Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
jueves, marzo 26, 2020
Jorge Hernández Fonseca: Coronavirus: ¿Economía o Salud Humana? ¡Ambos! Una propuesta
El levantamiento de las cuarentena masivas o totales sólo deben hacerse cuando se apliquen las medidas similares que se aplicaron en Corea del Sur, Japón y Singapur como son: un pesquizaje y examen masivo de la población; la implementación en los teléfonos celulares para conocer mediante GPS cuando una persona está junto a una persona infectada y así poner en cuarentena a la persona bajo sospecha de que se haya contaminado; la higienización de lugares de trabajo y hogares, etc. similares a las que se llevaron a cabo en esos países, así como otras medidas.
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Coronavirus: ¿Economía o Salud Humana? ¡Ambos! Una propuesta
Por Jorge Hernández Fonseca
26 de Marzo de 2020
La actual pandemia del Coronavirus COVID-19, nos enfrenta a una disyuntiva: Afectamos la economía con radicales medidas de protección humana que nos empobrecen, o, olvidamos la salud pública y jerarquizamos los sistemas productivos favoreciendo la pandemia. ¡Falso! el conocimiento actual sobre la acción del virus nos permite proponer una alternativa que posibilita cohabitar ambos importantes logros del desarrollo social actual, con mínimas afectaciones.
Se conoce que el 95% de los fallecidos por efecto del virus son personas mayores de 60 años. Siendo así, ¿por qué hemos de decretar cuarentena sobre todos, independientemente de sus edades, afectado la economía? Se ha hecho una verdad irrefutable que la cuarentena total es la vía correcta de ataque a la pandemia. ¡Falso! Corea del Sur, Japón y Singapur, sociedades que han luchado con éxito contra el virus, lo hicieron sin la cuarentena total de sus ciudadanos.
Tanto el presidente norteamericano Donald Trump, como el presidente brasileño Jair Bolsonaro, saben que la cuarentena total perjudica en demasía la economía de sus sociedades y quieren una solución a ese dilema. La propuesta es: decretar cuarentena sobre los ciudadanos mayores de 60 años solamente. Así la economía funcionaría normalmente, sin las afectaciones que hoy ocasiona la cuarentena total, es decir, de todas las personas, sin importar su edad.
El coronavirus actual es una gripe muy fuerte, pero los óbitos se concentran en un 95% en las personas mayores de 60 años. Nadie debería sufrir la gripe, pero hasta ahora, año por año, nuestras sociedades sufren diferentes cepas del virus de gripe y hasta el presente nunca se había decretado una cuarentena total, paralizándolo todo, en ninguna sociedad o país.
Las estadísticas que ya tenemos nos permiten afirmar que los óbitos de personas infectadas por coronavirus (alrededor de un 5% globalmente), cuando se llevan a personas con menos de 60 años, caen a números similares a los de las gripes anuales. Las estadísticas de muertes con este coronavirus se elevan por la inclusión del 95% de fallecimientos de personas mayores de 60 años. Pues sólo son esos los que debemos retirar de la circulación, liberando al resto.
Las restantes medidas de protección, como alejamiento social de un metro, evitar aglomeraciones, suspender eventos masivos, mantener (o no) las clases en colegios y universidades, todas estas medidas deben estudiarse detalladamente, teniendo en cuenta que ningún mayor de 60 años debería salir de su casa. Debe lógicamente reforzarse el sistema de atención a esta gripe en el sistema hospitalario, pero siempre retirando de circulación a los más propensos a sufrir óbito por efecto de la gripe. El resto, como todos los años, estará expuesto. Es el precio que la sociedad debe pagar para no paralizar totalmente la economía, como ahora.
Así, una propuesta a los presidentes Donald Trump y Jair Bolsonaro: suspender de inmediato la cuarentena total de los ciudadanos y restringirla solamente a los mayores de 60 años, con rigor. Esto podría incluir planes de retiro voluntario anticipado, con ciertas ventajas, o simples ayudas asociadas al desempleo, que incluya algunas ganancias por tratarse de algo provisional y único.
Acabar con la dictadura cubana es una necesidad política y moral
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Fidel Castro y su hijo Fidel Castro Díaz-Balart
Por Hermann Tertsch
@hermanntertschSeguir
04/01/2019
Son ya sesenta años, lo que era hasta hace poco una larga vida. Fue en estos días de enero allá en 1959 cuando quedó echada la suerte de aquella isla hasta entonces tan afortunada. Cuánto se alegraron todas las almas más puras en todo el mundo de que caía aquel régimen tan antipático de Fulgencio Batista, tan corrupto y vulgar. Entonces comenzó el idilio con los líderes revolucionarios, con aquel hombretón atractivo, tan simpático, incluso gracioso y carismático, Fidel Castro. Aquel que seducía a todo el que se acercaba. Seis décadas después la biología se ha llevado al dictador comunista más longevo de la historia. No se sabe si fue el más cínico, el más cruel y el más mentiroso de todos los tiranos rojos. Desde luego fue el que más tiempo pudo ejercer su cinismo, su crueldad y su farsa criminal.
En sesenta años da tiempo a destruir mucho. Las ciudades más bonitas y sofisticadas del Caribe son hoy ruinas. Salvo las mansiones e instalaciones que ocupa la mafia comunista, la degradación es propia de una guerra que no hubo. Les dijeron entonces a los cubanos, hace tanto, que pronto habría riqueza para todos, que solo había que repartir lo de los ricos y explotadores. Hoy no queda nada. Ni azúcar.
