viernes, septiembre 08, 2023

Pedro Pablo Arencibia Cardoso: LAS PRUEBAS QUE NO ES LEYENDA EL HALLAZGO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD DEL COBRE. EL TESTIMONIO DE JUAN MORENO ¨EL NEGRITO¨ DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD

Ermita de la Caridad Miami

8 de septiembre,2023


Solemne Eucaristia en Honor a Nuestra Sra. de la Caridad 8 de Septiembre del 2023


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NO ES LEYENDA EL HALLAZGO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD DEL COBRE


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El artículo es sencillamente la prueba histórica de como fue el hallazgo de esa imagen. Si desea conocer de los milagros, tiene que ir al tomo V de Cuba; Economía y Sociedad y leer pag. 92 y siguientes, aunque: ¨Para la persona que no cree ninguna prueba es suficiente y para el creyente las pruebas no son necesarias.¨
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Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso

A más de 30 años de encontrarse las pruebas históricas de cómo fue el hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, todavía tenemos que que oir y leer fuera de Cuba, expresiones como ¨la leyenda ¨del hallazgo de dicha imagen; expresiones que no asombrarían si se dijeran en la Cuba atea, y ahora laicista, de los Castro y cómplices, pero que solamente reflejan una gran e inexcusable ignorancia sobre el tema cuando aquellos que las dicen son profesionales de los medios masivos de comunicación. Antes de hablar de un tema se debe investigar sobre el mismo y si no se quiere hacer esa investigación con una decorosa profundidad, entonces lo mejor es no abordarlo o usar expresiones menos categóricas...

Fue el gran historiador y geógrafo cubano Leví Marrero, fallecido en Puerto Rico en 1995, el que encontró en el Archivo de Indias, España, la declaración de Juan Moreno ( ¨El negrito de la Caridad¨) sobre lo acontecido ese día que encontraron flotando en la Bahía de Nipe la imagen de Nuestra Señora del Cielo, conocida con la advocación de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.

(Archivo General de Indias,  Sevilla , España)

Durante cientos de años estuvo perdida esa declaración que formó parte del proceso canónico que se siguió con relación a esta santísima imagen. La declaración íntegra de Juan Moreno y una relación de los primeros milagros asociados a esta imagen pueden ser leidos en el tomo V página 92 y siguientes de la monumental obra Cuba: Economia y Sociedad del mencionado historiador, la cual consta de 15 tomos. Aquí solamente diré el primer milagro: La imagen, hay tres hipótesis diferentes sobre su origen, después de una gran tormenta estaba flotando en el agua y sus vestidos no estaban mojados, estaban totalmente SECOS.

He aquí un fragmento del relato de Juan Moreno, dado en 1687, cuando tenía ochenta y cinco años"...habiendo ranchado en cayo Francés que está en medio de la bahía de Nipe para con buen tiempo ir a la salina, estando una mañana la mar calma salieron de dicho cayo Francés antes de salir el sol, los dichos Juan y Rodrigo de Hoyos y este declarante, embarcados en una canoa para la dicha salina, y apartados de dicho cayo Francés vieron una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguieron lo que podía ser, y acercándose más les pareció pájaro y ramas secas. Dijeron dichos indios "parece una niña", y en estos discursos, llegados, reconocieron y vieron la imagen de Nuestra Señora la Virgen Santísima con un Niño Jesús en los brazos sobre una tablita pequeña, y en dicha tablita unas letras grandes las cuales leyó dicho Rodrigo de Hoyos, y decían: "Yo soy la Virgen de la Caridad", y siendo sus vestiduras de ropaje, se admiraron que no estaban mojadas. Y en esto, llenos de alegría, cogieron sólo tres tercios de sal y se vinieron para el Hato de Barajagua..."

A continuación un fragmento de la conferencia "Los esclavos y la Virgen del Cobre", brindada por el Dr. Leví Marrero en 1979 en el evento "Re-encuentro cubano", celebrado en los EE.UU. y que fue publicada íntegramente por primera vez en Cuba, en el segundo número de la revista Vitral, revista socio cultural todavía existente del hoy ya desaparecido Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa de la Diócesis de Pinar del Río. 

1607: HALLAZGO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD.

La comunidad de Santiago del Prado, que hacia 1607 sumaba poco más de 200 individuos, de los cuales un 70% eran esclavos y algunos indios, asistiría a un acontecimiento impreso para la eternidad en la historia religiosa de Cuba: el hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad por Juan Moreno, esclavo del Rey, de 10 años de edad, y sus dos acompañantes indocubanos: Rodrigo y Juan de Joyos, enviados desde el hato de Barajagua a Cayo Francés, en la bahía de Nipe, a ranchear sal para preservar carne destinada a los trabajadores de las minas.

(Hallazgo de la imagen de la Caridad del Cobre en la Bahía de Nipe.Óleo sobre tela. Dennis Gallardo, 2001.)

El relato textual de lo ocurrido ofrecido por Juan Moreno, el negrito de La Caridad, ante el escribano eclesiástico Antonio González de Villarroel, cuando ya contaba 85 años, es un documento que conserva en su admirable frescura el milagro del hallazgo. Al descubrirlo en un legajo del Archivo General de Indias en 1973, cuando se creía ya definitivamente perdido, me deparó uno de mis más emocionantes momentos como investigador, porque lo que contaba con memoria prodigiosa el octogenario Juan Moreno, capitán retirado entonces de las milicias de El Prado, coincidía exactamente con datos recopilados en otros folios de al fría contabilidad de la empresa minera, que yo había encontrado y analizado en 1971. Moreno recordaba entre los primeros milagros de la Virgen la salvación del hermano Mathías de Olivera, sujeto a unas raíces en la boca de la mina, cuando iba a precipitarse en sus profundidades. Olivera, precisó Moreno, era el hermano que servía a la Virgen. En otro legajo del ARCHIVO GENERAL DE INDIAS, en un documento de 1609, se hace referencia por Sánchez de Moya a un ermitaño de ejemplar vida, que guiaba cada noche a los esclavos en sus oraciones y a quién se daba una ración de casabe y de pescado, cuando lo había, porque no comía carne. En la glosa de una revisión de estas cuentas, incluida en otro documento -el tercero-, se recoge el nombre del piadoso ermitaño: Mathías de Olivera, a quien solo sostenía su fervor cristiano y un real diario del Rey. La confrontación de estos tres testimonios hace indudable la información proporcionada, muchos años más tarde, por Juan Moreno.

Archivo General de Indias, Audiencia de Santo Domingo, legajo 363 (copia en el archivo del autor). la historia del hallazgo de la Virgen de la Caridad en la bahía de Nipe, en una mañana luminosa (c.1607) y el nombre de los tres miembros de la comunidad de Santiago del Prado que lo realizaron, así como el relato de algunos de sus primeros milagros, fueron conocidos por los fieles cubanos desde 1829, fecha tardía en que fuera publicada la Historia de la aparición milagrosa de Nuestra señora de la Caridad del Cobre escrita en 1703 por el presbítero Onofre de Fonseca, capellán entonces de la Ermita. La versión del Padre Fonseca quedaría sujeta a dudas por algunos historiadores no católicos, ya que el proceso canónico del cual tomó Fonseca su información había desaparecido, víctima posible del clima y las polillas, en El Cobre. La versión de Fonseca sirvió de base, entre otros autores, a la Dra. Delia Díaz del Villar para su bella estampa incluida en La Enciclopedia de Cuba (vol.6, pág.262-65). En nuestra búsqueda sistemática de los documentos cubanos del período colonial en el Archivo General de Indias sevillano, hallamos el extenso proceso canónico sobre la aparición y milagros de la Virgen de la Caridad, el cual se consideraba prácticamente perdido. El historiador Dr. José M. Pérez Cabrera, profesor de la Universidad de Villanueva y presidente de la Asociación de Intelectuales católicos de Cuba, quien en su Historiografía de Cuba, IPGH, México, 1962 (Pág. 73-74) señala que el manuscrito original de Fonseca fue "analizado y expurgado por el presbítero don Bernardo Ramón Rodríguez, en 1782, y vino a imprimirse al fin en 1829". Y agrega: "el presbítero Fonseca basó su conocido relato en los procesos canónicos que, en 1688 se formaron ante el juez competente y que, en su tiempo, casi un siglo después del hallazgo, se conservaba en el archivo de la Santa Casa... Literatura de devoción más que labor propiamente historiográfica, la obra del entusiasta capellán de la Santísima Virgen, puede y debe ser estimada, sin embargo, como punto de partida y fundamento de toda la copiosa bibliografía surgida alrededor del hallazgo y los prodigios realizados por la imagen venerada de la Patrona de Cuba, y extraviados o perdidos para siempre los procesos canónicos de 1688 -testimonios valiosísimos- y la obra del padre dominico Cristóbal de Sotolongo, constituye el relato más remoto y autorizado, y de ahí su indudable importancia, sobre el portentoso acontecimiento". Ha sido particularmente honroso para el autor el reconocimiento que le concediera por dar a conocer la existencia del proceso canónico en el Archivo General de Indias de Miami y Capellán de la ermita de la Virgen de la Caridad en el exilio, así como que por medio de la modestísima hoja semanal Vida cristiana que circula en Cuba como voz apagada de la Iglesia católica, se halla divulgado en la Isla (3-IX-1978) el testimonio textual de Juan Moreno, señalando el origen del hallazgo. la versión original del esclavo del rey sobre la aparición de la imagen en la bahía de Nipe aparece en las páginas 92-94 del volumen 5 de Cuba: economía y sociedad.

