miércoles, febrero 16, 2022

¿Ya te dieron el café?. Alexis Jardines Chacón: ¿Cómo es posible que seas tú el que trabaja y mal vive mientras ellos siguen disfrutando todo lo que te han venido arrebatando desde el día mismo en que triunfó la Robolución?

 
Tomado de https://www.cubanet.org/

¿Ya te dieron el café?

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¿Cómo es posible que seas tú el que trabaja y mal vive mientras ellos siguen disfrutando todo lo que te han venido arrebatando desde el día mismo en que triunfó la Robolución?

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Por Alexis Jardines Chacón

15 de febrero, 2022

MIAMI, Estados Unidos.- Aquellos que hoy te mandan hicieron una revolución violenta y terrorista. ¿Edulcorada? ¿cool? ¿tropical? ¿humanista? ¿comunista? ¿justiciera?, todo ello es materia de opinión. Pero, lo que no se puede negar es que hubo terror, crímenes, asesinatos y sangre a borbotones por ambas partes contendientes. Los revolucionarios extendieron las ejecuciones sumarias incluso a la época de paz. También las purgas internas, que se habían originado durante el período de guerra, se sistematizaron con la toma del poder por parte del Movimiento 26 de Julio.

El mismo 9 de enero de 1959, entrando a La Habana, Fidel Castro declaró públicamente su intención de desarmar al Ejército Rebelde y, por extensión, a todo el pueblo. A partir de ahí el cubano quedaría privado no solo de armas, sino de muchos alimentos, medicinas, productos de todo tipo. Y esta privación se extendió también a sus propiedades, a sus derechos todos y a las libertades individuales de que gozaba aun en época de Batista. Paralelamente, se fueron constituyendo y equipando las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Estas llamadas FAR no fueron más que el resultado del golpe de Estado que Raúl le dio a Camilo, hasta ese momento líder indiscutible del Ejército Rebelde.

Lo primero que tuvo lugar tras la llegada de los mau mau a La Habana fue el reparto del botín. Lo que sigue a continuación es un hecho hasta ahora no recogido en la historia de la Revolución y pudo haber sido su final apenas comenzando, según las propias palabras de quien me narró este interesante episodio.

Camilo Cienfuegos había establecido su Estado Mayor en el Cuartel Columbia, el más importante enclave del ejército derrotado. Los oficiales rebeldes se asentaron en las antiguas casas de los oficiales de Batista, ubicadas dentro del perímetro de dicho cuartel. Sin embargo, no tardaron en salir a incursionar por los más lujosos repartos de la capital con el propósito de apoderarse de las viviendas vacías. De ese modo muchos se instalaron en la zona conocida como El Laguito y sus paradisiacos alrededores. Como se sabe, Fidel Castro, tras su tardía entrada a La Habana, se había ido directamente a vivir al hotel Havana Hilton, en la esquina de 23 y L. Asumo que, guajiro al fin, pensó que el hoy Habana Libre era lo más codiciado de la capital cubana en términos de vivienda. Pero al enterarse de que buena parte de los rebeldes se habían apropiado ya de muchas buenas casas su pesquisa lo llevó a la zona de El Laguito y ordenó un desalojo inmediato de aquellos intrépidos rebeldes. Asumo también que con el propósito ya de establecerse él mismo en la codiciada zona. Y es entonces cuando viene la parte buena de esta narración inédita: los rebeldes —todavía armados hasta los dientes— llegaron al punto de empotrar ametralladoras en las ventanas de las residencias y le dijeron al mismísimo Fidel Castro que únicamente muertos saldrían de allí. La tensión no podía ser mayor. Entiéndase que parte de la oficialidad del Ejército Rebelde (probablemente también sargentos y hasta soldados) se le había insubordinado al Comandante en Jefe.

Los ocupantes argumentaban que era su derecho, ya que habían luchado a tiro limpio por conquistar el triunfo y que su sacrificio no podía ser en vano. Fidel, entre tanto, se veía ante el inminente fracaso de la Revolución: una guerra entre los propios rebeldes podía dar al traste con ella. Fidel se lo pensó y abortó la idea de sacarlos por la fuerza. Fue entonces que acudió a su alter ego: la indispensable Celia Sánchez Manduley. Así las cosas, los insubordinados solo cedieron ante la mediación de Celia. Fue ella quien logró convencerlos con una oferta nada despreciable: serían reubicados como propietarios en excelentes casas, pero fuera de El Laguito y sus alrededores. De ese modo, se esparcieron por Miramar, Nuevo Vedado y Altahabana, principalmente. Hay que decir que los rebeldes tuvieron oportunidad de elegir la residencia de su preferencia entre el montón de casas abandonadas por sus legítimos dueños. Zanjado el asunto y ya desalojado el lugar, el Comandante en Jefe se lo apropió y estableció su residencia en lo que hoy conocemos por Punto Cero.

