lunes, noviembre 17, 2025

Video del canal ErnestoMiami: Adoctrinamiento en Cuba: Así Nos Robaron el Mañana . Dagoberto Valdés: El Efecto Revitalizador de Pre-Ver el Futuro

 ErnestoMiami

15 de noviembre, 2025

Adoctrinamiento en Cuba: Así Nos Robaron el Mañana 

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Tomado de https://centroconvivencia.org/

EL EFECTO REVITALIZADOR DE PRE-VER EL FUTURO

Por Dagoberto Valdés Hernández

14 de julio de 2025

El decadente presente de Cuba muere. Esta agonía se alarga, se agrava, se aferra al pasado y da la orden de impedir el amanecer. Pero todos sabemos que eso es imposible. Nada ni nadie puede detener al nuevo día.

Lo que está sucediendo en Cuba hoy es que están intentando tapiar hasta la última ventana, asegurando las trancas de todas las puertas, taponeando las rendijas que dejan pasar las primeras luces del amanecer. Pero, aún en el búnker más hermético es imposible impedir la libertad de la luz. Esta cerrazón desesperada solo conduce a la libertad. Porque la libertad que crece en el corazón de cada ser humano, de todas formas se abrirá paso. La libertad vendrá si abren y la libertad vendrá si cierran.

Lo peor es cuando, a esa obsesión desesperada de alargar la noche, se une la absurda obstinación de muchos cubanos de taparse los ojos para no ver lo que ya está pasando. Lo más incomprensible de este lúgubre encierro no es que intenten taponear las rendijas, sino que cada cubano persista tozudamente en ponerse una banda oscura en los ojos del alma. “No hay peor ciego que el que no quiere ver”.

Esta es la verdadera causa del pesimismo irremisible y contagioso. Se parece mucho a la “piadosa” venda de quien no quiere ver su propia muerte. El pesimismo pertinaz no siempre nace de la oscuridad circundante, sino de la negativa perniciosa de no querer ver las rendijas de luz. Incluso, el pesimismo va más allá en la degeneración de la voluntad cuando la persona se acomoda a la oscuridad, cuando se domestica a sobrevivir dando tumbos en la noche, cuando permite que las tinieblas penetren en el alma, cieguen la inteligencia, apaguen los sentimientos y aflojen la voluntad.

Entonces, el ser humano le teme a la luz, le tiene miedo a que el amanecer lo obligue a despertar, a levantarse, a salir a la intemperie y a tener que trabajar, y comprometerse con la construcción de la nueva casa… ¡con lo cómodo y “seguro” que se sentía en el encierro de las tinieblas! Por esta perversa trampa Cuba sufre el retardo del amanecer de la libertad.

*En “pre-ver” está la esperanza*

Según el Diccionario de la Lengua Española, “prever” tiene los siguientes significados: Ver algo con anticipación. Adelantarse a los acontecimientos. Prefigurar. Otear el horizonte para prepararlo y para prepararse. Pre-ver es ver antes.

Hay un filme chileno del 2012, dirigido por Pablo Larraín, que narra la transición en Chile con el plebiscito constitucional del 5 de octubre de 1988. La película se llama “NO” y la recomiendo, no tanto por constatar que se puede aprender a decir “no”, sino y sobre todo por el debate que se establece entre las dos estrategias que asumió la oposición chilena a la dictadura. Unos consideraban que el acento de la campaña debía ponerse en la denuncia de la represión y de las violaciones de los derechos humanos. La otra variante, que defiende el protagonista, es que se ponga el acento en la visión de cómo sería Chile si se avanza hacia la libertad, destacando el cambio positivo que ocurrirá en la vida de cada chileno. Esta actitud propositiva se resume en el estribillo de la canción que animaba la campaña antes del plebiscito y que dice: “¡Chile, la alegría ya viene!”

Al final, ninguno pretende ni posponer, ni excluir, a la otra alternativa. Van juntos la denuncia y el anuncio, como siempre ocurrió en los grandes profetas bíblicos. Denuncias sin propuestas no tienen futuro ni esperanza. Propuestas sin denuncias no tienen justicia ni memoria. Y no todos tenemos que hacerlo todo: Aquí radica el pluralismo y la riqueza de la diferenciación de roles en la sociedad civil. Unos grupos ponen su empeño en la denuncia, aunque ella misma sugiere la propuesta. Otros se empeñan en proponer aunque toda propuesta nueva presupone la denuncia de lo viejo.

Cuba necesita vislumbrar ese futuro libre, próspero y democrático, pero no en abstracto sino pensando, concretando, previendo, lo que ese futuro significará en la existencia de cada uno, concretamente en el proyecto de vida de cada cubano. Esto es de vital importancia y de total eficacia.

No se trata de ilusiones, ni de alucinaciones, ni de utopías inalcanzables. Se trata de alzar la vista, otear el horizonte, prever las posibilidades reales en mi vida y la de mi familia y prefigurar cómo sería mi vida teniendo todas esas posibilidades, libertades y oportunidades.

Lo he experimentado en el plano personal haciendo este ejercicio con mis amigos a los que les he sugerido lo siguiente: imagínate ¿qué harías con tu vida si Cuba cambia? ¿Cuál sería tu proyecto de vida? ¿Cómo usarías tu libertad y tu responsabilidad para labrarte tu propia existencia? Y esto lo he experimentado con adolescentes, con jóvenes, con adultos e incluso con personas mayores de 80 años. A todos se les han iluminado los ojos del cuerpo y del alma. Incluso a aquellos en los que la primera reacción es “la inercia de la venda en los ojos”, la reacción acomodaticia y pesimista del que dice: “¡Ay, la vida está muy dura, no estoy para soñar, no me gustan las «utopías»! ¡Esto nunca va a cambiar, desmaya eso!”… Pero, solo basta insistir en concretar cómo sería su vida si eso fuera posible… e inmediatamente renace la esperanza. Una esperanza realista. No una nueva alienación que huye de la realidad. Es precisamente la realidad que estamos viviendo la más contundente verdad de que esto tiene que cambiar.

