Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
viernes, abril 17, 2026
Videos del DESEMBARCO Y COMBATES de la Brigada de Asalto 2506 a Bahía de Cochinos que la tiranía castro comunista de Cuba ha censurado y manipulados por 65 años
El 1 de enero de 1959, el dictador militar Fulgencio Batista huyó de Cuba, su régimen derrocado por una Revolución compuesta por múltiples organizaciones democráticas. Fidel Castro, jefe del Movimiento 26 de Julio, el grupo más grande de la Revolución, asumió el poder político poco después. Aunque había prometido restaurar la democracia y el orden constitucional en la isla, antes de que terminara el año se hizo evidente que utilizaría su poder para establecer en su lugar una despiadada dictadura comunista. Los cubanos pro-democracia, decididos a poner fin a los designios totalitarios del nuevo líder, comenzaron de inmediato a organizar una resistencia. Con todas las vías pacíficas de disenso cerradas por el emergente estado policial de Castro, la lucha armada pronto se convirtió en su única opción.
Manuel Artime, un activista católico democrático y ex rebelde anti-Batista, estaba entre quienes se opusieron a la adopción del comunismo por parte de Castro. Tras renunciar al gobierno, ayudó a establecer un grupo clandestino democrático en Cuba (el Movimiento de Recuperación Revolucionaria, o MRR) y salió secretamente hacia los Estados Unidos en diciembre de 1959. En nombre de la resistencia pro-democracia y con la promesa de asistencia de los Estados Unidos, comenzó a sentar las bases para la creación de una fuerza militar que regresaría a Cuba y la liberaría del dominio comunista. En la primavera de 1960, él y otros destacados líderes cubanos en el exilio formaron el Frente Revolucionario Democrático, una coalición de organizaciones pro-democracia que constituiría el brazo político de la operación y proporcionaría la base para el futuro orden constitucional en Cuba. Poco después, los primeros sesenta y seis reclutas del ejército de liberación, compuestos en gran parte por activistas estudiantiles católicos reclutados por el MRR y jóvenes ex oficiales militares del Ejército Constitucional de Cuba sin conexiones políticas previas con el régimen de Batista, fueron reunidos en la isla Useppa, frente a la costa suroeste de Florida, para su evaluación y selección. Ese verano, se establecieron campamentos de entrenamiento para el ejército de liberación y la fuerza aérea en Centroamérica, y hombres de la creciente comunidad de exiliados cubanos en los Estados Unidos se alistaron durante los meses siguientes. Representando un amplio sector de la sociedad cubana, los miembros de la fuerza totalmente voluntaria estaban unidos por el objetivo único de derrocar a Fidel Castro y restaurar el orden democrático y constitucional en su patria. El plan inicial para el ejército de exiliados, posteriormente denominado “Brigada 2506”, era lanzar una guerra de guerrillas en Cuba. En el otoño de 1960, estos planes fueron descartados en favor de un desembarco en la ciudad costera de Trinidad, la cual las fuerzas aéreas y terrestres de la Brigada, incluidos paracaidistas, debían tomar y aislar para proteger un gobierno provisional democrático que se establecería allí. Debido a que los aviones de combate de la Brigada eran bombarderos B-26, y dado que estaban destinados a operar desde la zona de combate para cortar el acceso del enemigo a la ciudad, el éxito de la estrategia dependía completamente de la destrucción de los aviones de combate de Fidel Castro en tierra antes de los desembarcos en Cuba.
Cuando John F. Kennedy asumió como presidente de los Estados Unidos en enero de 1961, su administración, en un intento equivocado de reforzar la “negación plausible” de la participación estadounidense, comenzó a realizar cambios desastrosos al plan. Los desembarcos fueron trasladados desde Trinidad, un sitio ideal, a la desolada y pantanosa Bahía de Cochinos. Días antes de la invasión del 17 de abril de 1961, los primeros ataques aéreos diseñados para eliminar la fuerza aérea de Castro fueron reducidos y los ataques aéreos posteriores planificados fueron cancelados. Como resultado, en lugar de desembarcar bajo el “paraguas de protección” prometido, la Brigada 2506 se encontró con cielos dominados por cazas enemigos atacantes poco después de aterrizar en Cuba. Más rápidos y mucho más maniobrables que los B-26 de la Brigada, los cazas enemigos derribaron varios aviones de la Brigada, haciendo imposible que cumplieran su misión de ayudar a aislar la cabeza de playa desde el aire.
Los barcos de la Brigada, mientras tanto, después de haber desembarcado sus tropas terrestres pero aún transportando la mayor parte de sus municiones y equipos, fueron hundidos, encallados o forzados a retirarse a aguas internacionales debido a los cazas de Castro. Así, las unidades terrestres de la Brigada 2506 enfrentaron la maquinaria de guerra de Castro prácticamente solas con aproximadamente un día de municiones y suministros. Impulsados por un profundo patriotismo, un compromiso con la democracia y una fe inquebrantable en su aliado estadounidense, la Brigada luchó ferozmente durante tres días completos contra probabilidades abrumadoras. Cesaron el combate solo después de quedarse sin municiones. La Brigada 2506 nunca se rindió. Más de cien miembros de la Brigada 2506 perdieron la vida como resultado de la invasión, incluidos cuatro miembros de la Guardia Nacional Aérea de Alabama y nueve miembros de la Brigada que fueron ejecutados por el régimen de Castro (cuatro de los cuales eran miembros de las unidades de infiltración enviadas a Cuba clandestinamente en las semanas previas a la invasión).
En los días posteriores al colapso, los soldados de la Brigada fueron capturados por las fuerzas de Castro en los pantanos que rodean la Bahía de Cochinos. Posteriormente fueron detenidos en condiciones inhumanas, sometidos a un juicio espectáculo y condenados a largas penas de prisión. Gracias a los esfuerzos del Comité de Familias de la Brigada, encabezado en La Habana por la madre de la Brigada Berta Barreto y asistido por el destacado abogado neoyorquino James Donovan, la mayoría de los aproximadamente 1,200 hombres encarcelados fueron liberados en diciembre de 1962 y regresaron a los Estados Unidos. Castro negó la liberación de nueve de los prisioneros de la Brigada; de ellos, el último fue liberado en 1986. Ocho miembros de las unidades de infiltración de la Brigada, que habían sido capturados, juzgados y encarcelados por separado, también recibieron condenas de décadas de prisión. Durante sesenta años, el esfuerzo de la Brigada 2506 por llevar la libertad a la patria cubana ha sido honrado por todas las generaciones de cubanoamericanos. Los valientes e idealistas hombres de la Brigada, desde los primeros días de la lucha, han ostentado el honor de ser los héroes indiscutibles de la democracia cubana. El amor y respeto que La Brigada ha ganado en el exilio sin duda algún día será compartido por futuras generaciones que vivan en una Cuba libre. Victor Andres Triay, Ph.D.
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El Tesoro del Presidente
17 de abril, 2026
La verdad oculta detrás de Nemesia y los “zapaticos blancos” // Giron
Excelente video !. No obstante en el análisis me hubiera gustado que se puntualizara que tropas de la dictadura castrista usaron vwhículos de transporte público (guaguas u omnibús) para transportarse en las zonas de combate; Además: Era usual que organismos civiles usaaan camiones GAZ-51 pintados con pintura verde olivo, que era el color de los vehículos y armas del ejército de la tiranía. Finalmente: en el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, los asaltantes, incluido Fdel Castro, asaltaron y combatieron vistiendo uniformes del ejército de la República de Cuba, sin ser ellos militares para crear sorpresa y confusión...
El discurso de Fidel Castro ha sido siempre contradictorio sobre las causas que motivaron a los brigadistas a enrolarse en la Brigada de Asalto 2506. En ocasiones decía que eran mercenarios pagados por el imperialismo y en otras ocasiones que eran ¨siquitrillados¨ que venían a recuperar sus propiedades en Cuba. Se dice que Ángel Castro, el padre de los Cástro, se alistó por dinero en el Ejército español, que combatía en 1897 a los luchadores independentistas en Cuba, a cambio de dinero para ir a Cuba en lugar del hijo de una persona de dinero de cerca de la localidad de Láncara, Galicia, España; quizás ser hijos de un mercenario los haya impulsado a usar tanto esa palabra proyectando sus complejos psicológicos en otras personas.
Antes de la invasión de la Brigada de Asalto 2506 el 17 de abril de 1961 (compuesta en casi su totalidad por cubanos) por Bahía de Cochinos ya la dictadura Castrista había llevado a cabo al menos 7 invasiones a otros países latinoamericanos, independientemente que en esos países estuvieran ejerciendo gobiernos legitimamente elegidos o dictaduras. Esas invasiones (integradas en parte por tropas regulares y/o financiadas, entrenadas y logísticamente avitualladas y transportadas por la dictadura Castrista) comenzaron con la invasión a Panamá tan temprano como abril de 1959. Para conocer sobre algunas de las invasiones e injerencias Castristas antes del 17 de abril de 1959 pueden hacer clickAQUÍ.
El Castrismo se guarda de decir que violando las reglas de la guerra, usó vehículos civiles (oómnibus o guaguas) para transportar tropas a zonas de combate y a camiones pintados con el color de los vehículos militares (Gaz-51) para transportar a civiles, los cuales fueron tiroteados por aviones de la Brigada 2506 y presentar a las víctimas civiles como víctimas, cuando en realidad era la vieja estrategia del Castrismo de provocar la muerte de mártires para usarlos en su propaganda.