Esto de apropiarse las casas sin más —pero ya con la anuencia del apellido Castro— se convirtió en una rutina de la cúpula militar cubana. A medida que sus familias crecían y se multiplicaban, el generalato y otros altos oficiales expandían sus conquistas. Y, obviamente, dado que el número de buenas residencias es finito, se vieron obligados a ordenar la construcción de nuevas viviendas para sus hijos, parientes y amantes. Claro, que los terrenos en buenas zonas también son limitados. De modo que llegaron al punto de levantar un enorme y suntuoso edificio en el reparto Kohly y que se dio a conocer como El edificio de los generales. ¿Generales viviendo en edificios? A ver, que tampoco no era un edificio cualquiera. Y, a decir verdad, lo que más abundaba allí eran familiares y amantes no solo de generales, sino de altos dirigentes del Partido. Sin embargo, estos piratas revolucionarios dieron un paso más, puesto que no solo emergían nuevos generales, sino que a los oficiales de menor graduación también había que beneficiarlos. De esta suerte, pusieron sus miras en las casas del pueblo, del cubano de a pie, en tu casa. Como muchos recordarán, durante un tiempo los militares controlaron las viviendas en Cuba incluso hasta niveles de modestos apartamentos en cualquier barrio de La Habana. Es de todos conocido que quien abandonaba el país era desalojado de su propiedad una semana antes del viaje para garantizar la toma de posesión del militar de turno.

La continuación del saqueo

Como resultado de aquella peligrosa disputa inicial entre rebeldes sobre el tema de las viviendas, los Castro establecieron una burocracia militar que se ocupó de administrar las zonas residenciales más exquisitas de la capital, las cuales fueron declaradas de este modo “zonas congeladas”.

Cualquier movimiento de permuta dentro del perímetro de las zonas congeladas como Miramar o Nuevo Vedado, por ejemplo, estaba sujeto a la autorización del militar jefe de la zona congelada. Ese era el auténtico administrador en cada uno de los repartos más selectos, cuyo trabajo consistía en asegurar que todas las residencias bajo su jurisdicción fueran a parar a manos de los combatientes y de los revolucionarios de rango, incluyendo a la parentela.

Siguiendo esta misma tónica surgió por aquella etapa temprana de la Revolución otra entidad que dio en llamarse “Recuperación de valores”. En dos palabras la describo como el censo y apropiación por parte del Ministerio del Interior de cuanta cosa de valor dejaron los ricos y no tan ricos que abandonaron el país tras el triunfo revolucionario. Yo mismo, siendo niño, los vi en acción con el tema de los carros que quedaron en los garajes de algunas viviendas de Nuevo Vedado. No importa si en ellas permanecían familiares de los dueños o la antigua servidumbre. Simplemente, tras un censo previo (seguramente producto de un chivatazo) llegaban un buen día y expropiaban los carros. Posteriormente, surgirían instituciones como Cubalse y el Fondo de Bienes Culturales que conservarían aquel instinto corsario de “Recuperación de Valores”.

También merecen mención las archiconocidas “casas del Oro y la Plata”. Es un fenómeno más reciente, pero bastante distante de la juventud cubana de hoy. En un extraño frenesí alimentado por largos años de interminables carencias la gente trocó su oro y su plata en plástico, aluminio y tela, fundamentalmente. Mediante el ardid (estafa sería la palabra correcta) de aquellas casas de cambio Fidel Castro le sacó al cubano lo poco que le quedaba de algún valor. De ese modo el pueblo, ya indefenso, quedó en la más absoluta penuria.

¿Cómo seguir esquilmando al cubano después de aquella colosal estafa de La Casa del Oro y la Plata? Los que permanecían en la Isla ya no tenían nada, ni de valor ni sin valor: nada. En esas condiciones Fidel Castro los dejó, no sin antes poner la mira en la creciente cantidad de cubanos emigrados. Hoy las tiendas en MLC vinieron a sustituir aquellas colonizadoras recaudaciones de oro y plata. Hoy, como ayer, la Revolución —vale decir, la cúpula revolucionaria y sus estructuras de poder— sigue viviendo a expensas de los cubanos que no la quieren ni la necesitan, para usar una expresión del estafador en jefe.

