martes, abril 19, 2022

Luis Cino desde Cuba: Especulando en torno a Girón. Pepe Forte: A 61 Años de Bahia de Cochinos

 
Tomado de https://www.cubanet.org/

Especulando en torno a Girón

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La victoria de las fuerzas castristas sobre la Brigada 2506 se debió principalmente a los errores y la mala coordinación de la invasión por parte de la CIA y los titubeos del presidente John F. Kennedy.

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Por Luis Cino

18 de abril, 2022 

LA HABANA, Cuba. – El régimen castrista cada año conmemora con gran alharaca la batalla de Playa Girón, ocurrida entre el 17 y el 19 de abril de 1961, a la que, sin escatimar en exageraciones, califican como “la primera derrota del imperialismo yanqui en América”. 

Los castristas se muestran cual si hubieran enfrentado a la Séptima Flota y la División 82 Aerotransportada en vez de a una brigada de 1.400 exiliados mal entrenados, y a los que ―equipados por los soviéticos― superaban en armamento, y más de nueve veces en número de combatientes sobre el terreno. 

La victoria de las fuerzas castristas sobre la Brigada 2506 en Playa Girón se debió principalmente a los errores y la mala coordinación de la invasión por parte de la CIA y los titubeos del presidente John F. Kennedy, que ejecutó sin fe y con reluctancia el plan heredado de Eisenhower, su antecesor, para derrocar al régimen de Fidel Castro.

El desgano y desinterés de Kennedy respecto a la invasión se evidenció, cuando le consultaron el sitio escogido para el desembarco de los expedicionarios y respondió con la frase: “Drop them anywhere” (Tíralos dondequiera).

El sitio escogido, un punto en la cenagosa costa de la Bahía de Cochinos, se convirtió en una encerrona para los invasores. Encima de eso, se vieron privados del apoyo aéreo que los norteamericanos le habían prometido. La aviación castrista, que no había sido tan dañada por los golpes aéreos del 15 de abril como suponían los planificadores de la invasión, pudo dominar los cielos y ametrallar a mansalva a los invasores, que habían quedado prácticamente abandonados a su suerte y a los que no les fue posible hacer más de lo que hicieron durante las cerca de 70 horas que duró la batalla. 

Si Kennedy no confiaba en el plan de la CIA, si pensaba que estaba condenado al fracaso, mejor no hubiese hecho nada. Pero, con su desidia, envió a cientos de hombres a una carnicería y le regaló una victoria a Fidel Castro, más que todo propagandística. Es por eso que muchos anticastristas no perdonan a Kennedy y lo acusan, habiendo tenido la oportunidad de destruirlo, de ser el culpable de que el régimen castrista se consolidara.

Hoy, con la perspectiva que dan los 61 años transcurridos, uno puede, si no disculpar, al menos entender mejor los porqués de las vacilaciones de Kennedy.

Viéndose arrastrado a un creciente involucramiento estadounidense en Vietnam, enfrentado a Jrushchov en torno a la cuestión de Berlín, Kennedy subvaloró la peligrosidad de Fidel Castro. ¿Cómo iba a imaginar que poco más de un año después de Girón, en 1962, Fidel Castro, al alentar y permitir el emplazamiento en Cuba de misiles atómicos soviéticos, iba a poner al mundo al borde de una guerra nuclear?

En los días de Girón, debe haber pesado en Kennedy, a la hora de decidirse a  involucrar a las fuerzas militares estadounidenses en una intervención para derrocar al régimen de Castro, el apoyo popular con el que este todavía contaba en aquella época, gracias a su demagogia y sus promesas populistas.

Si la Brigada 2506 hubiese logrado establecer una cabeza de playa en Playa Girón e instalar en ella un gobierno provisional que hubiera solicitado y conseguido la intervención de los Estados Unidos, los estadounidenses hubiesen conseguido barrer al régimen de Fidel Castro. Pero, dado el apoyo militar de la Unión  Soviética y el fervor pro-Castro existente entre gran parte de la población, lo más probable es que habrían tenido que enfrentar una fuerte resistencia y enfrascarse en una carnicería. Ni remotamente habría sido tan rápido y fácil como la intervención en Santo Domingo en 1965. 

Además, intervenir en Cuba le hubiera granjeado a los Estados Unidos la animadversión de muchos en América Latina y otras partes del mundo que aún idealizaban a la Revolución Cubana.

Haciendo un ejercicio de especulación histórica, es fácil deducir que con aquella intervención, que nos hubiera ahorrado seis décadas de dictadura comunista, hoy no estaríamos sumidos en este callejón de miseria, opresión e ignominia del que no parece haber salida a la vista.

Pero también podemos suponer que, a pesar de que estaríamos en mejor situación que otros países de América Latina (Cuba siempre lo estuvo), de haber intervenido los Estados Unidos, habría entre muchos cubanos un fuerte sentimiento antinorteamericano y las añoranza por el castrismo, por todo lo que prometía, por el paraíso que nos pintaba.

Hoy ya no quedan dudas acerca de la perversidad del castrismo y sus continuadores. El día que termine la pesadilla, nos daremos a la tarea de borrar todo cuanto quede de ella, y por todo lo que sufrimos, nunca permitiremos que vuelva.    

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Pepe Forte

18 abril 2022

 A 61 Años de Bahia de Cochinos 


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¿Por qué el Presidente Dwight D. Eisenhower aprobó el 17 de marzo de 1960 el documento titulado “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”con el objetivo de derrocar a la amenaza  que se establecía con un régimen filocomunista a 90 millas de las costas de EE.UU.  en la mal llamada Guerra Fría?



El Mayor General Dwight D. Eisenhower  en 1942

(Un refrito de varios artículos)


Se plantea por algunas personas que Fidel y Raúl Castro ya estaban vinculados al Comunismo internacional desde antes del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y que, mediante el oficial de la KGB Nikolai Leonov, el comunismo soviético  le brindo  en México ciertos recursos a la preparación y expedición del yate Granma. No obstante, lo verificable, hasta ahora, es  lo siguiente, lo cual se extrajo del ensayo  Razones de Angola IX, de César Reynel:

¨La inteligencia checa, que desde 1948 era incapaz de tomar una sola decisión sin consultar con Moscú, pidió asesoramiento de los soviéticos y recibió respuesta a través de la decisión del Presidium de Comité Central que hoy puede ser consultada en el Archivo del Presidente de la Federación Rusa (Extracto del Protocolo 198, reunión del Presídium de diciembre 27, 1958, folio 3, lista 65, Fichero 871). En esa resolución (que ya está desclasificada y es pública), el PCUS aprobó “la intención de los amigos checos de ayudar al movimiento de liberación en Cuba”, y dio instrucciones precisas de no dejar ningún rastro escrito diciendo que la armas eran para Cuba, que verificaran exhaustivamente la seriedad de las intenciones de la compañía (léase contacto), y que no enviaran ningún arma que pudiera ser rastreada como perteneciente al bloque soviético.
  
