Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
lunes, enero 29, 2024
Dimas Castellanos sobre pedagogía de José Martí donde afirma que Cuba requiere de un nuevo proyecto nacional conformado con la participación de todos, lo que implica desarrollar en las nuevas condiciones el proyecto educativo de José Martí
Cuba requiere de un nuevo proyecto nacional conformado con la participación de todos, lo que implica desarrollar en las nuevas condiciones el proyecto educativo de José Martí.'
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Por Dimas Castellanos
Lleida, España
28 enero 2024
Cubano de talante excepcional en su fecunda trayectoria, hondo pensamiento, penetrante sensibilidad e intensa vocación de servicio, José Julián Martí Pérez (1853-1895) fue, además de político, poeta periodista, traductor y diplomático de brillante desempeño, un gran pedagogo.
Reconocido por los cubanos como Apóstol, Héroe Nacional, Maestro, fue formado en las enseñanzas del primer ideólogo independentista de Cuba: el padre Félix Varela. El proceso educativo, según Varela, consistía en que el hombre llegara a comprender su época y se invistiera del dinamismo y la creatividad necesarios para no ser aplastado por las circunstancias ni quedar neutralizados por el medio social. Proceso que en José Martí acrisoló y cobró sustancia en su expresión más acabada, al convertirse en la figura cimera de nuestra cultura nacional, pero no únicamente: su proyecto emancipador y antihegemónico, de profunda eticidad, inauguró cauces en la historia y cultura americana y universal.
Iniciador, en la prosa y el verso, del movimiento modernista, sus textos han sido traducidos y publicados en el mundo entero. Hacedor de una nueva forma de periodismo y, finalmente, gestor de una revolución heredada del legado de nuestros padres fundadores y de las luchas que le precedieron —cuyos principios esenciales conservan hoy indiscutible validez–, Martí retomó el inconcluso proceso de conformación de la nación cubana para conducirla hasta una república moderna, concebida como igualdad de derecho de todo el nacido en Cuba, espacio de libertad para la expresión del pensamiento y de una economía diversificada en manos de muchos pequeños propietarios. Para que cada cubano fuera hombre político enteramente libre.
A su vez, percibía la patria como "dicha de todos, dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie". Propósito y definiciones que remató en noviembre de 1891 en su discurso "Con todos y para el bien de todos", con aquel ideal tan lejano aún: "Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre".
Con ese fin analizó las causas del fracaso de la Guerra de los Diez Años, que a pesar de los sacrificios y de la sangre derramada, no logró su objetivo. Del análisis extrajo un sistema de principios con los que amalgamó su teoría de la revolución: el concepto de guerra necesaria y el papel del partido como institución organizadora; eslabones mediadores para arribar a la república moderna: un magno proyecto que incluía la formación de un pueblo capaz de autogobernarse a través de cuerpos representativos electos democráticamente. Es decir, un propósito estrechamente vinculado a la enseñanza, que se resume en los siguientes seis puntos de su ideario pedagógico:
"Cerrémosle el paso a la república que no venga preparada por medios dignos del decoro del hombre, para el bien y la prosperidad de todos los cubanos"
"Quien quiera nación viva, ayude a establecer las cosas de su patria de manera que cada hombre pueda labrarse en un trabajo activo y aplicable una situación personal independiente"
"Educar es depositar en cada hombre el resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo bajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es preparar el hombre para la vida"
"La felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes. Una nación libre es el resultado de sus pobladores libres"
"Un pueblo instruido será siempre fuerte y libre (…): toda nación será infeliz en tanto que no eduque a todos sus hijos. Un pueblo de hombres educados será siempre un pueblo de hombres libres"
"Si los pobres se habitúan a pedirlo todo al Estado, cesarán a poco de hacer esfuerzo alguno por su subsistencia (…) De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del Estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se llama ahora, irá a ser esclavo de los funcionarios"
Como vemos, Martí concibió la educación como función social transformadora de las condiciones socioculturales y económicas; como puente de oportunidades para el desarrollo integral del cubano, preparado a participar en la política de su país. De ahí lo antinatural del monopartidismo, cuya implantación implica la destrucción de los demás partidos políticos, tal como ha ocurrido en Cuba con la instauración del modelo más perfecto y terminado de régimen totalitario, que ha llevado a Cuba al estancamiento y el fracaso.
La pedagogía martiana aboga por la enseñanza para la vida y su carácter práctico. Son ideas humanistas relacionadas con la sensibilidad, el amor, el respeto y la dignidad humana. A partir de ellas como maestro, desarrolló una práctica pedagógica con cubanos y puertorriqueños, desde 1891 en La Liga, en Nueva York, donde todos los lunes reunía a familias para impartirle clases de distintas materias.
José Martí es una rara simbiosis de amor, intuición, pasión, magnetismo, armonía y profundidad, sin la cual habría sido imposible enfrentar, en las condiciones de Cuba, la obra de preparar un pueblo y organizar una guerra que condujera a una sociedad de paz, armonía y justicia.
La guerra necesaria organizada por Martí condujo a la República de 1902 con independencia incompleta y soberanía limitada. Aunque las constituciones de 1901 y 1940 sentaron las bases para el fomento de una sociedad democrática, nuestra carencia cívica desembocó en la ingobernabilidad que llevo al golpe militar de 1952, y seguidamente a la respuesta insurreccional que triunfó en 1959 y que nos ha retrotraído a una situación peor a la existente en la época colonial.