Y esa cúpula que te gobierna, ¿cómo vive?

No solo en las mansiones de los burgueses más ricos de la Cuba pre revolucionaria, sino amasando fortunas que engordan insaciablemente mediante sus hoteles, la venta de tu sangre y de tus órganos, de tu trabajo en el exterior como profesional de la salud y de otras áreas. Pero también expoliando a los emigrantes y exiliados, estableciendo negocios con fachadas dentro de los propios Estados Unidos y un sin fin de cosas más dentro de las que pudieran caber incluso los propios Grants que el gobierno de los Estados Unidos destina al empoderamiento del anticastrismo. Aquellos que te mandan saben que se trata de varios millones al año y cada vez es mayor la sospecha de que la dictadura viene accediendo a esas subvenciones. Tan bajos y despreciables son tus dueños.

En su labor de rapiña no conocen límites. Y mientras te esquilman donde quiera que estés (dentro y fuera de Cuba) te entretienen con la narrativa del bloqueo norteamericano. Esos que te mandan también ruedan los mejores carros, pasean en lujosos yates, tienen propiedades en el exterior, viajan constantemente alrededor del mundo en misiones de recreo y esparcimiento, visten ropa y zapatos de las mejores marcas, comen y beben como reyes, se atienden en clínicas especiales equipadas igual que las del primer mundo y envían a sus hijos a estudiar al extranjero.

Pero eso lo sabes tú, cubano, y lo sabe el resto del planeta. Lo que tú al parecer no alcanzas a ver claramente es que ellos no trabajan y nada producen. Eres tú el que mal o bien trabajas. Por lo tanto, eres tú quien los mantiene a ellos. Y lamentablemente no solo con tu trabajo, sino también con tu sometimiento, tu docilidad y tu silencio cómplice. La pregunta es, entonces: ¿Cómo es posible que seas tú el que trabaja y mal vive mientras ellos siguen disfrutando todo lo que te han venido arrebatando desde el día mismo en que triunfó la Robolución? ¿Cómo —tú que los mantienes— te puedes preguntar todavía si ya cogiste el café o ya te dieron el pollo? 

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martes, julio 07, 2020

¿Sabías que Cuba antes de la Robolución Castrista llegó a exportar leche condensada?


Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Teniendo en cuenta que soy habanero diré que la leche condensada que más recuerdo es la de nombre  ¨La Lechera¨;  de la fábrica ¨Guarina sólo recuerdo sus helados y el queso patagrás Guarina;  de la fábrica ¨Nela¨ recuerdo su queso crema, su mantequilla  y su queso proceso... La fábrica ¨Nela¨, por obra y gracia de la Robolución,  está debajo de las aguas de la presa Zaza y ahora no tenemos arroz ni productos ¨Nela¨ por una de las tantas ideas brillantes de ese ¨genio¨ que   lejos de  ser como el Rey Midas  que convertía todo lo que tocaba en oro, ese ¨genio¨ lo convertía en mie.... y pregúntenselo a la industria azucarera. Antes se decía que ¨sin azúcar no hay país¨, lo que se es que ahora no hay azúcar ni país, pues Cuba es una  finca o plantación  donde los dueños y los capataces o mayorales  no pueden ser más ineptos para crear riquezas. 



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¿Sabías que Cuba llegó a exportar leche condensada?

¿Se acuerdan de la leche condensada cubana? Pues hablaremos un poco de ella en esta entrada, sus inicios e historia. Para empezar, aclaremos un punto: Cuba importó toda la leche condensada que consumía hasta el año 1930, momento en el que se inauguró la primera fábrica en la zona de Bayamo, propiedad de la Compañía Nacional de alimentos. Luego crecerían las fábricas hasta el número de cuatro, operadas por tres compañías, todas de capital cubano. ¡Sigue leyendo para aprender más de ellas!

Compañía Nacional de Alimentos

Se escogió una zona tan aislada como Bayamo para construir la primera fábrica de leche condensada en Cuba porque los promotores de la fábrica sabían que se acercaba la Carretera Central que permitiría transportar el producto sin muchas complicaciones. Además, la producción de leche del lugar no era nada despreciable, lo que aseguraba la materia prima. Una vez inaugurada la fábrica, la producción lechera de Bayamo creció incluso más. Esto se debe al estímulo que significaba para los productores la existencia a la mano de un gran comprador que se quedaba con toda la producción.
En 1932, en plena crisis, ya la fábrica produjo 200.000 cajas de 48 unidades (con un peso de 397 gramos cada lata). En diciembre de 1938, la compañía abrió una nueva fábrica en Sancti Spíritus, rica cuenca lechera, que elevó aún más la producción. Así, en 1941, se produjeron un total de 1.200.000 cajas, una cantidad que excede en 400.000 cajas las necesidades del consumo doméstico. Esto permitió que el país, en menos de una década, pasara de importador a exportador de leche condensada.