No olvidemos que los primeros especialistas extranjeros en Inteligencia y Contrainteligencia y operaciones militares  que asesoraron a los incipientes órganos de la Seguridad del Estado y a las Fuerzas Armadas Revolucionarias  después del triunfo de la Revolución fueron los checoslovacos, hispanosoviéticos y ex combatientes  de la Guerra Civil española. Uno de ellos (en los dos primeros años a partir de 1959 hubo al menos 12 de ellos; el General Enrique  Líster entre ellos) fue Angel Martínez Riosola,   ¨Angelito¨, cuyo verdadero  nombre  era  Francisco  Ciutat de Miguel  quien llegó a Cuba el 4 de  marzo de 1960;  su avión procedía de Venezuela pero antes había recorrido varios países europeos como Checoslovaquia y Bélgica para burlar cualquier vigilancia o chequeo. Era graduado de la prestigiosa Academia  Voroshilov, de la Unión Soviética,  donde también ejerció como profesor. En el 40 aniversario de la invasión de Bahía de Cochinos, recuerdo, aunque ha pasado mucho tiempo,  le oí decir a Fidel Castro decir en la televisión que  si la invasión hubiera sido por Trinidad,  no tenía ninguna probabilidad de éxito, pues ¨Angelito¨ había hecho fortalecer dicha zona con fuerte artillería y tropas. Se  afirma que  ¨Angelito¨ participó en combatir a los alzados antiCastristas de la Sierra del Escambray y hasta que fue herido; quizás este ¨asesor¨haya formado parte del grupo operativo especial ¨Molino¨. Posteriormente ofreció  asesoramiento militar en Vietnam y en Argelia . En Vietnam fue un importante apoyo del General Võ Nguyên Giáp.

 ( ¨Angel Martínez Riosola¨,   ¨Angelito¨, felicitado por Fidel y Raúl Castro)

 Este acercamiento  no escapaba a los órganos de Inteligencia de los EE.UU., los cuales tenían informado al Presidente Dwight D. Eisenhower, el cual el 17 de marzo de 1960 aprobó  el documento titulado “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”,con el objetivo de derrocar a la amenaza que se establecía a 90 millas de las costas de EE.UU. Señalo que la incipiente dictadura Castrista  antes del desembarco de la  Brigada  de Asalto 2506 por Bahía de Cochinos el 17 de abril de 1961  ya habia invadido  a varios paises latinoamericanos independientemente de que en ellos   hubieran  dictaduras o gobiernos constitucionalmente elegidos por  el pueblo de esos paises.

Comprometámonos a seguir haciendo de la Patria el ejemplo que convierta a Los Andes en la Sierra Maestra del continente americano”. Fidel Castro, Santiago de Cuba. 26-07 1960



(De izquierda a derecha: ¨Angel Martínez Riosola¨, Comandante Sergio del Valle, Comandante Raúl Castro Ruz y Comandante Raúl Menéndez Tomassevich.  ¨Angelito¨ fue el que, siguiendo la costumbre soviética, le dijo a Tomassevich que les llamara bandidos a los alzados contra la naciente dictadura castro-comunista.  El tirano Fidel Castro fue el que le puso el nombre de ¨Angelito¨  a  Francisco Ciutat de Miguel porque se le parecía a su padre: Ángel María Castro Argiz,  el cual sí tenía muchos episodios de bandidaje,  y otros peores,  en su vida según han contado vecinos de la zona)

  A continuación  un breve resumen por países  de esas invasiones, injerencias y actividades de subversión que desarrolló la incipiente dictadura Castrista antes  de la invasión de la Brigada de Asalto 2506 y aún antes que el Presidente Eisenhower firmara “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro¨; posteriormente las invasiones, injerencias y subversión  Castrista continuaron de manera creciente y se extendieron a otros continentes. Los fragmentos fueron tomados del libro Las Guerras Secretas de Fidel Castro de Juan F. Benemelis,  ex diplomático Castrista que tuvo vínculos con la Dirección 
General de Inteligencia.


(Juan F. Benemelis) 

Panamá (1959)

Se entrenaron 200 hombres en Pinar del Río ,a cargo del jefe guerrillero Dermidio Escalona. La expedición armada, integrada por unos 82 cubanos, dos panameños y un norteamericano, estaba dirigida por el cubano César Vega, un viejo compañero universitario de Castro y expedicionario de cayo Confite, que llamaba la atención con sus pómulos salientes y su mirada de poseso. A bordo de la motonave cubana Mayarí, partió el grupo desde el surgidero de Batabanó, al sur de La Habana, hacia Panamá el 19 de abril, y desembarcó en un lugar conocido como Playa Colorada, para secundar un alzamiento armado que se había originado en el cerro Tute. El día 22, la guardia panameña hizo prisioneros a dos integrantes del contingente, un estudiante panameño de apellido Picans y un cubano de nombre Gilberto Betancourt, que había sido capitán de las células de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio en La Habana, y que posteriormente fue fusilado en Cuba por oponerse al gobierno de Castro.

Ante el fracaso de la expedición, el gobierno de Castro se vió obligado a cooperar con la Organización de Estados Americanos al remitir a dos miembros del departamento de inteligencia del ejército, el capitán Armando Torres y el teniente Fernando Ruiz, para que instasen la rendición de los expedicionarios ante la comisión de la OEA en la zona del Canal.

La invasión fue un fracaso desde el primer instante, al naufragar las barcazas en las marismas y riscos de Nombre de Dios, donde hubo la única baja de la acción, un cubano que se enamoró y caso con una bella panameña del lugar; los invasores, por otra parte, escogieron una zona demasiado desolada para la guerra de guerrillas, y al final tuvieron que ser rescatados por buques de la marina de los Estados Unidos.

El primero de mayo, Vega capitulaba ante una comisión de la OEA. Esta intrusión para derribar al gobierno del presidente Ernesto de la Guardia, fue el fruto de una compleja intriga latinoamericana, donde se complotaron varios personajes, entre ellos el pro castrista Rubén Miró, el doctor Roberto Arias, y un gigoló panameño casado con la bailarina británica Margot Fonteyn.

 En los meses iniciales del triunfo de la rebelión cubana, dos conjuntos nicaragüenses fueron atendidos en La Habana. Por un lado, el conglomerado de los juramentados con Castro en Méjico, compuesto por elementos anticomunistas entre los que despuntaba Pedro Joaquín Chamorro, y que era atendido directamente por el jefe guerrillero cubano Camilo Cienfuegos. El otro círculo, encabezado por Fonseca Amador y de clara inclinación izquierdista, se hallaba bajo la sombra protectora del Che Guevara.

El régimen de Castro adquirió las armas, clandestinamente, en los Estados Unidos. La intrusión fue lanzada por partes, durante los días 31 de mayo y 1 de junio de 1959, empleando aviones cubanos y el yate Nola. El 28 de mayo de 1959 un transporte de las fuerzas armadas cubanas condujo hacia Centroamérica un importante alijo de armas que fue recibido por el comunista Marcial Eguiluz para las presuntas guerrillas nicaragüenses. En esa oportunidad, Joaquín Chamorro viajó a La Habana para solicitar el sostén de Castro a las incursiones de Olama y Mollejones en mayo-junio de 1959; pero tanto Fidel como el Che Guevara decidieron conceder un amparo menor a este proyecto y fomentar los planes del marxista Fonseca Amador.

En una temprana maniobra planificada en Cuba, Chester Lacayo y otros cabecillas de los que realizaron con Castro el pacto de Méjico fueron detenidos por órdenes del Che Guevara y enviados a la cárcel, a la vez que se anulaba la invasión del comandante César Roca que había logrado reunir 35 hombres. Apoyado por el Che Guevara, Castro había decidido que una invasión de Nicaragua sería efectuada por elementos de izquierda.