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Tomado de https://www.eniolapublishing.com/

Documento prueba hallazgo de la Virgen de la Caridad del Cobre y los Remedios.

(Dr. Leví Marrero)

Hace varios años, el ya fallecido historiador cubano Dr. Leví Marrero, encontró en el Archivo de Indias en Sevilla el documento que presentamos a continuación.

Durante siglos se consideró perdido.

Transcripción

En el lugar de las Minas de Santiago del Prado, en primero día del mes de abril de 1687, el señor beneficiado Juan Ortiz Montejo de la Cámara , cura rector de la Parroquia de este lugar, Juez Comisario por el señor licenciado Don Roque de Castro Machado, Juez Oficial Provisor, y Vicario General de la ciudad de Santiago de Cuba y su distrito, por su señoría muy Ilustre venerables señores Dean y Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de dicha ciudad, a cuyo cargo está el gobierno temporal y espiritual de este obispado, sede vacante, para que conste de la aparición y milagros de la Santísima Virgen María Madre de Dios y Señora Nuestra de la Caridad y Remedios hizo parecer al Capitán Juan Moreno, del cual fue recibido juramento por Dios y una cruz, que hizo según forma de derecho, prometió decir la verdad de lo que supiere y le fuere preguntado. Se le preguntó lo siguiente: Fuele preguntado cómo se llama, de dónde es natural, qué edad, estado y oficio tiene. Dijo que se llama Juan Moreno, negro esclavo, natural de este dicho lugar, y que es de edad de ochenta y cinco años y casado, y esto corresponde.

Preguntado declare lo que sabe en relación de la aparición de Nuestra Señora de la Caridad y Remedios, dijo que sabe este declarante que siendo de diez años de edad fue por ranchero a la Bahía de Nipe, que es en el vanda del norte de esta Isla de Cuba, en compañía de Rodrigo de Hoyos y de Juan de Hoyos, que los dos eran hermanos e indios naturales, los cuales iban a coger sal y habiendo ranchado en Cayo Francés que está en medio de esta Bahía de Nipe para con buen tiempo ir a la salina, estando una mañana la mar en calma salieron de dicho Cayo Francés antes de salir el sol los dos, Juan y Rodrigo de Hoyos, y este declarante. Embarcados en una canoa para la dicha salina y apartándose de dicho Cayo Francés, vi una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguieron lo que podría ser, y acercándose más les pareció pájaro. Ya más cerca, dijeron dichos indios parece una niña, y en estos discursos llegados reconocieron y vieron la imagen de Nuestra Señora la Virgen Santísima , con un Niño Jesús en los brazos sobre una tablita pequeña, y en dicha tablita unas letras grandes las cuales leyó dicho Rodrigo de Hoyos y decían: Yo Soy la Virgen de la Caridad , y siendo sus vestiduras de ropaje se admiraron que no estaban mojadas. Y en esto llenos de gozo y alegría cogiendo sólo tres tercios de sal se vinieron para el Hato de Barajagua donde estaba Miguel Galán, Mayoral de dicho hato y le dijeron lo que pasaba de haber hallado a la Señora de la Caridad ; y el dicho mayoral muy contento y sin dilación envió luego a Antonio Angola con la noticia de dicha Señora al Capitán Don Francisco Sánchez de Moya que administraba las minas de dicho lugar, para que dispusiese lo que había de hacerse, y mientras llegaba la noticia pusieron en la casa de vivienda de dicho hato un altar de tablas, y en él a la Virgen Santísima , con luz encendida.

Y con la referida noticia, el dicho capitán, Don Francisco Sánchez de Moya, envió orden al dicho Mayoral Miguel Galán que viese una casa en dicho hato, y que allí pusiese la Santísima Virgen de Nuestra Señora de la Caridad y que siempre la tuviera con luz y para ello le envió una lámpara de Cobre, y se hizo la casa cubriendo de guano, cercada de tablas de palma, y puesta en su altar esta Divina Señora, dicho indio Rodrigo de Hoyos cuidaba de encender la lámpara, yendo de noche a reformar dicha lámpara, no hallaba a esta Divina Señora en su altar, y dando voces dicho Rodrigo de Hoyos al Mayoral y demás personas que venían, hasta veintiuna las personas que estaban en dicho Hato de Barajagua, les decía que la Virgen Santísima no estaba en su altar, y haciendo todas las diligencias, no la hallaban en su casa. Y al otro día por la mañana, volviendo a la casa la hallaron en su altar, los vestidos mojados, y esto sucedió por dos veces de cuyos milagros el Mayoral Miguel Galán dio aviso al Capitán Don Francisco Sánchez de Moya.

El cual luego que tuvo la noticia, dispuso que fuese al dicho Hato de Barajagua, el Padre Bonilla, religioso de San Francisco, y no se acuerda de su nombre; sólo sabe y se acuerda que estaba administrando el curato de este lugar en las Minas del Cobre, y con toda prevención de cura le despachó acompañado de toda la Infantería del Real de dichas minas, y mucha gente de su población, para que trajese a la Virgen Santísima como lo hizo en unas andas en procesión y la pusieron en un altar en la Iglesia Parroquial del lugar donde tenían esta Divina Señora de la Caridad , mientras te hacían una ermita y deseando fuese en parte de su santísimo agrado le encomendaron al Espíritu Santo y para ello le hicieron una fiesta de Misa cantada y sermón, y discurriendo hacer la Santa Ermita encima de una loma que llaman la cantera, se vieron tres luces arriba del terreno de la Mina , en derecho de las fuentes.

Y dichas luces aparecieron y vieron por tres noches continuas con admiración de todos, y luego desaparecían. Y por este milagro eligieron el lugar donde se veían las luces, para la ermita y Santa Casa de la Divina Señora de la Caridad que hoy está en dicho cerro, haciendo muchos milagros con los devotos que le llaman. Y muchos frecuentan esta Santa Casa, que vinieron a novenas, de la Ciudad de Santiago de Cuba que dista 5 leguas, poco más o menos, y de la villa de San Salvador de Bayamo que dista más de treinta leguas.

Preguntado diga los milagros que han llegado a su noticia de los muchos que esta Divina Señora de la Caridad ha hecho con los que invocan su divino favor desde que tiene su santa casa en el dicho Cerro de la Mina hasta el presente, dijo que son muchos los milagros que ha hecho y hace cada día esta Divina Señora; que hoy está en su Santa Casa como dos cuadras más al este de donde se hizo la primera casa sobre dicho cerro de la Mina , la cual se retiró por estar el terreno más capaz, porque en el de la primera casa estaba muy inmediato a la mina y arriesgado, como se vio que estando el hermano Matías de Olivera, que servía a la Virgen de la Caridad , arrimado a una cerca de palos que guarnecía la parte de la Mina a librar del peligro a los que viniesen a la primera casa, se despidió la cerca y cayó dicho hermano Matías de Olivera en dicha mina que es profunda y como sigue con el riesgo de que si alguno cae parece imposible escapar con la vida.

Y al caer estaba una mata de magüey en aquella parte de la Mina , a las voces que daba acudió la gente del lugar, y le vieron asido a una penca de magüey, y de la dicha mata, estaba llamando a la Virgen Santísima de la Caridad y le sacaron echándole unas sogas de que se agarró y sólo por la providencia de esta Divina Señora pudo mantenerse en dicha penca de magüey siendo tan pequeña y dicho Matías de Olivera hombre corpulento, el cual dando muchas gracias a Nuestra Señora de la Caridad decía que así que se despidió la cerca, llamó a esta Divina Señora, y se halló en el aire mantenido en dicha penca de magüey.

Y supo por haberlo oído decir a dicho hermano Matías de Olivera y a otras muchas personas, que habiendo faltado la manteca para la lámpara, que sólo había la que estaba en dicha lámpara que era muy poca, yendo dicho hermano a reconocer dicha lámpara la halló llena de aceite, y se vio que duró dicho aceite dos días continuos hasta que vino manteca que se estaba aguardando de fuera del lugar.

Y oyó decir por muy cierto y notorio en todo este lugar, que por dos veces halló el hermano Matías de Olivera a esta Divina Señora de la Caridad no estar en su altar izquierdo, venía la hallaba todos los vestidos mojados, y oían los que estaban en el trabajo de la Mina que dicho Hermano decía: ¿De dónde venís Señora? ¿Cómo me dejáis aquí solo? ¿Por qué ensuciáis los vestidos si sabéis que no tenéis otros, ni dineros con qué comprarlos? ¿Cómo los traéis mojados? ¿De adónde venís mojada? Y que esto fue tan patente que se repartieron los vestidos en reliquias y en una ocasión fue tan grande la seca que hubo que se secó el río que pasa por medio de este lugar, y la fuente que nunca se seca se secó aquella vez, y pasaron mucho trabajo, yendo más de tres cuartos de legua a buscar el agua se dispuso hacer una rogativa a la Madre de Dios de la Caridad bajándola de su Santa Casa a la Iglesia Parroquial de este lugar y sacando a esta Divina Señora de su Santa Casa que habría caminado como dos leguas se levantó un gran viento y comenzó a llover tanto que volvieron a la Santa Casa y pusieron en su altar a la Virgen Santísima , y en un instante creció el río y cesó la seca.

Siendo los milagros que esta Divina Señora hace muchos, siendo la manteca de su lámpara general remedio para todas las dolencias, y que por muerte del Hermano Matías de Olivera, de allí a algunos días entró el hermano Melchor de los Remedios, el cual invocaba a la Virgen Santísima Señora Nuestra de la Caridad y Remedios, y así le llamarían en todas sus necesidades y en su Santísimo Rosario que rezan todas las tardes en su Santa Casa, le invocan Virgen Santísima, María Madre de Dios y Señora de la Caridad y Remedios todo lo cual es la verdad, y así lo afirma como cristiano.

Leyéndose de “verbo ad verbum” esta su declaración, dijo estar bien escrita, y se ratificó. No firmó porque dijo no saber escribir. Fírmalo su ministro de que doy fe. El Beneficiado Juan Ortiz Montejo de la Cámara. Ante mí Antonio González de Víllarroel, Notario Mayor Público.

* Este documento, perdido durante siglos, ha sido encontrado por el historiador cubano, Dr. Leví Marrero, en el Archivo de Indias, en Sevilla, bajo la signatura siguiente, “ Audiencia de Santo Domingo, Legado 363 ”.


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 Tomado de https://www.facebook.com


VIRGEN DE LA CARIDAD

 
Por Carlos Cabezas
5 de septiembre de 2018

Tres embarcaciones condujeron a los conquistadores españoles hasta el Nuevo Mundo. Una de ellas –la nao capitana llamada Santa María- jamás regresó al Viejo Continente, quedando destruida en la isla La Española. Tal parece con ello, que la Santísima Virgen nos simbolizó su deseo de permanecer para siempre entre nuestros pueblos, marianos por excelencia.

Como todas las naciones de América también Cuba tiene una devoción especial por la Madre del Redentor. Todo comenzó en los albores del siglo XVII, cuando tres hombres bregaban después de una tormenta por la Bahía de Nipe en busca de sal. Un resplandor blanco que les pareció un ave, yacía sobre las aguas. Al acercarse hallaron una pequeña imagen de Nuestra Señora flotando sobre una tabla, con un letrero que decía: “YO SOY LA VIRGE DE LA CARIDAD”.

El hecho milagroso no fue el hallazgo de una imagen seca después que amainó la tempestad, la cual pudo ser lanzada al mar -como era costumbre en esa época- implorando protección ante el mal tiempo. El milagro consistió en que María decidió unirse para siempre con el pueblo cubano bajo el título de la Virgen del Amor, porque Caridad es Amor.

Pronto su culto se propagó y fue venerada, estando presente en todo el quehacer cubano. La devoción pasó a formar parte de los valores del pueblo, siendo el estandarte de las ansias espirituales de un país que daba los primeros pasos para convertirse en nación, buscando su independencia económica y libertad político-social. Su presencia en Cuba ha sido visible durante estos cuatro siglos como madre de todos.

María de la Caridad se fue a la manigua combatiendo junto a sus hijos al colonialismo español. Padeció con su pueblo –junto a los esclavos, prisioneros y la impedimenta mambisa- y murió con cada uno que ofrendaba la vida en aras del ideal patrio. Pero también resucito imbricada a la nueva república que, esperanzada y llena de ilusiones a pesar de sus sombras, hizo presente que el sacrificio no fue en vano.

Miembros del Ejército Libertador encabezados por el general Jesús Rabí, pidieron a la Santa Sede que declarara a esta Virgen Mambisa, Patrona de Cuba. Así surgió una nueva era en la pequeña nación de gran corazón. Pero la Virgen –cuyo palpitar late al unísono de sus hijos- vio venir días grises y difíciles, que desembocaron en una más que prolongada noche oscura.

El odio, antítesis del amor que ella predica, se apoderó del poder y luego de los hombres, para controlar sus mentes y acciones. Se entabló una batalla férrea entre las fuerzas del bien y del mal, se dividió a su pueblo utilizando la lucha de clases antagónicas motivada por el odio. Hubo separación geográfica en las familias, unas veces como escape para alcanzar la libertad personal y otras impuesta en un destierro vil forjando a los principales adversarios a vivir exiliados. El mar se convirtió en un muro divisorio, imagen de lo que acontecía dentro del archipiélago convertido en un gran Gulag.

Por momentos interminables, luego por años, los paredones de fusilamiento no pudieron ocultar el grito agónico y viril de sus hijos e hijas asesinados, dando vivas a Cristo Rey. Las cárceles crecieron tanto, que el terruño se convirtió en una gran prisión. El cubano ha sido perseguido, reprimido, golpeado y vejado, pero el manto de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre no deja de abarcar a uno solo, dándonos a todos sitio en su barca.

Desde su Basílica en El Cobre nos mira para ser bañados del amor que irradia, pero ella no permanece estática, se traslada a donde quiera que estemos. Lo mismo está junto a los héroes que murieron por la Patria, que en la cárcel con los opositores y prisioneros de conciencia. Ella marcha por las calles o templos codo a codo con las Damas de Blanco reprimidas y golpeadas. Pero también recibe en su antigua Ermita miamense, hoy Santuario Nacional, a los recién llegados de cualquier nacionalidad que buscan su consuelo.

Ella cura con su amor a disidentes y opositores que han sido hasta macheteados. Toma de la mano a opositores y damas de blanco muertos de manera sospechosa en un hospital o en un falso accidente de tránsito asesinados impunemente. Se une al balsero que llega a tierras libres y a los muchos que son presas de la mar endemoniada. Pero en especial, ella es el otro yo y estandarte de los combatientes que aferrados al fusil o al machete -en toda nuestra historia- le ofrecieron su sacrificio . Porque junto a la cruz lloró la muerte de su hijo y sintió el dolor de un puñal atravesándole el corazón, pero comprendió que esa sangre –la de su único hijo- fue necesaria para la salvación de todos.

¡Madre, mira a tus hijos que sufren de una tiranía cruel!, danos sitio en tu barca protegiéndonos bajo tu manto para ser junto a tí amor.
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LOURDES MARÍA
canta
No permitas que tu pueblo sucumba





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Virgen Mambisa


El himno Virgen Mambisa con sus versos originales: Dale libertad a tu pueblo; siembra amorosa la unión


TRIO MATAMOROS - VIRGEN DE LA CARIDAD




Canción a la Virgen de la Caridad del Cobre





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La Virgen de la Caridad, virgen mambisa, cubana

José Abreu Cardet
jabreu040751@argentina.com

Máximo Gómez afirmó que para obtener la victoria en la guerra de 1868 eran necesarios: “... algunos elementos de guerra y un poco de constancia” (1) Se ha escrito en algunos textos como los mambises obtenían esos “elementos de guerra” pero de cómo fundamentaron ese “poco de constancia” se conoce mucho menos. Es esta una pregunta que reclama una respuesta. Primero debemos hacer una breve reflexión sobre lo que significaban 10 años para un hombre de mediados del siglo XIX.

Nos hemos acostumbrado tanto a repetir la expresión “Guerra de los 10 años” que en cierta forma ha perdido su sentido de tiempo. Tampoco hemos intelectualizado lo que pudo significar para una persona, en especial para alguien de mediados del siglo XIX, donde la esperanza de vida no era tan prolongada. Podía ser perfectamente un quinto, un cuarto y quizás hasta más del total de la existencia de cualquiera de aquellos hombres y mujeres.

¿ Cómo resistieron tanto tiempo?. Hay una respuesta elemental: la intransigencia independentista. Era la esencia de la “...vorágine de la guerra de los diez años.” (2) como la llamó Enrique Jose Varona. Ese es el gran mecanismo mental que conformó una espiritualidad del sacrificio.

Desde esa sólida base debemos de iniciar la construcción de todo argumento para entender la resistencia. Pero es de pensar que en la mísera vida cotidiana de esta gente existían toda una serie de mecanismos, que sumados, harían más soportable cada día, cada noche de humedad y hambre, de calores y mosquitos, de fugas y combates. Detalles que, quizás, hoy nos parezcan insignificantes pero que para ellos alejaron la soledad, la desesperación, la incertidumbre por el futuro. Eso es lo que llamamos los mecanismos de la resistencia. Es asunto difícil de determinar con ejemplos. Quizás cada mambí llevaba en su macuto (3) un cúmulo muy particular de motivos que explican su hazaña. De todas formas hay aspectos comunes sobre los que podríamos hacer algunas generalizaciones. Entramos en un campo inseguro para un historiador, más acostumbrado por el oficio a moverse entre datos muy concretos, criterios argumentados con buena letra en papel o evidencias de diverso origen; pero siempre perceptibles a los ojos, al oído o al tacto. Ahora comenzaremos a andar en un mundo en extremo subjetivo. Siempre en asuntos humanos hay campos intangibles. Similares al efecto de esas aguas subterráneas que de humedad en humedad van avanzando hacia la superficie hasta que un día producto de la búsqueda humana o las circunstancias geológicas brotan para constituir un manantial en la montaña o el desierto. Los motivos de la gran resistencia del 68 tienen fuerzas ocultas que no son mágicas ni sobrenaturales. Fueron productos de las circunstancias o de las acciones de aquellos hombres y mujeres. Intentaremos encontrar ese mundo espiritual y material que consolidó el espíritu de la resistencia por 10 años. Quizás no tengamos todas las razones. Es posible que existieran otros motivos que consolidaron la gran y desesperada resistencia. El mundo religioso tuvo en el campo mambi un espacio que en ocasiones hemos olvidado. Si bien la iglesia católica como institución se unió a los integristas los cubanos eran propietarios de una fuerte religiosidad popular que los acompañaron a los campos de combate.