La Segunda Guerra Mundial estimuló el consumo interno de leche condensada en el país por el quebranto temporal de la producción de leche fresca (las necesidades de guerra obligaron a los productores a concentrarse en los cultivos de caña y arroz). Fueron estos los años en que el Ministerio de Comercio topó el precio de la leche condensada para evitar la especulación; una regulación que se mantuvo hasta el fin de la República.

Gracias a la Compañía Nacional de Alimento, en 1958 obtenían su sustento 550 familias cubanas.

La fábrica de leche condensada Nela

Nela es quizás la más conocida de las fábricas cubanas que se dedicaban a la fabricación de leche condensada antes de 1959. Se deba esto quizás al hecho de que, a pesar de haber llegado relativamente tarde a este giro, tenía una amplia gama de productos que abarcaban todo el proceso industrial de la leche, desde la producción de queso hasta la de leche en polvo, lo que la hizo calar más que otras en el imaginario popular.

Considerada en la década de 1950 como una de las mejores plantas de tratamiento de leche del mundo, Nela se había elevado mucho desde su modesto origen. Nela fue fundada en 1929, en Sancti Spíritus, con el nombre comercial de “La Espirituana” para pasteurizar leche de abasto público. Luego, sufrió numerosos vaivenes económicos y reestructuraciones, estuvo incluso paralizada y en algunos momentos llegó a procesar la ridícula cantidad de 64 litros de leche.

En 1949, tras realizar una gran inversión en su planta, comenzó a fabricar leche condensada y posteriormente leche en polvo.

Productos lácteos Guarina

La fábrica de productos lácteos Guarina, que operaba bajo la razón social de “Derivados de la Leche SA”, se encontraba situada en la provincia de Camagüey. Se construyó en 1929 con el objetivo de pasteurizar la leche que consumía la ciudad y posteriormente se convirtió en una fábrica de quesos y mantequilla.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la gerencia acometió un plan de inversiones para modernizar la fábrica que, luego, incorporó otras líneas de producción como la de leche condensada y la de leche en polvo. La primera – que es el objetivo de esta entrada – se producía en dos variantes: enlatada, como tradicionalmente había sido siempre, y a granel.

Guarina daba empleo a 140 personas. Su cadena de distribución era larga y eficiente, con un distribuidor en cada ciudad grande del país y también en muchas poblaciones pequeñas. Contaba, además, con oficinas y almacenes en La Habana y una flota de quince camiones que distribuían sus productos en la capital de la República.

UNA LECHE CONDENSADA A LA ALTURA DE LAS MEJORES DEL MUNDO

Estas tres empresas productoras de leche condensada no se limitaron sólo a la actividad fabril sino que también cooperaron con los gobiernos locales en la reparación de caminos, la instrucción sanitaria a los productores y el establecimiento en distintos puntos de plantas de recepción y enfriamiento.

Nadie debe engañarse y creer que estas fábricas eran chinchales tercermundistas, todo lo contrario. Se trataba de instalaciones a la altura de las mejores de su tipo en el mundo. Cumplían quisquillosamente todas las regulaciones sanitarias del país y exigían a sus proveedores que las cumplieran. La calidad y presentación de su producto terminado era exquisito y dominaban el mercado cubano; no por la protección arbitraria del Estado, sino por haber sabido imponerse en las preferencias de sus paisanos.
Cada una merecería una entrada aparte, porque, realmente hay mucho que contar.