Lo hemos experimentado también cuando un grupo de pensadores cubanos, de la Isla y de la Diáspora, nos hemos empeñado en ponernos a pensar Cuba, a estudiar las posibilidades de futuro, a proponer alternativas viables para renovar cada sector de la vida de la nación. En pleno ejercicio del Centro de Estudios Convivencia he podido constatar evidentemente cómo despierta la creatividad, cómo surgen las propuestas, cómo se edifican los consensos, cómo se levantan los ánimos y cómo crece la esperanza.

La alegría vendrá también para Cuba. La luz está dentro de cada cubano, basta abrirle vitrales a la libertad de la luz.

*Propuestas*

1.⁠ ⁠Hagamos la prueba de estimular en nuestros amigos y conocidos ese levantar la vista, ese vislumbrar el proyecto de su vida cuando se abran las posibilidades y oportunidades. Si logramos que cada cubano piense seriamente cómo sería su vida y la de su familia en una Cuba libre, nos asombraríamos de cómo se revitaliza su presente y cómo se empeñaría en el cambio. Cómo, en fin, crecería su esperanza realista y su compromiso con el futuro de Cuba. No le tengamos miedo al pre-ver, a lo que debemos temer es al no ver.

2.⁠ ⁠No basta hacer este ejercicio solo en el plano personal. Cuba necesita prever su futuro para no improvisar, para no regresar el pasado, para evitar que el futuro sea el engendro de lo peor del capitalismo con lo peor del socialismo.

Cuba necesita pensamiento, visión y propuestas para que su futuro sea mejor que el pasado y diferente de este agónico presente.

El Centro de Estudios Convivencia (www.centroconvivencia.org/propuestas) lleva diez años pensando Cuba y adelantando, con propuestas concretas, su porvenir libre, próspero y feliz.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

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martes, mayo 06, 2025

Dagoberto Valdés Hernández: EL MITO DE LAS MASAS. LA OPINIÓN PÚBLICA

 
Tomado de https://centroconvivencia.org/

EL MITO DE LAS MASAS

Por Dagoberto Valdés Hernández

Mayo 5, 2025

He escuchado en estos días, después del primero de mayo, a personas que expresan su decepción por aquello de que “van muchas personas a marchar estando la situación tan crítica, sin tener que comer, ni agua, ni corriente, ni medicamentos…”. Visto así puede ser desalentador, yo prefiero mirar a la profundidad del hecho para que no nos penetre un mensaje ilusorio.

Comencemos diciendo que en los países donde se ha impuesto un régimen totalitario, es decir, que controla todas las instituciones, los centros de trabajo, las escuelas, y hasta la vida misma de los ciudadanos, hay creados unos mecanismos de presión, de chantaje, que no solo coaccionan a una gran parte de la población, sino que las amenaza con perder el trabajo y con perder la carrera universitaria o posiciones ventajosas en la sociedad. Es verdad que lo ideal sería no ceder al chantaje, no doblegarse ante las presiones, pero no todo el mundo tiene vocación de mártir civil o incruento.

Sin embargo, también es verdad que, para el nivel de control total sobre los centros de trabajo, estudio, instituciones burocráticas, barrios y personas, el porciento de los que van a desfilar es mucho menor que la población activa y consciente. Solo se necesitaría, para darnos cuenta de la proporción mínima, calcular el total de la población cubana y la cantidad de personas que desfilan, incluso teniendo en cuenta las abultadas cifras oficiales.

Solo un ejemplo: la población de La Habana oficialmente es de dos millones, 156 mil, 350 habitantes, según estimado de 2024, y según cifras oficiales desfilaron unos 600 mil habaneros, lo que significaría solo el 27,8% de la población de la capital, siempre considerando que los cálculos de participantes son los del régimen. No llega ni a un tercio de los habitantes de La Habana. Si eso fuera un referendo libre, evidentemente se podría considerar que ni la mitad de la población, ni siquiera la tercera parte, apoya al sistema. Pero estos son solo cálculos aritméticos aproximados y difusos. Otra cosa sería medir la opinión del pueblo cubano en cada cola, en cada esquina, en cada apagón, en cada hospital de Cuba. Todos sabemos cuál sería el resultado.

El mito de las masas

Profundizando en el análisis, podríamos considerar otra forma de abordar este fenómeno de los desfiles que tanto desánimo y frustración produce. Se trata de uno de los mitos más alimentados por el régimen: el mito de las masas.

Comencemos por recordar lo que significa la palabra “mito”. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE), mito es una: “Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Historia ficticia que encarna algún aspecto universal de la condición humana”. Y la RAE fija como sinónimos de mito: “fábula, leyenda, ficción, quimera, invención, cuento”. El Diccionario digital de Conceptos define que “Un mito es un relato tradicional, sagrado, dotado de carácter simbólico, que narra como si fueran reales, acontecimientos extraordinarios y trascendentes”.

En este sentido podemos afirmar que las revoluciones, en todos los tiempos y geografías, han construidos sus propios mitos. Uno de ellos es “el mito de las masas” que es el relato ficticio y fuera del tiempo histórico, que narra como si fuera real que las masas tienen pensamiento y voluntad propios, y son las que protagonizan acontecimientos extraordinarios y heroicos.

La historia y la experiencia de muchos pueblos demuestran que esto no es más que un mito, un relato construido para apoyar el protagonismo y el poder de un pequeño grupo. Podemos poner algunos ejemplos:

Las masas enardecidas que recibieron a Jesucristo en su entrada en Jerusalén aquel primer Domingo de Ramos fueron las mismas que al viernes siguiente vociferaban: crucifícalo, crucifícalo. Mientras que la verdadera trama la tejían las autoridades civiles y religiosas usando a las masas como presión y apoyo. Las masas sin criterio y sin voluntad propia son las mismas que un día apoyan a Cristo y otro día apoyan a Pilato. El mismo Jesús lamenta la vaciedad y lo variable de su pueblo cuando dice: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que son enviados a ti! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como junta la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! ¡Miren cuán desolada queda la casa de ustedes!” (Mateo 23, 37-38).

