrección. 

Otros detalles resultaban sorpresivos para muchos, como lo parejo de las cifras entre los campesinos ejecutados por el ejército (105) y los fusilados o ahorcados a manos de los rebeldes (96). O que la mayor cantidad de bajas sufridas por las fuerzas antibatistianas no correspondiera a los publicitados acontecimientos del 26 de julio de 1953 (98) o al alzamiento de Cienfuegos del 5 de septiembre de 1957 (63) sino a la ¾ninguneada por la historiografía oficial¾ huelga del 9 de abril de 1958, en la que habrían muerto 147 combatientes. Más significativo aún era que las 1.816 víctimas de Batista fueran más de cuatro veces menos que las ocho mil que le atribuían al castrismo los cálculos más conservadores.

Con la publicación de aquel artículo, el efecto político y de denuncia podía darse por satisfecho. El relato habitual que había impuesto la propaganda castrista y sus repetidores afines en todo el mundo de una dictadura asesina derrocada por una revolución justiciera, quedaba destrozado por este sobrio recuento. El artículo de Armando Lago y, sobre todo, las estadísticas que incluía, a la vez que desmontaba la mitomanía que abundaba sobre del batistato, ofrecía un cuadro mucho más realista del régimen contra el cual el castrismo se presentaba como redentor. 

Sin embargo, en lo adelante, más que a confirmar sus hallazgos iniciales, Archivo Cuba dedicó sus principales esfuerzos a refinar las cifras obtenidas, hacerlas más precisas y confiables, aunque de alguna manera contradijeran sus conclusiones originales. El tipo de labor en que el ansia de justicia no compromete la objetividad de la investigación suele asociarse en Latinoamérica con un momento posterior a las dictaduras, cuando las Comisiones de la Verdad, una vez desaparecido el régimen represivo, pueden dedicarse con más o menos calma a reunir los datos. No era de extrañar que en el exilio cubano, tras tanto tiempo de dictadura, surgiera una iniciativa semejante antes que esta llegara a su fin. Lo sorprendente ha sido su rigor, su compromiso con la verdad incluso antes que con el reclamo de justicia. 

Algo tendrá que ver la integridad investigativa de Archivo Cuba con las personas que la fundaron y trazaron su perfil. De una parte estuvo Armando Lago, doctor en Economía de la Universidad de Harvard (1966) y coautor del libro The Politics of Psychiatry in Revolutionary Cuba (publicado por Transaction Publishers en 1991), quien desde mediados de la década de los noventa se enfrascó en la tarea de cuantificar el costo humano de la llamada Revolución Cubana. De la otra, Maria Werlau, con diplomas de Georgetown University y la Universidad de Chile en Relaciones Internacionales, y quien fuera segunda vicepresidente del Chase Manhattan Bank en San Juan y en Caracas. Werlau convenció a Lago de crear juntos la organización Free Society Project, que daría lugar al proyecto Archivo Cuba, en el 2001, “para promover los derechos humanos mediante investigaciones y publicaciones”. 

En Werlau, capacidad profesional y compromiso personal se complementaban: sus padres habían sido militantes activos de la Revolución y luego víctimas de esta. La madre, como miembro de una célula clandestina en La Habana del Movimiento 26 de Julio. El padre, como combatiente del Ejército Rebelde en la columna del Che Guevara, y quien —al sentirse traicionado por el rumbo de la Revolución— se incorporó a la Brigada 2506 que desembarcó en bahía de Cochinos y murió allí, el 21 de abril de 1961, dejando a su esposa viuda a los veinticinco años, con dos hijos. Uno de ellos, María, ha dedicado buena parte de su vida adulta a entender, muerto a muerto, el leviatán que devoró a su padre y devastó a su madre. 

“Aunque la investigación incorporó todas las fuentes que se conocen, no por eso es perfectamente exhaustiva,” advertía Lago en su artículo del 2002. “Pudiera haber muertes no reportadas en la literatura conocida, aunque es casi seguro que no sería en un número considerable”. 

Sin embargo, el mayor problema que encontraron los investigadores de Archivo Cuba fue de signo contrario: “los mismos casos […] aparecían con nombres similares o en distintas fechas,” dando lugar a una inflación de los números reales. Desde aquel informe del 2002, la depuración de datos de muertes duplicadas por reportes inexactos ha terminado reduciendo las cifras iniciales, aun habiéndose añadido muchos casos no identificados por Lago. Las supuestas 1.816 muertes causadas por las fuerzas batistianas del conteo original, quedaron reducidas a 1.591; mientras las provocadas por la acción de los grupos antibatistianos bajaron de 925 a 444. Si en el informe del 2002 las fuerzas antibatistianas eran responsables de una de cada tres muertes durante aquel período, con las nuevas actualizaciones la proporción baja a aproximadamente una por cada 4.6. El uso de una mayor cantidad de fuentes y la disponibilidad de más datos hace las cifras actuales más reducidas, pero mucho más confiables que las del informe de 2002. 