Son tres generaciones ya las que se viven en el fracaso, en la miseria, en el miedo a la verdad y el uso normalizado de la mentira como instrumento para sobrevivir. Tras sesenta años de adoctrinar farsa oficial, miseria moral y permanente drenaje de la emigración de los mejores, aquella sociedad ágil, lista y rebosante de talento es la misma ruina que sus palacios y grandes almacenes de las épocas de esplendor. La frivolidad con que los cineastas y gacetilleros españoles u otros presentan la «vida alegre» de Cuba solo genera náuseas. Todo lo restaurado es mentira. Solo son auténticas las ruinas. Porque la podredumbre y la carcoma habitan las profundidades no solo de los cimientos, también de las conductas y los pensares.
La tiranía comunista en Cuba, su sangrienta y siniestra trayectoria de sufrimiento, privaciones, dolor y terror son un drama que encoge el alma. Y la causa exterior que lo ha hecho posible es un capítulo inverosímil de hipocresía y bajeza de las sociedades democráticas occidentales. Que la dictadura comunista cubana exista es un insulto a la humanidad perpetrado por los gobiernos democráticos, cómplices del crimen que se comenzó a perpetrar entonces contra un pueblo y que se ha sostenido con crueldad y saña infinita hasta nuestros días. Gobernantes democráticos se han arrastrado uno tras otros durante más de medio siglo hasta La Habana a presentar su respeto a un régimen criminal y cruel como pocos.
El periodismo ha escrito hagiografías del asesino supremo y las alabanzas de su régimen en ríos de mentira que han intoxicado a generaciones, provocado ríos de sangre y golpes de estado. La Habana es la capital del crimen. Allí no solo se producían guiones para que televisiones en España adoctrinaran en el mensaje comunista. Allí se blanquea y trafica con la cocaína para medio mundo. Desde allí se dirigen operaciones terroristas, militares y financieras, ideológicas y criminales. Allí encuentran refugio los peores asesinos. Toda la región lleva 60 años infectada por el veneno que surge de la bella isla.
Ahora por primera vez en más de medio siglo hay poderes sólidos y vecinos que coinciden en la necesidad de acabar con el pozo negro de desestabilización y crimen que es la Cuba comunista. Las claves son Donald Trump y Jair Bolsonaro. En ellos hay depositadas esperanzas para un fin de esa sexagenaria pesadilla.
Video de un Programa Especial por los 60 Años de la Revolución Cubana: Genocidio Castrista. CARTAS ANTES DE SER FUSILADOS DE VIRGILIO CAMPANERÍA, ROGELIO GONZÁLEZ CORZO Y ALBERTO TAPIA
El periodista Alberto Müller, junto a su colega de Radio Televisión Martí, Margarita Rojo, recorren hechos de terror, torturas y flagrantes violaciones de los derechos humanos durante los 60 años del régimen de Fidel y Raúl Castro.
*********** Nota del Bloguista de Baracutey Cubano Se dejó engañar el que se acobardó, el que quiso dejarse engañar, el ignorante o el extremadamente ingenuo pues se fusilaba desde la Sierra Maestra y los atentados terroristas en las ciudades y pueblos mataban y herían indiscriminadamente a cualquier persona independientemente de las ideas, las simpatías y el actuar de esas personas. ¿Se podía esperar algo bueno ?
Genocidio Castrista
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Gastón
Baquero tenía ¨en su contra¨ cuatro supuestos estigmas para la Cuba
anterior a 1959: ser de raza negra, campesino (para la mayoría de los
residentes de La Habana, y sobre todo para aquellos habaneros de primera
generación, ser de Banes y de cualquier pueblito del interior de Cuba
es ser campesino), pobre y homosexual. En lenguaje peyorativo de la
época, Gastón Baquero se diría que era: ¨negro, guajiro, 'muerto de
hambre' y maricón¨ , o sea, ¨la última carta de la baraja¨; sin
embargo, Baquero llegó a ser Jefe de Redacción del Diario de La Marina,
el más importante diario o periódico cubano de Cuba. El gran poeta y
ensayista Gastón Baquero es un ejemplo de que con talento y
perseverancia se salía adelante en aquella anterior República tan
vilipendeada por los Castristas.
Por cierto:
¿ Cuántos
Jefes de Redacción negros ha tenido: Granma, Juventud Rebelde,
Trabajadores o cualquier diario de provincias después del triunfo
revolucionario de 1959 ?. Yo no he conocido a ninguno...
Al iniciar un viaje que por muchos motivos puede denominarse de vacaciones, consideramos obligado ofrecer a los lectores amigos los otros se lo explican todo a su maneraalgunas consideraciones sobre la actitud de este columnista antes y después del 1º de Enero.
Veníamos
en silencio, sin escribir, desde la aparición de la censura. Meses y
meses previos al desenlace de una etapa histórica, nos vieron callados, y
posiblemente interpretados por algunos frívolos o por algunos ciegos
apasionados como indiferentes a un dolor patrio o como partícipes de la
mentalidad y ejecutoria que producía esos dolores. A cada cual su
juicio, su interpretación, su creencia, que sólo puede modificarla el
tiempo. Es inútil razonar contra los prejuicios.
Las personas de
nuestra manera de pensar nos veíamos cada día más arrojadas a un
callejón sin salida. Estábamos contra el crimen y la violencia, pero no
podíamos irnos con la revolución. Comprendíamos que ya la tragedia
cubana avanzaba con violencia arrasadora y que no tenía nada que hacer
la voz del periodista, y menos si éste pertenecía a la ideología
conservadora. Se habían gastado las palabras persuasivas, los
llamamientos al cese de la lucha, las apelaciones a buscar una salida
incruenta. La palabra pertenecía a las armas, que no se han hecho para
propiciar el entendimiento. A quienes no podíamos ni aplaudir lo que
ocurría, ni dar por bueno lo que venía, no nos quedaba otra postura que
la del silencio. Y al silencio fuimos.