Una de las enseñanzas de este pasaje para Cuba hoy es que: con las masas no se construye la unidad de los pueblos. Es educando sus conciencias, enseñándoles a pensar y construyendo consensos de mínimos en la pluralidad, cómo se puede alcanzar la unidad respetando la diversidad de roles de la sociedad civil.

Otro ejemplo, más reciente: En los últimos momentos antes de la caída del régimen de Nicolae Ceausescu en Rumanía, todos recordamos las imágenes de aquella plaza en la que la masa, veleidosa y tornadiza, se congregaba para aplaudirlo. Dios quiera que en Cuba no suceda ni como en Jerusalén ni como en Rumanía, porque la actitud de las masas ha sido históricamente voluble. Masa no es pueblo. Masa no es comunidad. La nación es la comunidad de personas libres y responsables. Eso queremos que sea Cuba: una nación libre y soberana, unida en la diversidad.

La opinión pública

Por mucho que la propaganda repita hasta la saciedad que la situación es otra, todos los que vivimos en Cuba sabemos cuál es la realidad. Por mucho que organicen desfiles y actos de masas, todos los cubanos, incluidos los que van al desfile y los que lo organizan, sabemos perfectamente cómo está la situación en Cuba y en qué etapa terminal está la crisis sistémica en que vivimos o sobrevivimos. La masa es a la propaganda lo que la opinión pública es a la realidad. Masa y propaganda son volubles y cambian en un día. La opinión pública y la realidad son tozudas y llevan tiempo y trabajo perseverante para cambiarlas.

No en vano respondió el Padre Félix Varela a esa pregunta que desanima y paraliza: “…a los que siempre andan diciendo: ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Es preciso ponérselo? …Fórmese la opinión y basta… y perciba todo el mundo que los ánimos están de acuerdo y entonces… ¡Gato escaldado, del agua fría huye!” (Varela, F. “El Habanero” II, 239).

En Cuba hoy, todo el mundo percibe la realidad que estamos viviendo. Los ánimos de los cubanos de hoy no están para creer en mitos sino para transformar las realidades.

Los mitos caen cuando la realidad se impone. Y cuando los mitos caen, los ánimos se levantan.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

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Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Ingeniero agrónomo. Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.

Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.

Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.

Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2007.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.

Reside en Pinar del Río.

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ErnestoMiami

31 de mayo, 2025

¿Por qué Marchan en Cuba? La farsa que el régimen NO quiere que veas

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Al Rojo Vivo

1 de mayo, 2025

Gobierno cubano celebra el Primero de Mayo en medio de apagones y escasez de alimentos

Mario J. Pentón

Mato 3, 2025

Los mejores momentos del 1 de Mayo en Cuba ¡Prepárate para reírte!

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Nota del Bloguista del Bloh Baracutey Cubano

Recientemente Dagoberto obtuvo el grado de Doctor por una universidad  en España.

Tomado de https://centroconvivencia.org/

Palabras del Director de Tesis Doctoral de Dagoberto Valdés Hernández. Madrid, 21 de enero de 2025

Por Dr. José Ángel Agejas

Con la venia del tribunal

Agradezco al presidente la oportunidad que me brinda de tomar la palabra en primer lugar para comentar, como director de la tesis que el doctorando Don Dagoberto Valdés Hernández acaba de exponernos, con el título: “Fundamentos antropológicos y filosóficos en la obra de José Martí: un proyecto humanista para la sanación del daño antropológico y la reconstrucción de Cuba”. Estimo oportuno destacar algunas cuestiones relativas a su trabajo que, a mi juicio, ayudan a comprender algo mejor el marco teórico y vital del que surge esta investigación, el alcance de sus logros y las posibles limitaciones que hayan podido descubrir en ella.

Ha sido un honor para mí dirigir y acompañar a don Dagoberto en su minucioso, exigente y riguroso trabajo de lectura y análisis de la obra de José Martí. Cuando don Dagoberto se dirigió a mí para solicitar mi acompañamiento en estos años de trabajo, he de reconocer que me sorprendieron dos cosas que veo muy oportuno destacar aquí: la primera relacionada con su capacidad de trabajo y formación, era su humildad, una virtud esencial en el genuino trabajo intelectual que se disponía a emprender. No hacía alarde ni de su elevada preparación ni de su dilatada experiencia. Y la segunda, más directamente vinculada con el tema de la tesis, era su amplia experiencia en el conocimiento de las cuestiones sociopolíticas muy especialmente en su amada Cuba natal.

Además, creo que es de justicia mencionar el especial esfuerzo que para don Dagoberto ha supuesto mantener la disciplina de trabajo científico y académico en las particulares condiciones que atraviesa la sociedad cubana y que, si bien todos conocemos en abstracto, se convierten en un auténtico y sorprendente viacrucis cuando uno concierta una reunión online y le cortan o bien el suministro eléctrico, o bien el acceso a Internet… O cuando es llamado una y otra vez por las autoridades policiales para que dé minuciosa cuenta de sus encuentros con estudiosos o activistas de la diáspora cubanadurante los viajes de estudios a España o a otros países del entorno norteamericano.

Como el tribunal ya conoce por la documentación que aportó el doctorando para la defensa de su tesis, junto a su amplia formación intelectual que comprende su ingeniería, master en ciencias sociales, es de justicia señalar los diversos premios internacionales por su trabajo en pro de la justicia, la paz y la convivencia. Al mismo tiempo, destacan en este sentido su más de 20 años en el think tank actualmente denominado Centro de Estudios Convivencia (CEC) heredero y continuador del extinto Centro de Formación Cívica y Religiosa.