El Castrismo ha llevado a cabo una gran propaganda en contra del coraje de los brigadistas de la 2506, omitiendo que los brigadistas se quedaron sin los pertrechos necesarios en armas, municiones, alimentos, etc., para continuar la batalla. La mayor parte de los pertrechos militares y de la logística en general de la Brigada de Asalto 2506 no se pudieron desembar en Bahía de Cochinos ya que los barcos que las tenía fueron hundidos o neutralizados por la aviación Castrista. En documentales de la tiranía y en los diarios como¨Revolución¨ mostraron imágenes de armas y municiones de la mencionada Brigada capturados para falsamente mostrar que los brigadistas se rindieron teniendo armas y municiones. En el libro pro Castrista más serio que me he leido sobre la expedición a Bahía de Cochinos que es el libro de Juan Carlos Rodríguez llamado ¨La Batalla Inevitable¨ se expone como ese armamento fue traido por un avión de la brigada que aterrizó a última hora y que por pocos minutos no fue capturado por el avance de las tropas Castristas que ya habían llegado a esa pista. De no haberse desembarcado rápidamente el armamento y el avión levantado vuelo urgentemente, el avión hubiera sido capturado; ese fue el único avión de la brigada que aterrizó durante las acciones bélicas. No se si en el libro "Girón, una batalla inevitable". también del cubano Juan Carlos Rodríguez, de la editorial Capitán San Luis (marzo de 2012, 394 pgs.) aparezca ese pasaje, pues en la primera edición del libro ¨Todo es secreto hasta un día¨ del entonces periodista y oficial del Departamento de Seguridad del Estado de la tiranía Castrista conocido como Juan Carlos Fernández, aparecen cartas con contenido patriótico de algunos alzados en el Escambray contra el Castrismo; cartas que fueron eliminadas en la segunda edición de dicho libro. Muchos años después Juan Carlos Fernández llega a Miami y muere.
Bahía de Cochinos: la invasión que pudo evitar más de cinco décadas de dictadura en Cuba
Veteranos de la operación de 1961 cuentan a ABC cómo fracasó por la falta de convicción de Kennedy en la batalla
De izquierda a derecha y de arriba abajo: Jorge Gutiérrez Izaguirre, Esteban Bovo, Jorge Infiesta, Aurelio Pérez Lugones, Emilio Martínez Venegas, Vicente Blanco Capote, Félix Rodríguez Mendigaría y Luis González Lalondry - ABC
Por MANUEL TRILLO
@manueltrillo
Corresponsal En Miami
17/04/2016
El 17 de abril de 1961 pudo haber cambiado la historia de Cuba. Ese día se produjo el desembarco en la bahía de Cochinos, en la costa sur de la isla, de la Brigada de Asalto 2506, integrada por 1.500 cubanos entrenados y financiados por Estados Unidos, que pretendía poner fin al régimen comunista que había implantado Fidel Castro poco más de dos años antes.
Pero la falta de convicción del demócrata John F. Kennedy en una operación que había sido impulsada por su antecesor republicano, Dwight D. Eisenhower, le privó del respaldo necesario y frustró sus posibilidades de éxito.
De haber triunfado, «nos habríamos ahorrado 55 años de dictadura oprobiosa, tiranía, muerte, sangre y destrucción», asegura Luis González Lalondry, hoy de 82 años y que con 27 fue jefe de Comunicaciones de uno de los batallones que combatió aquel día.
Lalondry y otros veteranos de lo que él llama un «desembarco patriótico» recuerdan para ABC desde su largo exilio en Miami lo que vivieron aquel episodio en el que trataron de frenar la dictadura comunista en la isla.
(Brigadistas capturados. Foto y comentario del Bloguista de Baracutey Cubano)
El respaldo de Estados Unidos
Desde principios de 1960, las autoridades norteamericanas habían dado luz verde al adiestramiento de hombres con vistas a futuras operaciones contra el régimen de Fidel Castro. El origen de la Brigada 2506 que finalmente se encargaría del intento de invasión fue un grupo de jóvenes estudiantes y ex militares rebeldes de Cuba que se empezaron a concentrar de la mano de la CIA en una isla frente a la costa occidental de Florida, en el golfo de México, desde donde se les envió a formarse en países centroamericanos como Panamá y Guatemala, donde se fueron incorporando otros nuevos reclutas.
Uno de aquellos primeros jóvenes era Jorge Gutiérrez Izaguirre, alias «El Sheriff», un alumno de Derecho en la Universidad de La Habana que se instruyó como radiotelegrafista y que fue designado como segundo jefe de un grupo de infiltración que debía tomar contacto con los guerrilleros anticastristas que estaban operando en la isla.
A sus 80 años, Izaguirre recuerda como si fuera hoy que a las siete de la mañana del 19 de marzo de 1961, unas semanas antes del desembarco en Bahía de Cochinos y habiendo contactado ya con la resistencia anticastrista, el pequeño grupo con el que se encontraba amaneció rodeado por unos 1.500 soldados del régimen en la provincia de Matanzas.
Tras formarse una «balacera», trató de cruzar una explanada y una bala de un fusil belga Fal le atravesó desde la paleta hasta el esternón, perforándole el pulmón derecho, mientras otros compañeros caían fulminados a su lado, rememora mostrando el agujero que el balazo le ha dejado de por vida en el pecho. Cuando intentaba reincorporarse con una granada en la mano, un oficial se dispuso a terminar con su vida. «Hijo de puta, te voy a rematar», le anunció. Sin embargo, cuando apretó el gatillo el arma se le había encasquillado y pudo sobrevivir, explica este antiguo combatiente en las instalaciones de la llamada Casa de la Brigada 2506 en Miami.
Izaguirre estuvo después a punto de ser fusilado, pero volvió a esquivar la muerte al suspender Fidel Castro la ejecución de prisioneros. En cambio, acabó cumpliendo 18 años de prisión con trabajos forzados.
La aviación castrista, intacta
Una de las claves del fracaso de la operación de Bahía de Cochinos fue que no se pudo acabar con la aviación castrista. Esteban Bovo Carás pilotaba una de las ocho naves que volaron desde Nicaragua el 15 de abril para bombardear la fuerza aérea del régimen.
Por una parte, se habían retirado las torretas de ametralladoras traseras para reducir el peso de las naves y aumentar la autonomía de vuelo, lo que les impidió defenderse como habrían podido hacerlo con todas sus armas cuando un enemigo se situaba a su cola. «El primer día, perdimos la mitad del escuadrón», se lamenta Bovo.
Por otro lado, tras las primeras protestas de Cuba ante Naciones Unidas, Kennedy ordenó suspender los vuelos de los días siguientes, con lo que buena parte de los aviones castristas quedaron intactos para hacer frente al desembarco. «Eso fue suficiente para acabar con nosotros», recuerda el antiguo piloto de un B-26.
El día del desembarco, el 17 de abril, Luis González Lalondry se encontraba a bordo del «Houston» con el Batallón 5, listo para desembarcar con explosivos y las armas para distribuir entre los cubanos que se sumaran a la invasión. Pero a las 9.15 de la mañana, el buque recibió el impacto de un cohete lanzado por un T-33 y el capitán del barco lo lanzó contra la costa para encallarlo y evitar que se hundiera del todo, aunque no pudo impedir que parte de los hombres murieran ahogados o alcanzados por la artillería en la cubierta. Los que llegaron a la orilla, trataron de alcanzar Playa Larga, que fue donde «se combatió más duro», señala. A su juicio, la de la Brigada 2506 fue «una misión heroica».
Otro de los barcos, el Río Escondido fue alcanzado de lleno por los bombardeos enemigos, provocando una explosión «gigantesca», rememora Aurelio Pérez Lugones, que ejerció como segundo en el Servicio de Inteligencia.
«La idea era que, una vez asegurada la cabeza de playa, aterrizaran los aviones y se surtieran con lo que llevábamos en los barcos y comenzaran a operar desde este aeropuerto», explica señalando sobre un mapa unas pistas próximas a la bahía.
Para Pedro Corzo, presidente del Instituto para la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo, «la política primó sobre las consideraciones militares de los encargados de planificar la operación». «Indudablemente el presidente no estaba convencido del todo de la necesidad de ese tipo de acción militar.», señala Corzo, ya que «Kennedy había heredado el plan de su predecesor y lo enmendó, convirtiendo lo que en principio iba a ser una guerra irregular en una de tipo convencional, sin facilitar los recursos que tal tipo de contienda demanda».
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*********** Testimonio de Jacques Lagas, Héroe de Playa Girón, donde se relata sobre quienes fueron verdaderamente los que ordenaron y bombardearon al pueblo de Playa Girón, Cuba, cuando el desembarco de la Brigada 2506 en abril de 1961
Por Jacques Lagas Chileno Capitán del Ejército Rebelde Piloto de Combate de las FAR cubanas Héroe de Playa Girón
El 19 de abril de 1961, vuelo mi avión de combate sobre el pueblo de Playa Girón. Había despegado por tercera vez en ese día a las 16:50 horas. Recuerdo las instrucciones que he recibido antes de elevarme: "el enemigo se hace fuerte en el mismo pueblo de Playa Girón, y hay que liquidar esa batalla antes de que caiga la noche; de los contrario pueden reembarcar o recibir respuestos al amparo de la oscuridad".
Llamo a mi bombardero: "mire Cuadrado, tome nota tranquilamente. Vamos a bombardear a 6,000 pies de altura. De sur a norte, con una velocidad de 250 millas por hora; el viento es del norte de 15 nudos. No hay deriva. ¿entendido bien? -Sí Capitán, copiado todo correcto- Recuerde- agrego- o pone las cuatro bombas en el pueblo, o le parto la siquitrilla llegando a la base... Cuadrado, lo que ve directamente adelante y pegado a la costa es Girón. Desde aquí ya se puede apreciar el pueblo, la pista y el camino, ¿ lo ve?- Si jefe.......Por el intercomunicador me llega la voz tensa de Cuadrado: "-cuatro bombas fuera, capitán, Cayeron medio a medio en el pueblo-agrega a media voz, a lo mejoer sintiendo lo que habíamos hecho.
Miro hacia Girón.El pueblo no se ve; está envuelto en una inmensa nube blanca que se eleva a más de dos mil pies de altura. Las cuatro bombas de 500 libras cada una hicieron blanco directo. Son las 17:35 horas del miércoles 19 de abril de 1961. Según supe después el enemigo se rindió incondicionalmente a las 17:40 horas de ese mismo día. Exactamente cinco minutos después del bombardeo.