El cofundador de Archivo Cuba, Armando Lago, fallecería en junio del 2008, pero no por ello el trabajo iniciado por él se detuvo. “Con el tiempo comenzamos a revisar las listas usando medios electrónicos y el programa Excel”, nos comenta María Werlau, “que permiten hacer comparaciones y revisiones más efectivas. Asimismo, obtuvimos nuevas fuentes con las cuales Lago no contó, especialmente del gobierno cubano en la serie de cuatro volúmenes del Consejo de Estado y en numerosas páginas y listas en Ecured, así como en artículos aparecidos en la prensa oficial de Cuba”. 

Resultado de estas depuraciones son las siguientes tablas que resumen las pérdidas humanas que ocasionaron las partes en pugna entre 1952 y 1958:

Si en cambio analizamos el total de muertes durante el período, de acuerdo a los años en las que se produjeron, podemos tener una idea de cómo fue escalando el conflicto: 1952: 9; 1953: 115; 1954: 10; 1955: 19; 1956: 122; 1957: 431; 1958: 1.300.

Gracias a este nuevo conteo podemos afirmar, por ejemplo, que las víctimas de actos terroristas, aunque bajas en términos absolutos, representan un 4% del total de muertes provocadas por las acciones antibatistianas. O que estas, junto a los asesinatos políticos y las ejecuciones (193), superan claramente a las muertes ocasionados al bando contrario en enfrentamientos directos (159). O, por el bajísimo número de prisioneros asesinados (2), podemos asumir que, en general, el trato hacia estos fue todo lo correcto que se puede esperar en esa clase de conflictos.

En cambio, si se comparan las cifras de las muertes producidas por el batistato, aquella dictadura que para los estudiosos de la Revolución Cubana no requiere de apellidos, parece, en términos absolutos y relativos, asunto muy menor. Hasta los famosos asesinos de Batista (Ventura, Carratalá, Pilar García, Masferrer) parecen simples aprendices frente a los anónimos ejecutores revolucionarios. Los 1.588 muertos del batistato caben 5,4 veces en las 8.611 víctimas del castrismo documentadas hasta la fecha por Archivo Cuba. Incluso si se objeta que son incomparables los siete años de dictadura batistiana con los 61 de castrismo, las estadísticas arrojan que, en los primeros siete años de Revolución, esta produjo más del doble de muertes totales (3.317) y de ejecuciones (2.139) que las de todo el batistato.

La base de datos de Archivo Cuba contiene el siguiente desglose de víctimas mortales y desapariciones del castrismo desde el 1ro de enero de 1959 y actualizados hasta el 22 de agosto de 2020:

Pero ninguna demostración matemática será capaz de responder la pregunta de cuántos muertos son demasiados para una revolución, cuántas vidas deberá cobrar para que su costo sea inaceptable. Demostrar que una revolución puede matar bastante más que regímenes que usualmente abominamos, puede parecerle insuficiente a los que se aferran a su aureola de redención. La pregunta de cuántas personas concretas deberá matar un sistema para que se considere nocivo para la humanidad, en abstracto, servirá si acaso para medir la capacidad de empatía de quien responda.

No es ajena a su comprensión de lo humano que el interés de Archivo Cuba abarque el costo de la Revolución Cubana en el sentido más amplio posible. Bastante más allá de las matemáticas. En el sitio que aloja la institución, aparecen informes sobre el caso de la base norteamericana en Guantánamo, cuyos alrededores fueron fortificados y minados por el actual régimen cubano al poco tiempo de su llegada al poder. La base de datos recoge solo cinco casos de cubanos asesinados por guardafronteras o víctimas de las minas al intentar escapar hacia la base, pero se piensa que han sido muchos más. Archivo Cuba también incluye en su sitio informes sobre ciudadanos de diferentes países asesinados o desaparecidos en Cuba, incluidos naturales de España y Estados Unidos, cuyos casos recoge la base de datos. 

Otro informe recogido por la institución es el referido al sistema penitenciario cubano, que en los últimos años ha alcanzado el penoso liderato mundial en la proporción de ciudadanos presos respecto a la población total del país. El reporte de Archivo Cuba hace especial énfasis en el presidio político, llegando a afirmar que “puede estimarse muy grosso modo y de forma conservadora que al menos 500.000 personas han sufrido el presidio político en un momento u otro a partir del 1ro de enero de 1959, incluyendo los que han sufrido detenciones cortas”. Hasta la fecha, la base de datos recoge 1.832 casos de muertes por diversas causas (asesinatos, huelgas de hambre, suicidio, falta de atención médica y otros) de personas en detención o prisión. 

Archivo Cuba resulta una herramienta invaluable, tanto para investigadores del tema y familiares de las víctimas, como para los interesados en determinar cuántas vidas ha costado la Revolución Cubana. Por ello, la pormenorizada base de datos de Archivo Cuba merece incluir algún tipo de tutorial introductorio que permita comprender las múltiples posibilidades que ofrece su compleja base de datos. Un recorrido por el sitio de Archivo Cuba puede dar una idea de la descomunal labor que ha representado reunir, clasificar y depurar toda esta información a lo largo de los años, y la utilidad que podría aportar a nuestro conocimiento de la historia cubana reciente. Más importante aun es la probidad con que se ha llevado a cabo este descomunal esfuerzo, y la profunda lección que esto entraña para cualquiera que intente buscar algo de verdad en medio del dolor. 

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Nota del Bloguista Cubano

En las cifras presentadas no se puede descartar  la existencia de un sesgo favorable a las mal llamadas fuerzas revolucionarias antibatistianas por Archivo Cuba utilizar la información de  fuentes Castristas como son  Ecured  y  los cuatro tomos de los investigadores del Consejo de Estado del Castrismo de los que habla María Werlau en la entrevista  que le hizo Carlos Cabrera  ex periodista oficialista (¿del diario Granma?) residente en el exterior. Los investigadores y redactores  de esas fuentes Castristas  probablemente ¨maquillaron¨ las cifras y los hechos para no recibir represalias de diferentes índole. 

El tiempo mostró que una parte de esas ¨fuerzas revolucionarias antibatistianas¨ iban mucho más  allá del derrocamiento del gobierno constitucional de Fulgencio Batista, gobierno elegido en elecciones pluripartidistas el 1 de noviembre de 1954 con la conformación de dos cámaras en el Congreso de la República: Senado y Cámara de Representantes, donde la oposición política que concurrió a las urnas estaba representada; elección después de la cual se restituyó la Constitución de 1940 tirando abajo  los Estatutos Constitucionales que se impusieron  después del golpe del 10 de Marzo de 1952, Estatutos Constitucionales que a  petición de 25 personas,  se llevaron al Tribunal de Garantía Constitucionales. He  leido que el principal autor de esos estatutos fue el relevante intelectual, militar y entonces Coronel   Arístides Sosa de Quesada, comunista, en cuya finca se guardaban los archivos del Partido  y quien fuera condecorado, años después por la tiranía castrista, por sus servicios al triunfo de la Revolución; moriría muchos años después  en Miami con 92 años. El Tribunal de Garantías Constitucionales  determinó por votación de 10 votos contra 5 que los mencionados estatutos no eran inconstitucionales; veamos:

En el artículo del Dr. Alberto Luzárraga ( sobresaliente abogado y banquero cubano) titulado EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL Y SU ORGANIZACION: UNAPROPUESTA DE REFORMA, se lee:

¨...Aunque sin duda hubo buenas sentencias, aparentemente el tema constitucional no cobró suficiente importancia en la conciencia popular ni en el Tribunal en sí. Este efecto se palpó a raíz del 10 de Marzo cuando por una votación de 10 contra 5 el Tribunal de Garantías (por sentencia #127 de 17 de Agosto de 1953) desestimó el recurso interpuesto por 25 ciudadanos contra los Estatutos Constitucionales promulgados por Batista...¨

Hago la observación de que los miembros de ese tribunal no estaban supeditados a Batista ni habían sido nombrados por Batista para ejercer esa responsabilidad. Sería interesante conocer los argumentos de los que votaron a favor de desestimar el recurso y los argumentos de los que votaron en contra. Tampoco he conocido de que Batista haya tomado represalias contra los 5 magistrados que votaron en contra de sus Estatutos. Durante el gobierno de Batista se mantuvo la independencia del Poder Judicial respecto al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo hasta el punto que muchos  revolucionarios capturados que aplicaban procedimientos terroristas en su labor insurreccional  eran presentados a los tribunales mediante ¨el habeas corpus¨  y estos eran excarcelados  temporalmente después de pagar una fianza,  oportunidad que dichos revolucionarios  aprovechaban y pasaban al clandestinaje, o se iban del país o se iban a las montañas donde hubieran focos guerrilleros.  Esta situación  fue una de las causas por las cuáles algunos agentes de los cuerpos represivos optaron por asesinar  a personas que en su gran mayoría ejecutaban procedimientos terroristas contra la población civil.

Veamos un fragmento de la antes mencionada entrevista  a María Werlau por parte del periodista Carlos Cabrera Pérez en su artículo  Investigación de Archivo Cuba fija en 1.588 los muertos durante el régimen de Batista

Cuéntanos sobre las fuentes utilizadas.

Cada uno de los archivos (casos en la base de datos) detallan las fuentes consultadas. Obtuvimos nuevas fuentes con las cuales el Dr. Lago no contó, especialmente del gobierno cubano. Ecured tiene mucha información, regada en numerosas páginas y en diversos listados (lamentablemente a veces los datos no concuerdan entre ellas mismas, lo que hizo el trabajo más difícil). Asimismo, buscamos en artículos aparecidos en la prensa oficial de Cuba a través del tiempo y en los sitios web de los municipios cubanos.

(María Werlau)

Culminamos la investigación revisando caso por caso con la serie de cuatro volúmenes del Consejo de Estado de Cuba para los años 1955, 1956, 1957 y 1958, que en un gran gesto de apoyo y solidaridad nos hizo llegar un amigo desde Cuba.

¿Cómo se llama ese amigo?

Lógicamente, no puedo identificar a ese amigo y es una pena porque hizo un trabajo que es una joya, increíble...

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