miércoles, mayo 01, 2024

Calixto Campos Corona: LA VERDAD SOBRE EL 1 DE MAYO COMO EL DÍA DE LOS TRABAJADORES. José Martí sobre los hechos sangrientos en Chicago y el proceso de los siete anarquistas condenados a muerte

 DE LOS ARCHIVOS DE BLOG BARACUTEY CUBANO


PRIMERO DE MAYO: ¿FESTIVIDAD MARXISTA O DÍA DEL TRABAJO?


Por Dr. Alberto Roteta Dorado.
1 de mayo de 2020

Santa Cruz de Tenerife. España.- Los partidistas cubanos – sin que sea necesario explicar de qué partidismo se trata, toda vez que solo se reconoce un partido único de manera oficial– han de sentirse frustrados ante la suspensión de los tradicionales actos por el día primero de mayo, algo de lo que han hecho una fiesta demasiado teatralizada como para poder creer que ese “mar de trabajadores” acude a la cita por su plena voluntad, al menos así debe ser para aquellos que no han perdido la capacidad de pensar y analizar dejando a un lado la maligna influencia de aquellos encargados de manipular el pensamiento de las “masas”. 

La presencia de una pandemia, cuyos males hacen estragos por doquier, sin distinción de razas y credos, culturas e ideologías, posición social y tenencias materiales, ha determinado que la mayoría de los países del mundo suspendieran las grandes concentraciones de personas por el elevado riesgo de contagiarse por un misterioso virus que en breve tiempo se ha expandido por todo el planeta. 

Hubiera sido el colmo que el régimen de La Habana, en su empeño por hacer perdurar lo que ya no tiene existencia, convocara masivamente a sus trabajadores – porque sin duda, son suyos ante la total ausencia de libertades que reina en la isla caribeña desde hace más de medio siglo–, aunque como todos conocen del comunismo puede esperarse cualquier cosa por muy incoherente y absurda que sea. En todo este tiempo han dado múltiples pruebas que demuestran lo que expongo.  

Como sustitución de la habitual concentración de cubanos en todas las plazas, avenidas y parques, desde la capital de la isla hasta el más remoto pueblo campestre, el régimen castrista se encargó de diseñar una serie de “acciones estratégicas” utilizando las llamadas redes sociales – la principal herramienta en estos tiempos de confinamiento–. De ahí que hoy han estado muy atareados sus “acólitos”, quienes obligados a obedecerlos hasta el fin de sus días, se encargan de publicar sus obsoletas consignas, de mostrar los barrios con banderas e himnos, de repetir una vez más los considerados “logros” de una revolución que dejó de serlo hace un buen tiempo, de recordar a quienes deben absoluta obediencia que han de estar eternamente agradecidos por unas “bondades” que solo ellos pueden creer – si es que en realidad dan sentido de credibilidad a su demoníaco discurso–.   
  
De cualquier modo, y de manera general en el mundo ya no se celebra con tanta intensidad el primero de mayo, por cuanto, muchos de los objetivos que se proponían los trabajadores en un pasado no tan distante, actualmente se suelen negociar y alcanzar sus logros y propósitos a través de acciones concretas de diálogos y legislaciones, por lo que la festividad va quedando un tanto en el olvido y su evocación resulta mucho más simbólica que práctica en muchos sitios del orbe en los que las pancartas, consignas y marchas han cedido su paso a nuevos métodos de reclamo y propuestas prácticas que puedan beneficiar no solo a proletarios obreros –como en el pasado–, sino a multitudes de hombres, incluyendo empresarios y directivos; y es justo en este punto que la teatralización de la festividad cubana no tiene límites toda vez que allí todo es “gloria y beneplácito”, sus trabajadores – unos de los más explotados, reprimidos y mal pagados del mundo– no tienen nada que reclamar; lejos de cualquier actitud de reclamo surgen consignas de alabanza a su mal llamada revolución, a las múltiples victorias, y como es de esperar, al viejo comandante, por suerte, ya no está presente en el reino de este mundo. 

Esto origina una reacción de rechazo por parte de las propias multitudes que acuden tras la apariencia de una voluntariedad, que como es sabido no es real. Al final unos lo hacen de modo mecánico arrastrados por los efectos devastadores del excesivo adoctrinamiento, otros por el que dirán, otros ante el temor que reina por doquier, y si acaso una exigua minoría que aun le sigue los pasos al castrismo.  

Sin embargo, el día de los trabajadores, o del trabajo, es una de las fechas más universales si consideramos que una gran cantidad de países del mundo, más allá de sus ideologías, creencias, posición política, desarrollo económico, etc., la conmemoran, reservándome el término celebración, que en realidad es correcto para una convocatoria de esta naturaleza, por lo polémico que pudiera resultar si consideramos que su origen está en relación con protestas que culminaron de manera sangrienta con la ejecución de varios líderes proletarios en 1886, en la ciudad de Chicago. 

Está de más detenerme a explicar que la utilización del término proletarios* –independientemente de que los lectores lo asocien inmediatamente a las tendencias marxistas, a Karl Marx, al izquierdismo socialista, a la Internacional Comunista, o a cualquier otro elemento de esta naturaleza– es correcta, y esto no me hace simpatizante del socialismo, sino conocedor de un significado que hemos olvidado, o mejor aún, hemos estigmatizado erróneamente a partir de la posesión que el socialista alemán Carlos Marx asumió del término al vincularlo al sistema capitalista, en el cual los obreros, esto es, los proletarios, según sus concepciones teóricas, al no disponer de los medios de producción se ven forzados a vender su fuerza de trabajo a la burguesía, la clase empleadora; con lo que acuñó la idea del proletariado y su verdadera definición a la oposición entre dos clases sociales antagónicas: la burguesía y el proletariado.  

Con la incursión de los preceptos marxistas la tenida del primero de mayo adquirió un matiz demasiado politizado y estigmatizado, con lo que se dejaba a un lado la evocación a  Albert Parsons, Adolph Fischer, August Spies, George Engels y Oscar Neebe, quienes fueron ejecutados tras los trágicos sucesos de aquel primero de mayo de 1886 en Chicago, donde los agentes policiales arremetieron contra una multitud de hombres que reclamaban derechos laborales y entre los que además de los líderes antes mencionados se encontraban Louis Ling, quien se suicidó en prisión, y Samuel Fielden y Michael Schwab, a quienes se les conmutó la pena de muerte por cadena perpetua; conocidos más tarde como los Mártires de Chicago – a los hechos del último de los días de protesta se le recuerda como la revuelta de Haymarket–, a los que en el presente apenas se les recuerda, no solo en Cuba, la nación donde únicamente se predican los “inmensos logros” de su “socialismo sostenible”, sino de manera general en un mundo demasiado inmerso en la superficialidad y el sensacionalismo como para estar recordando a aquellos que sentaron las bases para lo que hoy conocemos como el día de los trabajadores. 

No es menos cierto que los movimientos socialistas han tenido a través de los años una participación muy activa en relación con esta festividad, a la que se le seguirá asociando, al parecer inevitablemente, con las corrientes de este tipo. El hecho de que la exigencia de una jornada de trabajo no superior a las ocho horas fuera propuesta veinte años antes de los hechos de Haymarket por el Congreso de la Internacional celebrado en Ginebra en 1866, y repetido en 1889 por el Congreso Obrero de París, ha sido el elemento que con mayor fuerza permite establecer los lazos entre el día del trabajo y las demandas de los socialistas que Federico Engels se encargó de ensalzar en el prefacio de 1890 a El Manifiesto Comunista, documento en el que menciona fuerzas del proletariado, ejército de proletarios, y retoma la célebre frase “proletarios de todos los países están unidos”, (así como la he escrito literalmente) que en realidad no le pertenece ni a él, ni a Marx como se cree, sino al también alemán Karl Shapper: “Proletarier aller Länder, vereinigt euch!” **

Y así las cosas, y aunque los llamados proletarios desconozcan estos elementos que antes he expuesto, el primero de mayo, tal y como se percibe en la actualidad en aquellas naciones donde se reúnen quienes trabajan de manera tradicional, y sin mucho entusiasmo, es una celebración que huele demasiado a socialismo, a marxismo, a izquierdismo, y por qué no, al oportunismo inherente a aquellos que se empeñan en defender el diabólico engendro marxista.  
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*El origen del término proletario se remonta a la antigua Roma, cuando no se habían establecido pautas socialistas, ni se había hecho referencia a esta tendencia, exceptuando la posibilidad de algunas ideas de Platón que se pudieran relacionar con esta modalidad de sistema, algo que no deja de ser una simple especulación. En Roma los proletarios, del latín proletarius, eran los integrantes de la clase social más baja, los carentes de propiedad, que solo eran vistos como gente generadora de proles, o sea, de hijos, quienes pasaban más tarde a formar el ejército imperial.
**Frase original en alemán que puede traducirse como “proletarios de todos los países uníos”, ahora como una exhortación y no como una referencia como la escribiera Engels en El Manifiesto Comunista.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


El filósofo  y ex comunista, Antonio Escohotado habla sobre la figura de Karl Marx

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LA VERDAD SOBRE EL 1 DE MAYO COMO EL DÍA DE LOS TRABAJADORES

Por Calixto Campos Corona
Director de la Revista LUX
28 DE MAYO DE 2016


Policías asesinados por bomba detonada por anarco-comunistas en Chicago


Uno de los fraudes más grandes del comunismo ha sido sobre la fecha del primero de mayo, el mal llamado Día de los Trabajadores.

En la ciudad de Chicago no hubo ningún trabajador muerto. El día 4 de mayo los trabajadores de una fábrica hicieron una manifestación en demanda justa de la jornada de 8 horas. La policía, al formarse disturbios –podemos pensar que un grupúsculo que pasaron a desór­denes– y la policía intervino violentamente después que un grupito lanzó una bomba por la cual murieron cuatro policía y alrededor de siete resultaron heridos. Fueron apresados por la fuerza pública cinco revoltosos, que no por casualidad eran anarquistas y comunistas. Fueron solo cinco los detenidos y semanas después condenados a la horca. Cuatro de los revoltosos eran alemanes, solo uno era norteame­ricano. Uno de ellos se ahorcó en la cárcel. Los restantes fueron ahorcados públicamente.

Como verán, la historia que hacen los comunistas del 1ro. de mayo es falsa, el 1ro. de mayo no pasó nada; no hubo trabajadores muertos; lo del 1ro. de mayo, como es costumbre, los comunistas falseando la verdad.

Llevamos años el Dr. Luis Conte Agüero y la Federación Eléctrica acabando con esa falsa fecha. Pero sí proponemos para la futura fecha de los trabajadores cubanos, el 18 de enero de 1961, cuando tres traba­jadores eléctricos fueron fusilados por el castrismo.

Estos sí son mártires, los del 18 de enero de 1961: Willam Le Santé. Orilio Méndez y Julio Casielles.

El desfile de la firma Chanel en el Prado de La Habana, con todas sus riquezas y sus bellas vestimentas, es una afrenta al pobre pueblo cubano con sus despojos y sus pobres vestimentas. O sea, un choteo ante la miseria del pueblo.

En opinión del Wall Street Journal, la reanudación de relaciones de la administración de Obama con el régimen de los Castro, solo favorece al gobierno cubano.

Halliburton, uno de los mayores contratistas del mundo de campos petrolíferos, fue sancionado por negociar con el gobierno cubano.

Nunca nos atrevemos a opinar sobre la política de Estados Unidos, pero en esta ocasión creemos que el fenómeno Trump se debe a que el pueblo americano está cansado de sus políticos. Por eso la gran acogida al Sr. Trump.

Al principio de la revolución cubana, el dictador Castro dijo que los futuros gobernantes cubanos no permitirían que los viejos se perpetúen en el poder. No lo ha cumplido. Solo los jóvenes pueden encaminar por senderos de progreso y grandeza un país. ¡Demos paso a los jóvenes!


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Video del año 2009: Cuba: Libertad y Sindicalismo

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La vida poco «comunista» de Karl Marx: criadas, deudas y despilfarro de dinero en alcohol y burdeles

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El comportamiento del pensador que clamó contra la opresión y defendió a las clases obreras más desprotegidas fue muy poco coherente con las ideas que desarrolló
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Por I. Viana
Madrid
29/09/2019

Karl Marx es el pensador que, posiblemente, más ha influido en la historia y la política de los dos últimos siglos, imprescindible para configurar el mundo tal y como lo conocemos hoy. Su obra es la responsable del surgimiento de ideologías tan importantes como el comunismo y el socialismo, que dio lugar a regímenes dominantes y longevos como la URSS de Lenin y Stalin, la China de Mao Tse Tung, la Cuba de Fidel Castro, la Camboya de Pol Pot, la Rumanía de Ceausescu o la Yugoslavia de Tito.

Desde su muerte, obviamente, se ha hablado y escrito mucho sobre sus ideas, pero no tanto sobre si estas han sido coherentes con la propia vida de su autor. Resulta chocante pensar que el hombre que se alzó contra los obreros esclavizados e introdujo conceptos como la lucha de clases, la dictadura del proletariado y la importancia del trabajo llevara una vida de burgués y fuera, durante su juventud, un estudiante aficionado a los burdeles, las borracheras y los suspensos. Esa otra parte de su vida la recogen Malcolm Otero y Santi Giménez en «El club de los execrables» (Penguin Random House, 2018), donde cuentan el lado oscuro de otros de los personajes más idolatrados de la humanidad, como Churchill, Chaplin, Picasso, Hitchcock o Einstein.

El de Marx tiene lo suyo. No hay más que ver dónde gastó su estancia en la Universidad de Bonn, muy lejos de las aulas. Se unió al Club de la Taberna de Tréveris, una asociación de bebedores de la que llegó a ser su presidente. Allí malgastó sus primeros meses con unos compañeros de batallas que, encima, le describían como un juerguista violento e infiel, muy poco preocupado por su formación. La situación tocó fondo cuando, en el primer semestre de 1836, las autoridades universitarias lo expulsaron por «desorden nocturno en la vía pública y embriaguez».

La solución de la familia Marx, una familia de clase media acomodada, fue matricularle en Derecho por la Universidad Humboldt de Berlín y tampoco le fue muy bien. Sus estudios en leyes no le interesaron mucho (o nada), pero allí por lo menos comenzó a desarrollar su querencia hacia las ideas filosóficas de los jóvenes hegelianos. Finalmente se doctoró en la Universidad de Jena —conocida en el ámbito académico como un centro donde se conseguían títulos con relativa facilidad— con una tesis sobre el materialismo de Demócrito y Epicuro.

«Más que los jóvenes millonarios»

Marx nunca llegó a sentar la cabeza del todo. Durante su estancia en la Universidad de Berlín, donde pasó cuatro años y medio, fue encarcelado por alboroto y embriaguez y, además, fue acusado de llevar armas no permitidas. Llegó incluso a batirse en duelo y en el diploma que se le extendió la institución constaba que había sido denunciado en varias ocasiones por no saldar debidamente sus deudas económicas. En aquella época fue frecuente que su padre le llamase la atención por el mal uso que hacía del dinero que la familia le enviaba para su manutención.

(Karl Marx, junto a su mujer, en 1869 - ABC)

Prueba de ello es la carta que este le manda preguntándole por cómo era posible que, durante el primer año en la capital alemana, se gastara 700 tárelos, tres o cuatro veces más que cualquier otro estudiante de su edad. «Más que los jóvenes millonarios», le decía este. Era casi lo que ganaba un concejal del ayuntamiento de Berlín. «A veces me hago a mí mismo amargos reproches por haberte aflojado demasiado la bolsa y he aquí el resultado: corre el cuarto mes del año judicial y tú ya has gastado 280 táleros. Yo no he ganado todavía esa cantidad durante todo el invierno», añadía su padre en otra carta recogida por Antonio Cruz en « Sociología: una desmitificación» (Clie, 2002).

Después de aquello, Marx se volcó en el periodismo. Se trasladó a la ciudad de Colonia en 1842 y comenzó a escribir para el periódico radical «Gaceta Renana». Allí expresó libremente unas opiniones cada vez más socialistas sobre la política, junto a unos compañeros de trabajo que le describían como un hombre dominante, impetuoso, apasionado y con una confianza sobredimensionada en sí mismo.

Matrimonio aristócrata

El pensador alemán ya se había casado con Jenny von Westphalen, una baronesa de la clase dirigente prusiana que rompió su compromiso con un joven alférez aristocrático para estar con él. Otra cosa es que Marx le correspondiera con es debido. Lo primero que hizo este fue pedirle que pagara las deudas que había contraído de sus de juergas y afición a las prostitutas. Y ni aún así detuvo sus excesos. La dote de su esposa se esfumó rápidamente. En la misma noche de bodas perdió una buena parte del dinero que le había regalado su suegra.

Obviamente, no se habló de estas cosas cuando, en mayo, un manuscrito del pensador alemán fue vendido por 523.000 dólares en una subasta celebrada en Pekín. Más de 1.250 páginas de notas que el filósofo de Tréveris produjo en Londres, entre septiembre de 1860 y agosto de 1863, como preparación para su obra cumbre, « El Capital», base de la ideología comunista. Fue precisamente durante su estancia en la capital británica, y mientras su propia familia sufría calamidades, cuando se pulió su propia herencia a base de borracheras.

Durante esos años, Marx y su familia tuvieron que sobrevivir de las pequeñas ayudas que les brindaba su suegra millonaria y sus amigos. El propio Friedrich Engel, con quien el filósofo alemán escribió su famoso « Manifiesto comunista» en 1848, tuvo que regalarles una casa. Y a pesar de ello, no consiguió que llegara a su hogar la estabilidad económica que tanto ansiaban su mujer y sus hijos. Él mismo lo confiesa en una carta a su amigo, en la que reconoce que, a pesar de no tener que pagar ningún alquiler, sus deudas no paran de crecer. Esto no impidió que Marx veraneara en los mejores balnearios ni que mandara a sus hijas a estudiar piano, idiomas, dibujo y clases de buenas maneras con los mejores profesores de Londres. Todo ello, claro, pagado por Engels.

Un yerno de «mala» familia

Resulta sorprendente igualmente que el famoso pensador socialista, promotor de la lucha de clases, llegara a escribir otra carta en la que expresaba sus dudas sobre el marido de una de estas hijas. La razón: no tenía claro que fuera de buena familia. Una actitud no muy propia de alguien que pregonaba contra la opresión y defendía a las clases obreras más desprotegidas y desfavorecidas.

Otra dato curioso es que, a pesar de las penurias económicas que arrastró, el autor del «Manifiesto comunista» tuvo una criada trabajando en su casa durante toda su vida. Su nombre era Helene Demuth y servía a familias ricas desde los diez años. Después de pasar por varias mansiones llegó a la de la baronesa Westphalen, la suegra de Marx. Cuando la hija de esta se casó con el pensador, les regaló a su sirvienta, que tuvo que seguir al matrimonio hasta París y Londres aunque solo hablaba alemán.

Por su trabajo, Karl Marx no la pagaba ni un solo céntimo, a pesar que se encargaba de las tareas domésticas, de cuidar a sus siete hijos y de administrar los pocos recursos de la familia. Y por si no fuera poco, el filósofo mantuvo con ella una relación extramatrimonial. En 1850 dejó embarazada a su mujer y, aprovechando un viaje de esta a Holanda para conseguir fondos para la causa marxista, también a su criada. Él no lo reconoció, hasta el mundo de que le dijo a  esposa que el padre era su amigo Engels. Hasta le puso el nombre de su colaborador.

(Marx, en 1875 - ABC)

A causa de esto, la mujer de Marx no podía ver a Engels. Marx mantuvo la mentira durante un tiempo, pidiéndole a su esposa que no le recriminara nada a su amigo, que no solo le regaló un piso, sino que asumió una paternidad que no le correspondíaY cuando la señora von Westphalen por fin conoció la verdad, aquello se convirtió en una especie de herida familiar silenciada para los restos. «No se hablaba del asunto, en parte porque el hecho les parecía escandaloso a la luz de la moral burguesa imperante en la época, y en parte porque no se ajustaba a los rasgos heroicos e idílicos propios de un ídolo de las masas. Se borraron, pues, todas las huellas de ese hijo y, sólo la casualidad, preservó de la destrucción una carta que aclaraba el asunto», escribió el filósofo alemán Hans Blumenberg, en «Karl Marx en documentos propios y testimonios gráficos» (Salvat 1984).

Pero ahí no acabaron las andanzas del fundador del comunismo. Además de su afición por los prostíbulos londinenses, cuentan Otero y Giménez que, mientras su mujer estaba convaleciente con varicela, intentó abusar de su sobrina. Todo ello mientras su familia sufría un revés tras otro. De sus siete hijos, solo consiguieron sobrevivir tres hijas. Y de estas, una murió de cáncer a los 38 años y las otras dos se suicidaron. Una de ellas, Laura, lo hizo junto con a su marido, Paul Lafargue, uno de los introductores del marxismo en España y autor del famoso «El derecho a la pereza». Habían pactado hace años ya que se quitarían la vida cuando su salud no les permitiera mantener su independencia vital y lo cumplieron pasados los 60 años. La otra, Eleanor, se envenenó a los 43 al descubrir que su compañero, el socialista Edward Aveling, se había casado en secreto con una amante.

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Nota  del Bloguista de Baracutey Cubano

José Martí  en esta carta al Director del diario argentino La Nación, para el cual en esa época  escribía frecuentemente y muy bien remunerado,  escribe sobre los hechos ocurridos en   Chicago,  pero un año  después, Noviembre 13, 1887,   escribe  también para La Nación  algo muy diferente y mucho más largo sobre la ejecución de los supuestos mártires de Chicago, el cual pueden leer  haciendo clicl AQUÍ. 

El proceso de los siete anarquistas de Chicago

Terroristas de Chicago

Nueva York, septiembre 2 de 1886
Señor Director de La Nación

Aquellos anarquistas que en la huelga de la primavera lanzaron sobre los policías de Chicago una bomba que mató a siete de ellos, y huyeron luego a las casas donde fabrican sus aparatos mortíferos, a los túneles donde enseñan a sus afiliados a manejar las armas, y a untar de ácido prúsico, para que maten más seguramente, los puñales de hoja acanalada; aquellos que construyeron la bomba, que convocaron a los trabajadores a las armas, que llevaron cargado el proyectil a la junta pública, que excitaron a la matanza y el saqueo, que acercaron el fósforo encendido a la mecha de la bomba, que la arrojaron con sus manos sobre los policías, y sacaron luego a la ventana de su imprenta una bandera roja; aquellos siete alemanes, meras bocas por donde ha venido a vaciarse sobre América el odio febril acumulado durante siglos europeos en la gente obrera; aquellos míseros, incapaces de llevar sobre su razón floja el peso peligroso y enorme de la justicia, que en sus horas de ira enciende siempre a la vez, según la fuerza de las almas en que arraiga, apóstoles y criminales; aquéllos han sido condenados, en Chicago, a muerte en la horca.

Tres de ellos ni entendían siquiera la lengua en que los condenaban. El que hizo la bomba, no llevaba más que unos nueve meses de pisar esta tierra que quería ver en ruinas.

Uno solo de los siete casado con una mulata que no llora, es norteamericano, y hermano de un general de ejército: los demás han traído de Alemania cargado el pecho de odio.


Desde que llegaron, se pusieron a preparar la manera mejor de destruir. Reunían pequeñas sumas de dinero; alquilaban casas para hacer experimentos; rellenaban de fulmicoton trozos pequeños de cañería de gas: iban de noche con sus novias y mujeres por los lugares abandonados de la costa a ver cómo volaban con esta bomba cómoda los cascos de barco: imprimían libros en que se enseña la manera fácil de hacer en la casa propia los proyectiles de matar: se atraían con sus discursos ardientes la voluntad de los miembros más malignos, adoloridos y obtusos de los gremios de trabajadores: “pudrían,–dice el abogado,–como el vómito del buitre, todo aquello a que alcanzaba su sombra”.

Aconsejaban los bárbaros remedios imaginados en los países donde los que padecen no tienen palabra ni voto, aquí, donde el más infeliz tiene en la boca la palabra libre que denuncia la maldad, y en la mano el voto que hace la ley que ha de volcarla: al favor de su lengua extranjera, y de las leyes mismas que desatendían ciegamente, llegaron a tener masas de afiliados en las ciudades que emplean mucha gente alemana: en Nueva York, en Milwaukee, en Chicago.
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lunes, mayo 01, 2023

Alberto Roteta Dorado: UN INUSUAL PRIMERO DE MAYO EN CUBA

 UN INUSUAL PRIMERO DE MAYO EN CUBA

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Un acto del primero de mayo en la contextualidad actual, independientemente de las técnicas persuasivas y las engañosas estrategias del régimen comunista de la isla, hubiera tenido una pobre participación.

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

1  de mayo,2023

Santa Cruz de Tenerife. España.- El hecho de que un acto político multitudinario se suspenda no necesariamente es sinónimo de una crisis; sin embargo, tratándose de una supresión – ellos lo han tratado como una modificación o un reajuste organizativo en sí– en la Cuba comunista de los castro, es prácticamente lo mismo, esto es: eliminación del desfile del primero de mayo igual a profunda crisis sociopolítica, algo que el régimen de La Habana se resiste a aceptar. En su lugar, una justificación hasta cierto punto creíble, toda vez que la crisis del combustible, entre otras tantas crisis, es una realidad innegable. 

Hace solo unos días se anunciaba la necesidad de que varias universidades asumieran los estudios de manera virtual. La causa, una vez más, la crisis con el combustible. La Orquesta Sinfónica Nacional también tuvo que suspender una de sus presentaciones en la sala Covarrubias – una de las pocas que permanece en activo– del Teatro Nacional de Cuba. Estos dos ejemplos, uno dentro del ámbito de la enseñanza o la docencia, y el otro dentro de la cultura, esa que jamás se podía afectar, aún en las peores circunstancias, según las palabras del dictador Fidel Castro*, demuestran la triste realidad de la isla caribeña: una profunda crisis, no solo si de combustible se trata; sino en todo sentido. La carencia de alimentos de primera necesidad, de medicamentos, de medios de transporte, entre otras tantas cosas, demuestra hasta donde se ha llegado con la implementación de un sistema de carácter socialista, y lo peor, resistirse a cualquier cambio radical – en su lugar revisan, repasan, disponen de “nuevos” métodos, reorganizan y conceptualizan una y otra vez, pero siempre “lloviendo sobre mojado”–.  

No obstante, ya todos sabemos de lo que son capaces los comunistas castristas cuando se ven cerca de su total aniquilación. Sus estrategias utilizadas por más de seis décadas son bien conocidas. El engaño y la manipulación podrían ser puestos en evidencia en las actuales circunstancias, independientemente de la realidad de la crisis del combustible. Esto es lo que muchos estamos tratando de descifrar tras el enigma justificativo del régimen de La Habana respecto a la cuasi eliminación de la tradicional marcha multitudinaria de los trabajadores este primero de mayo. Resulta muy llamativo que un acto de la importancia del primero de mayo, día mundial de los trabajadores, acontecimiento que el castrismo ha utilizado desde siempre para demostrar, mediante las “reafirmaciones revolucionarias” – utilizando el desgastado lenguaje de los comunistas cubanos– lo que ellos siguen considerando logros de su revolución.   

Dos posibles hipótesis podrían justificar la decisión tomada por el Partido Comunista de Cuba, PCC, para modificar el considerado magno acto. La primera: una escasa participación del pueblo cubano. Si bien las multitudes no han sido capaces de asumir una actitud de no cooperación con el sistema impuesto por el dictador F. Castro, resulta llamativo y también demasiado significativo, los avances patentes en los últimos tiempos. El porcentaje de participación en los más recientes “comicios electorales” – el peor en la historia de Cuba posterior a 1959**– es un ejemplo en este sentido. Por desgracia, no podemos afirmar de modo categórico que se trate de una verdadera toma de conciencia; sino de un estado de descontento generalizado ante la profunda crisis económica que enfrentan desde hace décadas, aunque de manera muy particular en los últimos cinco años. 

El régimen teme hacer, una vez más, el ridículo. Atrás quedaron los viejos tiempos del delirante comandante que permanecía durante más de seis horas hablando tonterías ante millones de cubanos. Del fanatismo fidelista se pasó a la decepción, al desencanto, a la inseguridad, a la incertidumbre y a la frustración. Un acto del primero de mayo en la contextualidad actual, independientemente de las técnicas persuasivas y las engañosas estrategias del régimen comunista de la isla, hubiera tenido una pobre participación. Las masas proletarias, para las que se supone que se convoque a esta tradicional tenida, están hartas de tanta miseria y de tanto engaño, hartas de tanto sacrificio y de tanto esfuerzo para nada.    

La segunda hipótesis en relación con la modificación del acto por el primero de mayo es la posibilidad de que tengan lugar acciones de protesta en diferentes lugares de la isla. Ya han tenido la experiencia de los sucesos del 11 de julio del 2021 en los que miles de cubanos salieron espontáneamente a las calles, en varios puntos del territorio nacional, para protestar contra el régimen dictatorial de Díaz-Canel, hechos no vistos desde décadas atrás. Ya se sabe demasiado acerca de la brutal represión que la dictadura de Cuba ejerce contra todos aquellos que se opongan a los cánones establecidos, y no solo contra los que se oponen abiertamente, sino contra aquellos que solo tengan un modo de pensar diferente, aunque no lo manifiesten mediante acciones. Una amplia y sofisticada red de agentes encubiertos por doquier controla a todos en la gran prisión caribeña. 

Aún así, el temor a nuevos levantamientos pacíficos estará siempre presente en el pensamiento de las autoridades políticas de Cuba; de ahí que no se puede descartar como posible causa de esta inusual suspensión de la tradicional marcha de los trabajadores el temor a nuevos levantamientos. Las difíciles condiciones actuales desde el punto de vista económico son peores que en el 2021, cuando tuvieron lugar los sucesos del 11 de julio, los que, lamentablemente, terminaron con el brutal enfrentamiento de la policía política, junto a miles de agentes encubiertos, una vez que la orden de ataque estuvo dada por parte del sanguinario presidente Miguel Díaz Canel.      

Así las cosas, este primero de mayo habrá una simulación en la que participarán los designados por el gobierno de la isla, centenares de agentes encubiertos en la espera de cualquier acontecimiento inusual, aquellos que aún siguen fieles a su revolución, cual corderos amaestrados e hipnotizados por el devastador efecto del daño antropológico***, y también aquellos que permanecen con aquel temor que describió el escritor cubano Virgilio Piñera en los terribles años iniciales de la llamada revolución cubana ante las amenazas de Fidel Castro a los intelectuales. Ya lo ha anticipado Ulises Guilarte, Secretario General de la CTC, cuando expresó que se mantiene su conmemoración “en condiciones de racionalidad y austeridad”.

De cualquier manera, ya sea una escasa participación del pueblo cubano (primera hipótesis), o se trate de la posibilidad de que tengan lugar acciones de protesta en diferentes lugares de la isla (segunda hipótesis), lo más importante es la suspensión del desfile, lo que presupone una derrota más para el anquilosado régimen cubano. 

La idea de la falta de combustible resulta absurda. Ellos tienen sus reservas destinadas para tales menesteres. En otras circunstancias hubieran acudido a sus depósitos secretos. Ahora las cosas son bien diferentes. Hay hambre, falta la electricidad durante largas horas y no hay medicinas e insumos; un caldo de cultivo muy favorecedor para que ocurra un nuevo estallido social.   

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*“La cultura es lo primero que hay que salvar” (…) “La cultura es espada y escudo de la nación” (VI Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, 1998)

** “Cuba registra la participación más baja en unas elecciones a las que solo se presentó el partido del hasta ahora presidente”, este es el titular de la radio y televisión española donde se difundió la escasa participación de los últimos comicios en Cuba. El 75,92% de los más de 8,1 millones de cubanos llamados a las urnas. Esta tasa de participación es casi diez puntos porcentuales menor a la de las parlamentarias de 2018, proceso que renovó el Parlamento que eligió al actual presidente, Miguel Díaz-Canel, quien sucedió a Raúl Castro (2008-2018). La participación en las elecciones parlamentarias en Cuba era históricamente alta. Entre 1976 y 2013 quedó por encima del 90 % y sólo en 2018 cayó por primera vez por debajo de esa barrera, hasta el 85,65 %.

*** Consúltese el escrito del autor EL DAÑO ANTROPOLÓGICO COMO FENÓMENO PSICOSOCIAL EN CUBA en Forofilo.net


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lunes, mayo 16, 2022

Alberto Roteta Dorado: LA GUERRA DE PUTIN, UNA “VICTORIA” SIN VICTORIAS

 LA GUERRA DE PUTIN, UNA “VICTORIA” SIN VICTORIAS

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Es hora de poner fin al mandatario ruso (…) salir del nuevo “zar” no debe ser una utopía, que a modo de ideación solo quede a nivel del pensamiento, sino un acto justo y necesario para el bien de la humanidad. 

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado

15 de mayo, 2022


Santa Cruz de Tenerife. España.- El esperado desfile militar de la Plaza Roja de Moscú, el pasado 9 de mayo, día en que los rusos evocan su victoria sobre la Alemania nazi, pasó sin penas, ni glorias. Era de esperar, toda vez que los recientes acontecimientos en relación con la guerra Ucrania-Rusia han logrado aislar a esta última nación del resto del planeta. El contundente rechazo de la comunidad internacional al régimen de Vladimir Putin se hizo patente con la indiferencia ante las pretensiones de poderío de quien se cree el nuevo zar de Rusia.

El presidente Vladimir Putin parecía marchito. Demoró solo once minutos en una alocución caracterizada por una caduca retórica, en la que evocó continuamente el resurgir de un imaginario nazismo ucraniano, cuya figura paradigmática es el presidente Volodimir Zelenski, y el papel de Rusia en tratar de impedirlo, así como la supuesta culpabilidad de la  Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, del Gobierno de Estados Unidos y parte de los gobiernos de Occidente, a los que subestimó sobremanera, en el grave conflicto del momento.

Las especulaciones previas por parte de diversos medios de prensa, líderes políticos del mundo, y hasta por el propio Papa Francisco, quien se atrevió a vaticinar un posible fin del conflicto, justo coincidiendo con el Día de la Victoria de los rusos, fueron en vano. Putin no hizo referencia, en su brevísima alocución, ni al esperado cese al fuego, ni declaró tampoco abiertamente – de manera oficial– la guerra a Ucrania. Recordemos que el mandatario desde el inicio de la invasión se ha limitado a decir que se trata de una operación militar especial.    

Putin está obsesionado con Ucrania, la gran nación europea que supo con precocidad desprenderse de la nefasta influencia comunista. Ucrania se convirtió en la primera ex-república soviética en transferir el poder pacíficamente a través de una elección, con lo que pasó, luego de una mínima transición, al capitalismo. Su temor ante una inminente invasión a Rusia, una vez que Ucrania y otras naciones aspirantes entren a la OTAN, ha sido el detonante que con mayor fuerza ha desencadenado la terrible invasión de Rusia a Ucrania; aunque este elemento no se puede ver de manera aislada y alejado del contexto social e histórico de ambas naciones, otrora una sola nación desde los tiempos de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS. 

Putin también está en estado de constante alerta ante la marcada occidentalización de varias de las naciones que formaron parte de la URSS en los caducos tiempos de la era comunista, entre las que destacan, además de Ucrania, países como Letonia, Estonia, Lituania, las tres con membresía en la Unión Europea y en la OTAN, Moldavia, con aspiraciones a entrar en la UE y con participación activa en la Asociación para la paz* de la OTAN, y Georgia, cada vez más enfocada hacia Occidente, amén de haber firmado un acuerdo de asociación con la UE. Los recientes sucesos en Ucrania, independientemente de los absurdos argumentos que ofrece Putin para justificar su “operación militar especial”, son una prueba irrefutable de las verdaderas pretensiones del mandatario ruso: la recuperación de los países que integraron la desaparecida URSS para mantener el gran imperio ruso, esto es, volver a los tiempos de la URSS; aunque sin el comunismo marxista. 

Ahora quiso aparecer ante la faz de la tierra como un “mesías” que pondría fin a la libre determinación de varios países del conglomerado de la desaparecida URSS; pero las cosas le han salido demasiado mal como para que se le reconozca como el “nuevo salvador”. Lejos de tan disparatada idea – solo concebible en una enajenada mentalidad como la del mandatario ruso– la mayoría de los países del mundo lo han caracterizado como lo que en realidad es, esto es, un dictador, un asesino, un ser despiadado y malévolo que pagará por sus crímenes. De hecho, ya lo está pagando, toda vez que se encuentra en un total y definitivo aislamiento, sin posibilidad de mostrar ninguna victoria en una guerra que, por ahora, parece perdida para Rusia; aunque el mandatario se resiste a reconocerlo, de ahí la posibilidad de cierta cronicidad en el conflicto armado, lo que dependerá de la capacidad de resistencia del ejército ucraniano, el fortalecimientos de sus estrategias y acciones tácticas en la contienda – de lo que han hecho un derroche de ejemplaridad–, y sobre todas las cosas, de la actitud de los Gobiernos de Occidente, y muy especialmente del Gobierno de Estados Unidos, así como de instancias como la OTAN y la UE, respecto a la ayuda militar a Ucrania.  

La mayor prueba de su derrota se ha puesto en evidencia durante el esperado 9 de mayo, el Día de la Victoria, un Día de la Victoria sin victorias, con el desfile militar más breve de la historia de Rusia en los últimos años, así como la ausencia de autoridades políticas y líderes del mundo, lo que demuestra, al menos, dos cosas esenciales: en primer lugar, el espíritu derrotista del dictador ruso, aunque como ya expresé antes, se resiste a reconocer y aceptar su fracaso en la supuesta “acción militar especial” para “liberar” al territorio ucraniano del fantasma neonazista que se ha inventado; segundo, que su aislamiento total del resto del mundo no es una simple propaganda mediática del mundo occidental – como pretenden interpretar los pocos regímenes que aceptan la invasión rusa a Ucrania–, sino una realidad; Putin está actualmente solo en el mundo, y la exigua minoría que aparenta aceptarlo lo hace por intereses económicos o políticos.    

Ahora, aislado y derrotado, el mandatario ruso se puede volver mucho más peligroso. Sus continuas amenazas respecto al empleo de armas nucleares a gran escala no se puede ver como algo distante, sino como una realidad. La firme decisión de Finlandia de unirse a la OTAN, después de casi ocho décadas de resistirse a alinearse con el gigantesco bloque, amén de los firmes pasos de Suecia y Serbia, es otro de los aspectos que incrementan en el momento actual la vulnerabilidad de occidente al desenfreno de Vladimir Putin en relación con nuevas invasiones a otras naciones cercanas, como Moldavia en primer lugar como fuerte candidata – no solo por su posición geográfica estratégica, sino por sus pasos firmes en relación con su ingreso a la UE y formar parte de Asociación para la paz de la OTAN–, y al empleo de armas nucleares. 

Por ahora, el ejército ruso, aunque debilitado y con la pérdida de más de 30.000 soldados y otros 60.000 heridos, sigue en su ofensiva en territorio ucraniano. No solo ha incrementado sus ataques en el Donbás, sino que los ha retomado en diversos puntos de la extensa nación europea, incluida la planta Azovstal, refugio de sobrevivientes de la desaparecida ciudad de Mariúpol, independientemente de las afirmaciones de algunos medios acerca de un debilitamiento progresivo del ejército ruso en sus acciones ofensivas en el oriente de Ucrania. 

Rusia constituye en el momento actual la más seria amenaza para el orden mundial. Desde que el régimen de Vladimir Putin comenzara la invasión al territorio ucraniano, el pasado 24 de febrero, un total de 788 misiles balísticos de crucero han sido lanzados desde territorio ruso o bielorruso. Las fuerzas armadas rusas han llevado a cabo 487 ataques con misiles contra Ucrania. En estos ataques se han disparado 788 misiles balísticos y de crucero desde el territorio de Rusia y Bielorrusia, según el recuento de las autoridades ucranianas efectuado este miércoles, 11 de mayo. 

Y así las cosas, este jueves, 12 de mayo, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU analizó en sesión extraordinaria las denuncias de graves acciones de crímenes cometidas por las tropas rusas en Ucrania, de manera particular en las localidades de Busha y Mariúpol, la primera por la conocida masacre deliberada por parte del régimen ruso a más de 400 civiles, la segunda por la devastación cuasi total (más del 80% de las edificaciones de la ciudad fueron destruidas) de dicha ciudad y los más de 22.000 muertos (cifras estimadas y dadas a conocer por el alcalde de esta localidad); aunque deberá considerarse también los hechos de Makariv, ciudad cercana a Kiev, donde se encontraron pruebas de torturas en 132 cadáveres (encontrados con las manos atadas y baleados), elemento incluido en el amplio acápite de crímenes de guerra del Estatuto de Roma, esto es, la tortura y los tratos inhumanos; aunque la tortura por definición se incluye también en las definiciones de delito de lesa humanidad. 

De cualquier modo ya las investigaciones han comenzado y tarde o temprano definirán con precisión si las acciones cometidas por las tropas rusas pueden ser consideradas como crímenes de guerra. Se sabe, toda vez que las imágenes hablan por sí mismas, que son crímenes de guerras. No obstante, hay requerimientos legales y jurídicos que son necesarios cumplimentar para dichas definiciones.  

Por ahora el maligno anda suelto y sin control. Es hora de poner fin al mandatario ruso. Lo del cáncer es pura especulación amarillista del sensacionalismo de los medios. No obstante, salir del nuevo “zar” no debe ser una utopía, que a modo de ideación solo quede a nivel del pensamiento, sino un acto justo y necesario para el bien de la humanidad. 

Evitar el estallido de una tercera guerra mundial con las consecuencias devastadoras que implicaría el empleo de armas nucleares – como lo ha prometido el mandatario ruso– deberá ser, junto al cese de la guerra de Ucrania, la prioridad de todos aquellos implicados en velar por la paz del mundo.  

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* La Asociación para la Paz es un programa de la  OTAN destinado a estrechar las relaciones de esta organización  con otros estados europeos y la antigua URSS. La integran 21 naciones. Fue una iniciativa de los Estados Unidos en la reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Alemania, de los días 20 y 21 de octubre de 1993. y formalmente aprobada del 10 al 11 de enero en la cumbre de la organización de 1994 en Bruselas, Bélgica. Doce Estados que eran miembros (Albania, Bulgaria, Croacia, República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia) desde entonces, se han sumado a la OTAN.

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DW Español
Mayo 12, 2022

Putin y su día de la victoria | A fondo DW



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martes, mayo 05, 2020

Alberto Roteta Dorado: BARACUTEY CUBANO Y EL REENCUENTRO CON MONTANER


BARACUTEY CUBANO Y EL REENCUENTRO CON MONTANER.

Por Dr. Alberto Roteta Dorado.
4 de mayo de 2020

Santa Cruz de Tenerife. España.- En BARACUTEY CUBANO, el sitio que dirige en Miami, Estados Unidos, el profesor Pedro Pablo Arencibia, podéis encontrar mi más reciente escrito dedicado al primero de mayo, el día que se dedica a los trabajadores, o sencillamente el día del trabajo. Lamentablemente, dicho día ha trascendido como un acontecimiento demasiado relacionado con los movimientos de izquierda, asociado al marxismo – por lo del mundo del trabajo, los proletarios, etc. –, y como consecuencia con el socialismo. 

No es menos cierto que los movimientos socialistas han tenido a través de los años una participación muy activa en relación con esta festividad, a la que se le seguirá asociando, al parecer inevitablemente, con las corrientes de este tipo. El hecho de que la exigencia de una jornada de trabajo no superior a las ocho horas fuera propuesta veinte años antes de los hechos de Haymarket por el Congreso de la Internacional celebrado en Ginebra en 1866, y repetido en 1889 por el Congreso Obrero de París, ha sido el elemento que con mayor fuerza permite establecer los lazos entre el día del trabajo y las demandas de los socialistas que Federico Engels se encargó de ensalzar en el prefacio de 1890 a El Manifiesto Comunista, documento en el que menciona fuerzas del proletariado, ejército de proletarios, y retoma la célebre frase “proletarios de todos los países están unidos”, (así como la he escrito literalmente) que en realidad no le pertenece ni a él, ni a Marx como se cree, sino al también alemán Karl Shapper.


Uno de los grandes méritos de la brillante edición que hizo el profesor Pedro Pablo Arencibia en este sitio radica en que enriqueció sobremanera mi escrito toda vez que incorporó fotos, imágenes y vídeos que ilustran mi texto; pero sobre todas las cosas, que añadió un interesante y profundo trabajo de Carlos Alberto Montaner, el maestro, una consagrada figura dentro del campo del análisis político; y esto es todo un reto para quien escribe este comentario, que al propio tiempo es el autor del escrito PRIMERO DE MAYO: ¿FESTIVIDAD MARXISTA O DÍA DEL TRABAJO?, que con tanto rigor ha editado el director de Baracutey Cubano. 

Hace algunos años, cuando empecé accidentalmente en estas andanzas de la escritura basada en el análisis político – un tanto distante de lo que había estado haciendo en relación con la filosofía–, determinado medio solía publicarme casi siempre antes o después del maestro, alguien que es leído diariamente por cientos de seguidores en el mundo, a diferencia del neófito que apenas era conocido. Eso significó mucho para mí toda vez que constituía un reto cada vez que me disponía a escribir. Saber que al día siguiente estarás antes o después de Montaner te pone los “pelos de punta”; sin embargo creo que me favoreció mucho, independientemente que las comparaciones sean inevitables, y que los lectores con seguridad notaran la abismal diferencia entre la sabiduría de un experto y lo que pretendía decir un principiante entrenado en el arte de enseñar en aulas y salones, y no precisamente en el análisis político escrito. 

¿En qué sentido me favoreció esta asociación con Montaner? Sencillo, tenía que exigirme demasiado para no hacer el ridículo, algo que jamás me he permitido, aunque, sin duda, como todos, alguna vez en la vida lo he hecho. Así las cosas, pasó el tiempo, al maestro se le designó un espacio especial – muy bien merecido–  y en la lista de colaboradores quedamos: Angélica Mora, Jorge Hernández Fonseca, Julio M. Shiling, y uno o dos autores más que no vienen ahora a mi pensamiento.

(Carlos Alberto Montaner) 

Unos meses más tarde, la historia de CubaNet junto a Montaner se empezó a repetir en Cubanálisis, el espacio del entrañable politólogo Eugenio Yáñez, quien ya no está entre nosotros en el plano terrenal. De modo que comprendí que era mi karma, como suele decirse en la India, el Nepal y Bután, o mi destino, como más comúnmente se dice en el occidente; y esta asociación representaba para mí un nuevo reto. 

Ahora escritos extensos, con múltiples datos y cifras, referencias y comparaciones – como le gustaban a Yáñez, y también como lo exigía el hecho de estar en primera plana de Cubanálisis (su Think Tank, sección principal) – aparecían de nuevo junto a la siempre bien acabada obra del maestro. El reto continuaba entonces, y con sinceridad, aunque ya no me preocupa si estaré o no cerca del tan leído escritor, he tratado de seguir una línea guiado por la premisa de ser consecuente conmigo mismo, independientemente de que pueda ser más o menos leído, consultado o citado, y sin estar pendiente de los like y los comentarios, los que muchas veces son dados o hechos por aquellos que no tienen idea del tema que estamos tratando. 

Ser consecuente significa no renunciar a ser uno mismo, no complacer al lector con sencilleces – que muchas veces es lo que prefieren–, apartarse del amarillismo periodístico, de la historieta rosa, seguir una línea de trabajo enmarcada en un par de temáticas tratando de no incursionar en todo, no dejarme atrapar en el suceso del momento, no ser agresivo al denunciar la injusticia social y política – imitando en este sentido los principios éticos de José Martí–, y siendo exigente al extremo en el estilo, eso que el propio Martí llamó la esencia.

Con estas observaciones no hay por qué preocuparse si se me publica o no junto Carlos Alberto, y lejos de sentir temor, por el hecho de estar junto al maestro, todo lo contrario: un honor compartir un mismo espacio; justo lo que acaba de sucederme en Baracutey Cubano, donde su editor en jefe, sabiamente publica en un mismo escrito – no necesariamente como complemento, sino a modo de ampliar o profundizar en lo que yo estoy tratando– “El pecado original está en el marxismo real”, de la autoría de Montaner. 
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A PROPÓSITO DE “EL PECADO ORIGINAL ESTÁ EN EL MARXISMO REAL” DE CARLOS ALBERTO MONTANER. 

Dejando a un lado el controversial asunto del que parte Montaner, algo que luego se disipa ante la inmensidad de su discurso, y que por suerte no retoma para polemizar – acerca de la postura política e ideales de Bernie Sanders–, vale la pena detenernos en algunos puntos de su trabajo que me parecen cruciales. 

Para el analista, el llamado marxismo real es la causa directa del socialismo real, y nos advierte de que más allá de cualquier posible idea conceptual abstracta, sus premisas han sido determinantes “para la violenta remodelación de la sociedad de acuerdo con unos postulados desacertados (…) Es como construir edificios con un plano equivocado. Siempre acaban desplomándose. Es verdad que Marx, muerto en 1883, nunca vio el triunfo de sus ideas, pero a partir de la revolución bolchevique en Rusia, en 1917, esa ideología se convirtió en formas concretas de gobierno que fueron, y son, tremendamente destructivas”.

No obstante, al parecer ese desplome al que hace referencia Montaner es ignorado por unos, subdimensionado por otros, y lo peor, justificado por otros tantos que se empeñan en defender lo indefendible. ¿Acaso no es suficiente el hundimiento total del llamado campo socialista en el pasado siglo XX, cuyos países miembros llegaron a un colapso definitivo de sus mediocres economías, para poder demostrar la ineficacia de un sistema que jamás ha podido sobrevivir a pesar de la propaganda demagógica de los regímenes totalitarios que abrazaron dicha tendencia?

¿Es que las mentes honorables de científicos, escritores, artistas, políticos, académicos, religiosos y hombres de acción, que se pronuncian a favor de la existencia de este sistema aniquilador de la humanidad desconocen los millones de seres que han sido asesinados, desaparecidos, aniquilados y dejados morir de frío y malnutrición en países socialistas como la antigua y extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), muchos de la Europa Oriental y Central, China, Vietnam, Corea del Norte, Camboya, Cuba, Venezuela y Nicaragua, entre otras naciones en las que se impuso el comunismo?  “Asesinaron a millones de personas y llenaron de presos los calabozos políticos. Cien millones de muertos se contabilizan en el libre negro del comunismo, sin contar los horrores del Gulag”, expresa Montaner.   

De acuerdo con su análisis, los marxistas, tras el hundimiento del comunismo europeo, “deberían entender que las crueles e ineficientes dictaduras surgen de tratar de implementar esas dos supersticiones, ya desmontadas en su época por pensadores mucho más solventes del campo de la Escuela Austríaca”, esto es, las leyes por las que se rige la historia – leyes expuestas por Marx en coautoría con Engels en sus postulados del materialismo histórico–, así como la existencia de la plusvalía, lo que sus defensores y seguidores se empeñan en seguir promocionando a pesar de los reiterados fracasos de todos los intentos por imponer en el mundo el “nuevo orden” sociopolítico, a la vez que, nuevo “modelo” paradigmático de economía; modelo que hasta el presente no ha sido capaz de hacer a ninguna nación próspera, y por el contrario, las ha degradado hasta cuasi hacerlas desaparecer. Los casos de Cuba y Venezuela, en el contexto latinoamericano, constituyen los más vivos ejemplos en este sentido, amén del desastre de la Europa Oriental hacia los finales del pasado siglo XX.* “Las ideas de Marx han fracasado en todas las latitudes y en todas las culturas donde las han tratado de implementar”, acudiendo de nuevo al mensaje de Montaner.   

También más allá de la destrucción de las economías, está la aniquilación de los valores éticos y morales de las sociedades, así como la total pérdida del sentido de la individualidad y de la libertad. En los sistemas comunistas la clase dominante – porque sigue existiendo una clase dominante y opresora versus otra sumisa y oprimida, esto es, jamás desaparecen las clases sociales, a diferencia de lo que teóricamente presentase Marx en sus utópicas premisas– no solo se apropia de los bienes materiales de los más desposeídos, sino del pensamiento de los hombres hasta convertirlos en entes estáticos capaces de reaccionar como autómatas, y movidos por instintos rudimentarios como si hubieran regresado a un pasado animal, lo que hace comprensible esa desmedida pasión que muchos aun experimentan hacia un sistema que les ha arrebatado lo más preciado del hombre: su capacidad de pensar, y de pensar con libertad.**
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*El caso de China es muy peculiar si consideramos que se trata de una nación con la existencia de un partido comunista encargado de regir los designios de todo y de todos, pero con un tipo de economía de mercado “socialista”, aunque se aleja demasiado del tradicionalismo socialista de las concepciones marxistas. ¿Economía de mercado socialista?
** Estatismo Mental Inducido.- Los sistemas totalitaristas tienen establecidos ciertos cánones para garantizar la total sumisión de aquellos que han de vivir bajo su dominio. El adoctrinamiento a través de un sistema educacional único, al que de manera obligatoria han de acudir todos los ciudadanos desde etapas bien tempranas de sus vidas, constituye, pues, una de las tantas formas de poder ejercer un poderío que contribuirá, a mediano y largo plazo, a conservar una condición de estatismo –el término es utilizado en filosofía y psicología política– a partir de una inercia mental inducida. Manipulando la mente humana se puede lograr no solo la obediencia que los hace ovejas sumisas, sino que las multitudes adoren a los dictadores, a los que ven como grandes héroes en el menor de los casos, pues con frecuencia les confieren un carácter semidivino y sobrenatural, lo que recuerda a los hombres-dioses de las epopeyas homéricas, esto es, los ven como dioses, que cual avatares de la Divinidad, han de ser venerados.

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jueves, abril 23, 2020

Alberto Roteta Dorado: PEDRO SÁNCHEZ Y PABLO IGLESIAS, LA DESVERGÜENZA DE LA POLÍTICA ESPAÑOLA.

SÁNCHEZ E IGLESIAS, LA DESVERGÜENZA DE LA POLÍTICA ESPAÑOLA.

Pedro Sánchez

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.
22 de abril de 2020

Santa Cruz de Tenerife. España.- El biólogo francés Alexis Carrel (1873-1944), premio Nobel en Fisiología y Medicina, 1912, se refirió a la expresión del rostro como reflejo de las cualidades, virtudes y limitaciones del ser humano. Analicemos detenidamente la expresión facial de este par de señores a ver si somos capaces de poder descifrar el sentido de sus vidas, sus aspiraciones, pretensiones y frustraciones. 

El señor de la primera foto es Pedro Sánchez, el líder del Partido Socialista Obrero Español, y por desgracia, el presidente del gobierno de España.


Pedro Sánchez, actual presidente del Gobierno español, luego de largos meses de intentos fallidos para completar votos en el Congreso y poder establecerse como primer mandatario del Gobierno, no le quedó otra opción que unirse al maléfico líder de Podemos, Pablo Iglesias, con lo que traicionaba sus propias declaraciones de formar pacto con dicho organismo.   

Siguiendo la idea del biólogo Alexis Carrel, este señor refleja en su rostro la ineptitud, la irresponsabilidad, la indiferencia, la manipulación y la burla hacia los que le rodean. Los rasgos de su rostro se han estado modificando a lo largo de estos meses, pasando a ser extremadamente significativos sus pliegues ante una pérdida de peso que logra disimular tras el escudo de su impecable traje, tal vez lo único que vale de este personaje que, cual estereotipo de Balzac, tiene la desvergüenza de permanecer en el poder a toda costa. Sánchez es la representación del oportunismo más rancio, quien luchó encarecidamente por usurpar el poder del gobierno español.

La segunda foto corresponde al líder de Unidas Podemos, el señor Pablo Iglesias, su vicepresidente. Con una imagen muy a lo guevariano, todo desaliñado, con una cabellera de cola fuera de contexto, y esa sonrisa irónica que jamás puede ocultar – ni le interesa hacerlo– se nos presenta el líder comunista Pablo Iglesias, unido a Sánchez, aunque en el fondo quisiera deshacerse de este último para ocupar su lugar, y desde su vicepresidencia lo manipula y se interpone en todo el accionar del desatinado presidente, quien tuvo que utilizarlo como aliado para lograr conformar un gobierno después de varios meses de tensiones extremas y de debates sin soluciones. 

Acudiendo a los planteamientos del reconocido biólogo francés Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina y Fisiología, el rostro del siniestro político español es el reflejo de su caduca y tergiversada ideología marxista, algo que intenta imponer en una nación europea en pleno siglo XXI, cuando ya muchas naciones de este continente pasaron por la amarga experiencia del comunismo marxista y quedaron destruidos como consecuencia de sus efectos devastadores. 



Pablo Iglesias, el vicepresidente primero de España, con sus mensajes populistas ha desatado el pánico entre los grandes ahorradores, quienes buscan refugio para su dinero en el extranjero. Varias entidades admiten que en las últimas semanas se han incrementado las consultas de los clientes de banca privada para trasladar sus ahorros o inversiones fuera de España ante el temor de que el Gobierno cumpla con las pretensiones del vicepresidente de nacionalizar empresas y socializar ahorros  para afrontar la crisis del coronavirus. 

La crisis sanitaria ha sido el punto más álgido dentro del terrible contexto sociopolítico español, y lo que, sin duda, los llevará a su hundimiento total. Ya una considerable parte del pueblo español quiere la dimisión de Sánchez, el joven que, cual personaje de Balzac no va a dimitir porque como "buen" socialista no tiene vergüenza. 

Esperemos que su majestad el rey, el verdadero jefe de estado, interceda ante el desastre político de un país que se estremece ante la terrible situación sanitaria – 204.178 contagiados y más de 21.000 muertes, lo que le hace el primer país del mundo en cuanto a número de muertos por habitantes, superando a Italia, Estados Unidos, Francia y China–. 

La pandemia no es en sí el móvil para deshacernos de estos maquiavélicos personajes, es solo un elemento más, aunque de gran peso toda vez que los propios líderes lanzaron a los españoles a un indetenible contagio tras convocarlos a sendos actos políticos (8M), aunque algunos simpatizantes, izquierdistas y acéfalos se niegan a admitirlo. El hecho de que se instaurara en el poder un gobierno socialista ya es per se determinante para que se haga todo tipo de intentos para desaparecerlos de la escena política española. 

Demasiado tarde. La incultura política y la indiferencia de una nación que no acaba de olvidarse del franquismo – de ahí su desatinada afición por una izquierda que en el fondo no conocen, o al menos en su verdadero sentido– los condujo a la toma del poder. 

Ahora es el momento de sacarlos si es que los españoles quieren preservar sus tradiciones, su identidad y su nacionalismo, entre los que se encuentra la lealtad a una monarquía, algo que es inconsistente con la existencia de un gobierno de izquierda, cuyo vicepresidente, un acérrimo marxista y aberrado comunista, odia al rey y aspira a desaparecerlo de la escena de la otrora poderosa nación peninsular
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Lagrimas Progres
22 de abril, 2020

Macarena Olona (VOX)  ante las ausencias de Pedro Sánchez y de Pablo Iglesias, le canta las cuarenta a Marlaska destapando todas las mentiras del gobierno socialista-comunista


DISTRITOTV
19 de abril, 2020

El Presidente Pedro Sánchez oculta los muertos,según las Comunidades los muertos por COVID-19 son 39326


DISTRITOTV
Abril 12, 2020

España: La lista de mentiras del Presidente Pedro Sánchez en el Congreso para ocultar la pandemia de la Covid-19


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