El 1 de junio el comando de nicaragüenses zarpaba del sur de La Habana bajo el liderazgo de Joaquín Chamorro consumaba la correría hacia el departamento de Chontales. Tras su captura, Joaquín Chamorro admitiría que se había entrevistado con Castro y el Che para gestionarse la asistencia bélica. En junio, Castro envió un transporte de su fuerza aérea a Punta Llorona, una playa de Costa Rica, con 13,500 libras de armas y municiones a bordo. Los pasajeros del avión eran seis exilados nicaragüenses, un costarricense naturalizado y un grupo de cubanos. El plan era irrumpir en Nicaragua y auxiliar al levantamiento ya en marcha contra el régimen de los Somoza.

La unidad armada que estaba comandada por Fonseca Amador, se introdujo en territorio nicaragüense bajo el nombre de columna Rigoberto López Pérez. En este intento de invasión figuraba también Rafael Somarriba, un teniente de la Guardia Nacional nicaragüense, que se había encargado del entrenamiento en Cuba. Los 75 asaltantes, divididos en 4 columnas, se encaminaron hacia Chontales y Matagalpa.

Los encuentros bélicos se suceden en Matagalpa, Chontales y Blue Fields. Esta operación se malograría en pocos meses ante la sorprendente apatía de la población local. Ya para agosto, la Guardia Nacional del dictador Somoza había dado cuenta de tales cuadrillas. Entre los caídos se encontraban varios soldados cubanos. El refuerzo, que esperaba en Cuba, no se pudo embarcar; asimismo, un grupo cubano que viajaba en el navío Nuevitas fue detenido en el puerto mejicano de Yucatán.

La aventura de Castro en Centroamérica, fue denunciada al consejo de la OEA por Nicaragua. Después, el gobierno nicaragüense indicaría que, de las tres goletas que habían zarpado de Cuba, una navegaba a Cozumel, Méjico, y las otras dos derivaban a Puerto Cortés, Honduras. Otro intento serio de irrupción originado en Cuba tuvo lugar en 1960; esta vez utilizándose el territorio hondureño. Es allí donde Fonseca Amador, Tomás Borge, un puñado de instructores cubanos y 55 reclutas, entre ellos Silvio Mayorga y Humberto Ortega, crearon el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). En la formación de los sandinistas participaron el coronel Santos López, de la guardia de Somoza y ex compañero de Augusto César Sandino. Quintín Pino Machado, el entonces embajador cubano en Managua y hombre de confianza de Fidel y de Raúl Castro, ayudó a la constitución del FSLN y seleccionó personalmente a sus dirigentes.

El 23 de junio, una compañía del ejército de Honduras cercó y destruyó las fuerzas de Fonseca Amador en El Chaparral, capturando documentación que incriminaba directamente a Cuba en la expedición. Fonseca Amador resultó gravemente herido; él y Borge se refugiaron en La Habana donde trabaron relación directa con el Che Guevara y con Castro. A la sazón, Fonseca Amador también contaba con la asesoría del marxista mexicano Víctor Tirado López.


 El 14 de agosto de 1959, un mes después de la fracasada intentona en la República Dominicana,se iniciaba un nuevo ciclo,la "Operación Haití", el 8 de enero de 1959. El delegado de Castro en Haití durante la insurrección, Antonio Rodríguez Echazabal,vinculado a la oposición duvalierista, sostuvo una larga entrevista con Castro donde se estableció el pacto para lanzar una revolución en las montañas occidentales de la isla La Española.

Se conformaron los cuadros militares,y se inició una campaña de reclutamiento en las colonias haitianas de Nueva York,Méjico,Caracas,Barbados y las Bahamas.El cuartel militar se ubicó en el poblado de Jamaica (a pocos kilómetros de la Habana),y la oficina de alistamiento ,funcionaba a pocos metros del centro de ésta última ciudad.

Por ese lugar pasaron más de 500 voluntarios; la organización Triple-A, dirigida por Aureliano Sánchez Arango, que igualmente luchó con sus guerrillas contra Batista, ofreció las embarcaciones necesarias. La emisora cubana, Radio Progreso, comenzó a trasmitir una programación en francés, dirigida a los conspiradores dentro de Haití. Los cubanos aumentaron la parada y el esbozo original incluyó una escala para nuevamente invadir República Dominicana.

Pese a las filtraciones de información y a las denuncias de Francois Duvalier,ni Trujillo,ni Washington,ni los servicios secretos franceses ,tomaron en cuenta esta amenaza
Un contingente de cubanos secundado por varios haitianos, acaudillados por los oficiales del ejército de Castro, comandante Henry Fuentes y el capitán Ringal Guerrero, desembarcó en Les Irois, el 14 de agosto, para derrocar a Duvalier. Fuentes. El primer grupo estaba formado por 18 cubanos, 10 haitianos y 2 venezolanos, el cual debía sumarse a una columna del ejército haitiano, que supuestamente se amotinaría. Tres días después, el canciller haitiano, Louis Maré, acusaba de agresión a Cuba ante una estupefacta conferencia de cancilleres del continente reunida en Chile, que se desayunaba con la noticia asombrosa de la invasión cubana a Haití.

La reacción militar haitiana, encabezada por el general Mercerón fue de íntegro apoyo a Duvalier, quien concentró toda su soldadesca en las montañas de Caracausse y el día 20 de agosto estalló el conflicto que concluyó desfavorablemente para las armas cubanas. Muy pocos de los invasores lograron escapar a esta breve y monstruosa matanza. Los periodistas eran llevados al teatro de los acontecimientos donde apreciaban aterrados la hilera de cadáveres.

El gobierno haitiano denunció la intromisión cubana en la reunión de consulta de cancilleres, en Santiago de Chile, convocada tras la protesta dominicana en junio, reiterada en la comisión interamericana de paz, ante la cual se definió la acción dirigida desde La Habana como un caso típico de intervención, violatorio de la convención sobre deberes y derechos de los estados en caso de luchas civiles, suscrita en la capital de Cuba en 1928.

La subcomisión del organismo regional visitó Haití y entrevistó a cinco prisioneros cubanos supervivientes de la referida expedición, entre ellos, Manuel Rodríguez, Santiago Torres, Antonio Panseca, Osmani Escalante6. Haití rompió relaciones con Cuba, y el líder rebelde haitiano, Louis Dejoie,que fué uno de los que encabezó la intentona, escapó de La Habana hacia Miami, donde fue arrestado.

República Dominicana (esto ocurrió antes que la llamada Invasión trujillista que aterrizó en Trinidad, Cuba)

El 14 de junio de 1959 todo estaba consumado; varios yates artillados, un guardacostas y tres fragatas, conjuntamente con tres C-46, un B-26 y un P-51, del ejército cubano, secundaron desde la provincia oriental el lanzamiento de la “operación domeñar”, que comprendía un desembarco combinado de 200 cubanos y dominicanos en las playas de Constanza y Puerto Plata bajo el mando de los oficiales de Castro: comandante Delio Gómez Ochoa y capitán Enrique Jiménez Moya. Este último, compañero de Castro en la malograda correría de cayo Confite.