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Otra nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Según el economista y comunista Oscar Pino Santos en su  librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana, escrito en 1957, el 25 % de los alimentos que consumían los cubanos, siendo Cuba un país agrícola,  eran importados. Lo que no dice ese economista comunista que murió en el 2005 trabajando en el Consejo de Estado es que esa importación se debía en gran parte no por  ineficiencia económica del país, como ocurre desde hace casi 60 años,  sino por distintas razones; veamos algunas: 

1) Resultaba mucho más barato comprar, por ejemplo,  el arroz en los EE.UU., en los Estados de la cuenca del Mississipi, que cultivarlos en Cuba; con otros cultivos sucedía lo mismo. Por cierto: Cuba en el año  1958 fue el  tercer productor de arroz de America Latina y produjo 256,000 toneladas métricas de arroz ya molinado. El arroz  representó  en ese año el 6.6%  de la riqueza nacional  y tenía 162,000 hectáreas dedicadas a este cultivo . El consumo de arroz per cápita del cubano era de 110 libras/año.  Esas cifras se obtuvieron después del plan de diversificación de la economía cubana  comenzada por el Presidente Carlos Prío Socarrás y continuada e impulsada por el gobierno de Fulgencio Batista y Zaldivar, la cual se llevó a cabo pese a las medidas  que tomó el gobierno norteamericano en contra del gobierno de Batista como consecuencia  de la labor de los lobbystas o cabilderos de las industrias norteamericanas afectadas que residían en territorio norteamericano, entre las que se encontraban  los productores de arroz  de la cuenca del Mississippi. Para profundizar   y para conocer más logros de la economía cubana preCastrista pueden hacer click AQUÍ.

2) Era más barato comprar en EE.UU. la manteca de cerdo, la cual apenas se consume en los EE.UU.pero que era entonces de consumo tradicional en Cuba, que producirla en Cuba o producir aceites vegetales.

3)  En Cuba se intentó  por los años 20s y 30s cultivar trigo, sobre todo en las provincias centrales, pero no dió resultado, luego la harina de trigo, fundamental para hacer panes, galletas, confitería, etc., se tenía que comprar en el exterior cubano  y así otros productos que eran de consumo tradicional del cubano. 

4) Finalmente, los cubanos  estábamos acostumbrados a consumir bacalao de Noruega, tasajo uruguayo (en Cuba estaba prohibida la matanza de ganado caballar),  al igual que la mantequilla holandesa, quesos franceses y suizos, turrones, jamones y vinos  españoles, peras, manzanas, melocotones, albaricoques enlatados de EE.UU., calamares y sardinas españolas, etc. .En resumen:  Los cubanos éramos un poco sibaritas  dentro del alcanze que tenían nuestros bolsillos y nos gustaba darle gusto al paladar, aunque los alimentos y bebidas fueran exóticos.  Los más pobres siempre  tenían  los recortes de tasajo y de bacalao, así como el picadillo. Dada la abundancia en Cuba  antes de 1959 se sacrificaban las terneras  para que el precio de la carne de res no  bajara demasiado.

En el mencionado librito y en el  Cuadro No. 20 se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956 donde se observa que la cantidad y el valor (en porcientos) del consumo doméstico de producción nacional fueron el 81% y el 71% respectivamente, mientras que la cantidad y el valor del consumo doméstico de importación fueron 19% y 29% respectivamente. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de cual era la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, muestra datos interesantísimos como el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana era de producción nacional. Señalo que en Cuba siempre han existido períodos de lluvia y períodos de sequía, ciclones y otros desastres naturales.

Por cierto, Oscar Pino Santos pese a la gran ineficiencia  económica que él ayudo a crear después del 1 de enero de 1959, no tengo conocimiento de  que hubiera escrito o dicho públicamente críticas a la ineficiencia endémica y sistémica del período revolucionario. Quizás por eso, poco antes de morir, se le otorgó el Premio Anual  correspondiente a las Ciencias Sociales. Aclaro que en Cuba antes de que muriera Oscar Pino Santos, yo entregué a la revista Vitral de la Diócesis de Pinar del Río, un artículo donde tocaba estos temas relacionados con Pino Santos y su librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana. No se publicó ¿?.
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Muy cierto........la Cuba de ayer ya casi se abastecia en un 100%......las carnes, arroz, pollo,,etc.......Un tio mio era contador de la Nela en su principal fabbrica de Sancti Spiritus, las Vilas....,,,ciudad a la orilla del Rio Yayabo, y una de las 7 Villas de Diego Velazquez.....mi tio me hablaba de la gran produccion de productos como la leche condensada'y la deliciosa mantequilla Nela.........La Cia. Lechera de Cuba, sita ed la interseccion de las calles Concha y Cristina, en la Habana.......gigante de los productos derivados de la leche, entre ellos los ricos helados Hatuey.....bajo la administracion del Sr. Modesto Suarez, que llevo la Industria a sus niveles mas altos....eso era la Cuba de ayer......era la Patria que surgio bajo los patrioticos legados de Jose Marti, y que fue destruida bajo las enajenadas direcciones de un loco de atar.