Los tiempos cubanos, como
los de casi todos los países en esta hora del mundo, se inclinaban
visiblemente hacia las soluciones extremas. Muchos creían que se gestaba
simplemente la caída del gobierno con su reemplazo por otro mejor, pero
adscrito en definitiva a una línea jurídica, económica, social,
política, dentro de una tradición inaugurada en la Carta Magna de 1940.
Quienes veíamos que la nueva generación iba mucho más allá, y propugnaba
una revolución y no un simple cambio de gobernantes abogábamos, por no
tener fe en las revoluciones, por salidas de otro tipo, que eliminaran
el gobierno malo, pero que no abrieran la terrible incógnita de una
revolución social siempre más radical y profunda de lo que ¨afortunada o
desdichadamente¨ Cuba puede y debe intentar en esta hora.
¿Y por
qué no tenemos fe en las revoluciones? No es porque ellas produzcan
trastornos, lesionen intereses, vuelquen las costumbres. No tenemos fe
en ellas porque siempre se fijan tareas que requerirían la asistencia de
grandes genios, la milagrosa autoridad de ángeles y santos para cambiar
de la noche a la mañana la naturaleza humana. Las revoluciones quieren
hacer por decreto que en un instante se precipite el progreso, y nazca
el hombre nuevo y surja por encanto la ciudad soñada. Su gran paradoja
consiste en que no quiere dar al tiempo lo que es del tiempo, ni al
hombre lo que es del hombre, sino que intenta saltar, a pies juntillas,
por encima del tiempo y del hombre para llegar de una vez a la meta
teóricamente fijada. Provocan sufrimientos y conmociones que alteran a
fondo y por mucho tiempo el desarrollo normal y seguro, el avance lógico
y humano hacia el mejoramiento constante de las formas de vida. Quiere
la perfección de la noche a la mañana y es en definitiva una noble pero
trágica terquedad ideológica, soberbia intelectual, que quiere
desconocer la naturaleza humana y piensa que las grandes ideas, el afán
por la justicia, la sed de verdad, no han aparecido en el mundo porque a
éste le han faltado revolucionarios. La historia muestra que los
revolucionarios han contribuido como nadie a la aparición de nuevas
ideas, de mejoramiento y de justicia, pero que los revolucionarios,
cuando triunfan,
ya no saben sino saltar hacia el porvenir, de un golpe, ignorando la
dura materia del tiempo y la fuerte resistencia del hombre. Mientras no
llegan al poder son un bien, pues traen el fermento de la inquietud y el
aguijón del progreso.
(Gastón Baquero en su Exilio en Madrid)
El
progreso cubano culminó, como se sabe, en la fuga del dictador, en la
impotencia de la junta militar, y en el ascenso al poder de la juventud
partidaria de la revolución. Los caracteres ideológicos de ésta no
fueron nunca disfrazados por sus dirigentes. En el manifiesto dado por
el Dr. Fidel Castro en diciembre de 1957, al desembarcar en Cuba, están
contenidas todas las ideas que hoy se van convirtiendo en leyes. (Nota
de Mons. Carlos M. de Céspedes: el desembarco del Granma tuvo lugar el 2
de diciembre de 1956, no de 1957; a qué manifiesto se está refiriendo
Gastón, ¿no será acaso a La Historia me absolverá, manifiesto
pronunciado por el Dr. Fidel Castro en el juicio por el asalto al
Cuartel Moncada y al Cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en 1953?). Si
algún capitalista se engañó, fue porque quiso; si algún propietario
pensó que todo terminaría al caer el régimen, pensó mal, porque
claramente se le dijo por el Dr. Castro que todo comenzaría al caer el
régimen; y si alguna persona alérgica a las grandes conmociones
económicas y sociales siguió y ayudó al Movimiento, creyendo que éste
venía solamente a tumbar a Batista,
pero no a cambiar costumbres muy arraigadas en la organización
económica y social, se equivocaron totalmente o no leyó con atención
aquel manifiesto. El Dr. Castro no ha engañado a nadie, aunque mucha
gente conservadora y enemiga de las convulsiones le siguieron sin
preguntarse detenidamente hacia donde la llevaban.
Y como este
columnista no fue ni es partidario de las revoluciones, ni de las
transformaciones violentas de la estructura social (lo que no quiere
decir que permanezca indiferente ante los males y renuncie a la
superación de estos por medios que le parecen menos dañinos y más
duraderos), no creyó nunca que se debió abandonar los esfuerzos para
poner fin pacífico y no revolucionario a los horrores que Cuba padecía.
Por supuesto que esta idea no sólo fue derrotada por los hechos lo que es mortal para una idea sino que se prestó y se presta a las interpretaciones más agresivas y mortificantes sobre el origen de la actitud.
Al
triunfar la revolución no faltaron los atolondrados que seguían
creyendo que por haber sido más o menos antibatistianos eran ya
suficientemente revolucionarios. No veían que el 1º de enero, volado ya
el posible puente de una junta militar delicia de los que querían dinamitar la casa, pero sin derribar las paredes ni el techo,
Cuba entraba a vivir una etapa histórica absolutamente distinta. Esta
etapa iba a requerir una nueva mentalidad en las clases, en los
ciudadanos, en el Estado, en las costumbres, pero muy pocos lo
sospechaban.
Al principio, todo fue júbilo. La caída de una
dictadura que cometió tan terribles errores y realizó tantos horrores,
fue ocasión justificada para el desbordamiento oceánico de alegría pura y
sincera, sin diferencia de clases ni de individuos. Todos eran felices
porque había caído la tiranía; pero muchos no sospechaban siquiera que
recibían entre palmas una revolución social. Ya de Batista estaban hasta
la coronilla los más tenaces batistianos. El río de sangre, la
inseguridad para la vida y la propiedad, la censura de prensa, el
imperio del terror como norma de gobierno, habían llegado a sensibilizar
hasta a los reacios al dolor ajeno. Cuba había apurado el límite de la
resistencia física y de la resistencia moral. De todos sus sufrimientos
parecía librarse, en jubilosa catarsis, cuando ofrecía enardecida a los
revolucionarios victoriosos el laurel de la gratitud y el aplauso de la
admiración. Y como en 1902, como en 1933, como en 1944, el pueblo cubano
se dispuso a iniciar de nuevo el camino hacia la honradez
administrativa, la libertad ciudadana, el respeto a los derechos, la
desaparición de los privilegios, y la vida reglada por la paz, la
cultura y el progreso.
¿Cuál era la actitud correcta de quienes
no creímos en la revolución y no hicimos por ella nada, aunque tampoco
hicimos, en conciencia, nada contra ella? A nuestro juicio, lo decoroso,
lo justo, era el silencio. Fácil nos hubiera sido, de quererlo, y pese
al riesgo de esa burla, presentarnos en pose demagógica, arrojando
flores al paso de los vencedores. ¿No es esto lo usual?¿ No hemos
presenciado el desfile ignominioso de los incorporados, de los revolucionarios del 2 de Enero, de losradicales
que no tienen mucho que perder y de los conservadores y hasta
reaccionarios disfrazados de dantones? Quienes comprendimos que el 1º de
Enero se iniciaba en Cuba una etapa de gran conmoción social, de
renovación que iba mucho más allá de lo imaginado por tantos y tantos
que confunden revolución con antibatistismo y sentíamos que esas nuevas
ideas triunfantes no eran las nuestras, no podíamos hacer otra cosa que
callarnos y dejar que la revolución misma se abriese paso entre las
clases sociales, perfilando su real fisonomía y declarando paladinamente
a quienes aún vivían engañados cuáles eran sus verdaderas proyecciones.
Ahora nos encontramos en el ápice del despertar. Aquella señora que compró sus bonitos del 26,
no soñó que la revolución le iba a rebajar el 50% de sus rentas por
alquileres; aquel industrial que por ideología o por miedo abrió sus
arcas, creyó que tenía adquiridos títulos revolucionarios y subsiguiente
influencia; aquel sacerdote que hizo de su sotana un manto de piedad
para salvar vidas de jóvenes acosados y de su Iglesia un centro de
conspiración, creyó que se tendría en cuenta su filosofía de la sociedad
y de la vida. Cuantas ilusiones, esperanzas, elucubraciones y cálculos
han fallado. Pues llegó la revolución de veras, radical, inflexible, sin
compromiso ante sus ojos y anhelosa de llevar a cabo un enorme cambio,
un programa descomunal de contenido económico y social, que ha venido
gestándose en la mente de los cubanos revolucionarios desde los mismos
años inaugurales de la República. Llegó la revolución en la que no
tienen cabida el perdón de los errores, el pensamiento conservador, la
doctrina tradicionalista ni el conformismo acomodaticio que, es cierto,
ha frustrado tantas esperanzas del cubano.
Al chocar frente a
frente con la realidad, muchos se han asustado. No sabían que una
revolución era así. Pues así, y más, son las revoluciones. Por eso ante
ellas, quienes no tenemos vocación política y no nos inclinamos a
participar en movimientos contrarrevolucionarios por mucho que la revolución nos persiga,
no sabemos hacer otra cosa que ponernos al margen, dejar pasar el
poderoso torrente y desear, sin el menor resentimiento, que triunfe y se
consolide cuanto sea bueno para Cuba, y que se disuelva rápidamente en
el vacío cuanto pueda ser un mal para esta tierra de la cual pueden
incluso hasta arrojarnos, pero no pueden impedir que la amemos con la
misma pasión que pueda amarla el más revolucionario de sus hijos.
Al
iniciar este viaje, lector, dejamos en manos de nuestro querido
Director y amigo, José Ignacio Rivero, hombre cristiano, hombre de
carácter, nuestro cargo en el DIARIO DE LA MARINA,
de Jefe de Redacción, que tanta honra nos deja para siempre.
Comprendemos que hay momentos en los cuales pueden ser confundidas, con
daño para lo que más importa que es el DIARIO,
las actitudes personales, las ideas propias, con las actitudes del
periódico. En medio de la pasión, del asombro de las clases, del choque
ideológico inesperado, tiene por ahora poco que hacer un periodista
verticalmente conservador, un derechista en tiempos de derrota para las
derechas. Cabe la adaptación sinuosa, o cabe el combate. Aquella es lo
innoble y éste es lo absurdo. Desde lejos hablaremos, en tanto Dios
provea otra cosa si nos da venia para ello el Director y si no se oponen
ciertos defensores de la libertad de pensamiento¨, de otras tierras, de
otros cielos, de otros personajes. Posiblemente, con toda posibilidad,
volveremos de un modo o de otro a defender aquellas ideas en las cuales
creemos sobre la sociedad, la economía, las relaciones humanas, la
libertad frente al comunismo esclavizador, ideas de las que nos sentimos
orgullosos, por maltratadas, incomprendidas y vilipendiadas que hoy se
hallen. El mundo las necesita, aunque no quiera verlo. El miedo a
defender las ideas que van contra la corriente o que son estigmatizadas
como nocivas, es la mayor de las cobardías. Vale más morir junto a una
idea vencida, en la cual se cree todavía, que uncirse al primer carro
victorioso que pasa, renunciando a tener ideas, a defender una
ideología, a proclamar la visión propia y sincera que se tiene de los
hombres y del mundo.
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Carta postuma de Virgilio Campaneria Ángel
La Cabaña, Cuba Abril 17 de 1961 A mis compañeros estudiantiles y al pueblo de Cuba en general:
En
estos momentos me encuentro esperando la sentencia del tribunal que me
juzgo. La muerte no me preocupa, porque tengo fe en Dios y los destinos
de mi Patria. Mi muerte será otro paso atrás de los que creen que pueden
ahogar con sangre las ansias de libertad del pueblo cubano. No le
temo, que venga la muerte; yo voy feliz porque ya veo libre a mi Patria,
ya veo como suben jubilosos mis hermanos la gloriosa Colina, ya no
habrá más odio entre hermanos, ya no habrá gargantas que pidan paredón.
Todo será amor entre cubanos, amor de hermanos, amor de cristianos.
Pobre
Cuba, cuanto has sufrido, pero la Cuba nueva surge del odio para
sembrar el amor, de la injusticia para sembrar la justicia, justicia
social, no demagogia engañadora de pueblo; una Cuba madura porque ya
conoce todos los engaños y a los farsantes; una Cuba para los cubanos y
“con todos y para el bien de todos”.
A ti, estudiante, te cabe la gloria de liberar a la Patria y de levantar esa Cuba nueva. ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA CUBA LIBRE! ¡VIVA EL DIRECTORIO REVOLUCIONARIO ESTUDIANTIL!
Firma: Virgilio Campaneria Ángel ***************
ÚLTIMA CARTA DE ALBERTO TAPIA RUANO
Queridos viejos: Acabo
de recibir hace unos momentos la ratificación de la Pena de Muerte y es
por eso, ahora que estoy en el final, que les escribo estas líneas. No
me creerán pero puedo asegurarles que nunca he tenido tanta tranquilidad
espiritual como en ese momento: me siento con sinceridad muy contento
presintiendo que dentro de poco estaré con Dios , esperando y rezando
por Uds. Hoy en el juicio vi a mis hermanos y padrinos llorando Y eso
por que? No y mil veces No. Se que lo de hoy es doloroso para Uds.,
pero quiero que se sobrepongan y piensen que Dios en su infinita bondad
me ha dado esta gracia de ponerme a bien con El, y todos deben de
agradecérselo. Adiós viejucos, tengan mucha fe en la Vida Eterna que yo intercederé por todos Uds.
! VIVA CRISTO REY !
Besos y abrazos, no lágrimas, a todos. Adiós hermanos, padrinos y familia
Carta
del 20 de abril de 1961 de Rogelio González Corzo a sus padres, escrita
minutos antes de ser fusilado por el régimen de Castro.
20 de abril de 1961
Queridos padres y hermanos:
Sé
lo que representa para ustedes el momento en que reciban la noticia de
mi muerte encontrándose ustedes lejos de donde yo estoy. Quiero decirles
que esto fue siempre lo que yo le pedí a Dios. Creo que hubiera sido
para ustedes un sufrimiento mayor moral y quizás físico si hubieran
estado aquí y hubieran tenido que pasar por todo este tiempo que entre
mi prisión y mi muerte duró 32 días.
No tienen en ningún momento
que abochornarse de mi prisión y fusilamiento, al contrario, espero que
estén orgullosos de su hijo y que sepan adoptar una postura correcta en
el momento en que Dios y la Patria pedían el sacrificio de su hijo.
Quiero que sepan que era la única postura que podía tener en situaciones
como la que está atravesando la patria en estos momentos.
Esto
lo estoy escribiendo a las 2 a.m. del día 20 de abril. Estoy en una
celda que le dicen capilla, ya que mi muerte es cuestión de minutos.
Quiero que de esta manera sepan ustedes que mi último pensamiento en la
tierra fue para ustedes y mis queridos hermanos.
Padres,
hermanos, sólo tengo una terrible preocupación, pero confío que siendo
mi última voluntad esta preocupación deje de serlo y se convierta en una
gran alegría, ella es la vida espiritual, la vida religiosa de ustedes.
Saben que siempre mi preocupación fue la Religión Católica y tratar de
hacer la voluntad de Dios; en estos momentos estoy seguro que la estoy
cumpliendo y quiero que esta muerte mía, de la cual deben de estar
orgullosos, sirva para que ustedes papá y mamá, me hagan la promesa de
ir a misa todos los domingos y de confesar y comulgar los dos y después
hacerlo regularmente.
Que mis hermanos Manolito e Isidro hagan
ejercicios espirituales, anualmente, que se confiesen y comulguen
mensualmente y vayan a misa todos los domingos. Traten de ser buenos
esposos con esas dos joyas que tienen, Laurita y Fifí, a las cuales
también les pido mejoren su vida espiritual. Para mi sobrín Carlos
Manuel que le digan lo mucho que su tío lo quería, que murió para que
tuviera una Cuba digna y católica y por favor que vaya a un colegio
católico. Recuerden que es más importante salvarse que saber inglés. A
mi ahijado y mis dos sobrinas muchos besos. Que vayan a colegio católico
y que sean buenos hijos todos.
En estos momentos en que la
muerte toca a la puerta sabrán, padres y hermanos, que estoy con gran
tranquilidad, lo mismo que todos mis compañeros, ya que ello me abre las
puertas del cielo y de la dicha eterna. Además, me lleva al lado de
abuelito y de mis abuelos donde, si Dios quiere, los espero a todos.
Recuerden,
no lamenten, esto es lo mejor. Recuerden que los espero en el cielo,
que tengan fortaleza como yo la tengo en estos momentos y que me voy con
una sola preocupación de su vida espiritual. Por favor, no la
abandonen, que en ningún momento mi problema vaya a afectar al
catolicismo de ustedes, al contrario, lo fortalezca.
Sin más, esperándolos en el cielo, queda su hijo, que nunca los olvida y los espera con los abuelos,
Algunos comentarios de un tal Manuel dejados en El blog de Montaner
Manuel 2 January 2019 at 10:45 pm Permalink
no veo el “reinvento”,
El principio; no Martiano, sino Leninista; de “el Partido” dirigiendo todo en la sociedad ha estado presente desde que el 3 de octubre de 1965 fue fundado ese Partido por Fidel. Este tomo todos los hilos del poder, todos los poderes en sus manos en las que continúan más de 53 años después. Era martillado que “el Partido es inmortal”
¿De qué “reinvento” habla CAM?
Es realemente muy decepcionante el analisis de CAM.
*****
Fínense como el tipo (Lenin) dice que el Partido va alante, con una minoría, y el resto tiene que ser guiada, arrastrada (porque viene detrás), no vienen alando:
“sólo esta minoría consciente puede dirigir a las grandes masas obreras y llevarlas tras de sí”
El Partido de Martí surge para organizar la guerra y hacer a Cuba independiente: el Partido de Fidel nace para hacernos dependientes, de un grupo que abrazaba los postulados Leninistas de contrucción de una sociedad;
un grupo que no se conformaba con ser un partido más en el juego libre donde el derecho de cada cual a formar parte de las organizaciones políticas que quisiera fuera respetados, obligaría a todos a colaborar de algún modo con los objetivos de esa sola organización, objetivo que más de 53 años después siguen logrando;
Se llama Democracia: poder de Todo el pueblo; no, Partidocracia: el poder de un partido.
Sesenta años de la revolución cubana: la tiranía se reinventa para conservar el poder
Por Carlos A. Montaner
2 de enero de 2019
(ABC ) Primero de enero de 1959 a primero de enero de 2019. ¡60 años! Constantemente La Habana repite que no hay marcha atrás. Afirma que todos los cambios importantes se realizaron en aquellos años remotos. Lo reiteró cuando Oswaldo Payá, en 2002, logró presentar once mil firmas –una proeza– solicitando un referéndum para saber el grado de conformidad de los cubanos con el sistema impuesto, o si deseaban sustituirlo, algo que permitía la ley vigente. ¿Qué hizo el régimen ante el reto del Proyecto Varela? La dictadura se apresuró a colocar unos candados constitucionales que supuestamente impedirían cualquier modificación sustancial del modelo colectivista preconizado por el marxismo-leninismo. La Revolución cubana, como el sida, era incurable.
No obstante, el Partido Comunista –la única fuerza política que existe en Cuba– está a punto de parir una nueva Constitución que incorpora la existencia de otras formas de propiedad. Sin embargo, traslada al nuevo texto los candados apresuradamente incorporados tras la petición de Payá. Las autoridades cubanas, en fin, han desarrollado su propio camino al «paraíso de los trabajadores». No es el chino ni el vietnamita. ¿En qué consiste el «capitalismo militar de Estado», como lo llaman muchos cubanos? Se trata de un núcleo duro, propiedad pública, formado por unas 2.500 empresas medianas y grandes (entre las que están todas las que captan divisas), manejado por militares o exmilitares de confianza.
Socios complacientes
El Estado cubano no está interesado en emprendedores autónomos que persigan sus propios objetivos, sino en socios complacientes que colaboren en silencio, no hagan preguntas incómodas, desarrollen los planes creados por el Partido y se dediquen a ganar dinero sin cuestionar los métodos empleados. Generalmente, ese aparato productivo central es administrado por empresas extranjeras que generan dos tipos de beneficios al gobierno: las utilidades propias del negocio y el alquiler de los trabajadores cubanos, por los que la empresa pública que los suministra cobra en dólares o euros, mientras les pagan a los empleados en pesos casi totalmente devaluados. En esa sencilla operación les roban a los trabajadores de las empresas públicas entre el 80 y el 90% de la plusvalía.
El sector «privado» lo integran más de 500.000 cuentapropistas, «grosso modo» el 13% de la población activa. Los trabajadores por cuenta propia sólo pueden desarrollar determinadas actividades previstas por la ley (exactamente 130, incluidas las de «payasos en fiestas infantiles» o «forrar botones»), pero bajo la estricta vigilancia de un gobierno empeñado en que no acumulen riquezas ni se diversifiquen. Objetivos que el régimen logra con una combinación de altos impuestos, regulaciones y acoso constante en los medios de comunicación, especialmente a los que alquilan habitaciones a los turistas como a las paladares(pequeños restaurantes), generalmente familiares.
Como es obvio, la cúpula dirigente cubana se niega a admitir el feliz hallazgo de Deng Xiaoping, «enriquecerse es glorioso», y pretende conseguir el desarrollo con lo peor de los dos sistemas: un socialismo sin subsidios y un capitalismo sin incentivos. Sin embargo, siguen de cerca el modelo chino en lo que les conviene: el culto a las leyendas de la revolución –Mao en China y Fidel en Cuba–, y en el hecho de que la única fuerza vigente y permitida es el Partido Comunista.
Ya existe, pues, suficiente distancia temporal para entender el enorme error de Barack Obama anunciado el 17 de diciembre de 2014. Fue entonces cuando el expresidente de Estados Unidos, tras mentirle repetidas veces a la opinión pública, alegando que jamás haría concesiones a la dictadura cubana mientras ésta no diera muestras claras de dar pasos hacia la democracia, se lanzó a hacer exactamente lo contrario: reanudó relaciones y alivió algunas restricciones del embargo sin que el gobierno cubano hiciera la menor apertura. Ese cambio de política ignoró el espíritu de la ley Helms-Burton (una codificación de diversas medidas antidictatoriales) firmada en 1996 por Bill Clinton, otro presidente demócrata. Y para añadir sal a la herida, dejó la ejecución de semejante pifia en las manos inexpertas e ingenuas del escritor Ben Rhodes, su redactor de discursos, en un momento en que La Habana articulaba y respaldaba a las dictaduras enmarcadas en el socialismo del siglo XXI.