El exiguo apoyo que tuvo en el consternado continente esta invasión dominicana, impidió que Castro lanzará un segundo contingente que esperaba sus órdenes en el poblado oriental de Baracoa. El delegado dominicano ante la OEA, embajador Virgilio Díaz Ordóñez, solicitó a esta organización que pusiera en práctica el procedimiento de consulta previsto en el Tratado de Río de Janeiro, pero el consejo no accedió por encontrarse República Dominicana bajo una dictadura rechazada en el continente. En su lugar, convocó a una reunión de consulta de cancilleres en Santiago de Chile


Castro había considerado que la desestabilización del continente latinoamericano provocaría una fuga del capital nativo y una contracción de las inversiones norteamericanas, hecho que unido a un amplio esquema de sabotaje a las instalaciones económicas crearía las condiciones materiales para su estrategia de la violencia.
Castro no se queda tranquilo y decide probar suerte con el otro espadón del continente, el paraguayo Alfredo Stroessner. En noviembre de 1959 lanza hacia Paraguay una insurrección de casi 100 guerrilleros que se habían concentrado en el Brasil, mientras poderosas emisoras clandestinas desde Cuba llenaban las frecuencias de Asunción con su mensaje bélico. Pero las fuerzas militares de Stroessner liquidaron con rapidez este ambicioso proyecto.


 En diciembre de 1960, el gobierno salvadoreño se hizo de documentación confidencial de La Habana donde se incriminaba al diplomático cubano Roberto Lasalle por financiar actividades subversivas en el país. Se demostró que los cubanos habían entregado $600 000 al salvadoreño Roberto Carias para desencadenar acciones violentas en territorio nacional. El gobierno expulsó a Lasalle, junto a René Rayneri, Armando Velázquez y José M. Valdés, los otros representantes cubanos implicados en tal designio.

El informe detallaba las orientaciones de Raúl Castro sobre la necesidad de proveer instrucción bélica a naturales salvadoreños, el uso de dicho país centroamericano como un puente para los sediciosos nicaragüenses, y el atizar los problemas fronterizos con Guatemala. Uno de los borradores mencionados detallaba cómo los servicios cubanos buscaban afanosamente toda la información posible sobre las familias más poderosas del país
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Cubanos y guatemaltecos habían hecho arreglos para un golpe de fuerza en el año 1960. Desde abril comenzaron a sucederse las visitas y la entrega de equipos bélicos a viejas capillas comunistas de Arbenz, como la de José Manuel Fortuny. Así se fueron “alzando” las cuadrillas de insurgentes en las serranías del país, a cuyo frente se encontraba un antiguo camarada de Arbenz, el coronel Carlos Paz Tejeda.

En agosto de 1960, el gobierno de Idígoras hizo públicas las pruebas acumuladas sobre esta vasta conspiración dirigida por el Che Guevara y Castro. Un mes después, Juan Larcos, agente cubano detenido por los guatemaltecos, ratificó en su confesión el plan que se había delineado en su país. El 3 de octubre, la fuerza aérea guatemalteca atacó la goleta La Cubana mientras ésta trataba de realizar un desembarco en la costa atlántica. Al huir, la embarcación cubana embarrancó en Cozumel, y en Méjico estalló el escándalo.

De nuevo caen informes en manos del gobierno guatemalteco que develaban las intenciones específicas de Castro: desembarcos en Omoa y la Barra (Honduras) combinados con agresiones a Puerto Barrios, Cobán y Mazatenango; episodios de sabotaje en las principales ciudades, y el establecimiento de comunicaciones directas con La Habana mediante una estación de radio que se instalaba en Senahu.

Los cuerpos de vigilancia secretos del área detectaron una actitud inusual en Cuba; fueron los mexicanos quienes dieron la alarma: Castro había prohibido los vuelos internacionales por encima de la provincia occidental de Pinar del Río; era allí, precisamente donde estaba acantonada la fuerza expedicionaria cubano-guatemalteca, lista para entrar en acción.

El 13 de noviembre estalló un complot en el aeródromo militar de Zacapa y en Puerto Barrios, donde figuraron los oficiales del ejército Rafael Sesam, Arturo del Cid y Marco Yong Sosa, quien sostenía los contactos con Cuba. Aparatos de la fuerza aérea cubana sobrevolaron la comarca aprovisionando a los rebeldes. El presidente Idígoras asumió personalmente la conducción de las operaciones militares y todo el continente se levantó indignado contra Castro. En Honduras fue sorprendida una columna capitaneada por oficiales cubanos que pretendía internarse en las montañas para prestar su concurso a los sediciosos. Al verse liquidado el levantamiento, Yong Sosa se encerró en las sierras con una tropilla de seguidores.

El delegado de Guatemala en las Naciones Unidas demandó una sesión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para debatir la intromisión cubana. Dwight D. Eisenhower, presidente de los Estados Unidos, aprovechó la oportunidad para lanzar una dura advertencia a La Habana, desplazando una flota de guerra cerca de las aguas jurisdiccionales cubanas. La Unión Soviética le pediría a Castro "moderación".


En los primeros meses de 1959, el gobierno de Castro envió a Detroit, en un cambio de su consulado a la bella Margarita Quintana, de amplia experiencia diplomática . Además de cónsul,trabajaba para los servicios secretos de Castro,y se relacionó con el ingeniero norteamericano Robert Braun, especialista en el manejo de instrumentos electrónicos, dueño de un laboratorio que suministraba equipos especiales a la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos.

En plena luna de miel, Margarita y Braun desaparecieron de los Estados Unidos y se domiciliaron en Cuba, dejando preparadas para su envió a La Habana, todas sus pertenencias que sumaban 25 cajas y paquetes. En mayo y junio de 1960, el equipaje fue llevado al consulado cubano en West Palm Beach para ser reembarcado hacia Cuba, como rezaba en las franquicias. Durante la carga, uno de los bultos llamó la atención de los oficiales aduaneros e intervino el FBI que retuvo el equipaje pese a las airadas protestas del cónsul y de la cancillería cubana.
.Tras una larga batalla judicial con los representantes cubanos, el 9 de agosto de 1961 se obtuvo la orden legal para realizar la inspección (Era un pequeño laboratorio atómico! Se ocuparon métodos de identificación semejantes a los usados por los Estados Unidos para reconocer aviones en pleno vuelo, un sistema de control para bombarderos B-52, instrumentos para reconocimientos aéreos y planos de equipos clasificados. Más sorprendente fue el hallazgo de documentos que relacionaban a la pareja con el espía de secretos relacionados con la energía nuclear Klaus Fuchs, así como las pruebas de que Braun sostenía contactos regulares en Detroit con el agregado comercial soviético, a través de su esposa.

Por cierto,  ningún  Presidente de  Cuba del período republicano entre 1902-1958, dió tanta muestra de sumisión y falta de independencia que Fidel Castro en una carta de noviembre de 1960 que se encuentra en archivos del Buró Político del PCUS en la extinta URSS: ¨Moscú es nuestro cerebro y nuestro Gran Líder¨. Esa carta es citada en el libro One Hell of a Gamble de Fursenko y Naftali sobre la Crisis de los Misiles  o Crisis del Caribe,  llamada en Cuba Crisis de Octubre. En el prólogo a la Constitución  Socialista de la República de  Cuba de 1976 se muestran elementos compatibles con esa declaración, pero  al ser la Constitución un documento público, se fue más discreto.

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miércoles, abril 17, 2019

Video: En Nombre de la Libertad. La Historia de Bahía de Cochinos. Testimonio de Jacques Lagas Chileno Capitán del Ejército Rebelde Piloto de Combate de las FAR cubanas Héroe de Playa Girón: Fidel Castro fue él quien ordenó bombardear al pueblo de Playa Girón

Magnetpraetorian
Published on Mar 23, 2016
Documental sobre la invasion fallida de Cuba, en la bahia de Cochinos en 1961,  entrenados por la CIA y la disidencia, cuentan su propia historia.