Angel Riguero
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Creo que el librito de Óscar Pino Santos debe haber desaparecido de los anaqueles de librerías y bibliotecas pues sería muy duro para estudiosos de la historia en Cuba encontrarán tamaña contradicción entre aquella Republica Odiosa (para los comunistas) y la flamante Revolución triunfante 


Anónimo
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Alberto Rafael Uzquiano escribió:


La compañia lechera de Cuba exportó leche condensada y evaporada para el frente de batalla de los Aliados durante la segunda guerra mundial.Asi mismo habia leche condensada La Lechera, Guarina, la Vaquita, Hacienda y Nela. Cuba en la laguna de Ariguanabo tenía la planta de ordeñar más moderna de A.L, Rotolactor de Eusebio Mujal. Era un tandem rotatorio con cuartones en forma de cuña de cake que venian a éste, ahi montaba la vaca,la ordeñaban y la.bajaban donde iban a pastar ya ordeñada por ordeño mecanico. Los ganaderos argentinos venían a Cuba a ver como criaban en Camagüey el ganado. La industria del ganado y sus derivados fue una maravilla eso se puede ver en el 125 aniversario del diario de la Marina llamado por Castro el diario de la oligarqia o burguesia pero que diario con rotograbado del fin de semana y la crónica social. Alguien que trajo un ejemplar de Cuba y se lo mostró al director del Herald quedó asombrado por la impresión del mismo y no lo concebía. La impresora la habian comprado en Alemania la tierra de Gutemberg.
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domingo, mayo 10, 2020

FOTOS DE BODEGAS Y FRUTERIAS EN CUBA ANTES DEL TRIUNFO DE LA ROBOLUCIÓN ASÍ COMO LOS PRECIOS DE MUCHOS ALIMENTOS Y SU PROCEDENCIA

BODEGAS Y FRUTERIAS EN CUBA ANTES DEL TRIUNFO DE LA ROBOLUCIÓN

(¿Esas señoras estarían tan sonrientes cuando la Revolución les robó la bodeguita?)
















Vendiendo viandas cubanas




Observen el espacio en la carretera reservado para  parquear las carretillas o carretones  para vender






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Nota del bloguista de Baracutey Cubano

Según el economista y comunista Oscar Pino Santos en su  librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana, escrito en 1957, el 25 % de los alimentos que consumían los cubanos, siendo Cuba un país agrícola,  eran importados. Lo que no dice ese economista comunista que murió en el 2005 trabajando en el Consejo de Estado es que esa importación se debía en gran parte no por  ineficiencia económica del país, como ocurre desde hace casi 60 años,  sino por distintas razones; veamos algunas: 

1) Resultaba mucho más barato comprar, por ejemplo,  el arroz en los EE.UU., en los Estados de la cuenca del Mississipi, que cultivarlos en Cuba; con otros cultivos sucedía lo mismo. Era más barato comprar en EE.UU. la manteca de cerdo, la cual apenas se consume en los EE.UU.pero que era entonces de consumo tradicional en Cuba, que producirla en Cuba o producir aceites vegetales.

2)  En Cuba se intentó  por los años 20s y 30s cultivar trigo, sobre todo en las provincias centrales, pero no dió resultado, luego la harina de trigo, fundamental para hacer panes, galletas, confitería, etc., se tenía que comprar en el exterior cubano  y así otros productos que eran de consumo tradicional del cubano. 

3) Finalmente, los cubanos  estábamos acostumbrados a consumir bacalao de Noruega, tasajo uruguayo (en Cuba estaba prohibida la matanza de ganado caballar),  al igual que la mantequilla holandesa, quesos franceses y suizos, turrones, jamones y vinos  españoles, peras, manzanas, melocotones, albaricoques enlatados de EE.UU., calamares y sardinas españolas, etc. .En resumen:  Los cubanos éramos un poco sibaritas  dentro del alcanze que tenían nuestros bolsillos y nos gustaba darle gusto al paladar, aunque los alimentos y bebidas fueran exóticos. 

En el mencionado librito y en el  Cuadro No. 20 se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956 donde se observa que la cantidad y el valor (en porcientos) del consumo doméstico de producción nacional fueron el 81% y el 71% respectivamente, mientras que la cantidad y el valor del consumo doméstico de importación fueron 19% y 29% respectivamente. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de cual era la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, muestra datos interesantísimos como el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana era de producción nacional. 


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