Se sentía una especial devoción por la virgen de la Caridad del Cobre. En Holguín tal creencia tenia viejas raíces. El territorio holguinero estuvo vinculado al surgimiento del mito de la virgen. Según este fue en aguas de la bahía de Nipe que encontraron la imagen sobre una tabla que flotaba. Tres vecinos de esas riberas la rescataron e iniciaron la adoración a su figura. Era frecuente que familias holguineras emprendieran una peregrinación al santuario del Cobre donde se situó su imagen. La tradición oral guarda esos recuerdos de viajes en carretas o en cabalgaduras hasta aquel lejano lugar para cumplir una promesa hecha a la virgen o por devoción. Al marchar a la guerra por la independencia se llevaron los cubanos a la manigua mambisa esa creencia que se convirtió en un elemento de la gran resistencia que se extendió por diez años. Un mambí escribió en una carta a un amigo “… si la virgencita quiere, pronto tendremos modo de darle su merecido…” (4) a los españoles.

La mejor forma de entender la creencia de los mambises en aquella imagen es una descripción que nos dejo el líder insurrecto Ignacio Mora en su diario personal:

El fanatismo del pueblo cubano raya en locura. La fiesta de la Caridad es un delirio para él. Sin tener que comer, pasa dedicados estos días en buscar cera para hacer la fiesta al estilo mambí, esto es, encender muchas velas y suponer que la imagen de la Virgen está presente. En todos los ranchos no se ve fuego para cocinar sino velas encendidas á la Virgen de la Caridad. (5)

La buena madre de Cristo parecía estar atenta a los muchos sufrimientos de sus hijos antillanos. No los pudo rescatar de los pelotones de fusilamientos, de la acción implacable de las contraguerrillas pero por lo menos estos sufridos combatientes debieron de sentirse acompañados en sus momentos más trágicos por la piadosa imagen. Quizás en cierta forma conformaba una especie de abstracción de la patria para esta gente de un sentido muy recto y simple de la imaginación. Cuba era representada como una mujer. (6) La virgen bien pudo devenir en la imaginación de aquellos héroes en símbolo de la patria y la independencia.


1— Yoel Cordoví Nuñez. Máximo Gómez tras las huellas del Zanjón. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2005, p 92
2— Enrique José Varona a Ventura García Calderón. En Letras, cultura en Cuba. Número 6, Editorial Pueblo y Educación , La Habana, 1989, p 3
3—El macuto mambi era un saco que llevaba cada insurrecto donde guardaba todo lo que consideraba que le podía ser útil.
4—Elda Cento Muñoz y Ricardo Muñoz Gutiérrez. Salvador Cisneros Betancourt: Entre la controversia y la fe Editorial Ciencias Sociales La Habana 2009 p. 150
5— Nydia Sarabia, Ana Betancourt, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1970, p. 153
6— La historiadora Olga Portuondo Zuñiga en su libro sobre la Virgen de la Caridad del Cobre dedica un capitulo a este papel subversivo de la virgen. En el recoge diversos ejemplos de la devoción de los mambises por la virgen.

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jueves, septiembre 08, 2022

8 DE SEPTIEMBRE: FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD DEL COBRE. PATRONA DE CUBA

 

LOURDES MARIA - No permitas que tu pueblo sucumba (Fernando A. Fernández)




El himno Virgen Mambisa con sus versos originales: Dale libertad a tu pueblo; siembra amorosa la unión





Poema de  José Julián Martí y Pérez, Apóstol de la Independencia  de Cuba

VIRGEN MARÍA 

Madre mía de mi vida y de mi alma,
dulce flor encendida,
resplandeciente y amorosa gasa
que mi espíritu abriga.
Serena el escozor que siento airado,
que tortura mi vida,
¡qué tirano!
¡qué sidera el alma mía!
¡Se rebela, maldice,
no quiere que yo viva
mientras la Patria amada
encadenada gima!
Un gran dolor la sigue
como al hombre la sombra fugitiva,
y los dos me acompañan
junto con la fatiga.
Mata en mí la zozobra
y entre las nubes de mi alma brilla...
¡el peregrino muera!
¡que la Patria no gima!



TRIO MATAMOROS - VENERACIÓN





UNA ANÉCDOTA

En el año 1994 y después de terminada la Misa de ese 8 de septiembre en esa parroquia, comenzaron las alabanzas a la Virgen de la Caridad con cantos. En un momento determinado, el canto fue cambiado de:

¨Yo no quiero estampas, yo no quiero flores, lo que quiero es Virgen de la Caridad ! ¨

por

¨YO NO QUIERO ESTAMPAS, YO NO QUIERO FLORES, LO QUE QUIERO ES CUBA LIBRE DE VERDAD !! .

Ese canto comenzó frente al altar de la Virgen y se extendió durante 10 minutos, o más, y llegó hasta la calle y las aceras en la que empezamos a gritar LIBERTAD !, LIBERTAD !, LIBERTAD !. La Brigada de Respuesta Rápida que todos los años se pone a vigilar desde la calle la Misa, más algunos que ¨participan¨ dentro del templo, no sabían que hacer y se mostraban desconceratados ante la situación y caminaban y corrian de una parte para otra asombrados con mirada de ¿! Qué Hacemos ?!.

Nos cansamos de cantar y con la autoestima alta y más felices que nunca, nos fuimos para nuestras casas ya que DURANTE 15 MINUTOS NOS SENTIMOS LIBRES.

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VIRGEN DE LA CARIDAD. 

  

Por Carlos Cabezas

5 de septiembre, 2020

Tres embarcaciones condujeron a los conquistadores españoles hasta el Nuevo Mundo. Una de ellas –la nao capitana llamada Santa María- jamás regresó al Viejo Continente, quedando destruida en la isla La Española. Tal parece con ello, que la Santísima Virgen nos simbolizó su deseo de permanecer para siempre entre nuestros pueblos, marianos por excelencia.

Como todas las naciones de América también Cuba tiene una devoción especial por la Madre del Redentor. Todo comenzó en los albores del siglo XVII, cuando tres hombres bregaban después de una tormenta por la Bahía de Nipe en busca de sal. Un resplandor blanco que les pareció un ave, yacía sobre las aguas. Al acercarse hallaron una pequeña imagen de Nuestra Señora flotando sobre una tabla, con un letrero que decía: “YO SOY LA VIRGE DE LA CARIDAD”.

El hecho milagroso no fue el hallazgo de una imagen seca después que amainó la tempestad, la cual pudo ser lanzada al mar -como era costumbre en esa época- implorando protección ante el mal tiempo. El milagro consistió en que María decidió unirse para siempre con el pueblo cubano bajo el título de la Virgen del Amor, porque Caridad es Amor.

Pronto su culto se propagó y fue venerada, estando presente en todo el quehacer cubano. La devoción pasó a formar parte de los valores del pueblo, siendo el estandarte de las ansias espirituales de un país que daba los primeros pasos para convertirse en nación, buscando su independencia económica y libertad político-social. Su presencia en Cuba ha sido visible durante estos cuatro siglos como madre de todos.

María de la Caridad se fue a la manigua combatiendo junto a sus hijos al colonialismo español. Padeció con su pueblo –junto a los esclavos, prisioneros y la impedimenta mambisa- y murió con cada uno que ofrendaba la vida en aras del ideal patrio. Pero también resucito imbricada a la nueva república que, esperanzada y llena de ilusiones a pesar de sus sombras, hizo presente que el sacrificio no fue en vano.

Miembros del Ejército Libertador encabezados por el general Jesús Rabí, pidieron a la Santa Sede que declarara a esta Virgen Mambisa, Patrona de Cuba. Así surgió una nueva era en la pequeña nación de gran corazón. Pero la Virgen –cuyo palpitar late al unísono de sus hijos- vio venir días grises y difíciles, que desembocaron en una más que prolongada noche oscura.

El odio, antítesis del amor que ella predica, se apoderó del poder y luego de los hombres, para controlar sus mentes y acciones. Se entabló una batalla férrea entre las fuerzas del bien y del mal, se dividió a su pueblo utilizando la lucha de clases antagónicas motivada por el odio. Hubo separación geográfica en las familias, unas veces como escape para alcanzar la libertad personal y otras impuesta en un destierro vil forjando a los principales adversarios a vivir exiliados. El mar se convirtió en un muro divisorio, imagen de lo que acontecía dentro del archipiélago convertido en un gran Gulag.