Brigade 2506 (Brigada Asalto 2506) was the name given to a CIA-sponsored group of Cuban exiles formed in 1960 to attempt the military overthrow of the Cuban government headed by Fidel Castro. It carried out the abortive Bay of Pigs Invasion landings in Cuba on 17 April 1961.

En Nombre de la Libertad. La Historia de Bahía de Cochinos



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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Jacques Lagas murió en un accidente de aviación en Santiago de Chile el 25 de mayo de 1971.

¿ Cuántas mentiras y cuánta desinformación habremos recibido en estos casi 53 años de dictadura totalitaria Castrista ?. Muy probablemente desde antes del triunfo revolucionario de 1959 ya éramos engañados y desinformados por los que a partir de 1959 se enseñorearon tiránicamente sobre el pueblo cubano.

El testimoniante escribe ¨...caía ya en lo ridículo ¨, yo hubiera escrito: ¨ ... caía ya en lo PERVERS ...¨
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Testimonio de Jacques Lagas, Héroe de Playa Girón, donde se relata sobre quienes fueron verdaderamente los que ordenaron y bombardearon al pueblo de Playa Girón, Cuba, cuando el desembarco de la Brigada 2506 en abril de 1961

Por Jacques Lagas
Chileno
Capitán del Ejército Rebelde
Piloto de Combate de las FAR cubanas
Héroe de Playa Girón



El 19 de abril de 1961, vuelo mi avión de combate sobre el pueblo de Playa Girón. Había despegado por tercera vez en ese día a las 16:50 horas. Recuerdo las instrucciones que he recibido antes de elevarme: "el enemigo se hace fuerte en el mismo pueblo de Playa Girón, y hay que liquidar esa batalla antes de que caiga la noche; de los contrario pueden reembarcar o recibir respuestos al amparo de la oscuridad".

Llamo a mi bombardero: "mire Cuadrado, tome nota tranquilamente. Vamos a bombardear a 6,000 pies de altura. De sur a norte, con una velocidad de 250 millas por hora; el viento es del norte de 15 nudos. No hay deriva. ¿entendido bien? -Sí Capitán, copiado todo correcto- Recuerde- agrego- o pone las cuatro bombas en el pueblo, o le parto la siquitrilla llegando a la base... Cuadrado, lo que ve directamente adelante y pegado a la costa es Girón. Desde aquí ya se puede apreciar el pueblo, la pista y el camino, ¿ lo ve?- Si jefe.......Por el intercomunicador me llega la voz tensa de Cuadrado: "-cuatro bombas fuera, capitán, Cayeron medio a medio en el pueblo-agrega a media voz, a lo mejoer sintiendo lo que habíamos hecho.

Miro hacia Girón.El pueblo no se ve; está envuelto en una inmensa nube blanca que se eleva a más de dos mil pies de altura. Las cuatro bombas de 500 libras cada una hicieron blanco directo. Son las 17:35 horas del miércoles 19 de abril de 1961. Según supe después el enemigo se rindió incondicionalmente a las 17:40 horas de ese mismo día. Exactamente cinco minutos después del bombardeo.

(Pueblo de Playa Girón bombardeado por Jacques Lagas por orden del alto mando Castrista y que después la prensa oficialista se lo adjudicó a los aviones de la Brigada Expedicionaria y de Asalto 2506; mentira que la incipiente tiranía trató de mantener. Comentario del bloguista de Baracutey Cubano)

El 19 de abril de 1962 y a pesar de que ya estaba curado de espanto, casi me caigo del asiento en la cafetería Marakas, al ver las fotografías de los destrozos que yo había ocasionado en Playa Girón, cuando bombardée dicho pueblo por órden de Fidel, el miércoles 19 de abril de 1961, a las 17:35 horas, como producidos por efectos del "brutal bombardeo del imperialismo yanqui". Aparecían las fotografías acompañadas de grandes titulares de la Revista Verde Olivo, en los periódicos Revolución y Hoy. Miraba atónito, incrédulo y asombrado las fotografías. No podía dar crédito a los que estaba viendo. Engañar y mentir de esa manera caía ya en lo ridículo. Miles de hombres habían sido testigos de aquellos trágicos y sangrientos bombardeos.

De repente vino a mi mente la conversación sostenida con el camarada César Escalante, cuando insinuó insistentemente que cortara la parte de mi libro en la cual yo relataba ese hecho. Ahí estaba por fin el verdadero motivo por el cual mi libro había sido censurado totalmente (Nota de Nuevo Acción: Lagas se refiere a su libro "Memorias de un Capitán Rebelde").

Nuevamente la mentira, el engaño y la burla cruel que se hacía al pueblo de Cuba, al permitir que viudas, huérfanos y adoloridas madres, depositaran ofrendas florales en esos falsos monumentos, productos de nuestras propias bombas y que se atribuían al imperialismo yanqui, para exasperar a los pueblos del mundo. El asco y la repugnancia que tal procedimiento me produjo, se transformó en complejo de culpabilidad y complicidad. Decidí de ese instante, hacer lo inhumanamente posible para abandonar Cuba y contar al mundo LA VERDAD HISTÓRICA. (Publicado en la edición del martes 10 de octubre del 2006)

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Tomado de http://www.airpower.au.af.mil/

Recordando a Jacques Lagas
Piloto Chileno Héroe de Playa Girón*

Por Iván Siminic
(Fragmento)

Al alba del 19 de abril, Lagas despegó en el ya reparado B-26 número 915, el mismo que había recibido varios impactos en su misión de apoyo estrecho en la salida del día anterior. Pronto comenzó a recibir fuego antiaéreo de cañones propios, mientras volaba a unos cinco mil pies… "Nos estaban tirando con todo lo que tenían a mano, sumándose a los enemigos, quienes con seguridad estarían muertos de la risa en ese momento, al ver ese enredo que tanto les favorecía…". Sin embargo, la columna de vehículos que debía atacar pudo ser golpeada con las bombas y balas del bombardero.

Luego de volver a la base y dormir un poco, nuestro hombre debió cumplir su segundo vuelo de ese día, esta vez a bordo del avión 909, con el que despegó a las 13:00 horas para ir a bombardear un punto ubicado entre la pista, el camino y el pueblo de Playa Girón, en el cual el enemigo había emplazado una sección de morteros. El ataque se cumplió sin mayores contratiempos, y durante el egreso del área Lagas debió contenerse–por disciplina–para no atacar a los navíos que maniobraban cerradamente a la defensiva y a las lanchas que llevaban tropas invasoras.

El tercer vuelo de Lagas el día 19 se efectuó en solitario en el B-26 número 915, para poner cuatro bombas en el mismo pueblo de Playa Girón. Según su relato, fue la misión más difícil, por lo espeso de la defensa antiaérea amiga y enemiga, y por el constante peligro que significaba la creencia de que merodeaban había jets F-86. Su escolta volaba a 30.000 pies de altura, lo que causó la ira del chileno por la manifiesta falta de apoyo. En esta oportunidad, el avión de Lagas resultó con el parabrisas destruido por el fuego antiaéreo, aunque pudo retornar a la base a salvo, debiendo enfrentar un aterrizaje muy complicado debido a las múltiples astillas del plexiglass y por causa del fuerte viento que se colaba por el frente destrozado.

El jueves 20 de abril, luego de la capitulación, Lagas voló su última salida operacional, esta vez un reconocimiento armado de madrugada a bordo de su avión–el 937–con el que alcanzó hasta el sector de la pequeña isla de Pino y los islotes adyacentes. En la tarea alcanzó a distinguir a dos destructores y algunas barcazas portatanques evolucionando hacia posiciones defensivas a unas 25 millas náuticas al sur de Girón, a la cuadra de Cayo Guano. Lagas volvió a la base para informar y para programar una salida punitiva contra esa formación. Como preludio, decidió salir a las 16:00 en un T-33 con el capitán Prendes a patrullar la costa y actualizar la información, pero ya no quedaban rastros del convoy, así es que el ataque debió cancelarse.

Luego del término de la batalla, el chileno, junto a otros seis pilotos, fue proclamado "Héroe de la Revolución" y propuesto para la máxima condecoración que el gobierno de Cuba instituyó, la "Orden de Girón". El día 17 de abril fue instituido como el día de la Fuerza Aérea Revolucionaria, algo a lo cual el chileno había contribuido fuertemente: Piloto de Transporte, Piloto Instructor, Piloto de Guerra, profesor de Meteorología, Navegación y Mecánica, Jefe de Línea de Vuelo de B-26, Jefe de Operaciones Aéreas, Jefe de la Base de Santiago, Segundo Jefe del Escuadrón de Bombardeo Ligero, Jefe del Escuadrón de Bombardeo Ligero en combate...

¿El reposo del guerrero?

Inmediatamente después de sus servicios en combate, Lagas observó que la revolución comenzó su giro hacia los dictados de Moscú, lo que unido a antipatías propias de su relación con sus camaradas de armas, hicieron que él perdiera toda las ilusiones personales que se había forjado. Esto terminó por liquidarlo anímicamente, lo que incluso–confiesa– lo hizo atentar contra su propia vida en dos oportunidades, profundamente deprimido.

Escuchado finalmente por Fidel, y después de gastar muchas horas en molestas antesalas, nuestro hombre obtuvo el postergado permiso para retornar a su país con su familia, emprendiendo viaje hacia Santiago el 4 de diciembre de 1961. Increíblemente, en Chile planificó su quijotesca vuelta a Cuba, para contribuir–según él–a recuperar los principios de la revolución. Esto ocurrió finalmente en enero de 1962, y, a su llegada, Fidel lo empleó como piloto en Cubana de Aviación, aunque su situación personal no mejoró. Finalmente, convencido de que Castro ya no era el hombre que él había llegado a admirar y–sobre todo–harto de la camarilla circundante, renunció a su condición de oficial de la FAR y solicitó autorización para abandonar definitivamente la isla.


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El Sr. Iván Siminic es un Investigador del Departamento de Estudios de la Guerra Aérea (DEGA), Academia de Guerra Aérea, Fuerza Aérea de Chile. Autor de diversos estudios sobre historia aeronáutica, entre ellas los libros "36 años de aviones jets en las aerolíneas chilenas, 1964-2000" y "El avión Capitán Pastene, crónica de un regalo que se frustró." Corresponsal para medios extranjeros especializados en aviación civil y militar. Fotógrafo de aviación. Columnista, articulista y consejero editorial de la Latin American Aviation Historical Society (LAAHS). Articulista sobre temas de aviación para diversos medios académicos chilenos. Egresado de Derecho de la Universidad de Chile.

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lunes, abril 16, 2018

BAHÍA DE COCHINOS Lo Que No Dijo el Informe del Inspector de la CIA (Parte I). Néstor Carbonell Cortina sobre la invasión de la Brigada de Asalto 2506 a Bahía de Cochinos para derrocar a la tiranía castro comunista en Cuba

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Los  primeros especialistas extranjeros en Inteligencia y Contrainteligencia  que asesoraron a los incipientes órganos de la Seguridad del Estado  después del triunfo de la Revolución fueron los checoslovacos, hispanosoviéticos y ex combatientes  de la Guerra Civil española. Uno de ellos fue Angel Martínez Riosola,   ¨Angelito¨, cuyo verdadero  nombre  era  Francisco  Ciutat de Miguel  quien llegó a Cuba el 4 de  marzo de 1960;  su avión procedía de Venezuela pero antes había recorrido varios países europeos como Checoslovaquia y Bélgica. Era graduado de la prestigiosa Academia  Voroshilov, de la Unión Soviética,  donde también ejerció como profesor. En el 40 aniversario de la invasión de Bahía de Cochinos, recuerdo, aunque ha pasado mucho tiempo,  a Fidel Castro decir en la televisión que  si la invasión hubiera sido por Trinidad,  no tenía ninguna probabilidad de éxito, pues ¨Angelito¨ había hecho fortalecer dicha zona con fuerte artillería y tropas. Se  afirma que participó en combatir a los alzados antiCastristas de la Sierra del Escambray y hasta que fue herido; quizás este ¨asesor¨haya formado parte del grupo operativo especial  ¨Molino¨. Posteriormente ofreció  asesoramiento militar en Vietnam y en Argelia . En Vietnam fue un importante apoyo del General Võ Nguyên Giáp.
(Francisco Ciutat de Miguel cuyos otros nombre fueron:   Ángel Martínez Riosola ¨Angelito¨ y  Pavel Pavlovich Stepanov ¨ recibiendo un reconocimiento o una condecoración de manos de Fidel Castro  y de Raúl Castro. Comentario añadido por el bloguista de BC.)

Las tempranas  relaciones políticas, militares,  de Inteligencia y Contrainteligencia con la Unión Soviética y otros países en el marco de la mal llamada Guerra Fría, las invasiones Castristas que partieron tempranamente de Cuba (desde marzo-abril de 1959, a Panamá, Nicaragua, Santo Domingo, Haití, etc.) y otras acciones subversivas  no escapaban a los órganos de Inteligencia de los EE.UU., los cuales tenían informado al Presidente Dwight D. Eisenhower, el cual el 17 de marzo de 1960 aprobó  el documento titulado “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”,con el objetivo de derrocar a la amenaza que se establecía a 90 millas de las costas de EE.UU. pese a que su gobierno de manera extraordinariamente rápida había reconocido  la llegada al poder del nuevo régimen en Cuba. 

La invasión de Playa de Girón o Invasión de Bahía de Cochinos (este segundo nombre es más apropiado ya que el desembarco fue por varios puntos de ese lugar y no sólo en Playa Girón), ni la Crisis de Octubre o Crisis de los Misiles, ni la expulsión del régimen castrista de la OEA fueron las causas de la subversión cubana en América Latina ni de la inclinación del régimen castrista hacía el comunismo pues ya desde los primeros meses de 1959 la subversión castrista había empezado a rodar conjuntamente con el acercamiento al Comunismo.