(Pueblo de Playa Girón bombardeado por Jacques Lagas por orden del alto mando Castrista y que después la prensa oficialista se lo adjudicó a los aviones de la Brigada Expedicionaria y de Asalto 2506; mentira que la incipiente tiranía trató de mantener. Comentario del bloguista de Baracutey Cubano)
El 19 de abril de 1962 y a pesar de que ya estaba curado de espanto, casi me caigo del asiento en la cafetería Marakas, al ver las fotografías de los destrozos que yo había ocasionado en Playa Girón, cuando bombardée dicho pueblo por órden de Fidel, el miércoles 19 de abril de 1961, a las 17:35 horas, como producidos por efectos del "brutal bombardeo del imperialismo yanqui". Aparecían las fotografías acompañadas de grandes titulares de la Revista Verde Olivo, en los periódicos Revolución y Hoy. Miraba atónito, incrédulo y asombrado las fotografías. No podía dar crédito a los que estaba viendo. Engañar y mentir de esa manera caía ya en lo ridículo. Miles de hombres habían sido testigos de aquellos trágicos y sangrientos bombardeos.
De repente vino a mi mente la conversación sostenida con el camarada César Escalante, cuando insinuó insistentemente que cortara la parte de mi libro en la cual yo relataba ese hecho. Ahí estaba por fin el verdadero motivo por el cual mi libro había sido censurado totalmente (Nota de Nuevo Acción: Lagas se refiere a su libro "Memorias de un Capitán Rebelde").
Nuevamente la mentira, el engaño y la burla cruel que se hacía al pueblo de Cuba, al permitir que viudas, huérfanos y adoloridas madres, depositaran ofrendas florales en esos falsos monumentos, productos de nuestras propias bombas y que se atribuían al imperialismo yanqui, para exasperar a los pueblos del mundo. El asco y la repugnancia que tal procedimiento me produjo, se transformó en complejo de culpabilidad y complicidad. Decidí de ese instante, hacer lo inhumanamente posible para abandonar Cuba y contar al mundo LA VERDAD HISTÓRICA. (Publicado en la edición del martes 10 de octubre del 2006)
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Héroes de la Fuerza Aérea de la Brigada 2506
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La verdad de lo ocurrido en Playa Girón durante el desembarco de la Brigada de Asalto 2506 el 17 de abril de 1961. Algunos de los testimoniantes ya han fallecido.
En abril 21, a los dos días del colapso del desembarco en Bahía de Cochinos, el General Maxwell Taylor, que había sido Jefe del Ejército de los Estados Unidos de 1955 a 1959 y ya estaba retirado, recibió la encomienda del Presidente Kennedy de realizar una investigación sobre la causa de ese fracaso.
De acuerdo a su testimonio, el General Taylor iba a conducir la investigación por sí mismo. No pudo hacerlo. En el transcurso de la conversación con el presidente éste sugirió una comisión presidida por Taylor y compuesta por Bob Kennedy, Alex Dulles y el Almirante Arleigh Burke. Bob Kennedy representando los intereses del presidente, Burke los del Estado Mayor Conjunto y Dulles representando a la Agencia Central de Inteligencia. Las tres instituciones más íntimamente envueltas en la operación.
La integridad del General Taylor nadie la ha puesto, jamás, en duda pues todos coincidían en su honorabilidad como militar y funcionario público.
La designación de una comisión investigadora compuesta por personas que representaban las instituciones más íntimamente comprometidas con las trágicas decisiones que condujeron a la derrota de Girón obedecía a dos propósitos:
a) Calmar a la prensa y a la opinión pública con la investigación que se iniciaba.
b) Ocultar luego por muchos años –como secreto militar- el resultado de la investigación. Tan es así que Bob Kennedy suprimió un informe secreto preparado por Roger Hilsman, del Departamento de Estado.
En la comisión era el General Taylor el único miembro que no tenía responsabilidades que apañar. Fue siempre interés de la Casa Blanca ocultar las torpes decisiones que condujeron al mayor desastre sufrido por los Estados Unidos en lo que iba de siglo.
( General Maxwell Taylor)
El primer paso de la Comisión Taylor fue recoger el testimonio de cerca de 50 testigos o participantes que fueron entrevistados en el transcurso de 21 reuniones. Este grupo de testificantes incluyó los entrenadores norteamericanos en Centroamérica, funcionarios de todos los niveles en la Secretaría de Estado, la Secretaría de Defensa, el Estado Mayor Conjunto y la CIA. Comprendió a varios cubanos que participaron en la preparación de la acción, pero, por supuesto, no incluyó –por el momento en que se realizaba la investigación-, a los brigadistas que se encontraban en ese tiempo en las cárceles de Castro.
El equipo investigador presentó un estudio preliminar al Presidente Kennedy en mayo 15 y el informe definitivo le fue entregado el 13 de junio considerándosele en aquel momento como “estrictamente secreto” que vino a ser parcialmente desclasificado en mayo de 1977.
A cuatro conclusiones llegó la Comisión Taylor:
1) La inadecuada cobertura aérea del desembarco.
2) El fallo de la brigada, al ser derrotada en las playas, en convertirse en fuerza guerrillera.
3) La responsabilidad del Estado Mayor Conjunto por las deficiencias militares.
4) La falta de comprensión e incorrecta actitud de los altos funcionarios envueltos en la operación.
Algunos distinguidos historiadores manifestaban que “Bahía de Cochinos falló porque Kennedy y Bissell fallaron”, pero la más precisa conclusión la expresó un distinguido combatiente, el Comandante José P. San Román: “Playa Girón no hubiese fracasado si el presidente hubiera cumplido”.
Todos los militares que testificaron ante la Comisión Taylor coincidieron en calificar de grave error los incompletos ataques aéreos realizados dos días antes del desembarco y el General David W. Gray, del EMC, condenó enérgicamente el que se modificase el plan aprobado originalmente de continuos e ininterrumpidos ataques del día de la invasión. Lo afirmaba también el General Lemnitzer: “Los bombardeos de dos días antes se agregaron por razones no militares. Los aprobaron para darle credibilidad a la historia que los ataques del día de la invasión se realizaban desde Cuba”; esto lo afirmaba el General Lemnitzer en la reunión Número Doce de la Comisión Taylor.
La decisión del Presidente Kennedy de suspender los ataques aéreos programados para el mismo día 17 de abril fue condenada por todos los militares que testificaron. El Jefe del Estado Mayor Conjunto afirmaba en la Reunión 17 de la Comisión Taylor que los ataques aéreos del día 17 estaban considerados esenciales. Todos coincidieron en calificar de motivaciones políticas –no militares- las razones que condujeron a la aprobación de los ataques aéreos parciales dos días antes del 17 de abril.
El General Thomas White, Jefe de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, también discrepó de aquella súbita modificación. Afirmó en la Reunión 12 de la Comisión: “La mejor operación hubiera sido lanzar un fuerte ataque aéreo sobre los aeropuertos el mismo día de los desembarcos. El problema fue que hubo cambios en el último minuto de los cuales nosotros no conocíamos. Me refiero, entre otros, a la cancelación del último minuto de los ataques aéreos” y concluía aquel militar que dirigía la fuerza aérea de esta nación con esta durísima afirmación: “Yo creo que se hicieron cosas a niveles superiores al Estado Mayor Conjunto sobre las que no fuimos completamente informados”.
El Presidente de la Comisión, el General Maxwell Taylor al terminar su cometido hizo un paralelo entre dos presidentes norteamericanos: Trumann y Kennedy:
“Trumann demostró que un presidente con poca popularidad pero gran coraje puede lidiar con un héroe militar que se ha excedido. En contraste, al cancelar un importante ataque aéreo en Bahía de Cochinos, el Presidente Kennedy demostró que un presidente puede intervenir personalmente en la conducción de una operación militar pero tendrá que vivir lamentándolo”.
Desafortunadamente no solo lo lamentaría el ya difunto Presidente Kennedy sino aún, todavía, el pueblo cubano en la isla y en el exilio.
El precandidato demócrata Bernie Sanders mostró nuevamente su IGNORANCIA SUPINA sobre la Revolución Cubana y los Castro cuando habló en uno de los debates de la invasión a Bahia de Cochinos, Cuba, por la Brigada de Asalto 2506 el 17 de abril de 1961 compuesta en el 99.9% por jóvenes patriotas cubanos. La incipiente dictadura Castrista antes del desembarco de dicha Brigada de Asalto ya habia invadido a varios paises latinoamericanos independientemente de que en ellos hubieran dictaduras o gobiernos constitucionalmente elegidos por el pueblo de esos paises.
Observen que las invasiones a Panamá, Haití, República Dominicana de 1959 (expuestas en el anterior post de Las Guerras Secretas de Fidel Castro)
y algunas de las invasiones Castristas a Nicaragua fueron anteriores al
desembarco de la Brigada Expedicionaria 2506 por Bahía de Cochinos que organizó y entrenó la CIA.
(Bernie Sanders)
Ya en diciembre de 1961 la dictadura Castrista habia extendido sus intervenciones militares al continente africano, no en contra de los EE.UU. sino en contra de Francia. Juan F. Benemelis, un ex diplomatico Castrista vinculado, como muchos diplomaticos cubanos, a la Inteligencia Castrista, escribe en su libro Las guerras secretas de Fidel Castro:
" En diciembre de 1961, en una operación silenciosa, el buque (mercante) cubano Bahía de Nipe, descarga en Casablanca pertrechos militares norteamericanos, especialmente carabinas M-1 y personal médico. Los heridos argelinos serían recogidos y luego transferidos a Cuba. Se inició una intensa participación militar que provocó la reacción del alarmado Estado Mayor francés. Como apunta en su crónica el Premio Nóbel Gabriel García Márquez3. "En Argelia, aún antes de que la Revolución Cubana proclamara su carácter socialista, ya Cuba había prestado una ayuda considerable a los combatientes del FLN en su guerra contra el colonialismo francés. Tanto que el gobierno del general DeGaulle prohibió, en represalia, los vuelos de Cubana de Aviación por los cielos de Francia"
Benemelis es cribe mas adelante:
Al estallar (octubre de 1963) el conflicto argelo‑marroquí, Castro siente que tendrá un papel protagónico en Argel; ofrece apoyo y solicita permiso para despachar una fuerza voluntaria simbólica. Entre otras razones, quiere borrar la irritación de Ben Bella por los pronunciamientos favorables del gobierno cubano en ocasión del reciente fallecimiento del presidente israelí Ben Zvi. En el mes de agosto, Castro envía una delegación militar a Ben Bella, encabezada por el Che Guevara, acompañado de Víctor Dreke, Harry Villegas (Pombo) y Raúl Suárez Gayol, para que coordinen la ayuda que se debe prestar. Se envían tropas cubanas a Argelia bajo la asesoría del mayor general soviético Ciutah. El contingente es transportado en los barcos mercantes Aracelio Iglesias, Sierra Maestra y Playa Girón, y llegan al puerto de Orán el 21 de octubre. A estos buques siguen otros embarques de hombres y armamentos, por vía aérea, usando aviones turbohélices Britannia que siguen la ruta Habana‑Praga‑Argel.