Su investigación ha supuesto, además, un claro desarrollo de la labor científica en el marco del espíritu y misión de la Universidad Francisco de Vitoria donde el diálogo entre fe y razón permite el desarrollo de una ciencia abierta en la que las relaciones efectivas entre los marcos teóricos y hermenéuticos de las distintas ciencias superan el bloqueo y reduccionismo ideológicos para acercarse al conocimiento tanto de la obra de José Martí como de la realidad social cubana, con la narrativa propia de quien busca comprender para promover la dignidad de la persona y el bien común.

La recuperación de la obra del padre de la patria cubana y la fecundidad real y nada ideológica de su pensamiento es uno de los méritos que me gustaría destacar de este trabajo a la luz de estas claves epistemológicas.

Otro de los méritos de esta tesis es la coherencia, unidad y sistematicidad con los que la madurez intelectual del doctorando ha elaborado un itinerario de lectura de la obra de José Martí rico en proyección y matices al tiempo que plenamente coherente con el autor, su formación, su biografía y sus intenciones, lejos de manipulaciones sectarias o ideológicas.

Me permito destacar, por último, el esfuerzo de síntesis clarificadora que en la tesis ha llevado a cabo de un pensamiento que puede dar lugar a prolijos desarrollos y ensayos que, estoy convencido, serán uno de los frutos en la prospectiva de ese trabajo, pero que por rigor debían quedar en este momento, precisamente, esbozados como líneas o prospectivas de investigación y difusión para el futuro.

Lejos de la comodidad por lo ya alcanzado, su espíritu de trabajo destaca en las incontables actividades del mencionado Centro de Estudios y, particularmente, en los análisis semanales que publica acercando ese diálogo entre ciencia, razón y fe, para comprender mejor el día a día de su país. Baste apuntar aquí, por ejemplo, su columna de este pasado lunes (20 de enero) acerca de las excarcelaciones de presos políticos y las claves que ofrece para comprenderlas y valorarlas adecuadamente. El daño antropológico, la propuesta humanista y el vínculo con el día a día a los que alude el título de la tesis, tienen en estas columnas semanales un claro ejemplo de fecundidad y desarrollo.

Y en esta línea no puedo dejar de señalar algo nada casual. Precisamente hoy, hace 27 años, iniciaba Juan Pablo II la primera visita de un Papa a Cuba. En las palabras de despedida, en el aeropuerto de La Habana, el Pontífice señaló: “Antes de abandonar esta capital, quiero decir un emocionado adiós a todos los hijos de este País: (…), confiando en que continuarán conservando y promoviendo los valores más genuinos del alma cubana que, fiel a la herencia de sus mayores, ha de saber mostrar, aun en medio de las dificultades, su confianza en Dios, su fe cristiana, su vinculación a la Iglesia, su amor a la cultura y las tradiciones patrias, su vocación de justicia y de libertad. En ese proceso, todos los cubanos están llamados a contribuir al bien común, en un clima de respeto mutuo y con profundo sentido de la solidaridad”. Como puede fácilmente comprobarse, el trabajo de esta tesis engarza perfectamente con aquella invitación del Papa Magno de mantener la fidelidad a la herencia recibida y promover los valores más genuinos del alma cubana y alentar el trabajo en pro del bien común.

A este tribunal compete valorar realmente los méritos y logros del trabajo del doctorando. Las limitaciones y fallos del mismo son consecuencia no buscada de la poca pericia de este director. Aprovecho la oportunidad para agradecer, una vez más, a este tribunal su trabajo y atención, y al doctorando la confianza depositada en mí.

Muchas gracias.

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lunes, diciembre 02, 2024

Desde Cuba Alberto Méndez Castelló: Cuba: Cada habitante con su disfraz, como en la selva

 Tomado de https://www.cubanet.org/

Cuba: Cada habitante con su disfraz, como en la selva

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¿Es Cuba es una nación corrupta, hipócrita, de piratas, de gente que, mostrándose como buena, son demonios mientras los que se revelan como malos en el fondo son santos…?

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Por Alberto Méndez Castelló

Noviembre 30, 2024

PUERTO PADRE, Cuba.- El pasado sábado, esperando un vuelo procedente de Estados Unidos, me encontraba en el parqueo del aeropuerto de Holguín, bajo un árbol, solitario, triste, huraño. Al día siguiente era mi cumpleaños y recordaba a mis seres más queridos –muertos unos y otros andando por los caminos de la diáspora– cuando, intempestivamente, se me acercó una persona, evidentemente extranjero, diciéndome afable: “¡Hola!, pues creo ser buen fisonomista y me parece reconocerlo por la fotografía del libro, ¿no es usted Méndez Castelló, el autor de la novela Bucaneros?”

“Pues sí, escribí ese libro”, dije, y luego de presentarse, el hombre comentó: “Hace tiempo que quería comunicarme con usted, pero ni modo; el libro no tiene sitio web ni usted redes sociales; vengo frecuentemente a Cuba y quería hacerle una pregunta…” “Pues ya me tiene delante, pregunte todo lo que quiera”, respondí.

Mientras el desconocido hablaba, pensé que si existen razones que no conocen de la razón según Pascal, el encuentro con esta persona es uno de esos casos por sus congruencias históricas, literarias y sociológicas, y al mismo tiempo, una prueba de que, sobre la sinrazón, también hay destellos de luz del raciocinio.

Isla de Bucaneros

La novela Bucaneros fue publicada en Amazon el 24 de noviembre de 2016, vísperas del fallecimiento de Fidel Castro, y justo ocho años después, cuando la sombra del dictador difunto se difumina apresuradamente y no solo en Cuba sino también en las regiones del mundo donde él incursionó e hizo incursionar a miles de cubanos, haciendo de nuestro país con ese y otros muchos desafueros el muladar físico y moral que es hoy, entonces este lector acucioso me interpela con esta interrogante:

“¿Es, o quiere usted decir en este libro que Cuba es una nación corrupta, hipócrita, de piratas, de gente que mostrándose como buenos son demonios mientras los que se revelan como malos en el fondo son santos…?”