En el  libro¨One hell of a Gamble (The Secret History of the Cuban Missile Crisis) de los investigadores Aleksander Fursenko Timothy Naftali que desde febrero de 1959, según los archivos abiertos de la KGB y la GPU soviéticas, comenzaron los acercamientos a la Unión Soviética iniciados no por Jorge Risquet, que es la versión oficial trasladándolos a fecha posterior, sino por Emilio Aragonés en México.
(Angelito, Sergio del Valle, Raúl Castro y Tomás Menéndez Tomasevich. Otro asesor fue el General hispano soviético Enrique Lister quien fue el  VERDADERO CREADOR de los CDR en Cuba)
Pero se plantea por algunas personas que Fidel y Raúl Castro ya estaban vinculados al Comunismo internacional desde antes del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y que, mediante el oficial de la KGB Nikolai Leonov, el comunismo soviético  le brindo  en México ciertos recursos a la preparación y expedición del yate Granma; en su libro Raúl Castro, un hombre en Revolución,  Leonov da información que apunta  a que tal ayuda existió para la expedición del yate  Granma: Yo mantenía en secreto mis encuentros con los revolucionarios cubanos. El Che Guevara me pidió que le buscara unos libros en español. Esos libros eran Chapaev, de Furmanov; Un hombre de verdad, de Boris Polevói, y Así se templó el acero, de Nikolai Ostrovski. Los hallé en nuestra Embajada. Mantuve amistad con el Che Guevara hasta su viaje a Bolivia, donde murió. El espía Nikolai  Leonov tuvo que abandonar México después de que los futuros expedicionarios del yate Granma   fueron detenidos por la Policía mexicana, la cual  halló   una tarjeta de presentación de Nikolai Leonov en un libro que leía  Ernesto ¨Che¨ Guevara. Pueden leer más sobre lo anterior  en mi artículo Sobre la biografía  del dictador Raúl Castro Ruz escrita por  Nikolai Leonov.



No obstante, lo verificable, hasta ahora, es  lo siguiente, lo cual se extrajo del ensayo  Razones de Angola IX, de César Reynel:

¨La inteligencia checa, que desde 1948 era incapaz de tomar una sola decisión sin consultar con Moscú, pidió asesoramiento de los soviéticos y recibió respuesta a través de la decisión del Presidium de Comité Central que hoy puede ser consultada en el Archivo del Presidente de la Federación Rusa (Extracto del Protocolo 198, reunión del Presídium de diciembre 27, 1958, folio 3, lista 65, Fichero 871). En esa resolución (que ya está desclasificada y es pública), el PCUS aprobó “la intención de los amigos checos de ayudar al movimiento de liberación en Cuba”, y dio instrucciones precisas de no dejar ningún rastro escrito diciendo que la armas eran para Cuba, que verificaran exhaustivamente la seriedad de las intenciones de la compañía (léase contacto), y que no enviaran ningún arma que pudiera ser rastreada como perteneciente al bloque soviético.
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BAHÍA DE COCHINOS. Lo Que No Dijo el Informe del Inspector de la CIA  (Parte I)

Por Néstor Carbonell Cortina
http://www.futurodecuba.org/

NOTA DEL EDITOR  DE LA NUEVA NACIÓN: Este artículo fue escrito por el Dr. Nestor Carbonell Cortina y publicado originalmente en la revista cibernética FUTURO DE CUBA en 1998. El mismo constituye una de los análisis más completos y devastadores sobre la traición del Presidente Kennedy a los invasores de Bahía de Cochinos.

Hace 37 años que se produjo el heroico desembarco, condenado al fracaso, y los cubanos continúan sufriendo las consecuencias. Hay errores políticos y estratégicos que llegan a ser desastres. Más que fiascos son tragedias; más que fallos son crímenes. Bahía de Cochinos fue uno de ellos. Se ha escrito con abundancia sobre este tema, pero es ahora, con la publicación de documentos ultra confidenciales del gobierno de los Estados Unidos y de varias memorias privadas, que pueden despejarse muchas de las nebulosas que cubren el fatídico proceso.

Documentos Reveladores

        Uno de esos documentos es el informe que en 1961 rindió Lyman B. Kirkpatrick, inspector general de la CIA, sobre la actuación de la Agencia en la preparación y ejecución de Bahía de Cochinos.

 El voluminoso documento contiene datos valiosos que ponen de manifiesto numerosos errores de planificación, serias deficiencias logísticas y falta de coordinación entre los servicios de inteligencia, el Pentágono y la Casa Blanca.

Asimismo, el informe reprocha a la Agencia el trato humillante a los dirigentes cubanos en el exilio, marginados mientras se gestaba la operación e incomunicados durante el desembarco.

 (En junio de 1960 los representantes de  las organizaciones Manuel Antonio "Tony" de Varona (Organización Auténtica), Aureliano Sánchez Arango (Triple A), Manuel Artime Buesa (Movimiento de Recuperación Revolucionaria), José Ignacio Rasco (Movimiento Demócrata Cristiano) y Justo Carrillo (Montecristi), fundaron en la ciudad de México el Frente Revolucionario Democrático (FRD). En la foto Tony Varona, Enrique Ros, Justo Carrillo y Manuel Artime Buesa. Las fotos y comentarios fueron añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

        Hay mucho de cierto y revelador en el informe de Kirkpatrick, pero también hay mucho de miope y mezquino en sus alegatos. El inspector crucifica únicamente a la CIA, exculpando por omisión la negligencia del Pentágono y la gravísima responsabilidad del Presidente Kennedy por haber micromanejado, alterado y emasculado a última hora el plan recomendado.

        ¿A qué se debe esta omisión de Kirkpatrick? Todo parece indicar que el inspector general de la CIA quería congraciarse con la Casa Blanca para llegar a ser director de la Agencia (a pesar de la parálisis que le produjo la poliomielitis ). Por eso no entrevistó a los jefes de la CIA a cargo de Bahía de Cochinos, ni siquiera les envió una copia del informe.

 Fue John McCone, el nuevo director que sustituyó a Allen Dulles a fines de 1961, quien le ordenó a Kirkpatrick que les entregara una copia del informe y que incluyera en el expediente los descargos que formularon.
        Acusado por McCone de haber sido tendencioso y superficial en su informe, Kirkpatrick reconoció en carta al director de la CIA de fecha 1o. de diciembre de 1961 que el fracaso de Bahía de Cochinos se debió fundamentalmente a estos tres factores:
a.   "Subestimación general por parte del gobierno de E.U. de la magnitud de la operación requerida para derrocar al régimen de Fidel Castro.
b.        Fallo del gobierno de E.U. por no prever todas las contingencias...., incluyendo la necesidad de utilizar fuerzas militares de E.U. si los exiliados cubanos no pudiesen acometer la tarea ellos mismos.
c.        Fallo del gobierno de E.U. por no estar dispuesto a comprometer los recursos necesarios para el éxito de la operación planeada y ejecutada.
"

        Otro de los recientes documentos iluminadores es el libro Reflections of a Cold Warrior de Richard M. Bissell, quien como subdirector de la CIA a cargo de planes (léase operaciones encubiertas) fue la figura señera durante todo el proceso que culminó en Bahía de Cochinos. Dotado de un talento privilegiado (cultivado en Groton y Yale) y de una prepotencia persuasiva, Bissell ingresó en la CIA en 1954 e inició una verdadera revolución tecnológica. Bajo su dirección, la Agencia alcanzó altos niveles de innovación y eficiencia en la captación de inteligencia militar con el avión U-2, el SR-71 Blackbird, y el satélite de espionaje Corona.

        En su libro, escrito con perspectiva y serena contrición en la antesala de la muerte, Bissell hace un recuento de su actuación en el caso de Cuba, explicando sus decisiones y confesando sus errores. El tono no es tan mordaz y defensivo como el que matizó su respuesta a Kirkpatrick en 1961. Rechaza acusaciones injustas,pero reconoce, entre sus yerros, dos que fueron críticos:
1) no cederle al Estado Mayor Conjunto la responsabilidad primaria de la expedición cuando ésta dejo de ser, a fines de 1960, una operación paramilitar de infiltración y guerrilla; y
2) no decirle claramente al Presidente Kennedy que la operación de Bahía de Cochinos no era factible con los cambios y limitaciones impuestos por él.

        De todos los libros sobre Bahía de Cochinos que han salido a la luz en los últimos meses, el más importante y completo es, sin duda, el Volumen X sobre Cuba (1961-1962) publicado por el Departamento de Estado como parte de la colección de Foreign Relations of the United States (FRUS). Este tomo de más de 1000 páginas es fascinante, no ya por los hechos que eslabona, sino por los documentos, hasta ahora secretos, que transcribe. Para profundizar en el tema de Bahía de Cochinos, ya no hay que hurgar en el informe del General Maxwell D.Taylor, ni en los archivos de los Presidentes Eisenhower, Kennedy y Nixon, ni en las memorias de los otros personajes que intervinieron en el infausto episodio. Esta nueva fuente de información, junto con el Volumen VI del Departamento de Estado correspondiente al período 1958-1960, contienen muchos de los datos esenciales del proceso, rigurosamente clasificados y cronológicamente ordenados.
     
  Teniendo a mano éstos y otros testimonios, trataré de señalar y comentar lo que aportan de novedoso y significativo, así como lo que omiten y tergiversan, para arrojar más luz sobre ese tracto imborrable de la historia que lleva el nombre de Bahía de Cochinos.

Eisenhower y los Antecedentes de Bahía de Cochinos

        Durante la lucha contra Batista, el Presidente Eisenhower se mantuvo bastante alejado del caso de Cuba. Dada la grave enfermedad del Secretario de Estado, John Foster Dulles, la política hacia Cuba fue dirigida principalmente desde el cuarto piso del Departamento de Estado por dos "expertos" en Latinoamérica: Roy Rubottom y William A. Wieland.


(Video añadido por el bloguista de Baracutey Cubano donde el recientemente fallecido, 2018,  Coronel Roger Rojas Lavernia habla sobre Fidel Castro y  el cubano Arturo Montenegro, alias Arthur Montenegro  y en EE.UU. con el nombre de William A. Wieland.. El Coronel Rojas Lavernia fue el segundo jefe  en Cuba del Buró de Represión a las Actividades  Comunistas, BRAC en un período de los años 50s)



  Aunque estos funcionarios abogaron oficialmente por una política de estricta neutralidad en la contienda cubana, sus simpatías los inclinaron a Castro. Así se explican estos hechos: el embargo militar contra Batista; los embarques clandestinos de armas a Castro desde E.U.; la subestimación del peligro comunista; la prohibición de todo intento de mediación en Cuba bajo los auspicios del Embajador Earl Smith, y el ultimátum que, por conducto de éste, le envió Washington a Batista el 14 de diciembre de 1958. Este ultimátum consistió en un escueto mensaje trasladado por Smith: "Es mi desagradable deber informarle al Presidente de la República que Estados Unidos no continuará apoyando al gobierno de Cuba, y que mi gobierno considera que el Presidente está perdiendo el control efectivo." (FRUS, VI, 299). Esto precipitó la caída ansiada de la dictadura, pero creó un vacío de poder que llenó Castro con sus cofrades comunistas.

(Embajador Earl Smith y Presidente Fulgencio Batista el 14 de diciembre de 1958)

        El 23 de diciembre de 1958 es cuando se le comunica al Presidente Eisenhower que la situación del gobierno de Batista era crítica y que "los comunistas parecen haber penetrado el movimiento de Castro..." Según la minuta de la Junta del Consejo nacional de Seguridad de dicha fecha (FRUS, VI, 302-303), el Presidente se molesta por no haber sido informado antes de esta situación y pregunta "si el Departamento de Estado había solicitado al Departamento de Defensa que estudiase una acción militar que podría ser necesaria en Cuba." El Secretario Herter contestó que las conversaciones se habían centrado únicamente en la posibilidad de una evacuación. El Presidente afirmó después que "estaba convencido de que una tercera fuerza [contraria a Batista y a Castro] con influencia y pujanza podría surgir si la organizase un hombre capaz provisto de dinero y de armas". Se acordó entonces elaborar un plan para crear o respaldar esa tercera fuerza, pero fue demasiado tarde.

        A partir de su llegada al poder en enero de 1959, Castro no ceja en su campaña vilipendiosa contra Estados Unidos. Apoyado en su poder hipnótico y en el terror difundido por sus arrestos, fusilamientos y confiscaciones a granel, el líder cubano va sentando progresivamente las bases de su sistema totalitario comunista. No conforme con subvertir a Cuba, organiza en su primer año expediciones armadas contra Panamá, Nicaragua, República Dominicana y Haití.

        Washington no sabe realmente lo que hacer. Intenta en múltiples oportunidades de negociar con Castro, pero sin éxito. No reacciona ante sus afrentas y provocaciones para que no se tilde a E.U. de Goliat abusador, sin darse cuenta de que no hay nada que ridiculice más a un gigante que ser pateado impunemente. El grande, ultrajado, no es ni popular ni respetado. El poderoso, zaherido , deleita a los resentidos.

        La estéril política de paciencia y tolerancia, personificada por el Embajador de E.U. en Cuba, Philip Bonsal, fue sustituida a fines de 1959 por una política más proactiva, "enderezada a estimular dentro de Cuba y en otras partes de Latinoamérica la oposición al régimen extremista y antiamericano de Castro." (FRUS,VI, 656) Según Bissell, el Grupo Especial (Comité #5412) que se ocupaba del caso de Cuba acordó el 13 de enero de 1960 elaborar los planes necesarios para derrocar la tiranía. Dicho plan, llamado "Programa de Acción Encubierta Contra el Régimen de Castro," fue aprobado por Eisenhower el 17 de marzo de 1960, y consistió en lo siguiente:
a) Constitución en el exilio de un frente de oposición a Castro, responsable, atractivo y unido.
b) Inicio de una fuerte campaña de propaganda, a través de Radio Swan, dirigida al pueblo de Cuba.
c) Creación en Cuba de una red clandestina de inteligencia y acción.
d) Creación fuera de Cuba de una fuerza paramilitar con apoyo logístico, naval y aéreo, para infiltrar en Cuba agentes entrenados que pudiesen intensificar la resistencia interna. (FRUS, VI, 850-851)

        Este esquema de acción paramilitar se basó en el modelo de Guatemala (golpe de estado dirigido por la CIA en 1954 contra el gobierno procomunista de Arbenz). Error craso, por tratarse de situaciones disímiles. Castro disolvió el ejército profesional, creó su propia fuerza y avanzó con mayor celeridad y destreza que Arbenz hacia la consolidación de un estado policíaco. El modelo de Guatemala no era aplicable al caso de Cuba, por lo que fue posteriormente modificado, pero no totalmente desechado. Subsistieron enfoques erróneos y faltó, en el minuto crítico, la experiencia y el carácter resuelto de un Eisenhower. éste dijo al autorizar la operación en Guatemala: "Estoy dispuesto a tomar los pasos que sean necesarios para que tenga éxito. Si triunfa, será el pueblo de Guatemala que arrojó el yugo comunista. Si fracasa, será la bandera de Estados Unidos la que fracasó." (Peter Wyden, Bay of Pigs, 21)

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