Fracasado el totalitarismo, ajeno a la naturaleza humana, ante la ineludible necesidad de cambiar, las autoridades cubanas han optado por copiar el modelo oligárquico de Rusia, impropio de nuestras necesidades e idiosincrasia. Pasado más de un siglo de la caída en combate de José Martí, la república con todos y para el bien de todos, por la que vivió y murió el Maestro, continúa pendiente.
Cuba requiere de un nuevo proyecto nacional conformado con la participación de todos, lo que implica desarrollar en las nuevas condiciones el proyecto educativo de José Martí. Para que los cubanos puedan desempeñar el papel activo y determinante que les corresponde en los destinos nacionales, junto a la necesaria restitución de las libertades suprimidas, se impone retomar la labor formadora que inició el padre Varela y continuaron eminentes cubanos, entre ellos José Martí.
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Martí, en una carta rimada del 21 de octubre de 1889 (Tomo 16, 354-358), dirigida a un antiguo compañero y colaborador, el anexionista Néstor Ponce de León, expuso sus convicciones antianexionistas pero a la vez el respeto a las ideas de los demás.
A mi Señor Néstor Ponce de León:
Viene a decirme Capriles Que alguien dijo en Broadway, Que en mi discurso exclamé: “¡Los anexionistas viles! ”
¡Bien y con mucha razón Me mandó usted el recado De tenerme preparado El espinudo bastón!
Miente como un zascandil El que diga que me oyó Por no pensar como yo Llamar a un cubano “vil”. ..................................... Donde no nos puedan ver Diré a mi hermano sincero: “¿Quieres en lecho extranjero A tu Patria, a tu mujer? ”
Pero enfrente del tirano Y del extranjero enfrente, Al que lo injurie: “Detente” Le he de gritar: “¡Es mi hermano!”
En la Patria de mi amor Quisiera yo ver nacer El pueblo que puede ser, Sin odios y sin color.
Quisiera, en el juego franco Del pensamiento sin tasa, Ver fabricando la casa Rico y pobre; negro y blanco.
Y cuando todas las manos Son pocas para el afán, ¡Oh, patria, las usarán En herirse los hermanos!
Algo en el alma decide, En su cólera indignada, Que es más vil que el que degrada A un pueblo, el que lo divide.
¿Quién con injurias convence? ¿Quién con epítetos labra? Vence el amor. La palabra Sólo cuando justa, vence.
Si es en uno el honor, los modos Varios se habrán de juntar: ¡Con todos se ha de fundar, para el bienestar de todos!
Su Martí N.Y. 21 de octubre de 1889
El Mártir de Dos Ríos nunca sintió odio o rencor contra los anexionistas o contra cualquier otra persona. Es bueno aclarar que solamente en su pequeña obra ¨Abdala¨, escrita a los 16 años, es donde habla positivamente del odio o rencor al definir el amor a la patria como ¨…el odio invencible a quien la oprime; es el rencor eterno a quien la ataca¨ (Tomo 18, p. 19). Después de la experiencia del presidio político desterró a esas palabras de su corazón y cuando llamó a la Guerra Necesaria, no recurrió al odio al enemigo para hacer de los combatientes revolucionarios frías y eficientes máquinas de matar. En su obra sobre el presidio político en Cuba escribió:
«La venganza y el odio son dos fábulas que en horas malditas se esparcieron por la tierra»
Años más tarde y siendo coherente con su doctrina de amor, sentenció:
¨En pueblos, sólo edifican los que perdonan y aman. Se ha de amar al adversario mismo a quien se está derribando en tierra. Los odiadores debieran ser declarados traidores a la república. El odio no construye¨ (Tomo 14, p. 496)
Dimas Castellanos desde Cuba: Las alfabetización, las escuelas rurales y la creación del Día de los Padres estuvieron entre las preocupaciones sociales de esta brillante pedagoga silenciada. La pedagogía de Dulce María Borrero: 'el único remedio a nuestros males'
La pedagogía de Dulce María Borrero: 'el único remedio a nuestros males'
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Las alfabetización, las escuelas rurales y la creación del Día de los Padres estuvieron entre las preocupaciones sociales de esta brillante pedagoga silenciada.
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Por Dimas Castellanos
La Habana
08 noviembre 2023
La relación entre educación y desarrollo social —objeto de preocupación y ocupación de destacados pensadores desde la Antigüedad—, asumió mayor importancia en Europa y EEUU durante la segunda mitad del siglo XIX, y generó en Cuba una vertiente teórica que revolucionó la enseñanza en la Isla. Personalidades como José Agustín Caballero, Félix Varela y José de la Luz y Caballero —pioneros de las reformas educacionales en Cuba—, tuvieron un magnífico relevo en el siglo XX.
Una de las figuras más destacadas de ese siglo fue Dulce María Borrero (1883-1945), escritora, poetisa, bibliógrafa y pedagoga, hija del ilustre educador, poeta y ensayista, Esteban Borrero. Su inclinación al magisterio se incubó en una familia de cuyo seno brotaron personalidades que colmaron a la cultura cubana de excelencias pedagógicas, científicas y artísticas. Ello fue resumido en una frase por el poeta nicaragüense Rubén Darío: "Aquella era una familia de artistas".