El ejemplo de Tiananmen
Es cierto que Obama, casi al final de su mandato, fue a Cuba y pronunció un discurso vibrante a favor de la libertad que aún se recuerda con emoción, pero no es verdad que las dictaduras se ablanden y cambien por el éxito de una combinación entre la propiedad privada y el mercado. Esa es una tontería mayúscula en la que parece estar incurriendo Donald Trump tras ceder a la demanda de los exportadores agrícolas norteamericanos con relación a Cuba.
La dictadura china mató a miles de personas en Tiananmen cuando estaba creciendo al 9% anual gracias a las reformas «procapitalistas». Fue la crisis lo que desmanteló el comunismo en Europa, no la prosperidad. La crisis, combinada con la existencia de un sector reformista que en Cuba no consigue levantar la cabeza porque se la cortan quienes creen y practican el capitalismo militar de Estado.
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El B Los Aldeanos
Published on Dec 31, 2018
1ro de enero/ El B
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Tomado de https://www.youtube.com/
Actualidad Chile
Published on Jan 1, 2019
Luis Almagro [Secretario General de la OEA]: "Aquí exponemos las razones principales por las que no debe haber más dictadura en Cuba".
Fuente y créditos: Red social de Almagro, Fecha 01 de Enero de 2019
Luis Almagro [Sec. General OEA] sobre los 60 años de la dictadura totalitaria Castrista
Vidas Muy Perras. Miami, mi amol. Excelencia de la destacada escritora y poeta Gleyvis Coro Montanet sobre algunos elementos de la actualidad cubana en Cuba y en Miami
Gleyvis Coro Montanet. Poetisa y narradora. Egresada del II Curso de técnicas narrativas del Centro de formación literaria Onelio Jorge Cardoso.
Nombre Gleyvis Coro Montanet
Nacimiento 14.04.1974
Pinar del Río
Datos biográficos
Graduada en Estomatología y profesora auxiliar en operatoria dental por la Facultad de Ciencias Médicas de Pinar del Río. Poemas suyos han aparecido en la revista Cauce y otras. Miembro de la UNEAC. Ha participado en diversos eventos nacionales e internacionales, entre los que sobresalen el II Congreso Internacional sobre Miguel Hernández, Madrid, España; Feria Internacional del Libro, Santo Domingo, República Dominicana, 2006; Seminario “La mujer contemporánea en Cuba”, Centro de Investigaciones Sociales de Andalucía, España; Peña Cultural de Montalbán, Córdoba, España, 2007; I Festival Internacional de Narradores Jóvenes, La Habana, 2008; XIII Festival Internacional de Poesía de La Habana, 2008; Feria Internacional del Libro LIBER, Barcelona, España, 2008 y I Seminario de Narrativa para jóvenes escritores, La Habana. Textos de su autoría han sido publicados en diferentes publicaciones culturales periódicas como El Caimán Barbudo, El Cuentero, La Gaceta de Cuba, Cubaliteraria, y otras.
Bibliografía activa
Con los pies en las nubes (cuento), Ediciones Vitral, 1998.
Cantares de Novo-hem (décima), Ediciones Loynaz, 1999.
Escribir en la piedra (poesía), Ediciones Loynaz, 2000.
Poemas briosos, Ediciones Aristas de Cobre, Córdoba, España.
Aguardando al guardabosque (poesía), Ediciones Loynaz, 2006.
La burbuja (novela), Ediciones Unión, 2007.
Textos suyos han aparecido en diversas antologías:
Los parques. Jóvenes poetas cubanos, Reina del Mar Editores, 2001.
Por los caminos de Eva y De Cuba te cuento, Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico,2002.
De la ciudad, estación poética, Ediciones Loynaz, 2003.
Historia soñada y otros minicuentos, Ediciones Luminaria, 2003.
El hombre extraño y otros minicuentos, Ediciones Luminaria, 2005.
Trozos de la verdad, Ediciones Loynaz, 2006.
Los que cuentan, Editorial Caja China, 2007.
Premios y distinciones
Premio Alcorta de la UNEAC, 1997.
Premio Poesía erótica de Nueva Paz, 1996.
Premio 13 de agosto de la AHS, 1999.
Mención Nacional en el Encuentro de Talleres Literarios. Las Villas,1996.
Mención de poesía en el Concurso Regino Pedroso, 2000.
Primera Mención Premio de Novela Dulce María Loynaz, 2001.
Seleccionada para el Taller de Creación literaria Onelio Jorge Cardoso, 2000.
Con su novela La burbuja recibió el Premio UNEAC 2006.
Segundo Premio Iberoamericano de Poesía, Fundación Senda, Argentina. 2006.
Premio Cirilo Villaverde 2006 y 2007.
Premiod D’Arte 2007.
Tercer Premio del Concurso Interamericano de narrativa, Fundación AVON para la mujer, Buenos Aires, Argentina. 2007.
Beca de Creación Onelio Jorge Cardoso del XIV Premio de Cuento La Gaceta de Cuba. 2008.
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Nos convirtieron en una horda de energúmenos, vociferantes e inescrupulosos, en lucha por la subsistencia, sin rumbo, prestos a escapar a donde sea
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Por Luis Cino
1 de enero, 2019
LA HABANA, Cuba. – Sin pan en las panaderías, entre otras muchas carencias, con un pueblo que no oculta su descontento y unos mandamases que disimulan malamente su desazón, contradicciones y retrocesos con una constitución hipócrita y oximorónica, el castrismo llega a un aniversario tan redondo que espanta: el número 60.
Si hiciera un balance de lo que han significado para mí, en lo personal, estos 60 años de castrismo –esa catástrofe que testarudamente y contra toda lógica histórica se empecinan aun en llamar revolución- pesaría más, mucho más, lo negativo. De una forma u otra, directa o indirectamente, es suya la responsabilidad por casi todo lo malo que me ha pasado en la vida. Lo que a la postre pudo resultar positivo de este purgatorio no ha sido gracias sino a pesar suyo, a contrapelo de su ordenamiento y ordenanzas.
Bajo el castrismo ha discurrido más del 98% de mi vida. Aún no había cumplido los tres años cuando en enero de 1959 mis abuelos me llevaron en brazos a la esquina de Dolores y Diez de Octubre, a ver pasar, aclamados por la multitud, a los rebeldes barbudos.
Ya adulto descubrí que era imposible que hubiese visto, como creía, a Fidel Castro al frente de aquellos barbudos, saludando a la muchedumbre. Cuando el 8 de enero de 1959 Fidel entró en La Habana, viniendo del Cotorro y rumbo a Columbia, no pasó por Dolores y Diez de Octubre, sino por la calzada de Luyanó para enfilar por la Avenida del Puerto. A Fidel, entrando triunfante en La Habana, lo vi en mi imaginación, a fuerza de tanto verlo en fotos, en la televisión, en los Noticieros ICAIC y en el dorso de los billetes de un peso. Fidel murió sin que lo viese en persona. Ni falta que hizo, porque es como si siempre lo hubiera tenido delante, rascándose, mesándose la barba, manoteando, dando órdenes, prohibiendo y regañando.
En mi casa, al principio, adoraban a Fidel como a un dios. Recuerdo a una tía que rezó para que recuperara la voz, cuando le falló en un discurso. Pero mi familia no tardó en dividirse irreconciliablemente entre los que estaban a favor y los que estaban en contra. Mi padre se vistió de miliciano y mis hermanos renunciaron a Elvis y se fueron a alfabetizar. Aquella misma tía que rezaba por Fidel, cuando vio la expulsión de los curas y las iglesias cerradas, y a su marido acosado porque voceaba su repugnancia por el comunismo, hizo los papeles y se fue para Miami. Los queríamos mucho, los extrañábamos, pero no podíamos contestar sus cartas: nos decían que había que condenarlos al olvido, porque eran “gusanos, apátridas, traidores”. Mi niñez, como la de todos los de mi generación, transcurrió entre consignas que hablaban de muerte, lemas que teníamos que repetir con entusiasmo, lutos de martirologio, sustos y preparativos para la guerra, porque nos decían constantemente que el ataque yanqui era inminente. Y no fue mejor la adolescencia, en la que nos fueron apartando de los hogares e intentaron a martillazos forjarnos como comunistas en escuelas de becas y campamentos de trabajo en el campo.
Pero el adoctrinamiento no resultó como esperaban. Algo les falló. Salí rebelde, respondón, ajeno a la obligatoriedad, la uniformidad y la mentalidad de rebaño, renuente a la pompa y la grandiosidad fidelista, que siempre me pareció picúa y papelacera. Chocante en las reuniones y frente a las planillas cuéntame-tu-vida, me gané el cartelito de conflictivo. Y fue peor cuando se tornó enfermiza mi afición por la proscrita música del enemigo. Había incurrido en el pecado mortal del diversionismo ideológico. Me estigmatizaron. Hasta mi familia me excomulgó por tanta majadería e incorrección. Era la oveja negra. Imagínense. Mi hermano estudiaba para ser piloto de MIG y yo era un pelúo que vestía como hippie y andaba con “gente rara”, al que botaron del Destacamento Pedagógico por “problemas ideológicos”, le cerraron las puertas de la universidad, “solo para revolucionarios”, que echó más que una pulseada, una guerra, contra carceleros y siquiatras por declararse objetor de conciencia para no cumplir el servicio militar, y al que luego de ser echado de todas partes, siempre por los consabidos “problemas ideológicos”, solo daban trabajo en la construcción o la agricultura.
Por suerte no me faltaron amigos, buenos amigos, a prueba de todo. Las mejores amistades son las que se hacen en tiempos difíciles, como los que nos tocaron, de carencias, hambre, castigos y prohibiciones. Solo que tuve que acostumbrarme a que se fueran yendo. De muchos no pude ni despedirme. Como pasó con los que se fueron por Mariel, apedreados por las turbas.
Tampoco me faltaron amores, pero todos terminaron mal. Unas se fueron del país y otras me dejaron. Fue porque los padres se oponían, porque el núcleo de la UJC les advertía sobre las consecuencias perjudiciales de estar con un tipo como yo, porque no cabíamos en la casa que se nos caía a pedazos, porque el salario solo nos alcanzaba para malcomer, porque con tanto trabajo apenas nos veíamos, porque “la situación” nos tenía siempre demasiado tensos y amargados, porque apareció otro tipo con mejores posibilidades, etc.
Hoy, es desolador presenciar cómo se diluyen, a pesar de todos mis esfuerzos, las ilusiones de mis hijos, que ya son padres y no avizoran -en medio de ruinas, cochambre y miseria- algo mejor para sus pequeños.
Estos 60 años han significado para los cubanos vernos reducidos a la indigencia, la renuncia a los sueños, el sometimiento a los designios estatales, la obligación de vigilarnos y denunciarnos los unos a los otros en la Gran Tribu Chivata, el reinado del cinismo y la mediocridad. Nos convirtieron en una horda de energúmenos, vociferantes e inescrupulosos, en lucha por la subsistencia, sin rumbo, prestos a escapar a donde sea en cuanto hay una oportunidad.
Escogido desde muy temprano como enemigo por el régimen, a punto de asfixiarme con tanta mentira, hipocresía y simulación, ¿puede asombrar que me haya unido al periodismo independiente? Gracias a ello no enloquecí o morí de tristeza. Escribir, aun con el riesgo de la cárcel, ha sido mi desquite por tanta infamia.
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Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz