martes, mayo 06, 2025

Dagoberto Valdés Hernández: EL MITO DE LAS MASAS. LA OPINIÓN PÚBLICA

 
Tomado de https://centroconvivencia.org/

EL MITO DE LAS MASAS

Por Dagoberto Valdés Hernández

Mayo 5, 2025

He escuchado en estos días, después del primero de mayo, a personas que expresan su decepción por aquello de que “van muchas personas a marchar estando la situación tan crítica, sin tener que comer, ni agua, ni corriente, ni medicamentos…”. Visto así puede ser desalentador, yo prefiero mirar a la profundidad del hecho para que no nos penetre un mensaje ilusorio.

Comencemos diciendo que en los países donde se ha impuesto un régimen totalitario, es decir, que controla todas las instituciones, los centros de trabajo, las escuelas, y hasta la vida misma de los ciudadanos, hay creados unos mecanismos de presión, de chantaje, que no solo coaccionan a una gran parte de la población, sino que las amenaza con perder el trabajo y con perder la carrera universitaria o posiciones ventajosas en la sociedad. Es verdad que lo ideal sería no ceder al chantaje, no doblegarse ante las presiones, pero no todo el mundo tiene vocación de mártir civil o incruento.

Sin embargo, también es verdad que, para el nivel de control total sobre los centros de trabajo, estudio, instituciones burocráticas, barrios y personas, el porciento de los que van a desfilar es mucho menor que la población activa y consciente. Solo se necesitaría, para darnos cuenta de la proporción mínima, calcular el total de la población cubana y la cantidad de personas que desfilan, incluso teniendo en cuenta las abultadas cifras oficiales.

Solo un ejemplo: la población de La Habana oficialmente es de dos millones, 156 mil, 350 habitantes, según estimado de 2024, y según cifras oficiales desfilaron unos 600 mil habaneros, lo que significaría solo el 27,8% de la población de la capital, siempre considerando que los cálculos de participantes son los del régimen. No llega ni a un tercio de los habitantes de La Habana. Si eso fuera un referendo libre, evidentemente se podría considerar que ni la mitad de la población, ni siquiera la tercera parte, apoya al sistema. Pero estos son solo cálculos aritméticos aproximados y difusos. Otra cosa sería medir la opinión del pueblo cubano en cada cola, en cada esquina, en cada apagón, en cada hospital de Cuba. Todos sabemos cuál sería el resultado.

El mito de las masas

Profundizando en el análisis, podríamos considerar otra forma de abordar este fenómeno de los desfiles que tanto desánimo y frustración produce. Se trata de uno de los mitos más alimentados por el régimen: el mito de las masas.

Comencemos por recordar lo que significa la palabra “mito”. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE), mito es una: “Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Historia ficticia que encarna algún aspecto universal de la condición humana”. Y la RAE fija como sinónimos de mito: “fábula, leyenda, ficción, quimera, invención, cuento”. El Diccionario digital de Conceptos define que “Un mito es un relato tradicional, sagrado, dotado de carácter simbólico, que narra como si fueran reales, acontecimientos extraordinarios y trascendentes”.

En este sentido podemos afirmar que las revoluciones, en todos los tiempos y geografías, han construidos sus propios mitos. Uno de ellos es “el mito de las masas” que es el relato ficticio y fuera del tiempo histórico, que narra como si fuera real que las masas tienen pensamiento y voluntad propios, y son las que protagonizan acontecimientos extraordinarios y heroicos.

La historia y la experiencia de muchos pueblos demuestran que esto no es más que un mito, un relato construido para apoyar el protagonismo y el poder de un pequeño grupo. Podemos poner algunos ejemplos:

Las masas enardecidas que recibieron a Jesucristo en su entrada en Jerusalén aquel primer Domingo de Ramos fueron las mismas que al viernes siguiente vociferaban: crucifícalo, crucifícalo. Mientras que la verdadera trama la tejían las autoridades civiles y religiosas usando a las masas como presión y apoyo. Las masas sin criterio y sin voluntad propia son las mismas que un día apoyan a Cristo y otro día apoyan a Pilato. El mismo Jesús lamenta la vaciedad y lo variable de su pueblo cuando dice: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que son enviados a ti! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como junta la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! ¡Miren cuán desolada queda la casa de ustedes!” (Mateo 23, 37-38).

Una de las enseñanzas de este pasaje para Cuba hoy es que: con las masas no se construye la unidad de los pueblos. Es educando sus conciencias, enseñándoles a pensar y construyendo consensos de mínimos en la pluralidad, cómo se puede alcanzar la unidad respetando la diversidad de roles de la sociedad civil.

Otro ejemplo, más reciente: En los últimos momentos antes de la caída del régimen de Nicolae Ceausescu en Rumanía, todos recordamos las imágenes de aquella plaza en la que la masa, veleidosa y tornadiza, se congregaba para aplaudirlo. Dios quiera que en Cuba no suceda ni como en Jerusalén ni como en Rumanía, porque la actitud de las masas ha sido históricamente voluble. Masa no es pueblo. Masa no es comunidad. La nación es la comunidad de personas libres y responsables. Eso queremos que sea Cuba: una nación libre y soberana, unida en la diversidad.

La opinión pública

Por mucho que la propaganda repita hasta la saciedad que la situación es otra, todos los que vivimos en Cuba sabemos cuál es la realidad. Por mucho que organicen desfiles y actos de masas, todos los cubanos, incluidos los que van al desfile y los que lo organizan, sabemos perfectamente cómo está la situación en Cuba y en qué etapa terminal está la crisis sistémica en que vivimos o sobrevivimos. La masa es a la propaganda lo que la opinión pública es a la realidad. Masa y propaganda son volubles y cambian en un día. La opinión pública y la realidad son tozudas y llevan tiempo y trabajo perseverante para cambiarlas.

No en vano respondió el Padre Félix Varela a esa pregunta que desanima y paraliza: “…a los que siempre andan diciendo: ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Es preciso ponérselo? …Fórmese la opinión y basta… y perciba todo el mundo que los ánimos están de acuerdo y entonces… ¡Gato escaldado, del agua fría huye!” (Varela, F. “El Habanero” II, 239).

En Cuba hoy, todo el mundo percibe la realidad que estamos viviendo. Los ánimos de los cubanos de hoy no están para creer en mitos sino para transformar las realidades.

Los mitos caen cuando la realidad se impone. Y cuando los mitos caen, los ánimos se levantan.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

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Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Ingeniero agrónomo. Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.

Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.

Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.

Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2007.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.

Reside en Pinar del Río.

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ErnestoMiami

31 de mayo, 2025

¿Por qué Marchan en Cuba? La farsa que el régimen NO quiere que veas

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Al Rojo Vivo

1 de mayo, 2025

Gobierno cubano celebra el Primero de Mayo en medio de apagones y escasez de alimentos

Mario J. Pentón

Mato 3, 2025

Los mejores momentos del 1 de Mayo en Cuba ¡Prepárate para reírte!

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Nota del Bloguista del Bloh Baracutey Cubano

Recientemente Dagoberto obtuvo el grado de Doctor por una universidad  en España.

Tomado de https://centroconvivencia.org/

Palabras del Director de Tesis Doctoral de Dagoberto Valdés Hernández. Madrid, 21 de enero de 2025

Por Dr. José Ángel Agejas

Con la venia del tribunal

Agradezco al presidente la oportunidad que me brinda de tomar la palabra en primer lugar para comentar, como director de la tesis que el doctorando Don Dagoberto Valdés Hernández acaba de exponernos, con el título: “Fundamentos antropológicos y filosóficos en la obra de José Martí: un proyecto humanista para la sanación del daño antropológico y la reconstrucción de Cuba”. Estimo oportuno destacar algunas cuestiones relativas a su trabajo que, a mi juicio, ayudan a comprender algo mejor el marco teórico y vital del que surge esta investigación, el alcance de sus logros y las posibles limitaciones que hayan podido descubrir en ella.

Ha sido un honor para mí dirigir y acompañar a don Dagoberto en su minucioso, exigente y riguroso trabajo de lectura y análisis de la obra de José Martí. Cuando don Dagoberto se dirigió a mí para solicitar mi acompañamiento en estos años de trabajo, he de reconocer que me sorprendieron dos cosas que veo muy oportuno destacar aquí: la primera relacionada con su capacidad de trabajo y formación, era su humildad, una virtud esencial en el genuino trabajo intelectual que se disponía a emprender. No hacía alarde ni de su elevada preparación ni de su dilatada experiencia. Y la segunda, más directamente vinculada con el tema de la tesis, era su amplia experiencia en el conocimiento de las cuestiones sociopolíticas muy especialmente en su amada Cuba natal.

Además, creo que es de justicia mencionar el especial esfuerzo que para don Dagoberto ha supuesto mantener la disciplina de trabajo científico y académico en las particulares condiciones que atraviesa la sociedad cubana y que, si bien todos conocemos en abstracto, se convierten en un auténtico y sorprendente viacrucis cuando uno concierta una reunión online y le cortan o bien el suministro eléctrico, o bien el acceso a Internet… O cuando es llamado una y otra vez por las autoridades policiales para que dé minuciosa cuenta de sus encuentros con estudiosos o activistas de la diáspora cubanadurante los viajes de estudios a España o a otros países del entorno norteamericano.

Como el tribunal ya conoce por la documentación que aportó el doctorando para la defensa de su tesis, junto a su amplia formación intelectual que comprende su ingeniería, master en ciencias sociales, es de justicia señalar los diversos premios internacionales por su trabajo en pro de la justicia, la paz y la convivencia. Al mismo tiempo, destacan en este sentido su más de 20 años en el think tank actualmente denominado Centro de Estudios Convivencia (CEC) heredero y continuador del extinto Centro de Formación Cívica y Religiosa.

Su investigación ha supuesto, además, un claro desarrollo de la labor científica en el marco del espíritu y misión de la Universidad Francisco de Vitoria donde el diálogo entre fe y razón permite el desarrollo de una ciencia abierta en la que las relaciones efectivas entre los marcos teóricos y hermenéuticos de las distintas ciencias superan el bloqueo y reduccionismo ideológicos para acercarse al conocimiento tanto de la obra de José Martí como de la realidad social cubana, con la narrativa propia de quien busca comprender para promover la dignidad de la persona y el bien común.

La recuperación de la obra del padre de la patria cubana y la fecundidad real y nada ideológica de su pensamiento es uno de los méritos que me gustaría destacar de este trabajo a la luz de estas claves epistemológicas.

Otro de los méritos de esta tesis es la coherencia, unidad y sistematicidad con los que la madurez intelectual del doctorando ha elaborado un itinerario de lectura de la obra de José Martí rico en proyección y matices al tiempo que plenamente coherente con el autor, su formación, su biografía y sus intenciones, lejos de manipulaciones sectarias o ideológicas.

Me permito destacar, por último, el esfuerzo de síntesis clarificadora que en la tesis ha llevado a cabo de un pensamiento que puede dar lugar a prolijos desarrollos y ensayos que, estoy convencido, serán uno de los frutos en la prospectiva de ese trabajo, pero que por rigor debían quedar en este momento, precisamente, esbozados como líneas o prospectivas de investigación y difusión para el futuro.

Lejos de la comodidad por lo ya alcanzado, su espíritu de trabajo destaca en las incontables actividades del mencionado Centro de Estudios y, particularmente, en los análisis semanales que publica acercando ese diálogo entre ciencia, razón y fe, para comprender mejor el día a día de su país. Baste apuntar aquí, por ejemplo, su columna de este pasado lunes (20 de enero) acerca de las excarcelaciones de presos políticos y las claves que ofrece para comprenderlas y valorarlas adecuadamente. El daño antropológico, la propuesta humanista y el vínculo con el día a día a los que alude el título de la tesis, tienen en estas columnas semanales un claro ejemplo de fecundidad y desarrollo.

Y en esta línea no puedo dejar de señalar algo nada casual. Precisamente hoy, hace 27 años, iniciaba Juan Pablo II la primera visita de un Papa a Cuba. En las palabras de despedida, en el aeropuerto de La Habana, el Pontífice señaló: “Antes de abandonar esta capital, quiero decir un emocionado adiós a todos los hijos de este País: (…), confiando en que continuarán conservando y promoviendo los valores más genuinos del alma cubana que, fiel a la herencia de sus mayores, ha de saber mostrar, aun en medio de las dificultades, su confianza en Dios, su fe cristiana, su vinculación a la Iglesia, su amor a la cultura y las tradiciones patrias, su vocación de justicia y de libertad. En ese proceso, todos los cubanos están llamados a contribuir al bien común, en un clima de respeto mutuo y con profundo sentido de la solidaridad”. Como puede fácilmente comprobarse, el trabajo de esta tesis engarza perfectamente con aquella invitación del Papa Magno de mantener la fidelidad a la herencia recibida y promover los valores más genuinos del alma cubana y alentar el trabajo en pro del bien común.

A este tribunal compete valorar realmente los méritos y logros del trabajo del doctorando. Las limitaciones y fallos del mismo son consecuencia no buscada de la poca pericia de este director. Aprovecho la oportunidad para agradecer, una vez más, a este tribunal su trabajo y atención, y al doctorando la confianza depositada en mí.

Muchas gracias.

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domingo, mayo 04, 2025

Efraín González desde Cuba: ¿Los que van a las marchas son conscientes del circo para el que se prestan? Por supuesto que lo son, pero se conforman con sobrevivir fingiéndose "participativos"

Una multitud de “participativos” y “entusiastas”

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¿Los que van a las marchas son conscientes del circo para el que se prestan? Por supuesto que lo son, pero se conforman con obrevivirs fingiéndose "participativos".

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Por Efraín González 

Mayo 2, 2025

LA HABANA, Cuba. – De los mismos que te dicen que han bajado la inflación cerrando mipymes y que el dólar sube por El Toque, que el pasaporte retenido a los médicos es por su propio bien y que no los tratan como esclavos, ahora nos llega el anuncio de que llenaron la plaza con 600.000 personas que acudieron por voluntad propia, como si ninguno de nosotros recordara las veces que fuimos amenazados con descuentos salariales o con la suspensión de la “jabita” si no íbamos a una marcha o si en las “verificaciones” que hacían rutinariamente en el CDR algún chivato daba una calificación “negativa”.

Opiniones como “no es participativo”, “es poco social”, “no es combativo” o “participa, pero sin entusiasmo” han frustrado viajes al extranjero, becas de superación, buenas ubicaciones laborales después de terminados los estudios, asignaciones de viviendas y demás “estímulos” materiales que el régimen ha usado siempre como chantaje, como eficiente herramienta para obligarnos no solo a salir en su foto oficial sino a hacerlo “con la alegría que caracteriza al buen revolucionario”.

Pero, como mismo la “participación” y el “entusiasmo” han jodido proyectos de vida de gente muy buena pero “no integrada al proceso”, también hay quienes, comprendiendo cómo es que funciona el “sistema”, han hecho carrera con ellas a pesar de la mediocridad y de la falta de talento que no les auguraban un gran futuro como profesionales en aquello de lo cual lograron graduarse en la “universidad de los revolucionarios”, pero solo a golpe de consignas, de marcha de las antorchas, de primero de mayo, de mítines de repudio, de “trabajos voluntarios” y “Días de la Defensa”.

Cuba fue secuestrada desde la llegada de los comunistas al poder por ese oportunismo disfrazado de “participación” y “entusiasmo”. El propio Miguel Díaz-Canel es el mejor ejemplo de esa realidad, en tanto la mediocridad y la falta de liderazgo no fueron inconvenientes para su designación como “administrador de la finca” sino, precisamente el motivo que inclinó la balanza a su favor cuando Raúl Castro, consciente de que las cosas con la “Tarea Ordenamiento” irían de mal en peor, abrió el casting en busca del perfecto “blanco de distracciones”. 

El heredero de su hermano, con más ganas de retirarse en su rancho a beber Cristach que de andar de visiteos por las provincias, buscaba una figura ambiciosa pero no demasiado inteligente para superarle, temerosa del verde olivo más que fiel, sin el don de la palabra, de proyección gris y, sobre todo, sin ningún otra cualidad que no sea la de la obediencia, en fin, el tipo imperfecto (incapaz) para cambiar “lo que debe ser cambiado” pero perfecto para servir de parapeto tras el cual esconder el verdadero poder pero, sobre todo, para ser ofrecido como pieza de sacrificio en caso de que el populacho se salga de control, o si alguien pidiera una cabeza “importante” en una mesa de negociaciones.

Fijémonos qué tanto es así, cuánto Raúl Castro ha logrado su objetivo de distraernos, que en las calles se escucha hablar peor del títere que del titiritero. Miguel Díaz-Canel es el gato que el castrismo le ha vendido al mundo como liebre, así como las multitudes en las imágenes del Primero de Mayo son la ilusión de “popularidad” que ofrecen a los que tienen hambre de comprársela. 

¿Díaz-Canel y sus secuaces son conscientes del papel de distracción que desempeñan? Por supuesto que sí, pero se conforman (por ahora) con la buena ración de poder que les han ofrecido, y eso para cualquiera de esa estirpe “participativa”, “entusiasta” y “luchadora”, es mucho mejor pago que un cupón para comprar combustible extra, una bolsita de leche, o un viajecito de trabajo al extranjero de vez en cuando.

¿Los que van a las marchas son conscientes del circo para el que se prestan? Por supuesto que también lo son, pero se conforman (hasta que ocurra el milagro) con sobrevivir fingiéndose “participativos”, “entusiastas”, “luchadores”, porque una “jabita” y un viajecito de vez en cuando es la única oportunidad de comer y, de paso, de alimentar a la familia. 

Casi todos hemos conocido bien de cerca a esos especímenes “participativos” y “entusiastas”, incluso lo hemos sido aunque sea por breve tiempo, o en alguna época de juventud, de férreo adoctrinamiento, en que no podíamos imaginar otro modo de “triunfar” o simplemente de “existir” que no fuera tal como nos enseñaron nuestros padres y abuelos, que sí conocieron en carne propia de la fiebre de los fusilamientos, de la Ofensiva Revolucionaria, de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), de las escuelas “al campo” y “en el campo” (para enmascarar e institucionalizar el trabajo infantil), de los durísimos años 70 y, sobre todo, del desespero de Fidel Castro por construir un “hombre nuevo” capaz de traicionar a su familia y su fe religiosa por tal de mostrarse fiel a los “principios revolucionarios”.

Los que sabemos de esas generaciones de susurrantes, de cubanas y cubanos que aprendieron con castigos a callar sus opiniones, a “hablar del gobierno” en voz baja, a decir una cosa en la casa y otra muy distinta en la calle, a llorar en silencio y a reír en público para ganar la lavadora o hasta el pomo de aceite, también sabemos de cómo llenan las plazas con esa misma pobre gente que, terminado el circo sin pan, regresan a su día a día de angustias, de decepciones y arrepentimientos, de hambres, de “químico” y reparto, de remesas y mercado negro, de moneda nacional que se rinde ante el dólar, de la libra de arroz a 300 pesos y la dipirona a 600, de apagones y novelas turcas para olvidarse de las mentiras del Noticiero, de ganas de irse para siempre de este país de p… donde todos son unos “sin casa”.

No importa si ayer acudieron 600.000 a la plaza o si para la próxima serán 2 o 3 millones. Nadie, con el conocimiento básico de cómo funciona tanto la dictadura cubana como las mentes de quienes la sostienen, esperaba algo diferente del espectáculo que ahora los medios de propaganda del castrismo intentarán venderle al mundo (y a nosotros, que estamos muy lejos de él) como muestra de “apoyo popular”, cuando en realidad es la mayor demostración de cuán profundo es el daño que han infligido los comunistas a la sociedad cubana, tanto que para algunos se trata de un mal irreversible y hasta de un castigo más que merecido

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Mario J. Pentón

1 de mayo, 2025

"La procesión del fracaso", mi comentario sobre este 1 de mayo en Cuba


elTOQUE

3 de mayo, 2025

Ni Díaz-Canel o Raúl Castro se creen lo del 1ro de Mayo



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miércoles, mayo 01, 2024

Alberto Méndez Castelló desde Cuba: 1ro de mayo en Cuba: La sumisión en lugar de la protesta cívica

 Video del año 2009: Cuba: Libertad y Sindicalismo 

(antes del triunfo de la Revolución y después)



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Tomado de https://www.cubanet.org

1ro de mayo en Cuba: La sumisión en lugar de la protesta cívica

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En lugar de ejercer su “soberanía” frente a una clase dirigente glotona, mediante la protesta cívica en un día de reivindicaciones laborales, los cubanos han sido sometidos en la más inverosímil sumisión.

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Por Alberto Méndez Castelló

1 de mayo, 2024

PUERTO PADRE, Cuba.- Cuba sufre una de las peores crisis socioeconómicas, demográficas y cívicas de su historia. Con el peso cubano, la moneda nacional depreciada, sin apenas poder adquisitivo y devaluada como nunca antes frente al dólar estadounidense -la moneda del “imperialismo yanqui”-, el proletariado cubano dirigido por el Partido Comunista de Cuba (PCC), ha perdido la batalla ideológica frente a su “enemigo número 1”, la economía de mercado y la democracia representativa.

Pero en lugar de ejercer su “soberanía” frente a una clase dirigente glotona, mediante la protesta cívica en un día de reivindicaciones laborales, como lo es el 1ro de mayo, la represión policíaca y la acción penal de los tribunales de “justicia”, aunados todos a sus voceros que por la radio, la televisión y las redes sociales han amplificado el mensaje coercitivo, así el régimen totalitario ha conseguido someter a los cubanos en la más inverosímil sumisión.

Los reclutados

Cuales delincuentes, atrapados in fraganti para ser reclutados como agentes encubiertos por comprometimiento (suceso jurídico-policíaco en el que sólo existen dos alternativas, o el inculpado colabora con el reclutador o va preso), esta semana y desde hace días, el sindicato oficialista hizo firmar documentos a los trabajadores, en los que se comprometen a asistir a los desfiles por el 1ro de mayo. Desfiles “vistosos”, “coloridos”, “patrióticos”, que en realidad son la pantalla de un régimen de represión, económicamente menesteroso.

Con los trabajadores “no estatales”, los de las micros, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) particulares, es innecesario firmar documentos de compromiso.

El proceso es más sencillo, aunque igualmente efectivo por su brutal anuencia oficialista: el trabajador que no desfile el 1ro de mayo, se va, hay otros esperando por ese puesto; el negocio no puede caer en evidencias. Y, ciertamente, también entre los “mipymeros” el contrato laboral funciona políticamente como con los trabajadores estatales o cooperativistas, entre ellos no hay “contrarrevolucionarios” ni cabida para la “contrarrevolución”, ni propaganda política contraria a la “revolución”. O caen presos.

¿Cómo es posible que un ser humano, mujer u hombre, a cambio de un puesto de trabajo y un salario entreguen al patrono su libertad…?

Día de consignas

Mientras en el mundo el 1ro de mayo es un día en que los trabajadores reclaman derechos, en Cuba es este un día de consignas y acatamiento al Partido Comunista, que es un partido “único”, pero también, de hecho y de derecho, es el único empleador en Cuba, donde no se firman contratos laborales o empresariales sin su visto bueno, que, necesariamente, no tiene que ser oral ni por escrito, pero, ¡ay del trabajador o de la empresa si, en sutilísimo lenguaje corporal desaprobatorio, el “Partido” enarca una ceja.

No. El miedo no es el camino de la libertad. Como ser pensante que es, el ser humano en la consecución de sus derechos económicos, políticos y civiles, no precisa de más liderazgo que el de sí mismo, no precisa de más guía que la voz de su conciencia. Políticos o aprendices de políticos de todos los signos en ya demasiadas ocasiones han medrado y medran con los sentimientos libertarios de sus semejantes, y, ése, quizás, sea su mayo crimen: el cinismo.

Los que aplauden

No. No acabo de entender cómo teniendo Cuba tantos trabajadores con salarios míseros, como los obreros de la construcción, los peones de la agricultura, la ganadería, los servicios comunales o el proletariado de las industrias, entre ellas la industria azucarera, que fueran ellos tan batalladores por sus derechos, hoy, explotados como están, en lugar de protestar, aplauden.

No, no entiendo cómo teniendo Cuba tantos gremios de profesionales, como los de la Salud Pública, son tan sumisos que son meros siervos del régimen exponiéndose no sólo hasta el secuestro de sus haberes, sino hasta el de sus mismas personas, como es el caso de los dos médicos secuestrados, de los que sus compañeros de trabajo nada dicen, ni una voz, ni una carta pública. Nada. Nunca. Ni en ningún 1ro de mayo de los que han pasado desde que fueran secuestrados.

¿Esos son los derechos de los trabajadores en Cuba? No. La hipocresía no es fuente de ningún derecho. La sumisión no es la vía del mejoramiento humano. Y Cuba y los cubanos proseguirán siendo míseros mientras prosigan siendo sumisos. Honor, pues, a los que hoy están en la cárcel porque un día con su voz hicieron valer sus derechos.


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lunes, mayo 16, 2022

Alberto Roteta Dorado: LA GUERRA DE PUTIN, UNA “VICTORIA” SIN VICTORIAS

 LA GUERRA DE PUTIN, UNA “VICTORIA” SIN VICTORIAS

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Es hora de poner fin al mandatario ruso (…) salir del nuevo “zar” no debe ser una utopía, que a modo de ideación solo quede a nivel del pensamiento, sino un acto justo y necesario para el bien de la humanidad. 

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado

15 de mayo, 2022


Santa Cruz de Tenerife. España.- El esperado desfile militar de la Plaza Roja de Moscú, el pasado 9 de mayo, día en que los rusos evocan su victoria sobre la Alemania nazi, pasó sin penas, ni glorias. Era de esperar, toda vez que los recientes acontecimientos en relación con la guerra Ucrania-Rusia han logrado aislar a esta última nación del resto del planeta. El contundente rechazo de la comunidad internacional al régimen de Vladimir Putin se hizo patente con la indiferencia ante las pretensiones de poderío de quien se cree el nuevo zar de Rusia.

El presidente Vladimir Putin parecía marchito. Demoró solo once minutos en una alocución caracterizada por una caduca retórica, en la que evocó continuamente el resurgir de un imaginario nazismo ucraniano, cuya figura paradigmática es el presidente Volodimir Zelenski, y el papel de Rusia en tratar de impedirlo, así como la supuesta culpabilidad de la  Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, del Gobierno de Estados Unidos y parte de los gobiernos de Occidente, a los que subestimó sobremanera, en el grave conflicto del momento.

Las especulaciones previas por parte de diversos medios de prensa, líderes políticos del mundo, y hasta por el propio Papa Francisco, quien se atrevió a vaticinar un posible fin del conflicto, justo coincidiendo con el Día de la Victoria de los rusos, fueron en vano. Putin no hizo referencia, en su brevísima alocución, ni al esperado cese al fuego, ni declaró tampoco abiertamente – de manera oficial– la guerra a Ucrania. Recordemos que el mandatario desde el inicio de la invasión se ha limitado a decir que se trata de una operación militar especial.    

Putin está obsesionado con Ucrania, la gran nación europea que supo con precocidad desprenderse de la nefasta influencia comunista. Ucrania se convirtió en la primera ex-república soviética en transferir el poder pacíficamente a través de una elección, con lo que pasó, luego de una mínima transición, al capitalismo. Su temor ante una inminente invasión a Rusia, una vez que Ucrania y otras naciones aspirantes entren a la OTAN, ha sido el detonante que con mayor fuerza ha desencadenado la terrible invasión de Rusia a Ucrania; aunque este elemento no se puede ver de manera aislada y alejado del contexto social e histórico de ambas naciones, otrora una sola nación desde los tiempos de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS. 

Putin también está en estado de constante alerta ante la marcada occidentalización de varias de las naciones que formaron parte de la URSS en los caducos tiempos de la era comunista, entre las que destacan, además de Ucrania, países como Letonia, Estonia, Lituania, las tres con membresía en la Unión Europea y en la OTAN, Moldavia, con aspiraciones a entrar en la UE y con participación activa en la Asociación para la paz* de la OTAN, y Georgia, cada vez más enfocada hacia Occidente, amén de haber firmado un acuerdo de asociación con la UE. Los recientes sucesos en Ucrania, independientemente de los absurdos argumentos que ofrece Putin para justificar su “operación militar especial”, son una prueba irrefutable de las verdaderas pretensiones del mandatario ruso: la recuperación de los países que integraron la desaparecida URSS para mantener el gran imperio ruso, esto es, volver a los tiempos de la URSS; aunque sin el comunismo marxista. 

Ahora quiso aparecer ante la faz de la tierra como un “mesías” que pondría fin a la libre determinación de varios países del conglomerado de la desaparecida URSS; pero las cosas le han salido demasiado mal como para que se le reconozca como el “nuevo salvador”. Lejos de tan disparatada idea – solo concebible en una enajenada mentalidad como la del mandatario ruso– la mayoría de los países del mundo lo han caracterizado como lo que en realidad es, esto es, un dictador, un asesino, un ser despiadado y malévolo que pagará por sus crímenes. De hecho, ya lo está pagando, toda vez que se encuentra en un total y definitivo aislamiento, sin posibilidad de mostrar ninguna victoria en una guerra que, por ahora, parece perdida para Rusia; aunque el mandatario se resiste a reconocerlo, de ahí la posibilidad de cierta cronicidad en el conflicto armado, lo que dependerá de la capacidad de resistencia del ejército ucraniano, el fortalecimientos de sus estrategias y acciones tácticas en la contienda – de lo que han hecho un derroche de ejemplaridad–, y sobre todas las cosas, de la actitud de los Gobiernos de Occidente, y muy especialmente del Gobierno de Estados Unidos, así como de instancias como la OTAN y la UE, respecto a la ayuda militar a Ucrania.  

La mayor prueba de su derrota se ha puesto en evidencia durante el esperado 9 de mayo, el Día de la Victoria, un Día de la Victoria sin victorias, con el desfile militar más breve de la historia de Rusia en los últimos años, así como la ausencia de autoridades políticas y líderes del mundo, lo que demuestra, al menos, dos cosas esenciales: en primer lugar, el espíritu derrotista del dictador ruso, aunque como ya expresé antes, se resiste a reconocer y aceptar su fracaso en la supuesta “acción militar especial” para “liberar” al territorio ucraniano del fantasma neonazista que se ha inventado; segundo, que su aislamiento total del resto del mundo no es una simple propaganda mediática del mundo occidental – como pretenden interpretar los pocos regímenes que aceptan la invasión rusa a Ucrania–, sino una realidad; Putin está actualmente solo en el mundo, y la exigua minoría que aparenta aceptarlo lo hace por intereses económicos o políticos.    

Ahora, aislado y derrotado, el mandatario ruso se puede volver mucho más peligroso. Sus continuas amenazas respecto al empleo de armas nucleares a gran escala no se puede ver como algo distante, sino como una realidad. La firme decisión de Finlandia de unirse a la OTAN, después de casi ocho décadas de resistirse a alinearse con el gigantesco bloque, amén de los firmes pasos de Suecia y Serbia, es otro de los aspectos que incrementan en el momento actual la vulnerabilidad de occidente al desenfreno de Vladimir Putin en relación con nuevas invasiones a otras naciones cercanas, como Moldavia en primer lugar como fuerte candidata – no solo por su posición geográfica estratégica, sino por sus pasos firmes en relación con su ingreso a la UE y formar parte de Asociación para la paz de la OTAN–, y al empleo de armas nucleares. 

Por ahora, el ejército ruso, aunque debilitado y con la pérdida de más de 30.000 soldados y otros 60.000 heridos, sigue en su ofensiva en territorio ucraniano. No solo ha incrementado sus ataques en el Donbás, sino que los ha retomado en diversos puntos de la extensa nación europea, incluida la planta Azovstal, refugio de sobrevivientes de la desaparecida ciudad de Mariúpol, independientemente de las afirmaciones de algunos medios acerca de un debilitamiento progresivo del ejército ruso en sus acciones ofensivas en el oriente de Ucrania. 

Rusia constituye en el momento actual la más seria amenaza para el orden mundial. Desde que el régimen de Vladimir Putin comenzara la invasión al territorio ucraniano, el pasado 24 de febrero, un total de 788 misiles balísticos de crucero han sido lanzados desde territorio ruso o bielorruso. Las fuerzas armadas rusas han llevado a cabo 487 ataques con misiles contra Ucrania. En estos ataques se han disparado 788 misiles balísticos y de crucero desde el territorio de Rusia y Bielorrusia, según el recuento de las autoridades ucranianas efectuado este miércoles, 11 de mayo. 

Y así las cosas, este jueves, 12 de mayo, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU analizó en sesión extraordinaria las denuncias de graves acciones de crímenes cometidas por las tropas rusas en Ucrania, de manera particular en las localidades de Busha y Mariúpol, la primera por la conocida masacre deliberada por parte del régimen ruso a más de 400 civiles, la segunda por la devastación cuasi total (más del 80% de las edificaciones de la ciudad fueron destruidas) de dicha ciudad y los más de 22.000 muertos (cifras estimadas y dadas a conocer por el alcalde de esta localidad); aunque deberá considerarse también los hechos de Makariv, ciudad cercana a Kiev, donde se encontraron pruebas de torturas en 132 cadáveres (encontrados con las manos atadas y baleados), elemento incluido en el amplio acápite de crímenes de guerra del Estatuto de Roma, esto es, la tortura y los tratos inhumanos; aunque la tortura por definición se incluye también en las definiciones de delito de lesa humanidad. 

De cualquier modo ya las investigaciones han comenzado y tarde o temprano definirán con precisión si las acciones cometidas por las tropas rusas pueden ser consideradas como crímenes de guerra. Se sabe, toda vez que las imágenes hablan por sí mismas, que son crímenes de guerras. No obstante, hay requerimientos legales y jurídicos que son necesarios cumplimentar para dichas definiciones.  

Por ahora el maligno anda suelto y sin control. Es hora de poner fin al mandatario ruso. Lo del cáncer es pura especulación amarillista del sensacionalismo de los medios. No obstante, salir del nuevo “zar” no debe ser una utopía, que a modo de ideación solo quede a nivel del pensamiento, sino un acto justo y necesario para el bien de la humanidad. 

Evitar el estallido de una tercera guerra mundial con las consecuencias devastadoras que implicaría el empleo de armas nucleares – como lo ha prometido el mandatario ruso– deberá ser, junto al cese de la guerra de Ucrania, la prioridad de todos aquellos implicados en velar por la paz del mundo.  

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* La Asociación para la Paz es un programa de la  OTAN destinado a estrechar las relaciones de esta organización  con otros estados europeos y la antigua URSS. La integran 21 naciones. Fue una iniciativa de los Estados Unidos en la reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Alemania, de los días 20 y 21 de octubre de 1993. y formalmente aprobada del 10 al 11 de enero en la cumbre de la organización de 1994 en Bruselas, Bélgica. Doce Estados que eran miembros (Albania, Bulgaria, Croacia, República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia) desde entonces, se han sumado a la OTAN.

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DW Español
Mayo 12, 2022

Putin y su día de la victoria | A fondo DW



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