Por momentos interminables, luego por años, los paredones de fusilamiento no pudieron ocultar el grito agónico y viril de sus hijos e hijas asesinados, dando vivas a Cristo Rey. Las cárceles crecieron tanto, que el terruño se convirtió en una gran prisión. El cubano ha sido perseguido, reprimido, golpeado y vejado, pero el manto de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre no deja de abarcar a uno solo, dándonos a todos sitio en su barca.

Desde su Basílica en El Cobre nos mira para ser bañados del amor que irradia, pero ella no permanece estática, se traslada a donde quiera que estemos. Lo mismo está junto a los héroes que murieron por la Patria, que en la cárcel con los opositores y prisioneros de conciencia. Ella marcha por las calles o templos codo a codo con las Damas de Blanco reprimidas y golpeadas. Pero también recibe en su antigua Ermita miamense, hoy Santuario Nacional, a los recién llegados de cualquier nacionalidad que buscan su consuelo.

 Ella cura con su amor a disidentes y opositores que han sido hasta macheteados. Toma de la mano a opositores y damas de blanco muertos de manera sospechosa en un hospital o en un falso accidente de tránsito asesinados impunemente. Se une al balsero que llega a tierras libres y a los muchos que son presas de la mar endemoniada. Pero en especial, ella es el otro yo y estandarte de los combatientes que aferrados al fusil o al machete -en toda nuestra historia- le ofrecieron su sacrificio . Porque junto a la cruz lloró la muerte de su hijo y sintió el dolor de un puñal atravesándole el corazón, pero comprendió que esa sangre –la de su único hijo- fue necesaria para la salvación de todos.

 ¡Madre, mira a tus hijos que sufren de una tiranía cruel!, danos sitio en tu barca protegiéndonos bajo tu manto para ser junto a tí amor.

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NO ES LEYENDA EL HALLAZGO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD DEL COBRE

Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso

A casi 50 años de encontrarse en 1973 las pruebas históricas de cómo fue el hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, todavía tenemos que que oir y leer fuera de Cuba, expresiones como ¨la leyenda ¨del hallazgo de dicha imagen; expresiones que no asombrarían si se dijeran en la Cuba atea, y ahora laicista, de los Castro y cómplices, pero que solamente reflejan una gran e inexcusable ignorancia sobre el tema cuando aquellos que las dicen son profesionales de los medios masivos de comunicación. Antes de hablar de un tema se debe investigar sobre el mismo y si no se quiere hacer esa investigación con una decorosa profundidad, entonces lo mejor es no abordarlo o usar expresiones menos categóricas...

Fue el gran historiador y geógrafo cubano Leví Marrero, fallecido en Puerto Rico en 1995, el que encontró en el Archivo de Indias, España, la declaración de Juan Moreno (¨El negrito de la Caridad¨) sobre lo acontecido ese día que encontraron flotando en la Bahía de Nipe la imagen de Nuestra Señora del Cielo, conocida con la advocación de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.

( Archivo de Indias en  Sevilla )

Durante cientos de años estuvo perdida esa declaración que formó parte del proceso canónico que se siguió con relación a esta santísima imagen. La declaración íntegra de Juan Moreno y una relación de los primeros milagros asociados a esta imagen pueden ser leidos en el tomo V página 92 y siguientes de la monumental obra Cuba: Economia y Sociedad del mencionado historiador, la cual consta de 15 tomos. Aquí solamente diré el primer milagro: La imagen, hay tres hipótesis diferentes sobre su origen, después de una gran tormenta estaba flotando en el agua y sus vestidos no estaban mojados, estaban totalmente SECOS.

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Tomado de https://www.eniolapublishing.com/

Documento prueba hallazgo de la Virgen de la Caridad del Cobre y los Remedios.

(Dr. Leví Marrero)

Hace varios años, el ya fallecido historiador cubano Dr. Leví Marrero, encontró en el Archivo de Indias en Sevilla el documento que presentamos a continuación.

Durante siglos se consideró perdido.

Transcripción

En el lugar de las Minas de Santiago del Prado, en primero día del mes de abril de 1687, el señor beneficiado Juan Ortiz Montejo de la Cámara , cura rector de la Parroquia de este lugar, Juez Comisario por el señor licenciado Don Roque de Castro Machado, Juez Oficial Provisor, y Vicario General de la ciudad de Santiago de Cuba y su distrito, por su señoría muy Ilustre venerables señores Dean y Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de dicha ciudad, a cuyo cargo está el gobierno temporal y espiritual de este obispado, sede vacante, para que conste de la aparición y milagros de la Santísima Virgen María Madre de Dios y Señora Nuestra de la Caridad y Remedios hizo parecer al Capitán Juan Moreno, del cual fue recibido juramento por Dios y una cruz, que hizo según forma de derecho, prometió decir la verdad de lo que supiere y le fuere preguntado. Se le preguntó lo siguiente: Fuele preguntado cómo se llama, de dónde es natural, qué edad, estado y oficio tiene. Dijo que se llama Juan Moreno, negro esclavo, natural de este dicho lugar, y que es de edad de ochenta y cinco años y casado, y esto corresponde.

Preguntado declare lo que sabe en relación de la aparición de Nuestra Señora de la Caridad y Remedios, dijo que sabe este declarante que siendo de diez años de edad fue por ranchero a la Bahía de Nipe, que es en el vanda del norte de esta Isla de Cuba, en compañía de Rodrigo de Hoyos y de Juan de Hoyos, que los dos eran hermanos e indios naturales, los cuales iban a coger sal y habiendo ranchado en Cayo Francés que está en medio de esta Bahía de Nipe para con buen tiempo ir a la salina, estando una mañana la mar en calma salieron de dicho Cayo Francés antes de salir el sol los dos, Juan y Rodrigo de Hoyos, y este declarante. Embarcados en una canoa para la dicha salina y apartándose de dicho Cayo Francés, vi una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguieron lo que podría ser, y acercándose más les pareció pájaro. Ya más cerca, dijeron dichos indios parece una niña, y en estos discursos llegados reconocieron y vieron la imagen de Nuestra Señora la Virgen Santísima , con un Niño Jesús en los brazos sobre una tablita pequeña, y en dicha tablita unas letras grandes las cuales leyó dicho Rodrigo de Hoyos y decían: Yo Soy la Virgen de la Caridad , y siendo sus vestiduras de ropaje se admiraron que no estaban mojadas. Y en esto llenos de gozo y alegría cogiendo sólo tres tercios de sal se vinieron para el Hato de Barajagua donde estaba Miguel Galán, Mayoral de dicho hato y le dijeron lo que pasaba de haber hallado a la Señora de la Caridad ; y el dicho mayoral muy contento y sin dilación envió luego a Antonio Angola con la noticia de dicha Señora al Capitán Don Francisco Sánchez de Moya que administraba las minas de dicho lugar, para que dispusiese lo que había de hacerse, y mientras llegaba la noticia pusieron en la casa de vivienda de dicho hato un altar de tablas, y en él a la Virgen Santísima , con luz encendida.

Y con la referida noticia, el dicho capitán, Don Francisco Sánchez de Moya, envió orden al dicho Mayoral Miguel Galán que viese una casa en dicho hato, y que allí pusiese la Santísima Virgen de Nuestra Señora de la Caridad y que siempre la tuviera con luz y para ello le envió una lámpara de Cobre, y se hizo la casa cubriendo de guano, cercada de tablas de palma, y puesta en su altar esta Divina Señora, dicho indio Rodrigo de Hoyos cuidaba de encender la lámpara, yendo de noche a reformar dicha lámpara, no hallaba a esta Divina Señora en su altar, y dando voces dicho Rodrigo de Hoyos al Mayoral y demás personas que venían, hasta veintiuna las personas que estaban en dicho Hato de Barajagua, les decía que la Virgen Santísima no estaba en su altar, y haciendo todas las diligencias, no la hallaban en su casa. Y al otro día por la mañana, volviendo a la casa la hallaron en su altar, los vestidos mojados, y esto sucedió por dos veces de cuyos milagros el Mayoral Miguel Galán dio aviso al Capitán Don Francisco Sánchez de Moya.

El cual luego que tuvo la noticia, dispuso que fuese al dicho Hato de Barajagua, el Padre Bonilla, religioso de San Francisco, y no se acuerda de su nombre; sólo sabe y se acuerda que estaba administrando el curato de este lugar en las Minas del Cobre, y con toda prevención de cura le despachó acompañado de toda la Infantería del Real de dichas minas, y mucha gente de su población, para que trajese a la Virgen Santísima como lo hizo en unas andas en procesión y la pusieron en un altar en la Iglesia Parroquial del lugar donde tenían esta Divina Señora de la Caridad , mientras te hacían una ermita y deseando fuese en parte de su santísimo agrado le encomendaron al Espíritu Santo y para ello le hicieron una fiesta de Misa cantada y sermón, y discurriendo hacer la Santa Ermita encima de una loma que llaman la cantera, se vieron tres luces arriba del terreno de la Mina , en derecho de las fuentes.

Y dichas luces aparecieron y vieron por tres noches continuas con admiración de todos, y luego desaparecían. Y por este milagro eligieron el lugar donde se veían las luces, para la ermita y Santa Casa de la Divina Señora de la Caridad que hoy está en dicho cerro, haciendo muchos milagros con los devotos que le llaman. Y muchos frecuentan esta Santa Casa, que vinieron a novenas, de la Ciudad de Santiago de Cuba que dista 5 leguas, poco más o menos, y de la villa de San Salvador de Bayamo que dista más de treinta leguas.

Preguntado diga los milagros que han llegado a su noticia de los muchos que esta Divina Señora de la Caridad ha hecho con los que invocan su divino favor desde que tiene su santa casa en el dicho Cerro de la Mina hasta el presente, dijo que son muchos los milagros que ha hecho y hace cada día esta Divina Señora; que hoy está en su Santa Casa como dos cuadras más al este de donde se hizo la primera casa sobre dicho cerro de la Mina , la cual se retiró por estar el terreno más capaz, porque en el de la primera casa estaba muy inmediato a la mina y arriesgado, como se vio que estando el hermano Matías de Olivera, que servía a la Virgen de la Caridad , arrimado a una cerca de palos que guarnecía la parte de la Mina a librar del peligro a los que viniesen a la primera casa, se despidió la cerca y cayó dicho hermano Matías de Olivera en dicha mina que es profunda y como sigue con el riesgo de que si alguno cae parece imposible escapar con la vida.

Y al caer estaba una mata de magüey en aquella parte de la Mina , a las voces que daba acudió la gente del lugar, y le vieron asido a una penca de magüey, y de la dicha mata, estaba llamando a la Virgen Santísima de la Caridad y le sacaron echándole unas sogas de que se agarró y sólo por la providencia de esta Divina Señora pudo mantenerse en dicha penca de magüey siendo tan pequeña y dicho Matías de Olivera hombre corpulento, el cual dando muchas gracias a Nuestra Señora de la Caridad decía que así que se despidió la cerca, llamó a esta Divina Señora, y se halló en el aire mantenido en dicha penca de magüey.

Y supo por haberlo oído decir a dicho hermano Matías de Olivera y a otras muchas personas, que habiendo faltado la manteca para la lámpara, que sólo había la que estaba en dicha lámpara que era muy poca, yendo dicho hermano a reconocer dicha lámpara la halló llena de aceite, y se vio que duró dicho aceite dos días continuos hasta que vino manteca que se estaba aguardando de fuera del lugar.

Y oyó decir por muy cierto y notorio en todo este lugar, que por dos veces halló el hermano Matías de Olivera a esta Divina Señora de la Caridad no estar en su altar izquierdo, venía la hallaba todos los vestidos mojados, y oían los que estaban en el trabajo de la Mina que dicho Hermano decía: ¿De dónde venís Señora? ¿Cómo me dejáis aquí solo? ¿Por qué ensuciáis los vestidos si sabéis que no tenéis otros, ni dineros con qué comprarlos? ¿Cómo los traéis mojados? ¿De adónde venís mojada? Y que esto fue tan patente que se repartieron los vestidos en reliquias y en una ocasión fue tan grande la seca que hubo que se secó el río que pasa por medio de este lugar, y la fuente que nunca se seca se secó aquella vez, y pasaron mucho trabajo, yendo más de tres cuartos de legua a buscar el agua se dispuso hacer una rogativa a la Madre de Dios de la Caridad bajándola de su Santa Casa a la Iglesia Parroquial de este lugar y sacando a esta Divina Señora de su Santa Casa que habría caminado como dos leguas se levantó un gran viento y comenzó a llover tanto que volvieron a la Santa Casa y pusieron en su altar a la Virgen Santísima , y en un instante creció el río y cesó la seca.

Siendo los milagros que esta Divina Señora hace muchos, siendo la manteca de su lámpara general remedio para todas las dolencias, y que por muerte del Hermano Matías de Olivera, de allí a algunos días entró el hermano Melchor de los Remedios, el cual invocaba a la Virgen Santísima Señora Nuestra de la Caridad y Remedios, y así le llamarían en todas sus necesidades y en su Santísimo Rosario que rezan todas las tardes en su Santa Casa, le invocan Virgen Santísima, María Madre de Dios y Señora de la Caridad y Remedios todo lo cual es la verdad, y así lo afirma como cristiano.

Leyéndose de “verbo ad verbum” esta su declaración, dijo estar bien escrita, y se ratificó. No firmó porque dijo no saber escribir. Fírmalo su ministro de que doy fe. El Beneficiado Juan Ortiz Montejo de la Cámara. Ante mí Antonio González de Víllarroel, Notario Mayor Público.

* Este documento, perdido durante siglos, ha sido encontrado por el historiador cubano, Dr. Leví Marrero, en el Archivo de Indias, en Sevilla, bajo la signatura siguiente, “ Audiencia de Santo Domingo, Legado 363 ”.

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A continuación un fragmento de la conferencia "Los esclavos y la Virgen del Cobre", brindada por el Dr. Leví Marrero en 1979 en el evento "Re-encuentro cubano", celebrado en los EE.UU. y que fue publicada íntegramente por primera vez en Cuba, en el segundo número de la revista Vitral, revista socio cultural todavía existente del hoy ya desaparecido Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa de la Diócesis de Pinar del Río.


1607: HALLAZGO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD.

La comunidad de Santiago del Prado, que hacia 1607 sumaba poco más de 200 individuos, de los cuales un 70% eran esclavos y algunos indios, asistiría a un acontecimiento impreso para la eternidad en la historia religiosa de Cuba: el hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad por Juan Moreno, esclavo del Rey, de 10 años de edad, y sus dos acompañantes indocubanos: Rodrigo y Juan de Joyos, enviados desde el hato de Barajagua a Cayo Francés, en la bahía de Nipe, a ranchear sal para preservar carne destinada a los trabajadores de las minas.

(Dr. Leví Marrero )

El relato textual de lo ocurrido ofrecido por Juan Moreno, el negrito de La Caridad, ante el escribano eclesiástico Antonio González de Villarroel, cuando ya contaba 85 años, es un documento que conserva en su admirable frescura el milagro del hallazgo. Al descubrirlo en un legajo del Archivo General de Indias en 1973, cuando se creía ya definitivamente perdido, me deparó uno de mis más emocionantes momentos como investigador, porque lo que contaba con memoria prodigiosa el octogenario Juan Moreno, capitán retirado entonces de las milicias de El Prado, coincidía exactamente con datos recopilados en otros folios de al fría contabilidad de la empresa minera, que yo había encontrado y analizado en 1971. Moreno recordaba entre los primeros milagros de la Virgen la salvación del hermano Mathías de Olivera, sujeto a unas raíces en la boca de la mina, cuando iba a precipitarse en sus profundidades. Olivera, precisó Moreno, era el hermano que servía a la Virgen. En otro legajo del ARCHIVO GENERAL DE INDIAS, en un documento de 1609, se hace referencia por Sánchez de Moya a un ermitaño de ejemplar vida, que guiaba cada noche a los esclavos en sus oraciones y a quién se daba una ración de casabe y de pescado, cuando lo había, porque no comía carne. En la glosa de una revisión de estas cuentas, incluida en otro documento -el tercero-, se recoge el nombre del piadoso ermitaño: Mathías de Olivera, a quien solo sostenía su fervor cristiano y un real diario del Rey. La confrontación de estos tres testimonios hace indudable la información proporcionada, muchos años más tarde, por Juan Moreno.

Archivo General de Indias, Audiencia de Santo Domingo, legajo 363 (copia en el archivo del autor). la historia del hallazgo de la Virgen de la Caridad en la bahía de Nipe, en una mañana luminosa (c.1607) y el nombre de los tres miembros de la comunidad de Santiago del Prado que lo realizaron, así como el relato de algunos de sus primeros milagros, fueron conocidos por los fieles cubanos desde 1829, fecha tardía en que fuera publicada la Historia de la aparición milagrosa de Nuestra señora de la Caridad del Cobre escrita en 1703 por el presbítero Onofre de Fonseca, capellán entonces de la Ermita. La versión del Padre Fonseca quedaría sujeta a dudas por algunos historiadores no católicos, ya que el proceso canónico del cual tomó Fonseca su información había desaparecido, víctima posible del clima y las polillas, en El Cobre. La versión de Fonseca sirvió de base, entre otros autores, a la Dra. Delia Díaz del Villar para su bella estampa incluida en La Enciclopedia de Cuba (vol.6, pág.262-65). En nuestra búsqueda sistemática de los documentos cubanos del período colonial en el Archivo General de Indias sevillano, hallamos el extenso proceso canónico sobre la aparición y milagros de la Virgen de la Caridad, el cual se consideraba prácticamente perdido. El historiador Dr. José M. Pérez Cabrera, profesor de la Universidad de Villanueva y presidente de la Asociación de Intelectuales católicos de Cuba, quien en su Historiografía de Cuba, IPGH, México, 1962 (Pág. 73-74) señala que el manuscrito original de Fonseca fue "analizado y expurgado por el presbítero don Bernardo Ramón Rodríguez, en 1782, y vino a imprimirse al fin en 1829". Y agrega: "el presbítero Fonseca basó su conocido relato en los procesos canónicos que, en 1688 se formaron ante el juez competente y que, en su tiempo, casi un siglo después del hallazgo, se conservaba en el archivo de la Santa Casa... Literatura de devoción más que labor propiamente historiográfica, la obra del entusiasta capellán de la Santísima Virgen, puede y debe ser estimada, sin embargo, como punto de partida y fundamento de toda la copiosa bibliografía surgida alrededor del hallazgo y los prodigios realizados por la imagen venerada de la Patrona de Cuba, y extraviados o perdidos para siempre los procesos canónicos de 1688 -testimonios valiosísimos- y la obra del padre dominico Cristóbal de Sotolongo, constituye el relato más remoto y autorizado, y de ahí su indudable importancia, sobre el portentoso acontecimiento". Ha sido particularmente honroso para el autor el reconocimiento que le concediera por dar a conocer la existencia del proceso canónico en el Archivo General de Indias de Miami y Capellán de la ermita de la Virgen de la Caridad en el exilio, así como que por medio de la modestísima hoja semanal Vida cristiana que circula en Cuba como voz apagada de la Iglesia católica, se halla divulgado en la Isla (3-IX-1978) el testimonio textual de Juan Moreno, señalando el origen del hallazgo.
 la versión original del esclavo del rey sobre la aparición de la imagen en la bahía de Nipe aparece en las páginas 92-94 del volumen 5 de Cuba: economía y sociedad.

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viernes, mayo 28, 2021

Armando Rodríguez ¨Mandy¨: A la Memoria del Dr. Angel Alvarez Ponte, nombre insigne en la metrología mundial

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Fui condiscípulo de Ángel Álvarez Prieto (uno de los hijos del Dr. Angel Alvarez Ponte) cuando  éste se trasladó de la Licenciatura   en Física  para la Licenciatura en Matemática (especialidad en Matemática Pura) en la misma Universidad de La Habana. Angelito vivía, si mal no recuerdo, a cuadra y media de la Universidad de La Habana,  era una  excelente persona, mi amigo y  una de las personas más talentosas  que he conocido para la Matemática,  pero junto a ese talento lo acompañaba una cualidad que lo llevaría al suicidio: era extremadamente apasionado y cuando le interesaba algo, sólo se ocupaba de ese algo, ya fuera la guitarra, la música, alguna de las ramas de la Matemática, etc. Recuerdo que al finalizar el último examen de la carrera  llevó una botella de vino  y unas croquetas para celebrar;  cuatro o cinco del grupo  celebramos de esa manera el final de los estudios de la Licenciatura en Matemática Pura en la escalinata del edificio Felipe Poey de la Universidad de la Habana, pues los demás condiscípulos se habían ido al terminar de examinar; éramos poco más de 10 los alumnos que cursábamos ese último año de Matemática Pura.  Angelito es uno de los coautores del excelente  libro  Topología General  que se escribió bajo la dirección de dos también excelentes personas: el alemán Dr. Diederich Hinrichsen y del español-cubano  Dr. José Luis Fernández Muñiz. En los agradecimientos de mi libro Paradigmas psicopedagógicos y caminos de la investigación matemática en la enseñaza de la matemática universitaria y media expreso lo siguiente: ¨Agradezco a mis condiscípulos Julián Pérez Ruiz de Ugarrio, Andrés Fraguela Collar, Guillermo López Lagomasino y Ángel Álvarez Prieto por haberme hecho disfrutar de sus talentos durante las clases que recibíamos...¨

Pese a las críticas, por parte de algunas personas,  que nos hicieron a Angelito y a mí en la reunión de la Evaluación del Graduado (las cuales se plasmaron en las planillas, formas o formularios correspondientes) se nos ubicó  a Angelito y a mí  en la Universidad de La Habana,  respectivamente en la Sede Universitaria de Matanzas  y en la Sede Universitaria de Pinar del Río, las cuales se habían fundado pocos meses antes y los ¨comecandelas¨ revolucionarios necesitaban  que otros fueran  para provincias para ellos quedarse  en La Habana,  capital de Cuba,  cerca de la superación  científica y del asfalto .... La última vez que vi a Angelito fue mese o un año después  en la Terminal de Ómnibus Nacionales  de La Habana  cuando él  hablaba con el maletero para acomodar  su guitarra en los equipajes para ir a Matanzas y yo estaba esperando en la lista de fallos para ir a Pinar del Río; no pude hablar con él,  pues una pared y rejas nos separaba,  así como el hecho que su ómnibus estaba al partir.

Angelito se enamoró con la misma pasión con la que se dedicaba en las cosas que le interesaba,  pero fue un amor no correspondido y apeló a un brutal  suicidio.  Su carácter apasionado y el hecho de estar  en los años de nuestra temprana juventud,  no le permitieron  comprender que Nadie pierde por dar amor, pierde quien no sabe recibirlo

Una persona que trabajó en el mismo centro de trabajo que el Dr. Álvarez Ponte (INIMET: Instituto Nacional de Investigaciones en Metrología) me habló de la genialidad de Álvarez Ponte pero también de su raro comportamiento. Yo le di a conocer ese hecho que afectó  significativamente el comportamiento y la presencia de esa gran autoridad en Metrología  que fue el Dr. Ángel Álvarez Ponte. En Paz Descanse  en la gloria de Dios  el Dr. Álvarez Ponte  junto a su hijo,  mi  apreciado amigo y talentoso condiscípulo.

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Tomado de https://robotsfidelcastro.wordpress.com

A la Memoria del Dr. Ángel Álvarez Ponte

Por Armando Rodríguez

Soy de una generación de físicos cubanos a la que no se le enseñó a reconocer los méritos de eminencias pre-revolucionarias. Un cubano que alcanzó relevancia mundial en la física, como lo fue el Dr. Marcelo Alonso, era innombrable y su libro de física atómica no figuraba ni siquiera como texto de consulta en la Universidad de la Habana. Este, como tantos otros cubanos que desertaron de la Revolución, fue condenado al olvido de sus coterráneos. Pero resulta curioso que tampoco se nos mencionara al Dr. En Ciencias Físico-Matemáticas Manuel Gran, que hasta llegó a ser embajador de la Revolución Cubana en Francia en 1960. En fin, que ningún personaje de la llamada “psuedo-república” merecía ser recordado.

Para aquellos que matriculaban en la Escuela de Física de la Universidad de la Habana a mediados de la década de los 60, la historia de la física en Cuba comenzaba, no ya con la revolución sino con la llegada de los primeros graduados de la Universidad de Lomonosov en Moscú. Estos egresados de la URRS se nos presentaron como los pioneros de la Física en Cuba y cuando llegué a la Escuela de Física por un traslado de ingeniería en 1967, ya estos ocupaban casi todos los cargos de dirección.

Deambulaba a veces por la Escuela un solitario personaje entrado en años, que aunque ya arrastraba algo los pies, sus anchas espaldas transparentaban la corpulencia de quien debió haber sido un hombre fuerte. Saludaba a quien conocía y siempre trataba de alargar esos encuentros con alguna conversación; pocos parecían tener tiempo para aliviar su soledad. Se acercaba a grupos de estudiantes que veía discutir de algún tema; su sordera de -8 decibeles, a decir suyo, le obligaba a llevar su mano a la oreja y el esfuerzo de la atención hacía que inadvertidamente sacara la lengua ligeramente a la derecha. Esa estampa de viejo loco rompió más de uno de esos mencionados grupos, antes de que su inmensa sabiduría lograra captar la atención. Aunque fuera ocasional, el alumnado mostraba mayor interés en lo que aquel misterioso sabio decía, que en aquellos advenedizos profesores a los que el llegar graduados del extranjero hizo sobrestimar sus conocimientos y talentos. Pocos sabían que aquel que se sumaba sin invitación era el Dr. Angel Alvarez Ponte, nombre insigne en la metrología mundial, quien hubo de participar en aquel congreso en la India, de donde surgió el Sistema Internacional de Unidades.

El Dr. Alvarez Ponte no se perdía un evento científico que se celebrara en la Universidad de la Habana. Eran temidas sus preguntas al final de las presentaciones y muchos ocultaban ese temor tras la preocupación de alguna alargada intervención. Ciertamente, a veces sus intervenciones eran largas y esto solía complicar el horario de aquellos eventos, pero no fueron pocas las veces que lo que el decía en ellas, resultaba más relevante que la presentación misma.

Recuerdo aquel evento… “El Congreso Latino Americano de Físicos (CLAF) a mediados de los 70. Uno de ya mencionados egresados de la Lomonosov exponía el diseño de un control de temperatura para hornos de difusión en obleas de silicio. La temperatura en este tipo de hornos podía llegar hasta alrededor de los 2000 grados centígrados y debía ser muy estable. Precisamente en era en eso que radicaba el mérito del circuito electrónico de control. A aquel expositor se le ocurrió decir que para cierto experimento se estableció una temperatura de 1875 grados centígrados, con un error menor que un cuarto de grado. Cuando tocaron las preguntas el Dr. Alvarez Ponte objetó lo siguiente:

No es posible conocer una temperatura de ese valor con esa exactitud, ya que ni el mismo grado centígrado está definido con ese nivel de precisión. La definición de la Unidad Grado Centígrado, cuando se combinan los errores de los parámetros de presión atmosférica, pureza del agua, etc. sólo permite precisarlo en una fracción de milésima. De manera que cuando usted expresa una temperatura en casi 2000 de esas unidades, su incertidumbre debe andar cerca de un grado.

Como para suavizar la crítica añadió … -pero no se aflija, eso es un error bastante común entre los no-metrólogos; recientemente, instituciones tan prestigiosa como la NASA y el MIT cayeron en la misma trampa que usted; el Apollo15 dejó en la luna un espejo para medir su distancia a la tierra con un interferómetro laser, dijeron sus voceros que con eso podrían medir dicha distancia con la exactitud de un centímetro; esta distancia estaría en el orden de los 10 elevado a la 11 centímetros, sólo que la definición de ese centímetro solo lo puede precisar en 10 elevados a la menos 8, de manera que la incertidumbre, debido a las limitaciones en la definición de la unidad de medida, nunca podía ser menos de varios cientos de centímetros-.

Me enorgullece el haber logrado aprender por mi cuenta a honrar a esa generación que nos enseñaron a ignorar y con este relato quiero expresar mi eterno respeto a ese gran sabio cubano… el Doctor Angel Alvarez Ponte.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

En la monumental obra Historia de la Nación Cubana escrita por relevantes figuras nacionales y publicada en 10 tomos en Cuba en 1952, se puede profundizar en el contenido de este artículo y en otros muchos aspectos del desarrollo de la sociedad criolla y cubana desde la Colonia hasta 1952.

La cátedra que dejó al morir el Dr. Pablo Miquel y Merino se ofertó en un concurso de Oposición y el ganador fue el Dr. Mario O. González; el Dr. Pedro Pablo Masó fue el que enlos ejercicios optando por esa plaza, fue el más fuerte rival de Mario González. Pedro Pablo Masó fue profesor de la Escuela Normal para Maestros de Pinar del Río y , según me dijo recientemente un centenario periodista pinareño, era hijo del patriota independentista Bartolomé Masó. Yo solamente vi a Pedro Pablo Masó una vez cuando en medio de una actividad docente que estaba impartiendo o cuidando el Dr. Raimundo Reguera, fue Masó a saludarlo por ser ambos viejos amigos. Pocos años después, Masó murió cuando, según me han dicho, al cruzar la calle fue embestido por un vehículo; Masó padecía de sordera.

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Algunos condenados al ostracismo por el Castrismo: Mario O. González, Marcelo Alonso, Levy Marrero


( A la izquierda el Dr. Mario O. González recibiendo en 1951 el Premio Nacional Científico)

Dr. Mario Octavio González

Sobre el Dr. Mario O. González copié esto de Internet:

¨Mario Octavio González Rodríguez nació en Matanzas el 14 de septiembre de 1913. En 1925 ingresa en el Instituto de segunda Enseñanza de Matanzas, siendo su profesor de matemáticas el Dr. Manuel Labra. En 1930 ingresa en la Universidad de La Habana donde enseguida se destacará y recibirá la tutoría del Dr. Pablo Miquel. Aún siendo estudiante entre 1933 y 1938, publicó 25 pequeños artículos en revistas de Madrid, San Sebastián y Buenos Aires. Fue profesor de la Escuela de Agrimensura del Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas de 1933 a 1940. Recibió el título de Dr. en Ciencias Físico-Matemáticas en 1938 con la Tesis Algunos tipos de ecuaciones diferenciales invariantes en ciertas transformaciones infinitesimales. Recibió una beca Guggenheim para estudios de postgrado en el MIT de EEUU y la Universidad de Princenton entre 1939 y 1941.

Mario González, aún en disfrute de su beca Guggenheim, en 1940, es nombrado Profesor Auxiliar en la Cátedra de Análisis Matemático de la Universidad de La Habana. A la muerte de Miquel en 1944 pasa a Profesor Titular de dicha cátedra, cargo que ocupa hasta 1960. Fue profesor invitado en las Universidades de Puerto Rico, Alabama en EEUU, Central de Venezuela y miembro de la Academia de Ciencias de Lima, Perú, de la Unión Matemática Argentina, la Sociedad Matemática Española y la American Mathematical Society. Sus libros de texto Algebra Elemental Moderna de la Editorial Selecta Habana 1956-57 en dos volúmenes, sus Complementos de Aritmética y Algebra 10ª edición 1960, y sus Complementos de Geometría y Nociones de Cálculo Diferencial e Integral, 9ª edición 1960, tuvieron una incidencia valiosa en la elevación de la cultura matemática en la Isla y aún sirven para la preparación preuniversitaria de muchos futuros profesionales. Para la enseñanza universitaria escribió además un texto sobre Fundamentos de la Teoría de Funciones de Variable Compleja (1952) que posteriormente fue corregido y aumentado para una edición en inglés por la Marcel Dekker de New York en 1992.

El Dr. Mario González fue el matemático cubano que tuvo mayor proyección internacional antes del triunfo revolucionario de 1959, participó como representante de Cuba en la formación de la International Mathematical Union y en muchos eventos internacionales. En 1960 en visita a la Universidad de Venezuela decidió pasar a trabajar como profesor de Matemática en la Universidad de Alabama donde aceptaron su petición y fue Professor of Mathematics de 1961 hasta 1979 en que se jubila como Professor Emeritus. En su Curriculum Vitae aparecen 102 publicaciones, de ellas 79 con fecha anterior a 1960. Murió en Coral Gables, Estados Unidos, el 14 de febrero de 1999

Para ver lo ¨escapao¨ que estaba Mario O. González para su entorno en 1950 les sugiero que lean su artículo de 1950 titulado La crisis actual de los fundamentos de la Matemática.


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Foto de Marcelo Alonso en la revista Bohemia del 23 de marzo de 1958

Dr. Marcelo Alonso Roca


Este científico fue muy conocido en Cuba por sus libros de Física que escribió conjuntamente con Virgilio Acosta; eran los libros Física ¨de Alonso y Acosta¨.

Sólo diré que Marcelo Alonso Roca llegó a ser Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Energía Nuclear y director de Ciencia y Tecnología de la Organización de Estados Americanos.

Para conocer más sobre el por décadas condenado al ostracismo Marcelo Alonso, les sugiero este tardio artículo de C. Carreras ( artículo entregado para su publicación en el año 2007; habiendo Alonso muerto en noviembre de 2005) pese a que el destacado físico participó en el año 2000 en un evento científico sobre la enseñanza de la Física que se desarrolló en La Habana. Ese artículo de C. Carreras fue escrito desde una universidad española para ser publicado en una revista española que quizás nunca llegue a La Habana o quede, en caso de que llegue algún ejemplar de ese número a Cuba, para ser leida por un pequeño número de lectores ...

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Dr. Levi Marrero y Artiles



Geógrafo e historiador, pero que también dedicó algún tiempo al periodismo. Fue director del diario El Mundo. Marchó de Cuba luego del triunfo de la Revolución y se radicó en Puerto Rico

En el artículo de Zoé Valdés titulado Cuba en la década de 1950. Un país en desarrollo. Leví Marrero , se lee lo siguiente:


“Nació en Santa Clara, Cuba, el 16 de julio de 1911. Terminados sus estudios universitariosLinkejerció el profesorado y el periodismo que le permitía participar de las luchas cívicas por el progreso y la libertad de Cuba. Geógrafo, economista, historiador, escritor y periodista, en 1960 renunció en carta pública a su cargo de delegado en la OEA conminando al Ministro Raúl Roa, que abandonara la revolución comunista de Castro. Atacado por Raúl Castro, Leví se asiló en la embajada de Venezuela, en La Habana, y llegó a ese país a principios de 1961, donde fue acogido por el presidente Rómulo Betancourt.

Allí recibió por su trabajo la orden Andrés Bello, la más alta condecoración civil venezolana.

En 1965, se trasladó a Puerto Rico, ejerciendo como profesor en Humacao, en 1968-69 vivió en Sevilla recopilando datos en el Archivo de Indias, para su obra: Cuba: Economía y sociedad.

Leví Marrero murió en San Juan, Puerto Rico, el 10 de marzo de 1995.

Leví estaba casado con la doctora Enriqueta Comas, su colaboradora de siempre, con la que tuvo dos hijas: Raquel y Annabel.

Obras: La Tierra y sus recursos, Viajemos por AméricaGeografía de Cuba, Venezuela y sus recursos, Escrito ayer, Cuba: un país en desarrollo en la década de los cincuenta. Cuba: economía y sociedad – 1492-1868 (15 tomos). Cuba: isla abierta.

Su obra ha sido considerada como fundamental en el estudio y conocimiento de Cuba.”

Veamos lo que nos dice el autor sobre el libro Cuba en la década de 1950. Un país en desarrollo:

El presente estudio fue publicado inicialmente en 1966, para salir al paso a la campaña de desinformación, de mentiras y falsificaciones que sobre la realidad de la Cuba precastrista esparcía por el mundo una triste caterva de marxistas emponzoñados, intelectuales torpes y resentidos de toda laya.

Quedan ya pocos panegirisas del castro-estalinismo, ahogado por el fracaso y el crimen. Pero una nueva generación de cubanos, salidos muy niños de Cuba o nacidos fuera de la patria, desea saber, cada vez con mayor insistencia, como era realmente Cuba. A ellos y al millón de compatriotas dispersos por el mundo que cada día tienen que desmentir a denostadores rezagados, van dedicadas estas páginas, tal como fueron escritas originalmente: con amor y verdad.”

Leví Marrero.
Guaynabo, Puerto Rico, 1987.


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