martes, agosto 16, 2022

El Terror Rojo de los comunistas Lenin, Trotsky, Karl Marx y otros, que tuvo como alumno aventajado a Lavrenti Beria, jefe de la NkVD y de la KGB bajo la tiranía de Iosiv Stalin

 Tomado de http://www.alerta360.org/

 El Terror Rojo

"Los rusos son demasiado amables, carecen de la habilidad de aplicar determinados métodos de terror revolucionario".

V. I. Lenin

("Lenin: Vida y Legado". Dmitri Volkogonov. [HarperCollins, 1994], pág. 203)

"La burguesía hoy es una clase en caída... Estamos forzados a arrancarla, a cortarla. El Terror Rojo es una arma utilizada contra una clase, condenada a la destrucción, que no desea perecer... El Terror Rojo acelera la destrucción de la burguesía".

León Trotsky

("Terrorismo y Comunismo: Una respuesta a Karl Kautsky". [New Park Publications, 1975], pág. 83)

"...lleven a cabo un terror masivo sin piedad contra kulaks, sacerdotes y Guardias Blancos; los elementos poco confiables deben ser encerrados en un campo de concentración fuera de la ciudad".

V. I. Lenin

("La Cheka: Policía Política de Lenin". George Leggett. [Clarendon Press, 1981], pág. 103) 

"Estamos haciendo lo que hizo Lenin. No pueden construir el socialismo sin el Terror Rojo".

Asrat Destu. Comisario político del Ejército Etíope.

("El archivo Mitrokhin II: La KGB y el Mundo". Christopher Andrew y Vasili Mitrokhin. [Penguin, 2006], págs. 467-8)

"La dictadura es un gobierno basado directamente en la fuerza y sin restricciones de ninguna ley. La dictadura revolucionaria del proletariado es un gobierno ganado y mantenido por el uso de la violencia por el proletariado contra la burguesía, gobierno que no tiene restricciones de ninguna ley".

V. I. Lenin

("La Revolución Proletaria y el Renegado Kautsky". [Foreign Languages Press, 1972], pág. 11)

"Seguramente ustedes no imaginan que obtendremos la victoria sin aplicar el más cruel terror revolucionario".

V. I. Lenin

("La Cheka: Policía Política de Lenin". George Leggett. [Clarendon Press, 1981], pág. 57)

"No podemos esperar llegar a ningún lado a menos que recurramos al terrorismo: los especuladores deben ser fusilados en el acto. Es más, los bandidos deben ser tratados con la misma firmeza: deben ser fusilados en el acto".

V. I. Lenin

(“Reunión del Presídium del Soviet de Petrogrado con delegados de Organizaciones de Suministro Alimenticio”. Obras completas, Vol. 26, pág. 501)

"El Terror Rojo es el exterminio de enemigos de la revolución en base a su afiliación de clase o a su papel pre-revolucionario".

Feliks Dzerzhinsky

("La Cheka: Policía Política de Lenin". George Leggett. [Clarendon Press, 1981], pág. 114)

"Ni un sólo problema de lucha de clases jamás ha sido resuelto en la historia excepto por la violencia... La lucha de clases no asumió esta forma accidentalmente. Es la forma en que las clases explotadas toman todos los medios de poder en sus propias manos para destruir completamente a sus enemigos de clase, la burguesía...".

V. I. Lenin

(“Informe sobre las actividades del Consejo de Comisarios Populares”. Obras completas, Vol. 26, págs. 459-61)

"En no más de un mes de tiempo el terror asumirá formas muy violentas, tras el ejemplo de la gran Revolución Francesa; la guillotina... estará lista para nuestros enemigos... esa notable invención de la Revolución Francesa que acorta al hombre por una cabeza".

León Trotsky

("La Cheka: Policía Política de Lenin". George Leggett. [Clarendon Press, 1981], pág.  54)

"El uso de rifles, revólveres, bombas, cuchillos, manoplas, garrotes, trapos empapados en kerosene para iniciar incendios... alambres de púas, clavos (contra la caballería)... o ácidos para arrojar sobre la policía... El asesinato de espías, policías, gendarmes, volar estaciones policiales... debe comenzar en cualquier momento".

V. I. Lenin

(“Tareas de los contingentes del Ejército Revolucionario”. Obras completas, Vol. 9, pág. 420)

"Nosotros no tenemos compasión y no pedimos compasión de ustedes. Cuando llegue nuestro turno, no pondremos excusas para el terror".

Karl Marx

(“Supresión del Neue Rheinische Zeitung”. Neue Rheinische Zeitung, 19 de mayo, 1849¨

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


 La masacre de la familia del Zar Nicolás Romanov es una gran mancha de Lenin pero no la más grande:la más grande es la Revolución de Octubre de 1917. La masacre del Zar y su familia es una gran mancha ni siquiera viéndola como una venganza por el fusilamiento de su hermano, pues su hermano estaba involucrado en un complot para matar al Zar; además, Lenin asesinó a mujeres, niñas y niños que no tuvieron absolutamente  nada que ver con la muerte de su hermano. Lenin tenia miedo (recordemos que Lenin estuvo en el exilio en los momentos de más peligro;  León Trosky fue el que se ocupó de estar en Rusia conspirando in situs)   y quería sembrar, aún más, el terror bolchevique; Fidel y Raul Castro también sembraron el terror  al triunfo de la Revolución durante décadas con los  fusilamientos y largas condenas de cárcel. En los años finales de la década del 70 o principios de la década de los 80 del pasado siglo XX se publicó la novela Diamantes para la dictadura del proletariado, de Yulian Semionov, el autor del bestseller 17 instantes de una primavera, y en el se narra la masacre de la familia Romanov y otras personas. Semionov posteriormente  fue un activista prodemocracia. Yo le pregunté en esos años a un amigo mio que estaba haciendo el doctorado en Moscú si la gente en la URSS hablaba de ese asesinato y me dijo que nadie hablaba y que eso no le interesaba a nadie... años después la realidad lo desmintió con la cobertura y la gran muchedumbre que acompañó el  entierro de lo que quedaba de los restos de la familia Romanov. En Cuba pasará lo mismo con muchos hechos del período Castrista.

(Olga, Tatiana, María y Anastasia Romanov)

Lenin y sus bolcheviques  le dieron un golpe de Estado (realmente Lenin estuvo disfrazado, temeroso  y escondido  en el Smolny y el golpe fue ejecutado por León Trosky)  al gobierno socialdemócrata de Kerenski. Después que el Zar Nicolás II había abdicado, los socialdemócratas tomaron el Poder político en Rusia al frente del cual estaba Kerenski; ante un intento de golpe de Estado por parte de los mencheviques,  los socialdemócratas con ayuda de los bolcheviques abortaron dicho golpe,  pero posteriormente los bolcheviques fueron los que dieron el golpe de Estado y derrocaron al gobierno de Kerenski. Es una FALSEDAD HISTÓRICA presentar que los bolcheviques derrocaron al Zar Nicolás II. En Cuba   Fidel y Raul Castro se lo dieron a las fuerzas revolucionarias antibatistianas. Fidel Castro Ruz copió algunos aspectos del  régimen político impuesto por Lenin y cómplices: uno de esos aspectos fue que su toma del Poder haya sido producto de un golpe de estado al frente de una minoría de simpatizantes. Fidel Castro dió  dos  golpes de Estado a las fuerzas revolucionarias que  combatieron al régimen encabezado por Fulgencio Batista: el primero de esos golpes  fue a las propias fuerzas del Movimiento 26 de Julio, (M-26-7) que combatían clandestinamiente en los pueblos y ciudades (las cuales no estaban subordinadas a él); eso ocurrió en la reunión de Altos de Mompié cuando le echó la culpa del fracaso de la Huelga de Abril de 1958, a la cual él había llamado en el  Manifiesto de la Sierra Maestra de marzo de 1958 y después  no la respaldó fuertemente cuando ella se produjo; René Ramos Latour ¨Daniel¨ se había opuesto a esa huelga propuesta por Fidel porque no habían armas pero Faustino Pérez (el otro firmante junto a Fidel del manifiesto antes citado) expresó que las armas las traerí una expedición (la expedición de ¨El Corojo¨) pero esa expedición fracasó. El otro golpe de Estado se empezó a ejecutar  después del triunfo revolucionario y fue contra  las otras fuerzas antibatistianas que se habían unido en el Pacto de Caracas de 1958;  ese golpe empezó a fraguarse más aceleradamente  en la casa de descanso del Che Guevara en el reparto de Tarará cuando el Che  tenía una crisis de asma (uno de los contados presentes fue Osvaldo Sánchez, un alto operativo de la KGB en Cuba)   y se acabó de ejecutar desde las oficinas del INRA (Instituto Nacional de la Reforma Agraria). 

 
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Los Romanov en 1917


Video con fotos en colores de la familia del Zar.

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 El asesinato de los Romanov


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El destino de los asesinos del último zar

Por Yan Shenkman,
Rusia Hoy
15 de julio de 2013

 (El sótano de la casa de Ipatiev trás la ejecución de la familia Romanov. Fuente: Archivo)

En 1918 los bolcheviques fusilaron a los once miembros de la familia Romanov. Los principales implicados en aquel pelotón de ejecución ostentaron una posición respetable dentro de la sociedad soviética.
A día de hoy, 95 años después del asesinato de la familia real rusa, no se sabe a ciencia cierta cuántos asesinos estuvieron involucrados en el regicidio. Según una versión, fueron ocho los implicados en el regicidio. Conforme a otra, el número se eleva a once, tantos como víctimas de la matanza.

Los que desempeñaron un papel más relevante en el pelotón de ejecución fueron Yákov Yurovski y Medvédev-Kudrin.
Según Yurovski, él disparó mortalmente contra el zar. La participación de este, que era judío, en el regicidio permitió afirmar después a los nacionalistas que “a nuestra padrecito el zar lo mataron los ‘inorodtsy’ (habitantes no rusos durante el zarismo)”. En realidad, los ‘inorodtsy’ eran sólo dos: él y el fusilero letón Tselms, cuya participación en el asesinato no está definitivamente probada.

(Yákov Mijáilovich Yurovski en 1918)

Yurovski, de profesión joyero, se propuso encontrar los diamantes de la familia real en la noche de la ejecución. Y, en efecto, los encontró: después de registrar los cadáveres descubrieron que entre la ropa de las hijas del zar habían cosido abundantes joyas (pesaban más de ocho kilos).

Yurovski entregó todos los objetos de valor al comandante del Kremlin de Moscú. Los primeros bolcheviques eran gente bastante desinteresada en el plano material, pero de una crueldad infinita.

En la hoja de servicios de Yurovski, figuran los cargos de presidente de la Cheká provincial de los Urales, Jefe del Tesoro del Estado Soviético (Gosjran) y director del Museo Politécnico de Moscú. Todos ellos eran puestos de muy alto rango y de importancia estratégica en los primeros años del gobierno soviético.

(Yákov Mijáilovich Yurovski años más tarde)

Murió en el hospital del Kremlin cuando ser atendido allí era un privilegio reservado a muy pocos, especialmente destacados funcionarios del Estado. El diagnóstico: una úlcera péptica. Según testigos presenciales, su agonía fue dolorosa.

Una cuestión de orgullo y la redacción de las memorias  

Algunos de los asesinos del zar eran amigos entre sí y se veían a menudo. Yurovski, Goloschekin y Medvédev, todos ellos participantes en la ejecución, a veces rememoraban el crimen mientras tomaban una taza de té.

Les gustaba hablar especialmente de quién había sido el primero en disparar aquella noche. Una vez, Yurovski llegó al encuentro con aire triunfal. Había recibido un libro publicado en Occidente, donde, blanco sobre negro, se leía que él era el asesino de Nicolás II. Estaba pletórico de felicidad.

Mijaíl Aleksándrovich Medvédev-Kudrin (1891-1964) también ocupó cargos de relevancia después de la revolución. Durante un tiempo fue ayudante del jefe de la 1ª Sección Especial del NKVD de la URSS.

En 1930, se dedicó a dar charlas sobre el regicidio en los institutos superiores provinciales. A finales de la década de 1950 se le asignó una pensión personal de 4.500 rublos, una cifra alta para la época. En un encuentro con estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Estatal de Moscú (MGU) rememoró con sumo placer cómo, en 1918, él y sus compañeros bolcheviques ahorraron cartuchos y remataron con bayonetas a los enemigos de la clase trabajadora.

Medvédev alcanzó el rango de coronel. Antes de morir dejó escritas unas memorias detalladas sobre el asesinato de la familia real rusa. El manuscrito, titulado “Torbellinos hostiles”, estaba dirigido al entonces dirigente de la URSS, Nikita Jruschov, pero nunca se publicó.

(Mijaíl Aleksándrovich Medvédev-Kudrin) 

En esas memorias impugna el papel dirigente de Yurovski y se atribuye el mérito principal en la aniquilación de la familia del zar. Medvédev fue enterrado con honores militares en el cementerio de Novodévichi, la necrópolis más prestigiosa de Rusia. En su testamento, Medvédev legó la pistola Browning con que mató a Nicolás II a Nikita Jruschov.

Después de la muerte de Medvédev, su hijo convenció al de Nikulin para que grabaran sus testimonios sobre los acontecimientos de la noche del regicidio en un estudio de radio.

Se cree que Nikulin fue un mero testigo que identificó los cadáveres de los miembros de la familia Romanov. No obstante, su hijo declaró al respecto: “Me acuerdo de que, en 1936, cuando yo todavía era pequeño, Yákov Mijáilovich Yurovski vino a vernos y escribió algo… Recuerdo que estaba precisando algunos datos con mi padre, a veces, por lo que recuerdo, discutían… Sobre quién fue el primero en disparar contra Nicolás II… Mi padre decía que era él quien había disparado primero, pero Yurovski lo rebatía, afirmaba que había sido él…”.

Otro miembro del pelotón de ejecución, Radzinski, grabó sus recuerdos en un magnetófono: “Un hombre bajó al agua con cuerdas y sacó los cadáveres. El primero que sacaron fue el de Nicolás. El agua estaba tan fría que los rostros de los cadáveres estaban sonrojados, como si estuvieran vivos… El camión se atascó en un lodazal, y a duras penas avanzábamos… Y de pronto tuvimos una idea y actuamos en consecuencia… Decidimos que no encontraríamos un lugar mejor… Excavamos en el lodazal… sumergimos los cadáveres en ácido sulfúrico… Los desfiguramos… Cerca había una vía férrea… Llevamos las traviesas podridas para camuflar la tumba. Enterramos en el lodazal sólo a algunos de los ejecutados, a los otros los quemamos… Quemamos el cadáver de Nicolás, me acuerdo… Y el de Botkin también… Y creo que el de Alexis…”.

A principios de la década de 1980, a Yuri Andrópov, entonces jefe del KGB, le gustaba escuchar algunas tardes los testimonios de los regicidas. Según se dice, estas grabaciones se conservan todavía hoy en los archivos del Comité para la Seguridad del Estado.
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Stali, Svetlana (hija de Stalin) y Lavrenti Beria

Escena del film Katyn  de Andrej Wajda, nombre del bosque donde militares rusos asesinaron, por orden de Stalin y de Beria,  a más de 20 000 oficiales  e intelectuales polacos. El padre de ese director de cine polaco fue  uno de los asesinados. Los rusos dijeron  durante décadas que los alemanes de Hitler fueron los que llevaron a cabo esa masacre, pero la verdad salió a la luz.

#ElAticoDePepe #PepeForte
Un Demonio Llamado LAURENTI  BERIA








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miércoles, marzo 16, 2022

Alfredo M. Cepero: LA NOCHE DEL IMPERIO. Ahora es Joe Biden quién tiene las manos machadas con la sangre de los mártires de Ucrania.

 
Tomado de http://www.lanuevanacion.com/

LA NOCHE DEL IMPERIO

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Ahora es Joe Biden quién tiene las manos machadas con la sangre de los mártires de Ucrania.

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Por Alfredo M. Cepero

3-16-22

Director de www.lanuevanacion.com

Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

Según mis percepciones personales, la luz es el movimiento, la transparencia y el coraje. La sombra es la inercia, el misterio y la cobardía. Los Estados Unidos pasan en este momento por una noche que parece no tener fin. Pero ustedes y yo sabemos que nada es eterno bajo los cielos de Dios y que—las parciales de 2022 y las generales de 2024—serán el final de esta noche tenebrosa que ha transformado lo que una vez fue un imperio respetado y temido en la vergüenza de sus ciudadanos y la burla de sus enemigos. La culpa descansa en la imagen deprimente que proyecta el actual inquilino de la Casa Blanca. Porque la fuerza de la presidencia no descansa en el lugar donde vive el mandatario sino en el carácter y la capacidad del presidente de turno. Este que tenemos ahora es una total y absoluta desgracia.

ALGUNOS INQUILINOS DE LA CASA BLANCA

Veamos algunos de los anteriores. Construida hace 222 años por George Washington, quién nunca vivió en ella, el primero en ocupar la Casa Blanca fue John Adams. Por ella han pasado, entre otros muchos, el multifacético Thomas Jefferson, el compasivo Abraham Lincoln, el corajudo Theodore Roosevelt, el pusilánime Jimmy Carter y el gigantesco Ronald Reagan. Por ella han pasado muchos sinvergüenzas, pero mencionarlos a todos haría la lista demasiado larga. Me limito a decir que este “rascabucheador” de Joe Biden, el número 46, es el más inepto, más corrupto y más oportunista de todos los presidentes americanos en los últimos cien años. Como Nerón tocando el arpa durante el incendio de Roma en el 64 AD, Biden toca el “arpa del cambio climático” mientras la clase media americana sufre bajo una inflación galopante y unos precios astronómicos del combustible.

PETROLEO VENEZOLANO

Pasemos revista a algunas de sus fechorías. La presión del pueblo americano sobre Biden a causa de la destrucción de Ucrania por el genocida Vladimir Putin lo obligó a cancelar las compras de petróleo a Moscú. Pero como él disfruta negociando con tiranos, Biden envió una delegación a Venezuela para comprar petróleo a Nicolás Maduro. Sin embargo, se vio obligado a dar “marcha atrás” cuando el senador demócrata Bob Menéndez y el republicano Marco Rubio se opusieron enérgicamente a la posibilidad de que la administración de Joe Biden reanudara la compra de petróleo a la Venezuela gobernada por el "dictador" Maduro. Al mismo tiempo, el presidente de Colombia, Iván Duque, viajó a Washington para reunirse con Joe Biden, y le ofreció el petróleo colombiano, presentándolo como una mejor alternativa que el venezolano.

LOS NEGOCIOS SUCIOS DE HUNTER BIDEN.

Una exposición de los correos electrónicos de Hunter Biden publicados por The New York Post mostró al frecuentemente problemático hijo de Joe Biden, aprovechando el acceso a su padre, entonces vicepresidente, y presentándole al ejecutivo de una compañía de gas ucraniana, que estaba bajo escrutinio en ese momento. Asimismo, Hunter Biden recibió 3,5 millones de dólares de Elena Baturina, la viuda multimillonaria de Yuri Luzhkov, antiguo alcalde de Moscú y asociado conocido de Putin. Al mismo tiempo, en su libro “Secret Empires”, el investigador Peter Schweizer describe la forma en que la  empresa de Hunter cerró un trato con el Banco de China, de propiedad estatal, y creó el fondo de inversión de 1.000 millones de dólares llamado Bohai Harvest RST (BHR por sus siglas en inglés).

EL VIEJO CORRUPTO

En marzo de 2016, Joe Biden hizo uno de sus muchos viajes a Ucrania. Allí, en persona, les dijo a los líderes del país que tenían que deshacerse del fiscal Viktor Shokin, si querían los mil millones de ayuda estadounidense. Biden estaba preocupado de que Viktor Shokin investigara a Hunter. Un tiempo más tarde, en un discurso ante el Council of Foreign Relations, Biden admitió haber chantajeado a los ucranianos y cito: "Les dije que me iba en seis horas (...) si no lo despedían no recibían el dinero. Y, al final, el hijo de puta, fue despedido". La mala palabra es de Biden.

LA VERDADERA COLUSIÓN CON RUSIA.

Los demócratas se pasaron tres años acusando a Donald Trump de ser un agente de Vladimir Putin. Al final fueron incapaces de probar sus mentiras. Pero la verdadera conspiración con Rusia fue la de Barack Obama y la de Joe Biden. A tal punto de que Biden pidió a Putin que fuera su intermediario en las conversaciones con los clérigos iraníes.

Al final se desmoronó  el castillo de naipes cuando Rusia exigió que todo acuerdo para que la República Islámica reanudara su programa nuclear fuera acompañado de una garantía firmada por el Secretario de Estado norteamericano que eximiera de sanciones al vínculo comercial, técnica y militar entre Moscú y Teherán. Sin firma de Rusia no habría acuerdo nuclear, y sin firma de EEUU no habría firma rusa. Antony Blinken se negó a firmar la exención que pedía su par Serguéi Lavrov. No hubo acuerdo nuclear.

¿QUIÉN TIENE LA CULPA DE QUE UCRANIA NO HAYA RECIBIDO AVIONES POLACOS?

Según el portavoz del Pentágono, John Kirby, el secretario de Defensa de EE.UU. Lloyd Austin dijo al ministro de Defensa de Polonia que EE.UU. no apoya la transferencia de aviones de combate MiG-29 a la Fuerza Aérea de Ucrania, ya sea que Polonia los transfiera a Ucrania y EE.UU. respalde la flota de Polonia o que Polonia transfiera los MiG-29 a EE.UU. para luego darlos a Ucrania. Ahora es Joe Biden quién tiene las manos machadas con la sangre de los mártires de Ucrania.

LOS VERDADEROS “MACHOS”

En marcado contraste con la cobardía de Biden, los primeros ministros de Polonia, Eslovenia y la República Checa viajaron la semana pasada en tren a Kiev para mostrar su respaldo a Ucrania mientras el bombardeo ruso se acercaba al centro de la capital. Los tres líderes procedieron con el viaje pese a temores dentro de la Unión Europea sobre los riesgos de seguridad de viajar dentro de la zona de guerra. No se revelaron más detalles sobre el itinerario, a excepción de que los tres se reunieron con el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy y con el primer ministro Denys Shmyhal.

LA COREOGRAFIA DE LA HIPOCRESÍA.

Ante el ejemplo de estos tres ministros, Biden tenía que hacer aunque fuera un alarde de solidaridad con el pueblo de Ucrania. En tal sentido, la Casa Blanca ha anunciado que Joe Biden viajará a Bruselas en los próximos días para una reunión con los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN). No irá como habrían ido Ronald Reagan o Donald Trump a dictar pauta para los demás participantes. De eso nada. Irá a hacer “acto de presencia” y a recibir instrucciones de unos antiguos aliados que ya no escuchan a Washington sino a Pekín.

EL DEPRIMENTE PANORAMA ACTUAL

¡Dios mío! Nos encontramos en manos de un presidente incapacitado que es prisionero de los asistentes con que Barack Obama lo ha rodeado y de una vicepresidenta que carece de todo talento y de toda experiencia. Entre un “jamonero”—como llamábamos en Cuba a los rascabucheadores—y una mujer promiscua que ascendió al poder utilizando sus atractivos sexuales. Nos encontramos en un momento en que el gobierno de Arabia Saudita está demasiado ocupado para contestar una llamada de Joe Biden, el presidente de la que fuera una vez la primera potencia mundial. ¡Esto es humillante!

LA REDENCIÓN ESTÁ A LA VUELTA DE LA ESQUINA

Ahora bien, muy pronto tendremos en América  un presidente que defenderá los intereses de este pueblo. Y muy pronto tendremos un consejo de ministros con líderes serios que sabrán cómo utilizar su influencia para construir un mundo mejor. Pero eso no ocurrirá hasta noviembre de 2024. Mientras tanto, este país continuará caminando por un campo minado de retos y el mundo será cada día más peligroso. ¡Tenemos que apretarnos los cinturones!

3-16-22

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jueves, junio 25, 2020

David Barreira del diario El Español: Los 25.000 polacos que Stalin asesinó: así fue el mayor crimen soviético de la II Guerra Mundial

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

La verdadera historia sovietica


Documentos relacionados  con   el mayor crimen soviético de la II Guerra Mundial:



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Los 25.000 polacos que Stalin asesinó: así fue el mayor crimen soviético de la II Guerra Mundial

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Un libro indaga en la matanza perpetrada por la URSS en el bosque de Katyn y en la guerra propagandísitca que se desató entre nazis y aliados.
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Por David Barreira
10 marzo, 2020

El teniente coronel Friedrich Ahrens observó a un lobo cavando un agujero en la nieve profunda del bosque de Katyn, a las afueras de la ciudad rusa de Smolensk. Al lado del animal, el militar alemán vislumbró una cruz de abedul como las que se colocan sobre las tumbas de los soldados y rápidamente dio aviso al oficial al mando. Era finales de enero de 1943 y la tierra estaba congelada: hubo que esperar hasta mediados de marzo para que el lugar pudiese ser examinado. Aquellas fosas escondían miles de huesos humanos.

Tres años antes, primavera de 1940: más de 22.000 oficiales y funcionarios de la élite polaca son ejecutados con un balazo en la nuca entre los árboles del bosque de Katyn, al borde de una fosa común, y en otros lugares de la Unión Soviética. Muchos de ellos fueron a la muerte atados, otros con sus abrigos sobre la cabeza. Había oficiales de Estado Mayor, médicos, profesores y hasta medallistas olímpicos. También una mujer, la piloto Janina Lewandowska. ¿Su delito? Ser supuestos "criminales de guerra", "contrarrevolucionarios".

Pero en este caso, los verdaderos asesinos fueron Stalin y sus secuaces, con Lavrenti Beria, jefe del temible , NKVD, la policía secreta de Moscú, a la cabeza. Fue el mayor crimen cometido por los soviéticos en el trascurso de la II Guerra Mundial, una escalofriante lista de ejecuciones que el Kremlin tardó medio siglo en reconocer. Ahora, un ensayo del periodista e historiador alemán Thomas Urban, titulado La matanza de Katyn (La Esfera de los Libros), bucea en documentos originales y los relatos de los testigos oculares de la masacre para construir una rigurosa y documentada historia que vierte luz sobre todos los intentos de manipulación y mentiras que se encadenaron.


Su relato arranca con la inverosímil firma del Tratado de No Agresión entre la Alemania Nazi de Hitler y la Unión Soviética, y recordando que la invasión de Polonia en septiembre de 1939 no solo fue obra las tropas de la Wehrmacht. El Ejército Rojo, atacando desde el este, tomó 180.000 prisioneros polacos, unos números que superarían los 230.000 tras las detenciones realizadas por los funcionarios del NKVD en las semanas posteriores. La élite del país sería encerrada en tres campos de concentración: Kozelsk, Ostashkov y Starobelsk.

El 5 de marzo de 1940 comenzaron las tareas de liquidación: el Politburó emitió la 'Decisión nº 144', según la cual se fusilaría a 25.700 polacos. Dos días después, Beria firmó la orden de destierro por diez años de todos los allegados de los condenados a muerte sin su conocimiento. A partir de mediados del mes de abril, unas 60.000 mujeres, hijos, hermanos y padres fueron deportados a la estepa kazaja en condiciones miserables. Vivieron en pésimas cabañas de madera o agujeros en el suelo. Miles de ellos no sobrevivieron al primer invierno, con temperaturas de hasta 45º bajo cero. Todas sus propiedades fueron entregadas a los oficiales del Ejército Rojo y a miembros del Partido Comunista.

Los reos fueron transportados en trenes en grupos de 250 personas y conducidos al bosque de Katyn en autobuses. Los guardias soviéticos les habían hecho soñar con una inminente liberación, pero en realidad iban a ser despedidos con un disparo en la cabeza. "El nombre de este pequeño pueblo en el oeste de Rusia representa el intento de Stalin de exterminar a la clase dominante polaca, para extender su sistema totalitario de la Unión Soviética a Polonia. La orden del Kremlin no solo afectó a Katyn, sino también a otros lugares donde murieron, en total, unos 25.000 oficiales e intelectuales polacos", escribe Urban.

La jugada de Goebbels

La Operación Barbarroja lanzada en junio de 1941 sacudió el transcurso de la II Guerra Mundial: los nazis invadieron el territorio anexionado por los soviéticos y estos huyeron despavoridos hacia el este, elevando en miles el número de víctimas polacas. Paradójicamente, Moscú decretó una amnistía cuya finalidad era integrar a los oficiales de Polonia —a los que no habían ejecutado— en las filas del Ejército Rojo. A finales de ese año, se habían creado tres divisiones polacas, con un total de casi 40.000 hombres exhaustos y mal alimentados.

Pero el hallazgo en Katyn por los alemanes de las pruebas de la masacre soviética abrieron un nuevo frente en la guerra. "No podía creer lo afortunado que era", dijo de Joseph Goebbels, ministro nazi de Propaganda, uno de sus subordinados. Rápidamente y empujado por Hitler, armó una campaña destinada a abrir una brecha en los aliados: el 11 de septiembre de 1943, la agencia alemana informó del hallazgo de las fosas comunes con miles de cuerpos. El duelo propagandístico había dado el pistoletazo de salida: Radio Moscú contraatacó diciendo que sus enemigos habían preparado los cuerpo en Auschwitz y los habían enterrado en el bosque de la localidad rusa.

La operación de Goebbels fue un éxito a medias: por una parte, logró que el Gobierno polaco en el exilio reclamase al resto de los Aliados que una misión de la Cruz Roja realizase un informe sobre el terreno. La URSS, evidentemente, no estaba dispuesta a dilucidar responsabilidades. Reino Unido y EEUU trataron de apagar el incendio: en un telegrama, Churchill le dijo A Roosevelt: "Los hemos convencido de que no se concentren en los muertos, sino en los vivos, en el futuro, no en el pasado".

Los nazis, por el contrario, sí supieron explotar informativamente la masacre: Goebbels ordenó que los propios polacos relatasen a sus compatriotas los extremos de las ejecuciones. La Cruz Roja del país realizó una investigación en la que se concluía que los asesinatos tuvieron lugar entre marzo y abril de 1940 a raíz de los documentos encontrados entre los cadáveres.También les llamó la atención las heridas de bayonetas cuadradas que presentaban muchos de los cuerpos: este tipo de arma solo la poseían el Ejército Rojo y el NKVD.


A pesar de las evidencias irrebatibles, Stalin siempre negó la implicación de la URSS en la matanza de Katyn. Todo este proceso de sucesión de versiones lo reconstruye con elegancia y atractivo Thomas Urban en su libro. Algunos pasajes de su investigación se leen con perplejidad, sobre todo el capítulo dedicado a la Comisión Burdenko, una operación de reescritura sistemática de la historia orquestada por Beria y su delegado, Vsevolod Merkulov.

Los talleres de falsificación de los servicios secretos soviéticos, escribe el historiador, recibieron el encargo de "producir y obtener documentos fechados entre el otoño de 1940 y el verano de 1941. Debían demostrar que los oficiales polacos aún estaban a salvo en los campos soviéticos durante este período". Fotografías aéreas tomadas por los alemanes y conservadas en los archivos estadounidenses evidencian que en Katyn "se utilizaron excavadoras y bulldozers para realizar extensos movimientos de tierra" entre octubre y noviembre de 1943. También persiguieron a todo tipo de testigos mediante calumnias, intimidación o la liquidación. Pero las mentiras terminaron desvelándose.

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