“¿Por qué me lo pregunta si en el libro tiene la respuesta? Y discúlpeme, pero yo no escribo ni de demonios ni de santos; trato de contar historias describiendo personas, lugares y sucesos, y déjeme decirle algo: uno de los mismos censores de la policía política me confesó que ellos habían utilizado el borrador de la novela como `material de estudio´ en uno de sus círculos”, contesté, picado. Y replicó entonces mi interlocutor:

“Tengo la duda porque en su novela usted dice de prostitutas de las que se consigue una esposa fiel, imagínese; porque habla de ladrones que dicen ser revolucionarios,  gente patriota, lo que no suele ser muy ortodoxo; y cuenta de soldados internacionalistas que se preguntan frustrados de qué sirvieron todos sus esfuerzos; y como la misma edición dice que Bucaneros no es una novela política, aunque también tiene esas lecturas, entonces me pregunto si Cuba en lugar de ser un país socialista, solidario como afirma el Gobierno y mucha de su gente, en realidad no es una jungla donde cada habitante, como en la selva, lleva su propio disfraz. Dígame usted.”

La jungla

El escozor que inicialmente me provocaron las palabras de esta persona desapareció. Su retrato de  Cuba y de los cubanos era el mejor de los últimos tiempos, y contesté:

“Tiene usted toda la razón, Cuba es una jungla donde cada habitante como la fauna en la selva lleva su propio disfraz, que a unos les permite enmascarar el acecho y a otros pasar desapercibidos ante la acechanza. La cotidianidad de los cubanos se basa en la simulación, en el enmascaramiento, en la hipocresía, que partió del régimen totalitario y no del ciudadano, que la adoptó como mecanismo de defensa ante el Estado omnipresente. Ello perjudicó más a la persona que si hubiera hecho valer sus derechos, porque entonces, erróneamente, algún comisario del régimen etiquetó de `doble moral´ al que comenzó siendo mentiroso y terminó como ladrón. Es erróneo decir que alguien tiene doble moral, porque moral solo hay una; se es honesto o deshonesto, honrado o ladrón, moral o amoral; la persona moral es honesta, decente, porque todo su obrar está basado en el principio de la buena fe, mientras que el inmoral busca su rédito sobre la desventaja del prójimo, y así comenzó el cubano diciendo `globos´, como llamaron a la mentira, y de ahí pasaron a robar combustibles y mercancías al Estado, para luego terminar desfalcándolo todo, entre los mismos cubanos.”

Mi escrupuloso lector hacía silencio, haciéndome decir más y entonces repuse: “Ahora bien, se preguntará usted, ¿por qué los cubanos son así? Y yo le responderé con una generalización –aunque las generalizaciones, por reduccionistas, suelen ser peligrosas–: los cubanos son así por comodidad y por cobardía; es más cómodo simular ser, que ser genuino.

Y ahí tiene usted la respuesta a su interrogante de si Cuba es entendida como una nación de gente perversa, una nación de piratas.

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Ernestomiami

El Daño Antropológico: Destrucción de la esencia Humana en Cuba (Video Completo)



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miércoles, septiembre 13, 2023

Francisco Almagro Domínguez: El extraño caso del Hombre Nuevo en Cuba. Seis décadas entre colas y marchas

 Tomado de https://www.cubaencuentro.com

El extraño caso del Hombre Nuevo

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Seis décadas entre colas y marchas

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(Imagen añadida por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Por Francisco Almagro Domínguez

Miami

13/09/2023

A este niño le dijeron que sería el Hombre Nuevo. Y desde muy pequeño lo pusieron en un Círculo Infantil para que a las madres sustitutas les dijera “tías”, y no viera a su verdadera madre hasta bien entrada la noche. De pequeñito también fue a sembrar café Caturra con su padre, y cortinas rompe vientos con los abuelos… los domingos. También para ser Hombre Nuevo debía ser pionero, comunista, como aquel Extranjero. Todos los días en el matutino de la escuela saludar la bandera frente al busto de Martí, y gritar el lema de ser como Él.

En casa hay que aprender a vigilar al vecino. Quien no apaga la luz innecesaria. Con la Patrulla Click, tocar la puerta ajena, y decir compañero, como se dice en español, hay que ahorrar porque el país lo necesita. El Nuevo Hombre todavía niño denuncia lo mal hecho, incluso si de su propia familia se trata. De tal modo la tía, quien es además su madrina, ha muerto. Es una canalla. Se ha ido al Norte, donde vive el enemigo, gente mala.

La familia, acá, habita el paraíso de los obreros y los campesinos. Están haciendo una zafra de 10 millones de toneladas de azúcar que va a desarrollar el país. Lo dice el Máximo Líder. Nunca se equivoca. Cuando habla en la televisión o en la radio no se puede ni chistar. La abuela puso el Corazón de Jesús que estaba en la sala en su cuarto; la madre, el del Máximo Líder en su lugar —ya había colocado el cartelito en la puerta: esta es tu casa Fulano. Mientras, Los Siete Samuráis del 70, La vaquita Matilda, Olivito y Pelusín del Monte hacen desaparecer a Mickey Mouse y a Superman.

¡Qué importan los apagones! ¡Vivan las chismosas! El país va hacia delante. ¡Mira qué carnavales y qué carrozas —la del Azúcar ¿con espejos? ¿O era la de la Construcción? El futuro es del Hombre Nuevo. “Esto” es una circunstancia pasajera, un paso duro y necesario porque el socialismo hay que construirlo, no lo entregan hecho. Pero es duro ver al abuelo recogiendo cabos de cigarros del suelo para hacer “tupamaros” con hojas de Biblia. A la abuela, haciendo engrudo con harina para forrar las libretas con periódicos y papel de RX.

Los Diez Millones no fueron, aunque una orquesta recién se nombra Van Van. Con un poco de suerte y paciencia el niño- proyecto Hombre Nuevo podrá ir a un restaurante cuando la madre logre coger un turno por teléfono. “Antes” solo los ricos podían comer en estos lugares, dice ella. Por desgracia, la familia del futuro Hombre Nuevo no tiene suerte ni siquiera para sacarse un buen día para comprar los juguetes —básico, no básico y dirigido. “Antes” solo los niños ricos tenían juguetes, dice el padre.

El semi-niño creció creyéndolo todo. Por eso cuando le dijeron de la Nueva Escuela, el semillero del Hombre Nuevo, no lo pensó dos veces para entrar en la Beca. Al principio, vestido de azul marino, corbata y chaqueta, sintió liberarse de la familia. No los necesitaba. Ahora es un hombrecito, como dice el instructor de albergue mientras lo castiga a limpiar el baño después del silencio; y el guía de campo, que doble el lomo, que quien ha visto un joven con dolores y lamentos. Cierto día el becario del semillero iba a quedarse sin pase; alguien había robado su corbata. Fue la primera vez que, como Hombre Nuevo, comprendió y ejecutó la palabra “resolver”. Había que “resolver” una corbata, y a mano tenía la del amigo. El amigo también aprendería ese mismo día que una circunstancia, un incidente, es solo intercambiar verbos, robar por resolver.

Ya se iba formando como Hombre Nuevo. Ahora, en los 80, solo faltaba obtener la carrera. En las “escuelas de la calle” la gente no estudia, y los maestros son mediocres, dicen sus padres. Para evitar cualquier percance, los formadores —casi tan jóvenes como los formados— revisan las respuestas antes de entregar las pruebas, o salen a fumar, dejan que copien, y si no funciona, ponen la fórmula en la pizarra —por entonces no vendían los exámenes; para eso habrá que esperar hasta los 90.

El semi-hombre nuevo es casi adulto. Pero se quedó sin carrera. Le toca el Servicio Militar de finales de los 70: Angola y Etiopia. Hombre Nuevo Internacionalista: a entregar la vida si es necesario… porque la vida, la suya, no vale nada, como canta el trovador desde un reclinable de museo; o vale tanto como la del desconocido, durante el día amigo, y en la noche enemigo. El semi-hombre internacionalista regresa “con tres heridas, la del amor, la de la vida y la de la muerte”.

De vuelta a la Patria todo ha cambiado. El milagro de la resurrección. ¡Tía ha vuelto a la vida! ¡Tía canalla acuérdate de mi talla! En el Norte no están muertos sino dormidos. El Hombre que quiere ser Nuevo debe aprender a tratar cadáveres insepultos y bien nutridos. A partir de entonces muchos hombres y mujeres creen que es mejor ir por el mundo de sonámbulos que de difuntos, y cantando las estrofas del Himno Nacional —“vivir en cadenas es morir”— desatan la Gran Estampida del Mariel. Inauguran así la Década Prodigiosa de los Durmientes: Guantánamo, Ruta de los volcanes, Siberia, Patrocinio…

Poco falta entonces para que la madraza del Neo-Homo renuncie a su papel de metrópoli del Universo Comunista. El hombre que quiere ser nuevo no entiende. No puede entender por qué al quitarle la escalera, el país ni siquiera ha podido sujetarse de la brocha. Tampoco por qué hombres de verde olivo, formadores de nuevos hombres, son pasados por las armas. El Máximo Líder dice, en el aire, sin sujeción a brocha alguna, que ahora si van a construir el socialismo… y el Nuevo Hombre se pregunta: Y “antes”, ¿estaban haciendo un experimento?

Lo llaman Periodo Especial en Tiempo de Paz. Así arranca la Década Lastimosa. No es nada que el Hombre Nuevo no conozca. “Esto” es una circunstancia pasajera, algo que será superado en breve, dicen. En esta nueva circunstancia hay bicicletas en vez de guaguas, polivitaminas por carne, apagones por luz, Cerelac por leche, soya por picadillo. La consiga para el hombre que sigue queriendo ser nuevo es la misma: hay que resistir. Solo falta otro padrino, alguien que bautice… y aparece uno que, en efecto, bautiza con fuego, es decir, con petróleo.

Pero la felicidad dura poco en casa del Hombre Nuevo. Desaparecido el Capitán en Jefe, el barco se escora de nuevo. El Segundo Timonel trata de nivelarlo, y consciente al menos de su incapacidad para navegar en las turbulentas aguas del naufragio, encarga a otros hombres nuevos timonear el barco, sacarlo del encallamiento. Solo que los escogidos para la cosecha no la han sembrado. Como el Hombre Nuevo, no saben cómo se siembra ni cómo y cuándo se siega.

Mientras, el niño que se hizo hombre y ahora envejece, sospecha el regreso a los días de su infancia y adultez, de apagón en apagón, de promesa en promesa; y como lo hizo con los abuelos, y con los padres —¡aquel puerco en la bañera! ¡Los pollitos muriendo bajo la intensa luz del único bombillo!— tendrá que sembrar pescados en los estanques, hortalizas en los techos desconchados, comer avestruces, gallinas decrepitas y tripa.

La única diferencia con el pasado es que ahora lo llaman “continuidad”; lo malo es una “coyuntura”, ya no es una circunstancia pasajera. Para colmo, la tía ha fallecido, literal, no socialmente. No hay nadie que venga “del más allá” de noventa millas, donde viven otros hombres que no son tan malos mientras “sonambulen” con la moneda del enemigo.

En una cola bajo la canícula del verano tropical, esperando una guagua o que algo se lo lleve por delante, siente que regresa a la época de niño. Ha perdido la dentadura, usa la misma ropa, apenas se baña, come puré de lo que encuentre o echen en la bodega, y pasa todo el día jugando con otro Neo-Hombre a quien es el último en una cola donde no sabe si alcanzará el pollo… del Revuelto y Brutal. El hombre ha entregado su infancia, adultez y vejez a cambio de que sus hijos, y los hijos de sus hijos vivan mejor.

“Esto” va en recursiva, se dice. Es como un laberinto donde todo regresa al principio. Es como una resaca del tiempo; un déjà vu resistente al entendimiento. Seis décadas entre colas y marchas: los pescadores del Alecrín, jamón del Diablo para la Navidad, Ángela Davis, la Pizza Napolitana, la Embajada del Perú y el Pueblo Combatiente, la Masa Cárnica, la Tribuna Abierta, el Niño Secuestrado, la hamburguesa McCastro para los vanguardias, los Cinco Héroes, el Picadillo Texturizado, los Primero de Mayo, el Frinkandel o perro sin tripa, los 26 y pa’lante.

Ha caminado contra la naturaleza y contra el implacable, el que pasó. El niño se convirtió en hombre antes de tiempo. El hombre se hizo niño, indefenso. Él debería saber, todos deberíamos saber, que la historia no puede terminar así.

© cubaencuentro.com

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lunes, junio 13, 2022

Ricardo E. Calvo : ¿Estamos listos para el futuro de Cuba?



 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Como pueblo nunca estaremos totalmente listo  para construir el futuro de Cuba, luego no hay que esperar por ese momento. Para construir dicho futuro debenos de contar con la memoria histórica del pueblo cubano  y recordar los errores y disparates que hemos cometido así como aplicar los versos del poeta español  Antonio Machado: ¨se hace camino al andar...¨

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¿Estamos listos para el futuro de Cuba?

Por Ricardo E. Calvo MD PhD

El futuro ha reservado para los cubanos la tarea más desafiante que tendremos que encarar en nuestra historia: el terminar y emerger del marxismo – la oportunidad de deshacerse de las injusticias y desquicies provocados por un régimen ya desacreditado y construir sobre sus ruinas un país nuevo.

Ese momento llegara cuando el sistema imperante deje de gozar de la fe de sus simpatizantes y no disfrute del temor de aquellos que se oponen al mismo. Para nosotros entonces la pregunta será: ¿Estamos listos para hacerle frente al cambio?

Cuba ha dejado atrás otras dictaduras en el pasado, pero la transformación que se nos avecina se parece en poco a las de antaño. No será fácil borrar seis décadas de comunismo. Aproximadamente 90% de la población cubana actual en la Isla nació y se ha educado bajo el tutelaje del Partido Comunista.

Conceptos claros de libertad, respeto por iniciativas individuales, protección de los derechos humanos y el Estado de Derecho son foráneos a la gran mayoría de los ciudadanos en la Isla.

En estos momentos en Cuba no hay instituciones cívicas o políticas que se puedan enumerar – el bastión primordial de cualquier sociedad no existe: la familia. La subsistencia material se logra en forma de subsidios bien en dólares del extranjero o dedicándose al limitado autopropismo en forma de paladares, prostitución o alquilando cuartos a "extranjeros" entre otros, sin mencionar la costumbre habitual de "robarle" al Estado (una de las llamadas formas de “resolver”).

¿Hay aquí algo nuevo que los cubanos no sepamos? No. Lo menciono con el propósito de recordarle a cada uno de nosotros la tarea ardua y difícil que habrá que librar para llevar a una sociedad regida totalmente por el Estado a una donde cada ciudadano sea soberano y el Estado entonces esté al servicio del mismo.

¿Somos los primeros en confrontar tal tarea? No. Hace ya unos 30 años que el muro de Berlín fue destruido y el imperio soviético se desintegro en la Europa Oriental. Sin presentar un estudio detallado es evidente que la mayoría de los países post marxistas han caído en círculos viciosos de medidas a medias tintas, de inflación, de déficits presupuestarios, de devaluaciones monetarias y de políticos miopes que han dado como resultado un socialismo acaramelado con una capa de "democracia".

En muchos países del mundo incluyendo Rusia, "la democracia" ha sido mezclada con una versión prostituida de la libertad, del Estado de Derecho y de instituciones políticas resultando en que los ciudadanos de los mismos no crean en el sistema de iniciativas libres en lo político y/o en lo económico – llegando al punto de preguntarse: "¿De esto se trata la democracia?”.

¿Seremos los cubanos inmunes a estas mismas dificultades y tribulaciones? No. Algunos dirán que la posición geográfica de Cuba en este continente y la existencia de un exilio cubano con grandes capacidades económicas e intelectuales jugaran un papel decisivo para que no se repitan las experiencias de los países ex comunistas de la década de los 90's – tal vez valga la pena acordarnos de las opiniones que circulaban en Cuba en 1959 y 1960 con respecto a lo imposible que sería para el comunismo establecerse permanentemente en medio del continente americano.

Para lograr una transformación exitosa necesitamos plantear una visión que conquiste los corazones y la mente de aquellos hombres y mujeres que han pasado sus vidas sin ilusiones bajo el dominio de un régimen comunista. Debemos presentar de una manera clara y decisiva principios ya probados al fuego de la historia sobre los cuales descansen la libertad.

Nunca se deben invocar principios para después ser sacrificados con la excusa que tenemos que "ser prácticos". El único camino practico es enumerar y defender de una manera racional esos principios y lograr el apoyo de los mismos por parte de la opinión publica. No hay excusas para invocar principios irrealistas o instituir programas utópicos, aunque los mismos cuenten con la mayoría de la opinión publica. Esto constituiría un abandono en la lucha por un cambio radical y fundamental en el periodo post marxista.

El futuro de Cuba necesitara que enumeremos y expliquemos los esquemas de corto y largo alcance para extirpar el marxismo y el socialismo de nuestra tierra. Esto puede convertirse a primera vista en consternación para muchos, aunque para otros constituiría un renacimiento de los sentimientos e ideas que alguna vez albergaron en sus mentes.

¿Sabemos a dónde vamos? En la conquista de las libertades debemos considerar los factores que las hagan factibles. Estos no se conceden por decretos o por mandatos que provengan de grupos políticos o gobiernos extranjeros. Estos deben proceder del ámbito cubano. Los resultados dependerán del orden de los factores en contradicción a la regla clásica del algebra.

Debemos esforzarnos para constituir una sociedad en la cual el papel que juega el Estado consista en estar al servicio del ciudadano y no al revés. Una sociedad donde el gobierno proteja los derechos individuales y utilice la fuerza solo en la defensa de los mismos y en contra de cualquiera que intente la violencia.

Necesitamos una sociedad donde la propiedad privada sea plenamente reconocida como el derecho individual más importante – una sociedad donde no se condene a nadie por sus éxitos o se subyugue al poder coercitivo del Estado por poseer empeños empresariales. Una sociedad donde el ciudadano pueda estar seguro que su integridad física como persona y sus propiedades estén libres de posible incautación. Debemos encauzar nuestros empeños en dejar atrás la creencia que el individuo y no las fuerzas estatales es lo maléfico que debe ser manipulado por una elite benefactora.

En el camino hacia el futuro de Cuba debemos analizar que trayectorias siguieron aquellos que nos precedieron en la tarea de poner fin al comunismo. La mayoría de los países de la Europa Oriental ya llevan 30 años en esta gestión y solo algunos de ellos han hecho mella en liberarse de las injerencias estatales aun cuando las mismas presentan una fachada de "democracias". Desde la desintegración de la URSS en 1990 – la corrupción ha dominado a esta, retrasando reformas y desalentando inversiones extranjeras vitales.

Nepotismo y sobornos han descorazonado y frustrado a los elementos jóvenes de esas sociedades en dichos países. Otra razón que contribuye ampliamente a la corrupción existente: el liderazgo es el mismo que existía durante la era soviética (Wall Street Journal 07/05/00 pág. A17).

Democracia sin la protección del individuo, de la propiedad privada y del Estado de Derecho (todos los ciudadanos son iguales ante la ley) es solo una pantomima. Debemos recordar que un cambio de poder reconvenido requiere rendir "algo" a los que lo entregan. En la Europa Oriental este "algo" fue el trueque de poder político por el económico y la población lo ha manifestado así: "Son los mismos quienes están todavía en el poder" y "En efecto, los viejos marxistas son los peores capitalistas".

Bulgaria llevo a cabo una transformación tan débil que la vieja guardia comunista está realmente en el poder. Rumania fue sin embargo violenta, pero en realidad los resultados son los mismos. Solo Polonia, Hungría, Estonia y la República Checa han logrado algunos cambios notables.

El futuro de Cuba necesita un análisis serio y cuidadoso en estos momentos mientras todavía estamos a tiempo de evitar y repetir los fallos de los últimos 30 años de post marxismo en Europa.

Muchas excusas se mencionaran y algunos dirán: "lo primero es derrocar a la jerarquía marxista en Cuba e imponer la democracia, crear partidos políticos y efectuar elecciones" -- sin dejar de expresar que: "hemos tumbado dictaduras en el pasado y los EE.UU. nos ayudara como siempre " -- etc. estas y otras serán traídas a colación pero las disyuntivas difíciles que nos esperan deben ser manejadas a la luz de principios concretos que nos conduzcan hacia la libertad de Cuba y su pueblo.

El propósito no es iniciar un programa de planificación social o político. Esto nos llevaría de vuelta a lo que se ha perpetrado por 60 años. Los planteamientos sobre la mesa deben ser aquellos principios y creencias que guiaran a la nación. ¿Qué es libertad, como la estableceremos y aún más importante como la vamos a salvaguardar?

¿Continuaremos con una economía mixta donde el Estado juegue un papel primordial o reinstauramos la propiedad privada la cual protege a los derechos humanos y le concede al ciudadano su soberanía?

¿Favoreceremos el establecimiento del Estado de Derecho o abogaremos por un país gobernado por influyentes grupos políticos e intereses financieros?

¿Exigiremos al gobierno responsabilidad fiscal y le restaremos a los políticos el control de la moneda o permitiremos que los dirigentes malgasten los recursos de la nación resultando en devaluaciones monetarias?

¿Apoyaremos la evolución de instituciones que contribuyan al surgimiento del Estado de Derecho o continuaremos con la "vieja maquinaria política marxista"?

¿Tomaremos el sendero de modificar la doctrina comunista y terminar en manos del socialismo bajo la bandera de "democracia" o permitiremos que la libertad descanse en los pilares de la propiedad privada, los derechos humanos, el Estado de Derecho y la estabilidad económica de las cuales entonces nacerá la democracia?

Es indispensable ponderar nuestro pasado y examinar la experiencia de otros pueblos que comparten con los cubanos el empeño de dejar en las páginas de la historia la tragedia del marxismo.

Aprendamos y aún más, pensemos, discutamos y analicemos ahora el camino a seguir. No esperen que alguien nos facilite esto. En estos momentos nos debemos considerar afortunados por disfrutar de los medios materiales y el tiempo para confrontar estas interrogantes. Tener buena fe e improvisar no nos garantizara el éxito. Al contrario.

En muchas ocasiones no nos preocupa lo que no sabemos sino más bien la oposición apasionada que expresamos acerca de algo que no entendemos, aunque creemos firmemente que lo comprendemos.

No debemos elegir entre socialismo o muerte. Este lema pertenece ya al pasado. Lo que realmente nos debemos preguntar: ¿Es posible el socialismo democrático? Lo he dicho anteriormente y lo repetiré una vez más: el socialismo democrático es un espejismo. Socialismo y democracia es intentar una incompatibilidad con tristes consecuencias. El socialismo y todas sus variantes lleva en si la destrucción de la democracia. Juntos no son la "tercera alternativa" sino el sendero cuyo derrotero es siempre el mismo: fabricar la miseria que impera en los países del Tercer Mundo.

Apatía y complacencia no son factores contribuyentes a nuestra situación. El futuro está por labrar, pero pronto este será el presente y lo que nos traerá será función de lo que hagamos ahora.

Terminar todo ensayo o escrito con unas palabras elocuentes es la meta de muchos oradores y ensayistas -- este los deja con una interrogante: ¿podemos hacerle frente a otro fracaso en la historia de Cuba? La respuesta debe provenir de la conciencia de cada uno de nosotros.

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