.
El servicio de Inteligencia de Trujillo conocía los preparativos de la
invasión de la incipiente dictadura de los Castro a República
Dominicana y hasta había intentado establecer un acuerdo de no
agresión entre Cuba y República Dominicana; hasta insinuó que podía
darle a la tiranía Castrista a algunos de los más connotados represores
de haber cometido crímenes en contra de revolucionarios durante la
lucha contra el régimen de Batista y que estaban refugiados en
Dominicana desde el 1 de enero de 1959.
; veamos dos fragmentos de ese artículo relacionado con la información anterior:
1.- En cumplimiento de instrucciones de Generalísimo –escribía
Rubirosa–, le envío párrafos de un informe confidencial recibido, que
dice así: «Tenemos informes de que el 13 de marzo, Juan Manuel Batista
Climenty, despachó por correo, declarando que se trataba de efectos
personales, 200 mochilas militares. Este despacho fue hecho a Ascasia
Sánchez 21, apartamento 202, Vedado […]. (Reinaldo Hernández a Rubirosa,
carta del 21 de marzo de 1959. AGN, fondo Presidencia, Embadom Cuba).
Ascasia Sánchez 21 era el anagrama de Acacia Sánchez Manduley, hermana
de Celia Sánchez y luego esposa del comandante Delio Gómez Ochoa, quien
se encontraba al frente de la oficina ubicada en las calles N y 21 que
se ocupaba del apoyo logístico de lo que sería la futura expedición del
14 de junio).
2.- Continuó diciendo el Sr. Meo: “El gobierno dominicano ha decidido
que es mejor un acercamiento con Cuba. Nosotros quisiéramos entrar en
negociaciones pues no conduce a nada esta situación. Cuba tiene
problemas económicos y hasta en esto pudiéramos ayudarlos. Naturalmente,
todo esto que le estoy diciendo, no lo podrán probar, en caso que sea
rechazada esta propuesta, pero estamos haciéndoles una proposición.
Usted no sabe quién soy yo, pero le puedo hacer una demostración”.
“Si
ustedes quieren, yo arresto a uno de los cubanos que están aquí y
aparece mañana golpeado o muerto, en cualquier esquina que yo le señale
de antemano, para que vean que estoy hablando realmente en serio”.
“Pudiera ser el Sr. Ventura Novo”, dijo después de una breve pausa.
“Estamos interesados en un tratado de no agresión”, terminó por decir.
Fue
respondido muy diplomáticamente, pero con firmeza. No existían
instrucciones para entrar en negociaciones y cualquier asunto a tratar
se llevaría a efecto mediante los canales oficiales.
“Si, yo lo
entiendo, pero les voy a dejar mi teléfono y dirección. Si a su gobierno
le interesa, llámeme. Nosotros podemos arreglar cualquier cosa, mejor
que los diplomáticos”, respondió altaneramente el Sr. Meo.
La segunda proposición era arrestar a Esteban Ventura y extraditarlo a La Habana, en caso de llegarse a un acuerdo.
Coincidía con la propuesta que Rubirosa había insinuado a poco de llegar a Santo Domingo.
Al
triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro (1 enero 1959), un
grupo de dirigentes dominicanos exiliados vieron la oportunidad de
invadir Republica dominicana y liberarla de la dictadura de Rafae
l
Leonidas Trujillo, y desde el primer momento por supuesto contaron con
la ayuda del aun no declarado régimen comunista cubano, y en menor
escala con la del presidente electo democrático de Venezuela Rómulo
Betancourt, quien era un acérrimo enemigo de Trujillo, pues le
adjudicaban al dictador dominicano un atentado efectuado contra
Betancourt cuando se encontraba exiliado en Cuba.
El grupo que
iba invadir a Rep. Dominicana comenzó a entrenarse en Pinar del Río, y
el reclutamiento lo hacían casi en forma pública en Cuba, Venezuela,
Estados Unidos y otros países. El mando militar estaba a cargo del
comandante
natural de Republica Dominicana, y que había llegado a la Sierra
Maestra (Cuba), a principio de diciembre 1958 por avión desde Venezuela
uniéndose a las guerrillas que combatían a Batista. En ese avión también
venia entre otros, el Dr. Manuel Urrutia (primer presidente de la
revolución), que aterrizó en el aeropuerto rebelde de Cienaguilla en la
Sierra.
el aeropuerto militar de Constanza. Después de una breve refriega con
soldados de la base aérea que confundidos se acercaron a investigar,
Jiménez Moya y sus hombres se internaron en las cercanas montañas.
Esta
acción de Jiménez Moya estaba programada para que otros grupos
desembarcan en lancha por dos puntos de Republica Dominicana, pero por
una serie de razones no ocurrió hasta seis días después.
El 20 de
junio los expedicionarios que faltaban parten de Cuba en lanchas y
desembarca un grupo por Estero Hondo y el otro por Maimón, los cuales
fueron sorprendidos por el ejército de Trujillo donde un gran numero de
ellos murieron, y el resto pudo alcanzar las montañas. En Cuba quedó
otro contingente, el cual no participo en la invasión
Perseguidos
por el ejército fueron cayendo los alzados, y para fines del mes de
junio prácticamente estaba aniquilada la invasión. El día 4 de julio el
dictador Trujillo proclamaba victoria.
De los cientos que
participaron en esta invasión a Republica Dominicana solamente quedaron
vivo cinco, de los cuales dos fueron cubanos, el casi un niño Pablito
Mirabal, y Delio Gómez Ochoa, los cuales mas tarde fueron repatriados a
Cuba.
*********************************
http://lapolillacubana.nireblog.com/
La Revolución Cubana y su inserción en la contradictoria realidad latinoamericana-caribeña en 1959. (II Parte).
( FRAGMENTO )
Por Orlando Cruz Capote*
*
La expedición dominicano-cubana a Santo Domingo. ¿Una respuesta o una
acción independiente de Cuba revolucionaria y solidaria?.
La
historia de la expedición armada dominicano-cubana a Santo Domingo es un
ejemplo relevante de cómo debe analizarse el comportamiento exterior de
Cuba desde 1959. Sin conocer sus raíces programáticas se podría llegar a
la falsa conclusión que la misma se preparó y realizó sólo como un acto
de legítima defensa contra el régimen de Trujillo y nunca como un
accionar propio e independiente, latinoamericanista y solidario de la
Revolución Cubana. La amistad y deseos de cooperación entre los
revolucionarios cubanos y los dominicanos siempre fueron parte de la
historia de ambas naciones. Sirva otra muestra de esa hermandad, la del
Generalísimo Máximo Gómez, en el siglo XIX, para ilustrar o simbolizar
estos empeños internacionalistas. En la última fase de la guerra de
liberación cubana, 1953-1958, exactamente en diciembre de 1958, arribó a
la Sierra Maestra un avión procedente de Venezuela, en el cual se
traían armas y otros pertrechos bélicos para la insurrecc

ión
armada cubana. En este vuelo arribó el dominicano Enrique Jiménez Moya,
quien era portador de un mensaje de la Unión Patriótica Dominicana
(UPD), (7) radicada en Caracas, para que se hiciera conocer el apoyo de
los emigrados revolucionarios dominicanos a la causa cubana y solicitar
que estos combatientes y otros fueran entrenados en la contienda para
que, en un futuro, pudieran servir en la lucha contra el dictador
Trujillo.
( Delio Gómez Ochoa y Enrique Jiménez Losada )
Aunque
los acontecimientos desbrozaron el camino del triunfo revolucionario en
el transcurso de ese mes y el resto de los revolucionarios quisqueños
no pudieron llegar a Cuba antes, el pacto o alianza entre ambos
movimientos revolucionarios estuvo de facto realizado. El combatiente
Enrique Jiménez Moya fue ascendido a Capitán del Ejército Rebelde y se
convirtió, de esa forma, en el segundo dominicano que participó en la
última guerra de liberación cubana.
(8)
Durante la visita del líder de la Revolución Cubana a Venezuela, del 23
al 27 de enero de 1959, como ya expusimos, ambos gobiernos llegaron a
un acuerdo de apoyar e impulsar la lucha de los revolucionarios
dominicanos. En febrero de ese propio año, Fidel se reúne con el Capitán
Enrique Jiménez y el Comandante del Ejército Rebelde Delio Gómez Ochoa,
quien había sido el Jefe del IV Frente Oriental “Simón Bolívar” -creado
el 10 de octubre de 1958, para operar en los llanos orientales- con el
fin de coordinar los esfuerzos del apoyo cubano a la causa dominicana.
De aquel encuentro sale la decisión de que el Comandante Delio Gómez
fuera el delegado de la joven Revolución Cubana para facilitar la
entrada al país de los futuros expedicionarios, (9) prepararlos en las
técnicas del combate guerrillero y darles el entrenamiento y
organización necesarios con el fin de que esta misión liberadora tuviera
todo el éxito posible.
La tarea fue asumida con
prontitud. (10) Luego de varios análisis para ubicar el campamento
guerrillero se decidió que fuera en las “Mil Cumbres”, en la Sierra de
los Órganos, en la provincia de Pinar del Río. Este lugar, donde había
operado el frente occidental insurreccional, era muy adecuado para los
preparativos. La experiencia de los Comandantes Dermidio Escalona y José
Argibais, primer y segundo jefe del V Frente, aseguraba que esa zona
montañosa y agreste podía ser ideal para llevar a cabo las labores de
entrenamiento. Además, la cercanía a la ciudad de la Habana y su
aeropuerto nacional e internacional fueron también factores que
determinaron que esa localidad fuera la escogida.
Rápidamente,
y dadas las orientaciones emitidas por Fidel, algunos armamentos de los
antiguos frentes guerrilleros fueron trasladados a la finca “Mil
Cumbres”. Todo se realizó en el más absoluto silencio y discreción
posibles. Varios dirigentes de la vanguardia política cubana apoyaron
tal empeño y, de tal forma, los Comandantes Raúl Castro, Camilo
Cienfuegos, Ernesto Che Guevara, Juan Almeida y otros, además de ofrecer
armas, dispusieron o prescindieron de algunos de los hombres bajo su
mando para cooperar con la expedición. Ello estaba en plena
coincidencia con la idea de Fidel de que no debían ir solo hombres del
IV Frente Oriental. Igualmente, a la llegada de los emigrados
dominicanos se sumaron revolucionarios de otros pueblos entre ellos,
puertorriqueños, estadounidenses, venezolanos, guatemaltecos y
españoles, aunque siempre se trató que la masa fundamental de
beligerantes fueran de tierra quisqueyana. Se enrolaron en un inicio un
total de 261 combatientes, pero entre el fragor de los preparativos, el
duro entrenamiento, la decisión de los jefes de la operación y la
disposición de cada uno de los participantes, al final solo quedaron
alistados para la acción unos 198 guerrilleros. De ellos, 155 fueron
dominicanos, alrededor de 18 cubanos (de los 21 que estuvieron
inicialmente), 13 venezolanos, 7 puertorriqueños, 2 norteamericanos, 2
españoles y un guatemalteco. La estructura militar del grupo quedó
definida con la composición inicial de 5 pelotones de 50 miembros y 5
escuadras de 10 combatientes. (11) La participación cubana debe tomarse
con cierta cautela, porque no existe documentación desclasificada y
tampoco testimonios que corroboren la cifra brindada y los nombres de
los participantes, pero no hay dudas de que, posiblemente, el grupo
antillano fuera mayor y que, parte de ellos, quedaron en Cuba para
incorporarse, luego del establecimiento de los frentes guerrilleros, en
el combate emancipador.
Mientras se sucedían los entrenamientos,
se iba forjando en La Habana la unidad organizativa de las fuerzas de la
nación hermana. Para evitar un comprometimiento cubano, a esas
reuniones solo asistieron los oriundos de Santo Domingo con el fin de
que dirimieran sus discrepancias ideológicas y políticas que eran
múltiples. (12) Al fin, entre los días del 27 al 29 de marzo de 1959,
los patriotas de ese país acordaron, en el Palacio de los Trabajadores,
sede de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), que la
organización se denominara Movimiento de Liberación Dominicano (MLD).
(13) Paralelamente, los preparativos fueron en aumento. El Comandante
Delio Gómez realizó varios viajes a Venezuela con el fin de conseguir el
comprometido apoyo financiero y logístico del Presidente Rómulo
Betancourt. En esos intercambios se percibió inmediatamente que las
opiniones dentro del gobierno venezolano no eran concordantes. El
presidente fue muy renuente a cumplir la promesa y solo envió una mínima
parte del dinero -de un compromiso de medio millón de dólares solo
envió en efectivo alrededor de 150 mil dólares- para apoyar la
expedición. Sin embargo, otros miembros del gabinete, y fuera de él,
fueron partidarios de cooperar al máximo y cumplir con lo pactado. El
mayor temor del mandatario venezolano era que se afectara la imagen
regional e internacional venezolana y provocar la hostilidad de los
EE.UU., por lo que expuso que la expedición no debía partir del
territorio de su país. Y trató de comprometerse lo menos posible con
esta acción, a pesar de lo conversado y acordado con Fidel. Puede
decirse que ese fue un momento de inflexión en las ideas del dirigente
venezolano y el inicio de su traición posterior al pueblo bolivariano y a
Cuba. I
ncluso, en esos viajes
Delio Gómez conjuntamente con el embajador cubano en ese país, Francisco
Pividal Padrón, llevaron algunas armas a los demócratas venezolanos
ante la inminencia de un golpe de estado contra el gobierno de Rómulo
Betancourt.
Luego de las vicisitudes de todo preparativo
de esa naturaleza, la parte cubana asumió con seriedad el compromiso con
los revolucionarios dominicanos.
No
se trataba de una acción en respuesta a la agresividad del dictador
Trujillo, sino la ejecución de una política de principios que iba a ser
aplicada de forma ininterrumpida a lo largo del desarrollo de la
Revolución. Incluso, en los momentos en que el Comandante en Jefe Fidel
Castro visitaba los EE.UU., del 15 al 26 de abril, una delegación cubana
compraba armas y hasta un avión, un viejo C-46, en tierras
estadounidenses (Miami) que iba a servir para hacer llegar a tierras
dominicanas al primer grupo de combatientes. En los inicios del
mes de junio todo estaba listo. El Comandante Camilo Cienfuegos fue el
más asiduo colaborador y asegurador de la misión e, incluso, se
fotografió junto a los combatientes y despidió a los mismos antes de
partir hacia tierras dominicanas.
El
Comandante Enrique Jiménez Moya fue nombrado el Jefe máximo del grupo
guerrillero, y otro dominicano, Rinaldo Sinitiago fue Segundo Jefe y
miembro del Estado Mayor, mientras que el Comandante Delio Gómez Ochoa
partió como asesor militar y responsable de los cubanos. Estos
últimos irían en avión y debían iniciar las acciones guerrilleras y
crear el frente en la región de Constanza. Asimismo dos naves, que
pertenecieron a familias del antiguo régimen batistiano, se pusieron a
disposición de los expedicionarios, un total de

144
hombres, -el yate “Carmen Elsa” que era propiedad de la esposa de
Batista, Martha Fernández, y una segunda embarcación, que fue sustituida
a última hora por el yate “Tinima”-, con las misiones de abrir dos
frentes guerrilleros en la región montañosa de Estero Hondo y otro en la
zona de Maimón.
( Manuel Rojo del Río, traidor a la expedición, Gómez Ochoa y Juan de Dios Ventura Simó )
El
14 de junio los primeros guerrilleros, un total de 54 hombres,
aterrizaron bajo fuego enemigo, en el aeropuerto de Constanza, en
República Dominicana. La odisea, de la cual poco se conoce, comenzaba
con muchas dificultades. Hubo dispersión de los combatientes, que
llegaron por aire, porque fueron detectados rápidamente en suelo
dominicano por las fuerzas del ejército que se lanzaron a su persecución
y exterminio. Todo parece indicar que indiscreciones y delaciones
internas y externas dieron al traste con los que llegaron días después
por vía marítima, -en las primeras acciones luego de la llegada del
avión se perdió una mochila que tenía algunos mapas que indicaba los
lugares del desembarco marítimo - ya que, prácticamente, fueron
esperados y tuvieron que entrar en combate de forma inmediata.
La
masacre de esos grupos fue absoluta. Ante esta disyuntiva y ante la
pérdida del contacto del grupo de Enrique Jiménez (luego se supo que
esta tropa fue aniquilada rápidamente y el Comandante Jiménez, muerto el
19 de junio) el Comandante Delio Gómez fue nombrado Jefe del grupo
guerrillero actuante.
La probabilidad de que las
autoridades del dictador conocieran parte de los planes es sustentada
por algunas pruebas presentadas por el régimen trujillista, en que se
mostraba unas fotos, en tierras cubanas, del Comandante Camilo
Cienfuegos junto a varios expedicionarios. Algunos documentos revelados
más tarde dan cuenta que los servicios de inteligencia de Estados Unidos
y de Santo Domingo conocieron muchos aspectos de la expedición. (14) A
su vez, las traiciones posteriores de Pedro Luis Díaz Lanz (Jefe de la
Fuerza Aérea Revolucionaria), Eloy Gutiérrez Menoyo y William Morgan
pueden dar fe de la filtración de los detalles de la acción
internacionalista. Estos dos últimos conocían de las actividades
conspiradoras de Trujillo, y es muy posible que hayan realizado el papel
de dobles agentes, al poner al descubierto ante Fidel la conjura del
dictador y continuar conspirando e informando a las autoridades
norteamericanas y dominicanas. En pago, pudieron muy bien enviar
informaciones de la expedición revolucionaria dominicano-cubano. La
hipótesis de que el gran traidor fue Pedro Luis Díaz Lanz, la enuncia el
propio Comandante Delio Gómez, teniendo presente que en días
posteriores al desembarco, un avión de la Fuerza Aérea Rebelde de Cuba
-o Fuerza Aérea Revolucionaria- debía lanzar armas y avituallamiento a
la incipiente guerrilla y que, por lo tanto, el mando superior de esta
arma conocía de los planes y los lugares en que esta guerrilla debía
moverse y encontrarse. La segunda hipótesis, la traición de Menoyo y
Morgan, la deduce el autor de este trabajo partiendo del análisis de los
hechos, del comportamiento de estos dos individuos y conociendo,
además, que Morgan ya era desde la lucha guerrillera cubana un agente de
la CIA encubierto. La actividad de William Morgan es evidente si se lee
un telegrama del Departamento de Estado enviado a su embajada en La
Habana donde se da a conocer que éste está vinculado a alguna actividad
contrarrevolucionaria al ser líder de un grupo que se proponía asesinar a
Fidel Castro.
Por otra parte, errores tácticos y estratégicos
también fueron fatales. El Comandante y Jefe, Enrique Jiménez Moya, al
que acompañaba el Comandante cubano Nene López, no tomó el camino
acordado y fue sorprendido y eliminado con su tropa inmediatamente, como
hemos planteado. Varias emboscadas, la ubicación de la tropa
guerrillera, su bombardeo y el seguimiento permanente desatado sobre
ella, más la ausencia del apoyo que debía llegar posteriormente (las
expediciones marítimas, por ejemplo) dieron al traste con la acción.
Asimismo, existieron algunas indisciplinas e insuficiencias en la
preparación física entre los grupos de revolucionarios no cubanos.
Algunos relatos, contados en diarios de campaña y los testimonios
recogidos denotan estas problemáticas en la tropa guerrillera. Todos los
hombres, salvo cinco, fueron muertos en las acciones combativas y la
mayoría fueron torturados y asesinados. Otras de las razones, y no de
menor peso, fueron que no se produjeron actividades de soporte interno a
las acciones combativas de los expedicionarios.
Las
ilusiones de los revolucionarios dominicanos de que podría producirse
un levantamiento popular instantáneo -más bien espontáneo- no se
llevaron a vías de efecto. No existían las condiciones subjetivas para
que el campesinado, los obreros agrícolas y la población de las zonas
por donde desembarcó el grupo guerrillero facilitaran la cooperación o
el silencio ante la arremetida y la represión gubernamental contra
ellos. De igual forma los grupos revolucionarios internos no estaban lo
suficientemente unidos y organizados para dar una respuesta de apoyo lo
más rápidamente posible.
El día 11 de julio, Delio Gómez y
el pequeño grupo de otros tres compañeros (los últimos de su tropa) -lo
que él llamó el “reducto guerrillero”- fueron hechos prisioneros, luego
de tratar realizar maniobras para alejarse de la zona de operaciones
del ejército profesional. A principios del mes de septiembre, los
últimos hombres del desembarco marítimo, el norteamericano Larry Bevins y
el español Francisco Álvarez cayeron en combate.
La
operación militar no fue exitosa y situó a la Revolución Cubana en “el
banquillo de los acusados” en el seno de la OEA. Y aunque salió airosa
de aquella peligrosa prueba, fue un momento muy difícil para la joven
diplomacia cubana.
Sin embargo, en la valoración de este
hecho histórico es necesario resaltar que el intento revolucionario de
abrir frentes guerrilleros sirvió como un detonante inicial, aprovechado
poco tiempo después por las fuerzas democráticas y revolucionarias
dominicanas para el surgimiento de una oposición estructurada y
genuinamente popular que dieron vida al “Movimiento 14 de junio” que
comenzó diversas acciones contra el dictador. El mito de la impunidad e
inmunidad de la que estaba revestida la tiranía de Trujillo fue
completamente desbaratado. Ni siquiera la represión más sangrienta
detuvo al movimiento progresista. Incluso, los EE.UU., bajo la
presidencia de John. F. Kennedy, “tomaron cartas en el asunto” y, dando
un giro a sus posiciones de apoyo al dictador, comenzaron a criticarlo y
aislarlo. No es casual, entonces, que se vincule a la CIA en los planes
de asesinar al dictador y abrir una etapa “democrática” en esa nación, a
partir de 1961. Trujillo ya no encajaba en los planes del “nuevo rumbo”
o las “nuevas fronteras” de Kennedy, y el Imperio que estaba más
preocupado porque no surgieran “nuevas Cubas” en el subcontinente, lo
desechó totalmente, luego que lo utilizó en su cruzada “anticomunista
cubana” con el fin de reprimir a su pueblo y a las democracias
latinoamericanas. El viejo apotegma imperial norteamericano que, "los
Estados Unidos no tienen amigos sino intereses", volvió a ser puesto en
práctica en la década del 60.
El movimiento revolucionario
dominicano tomó un auge de tales proporciones, entre 1961 y 1965, que
las autoridades de Washington determinaron, en ese último año, desatar
una invasión directa de sus marines a ese país. Fue el epílogo de la
contienda revolucionaria quisqueyana en aquellos años. (15)
La
misión guerrillera de carácter antidictatorial y nacional-liberadora
dominicana-cubana de 1959, aunque también con participación de
combatientes de otras nacionalidades, fue la primera acción
latinoamericanista e internacionalista directa y, relativamente
numerosa, de la Revolución Cubana.
Ella
constituyó el signo vital de que sólo una Revolución es verdadera y
auténtica si además de resolver los graves problemas endógenos de su
país, es capaz de brindar su internacionalismo resuelto y militante ante
las urgencias del movimiento revolucionario regional e internacional.
Por ello, el proceso histórico de la conformación y ejecución de la
expedición a dominicana, donde se involucraron alrededor de 100 cubanos,
directa e indirectamente, y donde murieron 17 compañeros cubanos y
cientos de otros países -cifra un poco menor de los combatientes
nacionales en la guerrilla del Che en Bolivia, en 1967- es una página
gloriosa en la historia de Cuba y Latinoamérica.
Notas bibliográficas y referencias:
(1)
Una más copiosa información sobre este hecho se puede obtener de la
lectura del diario Revolución, (La Habana, Cuba), en los meses desde
junio hasta septiembre de 1959.
(2) William Alexander Morgan era de origen norteamerican
o
y agente de la CIA. Logró con la ayuda de Eloy Gutiérrez Menoyo una
participación en la lucha insurreccional y también alcanzar los grados
de Comandante.
(3) El término “comevacas” se los impuso el propio
pueblo y las fuerzas insurreccionales del país, porque parte del II
Frente Escambray, se dedicó a desarrollar muy pocos combates contra el
ejército batistiano y, por el contrario, se dedicaron a acciones de
pillaje en la zona de operaciones, robando y comiéndose, en ocasiones,
el ganado vacuno de los campesinos y otros propietarios de ese lugar. De
esa manera los denominó también Ernesto Che Guevara.
(4) Este
hombre era un asesino y sicario por naturaleza, desde la década de los
años 30. En el año final de la lucha contra la tiranía, Batista lo
nombró Jefe de la Policía Nacional, con el fin de que reprimiera
duramente al movimiento revolucionario.
(5) “La Rosa Blanca” fue
una de las primeras organizaciones contrarrevolucionarias organizadas.
La integraron ex-batistianos, ex-militares (ex-casquitos) y
representantes de la oligarquía burguesa desplazada del poder, como fue
el caso del doctor Amando Caiñas Milanés, ex-presidente de la Asociación
de Ganaderos de Cuba.
(6) Declaraciones al periódico Revolución, La Habana, 25 de agosto de 1959, p. 1.
(7)
Los firmantes fueron el Dr. Francisco Castellanos, Rinaldo Sinitiago
Pou, Cecilio Grullón y Miguel Ángel Gómez Rodríguez por la UPD de
Venezuela. En, Emilio Cordero Michel Los Expedicionarios de junio de
1959, Ponencia en el Curso “Contra el Olvido”, hacia la recuperación de
la Memoria Histórica Nacional, Facultad de Ciencias Jurídicas y
Políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Museo
Nacional de Historia y Geografía, 7 de diciembre de 1990. Archivo del
Instituto de Historia de Cuba, Rg. 19/93, Tema: Firmeza.
(8) Enrique Jiménez Moya fue herido en la Batalla de Maffo, en la provincia de Oriente, en 1958.
(9) La emigración o los exiliados políticos revolucionarios y antitrujillistas estaba dispersa por varios países del continente.
(10)
Para conocer y abundar sobre esta temática se pueden consultar y ver:
Delio Gómez Ochoa Constanza, Maimón y Estero Hondo: La Victoria de los
Caídos, Editora ALFA & Omega, Santo Domingo, República Dominicana,
1998; Anselmo Brache Batista Constanza, Maimón y Estero Hondo,
Testimonios e Investigación sobre los acontecimientos, Editora Taller,
República Dominicana, 1994; Justino José Del Orbe Del Exilio Político
Dominicano Antitrujillista en Cuba, Editora Taller, Santo Domingo, D.N.,
1983; Juan Enrique (Johnny) Puigsubirá Miniño Diario de Campaña,
Editorial Corripio, Santo Domingo, República Dominicana, 1984, entre
otros.
(11) Esta es la versión que dejó el hermano de uno de los combatientes caídos. Ver: Emilio Cordero Michel, Ob. Cit., p. 5
(12)
Muchas de esas reuniones se realizaron en la Iglesia de la Caridad, del
municipio de Centro Habana, con la autorización del padre Madrigal,
quien había sido tesorero del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en
la capital. El sacerdote Madrigal poco tiempo después se marchó de Cuba,
a raíz de las discrepancias de la Jerarquía Católica Cubana con el
rumbo radical y socialista de la Revolución.
(13) Gobierno
Dominicano. Invasión Report: Constanza, Maimón y Estero Hondo. Communist
Aggression Against The Dominican Republic, Santo Domingo. En, Emilio
Cordero Michel, Ob. Cit., pp. 7-8.
(14) Telegram 150 to Habana,
August 2, 1959. Department of State, Central Files, 737.00/8-259. En,
Tomás Diez Acosta Confrontación Cuba- Estados Unidos. (1959-1960),
Editora Política, La Habana, 2003, p. 46.
(15) Juan Bosch De
Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe frontera Imperial, Colección
Nuestros Países, Serie Rumbos, Casa de las Américas, La Habana, 1981;
Gregorio Ortega Santo Domingo, 1965, ediciones venceremos, La Habana,
1966.
*Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba
*************************
Tomado de
http://www.geocities.com
He
aquí la lista de los participantes en dicha expedición elaborada por
la Fundación de Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo.
Constanza:
Antonio Javier Achécar Kalaf, Augusto Juan Alfonseca Espaillat (Puro),
Juan Antonio Almánzar Díaz, Juan Antonio Batista Cernuda (Chepito),
Gaspar Antonio Rodríguez Bou (Napy), Carlos Luis Cabral Manzano, Félix
de los Santos Peralta (Esperanza), Alejandro César Domenech Russo,
Miguel Angel Feliú Arzeno (Miguelucho), Pedro Pablo Fernández Cruz,
Freddy Guerra Aponte, Ing. Leandro Efraín Guzmán Abreu, Pedro Pablo
Fernández Minaya, Rafael Henríquez Rodríguez (Chapú), Francisco Napoleón
Hermón Machuca (Papito), Cmdte. Enrique Augusto Jiménez Moya, Leopoldo
Jiménez Nouel, Héctor Mateo Calcagno (Mateíto), Dr. Rafael Mella, Rafael
Moore Garrido (Fellín), José A. Patiño Martínez (Chepito), Rafael Tomás
Perelló Díaz, Federico Augusto Pichardo Díaz, Juan Enrique Puig Subirá
Miniño (Johnny), Héctor Enrique Ramírez Castillo (Henry), Cosme Augusto
Rojas Pérez, José Andrés Rolán Pérez, Rafael Osvaldo Ross Thomen, Luis
Conrado Ruiz (Peligro), Reinaldo Santiago Pou, José Antonio Spignolio
Mena (Cuco),Alcibíades Antonio Tavares Pepín (Pigin), Alejandro Fidel
Torres (Langue), Juan de Dios Ventura Simó, Víctor Eligio Mainardi
Méndez, Rafael Parache.
Estero Hondo: Carlos Aponte Willard,
Simplicio Belfod Santos, Pedro Antonio Casado Jiménez, José Antonio
Campos Navarro (Tony), Máximo Emilio D'Oleo Gimbernard, Vicente Mario
Gómez Monatán, Persio Oscar Grullón Castro, Alberto Herrera Moreno
(Bertico), Manuel Lorenzo Carrasco, Andrés Lozano Guzmán, Dr. Felipe
Maduro Sanabia, Víctor Manuel Mainardi Reyna (Sillín), Jaime Manuel
Martínez Rodríguez, Antonio de Jesús Minaya Fernández, Héctor Bienvenido
Olivier Romero (Papi), Alberto Perdomo, Manuel de Jesús Perozo Chicón
(Masú), Elpidio Sanabia Valverde (Pillo), Dr. Octavio Augusto
Mejía-Ricart Guzmán, Doctor Guillermo Augusto Sánchez Sanlley, Alfonso
José Santiago, Francisco A. Ubiera, José Rafael Federico Valverde Cruz,
Rafael Quezada Jiménez (Lulú), Dr. Aquiles Rodríguez (Quilito).
Maimón:
Miguel Alies Messon, Doctor Miguel Alvarez Fadul, Miguel Jacobo
Amarante Sevillano, Francisco José Aponte Williard, Ramón José Sebastián
Asensio Valverde, Alejandro Báez y Báez, Enrique Belliard Sosa, Dr.
Toribio Bencosme Rodríguez, José Fabio Bergés (Grillito), Pedro Julián
Bonilla Aybar, Domingo Cabrera Martínez, Julio César Castillo Cruz,
Fernando Cestero Martínez (Chichí), Rubén Cordero García, José Ramón
Enrique Cordero Michel, Ramón Aníbar Castro Sánchez, Manuel Delgado
López, Héctor Emilio de Giudice Herrera, Manuel José del Orbe, Augusto
Eufemio Dohse Jorge (Buby), Silvio Augusto Domínguez López, Guillermo
Eustaquio Ducoudray Mansfield, Julio Raúl Durán García, Gabriel Emilio
Fernández Mármol (Pipí), Juan Figueroa Reyes, Bienvenido Fuertes Duarte,
Ercilio García Bencosme (Cilo), Sergio Manuel Ildefonso Genao (Capori),
Fernando Gody, Francisco José Grullón Martínez (Frank), Eugenio Grullón
González, César Federico Laranquent, José Caonabo Lora Martínez, Juan
José Mateo Adames, Conrado Martínez Hernández, Eduardo Salvador Martínez
Saviñón, Miguel Meléndez, Dr. Antonio Moca Ricart (Tony), Fernando
Ozuna, Herminio Ripoll, Moisés Rubén Agosto Concepción, Dr. José Horacio
Rodríguez Vásquez.
Cubanos: Enrique Betancourt Carilli, Froilán
Flores, Ramón López López (Nene), Frank López Rodríguez, Roberto P.
Pichardo Caminada, Oscar Reyes Medina (Cohetico), Aldo Rodríguez Pérez,
Antonio Sánchez Pérez, Ricardo Vasallo Alfonso, Oscar Luis Vega Acosta,
Luis Cárdenas Betancourt.
Español: Francisco Alvarez.
Puertorriqueños: Luis Alvarez, Luis Ramón Reyes, Juan Reyes, Ramón Ruiz.
Venezolanos
José Altagracia Arias Quintero, Diego Avila Piller, Juan Cárdenas Soto,
José Isaac Molina González, Generoso Hernández, Pedro José Linares
Badillo, Luis Alfonso Medina Rosales, José Luis Rodríguez, Luis Cárdenas
Betancourt.
Norteamericanos Larry Beevins, Charles White.