En la frontera que separa los siglos XIX y XX, Cuba transitó de la Colonia a la República. En este contexto se puso a la orden del día el debate acerca de las potencialidades axiológicas y transformativas de la enseñanza en la Isla. En junio de 1901, el Gobierno de Ocupación, con la Orden 267, estableció la enseñanza cívica: primer paso para la puesta en práctica de la asignatura Moral y Cívica, encaminada al desarrollo del sentido ético del deber para la vida.
Al unísono con las libertades refrendadas en la Constitución de 1901, el asociacionismo cívico creó el escenario propicio para la participación de la intelectualidad cubana en los debates acerca de los problemas teóricos de la enseñanza. En 1916, los integrantes de la Sociedad Cubana de Estudios Pedagogos, imbuidos en el perfeccionamiento del sistema escolar cubano, desempeñaron un meritorio papel en el estudio de las corrientes pedagógicas internacionales y su adaptación a la realidad cubana. Entre ellos destacó Dulce María Borrero.
Estudiosos de la educación como Pestalozzi, Dewey y Jean Piaget, entre otros muchos, devinieron fuentes de inspiración para el debate sobre las deficiencias de la enseñanza en Cuba. Un ejemplo de ello fue la Escuela Nueva, que en la concepción de Dewey enfatizaba la libertad y autonomía del niño, y afirmaba que solo se podría alcanzar la plena democracia a través de la educación y la sociedad civil. Esta idea influyó en Dulce María Borrero, quien llegó a proponer en Cuba el trato al niño como sujeto del aprendizaje y de la educación al servicio de la vida. En una conferencia dictada en 1938, titulada "Nuevo sentido de la misión del maestro en la escuela renovada", consideró a la Escuela Nueva como una reacción positiva contra el "rutinarismo" de la metodología pedagógica tradicional, y se pronunció por la reforma de las Escuelas Normales cubanas creada en 1916.
La prensa especializada, en la que Dulce María participó, manifestó la admiración por las ideas de Pestalozzi acerca de que los niños deben aprender a través de la actividad, ser libres de perseguir sus propios intereses y deducir sus propias conclusiones. En la Revista de Instrucción Pública, de la cual fue redactora entre 1926 y 1928, publicó textos como: "Misión suprema y supremo deber del maestro", "Las Escuelas Normales de verano", "La vida del niño campesino de Cuba", "Viajes de instrucción a los maestros", "La ornamentación de la escuela", "Instrucción complementaria del maestro", "La cooperación de los maestros y los padres de familia", y "La vocación y la escuela". Todos conforman un compendio de observaciones, criterios y propuestas para elevar el nivel de la pedagogía cubana.
En las primeras dos décadas del siglo XX —además de su labor docente, de la dirección de escuelas en la comunidad de Puentes Grandes (La Habana) y de la Revista de Instrucción Pública—, Dulce María fue auxiliar de grandes maestros como Carlos de la Torre, cofundadora de la Academia Nacional de Artes y Letras, y participante activa en los congresos nacionales de mujeres, celebrados en 1923 y 1925, donde desempeñó un papel destacado como divulgadora de los intereses pedagógicos a favor de la escuela pública. Fue, además, autora de la iniciativa de celebrar en Cuba, a partir del 19 de junio de 1938, el Día de los Padres, tradición que se mantiene hasta hoy el tercer domingo de junio de cada año.
Un tema de sumo interés fueron las escuelas rurales. Dulce María se pronunció a favor de su generalización debido a su necesidad en Cuba, país agrícola, como única fuente por la que los campesinos podían tener acceso a la educación y a la cultura. De esa preocupación de la sociedad civil, en 1935 se creó el movimiento "proescuelas rurales", y al año siguiente, bajo la presidencia provisional de José Agripino Barnet, bajo el Decreto No. 620 se autorizó al jefe del Ejército (Nota del Bloguista de Baracutey Cubano: el jefe del Ejército era entonces Fulgencio Batista y Zaldivar; se crearon más de 700 Escuelas Cívico Rurales y 6 Institutos) a designar militares para enseñar en esos lugares. Fue el primer gran esfuerzo de alfabetización rural en Cuba. Y en 1941, como consecuencia de los debates acerca de la teoría de la enseñanza, con el propósito de incorporar los métodos pedagógicos más modernos, se inauguró la Escuela Normal Rural "José Martí" para el perfeccionamiento de los maestros rurales.
Los criterios de Dulce María con respecto a la proyección social de la educación se pueden resumir en: 1) la importancia vital del papel del maestro y de la educación dentro de la sociedad, y 2) el carácter formador de la escuela, en correspondencia con los requerimientos socioculturales del contexto histórico de que se trate. El primero entronca con José de la Luz y Caballero, quien había expresado: "Tengamos el magisterio y Cuba será nuestra". A lo que ella añadió: "El único remedio a nuestros males está en la elevación progresiva de la mentalidad de las masas, en el pulimento del espíritu y la afirmación singular del carácter del cubano".
En su prolífico quehacer, Dulce María fue presidenta de honor de la Asociación Nacional Femenina de Prensa, disertó varias veces en la Academia Nacional de Artes y Letras, impulsó la creación de Bibliotecas Populares, y fundó en 1937 la Asociación Bibliográfica Cultural Cubana.