Sobre el " mayor general soviético Ciutah" es importante saber los siguiente:
("Angelito" , Fidel Castro y Raul Castro)
Los primeros especialistas extranjeros en Inteligencia y
Contrainteligencia que asesoraron a los incipientes órganos de la
Seguridad del Estado después del triunfo de la Revolución fueron los
checoslovacos, hispanosoviéticos y ex combatientes de la Guerra Civil
española. Uno de ellos fue Angel Martínez Riosola, ¨Angelito¨, cuyo
verdadero nombre era Francisco Ciutat de Miguel quien llegó a Cuba el 4 de marzo de 1960; su avión procedía de Venezuela pero antes había recorrido varios países europeos como Checoslovaquia y Bélgica.
Era graduado de la prestigiosa Academia Voroshilov, de la Unión
Soviética, donde también ejerció como profesor. En el 40 aniversario de
la invasión de Bahía de Cochinos, recuerdo, aunque ha pasado mucho
tiempo, a Fidel Castro decir en la televisión que si la invasión
hubiera sido por Trinidad, no tenía ninguna probabilidad de éxito, pues
¨Angelito¨ había hecho fortalecer dicha zona con fuerte artillería y
tropas. Se afirma que participó en combatir a los alzados antiCastristas de la Sierra del Escambray y hasta que fue herido;
quizás este ¨asesor¨haya formado parte del grupo operativo especial
¨Molino¨. Posteriormente ofreció asesoramiento militar en Vietnam y en
Argelia . En Vietnam fue un importante apoyo del General Võ Nguyên Giáp.
Las tempranas relaciones políticas, militares, de Inteligencia y
Contrainteligencia con la Unión Soviética y otros países en el marco de
la mal llamada Guerra Fría, las invasiones Castristas que partieron tempranamente de Cuba (desde marzo-abril de 1959, a Panamá, Nicaragua, Santo Domingo, Haití, etc.) y otras acciones subversivas no escapaban a los órganos de Inteligencia de los EE.UU., los cuales tenían informado alPresidente Dwight D. Eisenhower, el cual el 17 de marzo de 1960 aprobó el documento titulado “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”,con
el objetivo de derrocar a la amenaza que se establecía a 90 millas de
las costas de EE.UU. pese a que su gobierno de manera
extraordinariamente rápida había reconocido la llegada al poder del
nuevo régimen en Cuba.
Ese pequeno país que es Cuba continuo con sus injerencias en otros paises financiando, entrenando, transportando, avituallando con armamentos y explosivos y proporcionando recursos de Inteligencia a subversivos terroristas de todos los continentes, aunque la injerencia en Angola en 1975-1990 es la mas conocida.
En el discurso pronunciado por el tirano Fidel Castro Ruz el 7 de diciembre de 1989 (tomado de http://www.elhabanero.cubaweb.cu)este expresó:
"
No podemos olvidar ni por un instante que nuestros camaradas de armas
fueron los heroicos combatientes de las Fuerzas Armadas Angolanas. Ellos
ofrendaron la vida de decenas de miles de los mejores hijos de ese
extraordinario pueblo. La unidad y la cooperación más estrecha entre
ellos y nosotros hicieron posible la victoria. También tuvimos el
honor de combatir junto a los valerosos hijos de Namibia, a los
patriotas de Guinea Bissau y a los insuperables soldados etíopes. Años
antes, en los días difíciles de Argelia, recién conquistada la
independencia, nuestros combatientes internacionalistas estuvieron a su
lado, como estuvieron también más tarde junto a Siria, otro hermano país
árabe víctima de la agresión exterior, que solicitó nuestra
cooperación. No hubo causa justa del Africa que no contara con el
apoyo de nuestro pueblo. Che Guevara, acompañado de un grupo numeroso
de revolucionarios cubanos, combatió contra mercenarios blancos al este
del actual Zaire, y hoy, en la República Saharauí, médicos y maestros
prestan sus generosos y desinteresados servicios a ese pueblo en combate
por su libertad."
En otro discurso el tirano Fidel Castro expresó que en toda America Latina menos en Mexico había estado la presencia cubana.
Después de la caída del campo socialista de Europa del Este, la tiranía Castrista junto al corrupto Luis Ignacio Lula da Silva y otros organizó el Foro de Sao Paulo, el cual ha minado y destruido la democracia en no pocos paises de America Latina. Hay personas que aseguran que actualmente en Siria hay oficiales y tanquistas cubanos ayudando al tirano Ashad junto a las tropas rusas de Vladimir Putin, quien le condonó a la tirania Castrista de Cuba el 90% de la deuda que tenia Cuba con la extinta Unión de Republicas Socialistas Sovieticas o URSS.
Panamá
es un caso especial,el partido comunista de Panamá, estaba subordinado
al de Cuba durante la época anterior a Castro.por lo que este país fué
una prioridad para Castro a la hora de intervenir en otros países
latinoamericanos fuera de Cuba,e implementar un régimen al estilo cubano
. El 16 de abril de 1959, el diario La Estrella de Panamá publicó
alarmado que se avecinaba una invasión de Panamá por extranjeros
mercenarios y con el condominio de algunos panameños que se encontraban
en Cuba. La primera agresión del castrismo se lanzaba contra este Istmo
anclado en pleno corazón continental.
Se
entrenaron 200 hombres en Pinar del Río ,a cargo del jefe guerrillero
Dermidio Escalona. La expedición armada, integrada por unos 82 cubanos,
dos panameños y un norteamericano, estaba dirigida por el cubano César
Vega, un viejo compañero universitario de Castro y expedicionario de
cayo Confite, que llamaba la atención con sus pómulos salientes y su
mirada de poseso. A bordo de la motonave cubana Mayarí, partió el grupo
desde el surgidero de Batabanó, al sur de La Habana, hacia Panamá el 19
de abril, y desembarcó en un lugar conocido como Playa Colorada, para
secundar un alzamiento armado que se había originado en el cerro Tute.
El día 22, la guardia panameña hizo prisioneros a dos integrantes del
contingente, un estudiante panameño de apellido Picans y un cubano de
nombre Gilberto Betancourt, que había sido capitán de las células de
acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio en La Habana, y que
posteriormente fue fusilado en Cuba por oponerse al gobierno de Castro.
Ante
el fracaso de la expedición, el gobierno de Castro se vió obligado a
cooperar con la Organización de Estados Americanos al remitir a dos
miembros del departamento de inteligencia del ejército, el capitán
Armando Torres y el teniente Fernando Ruiz, para que instasen la
rendición de los expedicionarios ante la comisión de la OEA en la zona
del Canal.
La invasión fue un fracaso desde el primer
instante, al naufragar las barcazas en las marismas y riscos de Nombre
de Dios, donde hubo la única baja de la acción, un cubano que se enamoró
y caso con una bella panameña del lugar; los invasores, por otra parte,
escogieron una zona demasiado desolada para la guerra de guerrillas, y
al final tuvieron que ser rescatados por buques de la marina de los
Estados Unidos.
El primero de mayo, Vega capitulaba ante una
comisión de la OEA. Esta intrusión para derribar al gobierno del
presidente Ernesto de la Guardia, fue el fruto de una compleja intriga
latinoamericana, donde se complotaron varios personajes, entre ellos el
pro castrista Rubén Miró, el doctor Roberto Arias, y un gigoló panameño
casado con la bailarina británica Margot Fonteyn.
A la sazón,
Castro se hallaba en un viaje a los Estados Unidos y Canadá, y este
fracaso se transformó en un punto de fricción para el cubano en la
prensa y los círculos políticos de muchos países. Castro se reunió con
Raúl en Tejas, para que éste le notificase los pormenores del fiasco
panameño; sería la primera y última vez que ambos hermanos se hallarían
simultáneamente fuera del país.
TRUJILLO "CHAPITAS"
Castro
siempre había tenido en la mirilla al dictador dominicano Rafael
Leónidas Trujillo:La sombra del dictador dominicano,se encontraba muy
presente en Cuba: El fué uno de los financistas del movimiento 26 de
Julio,proporcionando dinero y armas al grupo que se encontraba en
Méjico,interesado al igual que éstos en derrocar a Batista. Además
Castro en 1948,había formado parte de una fracasada
expedición(expedición de Cayo Confite)para derrocar al dictador.
Durante
las primeras semanas del triunfo revolucionario ,se había iniciado el
entrenamiento en las montañas cubanas a un grupo de dominicanos que en
su mayoría fueron reclutados en los Estados Unidos, mientras la emisora
oficial habanera, Radio Rebelde, desencadenó un barraje de trasmisiones
hacia Haití y Santo Domingo llamando a la rebelión.
El 14 de
junio de 1959 todo estaba consumado; varios yates artillados, un
guardacostas y tres fragatas, conjuntamente con tres C-46, un B-26 y un
P-51, del ejército cubano, secundaron desde la provincia oriental el
lanzamiento de la “operación domeñar”, que comprendía un desembarco
combinado de 200 cubanos y dominicanos en las playas de Constanza y
Puerto Plata bajo el mando de los oficiales de Castro: comandante Delio
Gómez Ochoa y capitán Enrique Jiménez Moya. Este último, compañero de
Castro en la malograda correría de cayo Confite.
Castro envió a
Caracas, a quien en aquel entonces era su ministro de defensa, Augusto
Martínez Sánchez, para recabar el apoyo a esta invasión del presidente
venezolano Rómulo Betancourt, enemigo histórico de Trujillo; pero el
mandatario venezolano no aprobó públicamente la invasión. Los servicios
secretos de Trujillo no tuvieron que realizar un gran esfuerzo para
conocer los planes de Castro, y Trujillo esperaba con todo su ejército
movilizado. Los invasores, abrumados por calamidades naturales, fueron
rodeados y aniquilados y el comandante Gómez Ochoa fue capturado en los
arrabales costeros.
Trujillo ordenó que no se hicieran
prisioneros entre los apresados en Constanza y Maimón; su ejército
privado entró en el cerco, armado con machetes, y con ferocidad
persiguió a los invasores en medio de mangles y charcas, cortándoles las
manos a los prisioneros cubanos y dominicanos, que morían desangrados.
El saldo de esta matanza de crueldad sin par sería de 217 muertos,
ningún herido y 7 prisioneros; entre los cadáveres se hallaban los jefes
cubanos Jiménez Moya y Horacio Rodríguez.
El exiguo apoyo que
tuvo en el consternado continente esta invasión dominicana, impidió que
Castro lanzará un segundo contingente que esperaba sus órdenes en el
poblado oriental de Baracoa. El delegado dominicano ante la OEA,
embajador Virgilio Díaz Ordóñez, solicitó a esta organización que
pusiera en práctica el procedimiento de consulta previsto en el Tratado
de Río de Janeiro, pero el consejo no accedió por encontrarse República
Dominicana bajo una dictadura rechazada en el continente. En su lugar,
convocó a una reunión de consulta de cancilleres en Santiago de Chile.
OPERACIÓN "TONTON MACOUTES"
El
14 de agosto de 1959, un mes después de la fracasada intentona en la
República Dominicana,se iniciaba un nuevo ciclo,la "Operación Haití", el
8 de enero de 1959. El delegado de Castro en Haití durante la
insurrección, Antonio Rodríguez Echazabal,vinculado a la oposición
duvalierista, sostuvo una larga entrevista con Castro donde se
estableció el pacto para lanzar una revolución en las montañas
occidentales de la isla La Española.
Se conformaron los cuadros
militares,y se inició una campaña de reclutamiento en las colonias
haitianas de Nueva York,Méjico,Caracas,Barbados y las Bahamas.El cuartel
militar se ubicó en el poblado de Jamaica (a pocos kilómetros de la
Habana),y la oficina de alistamiento ,funcionaba a pocos metros del
centro de ésta última ciudad.
Por ese lugar pasaron más de 500
voluntarios; la organización Triple-A, dirigida por Aureliano Sánchez
Arango, que igualmente luchó con sus guerrillas contra Batista, ofreció
las embarcaciones necesarias. La emisora cubana, Radio Progreso, comenzó
a trasmitir una programación en francés, dirigida a los conspiradores
dentro de Haití. Los cubanos aumentaron la parada y el esbozo original
incluyó una escala para nuevamente invadir República Dominicana.
Pese
a las filtraciones de información y a las denuncias de Francois
Duvalier,ni Trujillo,ni Washington,ni los servicios secretos franceses
,tomaron en cuenta esta amenaza. Un contingente de cubanos secundado por
varios haitianos, acaudillados por los oficiales del ejército de
Castro, comandante Henry Fuentes y el capitán Ringal Guerrero,
desembarcó en Les Irois, el 14 de agosto, para derrocar a Duvalier.
Fuentes. El primer grupo estaba formado por 18 cubanos, 10 haitianos y 2
venezolanos, el cual debía sumarse a una columna del ejército haitiano,
que supuestamente se amotinaría. Tres días después, el canciller
haitiano, Louis Maré, acusaba de agresión a Cuba ante una estupefacta
conferencia de cancilleres del continente reunida en Chile, que se
desayunaba con la noticia asombrosa de la invasión cubana a Haití.
La
reacción militar haitiana, encabezada por el general Mercerón fue de
íntegro apoyo a Duvalier, quien concentró toda su soldadesca en las
montañas de Caracausse y el día 20 de agosto estalló el conflicto que
concluyó desfavorablemente para las armas cubanas. Muy pocos de los
invasores lograron escapar a esta breve y monstruosa matanza. Los
periodistas eran llevados al teatro de los acontecimientos donde
apreciaban aterrados la hilera de cadáveres.
El gobierno haitiano
denunció la intromisión cubana en la reunión de consulta de
cancilleres, en Santiago de Chile, convocada tras la protesta dominicana
en junio, reiterada en la comisión interamericana de paz, ante la cual
se definió la acción dirigida desde La Habana como un caso típico de
intervención, violatorio de la convención sobre deberes y derechos de
los estados en caso de luchas civiles, suscrita en la capital de Cuba en
1928.
La subcomisión del organismo regional visitó Haití y
entrevistó a cinco prisioneros cubanos supervivientes de la referida
expedición, entre ellos, Manuel Rodríguez, Santiago Torres, Antonio
Panseca, Osmani Escalante6. Haití rompió relaciones con Cuba, y el líder
rebelde haitiano, Louis Dejoie,que fué uno de los que encabezó la
intentona, escapó de La Habana hacia Miami, donde fue arrestado.
************
EL INTENTO NICARAGÜENSE
Por Juan F. Benemelis
La
vida política y económica nicaragüense ha estado polarizada por dos
facciones tradicionales que a su vez han comparecido con el sandinismo:
los liberales anti-clericales de León, y los conservadores
tradicionalistas de Granada. Asimismo, han sido dominados por focos
dinámicos de familias patriarcales del país, entre las que resaltan los
apellidos Debayle, Lacayo, Sacasa, Agüero, Baltodano, Cardenal,
Carrión, Chamorro, Cuadra, entre otros. La lucha de los grupos que
integraron el Frente Sandinista contra el dictador
Anastasio Somoza reflejó, en última instancia, la rebeldía de varias
de estas familias contra el dominio generacional de la vieja oligarquía
socioeconómica.
( Carlos Fonseca Amador, ligado a la KGB; nota del bloguista )
Carlos
Fonseca Amador, quien será el principal líder sandinista hasta su
muerte en 1976, había entrado en relación con los cubanos desde muy
temprano, a través de Raúl Castro, durante el sexto festival mundial de
la juventud celebrado en Moscú en 1952. En ese mismo año, dos antes de
tomar el poder, un Castro guarecido en México sostenía vínculos con los
coroneles nicaragüenses Manuel Gómez Flores, Carlos Pasos, Francisco
Frixione y Enrique Lacayo, exilados a su vez. Castro y los nicaragüenses
sellarían un pacto donde prometían ayudarse mutuamente en caso de que
alguno ascendiera primero al poder. En los meses iniciales del triunfo
de la rebelión cubana, dos conjuntos nicaragüenses fueron atendidos en
La Habana. Por un lado, el conglomerado de los juramentados con Castro
en Méjico, compuesto por elementos anticomunistas entre los que
despuntaba Pedro Joaquín Chamorro, y que era atendido directamente por
el jefe guerrillero cubano Camilo Cienfuegos. El otro círculo,
encabezado por Fonseca Amador y de clara inclinación izquierdista, se
hallaba bajo la sombra protectora del Che Guevara.
El
régimen de Castro adquirió las armas, clandestinamente, en los Estados
Unidos. La intrusión fue lanzada por partes, durante los días 31 de
mayo y 1 de junio de 1959, empleando aviones cubanos y el yate Nola. El
28 de mayo de 1959 un transporte de las fuerzas armadas cubanas
condujo hacia Centroamérica un importante alijo de armas que fue
recibido por el comunista Marcial Eguiluz para las presuntas guerrillas
nicaragüenses. En esa oportunidad, Joaquín Chamorro viajó a La Habana
para solicitar el sostén de Castro a las incursiones de Olama y
Mollejones en mayo-junio de 1959; pero tanto Fidel como el Che Guevara
decidieron conceder un amparo menor a este proyecto y fomentar los
planes del marxista Fonseca Amador.
En una temprana
maniobra planificada en Cuba, Chester Lacayo y otros cabecillas de los
que realizaron con Castro el pacto de Méjico fueron detenidos por
órdenes del Che Guevara y enviados a la cárcel, a la vez que se anulaba
la invasión del comandante César Roca que había logrado reunir 35
hombres. Apoyado por el Che Guevara, Castro había decidido que una
invasión de Nicaragua sería efectuada por elementos de izquierda.
El
1 de junio el comando de nicaragüenses zarpaba del sur de La Habana
bajo el liderazgo de Joaquín Chamorro consumaba la correría hacia el
departamento de Chontales. Tras su captura, Joaquín Chamorro admitiría
que se había entrevistado con Castro y el Che para gestionarse la
asistencia bélica. En junio, Castro envió un transporte de su fuerza
aérea a Punta Llorona, una playa de Costa Rica, con 13,500 libras de
armas y municiones a bordo. Los pasajeros del avión eran seis exilados
nicaragüenses, un costarricense naturalizado y un grupo de cubanos. El
plan era irrumpir en Nicaragua y auxiliar al levantamiento ya en marcha
contra el régimen de los Somoza.
La unidad armada que
estaba comandada por Fonseca Amador, se introdujo en territorio
nicaragüense bajo el nombre de columna Rigoberto López Pérez. En este
intento de invasión figuraba también Rafael Somarriba, un teniente de la
Guardia Nacional nicaragüense, que se había encargado del
entrenamiento en Cuba. Los 75 asaltantes, divididos en 4 columnas, se
encaminaron hacia Chontales y Matagalpa.
Los encuentros bélicos
se suceden en Matagalpa, Chontales y Blue Fields. Esta operación se
malograría en pocos meses ante la sorprendente apatía de la población
local. Ya para agosto, la Guardia Nacional del dictador Somoza había
dado cuenta de tales cuadrillas. Entre los caídos se encontraban varios
soldados cubanos. El refuerzo, que esperaba en Cuba, no se pudo
embarcar; asimismo, un grupo cubano que viajaba en el navío Nuevitas
fue detenido en el puerto mejicano de Yucatán.
La aventura de
Castro en Centroamérica, fue denunciada al consejo de la OEA por
Nicaragua. Después, el gobierno nicaragüense indicaría que, de las tres
goletas que habían zarpado de Cuba, una navegaba a Cozumel, Méjico, y
las otras dos derivaban a Puerto Cortés, Honduras. Otro intento serio
de irrupción originado en Cuba tuvo lugar en 1960; esta vez
utilizándose el territorio hondureño. Es
allí donde Fonseca Amador, Tomás Borge, un puñado de instructores
cubanos y 55 reclutas, entre ellos Silvio Mayorga y Humberto Ortega,
crearon el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). En la
formación de los sandinistas participaron el coronel Santos López, de
la guardia de Somoza y ex compañero de Augusto César Sandino. Quintín
Pino Machado, el entonces embajador cubano en Managua y hombre de
confianza de Fidel y de Raúl Castro, ayudó a la constitución del FSLN y
seleccionó personalmente a sus dirigentes.
El
23 de junio, una compañía del ejército de Honduras cercó y destruyó
las fuerzas de Fonseca Amador en El Chaparral, capturando documentación
que incriminaba directamente a Cuba en la expedición. Fonseca
Amador resultó gravemente herido; él y Borge se refugiaron en La Habana
donde trabaron relación directa con el Che Guevara y con Castro. A la
sazón, Fonseca Amador también contaba con la asesoría del marxista
mexicano Víctor Tirado López.
Posterior al triunfo sandinista, y
desde su cargo de Ministro del Interior, Borge revela la temprana
conexión con Cuba: "De Costa Rica yo fui a Cuba. Participé en el
Congreso de Juventudes Latinoamericanas. Eso fue cuando conocí al Che
Guevara. Me llevaron a su oficina. Le expliqué con gran entusiasmo que
le traía saludos de la juventud de Nicaragua. (El) estuvo de acuerdo
con darnos la asistencia económica que le había pedido; eso fue en
1961"
El Salvador resultaba un país con tensos problemas
agrarios debido a su densidad demográfica y a la concentración de la
propiedad rural en una reducida oligarquía. Todos los detonantes para
el estallido de la situación social se recogían en El Salvador, incluso
con más agudeza que en Nicaragua. Una élite militar-terrateniente
señoreaba el país, manteniendo la polarización social y la pobreza
urbana. La diplomacia e inteligencia habanera siempre consideró a El
Salvador como un sitio de alta vulnerabilidad.
En
diciembre de 1960, el gobierno salvadoreño se hizo de documentación
confidencial de La Habana donde se incriminaba al diplomático cubano
Roberto Lasalle por financiar actividades subversivas en el país. Se
demostró que los cubanos habían entregado $600 000 al salvadoreño
Roberto Carias para desencadenar acciones violentas en territorio
nacional. El gobierno expulsó a Lasalle, junto a René Rayneri, Armando
Velázquez y José M. Valdés, los otros representantes cubanos implicados
en tal designio.
El
informe detallaba las orientaciones de Raúl Castro sobre la necesidad
de proveer instrucción bélica a naturales salvadoreños, el uso de dicho
país centroamericano como un puente para los sediciosos nicaragüenses,
y el atizar los problemas fronterizos con Guatemala. Uno de los
borradores mencionados detallaba cómo los servicios cubanos buscaban
afanosamente toda la información posible sobre las familias más
poderosas del país.
El 17 de julio de 1961, el director de
la Guardia Civil de Costa Rica, coronel Sidney Ross, da la noticia del
descubrimiento de un complot de Castro para fomentar actos subversivos
en Costa Rica, Nicaragua y Panamá que propiciarán el derrocamiento de
los respectivos gobiernos de esos tres países. El coronel Ross hizo
pública la existencia de pistas de aterrizaje clandestinas al norte del
país que Cuba había estado aprovechando para despacharle armas a los
insurgentes nicaragüenses10. Costa Rica decidió suspender las relaciones
con Cuba, pero algunas semanas después
"El
12 de noviembre, apenas el gobierno (de Costa Rica) acabó de anunciar
la violación del espacio aéreo por aparatos cubanos que volaron sobre
la zona de operaciones para llevarles armas y provisiones a los
insurrectos nicaragüenses, cuando San José se estremeció con la noticia
de que el comandante de la Guardia Civil, Alfonso Monge, y tres de sus
subordinados, había sido muertos durante un encuentro con un grupo de
expedicionarios que se disponía a invadir Nicaragua”.
Con
más detalles a la vista, el ministro de gobernación costarricense,
Joaquín Vargas, expidió una nota esa misma noche dando cuenta de un
número indeterminado de bajas por ambas partes y de la captura de seis
rebeldes. Subrayó que en las guerrillas había varios cubanos. Apenas
una semana después, el rotativo Últimas Noticias enteraba que el
gobierno de Costa Rica estaba al tanto de las intenciones para derrocar
al presidente Mario Echandi para cuya consumación el régimen de Castro
había suministrado un cargamento de pertrechos por la zona bananera. En
1962, Fonseca Amador y el coronel Santos López, establecieron con
subsidio cubano un campamento en Honduras, en el rió Putaca, con miras a
preparar otra invasión de Nicaragua.
No sería hasta
mediados de 1963 que el preliminar foco guerrillero sandinista lograría
aposentarse en la faja del Río Coco, cuando Santos López, Borge y
Modesto Duarte encabezan un contingente de 60 hombres adiestrados por La
Habana, que entre junio y octubre se posesiona del poblado de Raití.
El intento careció de éxito. La columna de Santos López experimentó un
descalabro en el entronque de los ríos Coco y Bocay; Borge sería batido
en Sang-Sang con numerosas bajas, por lo cual necesitará refugiarse en
Matagalpa para recuperarse. El "foco guerrillero" también fracasó en
su intento de procurarse el abrigo de los indios Miskito y de la
población local. Ya para octubre, los restos de esta columna se habían
desbandado hacia Honduras, donde la mayoría fue hecha prisionera.
Castro
había considerado que la desestabilización del continente
latinoamericano provocaría una fuga del capital nativo y una contracción
de las inversiones norteamericanas, hecho que unido a un amplio esquema
de sabotaje a las instalaciones económicas crearía las condiciones
materiales para su estrategia de la violencia.
Castro no se queda
tranquilo y decide probar suerte con el otro espadón del continente, el
paraguayo Alfredo Stroessner. En noviembre de 1959 lanza hacia Paraguay
una insurrección de casi 100 guerrilleros que se habían concentrado en
el Brasil, mientras poderosas emisoras clandestinas desde Cuba llenaban
las frecuencias de Asunción con su mensaje bélico. Pero las fuerzas militares de Stroessner liquidaron con rapidez este ambicioso proyecto.
En
el verano de 1960, Castro, en un intento de rabia y frustración tratará
de desestabilizar nuevamente a la República Dominicana con el
alzamiento del Movimiento 14 de Junio, que terminó en otro desastre. En
agosto de 1960 se comprobó en enlace de la embajada cubana en Perú en el
financiamiento del movimiento insurreccional de Cerro de Pasco. Dos
meses después, el embajador cubano Luís Alonso huía de Perú al
descubrirse sus conexiones con los guerrilleros en las montañas.
El
estrepitoso descalabro de estos seis intentos iniciales llevó a una
reconsideración de los métodos por parte de Castro y del Che Guevara,
quienes decidieron que en lo adelante se llevaría a cabo una preparación
más minuciosa antes de precipitar cualquier hostilidad. Se estimó
conveniente intensificar el entrenamiento de aquellos grupos
latinoamericanos que deseaban lanzarse a la lucha, en acantonamientos
especiales que se creaban al efecto. De inmediato se habilitaron las
escuelas de guerrillas en las localidades de Minas de Frío, El Cortijo,
Siguanea y Ciudad Libertad. En Trinidad se arregló un campo de
preparación para haitianos, guyaneses y centroamericanos; la escuela en
San Pedro se abrió para los sudamericanos; y en la zona de Las Tunas se
creó un sitio para las guerrillas venezolanas.
Cuba contó de
inmediato con una gran potencialidad para los “agentes de influencia”, o
como se denomina en inteligencia, "clubes de inocentes", que se fundan
para coordinar el apoyo de aquellas causas en boga. Estas organizaciones
solidarias concederán a La Habana una cobertura excelente para emplazar
sus verdaderos agentes de espionaje. Así, no le fue difícil a Castro
conseguir la penetración a vasta escala de las burocracias gobernantes
en América Latina.
Entre 1959-1966 alrededor de 6,000 jóvenes
latinoamericanos recibieron instrucción militar especial en estos
centros. Se decidió, además, aprovechar más a fondo los problemas
internos de los países seleccionados y las circunstancias sociales
explosivas, particularmente con los estudiantes y los campesinos. Esta
primera cruzada de Castro estaba amparada por una intensa propaganda que
trataba de legitimar el derecho a la acción violenta y buscaba
desacreditar el reformismo y la democracia electiva, que estaba echando
raíces en la vecina Venezuela, así como enfatizar el viejo resentimiento
contra los Estados Unidos.
COLOMBIA
Uno de los casos más
promientes fué Colombia, donde mucho antes de su triunfo en Cuba,Castro
estrenó su primera experiencia personal para desatar la subversión en el
exterior.,con el llamado "Bogotazo"
En abril de 1948, Castro
encabezaba una representación estudiantil internacional en Colombia
cuando se une al grupo de promotores de los famosos disturbios conocidos
como el bogotazo.en
el que participarían la delegación cubana y portorriqueña. Los gastos
de la comisión cubana fueron cubiertos por el caudillo rioplatense Juan
Domingo Perón.
( Fidel Castro al centro en el ¨Bogotazo¨)
Allí
se hallaba a la sazón un nutrido conjunto de cuadros marxistas
internacionales: Laszlo Rajk, Miso Rutijch, Salvador Ocampo, Gustavo
Machado, MacKinnon Damón, Luís Fernández Juan, Eugene Kerbaul, Blás
Roca, Milo Persic, entre otros. Poco antes de embarcar, Castro fue
arrestado en la aduana de La Habana,donde se le descubrió literatura
marxista,y un plano de la ciudad de Bogotá donde estaban marcados los
mismos sitios que luego resultarían asaltados.
Al despedirse de
Mirta Díaz Balart, su novia y más tarde su esposa, Castro le comentó que
"iba a empezar una revolución en Colombia". Castro frecuentó la
embajada de Argentina en Bogotá, donde según su compañero de aventuras,
Rafael del Pino, recibió las partidas de dinero que los peronistas
enviaban por mediación de Diego Luís Molinari, presidente del comité de
relaciones exteriores del senado bonaerense.
Castro ya era
conocido por la policía del continente como un gangstercillo habanero a
las órdenes del temible Emilio Tró, capo de la Unión Internacional
Revolucionaria (UIR). También se sabía de su coparticipación en el
atentado que liquidó a su opositor, el líder estudiantil Manolo Castro;
de la emboscada contra Leonel Gómez, y del asesinato del sargento de la
policía universitaria Caral.
El asesinato el 9 de abril de José
Eliecer Gaitán, candidato presidencial y líder del Partido Liberal,
desencadenó los acontecimientos y dio al traste con la IV Conferencia
Panamericana de cancilleres preparada por los Estados Unidos. En el caos
social interno precipitado por el bogotazo, los comunistas casi
llegaron a tomar el poder. En consecuencia, en Colombia se sumaron los
intereses del peronismo y del comunismo para destruir la política de
Washington en el continente latinoamericano.
Tras estallar los
motines y conocerse la muerte de Gaitán, Castro se ligó a las bandas
armadas que se concentraron en el pico de Monserrate, instando a los
colombianos con su arenga para que asaltasen las oficinas de la
presidencia. La policía de Bogotá se dio a la caza de aquel Castro de
apenas 21 años, oscuro lidercillo estudiantil, gatillo alegre de una
banda terrorista cubana, y sobre quien pesaban sospechas de
participación en el atentado.
Castro buscaría refugio en la
embajada cubana en Bogotá. Mientras tanto, el gobierno colombiano
deportaba al resto de los estudiantes extranjeros y rompía relaciones
con la URSS el 3 de mayo de 1948. Años más tarde, ya en el poder en
1960, el propio Castro describía al periodista hindú Kurt Singer su
parte en los sucesos de Colombia "escapé del arresto merced a la
intervención del Dr. Guillermo Belt, embajador cubano en Washington,
quien me puso a bordo de un avión de carga. Mi odisea había concluido.
Yo, el estudiante de derecho, el revolucionario y el
guerrillero, no había logrado libertar a Bogotá. Sentía la parálisis de
la impotencia. No obstante, me sentía persona importante".
( Fidel Castro primero a la izquierda en el ¨Bogotazo¨)
El
bogotazo dejó parte de la ciudad en ruinas y una estela de cinco mil
muertos. La evidencia del intento de golpe comunista fue dada a conocer
por la reseña del secretario general del Partido Comunista de Méjico,
Dionisio Encina, al delegado para la América Latina de la internacional
comunista, el COMINFORM, Jerónimo Arnedo Álvarez.
"El COMINFORM
nos ordenó sabotear la IX Conferencia Panamericana, enviándonos la CTAL y
el Partido Comunista de Méjico técnicos y ayuda política y financiera.
Por esta razón nosotros alentamos al líder José Eliecer Gaitán a dirigir
el movimiento sedicioso. Desgraciadamente, Gaitán no aceptó, escogiendo
así su destino. La verdadera causa de la muerte de Gaitán es conocida
de usted: era necesario convertirlo en un mártir que condujera el pueblo
colombiano a levantarse y unirse".
Desde los años 1960 ya desde
el poder, Castro cuidaría sus contactos con los sectores extremistas
inclinados a la violencia en Colombia. El Movimiento Obrero Estudiantil y
Campesino (MOEC) constituido en enero de 1960 por el cabecilla
estudiantil Antonio Larrota, recibió ayuda de Cuba para reorganizar los
contingentes armados provenientes de la guerra civil de los años
cincuenta, quienes habían degenerado al bandidaje y merodeaban por el
departamento de Cauca.
En mayo de 1960 tiene lugar en La Habana
una reunión entre Castro, el Che y un puñado de colombianos entre
quienes destacaba Juan de la Cruz. El Che Guevara y Castro acordaron
asistirles con dinero, armas y entrenamiento para precipitar una
actividad guerrillera en Colombia. En marzo de 1961 se descubre una red
subversiva en Colombia alimentada por los cubanos Antonio Prisco Porto,
Blanca Díaz Collazo y el militar Máximo Grever, quien servía de
instructor a los "alzados" en Sumapaz. El equipo cubano aprovisionaba
también a las falanges guerrilleras que operaban en la franja de
Antioquia.
A pesar de estos obstáculos, Castro se las arregló
para seguir financiando las actividades de los elementos promotores de
la violencia en ese país. En agosto de 1962, la policía política
colombiana acusó al coronel panameño Bolívar Villarino de haber
dispuesto el embarque de armas cubanas a las guerrillas. Dicho tráfico
clandestino de ingenios bélicos se hacía por vía aérea a través del
golfo de Uraba, Antioquia y el Valle, y se venía efectuando desde 1959.
Colombia
rompió relaciones con Cuba en 1963, ante la desembozada naturaleza
subversiva de Castro. Como represalia, la actividad insurgente cobró
nuevos bríos con el arribo ese mismo año de un piquete de terroristas
entrenados en Cuba. Los combatientes se hicieron fuertes en los valles
del Cauca, Caldas y Tolima. Se sucedieron los desórdenes, los sabotajes,
y los ataques rebeldes; el capitolio nacional en Bogotá fue sitio de
varias explosiones en julio; un mes después estallaba en la capital un
verdadero concierto de bombas.
En abril se atajó un importante
contrabando de armas oriundo de Cuba. Fueron también interceptados
instrucciones y mensajes provenientes de La Habana donde se orientaba
que escuadras rebeldes de Venezuela cruzaran la frontera y ejecutaran
acciones de conjunto con los colombianos, como en efecto lo cumplieron.
En
la populosa ciudad de Barranquilla se movía un dispositivo de cubanos
pertenecientes a los servicios secretos que se había infiltrado en el
país. Las autoridades venían rastreando la pista de esta célula dedicaba
a promover y supervisar el terrorismo urbano y proporcionar la
logística a los insurgentes. Finalmente, el 5 de julio cae bajo la
jurisdicción del ejército regular, el cubano Fabio Fermín Fernández y
con él se desploma toda la red clandestina.
En agosto se
desmanteló un complot en la base militar de Cartagena, y se capturaron
varios legajos de documentos que hacían patente la vinculación de Cuba y
específicamente el propósito de Castro en hacer coincidir el
pronunciamiento de los cuarteles con un doble atentado al presidente de
Colombia, Guillermo León Valencia, y al de Venezuela, Rómulo Betancourt.
El
13 de agosto, el presidente colombiano en una locución nacional que
conmovió al país y a la vecina Venezuela manifestó que su gobierno y el
de Caracas disponían de pruebas de un complot preparado por las altas
esferas de Cuba, cuyo designio era el asesinato de los dos presidentes.
En esos mismos días tiene lugar, en los bordes limítrofes, un diálogo de
emergencia entre uno y el otro mandatario para examinar la agresiva
política de Castro hacia los dos estados y hacia la zona. El jefe de
gobierno colombiano expresó en la misma que las medidas económicas
contra Cuba no eran suficientes y solicitó el apoyo de Venezuela para
lograr sanciones continentales más enérgicas.
En noviembre fue
detenido en Barranquilla, el revoltoso izquierdista Alejandro Gómez Roa,
quien declaró trabajar para los servicios cubanos. El 13 de abril de
1964, el comandante de la fuerza naval colombiana del Atlántico, Jaime
Parra, revelaba que se estaban empleando pesqueros soviéticos
estacionados en Cuba, para suministrar material logístico a la oposición
colombiana. El canciller Fernando Gómez anotó a su vez que los trámites
de armas se hacían desde Cub.
Con la contribución absoluta de
Castro, el colombiano Manuel Marulanda (alias "Tiro Fijo" ,futuro líder
de las FARC) se alzó en las borrascosas cordilleras de su país,
reuniendo un heterogéneo apiñamiento de jóvenes novelescos, curtidos
comunistas y forajidos del área. El 17 de marzo de 1965, los hombres de
Marulanda saquearon el villorrio de Inza, incineraron los edificios
públicos y "ajusticiaron" a varios vecinos del lugar.
Dos días
después, el ejército arrestaba en el vecindario de Simacola a nueve
salteadores que habían recibido adiestramiento en Cuba. La situación era
insostenible y el 21 de mayo el presidente León Valencia tuvo que
decretar el estado de sitio. La violencia y el pánico continuaron en
ascenso durante todo el año 1965, poniendo al borde del colapso la
administración de León Valencia.
El gobierno colombiano
movilizaría su infantería que ocuparía numerosos parajes que le
permitiesen lanzar ofensivas masivas contra los cabecillas insurgentes
Ciro Trujillo, en la zona de Río Chiquito, Fabio Vásquez en el
departamento de Santander, y Marulanda; este último había creado, en la
cadena central de los Andes, la República Independiente de Marquetalía.
PROYECTO GUATEMALA
Guatemala
fue uno de los proyectos prioritarios de Castro y Guevara,dado queéste
país había sido cabecera de playa,de los cubanos exiliados,en la
abortada invasión de Bahía de Cochinos (Playa Girón).
Pero la
influencia de Castro en este país,se venía ejerciendo desde antes de su
ascenso al poder.Carlos Castillo Armas, que siguiendo órdenes de los
Estados Unidos había derrocado al régimen pro-marxista de Jacobo Arbenz
Guzmán, fue asesinado en 1957. En aquel momento no se supo de donde
había partido la orden del atentado,pero más tarde se develaría el
misterio: El 4 de Mayo ,Guatemala solicitó la extradición de éste
pèrsonaje,que fué el principal proveedor de armas de Castro,en la
insurreción antibatistiana,y que junto con el cubano procastrista
Alberto Canet Acosta habían sido partícipes en el crímen de Castillo
Armas. Un día, Canet apareció ahorcado; atemorizado, Bonachea declaró
que Canet había sido el ejecutor central del crimen por orientaciones de
Castro, y que él era un mero agente del dictador dominicano Trujillo
infiltrado entre los cubanos para conocer sus planes. Por supuesto, La
Habana siempre silenció los pormenores de esta oscura historia.
Esto
sería confirmado más adelante al conocerse el pacto secreto en
1959,entre el Che Guevara y el depuesto Jacobo Arbenz ,mediante el cual
éste se comprometía a reestablecerlo en el poder . Los servicios
secretos de Guatemala enteraron al entonces presidente Miguel Idígoras
Fuentes de que el Che Guevara había ampliado el susodicho complot con
los líderes comunistas Francisco Villagrán, Mario Chávez, Francisco
Ponce, Luís Valcárcel y Edmundo Guerra Teinheimer.
Cubanos y
guatemaltecos habían hecho arreglos para un golpe de fuerza en el año
1960. Desde abril comenzaron a sucederse las visitas y la entrega de
equipos bélicos a viejas capillas comunistas de Arbenz, como la de José
Manuel Fortuny. Así se fueron “alzando” las cuadrillas de insurgentes en
las serranías del país, a cuyo frente se encontraba un antiguo camarada
de Arbenz, el coronel Carlos Paz Tejeda.
En agosto de 1960, el
gobierno de Idígoras hizo públicas las pruebas acumuladas sobre esta
vasta conspiración dirigida por el Che Guevara y Castro. Un mes después,
Juan Larcos, agente cubano detenido por los guatemaltecos, ratificó en
su confesión el plan que se había delineado en su país. El 3 de octubre,
la fuerza aérea guatemalteca atacó la goleta La Cubana mientras ésta
trataba de realizar un desembarco en la costa atlántica. Al huir, la
embarcación cubana embarrancó en Cozumel, y en Méjico estalló el
escándalo.
De nuevo caen informes en manos del gobierno
guatemalteco que develaban las intenciones específicas de Castro:
desembarcos en Omoa y la Barra (Honduras) combinados con agresiones a
Puerto Barrios, Cobán y Mazatenango; episodios de sabotaje en las
principales ciudades, y el establecimiento de comunicaciones directas
con La Habana mediante una estación de radio que se instalaba en Senahu.
Los
cuerpos de vigilancia secretos del área detectaron una actitud inusual
en Cuba; fueron los mexicanos quienes dieron la alarma: Castro había
prohibido los vuelos internacionales por encima de la provincia
occidental de Pinar del Río; era allí, precisamente donde estaba
acantonada la fuerza expedicionaria cubano-guatemalteca, lista para
entrar en acción.
El 13 de noviembre estalló un complot en el
aeródromo militar de Zacapa y en Puerto Barrios, donde figuraron los
oficiales del ejército Rafael Sesam, Arturo del Cid y Marco Yong Sosa,
quien sostenía los contactos con Cuba. Aparatos de la fuerza aérea
cubana sobrevolaron la comarca aprovisionando a los rebeldes. El
presidente Idígoras asumió personalmente la conducción de las
operaciones militares y todo el continente se levantó indignado contra
Castro. En Honduras fue sorprendida una columna capitaneada por
oficiales cubanos que pretendía internarse en las montañas para prestar
su concurso a los sediciosos. Al verse liquidado el levantamiento, Yong
Sosa se encerró en las sierras con una tropilla de seguidores.
El
delegado de Guatemala en las Naciones Unidas demandó una sesión urgente
del Consejo de Seguridad de la ONU para debatir la intromisión cubana.
Dwight D. Eisenhower, presidente de los Estados Unidos, aprovechó la
oportunidad para lanzar una dura advertencia a La Habana, desplazando
una flota de guerra cerca de las aguas jurisdiccionales cubanas. La
Unión Soviética le pediría a Castro "moderación".
La cancillería
guatemalteca expresó en todos los foros diplomáticos del continente que
"el comunismo debería ser desalojado de Cuba mediante la acción armada,
tal como se preveía en el Pacto de Río", agregando posteriormente que si
no había acuerdo continental al respecto "Guatemala asumiría
unilateralmente una acción positiva".
(Manuel
Piñeiro Losada (alias Barba Roja) al centro, cuando se recibió en Cuba a
los sobrevivientes de la guerrilla del Che Guevara en Bolivia; Dariel
Alarcón ¨Benigno¨ en la extrema izquierda )
Dos años después, en
febrero de 1962, Yong Sosa abriría el frente guerrillero en la Sierra de
Minas tras recibir abundante logística militar de Cuba y lograr
estructurar una red encubierta urbana de abastecimientos. Manuel Piñeiro
Losada (alias Barba Roja) jefe de los cuerpos de inteligencia de
Castro, había instituido en Cuernavaca, Méjico una armazón de ayuda
logística a las tropas de Yong Sosa. El siniestro personaje cubano
Julián López, de larga trayectoria en la región, fue sorprendido pasando
armas abiertamente por la frontera mejicana, por lo que fue declarado
persona non grata.
Desde Cuba, la radio trasmitía continuamente
instrucciones a los sediciosos. El presidente Idígoras volvería a
mostrar nuevas pruebas documentales que denotaban la violación de la
soberanía guatemalteca por parte del gobierno de Cuba. En las ciudades
guatemaltecas se desató una ola de considerable brutalidad. Ningún alto
miembro del régimen de La Habana, ni siquiera el propio Castro, ocultó
su participación con estos hechos. Todo lo contrario: La Habana gritaba a
todo pulmón que había patrocinado un segundo frente de guerra: el de la
FAR, bajo el liderazgo de Luís A. Turcios Lima.
Toda suerte de
asaltos, actos de intimidación, atentados contra militares y figuras
gubernamentales, secuestros, sabotajes con bombas, asaltos a caseríos y
demás se escenificó entre 1962 y 1963. El 19 de diciembre de 1963 eran
exhibidos ante la opinión pública del país seis miembros de la
resistencia armada. Los detenidos detallaron la preparación recibida en
Cuba, la cual había favorecido la instalación de pequeñas manufacturas
caseras de explosivos en diversas localidades del país. Fue como un
ensayo del método que luego se usaría en el Uruguay y en la Argentina
cuando se implementa el apoyo a los Tupamaros, los Montoneros y a las
Brigadas Rojas.
En febrero de 1965, la despotía militar de
Peralta Azurdia decretó el estado de sitio ante la intensificación del
violento impulso opositor. Durante la conferencia Tricontinental en La
Habana, en 1966, Turcios Lima fue aclamado a viva voz como el
representante legítimo de la insurgencia guatemalteca. Mientras su
facción era alentada por el equipo de Castro, el Che Guevara mantenía su
convencimiento de que las guerrillas de Yong Sosa, abigarrada de
trotskistas debían también percibir socorro bélico. No obstante, Castro
haría inclinar la balanza de la conferencia en favor de Turcios Lima. LA ESPIA DE DETROIT
En
los primeros meses de 1959, el gobierno de Castro envió a Detroit, en
un cambio de su consulado a la bella Margarita Quintana, de amplia
experiencia diplomática . Además de cónsul,trabajaba para los servicios
secretos de Castro,y se relacionó con el ingeniero norteamericano Robert
Braun, especialista en el manejo de instrumentos electrónicos, dueño de
un laboratorio que suministraba equipos especiales a la Comisión de
Energía Atómica de los Estados Unidos.
En plena luna de miel,
Margarita y Braun desaparecieron de los Estados Unidos y se domiciliaron
en Cuba, dejando preparadas para su envió a La Habana, todas sus
pertenencias que sumaban 25 cajas y paquetes. En mayo y junio de 1960,
el equipaje fue llevado al consulado cubano en West Palm Beach para ser
reembarcado hacia Cuba, como rezaba en las franquicias. Durante la
carga, uno de los bultos llamó la atención de los oficiales aduaneros e
intervino el FBI que retuvo el equipaje pese a las airadas protestas del
cónsul y de la cancillería cubana.
.Tras una larga batalla
judicial con los representantes cubanos, el 9 de agosto de 1961 se
obtuvo la orden legal para realizar la inspección (Era un pequeño
laboratorio atómico! Se ocuparon métodos de identificación semejantes a
los usados por los Estados Unidos para reconocer aviones en pleno vuelo,
un sistema de control para bombarderos B-52, instrumentos para
reconocimientos aéreos y planos de equipos clasificados.
Más sorprendente fue el hallazgo de documentos que relacionaban a la
pareja con el espía de secretos relacionados con la energía nuclear
Klaus Fuchs, así como las pruebas de que Braun sostenía contactos
regulares en Detroit con el agregado comercial soviético, a través de su
esposa.
El rompecabezas fue armándose y en febrero de 1964, se
conoció del emplazamiento de bases subterráneas en la provincia de Pinar
del Río, supervisadas por el director del programa electrónico de
Castro, nada menos que el ingeniero Braun, quien en cooperación con un
equipo de ingenieros cubanos y soviéticos, donde figuraba Nicolás
Yepylev, laboraba en la instalación de equipos electrónicos muy
adelantados para una estación de rastreo de satélites en Cuba. La
agencia de noticias francesa France Press, ofrecía la noticia de que
Cuba se había convertido en una potencia electrónica equipada para
vigilar toda la navegación marítima y aérea del Caribe y la costa
oriental de los Estados Unidos.
Los designios de Castro de
reclamar las islas del Cisne, localizadas a mitad de camino entre Cuba y
Honduras, no fructificarían en el continente y sólo dejarían recelo,
incluso entre los aliados castristas en ese país. Castro quería obtener
las Islas del Cisne y también Puerto Cortés, en Honduras; este último,
utilizado históricamente por negociantes y aventureros cubanos para
contrabandear cargamentos de madera y más tarde, transformado por Castro
en un paraje para infiltrar guerrilleros, agentes y alijos de armas,
aprovechándose de los cargueros que navegaban por el golfo de Honduras
hasta Belice.
El propio presidente hondureño, Villeda Morales,
realizaría en enero de 1961 una locución angustiada ante las amenazas de
Castro "yo confieso que somos incapaces de dominar la influencia
castrista en Honduras por nuestros propios medios. No podemos derrotarla
solos ni puede hacerlo ningún otro país centroamericano. Necesitamos un
esfuerzo colectivo. Los países deben abandonar su actitud pasiva".
Ya
para 1963, Castro está experimentando reveses en sus esfuerzos por
subvertir con guerrillas la América Latina, agravados por su sorda
disputa con varios partidos comunistas. Sin penas ni glorias, comienzan a
languidecer los grupos trotskistas peruanos de Hugo Blanco, los
colombianos de Pedro Antonio Marín, las huestes brasileñas de Francisco
Juliao y el MIR venezolano.
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz