lunes, septiembre 02, 2024

Cuba 1959: Huber Matos, dos décadas de cárcel por su desencanto con la Revolución. Una carta donde renunciaba a su cargo le valió la ira de Fidel Castro y una larga sentencia.

Tomado de https://www.cubanet.org/

Huber Matos, dos décadas de cárcel por su desencanto con la Revolución

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Una carta donde renunciaba a su cargo le valió la ira de Fidel Castro y una larga sentencia.

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Camilo Cienfuegos, Fidel Castro y Huber Matos entran a La Habana, 8 de enero de 1959 (foto: hubermatos.org)

CUBANET

Septiembre 1, 2024

SAN LUIS POTOSÍ, México.- El caso del comandante Huber Matos, condenado por el régimen de Fidel Castro a 20 años de prisión por “actos de sedición y traición” supuso un momento de ruptura de la coalición revolucionaria.

Huber Matos, maestro de escuela del pueblo de Manzanillo, en la otrora provincia de Oriente, fue miembro del Partido Ortodoxo.

Pasó a formar parte del Movimiento 26 de Julio y más tarde se unió al ejército rebelde de Castro en la Sierra Maestra. En las montañas alcanzó el rango de comandante en 1958 y, en enero de 1959, entró a La Habana junto a Castro.

Sin embargo, ese mismo año, en octubre, escribió a Castro una carta personal renunciando a su mando, en la que expresaba su deseo de volver a trabajar como maestro y que estaría motivada, según ha apuntado Roberto Jesús Quiñones, por su preocupación por la creciente influencia de los comunistas en el gobierno revolucionario de  Cuba.

El 11 de enero de 1959, Matos había sido nombrado gobernador militar de la provincia de Camagüey.

(Huber Matos y Camilo Cienfuegos  en un acto político a favor de la Primera Ley de Reforma Agraria en 1959. Todas las fotos fueron añadidas por el Bloguista de Baracutey Cubao)

Pero meses después, habiendo visto que Castro había acusado al presidente Urrutia de acciones que “rayaban” en la traición, poniendo en su lugar a Osvaldo Dorticós, y con los signos de penetración comunista en las fuerzas armadas cubanas, el comandante Matos decidió renunciar. El gobierno que había apoyado no parecía estar en el futuro de Cuba.

Tras la carta de dimisión, Fidel Castro lo tachó públicamente de traidor, el 21 de octubre de 1959 y envió al comandante Camilo Cienfuegos, uno de los líderes más populares de Cuba, a detenerlo.

Castro convocó una reunión del gobierno para discutir el destino de Matos. Raúl Castro y el Che Guevara estaban a favor de la ejecución. Tres ministros clave, Manuel Ray, Faustino Pérez y Felipe Pazos, cuestionaron la versión castrista de los hechos y fueron sustituidos inmediatamente por hombres leales a Castro.

Según los testimonios de Huber Matos, Camilo Cienfuegos se presentó en Camagüey el 21 de octubre “con el rostro desencajado”, para informarle de su arresto. Ese día recibió una llamada de Fidel, y aunque Matos no pudo escuchar lo que este decía, sí la respuesta de Camilo: “Hemos metido la pata. Esto se debió haber manejado de otra manera. (…) Tú dirás lo que quieras, pero esto que se ha hecho es una metedura de pata”.

Una semana después, cuando debía regresar a La Habana, Cienfuegos desapareció. El 28 de octubre, presuntamente salió del aeropuerto de Camagüey a las seis de la tarde, en un Cessna 310 C, acompañado solo por el piloto y un ayudante. Debía llegar a la capital dos horas y media después, pero esto nunca ocurrió.

El dictador Castro, evitando convertir a Matos en un mártir, decidió no ya someterlo al paredón, sino, en cambio, condenarlo a la cárcel.

El 11 de diciembre de 1959 comenzó el juicio del comandante y duró cinco días, después de los cuales fue condenado a 20 años de prisión, una sentencia que cumplió en su mayoría en la Isla de Pinos.

(Huber Matos cuando era conducido preso junto a otros oficiales)

Matos salió de la cárcel el 21 de octubre de 1979 después de haber cumplido todos y cada uno de los días de su sentencia y se reunió con su familia en el exilio. Falleció en 2014 en Miami, tras su sufrir un ataque al corazón, a sus 95 años.

Conversando con Hubert Matos - Sobre Camilo Cienfuegos 
En dos de los videos  hacer click en la pantalla negra donde se lee  Watch on Youtube

(Parte I)


(Parte II)


(Parte III)



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Para oir el último discurso de Camilo Cienfurgo  hacer click AQUÍ
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Carta de Huber Matos  a Fidel Castro (19 de octubre de 1959)

Camagüey, octubre 19 de 1959
Dr. Fidel Castro Ruz Primer ministro
La Habana

Compañero Fidel:

En el día de hoy he enviado al jefe del Estado Mayor, por conducto reglamentario, un radiograma interesando mi licenciamiento del Ejército Rebelde. Por estar seguro que este asunto será elevado a ti para su solución y por estimar que es mi deber informarte de las razones que he tenido para solicitar mi baja del ejército, paso a exponerte las siguientes conclusiones:

Primera: no deseo convertirme en obstáculo de la Revolución y creo que teniendo que escoger entre adaptarme o arrinconarme para no hacer daño, lo honrado y lo revolucionario es irse.

Segunda: por un elemental pudor debo renunciar a toda responsabilidad dentro de las filas de la Revolución, después de conocer algunos comentarios tuyos de la conversación que tuviste con los compañeros Agramonte y Fernández Vila. Coordinadores Provinciales de Camagüey y La Habana, respectivamente: si bien en esta conversación no mencionaste mi nombre, me tuviste presente. Creo igualmente que después de la sustitución de Duque y de otros cambios más, todo el que haya tenido la franqueza de hablar contigo del problema comunista debe irse antes de que lo quiten.

Tercera: sólo concibo el triunfo de la Revolución contando con un pueblo unido, dispuesto a soportar los mayores sacrificios... porque vienen mil dificultades económicas y políticas..., y ese pueblo unido y combativo no se logra ni se sostiene si no es a base de un programa que satisfaga parejamente sus intereses y sentimientos, y de una dirigencia que capte la problemática cubana en su justa dimensión y no como cuestión de tendencia ni lucha de grupos.

Si se quiere que la Revolución triunfe, dígase adonde vamos y cómo vamos, óiganse menos los chismes y las intrigas, y no se tache de reaccionario ni de conjurado al que con criterio honrado plantee estas cosas. Por otro lado, recurrir a la insinuación para dejar en entredicho a figuras limpias y desinteresadas que no aparecieron en escena el primero de enero, sino que estuvieron presentes en la hora del sacrificio y están responsabilizados en esta obra por puro idealismo, es además de una deslealtad, una injusticia, y es bueno recordar que los grandes hombres comienzan a declinar cuando dejan de ser justos.

Quiero aclararte que nada de esto lleva el propósito de herirte, ni de herir a otras personas: digo lo que siento y lo que pienso con el derecho que me asiste en mi condición de cubano sacrificado por una Cuba mejor. Porque aunque tú silencies mi nombre cuando hablas de los que han luchado y luchan junto a ti, lo cierto es que he hecho por Cuba todo lo que he podido ahora y siempre. Yo no organicé la expedición de Cieneguilla, que fue tan útil en la resistencia de la ofensiva de primavera para que tú me lo agradecieras, sino por defender los derechos de mi pueblo, y estoy muy contento de haber cumplido la misión que me encomendaste al frente de una de las columnas del Ejército Rebelde que más combates libró. Como estoy muy contento de haber organizado una provincia tal como me mandaste. Creo que he trabajado bastante y esto me satisface porque independientemente del respeto conquistado en los que me han visto de cerca, los hombres que saben dedicar su esfuerzo en la consecución del bien colectivo, disfrutan de la fatiga que proporciona el estar consagrado al servicio del interés común. Y esta obra que he enumerado no es mía en particular, sino producto del esfuerzo de unos cuantos que, como yo, han sabido cumplir con su deber. Pues bien, si después de todo esto se me tiene por un ambicioso o se insinúa que estoy conspirando, hay razones para irse, si no para lamentarse de no haber sido uno de los tantos compañeros que cayeron en el esfuerzo.

También quiero que entiendas que esta determinación, por meditada, es irrevocable, por lo que te pido no como el comandante Huber Matos, sino sencillamente como uno cualquiera de tus compañeros de la Sierra —¿te acuerdas? De los que salían dispuestos a morir cumpliendo tus órdenes—, que accedas a mi solicitud cuanto antes, permitiéndome regresar a mi casa en condición de civil sin que mis hijos tengan que enterarse después, en la calle, que su padre es un desertor o un traidor.

Deseándote todo género de éxitos para ti en tus proyectos y afanes revolucionarios, y para la patria —agonía y deber de todos— queda como siempre tu compañero,

Huber Matos


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miércoles, febrero 16, 2022

¿Ya te dieron el café?. Alexis Jardines Chacón: ¿Cómo es posible que seas tú el que trabaja y mal vive mientras ellos siguen disfrutando todo lo que te han venido arrebatando desde el día mismo en que triunfó la Robolución?

 
Tomado de https://www.cubanet.org/

¿Ya te dieron el café?

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¿Cómo es posible que seas tú el que trabaja y mal vive mientras ellos siguen disfrutando todo lo que te han venido arrebatando desde el día mismo en que triunfó la Robolución?

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Por Alexis Jardines Chacón

15 de febrero, 2022

MIAMI, Estados Unidos.- Aquellos que hoy te mandan hicieron una revolución violenta y terrorista. ¿Edulcorada? ¿cool? ¿tropical? ¿humanista? ¿comunista? ¿justiciera?, todo ello es materia de opinión. Pero, lo que no se puede negar es que hubo terror, crímenes, asesinatos y sangre a borbotones por ambas partes contendientes. Los revolucionarios extendieron las ejecuciones sumarias incluso a la época de paz. También las purgas internas, que se habían originado durante el período de guerra, se sistematizaron con la toma del poder por parte del Movimiento 26 de Julio.

El mismo 9 de enero de 1959, entrando a La Habana, Fidel Castro declaró públicamente su intención de desarmar al Ejército Rebelde y, por extensión, a todo el pueblo. A partir de ahí el cubano quedaría privado no solo de armas, sino de muchos alimentos, medicinas, productos de todo tipo. Y esta privación se extendió también a sus propiedades, a sus derechos todos y a las libertades individuales de que gozaba aun en época de Batista. Paralelamente, se fueron constituyendo y equipando las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Estas llamadas FAR no fueron más que el resultado del golpe de Estado que Raúl le dio a Camilo, hasta ese momento líder indiscutible del Ejército Rebelde.

Lo primero que tuvo lugar tras la llegada de los mau mau a La Habana fue el reparto del botín. Lo que sigue a continuación es un hecho hasta ahora no recogido en la historia de la Revolución y pudo haber sido su final apenas comenzando, según las propias palabras de quien me narró este interesante episodio.

Camilo Cienfuegos había establecido su Estado Mayor en el Cuartel Columbia, el más importante enclave del ejército derrotado. Los oficiales rebeldes se asentaron en las antiguas casas de los oficiales de Batista, ubicadas dentro del perímetro de dicho cuartel. Sin embargo, no tardaron en salir a incursionar por los más lujosos repartos de la capital con el propósito de apoderarse de las viviendas vacías. De ese modo muchos se instalaron en la zona conocida como El Laguito y sus paradisiacos alrededores. Como se sabe, Fidel Castro, tras su tardía entrada a La Habana, se había ido directamente a vivir al hotel Havana Hilton, en la esquina de 23 y L. Asumo que, guajiro al fin, pensó que el hoy Habana Libre era lo más codiciado de la capital cubana en términos de vivienda. Pero al enterarse de que buena parte de los rebeldes se habían apropiado ya de muchas buenas casas su pesquisa lo llevó a la zona de El Laguito y ordenó un desalojo inmediato de aquellos intrépidos rebeldes. Asumo también que con el propósito ya de establecerse él mismo en la codiciada zona. Y es entonces cuando viene la parte buena de esta narración inédita: los rebeldes —todavía armados hasta los dientes— llegaron al punto de empotrar ametralladoras en las ventanas de las residencias y le dijeron al mismísimo Fidel Castro que únicamente muertos saldrían de allí. La tensión no podía ser mayor. Entiéndase que parte de la oficialidad del Ejército Rebelde (probablemente también sargentos y hasta soldados) se le había insubordinado al Comandante en Jefe.

Los ocupantes argumentaban que era su derecho, ya que habían luchado a tiro limpio por conquistar el triunfo y que su sacrificio no podía ser en vano. Fidel, entre tanto, se veía ante el inminente fracaso de la Revolución: una guerra entre los propios rebeldes podía dar al traste con ella. Fidel se lo pensó y abortó la idea de sacarlos por la fuerza. Fue entonces que acudió a su alter ego: la indispensable Celia Sánchez Manduley. Así las cosas, los insubordinados solo cedieron ante la mediación de Celia. Fue ella quien logró convencerlos con una oferta nada despreciable: serían reubicados como propietarios en excelentes casas, pero fuera de El Laguito y sus alrededores. De ese modo, se esparcieron por Miramar, Nuevo Vedado y Altahabana, principalmente. Hay que decir que los rebeldes tuvieron oportunidad de elegir la residencia de su preferencia entre el montón de casas abandonadas por sus legítimos dueños. Zanjado el asunto y ya desalojado el lugar, el Comandante en Jefe se lo apropió y estableció su residencia en lo que hoy conocemos por Punto Cero.

Esto de apropiarse las casas sin más —pero ya con la anuencia del apellido Castro— se convirtió en una rutina de la cúpula militar cubana. A medida que sus familias crecían y se multiplicaban, el generalato y otros altos oficiales expandían sus conquistas. Y, obviamente, dado que el número de buenas residencias es finito, se vieron obligados a ordenar la construcción de nuevas viviendas para sus hijos, parientes y amantes. Claro, que los terrenos en buenas zonas también son limitados. De modo que llegaron al punto de levantar un enorme y suntuoso edificio en el reparto Kohly y que se dio a conocer como El edificio de los generales. ¿Generales viviendo en edificios? A ver, que tampoco no era un edificio cualquiera. Y, a decir verdad, lo que más abundaba allí eran familiares y amantes no solo de generales, sino de altos dirigentes del Partido. Sin embargo, estos piratas revolucionarios dieron un paso más, puesto que no solo emergían nuevos generales, sino que a los oficiales de menor graduación también había que beneficiarlos. De esta suerte, pusieron sus miras en las casas del pueblo, del cubano de a pie, en tu casa. Como muchos recordarán, durante un tiempo los militares controlaron las viviendas en Cuba incluso hasta niveles de modestos apartamentos en cualquier barrio de La Habana. Es de todos conocido que quien abandonaba el país era desalojado de su propiedad una semana antes del viaje para garantizar la toma de posesión del militar de turno.

La continuación del saqueo

Como resultado de aquella peligrosa disputa inicial entre rebeldes sobre el tema de las viviendas, los Castro establecieron una burocracia militar que se ocupó de administrar las zonas residenciales más exquisitas de la capital, las cuales fueron declaradas de este modo “zonas congeladas”.

Cualquier movimiento de permuta dentro del perímetro de las zonas congeladas como Miramar o Nuevo Vedado, por ejemplo, estaba sujeto a la autorización del militar jefe de la zona congelada. Ese era el auténtico administrador en cada uno de los repartos más selectos, cuyo trabajo consistía en asegurar que todas las residencias bajo su jurisdicción fueran a parar a manos de los combatientes y de los revolucionarios de rango, incluyendo a la parentela.

Siguiendo esta misma tónica surgió por aquella etapa temprana de la Revolución otra entidad que dio en llamarse “Recuperación de valores”. En dos palabras la describo como el censo y apropiación por parte del Ministerio del Interior de cuanta cosa de valor dejaron los ricos y no tan ricos que abandonaron el país tras el triunfo revolucionario. Yo mismo, siendo niño, los vi en acción con el tema de los carros que quedaron en los garajes de algunas viviendas de Nuevo Vedado. No importa si en ellas permanecían familiares de los dueños o la antigua servidumbre. Simplemente, tras un censo previo (seguramente producto de un chivatazo) llegaban un buen día y expropiaban los carros. Posteriormente, surgirían instituciones como Cubalse y el Fondo de Bienes Culturales que conservarían aquel instinto corsario de “Recuperación de Valores”.

También merecen mención las archiconocidas “casas del Oro y la Plata”. Es un fenómeno más reciente, pero bastante distante de la juventud cubana de hoy. En un extraño frenesí alimentado por largos años de interminables carencias la gente trocó su oro y su plata en plástico, aluminio y tela, fundamentalmente. Mediante el ardid (estafa sería la palabra correcta) de aquellas casas de cambio Fidel Castro le sacó al cubano lo poco que le quedaba de algún valor. De ese modo el pueblo, ya indefenso, quedó en la más absoluta penuria.

¿Cómo seguir esquilmando al cubano después de aquella colosal estafa de La Casa del Oro y la Plata? Los que permanecían en la Isla ya no tenían nada, ni de valor ni sin valor: nada. En esas condiciones Fidel Castro los dejó, no sin antes poner la mira en la creciente cantidad de cubanos emigrados. Hoy las tiendas en MLC vinieron a sustituir aquellas colonizadoras recaudaciones de oro y plata. Hoy, como ayer, la Revolución —vale decir, la cúpula revolucionaria y sus estructuras de poder— sigue viviendo a expensas de los cubanos que no la quieren ni la necesitan, para usar una expresión del estafador en jefe.

Y esa cúpula que te gobierna, ¿cómo vive?

No solo en las mansiones de los burgueses más ricos de la Cuba pre revolucionaria, sino amasando fortunas que engordan insaciablemente mediante sus hoteles, la venta de tu sangre y de tus órganos, de tu trabajo en el exterior como profesional de la salud y de otras áreas. Pero también expoliando a los emigrantes y exiliados, estableciendo negocios con fachadas dentro de los propios Estados Unidos y un sin fin de cosas más dentro de las que pudieran caber incluso los propios Grants que el gobierno de los Estados Unidos destina al empoderamiento del anticastrismo. Aquellos que te mandan saben que se trata de varios millones al año y cada vez es mayor la sospecha de que la dictadura viene accediendo a esas subvenciones. Tan bajos y despreciables son tus dueños.

En su labor de rapiña no conocen límites. Y mientras te esquilman donde quiera que estés (dentro y fuera de Cuba) te entretienen con la narrativa del bloqueo norteamericano. Esos que te mandan también ruedan los mejores carros, pasean en lujosos yates, tienen propiedades en el exterior, viajan constantemente alrededor del mundo en misiones de recreo y esparcimiento, visten ropa y zapatos de las mejores marcas, comen y beben como reyes, se atienden en clínicas especiales equipadas igual que las del primer mundo y envían a sus hijos a estudiar al extranjero.

Pero eso lo sabes tú, cubano, y lo sabe el resto del planeta. Lo que tú al parecer no alcanzas a ver claramente es que ellos no trabajan y nada producen. Eres tú el que mal o bien trabajas. Por lo tanto, eres tú quien los mantiene a ellos. Y lamentablemente no solo con tu trabajo, sino también con tu sometimiento, tu docilidad y tu silencio cómplice. La pregunta es, entonces: ¿Cómo es posible que seas tú el que trabaja y mal vive mientras ellos siguen disfrutando todo lo que te han venido arrebatando desde el día mismo en que triunfó la Robolución? ¿Cómo —tú que los mantienes— te puedes preguntar todavía si ya cogiste el café o ya te dieron el pollo? 

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sábado, abril 18, 2020

Arnaldo M. Fernández sobre varias misiones llevadas a cabo por el Comandante Higinio “Nino” Díaz al que Raúl Castro había querido fusilar en el II Frente Oriental Frank País al Nino Díaz oponerse a los asesinatos que Raúl Castro cometía contra aquellos alzados que Raúl Castro llamaba bandidos y bandoleros por no someterse a su mando en la lucha contra el gobierno de Batista



Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

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Desde su planificación por la administración Eisenhower, esta operación se concibió como encubierta y sujeta al principio de denegación plausible de toda participación de Estados Unidos
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Por Arnaldo M. Fernández
Broward
17/04/2020

El 16 de abril de 1961, una fuerza expedicionaria de 160 hombres al mando de Higinio “Nino” Díaz [AMNORM-1 para la CIA] enrumbó definitivamente hacia Bahía de Cochinos, tras haber desistido del desembarco de distracción (Operación Marte) por Mocambo, a casi 50 km de Guantánamo, como parte del plan de invasión (Operación Zapata) pergeñado por la CIA. El barco madre Santa Ana llegaría tarde al teatro de operaciones y recibió entonces la orden de retirarse a Islas Vieques (Puerto Rico). Las malas lenguas del exilio darían a esta peripecia anticastrista el motete de “Bojeo a Cuba”.

Misión imposible

Nino Díaz había sufrido ya la amarga experiencia de otro embarque de la CIA en desembarco por la costa sur de Oriente. El 2 de octubre de 1960 salió de Florida (FL) en “un yate nuevo, como de 55 pies de eslora, blanco como un coco”, que debía llevarlo a la playa Río Escondido pero lo dejó en Playa Berraco. La presencia de milicianos allí forzó a desembarcar en balsa de goma —entre arrecifes— un kilómetro más al oeste [1].

(Higinio ¨Nino¨ Díaz como Comandante del Ejército Rebelde)

Esta vez destructores de la Armada de USA se habían estacionado costa afuera, cerca de la base naval de Guantánamo, para dar impresión de flota invasora. A cuatro millas del litoral, una lancha rápida se despegó del Santa Ana para acercarse en misión nocturna de reconocimiento. De aquella salió silenciosamente una balsa de goma con los exploradores, quienes detectaron luces y actividad indicadoras de presencia militar.

Nino Díaz sugirió cancelar el desembarco, pero el liaison de la CIA, un tal Curly Sánchez, insistió en posponer la acción para la noche siguiente. Esa noche se rompió la lancha intermedia, al chocar la propela con arrecifes, y otra de motor tuvo que recoger a los exploradores. En medio de la situación, ellos observaron y escucharon el ajetreo de camiones y jeeps: las fuerzas de Castro estaban esperando. Nino Díaz dio entonces la orden de “¡Al carajo albañiles, que se acabó la mezcla!” El único que rezongó fue Sánchez, quien no tenía que desembarcar.

Desde octubre de 1960 Castro venía denunciando los preparativos de invasión en Guatemala y para abril de 1961 tenía montadas defensas en lugares propicios al desembarco. Por la zona de la Operación Marte aguardaba el comandante Eddy Suñol con batallón de infantería reforzado con cañones antitanques y ametralladoras antiaéreas, más 400 milicianos. Al recibir el parte de haberse avistado el Santa Ana, Raúl Castro mandó a Suñol a emplazar una batería antiaérea en la costa y esperara a que los invasores pisaran tierra para barrerlos con las “cuatro bocas”.

¿Qué misión era aquella?

Desde el 12 de febrero de 1961, la fuerza expedicionaria de Nino Díaz venía preparándose en el depósito de municiones de Algiers/Belle Chasse, cerca de Nueva Orleans (LA), habilitado por la CIA como campo de entrenamiento [JMMOVE]. Entre los instructores había desde “un alemán [hasta] un filipino que daba las clases de explosivos” [2]. El 9 de abril, el presidente del Consejo Revolucionario Cubano, José Miró Cardona [AMBUD-1], recibió en Nueva York informe por teléfono del jefe sobre el alto espíritu combativo de la tropa.

Nino Díaz reportó también que tenía sólo tres bajas por enfermedad, pero en su informe a la Comisión Rockefeller (1975) la Oficina de Seguridad de la CIA puntualizó que por incapacidad y/o renuencia tres reclutas habían sido transferidos el 9 de abril de JMMOVE a Port Sulphur (LA) y guardaron prisión hasta el 20 de abril para evitar que se filtrara información [3].

(Memorias de un Combatiente Nacionalista Cubano. Libro escrito con una perspectiva de medio siglo, uno de los protagonistas de la lucha por la libertad, la dignidad y los derechos humanos del esclavizado pueblo cubano, el comandante Nino Diaz hace un recuento de su participacion en este proceso historico.... Imágenes y comentario  añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano) 

La Operación Marte consistía en hacer ruido en Oriente para que Castro trasladara fuerzas y sorprenderlo por Bahía de Cochinos. Sólo que tal misión diversionista no tenía por qué concitar movilización adicional, pues Castro tenía fuerzas suficientes en Oriente para enfrentar incluso la invasión principal. El detalle de que la tropa de Nino Díaz vestía uniforme verde olivo da pie a pensar que la misión verdadera consistía en atacar la base naval de Guantánamo y justificar así la intervención militar directa de USA [4].

Entretanto

Aquel domingo 16 de abril, Castro aprovechó los funerales de las víctimas de los bombardeos a tres aeropuertos el día anterior para declarar algo tan consabido como que su revolución era socialista. El G-2 y la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) se engolfaron en detener a toda persona que oliera a contrarrevolucionario. Así quedó desarticulada la Operación Generosa, urdida por la CIA para levantar quinta columna contra Castro al filo de la invasión.

A las 9:30 p.m., la CIA se enteró de que los ataques aéreos previstos para la mañana siguiente no podrían realizarse antes de que la Brigada de Asalto 2506 asegurara la pista de aterrizaje de Girón. Los jefazos Richard Bissell y Charles Cabell protestaron ante el Secretario de Estado, Dean Rusk, quien había dado tal recomendación al presidente [5]. Tras afirmar que este había aceptado, Rusk propuso a Bissell y Cabel hablar directamente con JFK. Ambos declinaron hacerlo por considerar que la suerte estaba echada.

Coda

A eso de las 11:45 de la noche, el jefe de los milicianos apostados en Playa Girón, Mariano Mustelier, vio unas luces en el mar que atribuyó a pescadores extraviados. Procedió a apagar y encender las luces de su jeep para guiarlos y recibió como respuesta la ráfaga que disparó el hombre-rana Eduardo Zayas-Bazán para principiar la batalla de Girón. Mustelier salió espantado gritando: “Llegaron los americanos”.

Notas

[1] En esta misión Nino Díaz supo arreglárselas para llegar a Santiago de Cuba y esconderse en el Asilo San José, frente a la casa del arzobispo Enrique Pérez Serantes, quien esperaba visita de Raúl Castro. Nino Díaz esperó también para arrancársela a Raúl, pero pasaron tres semanas sin que apareciera y tuvo que retirarse. Tras peripecias como romper el cerco en un cafetal gracias a un aguacero tempestuoso, Nino Díaz consiguió escapar a la base naval de Guantánamo. Siguió en auto al ómnibus de los trabajadores y burlaría la posta cubiche sobrepasando como una salación al ómnibus por la izquierda. Nino Díaz había estado bajo el mando de Raúl Castro en el II Frente Oriental contra Batista, pero allí mismo se reviró y luego de arreglárselas para escapar a USA fue reclutado por la CIA.
[2] Declaración al G-2 de Enrique Fernández Ruiz de la Torre, alias Pedrito, capturado en Pinar del Río el 6 de diciembre de 1963. Cf.: Frasquieri, Manuel Hevia y Andrés Zaldivar Diéguez, Girón, preludio de la invasión, el rostro oculto de la CIA, Editora Política (2006), Nota 84.
[3] Número de Registro 157-10011-10069 (NARA).
[4] Vid.: Hinckle, Warren y William Turner, Deadly Secrets, Basic Books (1993), 84 s. En alta mar la fuerza de Nino Díaz sería confundida como fuerza de Castro por los barcos de la Brigada 2506 que se retiraban de Girón.
[5] Desde su planificación por la administración Eisenhower, esta operación se concibió como encubierta y sujeta al principio de denegación plausible de toda participación de USA. De ahí que los bombardeos del 15 de abril se atribuyeran —ante la ONU y la opinión pública— a pilotos desertores de la fuerza aérea castrista. Otro bombardeo el 17 desmentía a Washington y desacreditaba todavía más la operación encubierta.


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Páginas 66 y 67 del libro  Memorias de un Combatiente Nacionalista Cubano


Páginas 147 a la 151



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