Cuando rescatamos estos hechos y figuras de nuestra pedagogía, cae de su peso una pregunta: ¿por qué no se divulgan esos ejemplos no solo en las carreras pedagógicas, sino en las escuelas y a través de los medios de información? Una de las respuestas: de divulgarlo, no hubiera sido posible presentar una historia donde todos los avances educativos fueron implementados después de 1959; ni ocultar el papel de la libertad de cátedra y de creación del profesorado cubano.
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Cuba - Batista Puts The Accent On Youth Aka Cuban Dictator At Home Lner (1938)
Testimonio de Diego Suárez, quien fuera uno de los niños beneficiados con esas escuelas e institutos rurales
Fulgencio Batista llega en ferrocarril. Cuba (1943)
El día de los padres nació en Cuba de la poesía de una mujer
Por Lydia Esther Ochoa Peña
La primera vez que se celebró en Cuba el Día de los Padres fue en el año 1938. Por la sensibilidad con que debía estar enmarcado, tenía que ser una poetisa quien diera vida al homenaje a nuestros progenitores, que desde entonces tendría lugar el tercer domingo de junio, y precisamente esa primera vez resultó el día 19 del sexto mes del año, como en este 2011.
La poetisa Dulce María Borrero de Luján fue la pionera de la conmmeoración, teniendo en cuenta que ya las madres tenían su día el segundo domingo de mayo, mes de las flores, resultó una idea excelente escoger al tercer domingo de junio, mes de inicio del verano, para congratular a los padres.
(Dulce María Borrero con sus hermanos y hermanas, entre ellas Juana Borrero. Su padre fue el poeta, médico y maestro Esteban Borrero, quien junto a Enrique José Varona y otros intelectuales fundaron los sólidos cimientos de la educación cubana en la República. Dulce maría también fue una alta funcionaria de la Educación de la república tan vilipendeada por la tiranía. Este artículo fue escrito en Cuba, quizás eso explique la ausencia de esos datos .... Foto y comentario añadidos al artículo por el bloguista de BC)
La iniciativa fue de la norteamericana Sonora Dood en 1909, pero la idea de dedicar un dia del año a los padres fue recibida en Cuba con entusiasmo y se escogió al tercer domingo de junio, al igual que en otros países de la América Latina y el Caribe, Estados Unidos, Canadá, y en naciones de Europa como Francia; Asia, incluyendo a la Republica Popular China, y Africa, a Etiopía.
Independientemente del significado sentimental, y al igual que ocurrió con el Día de las Madres, los comerciantes acogieron también con beneplácito la celebración que podría reportarles, y de hecho así fue, buenos dividendos, y cada año mejoraban la gestión de venta para obtener más ganancias con la venta de regalos para los padres.
Al margen de ese tono comercial, el Día de los Padres no ha perdido en Cuba la génesis de su concepción y las muestras de cariño y admiración hacia nuestros progenitores se suceden en todo el país cada tercer domingo de junio, un día sagrado dedicado a enaltecer a los hombres que escuchan de los hijos el tierno apelativo de papá o papi, y sienten emocionados que han cumplido bien la obra de la vida junto a su compañera.
Hija y hermana de poetas, Esteban y Juana; Dulce María Borrero nació en 1883 y falleció en 1945. Solo publicó un libro de poesía "Horas de mi vida", que le valió el primer premio y medalla de oro de la Academia Nacional de Artes y Letras, institución de la que llegó a ser uno de sus miembros.
Fue una sobresaliente luchadora de los derechos de las cubanas y en los artículos "La fiesta intelectual de la mujer, su actual significado, su misión ulterior" y "La mujer como factor de paz" defendió el excelente criterio de que sus contemporáneas tuvieran acceso a la educación y la cultura.
Iniciadora de la celebración en Cuba del Día de los Padres el tercer domingo de junio, la poetisa Dulce María Borrero de Lujan fue también una gran pedagoga, bibliógrafa, publicista, conferencista, dibujante y pintora de flores y naturalezas muertas. *******
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Muy buen artículo de Carlos M. Estefanía, publicado en el año 2010
Los interesados en este tema pueden leer las dos primeras partes haciendo click en los siguientes enlaces:
Las Escuelas Cívico Militares fueron parte del trabajo de una comisión nacional, creada en los años 30s del pasado siglo, que impulsaba en el país la educación, la salud y el deporte, así como el desarrollo social de las áreas rurales del país; esa comisión tenía como principal promotor e impulsor de sus acciones y tareas al General Fulgencio Batista. En la Cuba Castrista es tabú hablar de esas instituciones creadas por Batista; cuando se habla de la destitución del Presidente Miguel Mariano Gómez por parte del Congreso de la República, no se dice que el muy pequeño gravamen o impuesto que pedía Batista, al que se oponia Miguel Mariano, para cada saca de azúcar producida en Cuba, fuera para financiar esas instituciones educativas. También es cierto que Miguel Mariano se oponía, en general, a la injerencia de las instituciones militares en instituciones de la vida civil del país, pero no se dice en la Cuba de los Castro, que la inmensa mayoría de los maestros graduados de las escuelas normales en Cuba, no querían enseñar en el campo por las difíciles condiciones de vida que había en el área rural; razón esta por la cual se crearon los sargentos-maestros que eran personas que se convertían en maestros, aunque ellos no fueran normalistas; o sea, graduados en las Escuelas Normales del país, que eran aquellas escuelas que formaban a los futuros maestros. El grado militar de sargento, era en parte para que los campesinos cubanos se vieran compulsados a enviar sus hijos a la escuela, pues muchos campesinos preferían, nada más que el niño cCuando el maestro era civil, el campesino
He leído en el periódico digital El Habanero, un artículo del año 2001, según el cual, el famoso pedagogo y exiliado republicano español, Herminio Almendros, llegado a Cuba en el año 1939, no encontró verdadero reconocimiento a su talento hasta que se le nombra, a principio de los años cuarenta y en plena luna del miel de Batista con el partido comunista, asesor pedagógico del Instituto Cívico Militar de Ceiba del Agua.
Sé que Almendros fue en España un promotor de la pedagogía anticapitalista de Freinet. Esto abre en mí la inquietante sobre hasta que punto habría podido influir con tales ideas en aquella Institución que le tocó asesorar en Cuba. Resolver el problema no es fácil, dadas las dificultades con el acceso a unas fuentes que en su mayor parte deben encontrarse en la isla.
Ya que por razones obvias, nos resulta difícil consultar documentaciones estatales cubanas e investigaciones en la isla que traten sobre el Instituto Cívico Militar; tendremos que acudir a publicaciones del exilio.
Para ello comenzaremos por las memorias de un líder juvenil del Partido Acción Unitaria, fundado por Batista, se trata del difunto Rafael Díaz Balart, quien antes de ocupar un alto puesto en el último gobierno batistiano fuera un gran amigo de Fidel Castro, al punto de presentarle su propia hermana y convertirse en su cuñado. Díaz Balart y Castro, casi contemporáneos estudiaron juntos en la Universidad, allí serán aliados políticos y miembros del grupo armado Unión Insurreccional Revolucionaria.
Más adelante, cuando se crea el PAU, Rafael tratará de captar para la organización a Fidel, propiciando una reunión entre Castro y Batista, la cual no dió resultado, según él, porque Batista le había hecho creer a Fidel que no daría un golpe de estado, lo que hacía que la opción del partido ortodoxo, como mas probabilidades de llegar al poder, le apeteciesen mas al futuro Comandante en Jefe.
Con el tiempo los dos amigos y parientes se transformarán en férreos contrincantes, al punto de que será Rafael Díaz Balart, quien se oponga firmemente a que el gobierno de Batista, bajo presión del congreso, concediera una amnistía a los asaltantes del Moncada, ataque que, según me contó Ofelia Castro, adicionó unos cuantos huérfanos al Instituto Cívico Militar.
Mas tarde, en tiempos de la lucha guerrillera en la Sierra, sera también este quien se ofrece a crear y encabezar una tropa militar de cinco mil hombres para subir al Pico Turquino, hacer un acto político en su cima, y si se tercia; combatir allí al ejercito rebelde encabezado por el padre de su sobrino Fidelito. Luego, ya en el exilio, Díaz Balart creará la decana de las organizaciones anticastristas la Rosa Blanca.
Por supuesto Diaz Balart no se ha dedicado solo a combatir a Fidel Castro, sino a redimir en lo posible a Batista compatriota de su pequeña tierra, Banes, poblado en que por cierto, nació Orlando Zapata, el famoso preso cubano muerto en huelga de hambre.
En su libro Cuba: Intrahistoria. Una lucha sin Treguas (Ediciones Universal, Miami, Florida, 2006) de donde tomé algunos de los datos anteriores, Rafael Díaz-Balart, no sólo cuenta su historia personal como político y exiliado, sino que también intenta reivindicar obra social de su paisano, es en la página 24 de este libro donde encontramos referencias al aporte batistiano en el terreno educativo. Aquí se recuerda que en los tiempos de Miguel Mariano Gómez como presidente, se aprobó una ley creando un impuesto de nueve centavos por cada saco de azúcar, con el fin de financiar el proyecto de escuelas y maestros rurales impulsado por Batista, así como los Centros Cívicos Militares, concebidos como centros donde se formaban obreros calificados, técnicos y profesionales.
Según Díaz Balart la ley de financiamiento de la educación rural había sido aprobada en diciembre de 1936, con 106 votos a favor y 43 en contra. Sin embargo Miguel Mariano vetó la ley bajo las presiones de sectores de quienes se oponían a ese tipo de enseñanza. Según el político exiliado fue esta la razón por la que el Congreso, con mayoría de partidarios de Batista destituyó al presidente.
El tema de los Institutos Cívicos Militares reaparece en la página 33, en referencia al enfrentamiento que tuvieron el autor junto e su entonces amigo Fidel Castro, contra los representantes de los auténticos, entonces en el poder en la FEU y el Ministerio de Educación:
”Fidel y yo nos enfrentamos desde el primer instante a ese grupo. Entre otras cosas nos motivaba el hecho de que el presidente Grau, desde el inicio mismo de su gobierno, comenzó a destruir la obra social que había hecho Batista, en una impropia actitud revanchista. Así, por ejemplo, el Balneario Cívico Militar para muchachos pobres, huérfanos de obreros y soldados, Grau se lo cedió graciosamente a la FEU”
La visión de los de los propios estudiantes
Si de utilidad nos es la opinión de un personaje comprometido políticamente como Díaz Balart, mucho mas importante a la hora de aquilatar el significado, dentro de la historia de la Educación Cubana del Instituto Cívico Militar , es lo que puedan contarnos las personas que estudiaron y trabajaron allí.
Para esto nada mejor que revisar una publicación que muy gentilmente me ha facilitado la antigua alumna Ofelia Castro, se trata de la revista Remembranzas, órgano oficial de la Asociación de Antiguos Alumnos y Empleados del Instituto Cívico Militar y Escuelas Politécnicas, cuyo primer número, publicado en Miami, Estados Unidos lleva por fecha el 15 de enero de 1989.
Lo primero que salta a la vista es el enorme amor de los editores por la escuela a la que pertenecieron, ya eso es un logro, sobretodo ante los ojos de una persona como yo, que tras haber pasado por innumerables escuelas, buenas, malas y regulares, así como enfrentado diversos maestros y directores, buenos, malos y regulares, no siento, frente a ninguna de mis antiguas instituciones, la necesidad de crear un grupo de recordación, como tiene los editores de Remembranza,o- para que no se crea que el fenómeno es totalmente ajeno al socialismo cubano-como ocurre con los editores de la página digital, dedicada a esa escuela de la élite cubana, conocida como La Lenin (www.lalenin.com).
Tengo en mis manos siete ejemplares de la revista, cargados de fotografías que me recuerdan mucho las de los catálogos publicitarios de las escuelas suecas donde he trabajado, aunque naturalmente marcando la diferencia de lo que se consideran un joven de su tiempo en aquel entonces y en este presente, allí donde las publicaciones suecas me muestran jóvenes de carácter informal, pelo largo y ropa civil, aquí, en la publicación cubana veo una juventud, uniformada, con cierto aire marcial, aunque no menos alegre.
Niños del Instituto Cívico Militar con uniforme de gala
En la revista encuentro interesantes testimonios como el de Juvenal E Blanco (primer número) quien a los 11 años conformó, junto a su hermana el primer contingente de alumnos que ingresó en el Instituto Cívico Militar de Ceiba del Agua, un niño que a esa edad no sabía escribir pues se escapaba de la escuela pública cuando su madre lo dejaba en ella, y que al paso de un año ya había alcanzado el nivel de tercer grados.
Encontramos en ese número alusiones cargadas de cariño a personal que dirigió el centro, en particular al doctor en medicina por la Universidad de La Habana Gustavo Adolfo Bock, quien llegará a ocupar el puesto de Ministro de la Salubridad en junio de 1942, y al Doctor en Pedagogía, Adolfo López Isa.
Se trata de figuras totalmente olvidadas en la historia de nuestra enseñanza, quizás por sus vínculos políticos de entonces, y quienes sospecho resultaría interesante re descubrir, en particular López Isa , quien además de Embajador llegó a ocupar el puesto de Director General de Cultura en el Ministerio de Educación, y que ademas de desempeñarse como Director y Profesor del Instituto Cívico Militar de Ceiba del Agua, ocupó la plazas similares en la prestigiosa, escuela Anexa a la Facultad de Educación de la Universidad de La Habana.
En la página dos de la segunda edición de Remembranzas, correspondiente al 20 de mayo de 1989 encuentro datos interesantes como por ejemplo, que la escuela de Ceiba del Agua fue construida en una finca de 210 acres cedida por su propietario, el entonces Senador Alfredo Hornedo, que los obreros laboraron año y medio antes de tener listo el centro, abierto en enero del 1938. para aquellos primeros 250 niños reclutados entre los huérfanos de padres campesinos, obreros o alistados en el ejército constitucional; que la escuela contaba con un museo de historia natural que llevaba por nombre el de nuestro gran naturalista Carlos de la Torre y Huerta, quien les había donado una importante colección de moluscos nativos y exóticos.
Datos interesantes que se continúan en la revista, número cinco correspondiente al 28 de enero de 1991, en cuya séptima página se expone la distribución del cuerpo de instructores, que eran las personas adultas que se mantenían en contacto permanente con los chicos, los cuales a su vez estaban separados en cuatro batallones en ese momento, a saber el batallón José Martí, el batallón de la Luz y Caballero, el Batallón Felizela, así como el batallón Enrique Jose Varona, lográndose interesante combinación de organización militar con nombres de nuestros mas famosos educadores.
Ente las historias y memorias, así como informaciones sobre las actividades de la organización que publica la revista, lo que mas llama mi atención, recalco es el aspecto gráfico, en particular las fotos que aparecen en Remembranza número 7, correspondiente al 28 de enero de 1992.
Ella describen, mejor que mil palabras las magnificas condiciones con que contaron alumnos y maestros para dedicarse a las actividades educativas, para las que había sido destinada aquella gigantesca institución como se ven las en las fotos aéreas que se reproducen.
Postal del Antiguo Instituto cívico Militar, hoy Instituto Superior Militar Antonio Maceo,
Es aquí donde podemos disfrutar del majestuoso auditorio modernísimo para su época, tanto como lo eran, las aulas de dibujo y mecanografía, la cocina de repostería, de zapatería, de hojalatería, de bromatología, la herrería, sus canchas de handball, piscina, clínica y los instrumentos con los que ensayaban los alumnos,
Foto propiedad de Herencia Latina
El músico cubano Jesús Caunedo, a sus 9 años en el Instituto Cívico Militar de Ceiba del Agua, año 1943.
ya hasta la imágen de una imprenta de la que han salido algunos libros con los que ya me he topado, por ejemplo la reimpresión, bajo la iniciativa del doctro Bock, en 1941 del Diario de José Martí, de Cabo haitiano a Dos Ríos (9 de abril a mayo 17 de 1895)
No creo que todo fuese de maravillas, sé que también hubo robos de recursos, aunque me temo qie no tantos como los que tenía lugares en los internados de mi infancia, que de alguna manera los institutos estuvieron sometidos a los vaivenes de la política, pero como decía anteriormente el saldo fue positivo, incluso los enemigos de Batista, terminaron por reconocer la obra, adicionándo al viejo proyecto batistiano, bajo el segundo gobierno de Ramón Grau y con el respaldo generalizado del Congreso, la llamada escuelas politécnicas, centros de enseñanza cuya hermandad con el Instituto Cívico Militar justifica la pertenencia de sus graduados y empleados a la misma sociedad que publica Remembranzas.
Echo una última mirada a la publicación y concluyo lo que que habrá de confirmarse con investigaciones mas profundas; que los niños que pasaron por aquellas escuelas, quedaron preparados para triunfar en la vida, además de llevarse para siempre en sus corazones algo tan bello como es el recuerdo amoroso por los viejos maestros.
¡Ojalá en la escuela cubana del futuro se repita esta experiencia!
Los profesores del ayer. Luis Cino desde Cuba: ¿Qué modales, qué valores, van a inculcarles a nuestros muchachos esos maestros hechos a martillazos, a menudo groseros impostores prestos a dejarse sobornar con dinero y regalitos?
¿Qué modales, qué valores, van a inculcarles a nuestros muchachos esos maestros hechos a martillazos, a menudo groseros impostores prestos a dejarse sobornar con dinero y regalitos?
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Por Luis Cino
5 de abril, 2022
LA HABANA, Cuba. — La primera noticia que tuve del que sería luego y por siempre mi disco preferido de Los Beatles, Abbey Road, llegó a finales de 1969, durante una etapa de escuela al campo, a través de Humberto, mi profesor de matemática de octavo grado en la secundaria básica “Mariana Grajales”, a quien llamábamos —sin que él lo supiera, claro está— “Monomio”. Sin embargo, la información que nos dio fue lo que hoy llamaríamos una fake news. El profe, cuando nos sorprendió oyendo Come together en la WQAM, en vez de amonestarnos, se sumó a nuestro entusiasmo y nos dijo que aquella canción venía en el último disco de los cuatro de Liverpool, del cual nos describió la portada con lujo de detalles y dijo que se llamaba Rumb monaster.
Luego de aquel inglés disparatado que se inventó Monomio para demostrar que estaba en la última e impresionarnos, empezamos a dudar de sus conocimientos en la asignatura que impartía y de la cual no entendíamos mucho, apenas lo necesario para aprobar con siete los exámenes.
Hoy lamento haberme burlado de aquel profesor calvo y con tics nerviosos que se esforzaba por demostrar una cultura mayor que la que realmente tenía. Pese a su evidente desajuste, era una buena persona, trataba de ganarse nuestra simpatía y no era demasiado severo al revisar nuestras pruebas. Y menos aun apurándonos y exigiéndonos el cumplimiento de metas en los surcos y de participación en actos políticos.
Monomio, unos ocho o nueve años mayor, no era muy diferente de nosotros en cuanto a gustos y disgustos. Tal vez estos últimos eran la causa de su desajuste. Ahora comprendo que, como nosotros, también se veía obligado a fingir y simular. Y eso —vaya si lo sabremos los cubanos— hace daño, mucho daño.
Por su pasión por Los Beatles, Los Rolling Stones y Blood, Sweat and Tears, y por escuchar emisoras de radio norteamericanas, Monomio se exponía a ser castigado por diversionismo ideológico. Igual que Jorge Félix, mi maestro Makarenko de sexto grado, que se atrevió a llevar al aula y ponernos, en su tocadiscos checoslovaco, el primer disco de Los Beatles que escuché, Help, y que fue para mi cual revelación celestial.
Guardo gratitud y buenos recuerdos de varios de los profesores que tuve en la primaria y la secundaria. Algunos, como Gloria Villavicencio y Nora Silva, provenían de la Escuela Normal. Sus clases eran muy buenas, pero, además, se preocupaban por nuestros modales y por inculcarnos buenos hábitos.
En cambio, de los profesores que tuve a inicios de los años setenta, en el Preuniversitario Cepero Bonilla, un instituto de atmósfera gris y con rigores casi militares, los recuerdos son malos. Se comportaban como inquisidores o carceleros.
La excepción, por sus clases apasionadas, su inteligencia y bondad, fue Manolo López Granda, el profesor de Literatura. Con su extrema delgadez y una prematura calvicie —tendría por entonces poco más de treinta años—, el profe Manolo se ganaba sin esfuerzos la confianza de los alumnos y fomentaba en ellos más que el gusto, la pasión por la lectura.
Lo recuerdo como director de campamento, durante una zafra en Matanzas, en 1972, en las frías noches, tras las agotadoras jornadas en los cortes de caña, discutiendo con nosotros Cien años de Soledad, la clave para leer Rayuela o analizando, pacientemente, la métrica y las rimas o no de los versos que escribíamos con lápiz, en hojas de cuaderno escolar, y que eran sospechosamente parecidos a los de Whitman, Vallejo o Antonio Machado y Miguel Hernández en versión de Joan Manuel Serrat.
Los muchachos que acudíamos a él con tales inquietudes literarias no reuníamos exactamente las cualidades del hombre nuevo que se suponía inculcara el instituto en sus alumnos. A nadie se le hubiera ocurrido describirnos como “combativos, disciplinados y entusiastas en el cumplimiento de las tareas revolucionarias”. Pero Manolo no se daba por enterado. No se propuso obtener peras de olmos. Se conformó con conseguir buenos lectores y amigos para el futuro. Y eso lo logró.
Siempre le agradeceré a Manolo los libros que me recomendó y las pautas que me aconsejó que siguiera para leerlos. Pero, sobre todo, cuando, la vez que le expresé mi preocupación de que un cuento mío no le pareciera bien por motivos ideológicos, me respondió: “¿Y quién dijo que la literatura se mide con ideologías?”
Discúlpenme esta crónica nostálgica y nada periodística. Es que ahora saco cuenta de que cualquiera de aquellos profesores que tuvimos los de mi generación, aun los más malos, los menos capaces, eran infinitamente mejores que los que les deparó la pedagogía comunista a nuestros hijos y nietos.
Formados apresuradamente, nada profesionales y más ocupados en el teque y el adoctrinamiento político-ideológico que en las asignaturas que imparten, uno puede entender por qué la mayoría de sus alumnos tienen tan mala ortografía y apenas pueden redactar un párrafo de modo coherente. Y lo que es peor: su incultura, mal gusto y falta de valores.
¿Qué modales, qué valores, van a inculcarles a nuestros muchachos esos maestros hechos a martillazos, a menudo groseros impostores prestos a dejarse sobornar con dinero y regalitos?
En estos días se ha publicado el libro
Paradigmas psicopedagógicos y caminos de la investigación matemáticaen la enseñanzade la Matemática universitaria ymedia, cuyo autor es Pedro Pablo Arencibia
Cardoso. El libro está a la venta a través del enlace “https://www.createspace.com/6340219” y su utilidad va mucho más
allá de la enseñanza y el aprendizaje de la Matemática. Se pide de favor que
para la compradel libro se utilice
únicamente esa dirección,ya que Createspace es la imprenta y
distribuidora de Amazon y paga eldoble
de comisión al autor,que cuando el
libro se compradirectamente a Amazon.
En el libro se exponen en un lenguaje
claro y preciso, usando para ellorecursos propios de la práctica docente, algunas de las líneas de
pensamiento de cómo se van conformando conceptosy resultados en la Matemática; líneas que a
juicio del autor están ausentes en la mayoría de los libros de enseñanza de la
Matemática universitaria y de nivel medio como consecuencia, entre otros
factores, del largo predominio que ha tenido en la enseñanza el paradigma
psicoeducativo conductista. Libros en los que los conceptos y las
demostraciones presentangranelegancia, economía de recursos y belleza,
pero no muestran, esbozan o advierten del proceso creador y modificador, a
veces largo y tortuoso, que necesariamente ha tenido que producirse para llegar
a obtener talesconceptos y
demostraciones cómo hoy se conocen, omisiones que atentaen no pocas ocasionesen contra de la autoestima de los estudiantes.
El precio del libro es $ 24.12 dólares estadounidense
CAPÍTULOS
I. Algunos elementos sobre
el estado actual de la enseñanza y del aprendizaje de la Matemática.
II. Los efectos negativos
de la corriente formalista y de la matemática moderna en la enseñanza y en la
intuición matemática.
III. III. La Matemática, una
disciplina en la que hasta los más geniales a veces se equivocan. Anécdotas
para estudiantes desconcertados o apabullados por la enseñanza de la Matemática.
IV.IV.La subvaloración de las
ciencias pedagógicas.
V. V.
Los cimientos de la
Matemática y su carácter empírico.
VI.VI.El proceso de
enseñanza-aprendizaje y sus componentes.
VII.VII.Los procesos de
adquisición del conocimiento matemático y la Psicología.
VIII. VIII.Breve especulación
sobre el futuro del proceso de enseñanza-aprendizaje con relación al desarrollo
de las neurociencias y las tecnologías.
IX.IX.Algunas características
que debe tener el profesor de Matemática para alcanzar un mejor desempeño en el
proceso de enseñanza aprendizaje.
X.X. Sobre el Análisis
Funcional y su importancia.
XI.XI. Últimas observaciones
antes de exponer la propuesta metodológica.
XII.XII. Introducción
metodológica de algunos conceptos del Análisis Funcional.
XIII.XIII.Introducción
metodológica de algunos resultados del Análisis Funcional.
Hacer CLICK encima de la imagen para ir al sitio donde puede leer sin censura TODOS los numeros de la revista Bohemia desde 1910 hasta 2013
Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz